viernes, 11 de septiembre de 2015

‘VERDAD HISTÓRICA’ SOBRE AYOTZINAPA, UN ACTO DE VIOLENCIA: GIANNI VATTIMO


Por Raúl Parra
México, D.F. (Aunam). El filósofo italiano, Gianni Vattimo, ofreció una clase magistral durante la tercera jornada del Coloquio “La izquierda mexicana del siglo XX”, en la cual habló acerca de la verdad histórica y el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el caso Iguala: “La verdad oficial es un acto de violencia”.

En su ponencia, realizada en el Centro Cultural Bella Época, ubicado en la colonia Condesa, señaló que “un buen hermeneuta nunca cree la verdad del Estado”, pues siempre debe interpretar los acontecimientos.

El autor de El fin de la modernidad subió al estrado después del mediodía y expuso la teoría del comunismo hermenéutico, que implica una reinterpretación del mundo por parte de los sectores más oprimidos. También compartió algunas anécdotas con el público, como la vez temió por la vida del filósofo Martin Heidegger, pues sufrió una caída en su presencia.

Habló sobre los procesos políticos que se han dado en el mundo, sobre todo en Europa y América Latina. Aseguró que en Europa políticamente no está pasando nada; mientras que en Latinoamérica hay una gran efervescencia política.


El coloquio, ─organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Fondo de Cultura Económica (FCE)─, reúne a una gran cantidad de artistas, intelectuales y luchadores sociales con el fin de discutir sobre las perspectivas de la izquierda mexicana a través de una revisión crítica.

Vattimo, que encabeza el cartel del coloquio, sucedió a Enrique Dussel, Gabriel Vargas Lozano, Manuel Aguilar Mora y David Pavón Cuéllar, quienes participaron en la mesa “Pensamiento crítico”.

El coloquio, que incluye varias actividades complementarias, como un ciclo de cine, estaciones de lectura y recorridos por lugares emblemáticos para la izquierda en la Ciudad de México, concluye el 11 de septiembre.

Gianni Vattimo se presentará en el Coloquio de Producción Artística Contemporánea (PAC) que se realizará en Oxaca el 11 de septiembre. Sin embargo, antes de bajar del estrado, culminó su conferencia con una exhortación al público: “Se necesita una revolución, que la hagan por favor”.






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PRESENTA HUÁSCAR ROBLES SU LIBRO PUERTOS PRÍNCIPES: TEMBLEMOS TODOS

Por Antonio Tonatiúh Carbajal Rubín
México (Aunam). Huáscar Robles entró a Haití 11 días después del terremoto que derrumbó casas, hospitales e incluso el Palacio Nacional en enero de 2010. Recorrió el paisaje fracturado, abundante de edificios convertidos en ruinas y cuerpos sepultados bajo escombros, y conversó con un joven haitiano, a quien atinó decirle que lo único que podía hacer era contar su historia.

Así lo hizo en Puertos príncipes: temblemos todos, libro que presentó en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, a cargo de Blanca Aguilar Plata, Lucía Rivadeneyra y Vicente Alfonso.

Rivadeneyra recordó una frase de José Vasconcelos: “un viaje comienza con inquietud y termina con melancolía”; pero reportear implica tres veces más inquietud. Añadió que Robles superó las pericias de cubrir una tragedia: observar la pobreza, soportar el clima, el olor de cadáveres en descomposición y trascender las barreras del lenguaje, pues ni un reportero bilingüe comprende haitiano o creol.

Vicente Alfonso explicó que 11 días después del desastre el tema se diluía en la agenda de noticias. Robles encontró personajes, lugares e historias que pasaron desapercibidas. Alfonso añadió que el terremoto tomó por sorpresa a Haití, que no contaba con un protocolo claro de actuación durante desastres naturales. Más tarde, Robles narró que los extranjeros voluntarios enseñaron a la población qué era un terremoto y por qué ocurrían, ya que los haitianos creyeron que se trataba de un evento divino.

Robles aprovechó la presencia de periodistas en formación para advertir que dedicarse al periodismo es difícil en cualquier parte del mundo. En México, Puerto Rico o Estados Unidos la prensa está acotada en varios frentes: los medios sujetan la información a intereses políticos y económicos. Por ejemplo, su libro tuvo financiarse a través de instituciones no gubernamentales.


El viaje a Haití no fue el primer acercamiento del escritor a la isla caribeña. Su primer acercamiento fue en su país natal, en la localidad de Piñones, donde grabó un documental sobre la invisibilidad de la comunidad haitiana. Robles no sabía nada sobre Haití. De hecho, notó que nadie conocía qué es Haití. Alfonso comparó la isla con el continente africano que Kapuściński retrata en Ébano: Haití es un punto en el mapa, pero nadie sabe qué ocurre ahí.

