domingo, 19 de julio de 2015

FRANCISCO ZURITA, DE FILÓSOFO A ECOLOCO


Por Patricia Chávez Arzaluz
México (Aunam). Cuando Francisco Gilberto Zurita Carrera disfrutaba de un café colombiano, uno de sus placeres, se encontró en el año 1984 con quien fuera su profesor de actuación en el Instituto Arte Escénico de Miguel Córcega, este se dedicaba a darle mantenimiento a las botargas de “Odisea Burbujas” que en ese entonces tenían 5 años de haber salido al público. En una de tantas pláticas en las que mencionaban su gusto por la actuación, sin querer salió una oferta de trabajo que no pudo rechazar.

“A los 20 años fuimos a dar una función a Tijuana y don Humberto Espinoza se cayó del escenario que media como tres metros, él era quien originalmente daba vida al Ecoloco, la señora Silvia Roche me dijo ‘Paquito, échame la mano’ y como me sabía ya todo el show pues lo hice y esa fue la primera vez”.

Hombre de un metro setenta y cinco de altura, barba de candado y tez caucásica eran los elementos principales en el parecido con Espinoza; si bien le faltaban los ojos azules, Francisco Zurita tenía el talento, carácter y el profesionalismo para cubrir en el momento a quien daba vida al personaje más oloroso de “Odisea Burbujas”, El Ecoloco.

Con el paso del tiempo ya no se hacía cargo del mantenimiento de las botargas, ya no solo suplía cuando era necesario o de emergencia, ahora ya alternaba de manera más formal en la representación del Ecoloco, personaje que ha marcado su vida profesional y al que le debe numerosas satisfacciones

El hacer sonreír a un niño no es fácil, pero tiene el carisma para mover un grupo completo de mini personas sin esfuerzo alguno: “los niños tiene un alma y ojos tan transparente que se agradece tener el contacto con ellos e interactuar en el escenario”, pese a tener un personaje que no era querido en el momento por los espectadores, tenía de inmediato una conexión con los menores en cada presentación.

Zurita lamenta que la señora Silvia Roche dejará de estar al frente del proyecto y se lo haya dejado a su hijo Luis Roche desde hace 10 años, pues a partir de entonces el programa salió del aire y las representaciones poco a poco se fueron reduciendo. Sin embargo, no niega que las dos o tres presentaciones que llegan a tener al año son hechas con un amor y sensibilidad absoluta, como la primera vez se disfruta y se sufre por los nervios.

La sangre del arte

El gusto por la actuación está presente desde que tiene uso de razón, siempre se observó en un escenario dando vida a personajes tanto extraños como propios. No dejó pasar oportunidad alguna que se le presentará para entretener o llevar a la reflexión a un público desde la perspectiva de un personaje ficticio, él lo convertía en realidad.

Al traer la esencia mexicana arraigada en el corazón, siempre ha tenido una relación con la familia caracterizada por la unión y la libertad de hacer lo que les llenara en el aspecto profesional y personal. Su madre, María Imelda Carrera Vidal y su padre, Gilberto Zurita Fonz.

Pese a esta característica su familia estaba renuente a que llevará su pasión por la actuación a la manera de vivir en este país apático y sin interés en el arte. “De qué vas a comer Francisco, de qué”, le recordaban sus tíos.

Su entorno está lleno de literatura, pintura, poesía, música, un collage de las artes digno de exposición, todos llevan en la sangre el gusto por admirar y remarcar la belleza interior, más allá de lo visto más allá de escrito, todos con un poco o mucho de locura intentan salvar su vida de esta tortura.

Es difícil tratar de controlar un alma llena de vitalidad detrás de un escritorio haciendo cuentas o llevando casos legales, por lo mismo no se dio por vencido y luchó por su gusto.

“El hermano más chico de mamá, mi tío Pablo se emocionaba mucho desde que iba a presentar exámenes en la escuela hasta mis primeros personajes, se le notaba pero no lo decía”.

En las primeras presentaciones que tuvo como actor esperaba más apoyo de su sangre y aunque estuvieron acompañándolo se mostraban fuertes al darle críticas, pues como profesionales no lo dejarían elevarse en el ego inicial de actor, no sería uno más que pretende salir en Televisa o tener sus pininos en TV Azteca, tenía que ser digno de llevar el apellido Zurita Carrera.

Primer acto

Las oportunidades no se dejan pasar para quien tiene el temple de resaltar por la buena memoria y por la calidad, es así que saliendo de su último semestre en el Instituto de Arte Escénico de Miguel Córcega, teniendo como colegas y profesores a José Soler y Augusto Benedico – actor español- lo invitan a participar en una compañía de teatro para salir rumbo al Cervantino

“Estuve en ‘El Juez de los Divorcios’, en los entremeses del Cervantino creó que en el número 18 a pero no estoy tan viejo eh”, se sonroja y deja ver esa sonrisa que como flash back lo llevo a su primera experiencia profesional, quien diría que la felicidad, la casualidad y causalidad si se llevan de la mano.

