sábado, 29 de septiembre de 2012

RENUEVA SUS CONTENIDOS LA RED DE MUSEOS DE ARTE DE LA UNAM

  • Los museos universitarios no sólo coleccionan y exhiben; generan conocimiento

Por Jesús Avelar
México (Aunam). Los directores de los museos de arte de la Máxima Casa de Estudios del país y María Teresa Uriarte, coordinadora de Difusión Cultural de la institución, presentaron los retos planteados y metas a cumplir por la Red de Museos Universitarios..

En el ambiente natural y moderno de las instalaciones del Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC), también estuvieron presentes la directora de Casa del Lago Juan José Arreola, Julieta Giménez Cacho; José Luis Paredes Pacho, del Museo Universitario del Chopo; Guillermo Santamarina, del MUCA Roma; Paola Santoscoy, del Museo Experimental El Eco, y Jorge Jiménez Rentería, director del Centro Cultural Universitario Tlatelolco (CCUT).

Informaron que, en la historia de los museos, los universitarios son las instituciones más antiguas y su linaje se remonta al Medievo. De largo aliento, a partir de la segunda mitad del siglo pasado, su perfil ha estado más cercano a la experimentación que al gabinete.

Con este antecedente, la institución de educación superior más prestigiada de Hispanoamérica ha orientado su quehacer museístico a un público más amplio que su comunidad, y cada vez más diverso e inserto en la escena mundial.

Tras un proceso profundo de reflexión museológica, la red de museos de arte de la UNAM concibe su misión de una manera acorde no sólo al espíritu universitario sino a la práctica artística actual, comentó María Teresa Uriarte.

Ahora, unificados bajo la Dirección General de Artes Visuales, los museos universitarios iniciarán un proceso de exhaustiva renovación en la identificación de su vocación y una homologación de procesos que permitirán una profesionalización de excelencia en el ejercicio cotidiano dentro de ellos.

Por lo pronto, buscarán atraer más público así como ampliar su acervo. Las nuevas experiencias que están por venir, concluyeron, son imperdibles.






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MÁNDALAS DEL LAMA LHARI-LA, EN EL CENART

Por Jesús Avelar
México (Aunam). El Centro Nacional de las Artes dio la bienvenida al Lama Lhari-La (Kalsang Nyima), residente en la ciudad de México, representante de la tradición Tibetana Bön Budismo.

Ante una audiencia participativa, el tema de su conferencia fue La Importancia de los Mándalas. Un mándala, palabra de origen sánscrito, es un diagrama o representación simbólica utilizados tanto en el budismo como el hinduismo.

Con la traducción del inglés a cargo de María Cristina Solís Reyes, expuso cómo se realiza un mándala, para qué sirve, su importancia, los conocimientos requeridos en su realización, y presentó una colección que causó impacto en los asistentes.

Lhari-La mencionó la construcción de La Gran Stupa para la Paz Mundial ubicada en Valle de Bravo, estado de México (consagrada los días 3 y 4 de diciembre de 2010), misma que requirió años en su construcción, y destacó la importancia de la colaboración de cientos de personas que ayudaron en la pintura de Mándalas en la misma.

El tema es extenso y para quienes deseen mayor información se puede visitar el sitio web: www.garudamexico.org.







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viernes, 28 de septiembre de 2012

EL AMOR EN TIEMPOS DE VIOLENCIA

Por Karen Melina Martínez Ramírez

México (Aunam). “¿Con quién estabas?”, “¿vas a salir vestida así?”, “te celo porque te quiero” y “no sirves para nada” son sólo algunas de las expresiones comúnmente utilizadas en relaciones violentas. En la ciudad de México, tres de cada cinco mujeres y hombres jóvenes han reportado algún tipo de violencia en su noviazgo.

Durante las últimas décadas del siglo XX, las y los jóvenes manifestaron una crítica a los sistemas simbólicos e institucionales que los habían colocado en un plano menor del resto de la ciudadanía. Sin embargo, fue a raíz del surgimiento de la importancia de reconocer y revalorar las aportaciones que las mujeres habían hecho al mundo, es decir, de la lucha del movimiento feminista, que los jóvenes comenzaron a tener mayor participación tanto social como política.

