viernes, 31 de mayo de 2013

CON EL ÚLTIMO RESPIRO SE FUERON SUS RECUERDOS

Por Mariana Sánchez Cuazitl
México (Aunam). En una noche de julio el cuerpo del abuelo yacía dentro de una caja. El morado de sus labios enmudecidos, y su rostro marcado por líneas y líneas que delatan el pasar de los años, eran el reflejo del cristal que resguardaba al frío más helado, el de la muerte.

Cuatro días antes de su deceso lo habían internado de emergencia en la Clínica 47 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ya que no dio tiempo de trasladarlo hasta el Hospital Regional General Zaragoza del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), el cual se había vuelto su segunda casa en los últimos meses.


La abuela, hijos y nietos esperaban su recuperación, y ansiaban que atravesara la puerta de su hogar en la silla de ruedas, su compañera desde hacía un año. Eso no sucedió, la realidad era que aquellos tiempos donde el abuelo era como un roble con salud invencible ya se habían esfumado.

Han pasado seis años desde que José falleció. Una muerte cerebral le arrebató la vida, aunque hubo algo más que se la quitó desde antes, asegura su hija Adriana. Ese algo fue una enfermedad que llegó sin invitación, ni provocación, ni previo aviso, pero permaneció con él hasta el día de su fallecimiento: el Alzheimer.

Efectos de la enfermedad de Alzheimer (EA)

Conforme la edad avanza en su cuerpo y mente, la incertidumbre y el desasosiego se vuelven su única compañía al enfrentar una realidad desconocida que antes era conocida, esto sucede en la vida de personas con Alzheimer.

“Antes de la EA mi padre era un hombre fuerte, trabajador y muy activo, alegre, bailador; y después sólo fue una luz que se iba apagando poco a poco, como una flor que se iba marchitando, y a diario algo malo aparecía, hasta que se apagó su vida”, expresó con nostalgia Adriana.

Este padecimiento afecta al hipocampo, una zona del cerebro donde se encuentran las neuronas encargadas de conservar la memoria a largo y corto plazo. Se caracteriza por ser una enfermedad progresiva que provoca la pérdida de las facultades psíquicas y nerviosas, afectando la capacidad del ser humano para realizar sus actividades cotidianas hasta el grado de depender de otros individuos para comer, bañarse, salir, entre otras labores, según información de la Fundación de Alzheimer de México (FAM).

“Cuando mi padre empezó a olvidar los nombres de sus hijas, o a desesperarse por no poder referirse a un objeto, lo llevamos al ISSSTE. En sus primeras consultas nos dijeron que su comportamiento era normal por la edad y que su vida se iba ir apagando, y pues yo y mis hermanos lo creímos. Después de un tiempo las cosas se complicaron muchísimo, pues perdió la movilidad de piernas y brazos, era obvio que algo estaba mal”.

La importancia de un diagnóstico correcto

Fue hasta cuando muere el abuelo y con la información que llegaron a saber sobre otros casos, que la familia supo que tuvo Alzheimer. Incluso, “mi hermana, trabajadora social, escribió un trabajo de tesis sobre la salud de los viejitos, y estuvo muy involucrada en investigaciones médicas que indicaban que el comportamiento de nuestro progenitor no fue normal para su edad como el doctor lo indicó. Él padeció Alzheimer”.

La Guía Práctica Clínica del padecimiento, de la Secretaría de Salud (SS), reconoce que una cuarta parte de los afectados por la EA carece de un diagnóstico. Algunas veces los familiares o médicos no toman la importancia debida cuando el enfermo pierde la memoria, pues lo toman como un signo natural de la vejez; cuando en realidad es un síntoma de enfermedad, la mayoría de las veces de Alzheimer. De acuerdo con reportes del 2012 a cargo del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez, en el país viven más de 350 mil personas con Alzheimer y al año se registran alrededor de 2 mil muertes.

“Yo no sé si aún cuando el doctor del ISSSTE hubiera hecho un diagnóstico correcto, se hubiera podido evitar la muerte de mi papá o cada mal que le aparecía a diario. Según sé, la enfermedad que le dio no tiene solución, pero al menos hubiéramos buscado alternativas”, reflexiona Adriana.

De acuerdo con información del Instituto Nacional de Neurología, si se detecta el padecimiento en las primeras etapas, es posible que el paciente tenga una mejor calidad de vida al ser tratado clínicamente para retrasar el daño cerebral, y con ello la pérdida de la memoria y las capacidades cognitivas; sin embargo, los especialistas enfrentan dos grandes retos al momento de diagnosticar la EA: la falta de avances en las bases científicas y el hecho de tratar un mal progresivo que aún no tiene cura.

Los años maravillosos

A las cinco de la madrugada se levantaba a “lavar la calle” como él decía. Agua, jabón y una escoba era todo lo que necesitaba para dejar impecable las afueras de su casa y hasta la del vecino de enfrente. Después, se bañaba con zacate natural y jabón Zote, para arreglarse e irse muy elegante y guapo a trabajar. Vaselina untada en el cabello, loción roseada en todo su cuerpo, zapatos bien boleados, un traje combinado con el color de la camisa y una corbata bien anudada distinguían al abuelo.

Al llegar de su trabajo, se sentaba a comer en el centro del comedor, y beber agua en un mismo vaso que no prestaba a nadie. Cuando se acercaba la tarde, leía “El metro”, y veía las noticias siempre en el mismo canal. En la noche se encerraba en su cuarto a rezar, porque creía mucho en Dios, y al terminar se dormía.

Otros días, se iba de fiesta con sus amigos o salía de paseo en familia. Le encantaba salir y manejar, fueron muchos los viajes en los que el abuelo con reloj en mano invitaba a despertar o dormir, a ir a algún sitio o a despedirse de un lugar, siempre disfrutó dirigir a más de ocho personas, quienes integran a la “Familia Burrón”, como alguna tía decía.

Su carácter firme gobernó el actuar de la abuela y sus hijos por décadas, incluso cuando éstos llegaron a la adultez. Una palabra, una mirada, un manoteo al aire podían poner en orden todo. También su alegría, sus risotadas, su carácter juguetón, y su gusto por las fiestas acompañaron su vida por largos años, pero como todo, esa época tuvo su fin.

Sus rutinas y hábitos tan marcados en vida se borraron. Ya no le importaba ocupar el lugar de la mesa de siempre, utilizar cierto producto, o arreglarse y combinar su ropa. Su carácter cambió y su habla parlanchina, de pronto, guardó un silencio profundo y eterno. Fue increíble como la EA cambió totalmente al abuelo, le provocó la inmovilidad de piernas y brazos, y lo dejó sin palabras: los músculos faciales ya no le respondieron más.

Así como le sucedió a José, cualquier persona corre el riesgo de padecer la enfermedad, la cual aumenta con el pasar de los años. A partir de los 40, pero sobre todo después de los 65, y con ello incrementan las posibilidades de morir: el período de vida a partir del diagnóstico indicado es de 4 a 12 años, así lo establecen investigadores de la Facultad de Medicina de la UNAM, de acuerdo con el periódico La Jornada.

Los primeros síntomas

“Cuando mi papá se jubiló –comenta Adriana- a los setenta años, dejó de trabajar y de ser activo. A los ochenta años empezó a olvidarse de nuestros nombres, y eso lo desesperaba continuamente. Su humor cambió y se ponía de malas muy seguido, porque no recordaba donde había dejado los recibos de luz o del agua, o incluso una pluma o cualquier objeto”.

La FAM asegura que es una patología de evolución lenta, y los síntomas son desde olvidar dónde se dejaron las llaves hasta no recordar ni reconocer los rostros de la familia o cualquier objeto que pertenezca al entorno cotidiano.