Intermedio, El sueño Americano

“Extrañe a los tres días las tortillas y me regrese”, Como muchos latinos y jóvenes creía que era más fácil tener una oportunidad de sobresalir si se movía del territorio nacional y fue en búsqueda del llamado sueño americano, si, pero como muchos no soportó esa angustia de saber que del otro lado de la frontera había una variedad de tacos, pozoles, quesadillas y demás platillos típicos que ni ganando en dólares se podían igualar al placer que en el paladar los manjares le habían de dar.

Mientras estuvo en Estados Unidos no se deslindó de sus gustos y fue la botarga oficial de los Delfines de Miami durante dos meses y se regresó a sus 19 años para seguir ya bien alimentado de corazón y cuerpo, a realizar actuaciones a lo grande.

Uno más uno, tres

“Siempre me pasa algo por metiche...”

Francisco Zurita, un hombre caballeroso, regresa a su escuela en búsqueda de viejas amistades después de año y medio de haber egresado del Instituto de Arte Escénico, al llegar se encuentra con la desagradable noticia que quien fuera su profesor Renato de la Riva estaba delicado de salud, por lo tanto tenía que dejar de impartir cátedra en dicha escuela y le proponen que se quede con la clase de Pantomima, lo cual acepta gustoso.

Una alumna con la cual no tenía una relación agradable desde el inicio, sería quien le quitara la soltería a Francisco, ella dejó la escuela y tiempo después en la obra Don Paco el juguetero gruñón, donde el Francisco era el director y ella entraba como actriz, se dio una relación de amigos, posteriormente salieron y se hicieron pareja. Al año de ser novios se casaron y tuvieron a quien daría vida a Mimoso el ratón

Nélida Geraldo Duarte fue su pareja sentimental durante diecisiete años y medio durante los cuales fueron también compañeros de trabajo al ser ella la suplente de Aurora Alvarado, quien daba vida a Mafafa Musguito.

No hay que olvidar que quien fuera la parte más tierna y adorable de Burbujas era Mimoso el ratón, aquel ser amarillo con su inseparable babero, amante de los chocolates tenía dentro a una pequeña llamada Cristina quien por 4 años daría vida a este ser tierno y sería el inicio de una carrera actoral.

“Soy más exigente con mi hija que con mis alumnos”

Al mostrar sus dotes de artista y al ser un padre que se preocupa por las necesidades y curiosidades de su hija, Zurita apoyo el estudio de su hija dentro de la Danza regional, contemporánea y actuación, llegando así a que en la actualidad ella pueda dar clases en su escuela particular.

Describe a su hija como una chica rara en el sentido académico pues siempre estuvo al pendiente de sus estudios para poder continuar a la par con la parte artística, pues era uno de los tratos para seguir. Otro punto que jamás se descuidó en ella fue que hiciera las cosas por amor y con la responsabilidad que implica

Esto se vio más durante su participación como Mimoso el Ratón donde siempre disfrutó cada presentación y durante la cual no se le obligó a estar haciendo algo que la perjudicara emocionalmente, como les llega a pasar a algunas celebridades que comenzaron a una corta edad.

Ahora Cristina es una joven de 20 años con complexión delgada, tez blanca y una sonrisa que la caracteriza su carácter agradable. Música, maestra de actuación y con un gusto vasto por las artes en general.

El show debe continuar


Después de estar en diferentes escuelas como la de Xpresión de Carlos Espejel, en el Instituto de Artes Escénico, entre otras pequeñas escuelas dando muestra de su talento como profesor y en diferentes compañías como actor, no tiene problema con que a sus 49 años la televisión no sea su modo de vida, pues el disfruta cada personaje y no busca el ser “famoso”, él busca realizarse como persona.

“El actuar es mi pasión y lo que uno hace con pasión se disfruta”

Debido a la inseguridad del país ha tenido que realizar cambio de domicilio tanto particular como laboral, es por esto que a mediados de diciembre contará ya con un nuevo lugar para su escuela de actuación, donde incluirán clases de música, danza, radio, entre otras.

A su edad se siente joven de corazón y mente, no tiene pensado retirarse pronto pues “siempre falta un viejito en alguna obra”. Aun le falta un viaje por todo el Caribe en un crucero, no importa si es solo u acompañado, la experiencia es la que marca la diferencia.

Ahora se da el lujo de escoger que papeles le convienen o le gustan, pero como en cualquier carrera tuvo que aceptar los que ‘cayera’, picar piedra para poder hacer nombre y curriculum para ahora decir no a lo que no le llenase tanto en lo profesional y personal del papel.

Muchas veces un actor no está de acuerdo en la manera que se construyó un personaje para el guión o en la manera que el director quiere mostrar, pero finalmente él solo es actor

Un ejemplo de esto es cuando trabajo en Televisa con Pedro Armendáriz Junior y Diana Bracho en Tony Tijuana, donde manifiesta que aceptó entrar pues acaba de salir del Instituto de Arte Escénico y era una opción pues trabajaría con Alejandro Tovar quien era el director del programa y a quien le gustaba el trabajo del egresado de Filosofía y Letras, Francisco Gilberto Zurita Carrera.

“El programa se me hacia soso y tonto, el programa, eh; pero ganaba bien”, cuando el pago es mayor en el oficio o presión que sea, se hace pese a no estar de acuerdo, ese fue el motivo por el cual estuvo dentro del proyecto y aguanto hasta el final.

Imágenes: Archivo del actor.


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