martes, 2 de abril de 2013

CÓMPLICES EN LA INTERPRETACIÓN DEL JAZZ

  • Entrevista con el pianista mexicano Alejandro Mercado

Por Elizabeth Avilés Alguera
Alejandro Mercado nació en la Ciudad de México. Es uno de los principales pianistas mexicanos. Ha participado en festivales nacionales e internacionales. Ha destacado como compositor y arreglista. En 2010 realizó el arreglo orquestal para la presentación Elton John en Chichen Itzá.

La pasión por el piano

Su primer acercamiento con la música fue a través de la guitarra. Las clases durante su infancia le permitieron introducirse a las notas y a la técnica de la lectura. Pero recibir como obsequio un piano de parte de su tío marcó su carrera musical. “Gracias a la presencia de ese piano, yo descubrí mi pasión por él. Algo que no sentía por la guitarra”, expresa Alejandro Mercado, “Alex”, como le conocen en el ambiente artístico, entre cada pregunta bebe de su café.

Las horas invertidas en el piano después de la escuela conllevaron a la decisión de sus padres a inscribirlo en clases particulares con el maestro José Luis Alcaraz, quien impartía aulas en el Conservatorio Nacional de Música.

“Yo tenía 13 años cuando me dediqué exclusivamente al estudio del piano. Continué hasta la preparatoria, pero un año antes de concluirla me cuestioné si quería estudiar música de lleno. Decidí hacerlo porque no sentía pasión por ninguna otra actividad”, platica Alejandro. Su búsqueda por academias especializadas lo llevó a ingresar a la Escuela Nacional de Música de la UNAM.

Inclinación al jazz

Toda la educación que había recibido hasta ese momento era de música clásica. Su acercamiento con el jazz fue a través de un concierto del pianista estadounidense Keith Jarrett en la sala Nezahualcóyotl. “Me invitó una amiga. ¡Quedé cautivado por la improvisación y espontaneidad del género!, expresa con una sonrisa.

Para él, el jazz es “una convergencia de estilos de música que permite, a través de la improvisación, expresar las ideas más profundas, más auténticas. Es un lenguaje que es necesario dominar para que sea posible esta manifestación”.

El conocimiento adquirido en la Escuela Nacional de Música de la UNAM fue de suma importancia, pero se percató que no iba a llenar sus expectativas. De manera paralela a su permanencia en esa institución, tomó un taller de jazz durante un año con el pianista Francisco Téllez, impartido por la Escuela Superior de Música (ESM).

“Darme cuenta que en México no existía una escuela propicia de jazz fue uno de los principales obstáculos. No había muchos maestros especialistas. El género principal que se impulsaba era la música clásica. Sin embargo, por una parte fue bueno porque me hizo refugiarme en mí mismo y desarrollarme de manera autodidacta, algo que valoro mucho”, comenta.

La consulta de libros de jazz, así como la búsqueda de música y otros elementos que le permitieran acercarse más al género fueron algunas de las actividades que realizó en esa etapa. El maestro Francisco Téllez fue el primero en informarle sobre el Berklee College of Music, una prestigiosa escuela de jazz en la ciudad de Boston, Estados Unidos.

Solicitó entrar al Colegio y obtuvo media beca. “El buen nivel que había desarrollado me ayudó. Además, a raíz de la devaluación de la moneda durante la presidencia de Ernesto Zedillo, la escuela apoyó a muchos alumnos a través de becas. Tener personas de diferentes países es muy importante para ella”, explica Alejandro.

Así comenzó a cursar la Licenciatura en Ejecución de Piano, de la cual se graduó con honores. “Fueron cuatro años decisivos en mi vida. Era la primera vez que me apartaba del seno familiar. Aprovechaba el mayor tiempo posible para estudiar. Podría decirse que logré establecerme en un buen nivel como ejecutante de jazz”, refiere.

Alex Mercado Trío

A su regreso de Boston participó activamente en la escena del jazz como colaborador en diferentes proyectos. “La idea de conformar un trío surgió de una búsqueda personal. El fallecimiento de mi padre, así como mi evolución musical, me impulsaron a hacer una declaración de lo que era Alex Mercado en el panorama del jazz en México a través de mi propio proyecto”, comenta.