De acuerdo con Sagrario Sandoval, trabajadora social y experta en temas de geriatría (especialidad de la medicina que estudia la vejez y sus enfermedades), el adulto mayor con Alzheimer en la etapa inicial olvida dónde deja sus llaves o un objeto de uso cotidiano, mientras que en una fase más avanzada de la enfermedad le es difícil recordar dónde se encuentra el baño de su casa o inclusive su recamara.

Otro síntoma de la enfermedad es que el afectado puede recordar perfectamente su infancia, y las anécdotas o aspectos importantes de etapas pasadas de su vida; sin embargo, olvida su presente. “Lo que se pierde es la memoria a corto plazo, pero se conserva la memoria a largo plazo”, enfatizó la trabajadora social.

Ya nadie recuerda cuántos años tenía el abuelo cuando empezó a olvidarse de sus hábitos de toda una vida o de los nombres de objetos, pero sí que aún enfermo seguía platicando con lucidez por horas y horas sobre su vida en el campo, o en la política cuando fue presidente de su colonia, y sus hazañas para llegar a la ciudad y conseguir trabajo.

Cuando los males aumentan

En mayo de 2013, el director general del Instituto Nacional de Geriatría, Luis Miguel Gutiérrez Robledo, aseguró al diario La Jornada que “la EA va en aumento: cada cinco años las cifras de afectados se duplica y se prevé que en México y América Latina en la próxima década seis de cada diez adultos padezcan algún tipo de demencia”.

Reveló que “en México se han detectado más de 800 mil casos con la EA”. Según los datos del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) la prevalencia es mayor en las mujeres, en una proporción de 2.3 por ciento, comparada con la de los hombres, que es de 1.2 por ciento.

El Alzheimer es definido por el Instituto de vejez en Chile como una enfermedad crónico-degenerativa que se manifiesta a través de trastornos de la memoria, también a nivel cognitivo y en el comportamiento. “Mi papá -relata Adriana con rostro preocupado- olvidaba cosas sencillas como los nombres de personas o cosas. Mis hermanos y yo creímos que era normal por su vejez; pero nos empezamos a angustiar cuando notamos que decía y hacía incoherencias.
Una vez que fuimos a un centro comercial, tomó una botella de gel para cabello e insistía en que la compráramos, así que le hicimos caso, pero para mi sorpresa abrió el envase e intentó ingerir la sustancia. Él pensó que era comida”.

Ese fue el primer acto extraño durante sus dos últimos años de vida, después aumentaron los males. Un día quería irse de casa, decía que tenía que arreglar unos papeles, pero era falso: el ya nada tenía que tramitar; otras ocasiones, se enojaba mucho porque no encontraba algo que había supuestamente perdido. En varias ocasiones salió a la calle sin rumbo fijo, por suerte siempre lo encontraron.

Su humor cambió, se volvió grosero. Dejó de hacer las actividades importantes para él, como leer o ver la televisión en horarios fijos. Se bañaba varias veces al día, argumentando que no lo había hecho. En las noches dormía muy poco, y salía de su recamara desnudo; también durante el día se llegó a pasear en plena sala con poca ropa.

El inicio de la EA es engañoso, su desarrollo es lento, pero progresivo y debuta con alteraciones amnésicas e incapacidad para retener nueva información. “La evolución del trastorno se acompaña de desorientación en el tiempo, espacio y persona, alteraciones del lenguaje hablado y escrito (afasia y alexia), de las habilidades motoras (apraxia) de la integración de las percepciones (agnosia) y del cálculo mental, déficit en el pensamiento abstracto, en la capacidad de ejecución de tareas, cambios emocionales, de personalidad y de conductas, descontrol de esfínteres, que conllevan a una pérdida de la autonomía personal, llegando en a las últimas fases a un estado de completa dependencia”, según Capsal adulto mayor (AM), institución especializada en Geriatría y cuidados en el AM.

En su último año de vida, el abuelo empezó a perder la movilidad de sus piernas y brazos. Los músculos ya no le respondían, y cada vez hablaba menos hasta que dejo de hacerlo. En un par de meses su cuerpo se asemejó tristemente a un hilo, no tenía fuerza para pararse o moverse.

De acuerdo con su hija Adriana, en la clínica 47 del IMSS le dieron terapia para la movilidad, pero “nunca recuperó nada. Sólo duró dos meses, porque los terapeutas se desesperaban. Cada día que pasaba su cuerpo se sentía como un vegetal, como un bulto”, relata con mirada triste. Enfatizó en que las terapias eran exclusivas para personas con daños en la columna vertebral o torceduras en el cuerpo, pero aún así lo llevaron ahí porque no había un lugar especializado en adultos mayores.

¿Cuándo hablaban con él, les entendía?

“No lo sé, yo creo que sí, quiero creer que sí. Me acuerdo que papá tardaba media hora para mover la cabeza y voltearme a ver. Su mano también tardaba en moverse hasta que alcanzaba mi cabeza y la acariciaba. Abría sus ojos muy grandes, no sé si me llegaba a entender, pero para mí que sí me entendía”.

Una enfermedad sin cura

La FAM calcula que para el 2050 en México, 33.5 millones de adultos mayores, el cual conformará el 28 por ciento de la población total, padecerá Alzheimer. Según especialistas del Instituto Nacional de Neurología, el crecimiento explosivo de población de la tercera edad implicará el aumento en casos de Alzheimer en el país.

A pesar del acelerado crecimiento de casos de Alzheimer y de que ha transcurrido un siglo desde su descubrimiento no se sabe aún porqué unas personas son más propensas que otras ni las causas por las que algunos individuos de edad avanzada la padecen y otros no. De acuerdo con la FAM, los antecedentes de esta enfermedad datan de 1907. Alois Alzhaimer, neurofisiológico alemán, fue el primero en estudiar un cerebro afectado por el padecimiento que lleva su nombre, y encontró que había una pérdida de la memoria. Una mujer de 51 años fue el primer caso clínico registrado.

Si me preguntas cuándo fue que mi abuelo cambió, no lo sé con exactitud. Sólo sé que su afán por hacer alguna maldad o travesura a sus nietos, hijos o a la abuela, sus palabras y ordenes que tranquilizaban a nuestros padres cuando nos regañaban a mí o mis primos, se convirtieron en recuerdos, los que ahora son tan lejanos, y apenas puedo volver a dibujar con nostalgia y no con alegría como cuando eran un presente.

Alzheimer, enfermedad ignorada

Actualmente, en México no se tienen soluciones concretas para detener de forma definitiva a esta enfermedad, aún considerada como incurable, que arranca todo recuerdo y todo conocimiento hasta causar que uno se olvide de sí mismo y de sus seres queridos.

Ningún Centro de Salud Pública cuenta con médicos especialistas en la EA. De acuerdo con una revisión minuciosa sobre los servicios que ofrecen estos hospitales, no se tienen programas de orientación ni de apoyo económico para pacientes con Alzheimer. La diabetes, la obesidad, la hipertensión arterial y la salud sexual reproductiva son los temas que más ocupan.

Adriana comenta que fue muy difícil que le quisieran sacar tomografías a su padre, “yo no sé cuánto cuesten estos estudios, pero no es posible que el hospital no quisiera gastar o que ni siquiera te manden con el neurólogo. Toda su vida mi papá trabajó para el Gobierno del Distrito Federal, y al final de sus días, no le sirvió aunque sea para que le practicaran un estudio”.

En un panorama donde el envejecimiento poblacional se caracteriza por la coexistencia de enfermedades crónico-degenerativas, urge encontrar una cura a la EA, y mientras eso sucede es fundamental la creación de programas de salud que asistan al sector de adultos mayores (AM) para que guíen a ellos y a sus familiares y, en consecuencia, ambos sepan cómo actuar frente a esta problemática.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública, en México hay una grave desprotección social de los AM con EA. El factor determinante es el empobrecimiento de la familia, sobre la cual frecuentemente recae la responsabilidad del cuidado de los ancianos. “La situación del adulto mayor en México se caracteriza por la intersección entre las problemáticas de salud asociadas a la vejez, el género y la pobreza en un contexto de escasa protección institucional y profundas desigualdades sociales que se observa tanto en entornos rurales como urbanos”.

