viernes, 27 de abril de 2018

¿TURIBÚS? ¡NO, METROBÚS!

Por Daniela Fernanda Arroyo Samperio
Ciudad de México (Aunam). “Ya los traje a pasear, ya no me anden reclamando que nunca los saco porque está bien bonito el camión…pero le corren eh porque si no, nos toca abajo”.


Minutos antes de que llegara uno de los nuevos metrobúses que forman parte de la nueva línea número 7, que va desde Indios Verdes hasta Campo Marte, un padre de familia acompañado de su esposa y tres hijos esperaban ansiosos a la máxima novedad del transporte público, que aparte de ofrecer el traslado, también brinda diversión.

En la estación, las personas llegaban apresuradas a formarse. Familias enteras, parejas y grupos de amigos iban a conocer al Volvo rojo de dos pisos que estaba siendo tema de conversación por toda la ciudad.

Con la tarjeta en mano, empezaron a subir ordenados los adultos, algunos niños preferían adelantarse y dejar a sus padres a que hicieran el respectivo pago de seis pesos para que ellos pudieran alcanzar el lugar predilecto. Los ciudadanos mexicanos conocen el metrobús desde 2006, sin embargo, este 2018, el gobierno de la ciudad se puso de gala al echar a andar sus dos pisos por una estratégica ruta que los chilangos la están viviendo muy al estilo londinense.

Desde Indios Verdes, el metrobús pasa por Calzada de los Misterios, donde baja y recoge mucha gente que, como cualquier domingo, asiste a misa para agradecerle a la Virgen de Guadalupe por lo que le brindó en el transcurso de una semana. La línea sigue por las estaciones “De los Misterios”, “Garrido”, “Av. Talismán”, “Necaxa” Excélsior” y “Robles Domínguez”, en dónde muchos creyentes bajan luego de haber hecho la visita a la Basílica. El asombroso autobús de dos pisos avanza por la ciudad sin problema alguno, paseándose como los otros, en la ciudad que lo acogió como uno más.

Al pasar por la estación “Clave”, “Mercado Beethoven” y “Peralillo”, la gente se queda estática. Pareciera que ese túnel que nos da un tour por la ciudad, tomara una pausa por esas tres estaciones en las que no sube ni baja alguna persona. Simplemente todos están a la espera de algo más, algo que sorprenda. Y así sucede minutos después que hace la parada en la estación “Tres Culturas”, otro punto emblemático de la ciudad al recordar a los estudiantes que hace casi 50 años se manifestaron… ¡Cuánta historia guarda la ciudad y la podemos recordar en un trayecto de 15 kilómetros en menos de dos horas!

La ciudad pasó de tener 208 estaciones a 239, en las cuales más de 700 mil personas viajan a diario para transportarse a escuelas, trabajos, museos y lugares predilectos. Este enorme transporte rojizo representa ante la difícil situación que vive el país, una forma de olvidarse del estrés semanal, es ahora una especie de corredor que enseña bellísimas avenidas, llenas de verdes hojas, hoteles lujosos y edificios con infraestructura de primera. Eso fue posible luego de pasar las estaciones de “Glorieta Cuitláhuac”, “Garibaldi” y “Glorieta Violetta”. Todas éstas con una carga cultural tremenda, por lo que se hace, se hacía y lo que nos invita a hacer…incluyendo al tequila.

Cuando ese monstruo de dos pisos, bajo el avasallador calor de la ciudad comienza a transitar por la Avenida Reforma, la gente presta más atención y se concentran en sus ventanas.


“- Mamá yo quería irme arriba…
-Si mijo, deja nomás que se bajen y le corres y me apartas un lugar eh”

Esas palabras le recuerdan a cualquiera que definidamente uno no se encuentra en Londres disfrutando de un paseo por Oxford Street o Picadilly Circus. Nos aterriza. Las palabras de aquél niño que acababa de subir junto con su madre surgen ya que, lamentablemente, los que apenas se van incorporando a este paseo, no logran encontrar lugar en la parte superior del autobús y es que es importante mencionar que nadie puede ir parado arriba.