Tras analizar el tema de violencia contra la mujer, se llegó a la conclusión de que ésta comenzaba desde el noviazgo. Actualmente, gracias a la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (Envin) realizada en 2007, —la cual forma parte del Subsistema Nacional de Información Demográfica y Social integrado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)— es posible saber que en México el 76 por ciento de jóvenes, entre 15 y 24 años de edad, sufrió violencia en el noviazgo, 15 por ciento fue víctima de violencia física y 16 por ciento vivió una experiencia de ataque sexual.

Historias cotidianas, violencia permitida

La puerta se abrió y su voz interrumpió la clase: “Buenos días, ¿me permite a Sara?”, mencionó cortés al maestro, quien asintió. “Tomé mi mochila y salí del salón. Apenas se cerró la puerta, su mano me agarró por la nuca. Con prisa, me jaló a la orilla del pasillo: ¡Te dije que hoy no vinieras a la escuela, que fueras a mi casa y ahí te veía!, me dijo con voz enfurecida…

Mientras me apretaba contra la pared, un muchacho salió de su salón, caminó por el pasillo y nos dirigió una mirada. Manuel se dio cuenta y enseguida me ordenó: ¡vámonos!, su mano tiró de mi brazo y, con ello, de todo mi cuerpo”, recuerda Sara, joven universitaria de la Facultad de Psicología de la UNAM; fue la primera vez que su novio la agredió físicamente.

De acuerdo con Roberto Castro, doctor e investigador de la violencia contra las mujeres, las agresiones en el noviazgo constituyen un serio problema social, de salud pública, de desigualdad de género y de acceso a la justicia.

Actualmente, el tipo de relaciones que los jóvenes mantienen no están apegadas a las de matrimonio, ni a las de unión libre, ni mucho menos a las que anteriormente eran consideradas como noviazgo. Hoy en día es común escuchar hablar de relaciones llamadas free, en donde las reglas y el compromiso entre la pareja no existen.

El noviazgo, por tanto, se concibe como la relación afectiva e íntima entre dos personas, por lo general, jóvenes que sienten atracción física y emocional mutua y que, sin cohabitar, buscan compartir sus experiencias de vida.

Por otro lado, la definición de violencia, que antes solía ser vinculada únicamente a las agresiones físicas (golpes, empujones, pellizcos, patadas, etc.), se ha diversificado para dar paso a la existencia de diferentes tipos de violencia: física, emocional, sexual, económica, psicológica, verbal, hasta llegar al feminicidio.

A pesar de las distintas variedades y facetas de la violencia, la de noviazgo puede definirse, de acuerdo con Roberto Castro, como “todo acto, omisión, actitud o expresión que genere, o tenga el potencial de generar daño emocional, físico o sexual a la pareja con la que se comparte una relación íntima sin convivencia ni vínculo marital”.

Es importante mencionar que, pese a que la violencia es ejercida mayoritariamente por los hombres hacia las mujeres, éste es sólo uno de los tabús que ha generado el pensamiento feminista, pues las agresiones en el noviazgo las sufren tanto hombres como mujeres.

Ante estos señalamientos, estadísticas afirman que en México el 42 por ciento de los hombres son violentados por su pareja, pero sólo el dos por ciento se atreve a denunciarlo.

Ejemplo de ello es Iván, estudiante de la licenciatura en Derecho, en la Facultad de Estudios Superiores Aragón, quien a sus 17 años fue víctima de violencia psicológica en su noviazgo.

—¿Cómo era tu relación con ella?
—Yo le ofrecí todo de mi parte. Hablo en todos los aspectos: sentimental, material, tiempo, etcétera, no escatimar era lo que creía mejor. Sin embargo, se aprovechó y se acostumbró a que siempre, en la relación, se hacía lo que ella decía. En el momento en que me di cuenta que esto no funcionaba, le empecé a decir que no, y así comenzaron los conflictos.

Cuenta que los problemas iban en aumento cada vez que él se negaba a cumplir lo que ella le pedía u ordenaba. “Casi siempre me echaba en cara que ya no la quería y que era un mal novio; eso me hacía sentir mal. En ocasiones buscaba darme celos (y lo conseguía) yo le reclamaba y al final de la discusión tenía que pedir perdón por celos que, según ella, me inventaba”, asegura Iván.

—¿Por qué no terminaste pronto con esa relación?
—Para ser sincero, porque me comencé a creer eso de que era una mala pareja, y en el intento de hacerla cambiar de opinión, seguía empeñado en estar a su lado.

Con el paso del tiempo, los conflictos y la idea de no poder aspirar a algo mejor que ella, provocó en Iván serios problemas con su autoestima. Pero, tras su separación y con la ayuda de su madre y amigos, consiguió salir adelante.