En ese contexto, de acuerdo con la misma fuente, el acelerado crecimiento de la población de AM representa una problemática para los diferentes sectores gubernamentales, ya que no se ha desarrollado ni la infraestructura necesaria para garantizar el bienestar de este sector de la población, ni la capacidad humana para atender profesionalmente sus muy diversas demandas.

No hay apoyos gubernamentales a hospitales públicos para especializarse en la EA. El país no cuenta con apoyos médico ni social que requieren tanto los afectados como los familiares.

El cuidado de personas con Alzheimer

Hoy por hoy, sólo existen recomendaciones generales para prevenir la pérdida de la memoria. Comer alimentos que contengan omega 3 como el salmón y atún para mantener la memoria a largo plazo; no fumar ni consumir bebidas alcohólicas, y realizar estudios neurológicos en caso de que haya antecedentes familiares de Alzheimer para detectar a tiempo la enfermedad y poder atenderse de forma adecuada.

Los afectados pueden acudir a centros especializados como la FAM, cuyas sedes se encuentran en el Distrito Federal y Querétaro, cuenta con personas capacitadas que atienden a los pacientes mediante una adecuada alimentación y atención particular al realizar actividades de agilidad mental, por ejemplo jugar ajedrez, domino, resolver crucigramas, entre otras; sin embargo, el precio no es muy accesible. Las mensualidades suelen ser muy elevadas.

Por otra parte, si los familiares deciden cuidar al paciente en casa, éstos tienen que considerar ciertos aspectos. En el texto Manual del cuidador de enfermos de alzheimer: atención especializada de la doctora María Montaña Ramón García, se dice que los seres queridos del enfermo deben saber las diversas reacciones que puede desarrollar para poder comprenderlo.

En la primera etapa de la enfermedad, los pacientes suelen deprimirse o sentirse ansiosos; en la fase intermedia y la avanzada aparecen los conflictos y el afectado va perdiendo su psicomotricidad hasta depender por completo de sus seres queridos para realizar sus actividades.

“Mi mamá, yo o mi hermana teníamos que darle de comer, él ya no podía solo. Lo teníamos que llevar al baño cuando lo necesitara, y lo bañábamos. Mis hermanos y yo tuvimos que comprarle una silla de ruedas, porque era muy pesado cargarlo y trasladarlo de su habitación a la sala, o viceversa”, explica Adriana.

La doctora Ramón García afirma que el proceso de cuidar a un paciente con la EA es desgastante física y psicológicamente; ya que con el avance de ésta, hay una mayor pérdida de razonamiento y conocimientos sobre el entorno. Por tal motivo, la especialista recomienda a los familiares tener paciencia y brindar amor a su enfermo.

Nuevos horizontes

El 23, 24 y 25 de mayo en Monterrey se realizó el XVIII Congreso Nacional de Alzheimer con la intención educar, informar y concientizar sobre la EA, y otro tipo de demencias mediante la difusión de ponencias, talleres y paneles. También se presentó el Plan Nacional de Alzheimer que el gobierno de la entidad apenas está preparando para enfrentar la problemática.

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Más información (para descargar o leer en línea):

Guía para quienes cuidan a personas con Alzheimer

Medicamentos para la enfermedad de Alzheimer



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EL MUNDO DE LA RESTAURACIÓN EN EL ANTIGUO COLEGIO DE SAN IDELFONSO

Por Dulce Olvera
México (Aunam). Del jueves 30 de mayo al 29 de septiembre, el Antiguo Colegio de San Idelfonso presentará la exposición Luz Renaciente, imágenes restauradas cuyo objetivo es sensibilizar al público sobre la importancia del rescate y conservación del legado artístico nacional.

A través de 27 pinturas y dos esculturas del siglo XVII y XVIII provenientes de parroquias de Chihuahua, los visitantes tendrán la “oportunidad para observar la complejidad de las intervenciones y los criterios científicos seguidos en cada tratamiento”, se explica en la primera sala.

La exposición inicia con una réplica del Taller de Restauración de Pintura de Caballete del Instituto Nacional de Antropología e Historia, donde es posible ser testigos directamente del proceso minucioso y detallado de restauración llevado a cabo por especialistas con conocimiento en química e historia del arte.

A lo largo de la muestra se exhiben pinturas de arte sacro tanto restauradas como aún en espera con su respectivo registro digital que explica el estado de cada parte de la obra, entre ellas, óleos de San Francisco de Borja, San Juan Bautista y San Miguel Arcángel. Las causas del deterioro van desde su envejecimiento natural hasta la intervención de la iluminación, temperatura, contaminantes atmosféricos e incluso negligencia humana.

La exposición cierra con una sección interactiva y la proyección de un documental con la participación de los restauradores e instituciones aliadas como la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Conaculta, la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete, entre otras.

Fuera de la primera sala se encuentra una alcancía colocada por el museo con la intención de invitar al público a la campaña de recaudación de donativos Haciendo una buena obra y con ello poder seguir conservando la historia y patrimonio cultural.





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miércoles, 29 de mayo de 2013

EL CAMINO DE LAS BESTIAS

Redacción Aunam
México (Aunam). París, Doctor Gálvez, Ciudad Universitaria. Creí que la somnolencia había provocado que una nube de sueños despiertos me impidiera recordar a tiempo en cuál estación debía bajar. Pero no, yo sabía que la estación más cercana a la facultad era la del Centro Cultural Universitario.

Me paré de mi asiento, esperé sólo un poco y el movimiento de vaivén que provocó el frenado me indicó la llegada. Salí del metrobús. Una señora encargada de la limpieza parecía ser mi única compañera en el andén. Guardó algunas cosas en su locker mientras yo seguí mi camino. Vi el reloj. Eran las seis y media, temprano considerando que mi clase era a las siete de la mañana.

“Tal vez platique con alguien del salón en lo que espero la clase. Debo organizar mis trabajos en equipo, entregar mis tareas atrasadas y participar más en Historia. Qué felicidad haber terminado mi tarea a tiempo, hoy no tengo por qué estresarme”. Todos estos eran pensamientos cruzaban por mi mente como liebres al pastizal.

Subí las escaleras que se encuentran al final del andén. Éstas conducen hacia un puente que conecta al metrobús con la Universidad. Está formado por dos rampas que se cruzan formando un zigzag. En medio, el susurro de los coches que transitaban en Insurgentes me recordaba que seguía en la ciudad, selva salvaje domada por la soledad y el silencio del puente.

Cemento y barandal. En un primer momento me alerté de que estuviera tan solitario. Ni una sola persona a lado mío. Sólo me quedaba el recuerdo de aquella trabajadora en el andén. Volteé para atrás y nada. Delante de mí, nadie. Pronto llegaría a la escuela y tendría que seguir con los planes del día: imprimir tarea, entregar trabajos, ver a mis amigos y participar más en clase.

Iba en el último tramo del puente. No más zigzag. Sólo diez metros rectos, sólo una última rampa.

-¡Dame todo lo que tengas!

Un brazo cruzó sobre mi cuello. Detrás, un cuerpo sorprendió al mío. Inmediato a la orden y a mi sorpresa vi de reojo un pedazo de rostro y una capucha de sudadera enfurecida que me gritaba, de la cual un cuerpo obeso se escondía.

Me aventó con fuerza. Tiró de mi cuello con ese brazo tosco, con esa figura robusta. Tiró de mi cuello y caí al suelo.

-¡Claro que te doy mis cosas!— Pensé o dije, no recuerdo.

Yacía boca arriba sobre el cemento. Todo fue muy rápido. Llegó, me gritó y me azotó. Enseguida me tomó de los brazos con esa fuerza que no espera, esa fuerza de quien no ama y no conoce lo que toca, y me volteó boca abajo.