La entrada a Reforma es inconfundible e imperdible por los asistentes. Sus edificios, los grandes árboles verdes, sus calles casi limpias, los hoteles de dimensiones extravagantes y las fuentes que adornan a ese trayecto hacen que todos se emocionen. Muchos sacan sus celulares y se preparan desde que el metrobús para por las estaciones “Glorieta de Colón”, “París”, “Reforma”, “Hamburgo” y “La Palma”, las cuales son muy cortas y, por lo tanto, ya todos esperan al aclamado “Ángel de la Independencia”.

Los niños son los más emocionados en el trayecto de “La Diana” hasta “Chapultepec”. “Woooow” “Está bien padre” “Ese edificio se parece al de Spiderman” son algunas de las expresiones que los mismos niños que mostraban tanta emoción al inicio, continuaban anonadados por las bellezas de la capital mexicana. Sin importar el día, el clima o de dónde vengas, esta ruta llega al corazón y sorprende; especialmente a los turistas, los cuales se ven beneficiados.

Las estaciones “Ghandi”, “Antropología”, “Auditorio” se pasan volando al ir admirando a los puestos de comida afuera de los museos, en los que encuentras desde un refresco bien frío hasta unos esquites o elotes con mucha mayonesa para compensar la caminata hecha por las avenidas. También se pueden ver los puestos de bromas o en donde puedes encontrar algodones de azúcar, juguetes y hasta los retratistas que obtienen buenas ganancias gracias a los enamorados y a los niños.

En un abrir y cerrar de ojos, ese enorme y fascinante Volvo rojo indica que ha llegado a su parada final, “Campo Marte”. Gracias metrobús por tan buenas anécdotas que permitiste escuchar y ver; por el paseo que diste a tus ciudadanos en su ciudad y, sobre todo, por haber entretenido a muchos que buscaban salirse un poco de su realidad. Pronto volverán, y como diría Mario Bunge: “…Consumo no es sinónimo de felicidad”.

Fotos: Notimex.



Bookmark and Share

Leer más...

NOTICIAS DESDE EL "MEDIO CAMINO"

Por Juan Esteban Cuevas Delgado y Linda Esmeralda Uribe Barrón
Jiutepec, Morelos (Aunam). El sonido del agua proveniente de una fuente empapa el lugar y el Canon en D menor de Pachelbel hace fluir la corriente acústica que emana. La columna tenue de blanco espesor toca los muebles, paredes y plantas hasta consumirse; el olor es suave pero está asentado, al pasar los minutos el aroma a tabaco es otro elemento endémico del lugar.


Las paredes son un collage de momentos, un paisaje formado por fotos en blanco y negro, pinturas de colores vivos, figuras con relieve y macetas pendientes de diferentes tamaños; se distingue un pizarrón blanco, que con letras grandes y redondas forman la palabra “Abril”. Debajo del mes una frase con letras cursivas negras llama la atención del visitante: “Lo que importa es vivir en el presente, vivir ahora, cada momento. Son tus pensamientos y actos del momento los que crean tu futuro. La línea de tu camino futuro ya existe, porque tú creaste su patrón en el pasado. – Sai Baba”.

El pasado, presente y futuro de los pacientes en Casa Tlatoani, sufrió daños por la particularidad de sus pensamientos y actos. Colores, formas, sonidos, voces, recuerdos y sensaciones que no están presentes en el mundo exterior, sólo habitan en sus cabezas. Han sido llamados locos, a veces esquizofrénicos o como el personal del recinto prefiere llamarlos: personas con deterioro mental.

“Al padecer de esquizofrenia, los pacientes pierden intereses, lo que ocurre dentro de sus mentes afecta la personalidad de cada uno. Tienen que reconfigurar sus intereses e integrarse a una nueva dinámica de socialización”, comenta Norma Paz Pérez a las 15:33 hrs, el momento de la comida, a diferencia de los pacientes, sus manos sujetan papeles, ordena expedientes y escribe observaciones que guarda con recelo.
Norma Paz es una psicóloga egresada de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), trabaja con personas que sufren esta afectación crónica. Todos los martes y sábados realiza actividades de diez de la mañana a seis de la tarde, en Casa Tlatoani, un recinto de medio camino donde se ofrece hospedaje y que a diferencia de un hospital psiquiátrico cuenta con talleres y dinámicas de hogar para los pacientes. Según el Informe sobre el sistema de salud mental en México del 2011, en la República sólo existen tres establecimientos de este tipo.

