domingo, 8 de agosto de 2010

PUMAS FRENA A LA MÁQUINA CELESTE


Por Daniela Navarro
México (Aunam). Después de sufrir una goleada ante Santos la semana pasada, el Club Universidad Nacional recibió en casa al Cruz Azul y lograron imponerse en el marcador 2-0. Con este resultado los felinos rompieron con la norma que regía las visitas de los celestes al Olímpico Universitario, en las que desde hace 7 años la victoria se iba para La Noria.

Los universitarios iniciaron el juego atacando con algunos remates fallidos de Dante López y Juan Carlos Cacho. El intento más claro vino al minuto 21, cuando Leandro Augusto sacó un fuerte disparo de larga distancia que se impactó contra el travesaño de la portería defendida por Corona.

Emanuel Villa también cooperó con algunos remates de cabeza pero ninguno fue exitoso. Fue hasta el minuto 36 que, tras el cobro de una falta cerca del área cementera, Marco Antonio “Pikolín” Palacios inauguró el marcador a favor de los Pumas.

A partir de entonces el Cruz Azul buscó irse al frente en busca del empate. Al minuto 44, el guardameta Sergio Bernal detuvo el embate de Christian Giménez, pero su esfuerzo le costó salir lesionado del terreno de juego.

En su lugar ingresó a la cancha Alejando Palacios, quien detuvo todos los balones que intentaron entrar en la portería universitaria y se convirtió en la figura del partido cuando, al minuto 70, tapó el penal que cobró el “Chaco” Jiménez, el cual significaba el tanto del empate.

A pesar de ir al frente en el marcador, los Pumas no dejaron de atacar y siguieron intentando ampliar la victoria. Fue hasta el minuto 85 cuando, en una jugada prefrabricada, Leandro cobró un tiro libre que Javier Cortés remató hacia la portería, José de Jesús Corona no reaccionó y el Club Universitario consiguió el segundo gol de la tarde.

Con la derrota de la máquina celeste ambos equipos suman 6 puntos en el Grupo 3 del Apertura 2010. Y los felinos consiguen su segunda victoria en casa.

En conferencia de prensa después del encuentro, el director técnico del Cruz Azul, Enrique Meza, se mostró descontento por el resultado: “tuvimos muchas oportunidades que no fuimos capaces de aprovechar, desperdiciamos un penal y además no repartimos bien ni el terreno ni el esfuerzo”. Admitió que la derrota es dolorosa pero ésta lo fue doblemente porque era un partido de 6 puntos, pues ambas escuadras compiten en el mismo grupo.

Por su parte, Guillermo Vázquez externó su satisfacción por el funcionamiento del equipo universitario, “me deja contento saber que cuento con un grupo de hombres que aparecen cuando es necesario. Es importante ganar porque estamos en casa, con nuestra gente y porque Cruz Azul está en el mismo grupo que nosotros”.

Respecto a la condición médica del portero Sergio Bernal, Vázquez explicó que tiene un esquince en el tobillo izquierdo y será valorado en el transcurso de la semana. Destacó la participación de Alejandro Palacios, quien “tuvo intervenciones importantísimas en momentos clave, entre ellos el penal”.

Ahora los Pumas se preparan para visitar a los rayados de Monterrey el próximo 22 de agosto, en el partido correspondiente a la fecha 4 del torneo Apertura del futbol mexicano.


Imágenes: Club Universidad Nacional


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PERIODISTAS: ENTRE EL SILENCIO Y LA INJUSTICIA

Por Pablo Saldaña Amador
México (Aunam). Las salas de redacción de los medios nacionales lucieron hoy semivacías; reporteros, redactores, camarógrafos, caricaturistas, editores y columnistas salieron a la calle. Juntos. Pero esta vez no fue a realizar una cobertura ni en busca de “la de ocho”; sino para exigir el cese de los asesinatos, secuestros, intimidaciones y amenazas de las que son objeto desde hace una década, y más aún, porque se termine la indiferencia del sistema de justicia mexicano ante esta situación.

A medio día, sobre el Paseo de la Reforma, a la altura de la columna del Ángel de la Independencia, más de mil trabajadores de medios de comunicación impresos, radiales, televisivos y multimedia se reunieron bajo la consigna: "Por nuestro derecho a saber y el derecho a informar”, y reclamaron justicia y seguridad para realizar su labor.

El contingente partió en silencio, con dirección a la Secretaría de Gobernación. Algunos comunicadores portaban pancartas con lemas como “Ni uno más”, "No queremos ser la nota" y “Periodistas en riesgo, democracia en peligro”; otros, lucían cadenas o cinta canela en sus bocas, manchas de sangre en las ropas o vestían de negro, en símbolo de luto por los 64 periodistas asesinados y 11 desaparecidos en menos de diez años.

Al frente de la comitiva, una gran lona enlistaba los nombres de los periodistas caídos y ausentes. El silencio reinó. Mientras avanzaban, miembros del comité organizador, denominado Los Queremos Vivos, repartían un comunicado que plasmaba sus preocupaciones, lo agreste del escenario y las exigencias al Estado, y se hacía un llamado al apoyo de la sociedad para ponerle fin a los ataques contra periodistas.

La manifestación iba en calma hasta que una mampara llamó la atención de los presentes, en ella se ofrecía una recompensa por los comunicadores Ciro Gómez Leyva, Carlos Marín, Pablo Hiriart y Pedro Ferriz, “peligrosos seudoperiodistas integrantes del cártel (desinformativo) del Milenio y asociados”.

Una manta, a la altura del plantón que mantiene el Sindicato Mexicano de Electricistas frente a las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad, también contrastaba con lo que ocurría en los carriles centrales de Reforma: “Prensa vendida, digan la verdad”.

La marcha continuó su camino. Entre la multitud se podía apreciar una bandera del Comité 68, así como algunas caras y firmas reconocidas: Rosario Ibarra, Miguel Ángel Granados Chapa, Ricardo Rocha, Gabriela Warkentin y Diego Osorno, entre cientos de reporteros de las más diversas fuentes: ciencia, espectáculos, deportes, cultura, nota roja, política y, por supuesto, seguridad pública.

La llegada al edificio de Gobernación ocurrió si contratiempos, no recibieron al gremio periodístico ni las vallas ni los granaderos acostumbrados en este tipo de actividades; tampoco hubo un mitin, oradores ni pronunciamientos. Sólo se dejó constancia de las exigencias mediante la colocación de las mantas, cartulinas y fotografías de los periodistas ultimados en las rejas que resguardan el recinto, y algunas hojas de diarios con manchas rojas, sanguinolentas.


En coro, los comunicadores gritaron “¡Ni uno más!”, cantaron el Himno Nacional y, tras algunos comentarios sobre la necesidad de generar una organización nacional que aglutine a todos los miembros de los medios de comunicación y sea capaz de defender sus derechos y exigir al gobierno federal acciones concretas para solucionar la problemática, empezaron a dispersarse.

No faltó quien gritara que el “mitin” continuaría en una famosa cantina del Centro Histórico. Periodistas al fin y al cabo, murmuraron otros. Terminaba así una manifestación histórica y que no se veía en el país en mucho tiempo; la última vez que los profesionales de la comunicación salieron a las calles, al unísono, fue tras la muerte de Manuel Buendía, y de eso hace ya 26 años.

La muchedumbre se disipó, pero la exigencia permanece en el aire: ¡No más agresiones contra periodistas!


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