El golpe y el desconcierto me impidieron que hablara. No recuerdo otra cosa más que mi quietud. Mi cuerpo menudo sobre el puente. Mi imposibilidad de quitarlo de encima. Mi inmovilidad.

Comenzó a tocar mis bolsillos traseros como buscando algo.

“Yo nunca guardo cosas ah”, pensé.

Él me seguía tocando. Los segundos se alargaron. El vacío del lugar se hizo agudo. La noche no cedía para que el día lo reemplazara. ¿Por qué me había golpeado? Yo le iba a dar mis cosas. ¿Por qué no paraba de tocarme si no había nada en mis bolsillos?

Sentí cómo mi pantalón se recorrió de mi piel. Sus manos tiraron un poco de él. Mi piel, unos centímetros de ella, estaba expuesta como carnada para león.

“Por favor que termine. Por favor, sólo quiero ir a la escuela”, pensaba.

¿Qué más podía hacer? Tenía una bestia feroz encima de mí. Dicen que cuando te ataca un oso lo primero que debes hacer es quedarte quieto. Sólo así el oso piensa que estás muerto y se va. Sólo fingir muerte, ser inmóvil. Esperar a que se vaya.

Su mano o mi fuerza, tal vez una mezcla de ambos, jaló de mi brazo para que me incorporara. Sin saber qué hacer y aturdida por el golpe pensé que me dejaría ir, que todo había acabado.

—¡Dame tu celular y todo lo de valor!

Estábamos frente a frente. Parados a treinta centímetros de distancia. Él era un hombre alto, como de un metro con setenta. Ancho, obeso, macizo en términos locales. Sus ojos, mis ojos, nuestros ojos mirándose.

—¡Ya te dije que todo está en mi mochila!— Grité enérgicamente sin mover mi mirada de la suya. Más que un grito fue un rugido, un golpe de palabras que utilizó mis manos como signos de admiración. Le extendí mi mochila para que se fuera tal como tirándole lejos un pedazo de carne a un lobo, porque en ese momento el era eso: un animal.

—¡Pues vete y si volteas te doy un tiro! —

Me volteé y comencé a caminar. Mis pasos iban pesados. Como si hubiera estado en un lago de lodo y éste se hubiera secado.

—Ya pasó. Estás bien. Ya pasó— Me repetía yo misma en voz alta.

No volteé. En ningún momento lo quise hacer. Tuve miedo de que me siguiera viendo. Mis pasos pretendían no alertar la furia de la bestia de casi treinta años que me había quitado la paz.

Llegué a la parada del pumabús. Sólo había una joven esperando el camión. Yo seguía repitiéndome “ya pasó” pero ahora sólo en mi mente. Toqué el botón de emergencia pero al parecer no servía.

—Me acaban de asaltar— le dije con un sismo en la voz mientras trataba de sentarme en los asientos de la estación.

—¿Y estás bien?— dijo ella.

—Creo que sí, me duele la cabeza. Me golpeó muy fuerte.

—Ahorita llega el camión y si quieres te doy dinero para que te regreses a tu casa.

Llegó el camión. Me subí con un poco de dificultad.

—Me acaban de asaltar— le dije al chofer.

— ¿Quieres que te lleve a vigilancia?

—Sí, por favor. — Le dije mientras las miradas de dolor y pena de dos personas se me unían.

El chofer paró el camión. Me tomé de su brazo y me ayudó a cruzar la calle. Una cabina en el medio de la nada me recibió. Ocho personas me rodearon. Una me ofreció asiento en lo que otra llamó a los paramédicos.

—Sólo dile que tenemos una herida, no le digas que fue por asalto— habló el jefe de vigilancia refiriéndose al que iba a hacer la llamada.

—Sí... la violencia está muy fuerte. Pero estás bien, ya estás aquí— dijo una señora cerca de mí.

Pasaron varios minutos, ellos sólo me miraban.

—¿Alguien me puede prestar un celular para llamarle a mi familia?— les dije.

— Sí, ten— El jefe de vigilancia me extendió un celular moderno, de esos que tienen de todo.

Nadie contestaba en mi casa. Decidí dejarles un mensaje. Respiré profundo y fingí la voz más tranquila que pude.

—Mamá, soy yo. Estoy bien. Me acaban de asaltar pero ya estoy con los de vigilancia UNAM. Te llamo cuando pueda.

Pasaron más minutos. Las mismas caras de simios seguían sobre mí como si vieran un animal golpeado, un objeto extraño, algo que les causara mucho misterio. Comenzaron a hacerme preguntas y consejos incómodos.

—¿A dónde ibas? ¿Ibas sola? Ya ves, ya no vayas sola.

—Oigan— interrumpí. — ¿De casualidad no piensan mandar a alguien para que vigile si sigue ahí el que me asaltó?—

—¡Uy! Es que te tocó el cambio de turno. No hay nadie para que vaya. — Me respondió el encargado y las otras siete miradas se ocultaron de mi rostro.

Al ver que nadie haría nada más, les pedí una pluma y un papel. Comencé a escribir y en eso llegó la ambulancia. El paramédico se sorprendió cuando le dije lo del asalto.

—Lo tuvieron que reportar— Exclamó —Es que no quieren hacer su trabajo.


*A solicitud expresa y por motivos de seguridad, se omite el nombre del autor






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martes, 28 de mayo de 2013

SE CUMPLEN SIETE AÑOS DE ATENCO, UNA VISIÓN REVISADA

Por Israel González
México (Aunam). El pasado 3 de mayo se cumplieron siete años de los violentos enfrentamientos ocurridos en San Salvador Atenco, cuando el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, ordenó la intervención de la Policía Federal para “poner orden” a los “disturbios” ocasionados por los pobladores de la región.

Hasta la fecha, aún continúan las marchas ocasionales de los atenquenses, los reclamos hacia el gobierno federal, las denuncias ante la Comisión de los Derechos Humanos y la obstinación de algunos movimientos, como el #YoSoy132, que manifiestan que lo ocurrido en Atenco no se olvida.

En entrevista con Roberto Garduño Espinosa, periodista de La Jornada y profesor en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, contó y explicó lo sucedido aquella ocasión en la que la policía atacó a la población atenquense y se violaron los derechos humanos de decenas de personas.

Garduño Espinosa, además, relató y describió su labor periodística como enviado especial del periódico nacional, La Jornada, para cubrir el acontecimiento, y opinó acerca del tratamiento noticioso dado en los medios de comunicación en mayo de 2006.

El también historiador, expresó que el movimiento social en Atenco surgió por la inconformidad en las negociaciones con el gobierno federal para la compra de terrenos ejidales y comunitarios ante la construcción del aeropuerto internacional en el Estado de México.

“El movimiento tiene que ver con una historia de organización popular que en 2006 se manifiesta y responde a la agresión del status quo del gobierno federal, cuando éste pretende engañarlos y ofrece soluciones verdaderamente ridículas a las demandas de los pobladores en el proceso de compra-venta de los terrenos” explicó.

Señaló que el movimiento en Atenco en 2006 se mostró como una forma de organización ante la altanería del gobierno federal y del Estado de México y la violencia desmedida por parte de la policía hacia la comunidad. “El movimiento popular en Atenco no fue espontáneo”.

El profesor de la materia Historia y Procesos de Comunicación en México en la FCPyS manifestó que el movimiento manifestado en el sexenio de Vicente Fox contra la construcción del aeropuerto internacional surgió espontáneamente. “Los pobladores de Atenco estaban muy bien organizados, no todos, pero sí un conjunto de ellos”.

Garduño argumentó que los atenquenses querían defenderse ante cierta tendencia de la opinión pública generada desde algunos medios de comunicación para justificar la compra-venta de los terrenos a precios muy bajos.