El segundo acercamiento de Robles tampoco fue en suelo haitiano. En la frontera con República Dominicana, documentó la cotidianidad de los sobrevivientes y la solidaridad de los dominicanos. Cuando finalmente caminó sobre el país antillano conoció las heridas del pueblo: el dolor no sólo era físico, habían perdido su hogar y su familia.

En un campamento, un grupo de sobrevivientes se sentaron alrededor de una televisión. Veían qué decía el mundo de su país, notaron que por primera vez desde que lograron su independencia, el planeta fijaba su atención en ellos. Robles trató de calmarlos antes de partir a su siguiente destino: “La ayuda ya viene” les dijo. Uno de ellos respondió: “¿Y tú? ¿Tú también vas a regresar?”. Robles no contestó. Entendió que no bastaba donar suministros ni recursos médicos, necesitaban atención. Alfonso complementó la frase que Huáscar Robles le dijo al muchacho haitiano: “En estos casos, contar sus historias no es lo único qué podemos hacer, sino lo mejor”.







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jueves, 10 de septiembre de 2015

VÁMONOS AL GOLPE TRUENO:
UN DÍA EN TIER 3

Por Antonio Tonatiúh Carbajal Rubín
México (Aunam). Ismael abrió las puertas de Tier 3 antes del medio día. El recinto tenía que prepararse para alojar “Vámonos al golpe trueno”, un torneo de Ultra Street Fighter IV organizado para que los primeros lugares recauden fondos y puedan asistir a ThunderStruck III, la justa máxima de Monterrey.

Tier 3 es un local de dos pisos que sus fundadores describen como un centro de entrenamiento para videojugadores de alto nivel. El nombre lo ideó Daniel Villareal, co-fundador e ingeniero en sistemas, por representar un alto grado de excelencia. Ubicado a pocos metros del metro Copilco, el lugar destaca por su estilo underground: el rótulo y el logotipo se pintaron con esténcils en el piso, la pared y las ventanas. Ismael, además, sacó un par de bocinas que reproducían un playlist con temas de Street Fighter.

La cita era a las 12, pero Ismael sabía que ninguno de los invitados iba a llegar a tiempo: “si los cito a esta hora, sé que van a llegar a las 2 o 3. Siempre se levantan tarde”. En la competencia participarían el equipo oficial de Tier 3 y los jugadores de Team La Cueva.

Tier 3 entrena y patrocina a un equipo de siete jugadores de Ultra Street Fighter IV y Ultimate Marvel vs Capcom 3. Su meta actual es expandir su plantilla de competidores a Mortal Kombat X y Super Smash Bros. Melee.

El interior del local está pensado para jugadores competitivos: los monitores poseen 1 milisegundo de retraso (las televisiones convencionales alcanzan hasta 7), las consolas se conectan a través de una red local y la velocidad de internet es óptima para las partidas en línea, además, cuenta con una cabina semi-profesional de edición para stremear los encuentros por Twitch.


‘Chizu’ fue el primero en presentarse, pero esperó más de tres horas al resto de contrincantes. Después de él llegaron más jugadores, quienes invirtieron el tiempo entrenando, otros se retaron en Street Fighter III: 3rd Strike y de manera constante, alguien curioseaba con Smash para Wii U. También aprovecharon la espera para comer.

El cielo ya se había nublado cuando arribaron los últimos contendientes, entre ellos Chris Barrios, uno de los favoritos para ganar. Esa tarde, quien resultara campeón se llevaría el 50% de la bolsa acumulada de inscripción, el subcampeón el 30% y el tercer lugar se embolsaría el porcentaje restante.

Comenzó a llover cuando se sorteaba el orden de pelea. Se jugaría en dos grupos: ganadores y perdedores. El victorioso avanza de manera regular, pero el perdedor se une al grupo de los perdedores, donde se enfrenta al resto de vencidos. Si pierde de nuevo se despide de la competencia, pero si gana, continúa su avance.

Todos acordaron stremear el torneo y en la cabina de transmisión se alojaron ‘Ramer’ y ‘King’, quienes fueron los principales narradores de la tarde. ‘Makinator’ llevó el control del bracket. Cada dos o tres rondas anunciaba los siguientes combates y casi en todas las ocasiones tenía que repetirlos porque los participantes estaban más atentos en sus peleas de entrenamiento que en los anuncios de ‘Maki’.