“¿Por qué me tratas así?”


Dentro de las principales causas por las que surge la violencia en el noviazgo, se encuentran: el medio cultural en el que se desarrollan las personas, la fragmentación familiar, es decir, la violencia en los hogares y, sobre todo, la "naturalización" de ciertas actitudes tales como pellizcos, mordidas, jalones, empujones, gritos, etcétera.

La violencia debe ser entendida como una conducta que se aprende y no algo de carácter hereditario. Ésta se reproduce en forma de “cascada”, se parte desde un nivel general (la cultura, el sistema de creencias, la ideología, el género…) hasta llegar a un nivel particular (la familia, las relaciones interpersonales…).

Las personas no nacen violentas, la cultura las hace; el ambiente en el que viven, la educación, la religión y todo el medio que les rodea pueden provocar violencia. Por ejemplo, la educación con las reglas de género, la forma en que son educados hombres y mujeres ha hecho de México un país donde predomina la cultura patriarcal.

De acuerdo con la Doctora Irene Casique, investigadora de la violencia familiar, durante mucho tiempo las reglas de género han impuesto a los niños juegos con pistolas, espadas, soldaditos y un sinfín de armas para que ejerzan determinados tipos de violencia; mientras que a las niñas se les otorgan juguetes como muñecas y trastes de cocina para que desarrollen labores domésticas.

De esta manera, con la distinción entre hombres y mujeres a partir de la niñez, se configura tanto la violencia de género, como los modos de relación, de distribución del poder y de toma de decisiones en las parejas. De ahí que las actitudes violentas se consideren como rasgos eminentemente masculinos, a diferencia de las actitudes femeninas inclinadas a la sumisión y la abnegación.

Bajo esta estructura se construyen todo el tiempo las relaciones afectivas de las personas. Es por eso que en la familia, a través del aprendizaje de los roles de género, se transmite el ejercicio del poder por medio de la relación dominio-sumisión, con lo cual se da paso a otra modalidad: la violencia doméstica.

La violencia intrafamiliar o doméstica es aquella que surge en el seno del grupo familiar y es provocada por cualquiera de los miembros de ésta –ya sea por afinidad, sangre o afiliación– expresada de forma verbal, sexual, física y/o emocional.

Generalmente, las agresiones en el noviazgo surgen a raíz de la violencia doméstica, ya que muchos de los jóvenes son agresivos porque crecieron en familias violentas y, por tanto, han sido víctimas directas o simplemente presenciaron algún acto violento entre sus padres.

Cuando se tiene como antecedente la violencia en el hogar, es muy probable desarrollar relaciones violentas. En el noviazgo puede comenzar luego de algunos meses o años y, seguramente, continuará en caso de llegar al matrimonio, cerrando así el ciclo de violencia.

Los primeros indicios de violencia en el noviazgo surgen mediante expresiones, como comentarios incómodos, y pueden llegar a pellizcos, mordidas, jalones, empujones o gritos, los cuales pueden parecer parte de un juego “inocente” entre la pareja. Pero, después de permitir esta situación, la violencia física se incrementa con golpes más fuertes hasta llegar al abuso sexual, la hospitalización o la muerte.

La mayoría de los y las jóvenes no denuncian dichas acciones, desde un principio, y mantienen el silencio porque consideran que son conductas normales. Esto permite la “naturalización” de las actitudes violentas, presentes en el núcleo familiar, escolar o de trabajo. Todo esto fomenta que la violencia vaya en aumento.

Cómo detectar los tipos de violencia

Con la “naturalización” de ciertas actitudes agresivas se da paso a la diversificación de los tipos de violencia dentro de las relaciones afectivas. En el noviazgo las formas de agresión más comunes son: la física, psicológica, verbal, sexual, económica y feminicida.

De acuerdo con la Envin realizada en 2007, la violencia psicológica, verbal, física y sexual son las más comunes en las relaciones de noviazgo de los jóvenes mexicanos entre 15 y 24 años de edad.

“Recuerdo que cuando íbamos a su casa y no estaban sus padres, no paraba de hablar. Me decía: “la vamos a pasar bien”, “esto es normal en las parejas” y “todo lo que hago es para ti”. Yo no le contestaba, sabía perfectamente qué trataría de hacer, pues no era la primera vez que lo intentaba; sin embargo, la última ocasión que le dije que no quería, me gritó, me empujó y se enojó conmigo durante varios días”, relata Sara tras recordar cómo fue su relación, de nueve meses, con Manuel.