Para llegar a los dormitorios se debe caminar por un estrecho pasillo de apenas un metro de ancho, con altas paredes blancas que superan los tres metros, en la parte superior los alambres de púas reflejan la luz del sol. Al lado de la primera puerta cinco palomas gorgotean parsimoniosas dentro de una jaula, la segunda puerta cuenta con una escalera de herrería justo al frente de la construcción, en contraste con el sólido y frío material del que está hecha: el agua fluye en el estanque con tortugas que está justo detrás, a la izquierda una torre con dos pisos es visible, cuentan con dos recámara en cada uno.

Otra construcción se posa justo detrás del estanque y de otra fuente, tiene tres pisos con el espacio de tres recamaras en cada uno. El lugar donde Norma puede ver las edificaciones es abierto, lleno de macetas, con cuatro jaulas habitadas por canarios, gorriones y pericos. Las paredes son color naranja, café y algunas blancas para la decoración.

Una campana interrumpe el armonía de los tintineos del agua, el canto de las aves y la atmósfera pasiva del lugar. “¡Bajen, ya vamos a comenzar la lectura del periódico!”. Con parsimoniosa tranquilidad y flojera, salieron ocho hombres y una mujer de los diferentes pisos. Algunos bajan con mayor esfuerzo, otros lo hacen firmes y sin tropezar, los de planta baja llegan de manera silenciosa a la sala, que está a un costado del descenso del edifico, donde se llevará a cabo la reunión.

La sala es obscura, a pesar de que está al lado del espacio al aire libre, el contraste da ese efecto de penumbra repentina. Cuenta con una mesa larga donde caben ocho sillas, un sillón para tres personas perpendicular a ella, otro sofá individual enfrente de él y dos más para personas detrás de este.

En la esquina reposa una pantalla de cincuenta pulgadas apagada, todo el espacio está decorado por pinturas, carteles, manualidades y una escultura, todas elaboradas por manos de los pacientes. Incluso un mural en la pared, dividido en tres partes, donde pintaron una comunidad rural. Lo único que no corrió a cuenta de los artistas son dos fotos de Emiliano Zapata y un mapache en taxidermia.

Norma espera algunos minutos a que todos se acomoden, seis se sientan en la mesa y otros tres se distribuyen en los sillones, la psicóloga toma lugar en el sofá más largo. Saca un ejemplar de El Universal con la fecha del siete de abril, dividió las secciones con paciencia y las depositó en los asientos vacíos al costado, lee una nota que aborda la disminución de los spots de gobierno a causa de las campañas electorales.

“Hace falta más información sobre los planes de los candidatos, a mí no me quedan claras sus propuestas”, Gustavo Jesús Ángeles de cincuenta años, calvo, delgado, con bigote y de 1.80 metros, hace el primer comentario de la clase. Alguna vez, él fue periodista, trabajó por más de diez años para El Sol de México. Por lo que esta actividad es de sus preferidas. Además es un ferviente escritor de poesía, aunque no pinta usa las palabras para colorear su trastorno dentro de esta casa.

“La comunicación verbal es la expresión que más les gusta utilizar, en la actividad de las noticias además de mantenerlos enterados e incluidos dentro de los procesos que ocurren allá afuera, les ayudamos a expresar sus ideas correctamente” recordaría la psicóloga minutos después, cuando todos hayan regresado a sus habitaciones.

Después de la primera notica la clase se dispersó un poco, Francisco, de baja estatura y robusto, se puso de pie y caminó por el patio. Algunos comenzaron a murmurar cosas en la mesa, para recuperar la atención Norma procedió a la siguiente noticia. En ella se abordaban el tema de inmigrantes sudamericanos en México.

La encargada del grupo cedió la palabra a Enrique Trejo Canek de 65 años, su mirada perdida apunta a Norma, el hombre respira y tarda treinta segundos en decir con voz rasposa y cansada “Los inmigrantes”. Hace una pausa larga, el silencio de todos inserta la atención en Enrique, pero Gustavo interviene diciendo “Son unos gorrones”, las risas rebotan en la sala, la psicóloga pide silencio.