Chris Barrios y Julio ‘Makinator’ Morales vistieron la playera de Tier 3. Para Daniel ‘Mascarota’ López es un símbolo de excelencia: “Ellos son los mejores”, comenta al mismo tiempo que recuerda que con ella ‘Frutsy’ llegó hasta el Top 8 de Ultimate Marvel vs Capcom 3 en el pasado EVO. López viajó desde Toluca precisamente para medirse contra los mejores.

Esta noche, sin embargo, ninguno de los dos alcanzó la gloria mayor. ‘Makinator’ explicó que no entrenó suficiente, pues actualmente sus esfuerzos se enfocan en la próxima iteración del juego: Street Fighter V. Para estrenar el título con un nivel competitivo, entrena con la beta.

Chris, famosos por su habilidad con Balrog, pereció contra los combos del Mecha Zangief de ‘Shivers’, quien asestó un Ultra Atomic Buster contra el boxeador americano y aseguró su victoria con un Spinning Piledriver, el movimiento insignia del soviético. Sin darse cuenta, los rivales revivieron el encuentro de Rocky contra Drago.

La competencia se jugaba en el piso superior, entretanto, en la planta inferior se transmitía el stream. Los narradores contagiaban emoción en peleas claves, como la inesperada victoria de ‘Mascarota’ contra ‘Legaia’, que sorprendió a los espectadores porque un jugador externo (no regular de Tier 3 ni de La Cueva) sacó de la competencia a la cara conocida.

En la recta final, Giovanni ‘Eightgrade’ Arteaga, otro de los favoritos para ganar, logró una racha de victorias consecutivas. Su Akuma eliminó a la competencia: ‘Pilot’, ‘Shivers’ y ‘Jazdero’ cayeron uno tras otro. ‘Gio’ ni siquiera tuvo que levantarse del sillón porque su demonio fue imparable. Jugó más de media hora sin parar. Su contrincante final, en cambio, había ganado de forma intermitente, así que llegó relajado a la pelea.

En la última etapa, el stick de ‘Gio’ se encontró con el de Andrés ‘Master’. Desde temprano, sus encuentros de preparación contra ‘Jazdero’ revelaban su dominio total de Makoto, un personaje poco utilizado en la escena competitiva, característica que Andrés explota, pues sus contrincantes pocas veces saben cómo reaccionar contra esta luchadora.

‘Master’ consiguió su lugar en la final de forma discreta, pero contundente. Sus partidas eran rápidas y precisas; se mantuvo en el grupo de ganadores desde el principio y los únicos contendientes que le causaron problemas fueron ‘Jazdero’, el tercer lugar, y ‘Eightgrade’. Reconoció que sabía que sería complicado vencerlos porque ambos conocen muy bien su estrategia e identificaron sus debilidades. Él también ha estudiado los puntos flacos de los dos adversarios.

La noche estuvo a punto de terminar cuando ‘Master’ acumuló dos victorias consecutivas contra ‘Gio’, pero éste se repuso cuando logró cancelar la ejecución del movimiento ultra de Makoto, Abare Tosa Nami Kudaki, no una, sino dos veces, que le permitieron vencer a Andrés 3 a 2. Sin embargo, dado que ‘Gio’ había llegado desde el grupo de perdedores se llevaría a cabo la verdadera final.

De nuevo, ‘Master’ controló las dos primeras partidas. Giovanni ganó la tercera. En la última fase, Andrés jugó más agresivo. Conectó varias veces su implacable combo de dash y agarre antes de sentenciar al oponente con un movimiento ultra, aquél del que ‘Gio’ ya había escapado antes. Con pocas opciones restantes, Giovanni se arriesgó con un Raging Demon, el movimiento más devastador de Akuma. Makoto evadió la ira demoníaca por pocos centímetros y finalizó el torneo con una patada descendente.

Los dos finalistas se dieron las manos y se felicitaron mutuamente. La competencia se quedaba en la pantalla mientras los aplausos recordaban lo que más aprecian quienes se reunieron en Tier 3: los rivales que se convierten en amigos.





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FEGGO: EL CHAC MOOL MEXICOESTADOUNIDENSE

Por Joselin Violeta Contreras García
México (Aunam). Afuera de la sala un hombre preguntó: “¿Vienen al taller?”; otras voces contestaron: “Sí, venimos al de Feggo”. Jamás lo habían visto. Ese era Felipe Galindo, Feggo. Con una sonrisa de las que marcan arrugas en la cara, interrogó los nombres de cada uno de los asistentes a su taller “El contenido universal del cartón político”.