La violencia psicológica se expresa mediante actos u omisiones constantes, encaminados a dañar la estabilidad emocional de la víctima. Alude a prohibiciones, coacciones, condicionamientos, amenazas, intimidaciones, actitudes devaluatorias y de abandono para generar en la otra persona vergüenza, baja autoestima, humillación, desprecio o miedo.

Este tipo de violencia es la más común de ejercer contra las personas, ya que no hay un maltrato físico o sexual y por lo tanto no es muy perceptible, aún así sirve como una señal de alerta porque muchas veces la violencia comienza de esta manera.

“Sin nadie a nuestro alrededor, comenzó a discutir conmigo, me dijo que no tenía por qué estar bailando con uno de sus primos. Agarró mi cabeza, jalándome el cabello y me dijo: “¡escúchame bien, si me haces ver como un estúpido… jamás te vuelvo a traer!”.

No entendía qué sucedía, así que le contesté: “¡cálmate Carlos!, ¿por qué te pones así? No discutamos por una tontería”. Él me contestó con una cachetada y agregó: “¡Qué idiota eres! Más tonta tú porque no me valoras como lo que soy””, cuenta Adriana, estudiante de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, una de las experiencias violentas que vivió con su ex novio.

Generalmente, la violencia psicológica está acompañada de la verbal. Ésta abarca desde insultos, gritos, palabras hirientes u ofensivas, descalificaciones, humillaciones, amenazas y groserías. Es muy parecida a la psicológica porque ninguna deja heridas visibles.

A diferencia de la psicológica y la verbal, la violencia física y sexual son dos tipos de agresiones más fuertes. Se identifican a través de empujones, bofetadas, puñetazos, puntapiés y violaciones sexuales para dominar a la pareja. Estas agresiones pueden dejar cicatrices físicas y psicológicas, así como enfermedades, lesiones leves o severas, e incluso pueden causar la muerte.

Lo siguiente lo cuenta asustada, como si cada palabra que mencionara reviviera el momento justo en el que, por primera vez, su novio intentó abusar sexualmente de ella. “Me tomó del brazo y me aventó al piso. Mi cadera rozó un buró que estaba junto a la cama y la lámpara encima de ésta cayó al suelo. Al verme tirada, me levantó jalándome de los cabellos y de un empujón me echó a la cama. La mirada y los gritos de terror no fueron suficientes para que parara”, Sara termina de contar su experiencia, pero su cara aún refleja el miedo y la tristeza generados de su experiencia.

Los diversos tipos de violencia en una relación de noviazgo, aunque pueden presentarse en diferentes formas y tiempos, en todos los contextos siempre tendrá una misma finalidad: someter, controlar y conservar el poder sobre las personas.

¡Alza la voz! Amor-es sin violencia


—¿Qué te motivó para dejar a Manuel?
—Fueron varias razones. En primera, yo observaba su comportamiento y me ponía a pensar en cuántas veces me había prometido cambiar y no sucedía. Después, las marcas de sus “explosiones” comenzaban a ser más evidentes y profundas; mi familia, amigos y hasta maestros, comenzaron a presionarme para que pusiera un alto a lo que él me hacía. Pero, me aterraban sus palabras: “si me dejas, me voy a matar”. Por eso no me iba tan fácil porque no quería que me culparan de un delito del cual yo no era culpable.

Sara tardó nueve meses en dejar a Manuel. “Mi madre me apoyó y levanté una demanda contra él. Para superarlo, me han estado ayudando los testimonios de otras mujeres que, al igual que yo, sufrieron maltrato por parte de sus novios”, explica.

Las principales acciones para prevenir la violencia en el noviazgo consisten en la creación de políticas de prevención y erradicación por parte de instituciones públicas y privadas, cuyo principal objetivo sea enseñarle al individuo a identificar los riesgos, a predecir sucesos indeseables y a manipular factores que eviten, pospongan o aminoren los efectos de dichos factores.

En México, el Gobierno del Distrito Federal inició la investigación de esta problemática. Con base en los datos obtenidos en la Encuesta Nacional sobre Violencia en el Noviazgo (Envin) y a través de diversas instituciones como el Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (Injuve) y el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), se puso en marcha la creación de diversos programas para dar a conocer y prevenir la violencia en el noviazgo.