Enrique Trejo con las inclemencias de su edad, cuerpo delgado, jorobado, algunas canas cortas en la sien, se queda callado. Es originario de Tuxtepec Oaxaca y aunque la expresión verbal no es su fuerte, y con los años le resulta más complicada, saca todo lo que le aqueja por medio de la expresión pictórica. Antes de ingresar a Casa Tlatoani ya pintaba, el estilo y técnica que deposita en sus obras, las han posicionado como imagen central de los carteles de las exposiciones que realizan para el público externo.

La voz de Norma regresa, está vez con la tercera noticia. En ella se habla de un intento de feminicidio, a causa de un divorcio. “Esto de los feminicidios no es algo nuevo, es triste leerlo constantemente”, comenta José Antonio Herrera de 57 años con una voz nasal y poco clara. Quien alguna vez participó como extra en más de cincuenta películas como: La bestia acorralada, las Poquianchis, Dunes y ¿Qué culpa tiene el niño?

La cuarta noticia es el cierre, en esta se habla de nuevas guarderías para madres solteras. Todos habían participado excepto Brenda Gamelos Carlín de 30 años de edad, la única mujer que vive en esa casa. Ante las exigencias de Norma por incentivar su participación, Brenda comenzó a quejarse y a patear la mesa ligeramente, la encargada se puso de pie, con dureza y amabilidad le pidió que se retirara a su cuarto.

“Es muy diferente hacer actividades con personas psicóticas, se trata de ser una malla de contención y hacer que respeten los límites, así todos aprendemos”, explicó la terapeuta. La actividad terminó y los huéspedes elaboraron una nota basándose en las que se comentaron, cada uno recuerda lo más importante de alguna y la redacta. Después se formaron frente a una reja negra, con una pequeña apertura por donde les pasaban comida, pastillas y agua. La mesa ahora era un comedor, todos se distribuyeron al lugar que querían, dentro del espacio abierto y la sala.

Las camisas de fuerza, las personas con batas blancas, cuartos acolchonados, agresividad, lobotomías; están colocados en el mundo de los prejuicios. La casa de medio camino, impuso una realidad diferente ese sábado por la mañana. Un espacio rodeado por una atmósfera amplia, colorida y con sonidos naturales, sirvió para que nueve esquizofrénicos discutieran temas coyunturales y actuales.

A pesar de que no puedan salir, estas personas no están aisladas. La empatía y socialización más efectiva la logran con individuos que comparten su trastorno. Antes de ser la etiqueta que su mente les puso, muchos de ellos estaban cumpliendo sus sueños, todo es diferente ahora que sus personalidades, intereses y conductas se trastornaron. Pero sus pensamientos y actos expresivos siguen ahí, buscando que de alguna forma logren cumplir con la creación de su futuro.





Bookmark and Share

Leer más...

COMPAÑEROS MUSICALES VAN POR CONCIERTO SOLIDARIO

Por Ixtlixochitl López
Ciudad de México (Aunam). Como parte de las acciones emprendidas por el Congreso Nacional Indígena (CNI) para denunciar las problemáticas de los pueblos indígenas se llevará a cabo el concierto “Los sonidos de nuestro mundo resurgiendo” que se llevará a cabo el 28 de abril en el deportivo Villacoapa del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) a partir de las 12:00 hrs. Participan Panteón Rococo, Tijuana No!, Salón victoria, Salario mínimo, Lengualerta, Mastuerzo, Batallones femeninos, Mexikan Sound System y Bungalo Dub.


El apoyo recaudado será para que el CNI continúe con su caminar, “en busca de la autonomía, la organización de los pueblos indígenas y de todas y todos aquellos que estamos padeciendo el terror, la destrucción y la violencia de este sistema capitalista y los malos gobiernos”.

Un andar que va recogiendo dolores y rabias, y que comenzó con la propuesta de llevar a Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno, a la boleta electoral, pero que no se termina el 1 de julio.

En conferencia de prensa se recalcó la importancia de que la música, el arte y la cultura acompañen y difundan las problemáticas sociales que aquejan a la población, como el despojo, la violencia y la desaparición que aquejan a la población y reducen los espacios en los que existen los jóvenes.

Además, se cuestionó sobre el motivo por el cual estos conciertos solidarios que tuvieron su mayor auge en los últimos años de la década de los 90’s han dejado de organizarse, a lo que Paco Barajas, compañero musiquero, contestó que hace falta que los jóvenes se apropien de los espacios y de las problemáticas que nos aquejan para hacer resurgir estos espacios. Además, recordó a la compañera Rita Guerrero y el vació que dejó con su partida, pues era ella quien durante ese tiempo se dedicaba a organizar los conciertos masivos.