Para el periodista de La Jornada, la defensa de los terrenos ante la construcción del aeropuerto es el antecedente del movimiento social en Atenco en 2006, por lo que éste último “no debe ser visto como espontáneo”.

En Atenco, “el 3 de mayo el pueblo se levanta contra una serie de acciones que se venían orquestando en su contra y, contra una campaña mediática respaldada por algunos medios de comunicación que venían socavando a la organización de campesinos de Atenco”, señaló Garduño.

Además, el envío de la policía a Atenco en 2006, y la orden de reprimir de forma brutal contra una población indefensa fue “un acto de provocación y de venganza por parte del gobierno estatal y federal”, afirmó.

“Lo que no se esperaba es que la sociedad reaccionara con la fuerza con la que reaccionó y que el movimiento social se reactivara a favor de un grupo que con el tiempo nos demostró que tuvo razón en la defensa de su tierra”, expuso.

El periodista argumentó que la cancelación de la construcción del aeropuerto en el Estado de México, representó “para esa mafia en el poder un golpe muy duro a sus intereses”. Para el gobierno federal significó el incumplimiento de una promesa hecha con empresarios y que implicaba una gran cantidad de dinero invertido.

Garduño Espinosa fue encargado, por parte de La Jornada, de seguir las negociaciones entre el gobierno del Estado de México y los pobladores de Atenco cuando se planteó la construcción de aeropuerto. De tal forma, conoció algunos líderes de la población del lugar, y cuando fue enviado a cubrir el conflicto en la carretera Texcoco-Lechería pudo acceder hasta la localidad de Atenco.

El periodista relata que a las dos televisoras del México no las dejaban pasar los pobladores plantados en la carretera, únicamente permitieron el paso a Proceso, La Jornada y Milenio. Fue hasta que la policía acudió al lugar cuando los demás medios pudieron ingresar. “No permitieron el paso [los pobladores] a aquellos medios que los habían atacado [mediáticamente]”.

Roberto Garduño describió que al menos él no tuvo problemas para realizar su labor periodística, pues no fue víctima de agresiones por parte de la policía. Sin embargo, señaló que sí supo de algunos compañeros fotógrafos que fueron intimidados o agredidos durante el cumplimiento de su trabajo.

Para él, no fue fácil ver la forma en que la policía agredía a la población de Atenco en forma indiscriminada, sin embargo, manifestó que era su compromiso profesional como periodista, informar lo más veraz posible lo que estaba ocurriendo en el lugar de los hechos.

En Romper el cerco, documental en el que participó Garduño Espinosa, señala en un fragmento que había personas infiltradas en el movimiento social, quienes iban al frente de los policías indicando las casas donde se escondían los principales líderes del movimiento.

Al preguntarle por qué esa información no está incluida en ninguna nota ni crónica escritas por él y publicada en La Jornada los días del conflicto en Atenco en 2006, respondió que él incluyó esa información en los textos que escribió y envió al periódico, pero nunca supo y nunca quiso preguntar por qué se prescindió de ella en las notas y crónicas publicadas por el periódico.

Finalmente, Roberto Garduño Espinosa señaló que “fue lamentable” la forma en la cual algunos medios de comunicación manejaron el conflicto en Atenco justificando la presencia de la policía para reestablecer el orden.




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UN DÍA EN TIERRA SANTA: CHALMA

Por Mariana Sánchez Cuazitl
México (Aunam). Una y otra vez el agua atraviesa el suelo de rocas sin ninguna prisa, dejando a su paso un frío tan helado que quema los pies descalzos de los peregrinos, pero refresca el alma de sus hijos, unos niños risueños que visten sólo unas bermudas y juguetean sin parar, zambulléndose dentro del agua.

Bajo un cielo soleado de medio día, entre el vuelo y silbar de los pájaros entre las nubes y las cúpulas de los robles, cientos de fieles se dan cita en el “Río de Chalma” para descansar del largo viaje que realizan a pie cada año, desde diferentes puntos del Distrito Federal como Iztapalapa, Azcapotzalco, Álvaro Obregón y de Netzahualcóyotl, en el Estado de México.

Hoy es un día de fiesta para los devotos del famoso santo “Señor de Chalmita”. Como es costumbre en la religión católica, cada tercer día de mayo se celebra a la Santa Cruz, y niños, jóvenes, adultos, y personas de la tercera edad, en honor a la fecha, años tras año visitan la iglesia principal del pueblo de Chalma: la casa de la milagrosa imagen que ha concedido los deseos de sus creyentes y satisfecho sus necesidades, según cuentan los beneficiados.

A las afueras hay adornos de triángulos blancos y azules que se mueven despacio con el pasar del aire. Una fuente de agua es la atracción, las mamás empapan la cara de sus hijos con chorros del líquido bendito, algunos jóvenes se salpican entre sí para refrescarse del día tan caluroso y bendecirse.

Esta tradición data de la década de los sesenta. A la entrada de la iglesia, un tumulto de fieles que porta playeras y carga mantas con el dibujo del cuerpo de Jesús clavado en una cruz, se adentra rezando en voz alta: “Padre nuestro que estás en los cielos… y repitiendo:”Gracias por permitirnos llegar”, “Aquí llegamos y a tus pies nos ponemos”.

Las manos de las monjas colocan con fuerza unas coronas de flores a las cabezas de los niños o cualquier persona que visite por vez primera la Tierra Santa: Chalmita, como símbolo de bienvenida al templo. Entre empujones, los caminantes con mochilas y bolsos logran entrar para escuchar misa y ser bendecidos por el sacerdote, quien a cada dos horas repite la misma sesión religiosa para los peregrinos que llegan durante el día.

Al terminar la misa, familias con maletas, cobijas y chamarras en la espalda se apresuran a llegar al río para refrescarse y descansar de la caminata que dura aproximadamente dos o tres días. Otras más se dirigen a las habitaciones de la iglesia, unos cuartos gratuitos que se construyeron hace más de 50 años para los viajeros que busquen reposo o dónde pasar la noche.

Uno que otro niño pide a sus padres que lo suban a un caballo para montarlo y retratarse. “¡Cincuenta la foto!”, exclama el dueño del animal artificial. “¡Nieveeeeees, nieveeeees!”, se escucha decir a dos niños que venden y compiten entre ellos para ofrecer sus productos.

Atrás del santuario, hay un sitio en donde se puede comer y beber por tiempo libre. No hay costo por ocupar las bancas y mesas de cemento. Familias enteras se sientan a convivir y reír por horas, hasta que el estomago ha quedado atiborrado de comida casera: arroz, mole con pollo, salsa roja; pechugas asadas, chiles en vinagre; bisteces de res, agua de limón y horchata, son algunos de los platillos que las esposas y abuelas guisan desde casa.

Carcajadas, brindis con micheladas y cervezas, bailaditas, música de mariachis y norteños, y gritos de festejo, distinguen al lugar donde sólo se pagan las bebidas que se consumen.

Al atardecer, los fieles visitan el Rio de Chalmita. Antes de llegar hasta ahí, recorren un camino de tierra y piedras, es medio kilometro lo que andan para poder disfrutar del agua. En la senda se encuentran puestos de sandalias de todos los números, googles, bermudas y trajes de baño para chicos y grandes. “De que talla lo quiere, pregunte”, “Qué busca, aquí lo tenemos”, exclaman los vendedores.

Las bajadas llegan a su fin, y un olor de humedad impregnada en las rocas predomina en el ambiente. El sonar del agua al caer en las piedras, las risas de niños y cantar de las aves son el paisaje de una puesta de sol en un famoso pueblo del Estado de México: Chalma.

El agua es helada, aún así adultos y niños nadan y permanecen en el río para “quitarse el calor acumulado durante el día”. Los antojitos de papas y chicarrones, al igual que los puestos de dulces y restaurantes de comida adornan la orilla del riachuelo. El olor a quesadillas es inevitable. La tinga de pollo guisado y las gorditas de chicharrón son el platillo preferido de los visitantes.