De esta manera, el principal programa de prevención y atención a la violencia en las relaciones de noviazgo entre las y los jóvenes de la ciudad de México fue una campaña llamada Amor-es sin violencia, con la cual se trató de identificar y evitar la violencia; para ello se ofreció a la población juvenil la orientación necesaria para detener cualquier agresión en sus relaciones de pareja, y para prevenir la violencia doméstica y de género.

Amor-es sin violencia promueve diversas actividades como ferias informativas, jornadas culturales, pláticas en donde se comparten testimonios e inquietudes de las y los jóvenes, talleres e información vía telefónica, a través de todas las delegaciones del Distrito Federal.

Actualmente, este programa recibe mayor atención cada 14 de febrero, día del amor y la amistad, festividad en la que se realizan y promueven servicios de prevención y atención a la violencia por parte de organizaciones civiles, instituciones de gobierno e instancias académicas a través de actividades artístico-culturales, lúdicas y científicas.

Otra de las acciones que el Gobierno del Distrito Federal ha impulsado para reducir los índices de este problema es la impartición de asesorías de prevención y atención de la violencia en el noviazgo, las cuales consisten en brindar orientación psicológica o jurídica a mujeres que viven algún problema de violencia en pareja.

De esta manera, desde el 2007 al cierre del 2011, se han realizado alrededor de 37 mil acciones encaminadas a la prevención de la violencia en el noviazgo, beneficiando a un total de 331 mil 606 mujeres y hombres jóvenes de entre 13 y 20 años de edad.

Sin embargo, pese a la creación de programas e intentos por prevenir esta problemática, una de las mayores dificultades que confrontan estos servicios es lograr que los jóvenes se acerquen a las instancias, para que las personas apropiadas puedan orientarlos; esto se puede atribuir a la etapa de vida en la que se encuentran: la adolescencia, momento en el cual no suelen solicitar ayuda a los adultos y, en general, a ninguna figura de autoridad para resolver sus problemas.

De acuerdo con el doctor Roberto Castro, el hecho de que durante la adolescencia y la juventud el abuso en la pareja está menos determinado por razones de género que en la adultez, contribuye a la intervención temprana de esta problemática, a fin de corregir y transformar las conductas agresivas en expresiones no dañinas, así como prevenir la continuidad de éstas en las relaciones adultas.

De esta manera, si algo es cierto es que prevenir y erradicar la violencia en el noviazgo, la cual tiene una amplia gama de efectos negativos, puede ayudar, de manera inmediata, al bienestar de los jóvenes y, a largo plazo, en el de los adultos en los que se convertirán, de sus relaciones y de sus futuras familias.



Imágenes: Archivo Aunam


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jueves, 27 de septiembre de 2012

ÚLTIMOS DÍAS DE WORLD PRESS PHOTO 2012 EN EL FRANZ MAYER

  • La muestra reúne el trabajo de más de 50 fotógrafos en 171 imágenes
  • El galardonado de esta edición: Samuel Aranda, fotógrafo español
Por Guillermo Domínguez
México (Aunam). A más de seis mil cuatrocientos kilómetros de distancia de La Piedad de Miguel Ángel y casi 515 años después de su elaboración, Samuel Aranda, fotógrafo español, se hizo acreedor al premio World Press Photo 2012 por una fotografía que le dio la vuelta al mundo y que recuerda a la escultura del artista encargado de pintar la Capilla Sixtina.


Zayed, quien junto a su madre es protagonista de la imagen tomada por Aranda, participó en varias manifestaciones en contra de los 33 años de gobierno del presidente Ali Abdullah Saleh, en Sanaa, Yemen. A pesar de haber estado en coma durante dos días y ser herido gravemente en más de una ocasión, el joven siguió en pie de lucha.

El 15 de octubre del año 2011, fue alcanzado por gas lacrimógeno lanzado por las autoridades para frenar el paso al Ministerio de Asuntos Exteriores a los inconformes. Su madre, Fatima al-Qaws, lo encontró en una mezquita usada para atender a personas heridas en el conflicto. Para intentar mitigar el dolor de su hijo, la mujer lo recuesta sobre su regazo.

Como parte de una exposición temporal, el museo Franz Mayer recopila el trabajo de más de 50 fotógrafos premiados por la asociación holandesa World Press Photo durante el año 2012 (la cual también le da nombre al certamen y a la muestra). Las 171 imágenes estarán hasta el domingo 30 de septiembre.

