viernes, 5 de abril de 2013

UNE EL JAZZ A MÉXICO, CHILE Y ESPAÑA EN UN MISMO ESCENARIO


Por Elizabeth Avilés Alguera
México (Aunam). Los instrumentos yacían en el escenario. El público aguardaba entre suaves murmullos. En un momento todo fue silencio. Poco a poco los músicos tomaron su lugar. Tras dos años de no regresar a su país natal, el guitarrista mexicano Hugo Fernández se presentaba por primera vez en la Fundación Sebastian.

La primera pieza en escucharse fue Kiki, una melodía que reflejó el jazz contemporáneo característico del cuarteto de Hugo Fernández. “La palabra significa crisis en japonés, pero para los japoneses es un momento de oportunidad”, explicó el guitarrista al término de la interpretación.

Hugo Fernández Quartet se encuentra integrado por Ariel Bringuez (saxofonista cubano), Ander García (contrabajista español), y Mariano Steimberg (baterista argentino). Pero quienes acompañaron aquella noche al guitarrista en la interpretación de los temas del primer disco de su agrupación, Orígenes, fueron Ander García, el saxofonista mexicano Diego Franco, el pianista mexicano Alex Mercado y el baterista chileno Gabriel Puentes.

Un acoplamiento agradable de talentos provenientes de distintas partes del mundo. Cada uno se entregó a su manera con cada nota. Los aplausos y ovaciones del público al final de cada tema lo reflejaron. México, Chile y España juntos en un mismo escenario.

Era la primera vez que Hugo Fernández realizaba un acompañamiento con piano. Él siempre busca la manera de experimentar con sonidos, pero al mismo tiempo de mantener el estilo propio del grupo. Ese día no fue la excepción.

El concierto continuó con Brauni, “una composición inspirada un perrito que nos dio muchas alegrías y uno que otro susto”, refirió Hugo. Después Remedium, otra composición original, seguido de temas con arreglos de artistas que han influido en la agrupación, como Beatrice, All or nothing at all y Shorter form.

Manifestó su alegría, agradeció a Matías Carbajal, organizador el evento, y reconoció el profesionalismo de los músicos que lo rodeaban.

“Gracias por la invitación a este lugar. No es un bar, no es un teatro, pero posee una atmósfera interesante. Estamos rodeados de arte”, expresó mientras aludía a las obras del escultor Sebastian. “Agradezco a Alejandro, Gabriel y Diego, quienes en muy poco tiempo lograron sacar este repertorio”. Al final, una imagen quedó inmortalizada: los cinco jazzistas despidiéndose con un fraterno abrazo entre los aplausos de los asistentes.







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