Al costado del río, se encuentra la zona de albercas. El costo para el acceso es de treinta pesos por persona. Niños con trajes de baño se avientan al agua. Un tobogán azul es el preferido para deslizarse y entrar al agua con fuerza.

Después del reposar y las horas de diversión, los fieles se retiran. A la salida del río recorren el mercado de Chalma, pasaje que traslada a la época del México prehispánico por exhibir dulces típicos del país tricolor. En forma de pirámides se presentan jamoncillos, cocadas, palanquetas, calabacetes, alegrías, mazapanes, dulces de leche, tamarindos, borrachitos, higos, merengues y camotes.

Los huaraches de cuero, los rebozos, los chalecos bordados a mano, los sombreros de palma, las ollas de barro, y los utensilios de madera ocupan la mayoría de los puestos.

Chalmita es un pueblo místico y religioso, sus habitantes cuentan la leyenda de que los visitantes deben acudir con fe a la iglesia y con humildad para agradecer o pedir favores, o de lo contrario el “Señor de Chalma”, un santo que es la imagen viva de Jesús, el hijo de Dios, puede castigarlos con alguna lesión en el cuerpo.

La noche cubre al espacio religioso, donde cada año los devotos se reúnen desde el día principal que es el tres de mayo hasta el cinco del mismo mes. Playeras con la imagen de la Virgen María, rosarios, figuras de santos, cruces, bolsas de “tierra santa” para curar dolores de estómago, agruras, y coronas de flores para los automóviles, resaltan a la vista.

El andar de los peregrinos vuelve a ser lento, como cuando recién llegaron, pero ahora se dirigen a las bases de camiones con destino al metro Observatorio del Distrito Federal. Un aire frío, y el cielo estrellado despiden a los fieles. Poco a poco, la Tierra Santa vuelve a quedar vacía, sin más bullicios de festejo.

Foto: Marrovi - Wikimedia



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GUILLERMO BRISEÑO: MÚSICO SENSIBLE A LOS PROBLEMAS SOCIALES DE MÉXICO

  • “La Universidad es un pedazo de carne gordo de la sociedad mexicana, que aún tiene salvación”

A semejanza de ustedes, astillas del mismo espejo,
me clavo en ustedes y reflejo su dolor y sus heridas
a semejanza de las mías: somos un pedazo del mismo rostro,
parejos estamos, hechos añicos.

Guillermo Briseño
Por Mariana Sánchez Cuazitl
México (Aunam). La mezcla de nostalgia, emoción y fuerza para manifestar un pensamiento o sentimiento la tiene el músico Guillermo Briseño. Al cantar alza la voz que parece llamar desde sus entrañas, para expulsar el dolor y la indignación que siente y expresa en cada palabra.

Los contoneos en su cuerpo, como toques electrizantes que hacen mover su cabeza y espalda de arriba a abajo, a veces a paso lento y otras más rápido, comunican que vive, disfruta y siente lo que canta. El ritmo también se siente en su caminar, y en los pisotones de sus dedos en las teclas del piano.

En medio de la obscuridad que cubre los adentros del Auditorio Ricardo Flores Magón, las luces de neón alumbran las butacas, un humo blanco acompaña las voces del poeta y de su coro de cuatro mujeres con timbre suave y afinado.

El tarareo del sonido de una guitarra, el grito del piano que retumba en las bocinas y la letra de las canciones de Briseño, resonando en el micrófono, enchinan la piel de los presentes, una vibración repentina inunda el auditorio al ritmo de cada nota musical. Caras de fascinación y de placer, manos que aplauden, y cuerpos sentados que bailan se adhieren al viaje musical de realidades que reviven.

El piano suena con tonos bajos, y se escucha: “el tres y cuatro de mayo, año de 2006, quedarán en la memoria […], los machetes lo impidieron, incrustaron el negocio. El legado del gobierno se volvió una bomba de odio, hubo presos durante cuatro años, lograron ser liberados para cambiar nuestra suerte, diluyeron los cargos, que vivan los mexicanos y que la tierra retiemble…”.

“¡Los medios dicen lo que quiere el poder, los medios quieren lo que dice el poder, los medios dicen lo que quiere el poder, los medios quieren los que dice el poder. Yo estoy triste por los medios, y triste por el poder. Triste estoy por la esperanza que se nos muere de sed!”. Sus dedos se deslizan con ligereza sobre las teclas del piano, una y otra vez. Cierra los ojos y vuelve abrirlos mirando hacia el techo.

“Sepa usted doctor que este dolor me duele, me duele hasta el honor, el piso se me mueve, si jala usted el hilo, salta hacia atrás mi pierna, y me baila el intestino, mi corazón se encuera. No sé si sus pastillas puedan soldar los brazos, hacerme otras costillas. Si oprime usted un ligo se tuerce la columna […], y el culo me hace burla. Este dolor me pulsa y me duerme la razón, y me despierta duro…”.

Sus inicios en la música

Guillermo Briseño ha hecho historia: ha constituido un legado en el rock y la cultura mexicana. Empezó a tocar al piano a los tres años, a los cuatro incursionó en el rock, a los 14 empezó su carrera con Los Masters, a los 25 integró el grupo de Cosa Nostra. Años más tarde formó el grupo Briseño Carrasco y Flores. Toda su vida ha sido como un boom, yendo de aquí para allá, mostrando su talento.

A sus treinta años como solista cantó en la Facultad de Medicina, su vida la dedicó a cantar en recintos universitarios, el espacio que considera como único sitio para expresarse de forma libre mediante la música.

Él estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México la licenciatura de Ingeniería Química, pero descubrió que “era una carrera de estatus, había que ser hijo del dueño de las grandes fábricas para tener aspiraciones verdaderamente serias, producir lana y esas frivolidades con las que la sociedad llega a prepararlo a uno”.

Por lo cual decidió no trabajar como ingeniero; pero la parte científica que lo movía a estar en esa carrera, “está aquí: yo tocaba en la Universidad, vivía en mi escuela, con turnos matutinos, y vespertinos. Antes estaba prohibido tocar rock en México, porque se veía mal. ¡Ah! pero eso sí tocar despeinados no estaba prohibido, pero sí para los rockeros que empezaban a pensar”, contó.

“El gobierno y la gente prefería el orden de los sepulcros que el orden de la inteligencia”, consideró.

También, ha realizado diversos programas para difundir el rock en radio y televisión. Actualmente, participa en Código DF, A mí que no me cuenten, un programa en línea; y dirige desde 2006 La escuela del rock a la palabra, formando estudiantes para que aprecien al rock como medio de expresión artística, y no sólo como un mero producto comercial.

En entrevista para Aunam, enfatizó que en la escuela se pretende que los chicos realicen composiciones, toquen diversos estilos, hagan arreglos y modificaciones a canciones de antaño. “Es una escuela pequeña, con sólo 15 maestros y 160 alumnos, pero es una escuela de excelencia y además es gratuita”.

Con la literatura, con su experiencia, y con materias teóricas, se busca que los alumnos se expresen y a la vez se formen opiniones al leer, escuchar y atender la realidad. “Yo les digo que no esperen a que un medio comercial venga por ellos; sino que se organicen en una comunidad solidaria para difundir su música y composiciones”.

Su paso por la vida

El compositor mexicano es un hombre con una larga trayectoria e historia por detrás, sus ojos han presenciado diversos sucesos del país.

“La vida es muy corta, sé que es un cliché, pero lo tengo que decir porque es cierto. La vida se va rapidísimo, hace muy poco tiempo para mí desde que yo andaba por estos campos universitarios, hace muy poco para mí que no existía la facultad de Ciencias Políticas y Sociales por este sitio. Hace muy poco tiempo que los muchachos le pusieron una bomba a la estatua de Miguel Alemán, junto a Rectoría, hace muy poco tiempo que los soldados tomaron la Universidad y cerraron todas las facultades en 1968, hace muy poco tiempo”.