El CNI, la asociación civil “Llegó la hora del Florecimiento de los pueblos y compañeras y compañeros musicales en conjunto llaman a sumar esfuerzos desde abajo y a la izquierda, para que, de la mano de la música y la cultura, unamos nuestras voces, nuestros sueños y rebeldías y hagamos que los sonidos de nuestro mundo resurjan.

Los boletos tienen un costo de $100 pesos cada uno y estarán disponibles hasta el viernes en la Ciudad de México en la Facultad de Ciencias, FES Zaragoza, FES Aragón, el Café Zapata Vive, Punto Gozadera, Pizzeria Las Yardas y la barra de café Flor de Asfalto en Toluca, Edo. de México. Además. habrá venta de boletos afuera del deportivo el día del evento.





Bookmark and Share

Leer más...

jueves, 26 de abril de 2018

DE BAÑOS PÚBLICOS… Y HOMBRES

Por Alberto Valencia y Diego Valadez
Ciudad de México (Aunam). Dos hombres están frente al mingitorio. Uno voltea de manera disimulada hacia la derecha y dirige sus ojos hacia abajo para poner atención al equipamiento del moreno de al lado; el otro, con una sonrisa, le mira la cara a su espía y con un asentimiento de cabeza lo invita a seguir con lo que seguramente estaba pensando: abre totalmente su bragueta, voltea y se recarga en la pared tan sólo para que el otro adopte una posición en cuclillas y comience a servirlo.


Los baños públicos fueron diseñados para satisfacer ciertas necesidades fisiológicas del humano, pero nunca especificaron cuáles; quizá por ello exista una confusión y la gente, en especial los hombres, le ha dado un uso parecido a un motel de paso.

Cruising MX es un sitio virtual dedicado a la difusión de anécdotas, discusiones y fomento de la actividad sexual entre desconocidos en lugares públicos. Durante 2016, esa red hizo famoso el baño del metro Ermita: “es un lugar tranquilo, va poca gente. Aprovechen ahorita que es nuevo y va harto mayate”, dice la primera calificación del lugar, que se enfoca hacia un público gay.

Al salir del metro mencionado y dirigirse a los torniquetes de salida, hay un baño público grande. El costo de acceso para el uso convencional es de cinco pesos, pero si alguien deposita 30 más en la mano del vigilante, éste ofrece acceso a la caja de condones que tiene guardada y abre el paso con una mirada cordial hacia un paraíso para los hombres más calientes y ávidos de adrenalina.

A las nueve de la mañana hay tres clientes: dos son los que disfrutan de su diversión oral mientras uno está recargado en el lavabo mirando la escena al mismo tiempo que se acaricia el bulto que poco a poco aumenta de tamaño entre sus piernas. Cuando su miembro está completamente dispuesto, se acerca a la pareja y ahora el muchacho hincado debe satisfacer a ambos: una boca para dos.

Ahí no hay espacio para la pena o el recato; no hay necesidad de pedir nombres, números telefónicos, o alguna cita para conocerse bien. Todo eso no importa porque muchos hombres ya hasta casados están y lo último que necesitan es un problema marital: allá sólo van por un rato de placer o para descargar frustración, furia, y siempre hay alguien complaciente en el baño del metro Ermita.

Un señor llega al lugar y los otros tres se detienen y simulan orinar para después marcharse; él pasa de largo e ingresa al váter. El respeto es una regla importante dentro del baño: si alguien quiere actividad, debe pedirla y jamás insinuarse directamente a otro hombre porque puede ofenderlo, así como si alguien llega, debe ser tolerante y no escandalizarse. Éstas son reglas no estipuladas, pero que con el uso se han quedado y, según el guardia, siempre ha servido así.

El primer inodoro se encuentra al lado de los mingitorios y los canceles laterales tienen hoyos: el del lado derecho sirve para los voyeuristas que gustan de observar lo que los otros hacen; el del lado izquierdo funge como glory hole si es que alguien quiere una actividad rápida y con total anonimato. Alrededor de los agujeros y en todas las paredes hay números de teléfono con leyendas como “mamo rico”, “pas busca act, yo entrón” o “joven con lugar quiere maduro discreto”.