El jurado tuvo que decidir entre dos tópicos claves en la entrega 55 del concurso: el tsunami que azotó las costas japonesas en marzo del año pasado o los hechos acontecidos durante “la Primavera árabe”

Una de las citas con las que inicia el recorrido es de Aidan Sullivan, juez de la competencia, en ella defiende la elección de la asociación es “el coraje y el valor con la que gente valiente y ordinaria ayudó a crear un importante capítulo en la historia”.

De más de cien mil fotografías que fueron revisadas por un grupo de 23 expertos, solo 171 han sido seleccionadas para ser reconocidas en las 9 categorías (noticias de actualidad, Temas de actualidad, Personas y actualidad, Temas contemporáneos, Vida cotidiana, Arte y entretenimiento, Retrato, Naturaleza, Deportes) que contempla el concurso. Las obras viajarán alrededor de 45 países.

Destaca el trabajo de Pedro Pardo que maneja la temática del narcotráfico y la violencia en la ciudad de Acapulco y que ganó el tercer lugar en temas contemporáneos.

Sobre los ganadores se conserva una cita de Aidan Sullivan “ellos son nuestros ojos en la oscuridad capturando momentos que otros no pueden ver”.


Fotos:World Press Photo del Año, Samuel Aranda y Pedro Pardo


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martes, 25 de septiembre de 2012

TRASNACIONALES PREFIEREN A EGRESADOS DE ESCUELAS PRIVADAS: ALMA JUÁREZ

Por Nydia Karen Vázquez Miranda
México (Aunam). La gran demanda laborar existente en el mercado hace que se torne difícil encontrar empleo, pues empresas trasnacionales tienen convenios con instituciones privadas las cuales, en ocasiones, prefieren a los egresados de dichas escuelas, quienes les “quitan” un lugar a los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México.

“Al menos donde yo trabajo, sí nos valoran como profesionistas ya que sabemos pensar, trabajar y hacer las cosas bien; todo lo que aprendí en la carrera lo he aplicado en mi trabajo”, afirmó Alma Juárez, egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, y encargada de la imagen corporativa de Televisa.

Sin embargo para sobresalir en el medio de la publicidad no basta con terminar la carrera, precisó Hayadeth Capos, directora de mercadotecnia de Parques El Rollo, La Granja y Exhacienda Cantalagua. Señaló que “para destacar en la rama de la publicidad es necesario ampliar los conocimientos con temas relacionados con esta área, así como realizar prácticas profesionales, para no quedarse estancado”.

Juárez y Campos coincidieron en que la carrera de Ciencias de la Comunicación, de la FCPyS, junto con sus cuatro opciones terminales (Periodismo, Comunicación Política, Comunicación Organizacional, Comunicación Audiovisual, y Publicidad) le falta técnica y práctica, lo cual no es un obstáculo para ejercer la carrera, ya que éstas se adquieren con la experiencia laboral.

Bajo el tema ¿Cómo venderme?, las egresadas de la Máxima Casa de Estudios hablaron de su experiencia profesional en el medio y compartieron con los alumnos presentes algunos consejos y estrategias que se deben emplear al momento de pedir empleo.

El ciclo La publicidad que no está en los libros se realizó en el Auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencias Políticas y sociales (FCPyS) perteneciente a la UNAM.






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DAMNIFICADOS DEL TERREMOTO DEL 85: VIDA ENTRE DROGAS, POLÍTICA Y PODER

  • Campamento de damnificados habitado por “ratas, putas y drogadictos”
  • Damnificados, blanco perfecto en tiempos electorales
  • Socorro Maruri y Alfredo Villegas: guerra por el liderazgo

Por Dulce María Olvera Martínez
México (Aunam.). El sueño la está venciendo. Desesperación y aburrimiento caen sobre sus hombros. Abrió el puesto a las ocho de la mañana y sólo ha vendido unas cuantas chucherías. “La ropa ya no deja, la gente prefiere la comida”, piensa Gloria Diego, conocida por sus amigos como “Yoyita”.

Sentada en su banco de plástico, lo confirma: es más de mediodía, y mientras percibe los aromas desprendidos de los guisados que venden en los puestos ambulantes, ubicados afuera del Metro Lindavista, mira a quienes atienden con prisa a los trabajadores hambrientos. Seguramente ella ya no podría, pues la diabetes a sus 65 años la ha debilitado y constantemente se siente mal.