En la sala 73, del tercer piso, de la Universidad del Claustro de Sor Juana, las imágenes del trabajo del cartonista comenzaron a iluminar un viernes 4 de septiembre. A la par, el artista habló de por qué estaba allí y cómo lo había logrado.

Recién graduado de la -antes conocida- Escuela Nacional de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México, decidió irse a Estados Unidos junto con su pareja Andrea Arroyo. Iban “de pasada”; sin embargo, hoy se han apropiado de su propia versión de la Isla “Manhatitlan”.

Feggo recibió la invitación para participar en el Primer Congreso Latinoamericano de Cartón Político, Ilustración y Dibujo. No obstante que ha vivido más de 20 años en Manhatan, que en el país del norte se ha forjado una carrera, el cartonista parece nunca haberse ido.

De vez en vez lo traicionan las palabras, pues el mexicano de nacimiento ya sueña en inglés por escuchar a tanto gringo durante más de dos décadas. Se detiene una milésima de segundo, casi imperceptible, para hallar en el recuerdo la palabra en español que busca. Asegurar que Feggo no dejó un instante México no es locura, pues su trabajo muestra una perenne preocupación por lo que sucede en la tierra natal. Además, colabora ocasionalmente con la prensa mexicana.

El cartón universal

Muy joven se dio cuenta de que admiraba el trabajo de artistas como Trino, pero eso no era lo suyo. Felipe Galindo prefiere el arte “que se entienda en todos lados”, por ello ‘el universal’ en el nombre del taller.

Y así lo hizo, en su obra retrata con humor problemas que todos pueden entender, como uno donde se encuentran tres osos polares con su madre osa polar. Ella con un pincel pinta a sus crías con negro para que pasen por osos panda, en un paisaje que revela que la humanidad ha dejado abierto el refrigerador de la vida y, por tanto, los polos se derriten, se acaban.

Otras tantas imágenes fueron pasando por la pantalla en aquella reunión de amigos, pues la calidad humana del autor hizo que fuera así. Se trata del trabajo de Felipe Galindo que se ha publicado en las más importantes revistas y diarios de todo el mundo: T he New Yorker, Revista Ode, Revista Nickelodeon, Prospect, Spectator, Reader’s Digest, National Lampoon, Inxart.com, entre otros.

Del “de pasada” a una carrera por el mundo



Tuvo que hacerse de contactos para poder publicar lo que hacía; iba de puerta en puerta, tocando para mostrar su portafolio. Hoy todavía hay algo de eso, de esa chamba de buscar oportunidades, aunque su prestigio en el medio le ha hecho un tanto más cómoda la situación.

Sin embargo, en Estados Unidos predomina el freelance, pues dice que “es muy raro encontrar algún medio que tenga 4 artistas visuales de planta como La Jornada aquí en México”. Así, ha publicado en muchos muchas partes del mundo y también ha sido premiado en varias ocasiones. Sus obras también se exhiben en el Metro de Nueva York.

Cuando ocurrió el atentado contra Charlie Hebdo, el hecho impactó en periodistas, cartonistas, caricaturistas, ciudadanos de todo el mundo. Galindo no fue la excepción. Pese a que no compartía la visión de arte de una revista como esa, la libertad de expresión es un valioso tesoro que todos aquellos cultivadores de la pluma, la imagen y la palabra tienen la obligación de proteger. El atentado, asegura, sirvió para solidarizarse entre colegas, entre seres humanos, pero también lo hizo para incitar una reflexión sobre cómo se ejerce la libertad de expresión y los efectos que produce.

La artesanía del cartonista

Feggo es uno de los que sigue haciendo su trabajo a mano, artesanalmente. Primero va el boceto, luego el “ahora sí, este sí es”, finalmente la publicación. No obstante, la labor creativa va más allá del momento en que pone las ideas en papel.

Siempre con la mirada fija hacia sus oyentes, pasando los ojos entre cada uno de ellos, registra los gestos y devuelve la atención con sonrisas. A decir verdad, el artista parece jamás dejar de sonreír. Entonces dice a todos que él no deja de andar por el mundo con una libreta, en donde anota cualquier idea que se le venga a la mente, en dondequiera. Las ideas no tienen hogar. Sus palabras son un consejo, una confidencialidad.

Imágenes tomadas del Facebook de la MTA Arts & Design


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lunes, 7 de septiembre de 2015

SUPERHÉROE, SUPERMAN, SÚPER-MERCADO


Por Ena Chel Aguayo
México (Aunam). Es curiosa la sensación cuando uno sale del Metro. Después de pasar casi una hora en los niveles subterráneos de la capital uno sale, pegajoso y cegado por el sol, hacia la superficie. Es como ser parido por las entrañas de concreto de la ciudad.