Ahora entran dos alrededor de las 12 de la tarde. El mayor, de más o menos 40 años, avienta la mochila de su acompañante, de 20, al piso. El muchacho es delgado, rubio y tiene estatura media; el otro hombre es corpulento y bastante alto, moreno y su cabello tiene algunas canas; su pasión es notoria porque comienzan a besarse con una efusividad que no escatiman.

Luego, el cuarentañero apoya al otro en el lavabo y baja su short, no se preocupa en usar un condón y sólo con un escupitajo como lubricación en la entrada del joven y otro en su miembro, lo embiste; quizá disfruta con los rápidos gemidos combinados con la respiración entrecortada de su pasivo, mientras él mira su reflejo frunciendo los labios y el entrecejo: se siente triunfante.

Al terminar su encuentro, mismo que duró unos 5 minutos, el maduro besa la boca del menor. “Yo voy para Tláhuac, si quieres te acompaño al andén y me regreso”, le ofrece al mismo tiempo que le pone la mochila sobre los hombros. “Está bien, ¿te voy a ver el viernes?”, pregunta el rubio y recibe como respuesta un “no lo sé, ya sabes que veo a Laura y no puedo salir, pero si puedo antes te recojo en la escuela”. Ambos se dirigen a la salida del baño.

Posteriormente ingresan otros dos, ambos veinteañeros, que optan por un inodoro como cuarto de juegos. Uno se sienta con las piernas abiertas y el otro se posa sobre él y emite un grito fuerte ante la fuerza que el sentón produce en la penetración. Su encuentro es incómodo y sólo el activo alcanza el clímax en unos pocos minutos para después abandonar el lugar.

A pesar de la actividad de ese sábado por la mañana, el guardia menciona: “Pues hoy estuvo flojo. Siempre vienen más. Las horas más concurridas son de 10 a 12, luego como a las dos y ya al final de seis a 10 de la noche, ahí es cuando más cabrón se pone”.

Así el recinto queda vacío y es posible ver algunos restos de lo que sucede. En un baño común, lo normal sería encontrarse con manchas de algún sucio que no atina bien o papel usado regado en el piso. En este lugar también lo hay, pero es más frecuente ver un preservativo con signos de ardua lucha y disfrute como manchas café y hasta rojas que quedan impregnadas, alguna prenda olvidada y muchas gotas de semen acostadas en el suelo, otras tantas posadas en la pared, ya secas.

El baño público del metro Ermita se entrega por sí solo y en bandeja de plata, o aluminio: es testigo y guarda de encuentros clandestinos entre hombres, y siempre va a estar a la espera para acoger a todo tipo de joven, maduro y hasta viejo que necesite calmar y apaciguar sus necesidades, sean las que sean.



Bookmark and Share

Leer más...

UNIVERSITARIOS CORREN BAJO LAS ESTRELLAS

Seis mil corredores participaron en la edición número 16 de la Carrera Nocturna
Texto y fotografías: José Luis Ruperto
Ciudad de México (Aunam). El disparo de salida fue a las 19:30 horas para los hombres y a las 19:40 horas para la rama femenil. Los respectivos contingentes de corredores comenzaron a cubrir el trayecto en dirección a la Pista de calentamiento, en donde se ubicaba el kilómetro uno, para después continuar hacia el Jardín Botánico y completar cinco kilómetros frente a la Facultad de Contaduría y Administración.


La tarde del sábado 21 de abril, se realizó la decimo sexta edición de la Carrera Nocturna del Deporte Universitario. Este año, el evento conmemoró el 50 aniversario de la Dirección General de Incorporación y Revalidación de Estudios. Cerca de seis mil corredores integrantes de la comunidad universitaria tomaron parte en el recorrido de 8 kilómetros que comenzó y finalizó al interior del Estadio Olímpico Universitario.

El trazo comprendió subidas y bajadas que desafiaron a los entusiastas participantes, en especial pasando el kilómetro seis, en donde se encontraba una prolongada cuesta que algunos de los ganadores identificaron como el punto con más dificultad de la carrera.