Esta vez los párpados la vencen y cierra sus ojos. Recuerdos de hace 27 años invaden su mente: gritos de auxilio, lágrimas, caras de angustia, gente abrazada o rezando en la calle cubierta de polvo; familias incompletas caminando entre edificios caídos con la incertidumbre de saber si los suyos siguen vivos o no; su mundo entero destrozado en sólo dos minutos y medio.

“Yoyita”, al igual que los del puesto de tacos “Buen Provecho” y otros, habita en el campamento para damnificados del terremoto de 1985, ubicado en la delegación Gustavo A. Madero del Distrito Federal. Después de un bostezo, saluda a su posible cliente, cuya mirada se fija en un vestido color salmón floreado.
—¿Cuánto?
—Treinta, señorita.
Todas las piezas las ofrece a ese precio.
—¿No tiene de otra talla?
—Qué cree, que no.
Su cliente se va y es una venta menos.

Después de la catástrofe: campamento Fortuna

“Por la noche, el dolor llegaba a sentirse en mayor grado”, narra “Yoyita”. Debajo de un cielo estrellado, decenas de personas se daban la mano sin conocerse; se respiraba calor y solidaridad humana. Eran familias que no sólo acababan de perder sus hogares, sino que algunas no volvieron a ver a sus seres queridos.

Recuerda a las víctimas del terremoto del 19 de septiembre de 1985 aglomerados en un campamento al noreste de la ciudad de México. Sólo tenían un cuarto hecho de lámina de asbesto, madera o cartón y la esperanza de ser reubicados algún día.

“¡Oh, Dios!” (Ovaciones) y “Fue espantoso” (Novedades) fueron los encabezados de algunos periódicos. El presidente Miguel de la Madrid afirmó que México tenía “los suficientes recursos y unidos, pueblo y gobierno, saldremos adelante. Agradecemos las buenas intenciones, pero somos autosuficientes”. (Poniatowska, Elena. Nada, nadie). Pero no había luz, teléfono ni agua potable…

En el campamento –continúa “Yoyita”– con el tono de la canción Amigo del cantautor Roberto Carlos, se reunían para recordar a los suyos: “Dolores inciertos que al alma nos llegan, ver a tu hermano muerto y no poder hacer nada”, se escuchaba en compañía de una guitarra. Al cantar intentaban desahogar sus frustraciones y tristezas acumuladas.

Entre lágrimas, lamentos y palmadas en la espalda, solían compartir café, pan y todos los víveres que conseguían, durante el día en la calle o en las clínicas del gobierno cercanas al campamento. Algunos habitantes no dudaban en acudir con sus conocidos para pedirles comida.

La delegación Gustavo A. Madero se encargó de subsidiarles los servicios básicos, además de apoyarlos con un médico y trabajadores sociales, pero no era suficiente. “Todo está derrumbado, pero nuestro corazón no”, eso tarareaban quienes aún conservaban la fe, tras dos años del terremoto.

Más de dos décadas pasaron

Aquel campamento se sustituyó por la plaza comercial Parque Lindavista. Las familias que no alcanzaron departamentos en el Centro Histórico fueron trasladadas por los trabajadores sociales, Matías Herrera y Guillermo Castellanos, a un nuevo albergue de nombre Ricarte, ubicado entre Colector 13 y avenida Instituto Politécnico Nacional.

“Llevamos aquí 27 años y sólo pedimos una vivienda digna, pero la delegación se lava las manos al asegurar que es terreno del Seguro Social”, señala David Velázquez, habitante y fundador de la Asociación Campamento 3 Vivienda Futura AC.

“Otras veces nos dicen que es propiedad del Transporte Colectivo Metro, pero de todas formas le pertenece al gobierno y su obligación es respondernos”, continúa el señor Velázquez.

En el departamento de Desarrollo Social de la Delegación, la oficinista de la entrada –cuyo nombre omite– afirma que “los interesados” deben llevar un oficio pidiendo el apoyo. Aunque, desconoce de qué campamento se le habla.

Por su parte, el licenciado José Augusto Velázquez, representante de la Dirección Jurídica y de Gobierno, confirma que el predio le pertenece al Seguro Social y “es imposible construir ahí”.

El campamento está compuesto por 13 módulos de cuartos, de aproximadamente 24 metros cuadrados, hechos con lámina de asbesto, cartón, madera y sábanas. Cuentan con baños, lavaderos y una cocina comunitaria. “Antes parecíamos los de Babel, ahora ya hablamos el mismo idioma”, reconoce un vecino, conocido del señor David Velázquez.