Afirma que todo eso se va rapidísimo, es muy alucinante. “Uno corre el riesgo de hacerse ruco sin darse cuenta. Lo que no debe pasar es dejar de ser útil junto lo que uno piensa y permitir que las cosas pasen, y menos en un país como este que tiene hambre todo el tiempo”.

¿Qué es el rock para Briseño?

Es un medio más de expresión. La música lo es, y sirve para expresar nociones al proponer cosas distintas de renombrar al mundo. “El rock es la vida que yo escogí, y la vía para cumplir lo que mi corazón y cabeza exigen que haga”.

Su labor de músico

El compromiso de los músicos e intelectuales es trabajar en sentido de la información y responsabilidad. Un día, Alfonso Sánchez Vázquez le dijo algo que en su época era el descubrimiento del agua tibia: “todo lo que se dice es mentira, ¿no le indigna?”. Desde entonces, la música le mueve esa actitud de decir lo que le gusta.

“Nosotros los músicos todo el tiempo estamos buscando en territorio desconocido. ¿Cómo le hago para encontrar una palabra? , conste que el territorio de los artistas no es como el cualquier pensador, porque debemos estructurar las palabras para que sea digno de llamarse arte”, y eso exige ciertas condiciones.

Buscar palabras es emocionante, es trágico, irritante: “uno se puede enojar enormemente con la realidad mexicana, pues para difundir la música en nuestro país tendría que existir otra televisión”.

Un músico alejado del mundo comercial y superficialidades

“Yo tocaba gratis en todas las facultades y escuelas de la UNAM: me niego a crear imágenes superficiales y pasajeras. Yo no tengo nada que ver con eso, porque cantó lo que pienso, lo que se me ocurre”. Eso no quiere decir que todo el tiempo esté haciendo provocaciones sociales. También se divierte, pero su música no está al servicio de Emilio Azcárraga, ni de Salinas Pliego, ni del PRI ni del PAN.

“Algún día tuve la duda, de muy joven, de si debí convertirme en militante de algún partido, con el tiempo me di cuenta que me sentía muy orgulloso de no haberlo hecho, y ser lo que soy ahora”.

Sus proyectos

Reveló un proyecto que lo ocupa: “Me ha tomado meses, porque es difícil, estoy haciendo canciones sobre problemas importantes del país. Fíjate que me causó un trauma la celebración del Bicentenario, algo me pasó y me puse a escribir sobre eso”.

Trae algo sobre Zapata, Madero, Juárez. No quiso hacer una oda a Juárez, “ahí me tienes leyendo, algún día me va salir algo”. La crueldad de la Conquista española a México, es otro tema.

Aunque aún no sabe cuántas canciones va a escribir ni cuántos temas abordará, debido a que hace radio y está en la escuela, distracciones que le son seductoras. “En realidad no sé para cuando estén listas esas composiciones”.

¿Cómo se inspira Briseño para componer?

“Debería dedicarle mucho tiempo a la composición, pero hago programas de radio, y hago todo lo que puedo para componer, no tengo una disciplina como antes, pero cuando busco que se prenda el foco lo hago”. Necesita tiempo libre para poder componer, necesita leer y vivir, también tiene que escuchar lo que sucede.

La sensibilidad

Los músicos, afirma, se deben a la sensibilidad, a la sensibilidad del pueblo mexicano, esa que está lastimada: “han herido nuestra dignidad, nos han impuesto cosas, han mentido en nuestra cara, y la dislocación del tejido social es muy difícil de componer”. La sensibilidad implica ponerla al servicio de la transformación, de lo que no nos parezca, sentencia.

Por último, Briseño, un ser de ojos grandes que parecen salir de sus orbitas, con un fuerte brillo como la pasión y fascinación con que se entrega al cantar, de cabellos blancos que revelan su andar por la vida, de sonrisa enorme, y amabilidad peculiar, se despidió entre abrazos y frases de admiración de alumnos de la FCPyS.

No sin antes dejar el eco de una pregunta: ¿Cuándo será el momento que a través de las cosas artísticas, la gente se sienta sanamente representada y no dominada para pensar de cierta manera, (que ya ni cuenta se da)?

Foto Guillermo Briseño en la Escuela de Música "Del Rock a la Palabra": Esteban Gutiérrez



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TERMINAN LAS CLASES CON BROCHE DE ORO EN LAS ISLAS

Por Dania Arreola
Foto: Daniela Anaili García Arenas
México (Aunam). El espacio recreativo Puma cerró con broche de oro el fin de clases en Las Islas de Ciudad Universitaria. El último viernes del ciclo escolar, 24 de mayo, estuvo lleno de danza árabe, flamenco y funk.

Cada viernes al finalizar las clases, los estudiantes pasaron horas de diversión en las mesas de ping pong, tomaron cómodas siestas en los pufs y disfrutaron conciertos, presentaciones y obras de teatro frente a la torre de Rectoría.

En esta última jornada, al atardecer vibraron los acordes de Sr. Buendía, un grupo conformado por cinco músicos universitarios que deleitaron al público al sonido del funk pop. Durante cuarenta minutos, algunos jóvenes se pararon a bailar y otros contemplaron el concierto donde el único asiento disponible era el pasto.

El espacio recreativo Puma de Rectoría está a cargo de Ana María Pérez Rocha, quien es coordinadora y se encarga de realizar la programación, gestión y producción para llevar a cabo las actividades lúdicas y deportivas para los universitarios de la Máxima Casa de Estudios.

“La iniciativa del espacio recreativo Puma tiene cuatro años y surgió como decisión del rector José Narro para ofrecer una alternativa a los jóvenes que venían a pasar el rato los viernes” dice Pérez Rocha, ya que antes se utilizaban estos espacios para consumir alcohol y fumar marihuana. Ante este problema, la solución fue explotar el sitio de esparcimiento de la mayoría de los estudiantes: las famosas Islas.

Los espacios recreativos están orientados a que la comunidad universitaria practique actividades físicas y lúdicas de lunes a viernes de 12:00 a 16:30 de la tarde, siendo los viernes los días donde se hacen presentaciones de música, danza y teatro.

La coordinadora invita a todos los estudiantes a que participen en dichas actividades y demuestren que la vida del universitario se puede mezclar con el arte, la danza, la música y la diversión.





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lunes, 27 de mayo de 2013

LA CASA DEL LAGO SE VISTE DE TRAJE CON EL QUINTETO ANÁHUAC


Por Alejandra Ríos de la Fuente
México (Aunam). El Quinteto Anáhuac realizó una extraordinaria presentación en Casa del Lago Juan José Arreola como parte del ciclo de Música de Cámara que se presenta cada sábado en la Sala 2: Rosario Castellanos.

El quinteto está conformado por Arturo Rodríguez, violín I; Evelyn Montiel, violín II; Judith Reyes, viola; Salomón Guerrero, violonchelo y, David Sánchez, contrabajo. Todos, con una sólida formación musical, destacan por interpretar música de cámara clásica internacional o mexicana y contemporánea. En esta ocasión interpretaron “El tango de los cisnes” de Alejandro Sánchez Navarro, quien la creó exclusivamente para ellos, composiciones de Antonín Dvorák, compositor checo y del mexicano Gerardo Meza, entre otros.

David Sánchez comentó que existe un amplio repertorio para el cuarteto de cuerdas clásico -dos violines, viola y violonchelo- porque se escribió en la época conocida como el de la “música clásica” en los tiempos de Mozart, Beethoven, etc. El quinteto es una extensión del cuarteto, en el que ya se incluye al contrabajo, y su ventaja es que puede abarcar el repertorio de aquel más el de una orquesta de cámara.