Al interior del Estadio, cerca de tres mil espectadores, recibieron con una enorme ovación al ganador absoluto de la carrera, Javier Ocotitla Álvarez, egresado de la Escuela Nacional de Trabajo Social, quien se impuso como vencedor al registrar un tiempo de 28 minutos con 37 segundos, por otra parte, la primera mujer en concluir la prueba fue Yareli Montserrat Álvarez, de la Facultad de Ingeniería, quien completo la distancia en 33 minutos con 18 segundos.

Tras la llegada de los primeros lugares de las categorías Bachillerato, Licenciatura, Libre y Veteranos, comenzó a arribar al histórico inmueble universitario el grueso del contingente. Algunos de los competidores aprovechaban para tomarse la "selfie" en el tartán del Estadio, otros daban un último sprint para lograr un registro de tiempo favorable.

La decimo sexta edición de la Carrera Nocturna finalizó con la ceremonia de premiación. El acto se llevo a cabo en un podio ubicado al lado del arco de meta, en donde se reconoció el esfuerzo de los tres primeros lugares de cada categoría con un reconocimiento y premios otorgados por los patrocinadores.


Bookmark and Share

Leer más...

lunes, 23 de abril de 2018

MAGOS HERRERA: SOÑAR CON LOS OJOS ABIERTOS

Por Ixtlixochitl López
Ciudad de México (Aunam). Era una tarde peculiar en el Centro Cultural Universitario, la claridad del día no quería irse, tal vez confundida por el bullicio y el andar tropezado de la gente que iba y venía entre stands de libros, pláticas y foodtrucks. Esa primera impresión hacía que quienes entraban a la Sala Nezahualcóyotl, lo hicieran con cierto ánimo de entusiasmo inusitado.


Al ingresar, la gente que poco a poco iba tomando sus asientos, quedaba absorta ante la majestuosidad de la sala, los ojos de los presentes se paseaban por cada uno de los rincones de su arquitectura y de sus motivos.

En punto de las 8:30 apareció Magos Herrera, con una enorme sonrisa en el rostro, acompañada por Luis Perdomo (piano), Sam Minaie (contrabajo) y Alex Kautz (batería), envueltos por una cortina de aplausos tomaron posiciones y la promesa de un gran recuerdo, comenzó.

Zamba de Balderrama fue la primera canción en sonar, el himno que marcó a una generación y que evocó en los asistentes la dureza y la oscuridad de toda una época que encontró un destello al que aferrarse en la música de protesta.

Magos Herrera recordó la importancia del movimiento estudiantil de 1968 y de no olvidar que esto sucedió. “El origen de esa movilización y de ese espíritu de decir las cosas está vigente y también tenemos una voz en estos días y también queremos una voz para el futuro”.

Al musicalizar “Niña” de Octavio Paz, la intérprete se refirió a la posición del poeta, que renunció a su cargo como embajador en el contexto de efervescencia y la importancia de la poesía como vehículo para seguir soñando. “La poesía nos recuerda nuestra humanidad, nuestra esperanza, es una invitación a seguir soñando”.

Al centro del escenario una luz violeta, que coloreaba la voz de Magos Herrera, llevaba a los espectadores hacia el sur para dar gracias a la vida, dejarla volar o para, en un ejercicio de la memoria, volver a los diecisiete.

Las voces por las que este viaje lleva a los espectadores son recordadas por la fuerza de sus palabras y de sus convicciones, por la dureza del contexto en el que nacieron y que Magos Herrera reconoce en toda Latinoamérica, “semillero de grandes que inspiran”.


Pero no todo queda en el pasado, pues los asistentes reconocen la cara fresca de la canción en la voz de Silvana Estrada, originaria de Veracruz, que los hace bailar en sus asientos y disfrutar del calor que de pronto domina el auditorio.

La guitarra y la voz de Pedro Aznar se instalaron en el repertorio junto al compás de los aplausos del público para no dejarlo hasta el final de la noche. Mientras que el humor de Eugenia León trajo consigo las ganas de aferrase a la vida, al amor y a las cosas en las que se cree.

Los asistentes recordaron casi al final del concierto al responsable que dio nombre a la noche “Te doy una canción”, y que los dejó tarareando de camino a sus hogares entre rabos de nube que rodeaban a la luna.

Este es uno de los primeros eventos que conmemoran los 50 años del movimiento estudiantil de 1968 en México y el mundo, que tendrán lugar hasta octubre, bajo el programa 'M68'.




Bookmark and Share

Leer más...