Este es el tipo de alumbramiento al que están acostumbrados algunos cientos de pasajeros de la estación Hidalgo; los cuales cada sábado se reúnen a la salida de ésta para atravesar el laberinto de apócrifos vendedores de juguetes, cómics y figuras, y llegar a las puertas del Centro Cultural Miguel Sabido, en cuyo interior se encuentra "un espacio donde la cultura y la diversión, son tu mejor opción".


Este es el lema del Comic's Rock Show, un foro tirándole a mercado, que desde hace dieciséis años abre sus puertas a fanáticos, lectores y coleccionistas que tienen un especial interés por los monitos de los cuentos. Y no es de sorprenderse que desde las once de la mañana estos comiencen a llegar en pequeñas colonias de tres o cuatro integrantes.

Ni siquiera Sam y Frodo podrían atravesar esas puertas tal como lo hicieron con la puerta negra de Mordor, pues para entrar es necesario pagar cinco pesos para obtener el pase al "show". Sí, es necesario pagar cinco pesos para entrar a comprar lo que cualquier puesto de periódicos, o en la Friki Plaza o en la Pikashop, se encuentra.

Pero a diferencia de los anteriores, este lugar es casi exclusivo; de inmediato se reconocen los nuevos y los curiosos, sea porque no están uniformados con la playera negra de alguna banda de metal o casa editorial, o bien, porque miran a los lados como perdidos.

¡Bienvenido amigo, estás en la Meca de los cómics!. Depresivos letreros cuelgan de las rejas de metal roído que separan a los puestos, en ellos puede leerse Backissue en inglés 30%, backissue nacional 20%.


Como hormigas atraídas por un dulce, caminan lonjas y melenas largas en busca de lo nuevo de la semana, lo antiguo de hace 10 años, la figurita que me falta y la otra que dejé apartada. Los puestecitos se reproducen finitamente hacia lo largo y ancho del espacio en columnas de seis por ocho en los que Hulk cuelga de las rejas, le acompaña Darth Vader y, debajo de ellos, Leon-o tiembla de cansancio por estar cargando un Gameboy color sobre sus hombros. Aquí hay de todo pero en todos lo mismo: llaveros, peluches, camisetas, Pepsicards, tazas, juguetes (de niño y de adulto).

Apartado del cuadro principal se halla El Calabozo. Una tienda más de cómics y juguetes que se ubica en las escaleras del inmueble; ésta tiene bajo luces amarillas y un intenso olor a marihuana, a Superman destrozándose los puños de acero con Kalimán, a Blue Demon enroscando a Fantomas por el cuello, a Mickey Mouse bromeando con el Pájaro Loco y a Memín haciendo de las suyas junto a Alfred E. Neuman. Increíbles batallas tienen lugar en las cajas de El Calabozo, el que encierra a todos los superhéroes, villanos, patiños, chambeadoras y vaqueros en un único espacio.

El Rock Show también ofrece a sus visitantes proyecciones de películas, presentaciones de cómics, torneos y conciertos. Por eso, hacia la una de la tarde, una nueva clase de fanáticos llega al lugar. Camisetas de Kiss, botas guerreras, un poco de cuero y lentejuelas se dan cita en el reducido auditorio del centro cultural. El menú de hoy ofrece restos sudados de pizza, agua embotellada y Kizz Dinasty, un humilde tributo a la banda estadounidense.

Durante más de tres horas, la versión del Simón Simonazo de Kiss, compuesta por cuatro sujetos enlicrados, entaconados y maquillados, se dedica a coverear las canciones más emblemáticas del grupo. Acordes ciegos, gritos sordos y el shalalear del público hacen tiritar de emoción (o de espanto) el recinto entero.


Son casi las cuatro y media de la tarde; el sol ya no es una amenaza. Enormes cajas y contenedores aparecen en los puestos. En su interior comienzan a acomodarse por tamaño, por tipo de mercancía o por como quepan, las páginas no vendidas, las figuras manoseadas, las camisetas en sauna y la infaltable caja de ganancias. Todo se guarda con cuidado, ya sea para el siguiente día o para el próximo fin de semana.

Se desmontan las rejas, guardan las mesas y apilan las sillas. En el aire aún quedan rumores mal intencionados sobre la desaparición del Comic's Rock Show, mas hoy no será el día que se cumpla la profecía. Ni en el día más brillante, ni en la noche más oscura, nuestro vecino amistoso colgará la capa.




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