En diversas ocasiones compartió escenario con los ahora integrantes del trío: el contrabajista mexicano Aarón Cruz contrabajista y el baterista chileno Gabriel Puentes. La relación amistosa y laboral determinó que ambos aceptaran, sin dudar, cuando Alejandro Mercado les propuso la idea de conformar un trío. “Estoy muy contento. Los escogí porque son grandes músicos reconocidos a nivel internacional. Sabía de su capacidad interpretativa para abordar cualquier estilo”, manifiesta.

Las composiciones de Alex Mercado Trío se caracterizan por ser un estilo que posee una influencia clásica, tradicional y moderna del jazz. En 2012 la agrupación ya estaba constituida, lo que los llevó a la grabación de su primer disco.

The watcher, una producción independiente


El disco se grabó en Sala de Audio de la Ciudad de México, y se mezcló en Estados Unidos con la labor de Dave Darlington, quien ganó un grammy por su trabajo con el jazzista Wayne Shorter. “Yo tuve que poner todos los medios para realizar la producción por ser una decisión personal de principio a fin, lo que podría considerarse como un obstáculo. No obstante, estoy muy contento con el resultado”, aclara Alejandro.

The watcher (el observador) es un concepto que tiene influencia de la física cuántica desde el punto de vista en que nosotros generamos la realidad a través de nuestra percepción. La gente que escucha nuestra música la está creando también. ¡Se vuelven cómplices en la interpretación de la obra!”, explica.

La producción está siendo promovida a nivel nacional e internacional. Como proyecto, Alejandro Mercado tiene pensado grabar el año entrante un disco a piano solo y después la realización de la segunda producción discográfica del trío. “Es un desafío y un oportunidad más para mostrar al público mis composiciones”, refiere.

“La música es un lenguaje. Es una conversación en la que existe un intercambio cultural”

Hace unos días Alex Mercado Trío se presentó en el cierre del Festival Primavera Jazz, evento organizado por la Fundación Sebastián. Aarón Cruz y Gabriel Puentes no pudieron estar presentes por ser partícipes en otros proyectos. “Es la primera vez que el trío no se presenta como tal. Es difícil para mí porque la música suena de cierta manera. Empero, Jaime Ferrada y Pablo Prieto (quienes acompañaron ese día en el escenario al compositor) son muy buenos músicos. Estoy satisfecho con el resultado”, expresa.

En el transcurso del Festival, Alejandro Mercado compartió el escenario en seis ocasiones con músicos nacionales e internacionales. Considera que esto es muy enriquecedor por la conjugación de diversos estilos regionales y locales. “La música es un lenguaje. Es una conversación en la que existe un intercambio cultural”, manifiesta con una sonrisa.

Cuando se le pregunta sobre su opinión y la influencia del free jazz como parte de ese intercambio responde: “El mío es un estilo más clásico, pero en el escenario puede contagiarse en cualquier momento. El free jazz es una expansión de los límites de la libertad. Es una declaración total de libertad, pero puede ser peligrosa porque puede salirse de control. Es como si dijeran ‘inventa un lenguaje y dime algo’ ”.

“Cuando se comparte el escenario con músicos que incursionan más en ese estilo, siempre se tiene que cuidar que no se salga de control el hilo de la conversación musical. Al final de cuentas el free jazz es parte de nuestra formación, pero llega un momento en el cual debe decidirse qué camino seguir”, continúa.

Como principales obstáculos a los que se enfrenta el jazz en nuestro país encuentra la poca programación del género en las ejecuciones. “Casi siempre se piensa en la música clásica. Lo que se requiere es una nivelación de ambos en las principales salas del país. Cada Estado tiene su propio festival, pero sólo es una vez al año”, aclara. “¡El jazz es la música del siglo XXI, es la música actual!”, agrega.

Observa que como consecuencia de ello los músicos de jazz no pueden dedicarse de manera exclusiva a él. “Tienen que buscar otras fuentes de ingresos; otros estilos de música que dejen más dinero. El talento está presente. Hoy más que nunca hay jóvenes que están incursionando en el jazz, pero a veces no se puede concretar el desarrollo. Es necesario más apoyo”, reconoce.

Ve a los medios de información como otra vía para fomentar este desarrollo. “Necesitamos más estaciones de radio de jazz, que las personas se comiencen a familiarizar con él a través de la televisión. Cuando escucho a una persona decir que no le gusta el jazz, pienso que sólo lo escuchó una sola vez y le dio cierta impresión”, sostiene.

“La difusión del género es una tarea muy importante. Necesitamos más cómplices en la interpretación de nuestra música”, concluye.





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