Este quinteto de profesionalizó hace aproximadamente tres años en su presentación oficial en primavera de 2010 y en la segunda y tercera edición del Festival Cultural Internacional de Música Sinfónica de Argel (norte de África) en el invierno de 2010 y 2011. Han participado en la 25ª edición del Festival Internacional de música Universitaria de Belfort, Francia, así como también en el Festival Cultural Alfonso Ortiz Tirado en 2012 en Álamos, Sonora.

No cuentan con algún tipo de apoyo gubernamental o institucional; suelen ir a los conciertos sin recibir viáticos o alguna paga a cambio, excepto en los festivales. El contrabajista señaló que esto no debiera ser así porque invierten muchas horas de ensayo para cubrir un programa y, a pesar de que todos tienen un trabajo aparte –Evelyn Montiel, educadora; Arturo Rodríguez, Judith Reyes y Salomón Guerrero, integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional y, David Sánchez, composición de diversos géneros-, también deberían recibir algo a cambio.

En el quinteto, expresó el músico, todos son una especie de director. En la música de cámara, este puesto suele interpretarse por el concertino o el violín; pero cuando de pronto alguien tiene que entrar en un pasaje, y no necesariamente es el primer violín el que está tocando, pueden voltear hacia el chelo o la viola, todo depende de la música. “Es un trabajo de cinco personas que tocamos, dirigimos y estamos creando una interpretación musical basadas en las experiencias personales de cada quién”, puntualizó el contrabajista.

Tienen planes de grabar su segundo y tercer disco –el primero fue de música mexicana-. Además, en septiembre tienen planeado ir a la Universidad Veracruzana, en Xalapa, para dar un curso de orquesta de cámara e impartir clases maestras a los alumnos de dicha universidad, como también la realización de un concierto.







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FERIA MUNDIAL EN PASEO DE LA REFORMA

Por Elizabeth Avilés Alguera
México (Aunam). Las banquetas lucían repletas. Atraídos por los olores, colores, sonidos, sabores y rostros que cada país tenía para mostrar, capitalinos y extranjeros recorrían maravillados el Paseo de la Reforma en el primer día de la Feria de las Culturas Amigas 2013, “El mundo en tu ciudad”.

En esta quinta edición participan 86 países, como Angola, Egipto, Bolivia, Cuba, Brasil, Portugal, Francia, Tailandia, Japón, Irak y Emiratos Árabes Unidos, por mencionar algunos. De acuerdo con Marcela Sánchez, encargada del Comité Organizador del evento, Estados Unidos, Finlandia y Laos participan por primera vez este año.


Por la mañana, Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno del Distrito Federal, inauguró la Feria entre banderas y trajes de las diferentes naciones participantes. Por la tarde, los visitantes se detenían en los stands que más llamaban su atención; compraban ropa, artesanías o literatura; se tomaban fotografías y cruzaban algunas palabras con las personas originarias, o degustaban algunos platillos, bebidas y postres de cada país.

Algunos caminaban con sus alimentos en las manos, mientras otros preferían tomar asiento en alguna de las bancas ubicadas en avenida Reforma para disfrutarlos y después retomar la marcha. A unas horas de finalizar el primer día, la lluvia no fue impedimento. Con paraguas, hules o lo que tuvieran a la mano, los visitantes continuaban conociendo parte de la cultura de otros países.


Los módulos de exhibición se encuentran distribuidos desde el cruce con Avenida Insurgentes hasta donde principia la calle Lieja. De Río Elba a la Diana Cazadora, se encuentran los países africanos; de la Diana Cazadora al cruce con Insurgentes, los del continente americano; de Lieja al Ángel de la Independencia, los países europeos; del Ángel de la Independencia a la Glorieta de La Palma, los asiáticos, y de la Glorieta de La Palma a Insurgentes, Medio Oriente.

La V Feria de las Culturas Amigas estará hasta el 9 de junio de las 12:00 a las 20:00 hrs. Las actividades culturales se llevarán a cabo en el Foro Artístico, ubicado la Estela de Luz, los viernes, sábados y domingos. Se contará con la presencia de grupos de música y danza de los países participantes. Para mayor información, consultar la cartelera en la página de cultura del gobierno capitalino.



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EL VIRUS DE LA HOMOSEXUALIDAD INVADE EL MUNDO

Por: Nubia Urquiza
México (Aunam). El virus de la homosexualidad se ha propagado a todo el mundo. Cuatro doctores de diferentes nacionalidades: México, Francia, Brasil y Colombia, por medio de la obra de teatro Gay´s Anatomy dan a conocer la sintomatología, cómo se desarrolla y la cura a este mal. Las funciones son los días jueves a las 21:30 en el teatro bar “El vicio” ubicado en la calle de Madrid número 13, en Coyoacán.

Con bailes, canciones, albures y chistes se desarrolla el espectáculo. La obra busca concientizar al público sobre el trato, discriminación; así como las vivencias de las personas homosexuales. Sin embargo, quien asista tiene garantizada dos horas de risas y diversión.

El teatro bar “El vicio” tiene un concepto innovador. Se asemeja a un cabaret. La luz del lugar es tenue; los colores que prevalecen en la decoración son el negro y rojo. Las mesas son redondas, sobre ellas hay velas y un cubo, éste al poner la base blanca arriba indica al mesero que se acerque, ya sea para tomar la orden o pedir la cuenta. Antes, después y durante la función se pueden consumir alimentos y bebidas. Los costos de los productos en la carta van desde $25 hasta $1,650.

Gay´s Anatomy tendrá cinco funciones más los días jueves a las 21:30, el costo por boleto es de $300, la duración es de dos horas. El director de la puesta en escena es Andrés Carreño, quien también actúa en la obra.









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domingo, 26 de mayo de 2013

OFRECE TALLER COREOGRÁFICO DE LA UNAM HOMENAJE A RICHARD WAGNER


Por Dulce Olvera
México (Aunam). En el marco del Bicentenario del nacimiento del compositor alemán Richard Wagner (22 mayo de 1813), el Taller Coreográfico de la UNAM ofreció un homenaje en el Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura a través de música, baile, coreografía de Gloria Contreras y un recinto lleno.

El programa consistió en cinco actos con iluminación azul, verde y roja cambiantes. Se abrió con una coreografía basada en el Concierto en la menor para violín y cuerdas del también alemán Johann Sebastian Bach, perteneciente a la música del Bárroco. Posteriormente inició Inalcanzable, baile inspirado en la obra Wesendonck-Lieder de Richard Wagner.

Entre cada acto, el presentador aportó breves datos introductorios sobre cada intervención de los bailarines. La tercera parte del evento contó con la participación de Alia Velasco, bailarina huésped, quien junto con Ricardo Herrera y Ángel Rodríguez, bailaron en compañía de Pastoral para violín y cuatro instrumentos de aliento del director de orquesta ruso Igor Stravinsky, trascendente músico del siglo XX.


El baile principal corrió a cargo de la bailarina Olga Rodríguez, quien portó un vestuario azul cielo y fue introducida mediante un fragmento del poeta mexicano Ramón López Velarde: “¿Tú conoces el mar? Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar”.

Su solo fue con “Muerte de Isolda” de la ópera dramática Tristán e Isolda de Wagner, inspirada en el poema de Gottfried von Strassburg. Wagner aseguró sentirse impresionado por su “envolvente tragedia” y estrenó la obra en Münich en 1865.

El homenaje finalizó con Cuarteto para cuerdas núm. 19 en do mayor del pianista austriaco Wolfgang Amadeus Mozart. La directora general y artística Gloria Contreras salió para agradecer al público. Contreras ha comentado que “desde los tres años ponía el radio y bailaba por horas”. Su Taller Coreográfico de la UNAM acaba de cumplir su 42° aniversario y con él ha buscado, a través de ballet clásico, música y literatura, “lograr respeto social para la carrera de bailarín”.






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