En una nota publicada por el periódico español El País, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) asegura que “más de un tercio de las familias latinoamericanas habita en una casa inadecuada con materiales precarios o carente de servicios básicos. Se trata de unas 59 millones de personas con un problema que también atañe a la salud, al desempeño escolar y la discriminación social”.

Los reducidos pasillos entre las casas del campamento son de tierra y pavimento, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) les entregó cemento y arena para mejorarlos. “El PRI es el que más nos ha echado la mano”, afirma Mariana Nuñez, adolescente habitante del lugar.

De las 400 familias que llegaron, quedan aproximadamente 200, según cálculos del fundador de la Asociación Campamento Vivienda Futura AC. La mayoría son jóvenes y representan la tercera generación.

“Muchas viviendas se han desocupado porque algunos se casan. Al lado de mi casa hay una vacía y podría rentarla, como muchos lo hacen a familias ‘paracaidistas’, pero el problema es que es propiedad del gobierno, no mía”, continúa contando Mariana, quien llegó de Hidalgo años después del terremoto.

“En los informes del gobierno (Federal) aseguran que entregan quién sabe cuántos miles de viviendas, la Josefina Vázquez presumía sus millones de pisos firmes… bueno, yo me sigo preguntando ¿dónde están?”, concluye David Velázquez, quien lleva 20 años intentando que se aproveche el terreno para la construcción de departamentos más dignos e higiénicos.

Campamento habitado por “ratas, putas y drogadictos”

Javier Diego Ruiz, uno de los habitantes del lugar, tiene 24 años y sueña con poder volver al Tecnológico de Monterrey para –con ayuda de una beca– terminar su carrera en Ingeniería Eléctrica.

Después de llegar del trabajo y saludar en el puesto a su mamá “Yoyita”, entra sin prestar atención al altar de la Santa Muerte, ubicado en la reja principal, lleno de floreros y velas, y va directamente a la tienda por un cigarro. Lo atiende un joven de playera negra de manga corta y peinado a rape, su aspecto combina con la música de reggaetón que se escucha a todo volumen.

Javier sabe que al fondo del negocio adaptaron un bar con máquinas de juego que funciona todo el día. Y, si bien los múltiples anuncios publicitarios de Marinela, Corona, Bimbo y otros pegados dentro y fuera del local aparentan una simple tienda de abarrotes, cuando algún habitante del campamento desea darse un “toque”, sabe a dónde ir.

Aunque, al parecer, el rumor se difundió: Javier recuerda aquel sábado por la tarde cuando atendía el puesto de ropa y una joven, con falda corta, bajó de una camioneta negra y directamente le cuestionó dónde conseguía “un cristal”.

Para evitar problemas, aparentó no vivir en el campamento: “No sé, pero puedes preguntarles a los de la tienda”, le recomendó señalando el lugar. Sus dos décadas viviendo ahí le permiten saber que los dueños tienen conexiones con el cartel de la Familia Michoacana. “A ver si le hacen caso, no le venden a cualquiera”, pensó.

Ese día, más tarde, cuando entró rumbo a su casa, encontró a la muchacha sentada en el piso, cerca de la tienda. No consiguió la droga que deseaba, pero se conformó con una línea de cocaína, cuyos efectos la incitaron a pedirle un encuentro sexual e ignorar el aspecto antihigiénico del lugar.

Javier la desconoció y se metió a su casa. Está acostumbrado a ver gente drogada dentro del campamento. En efecto, los vecinos de Lindavista catalogan el campamento como un foco rojo habitado por “ratas, putas y drogadictos”.

Su vivienda está construida con lámina de asbesto y cartón, como el resto de las casas; el piso de cemento está cubierto por una alfombra color vino, y sobre ella hay ropa, zapatos y los juguetes de Chuchito, el nieto de “Yoyita” por parte de su hija Fernanda.

Todo luce desordenado y apretado por el poco espacio. Hay dos camas matrimoniales destendidas, tienen ladrillos como base. Frente a ellas cuelga un espejo rectangular y debajo de él se ubica un tocador de madera gastada; a lado de éste, un ropero con un cartel descolorido del excandidato priista Luis Donaldo Colosio.

Las paredes están tapadas por cortinas con figuras de nochebuenas; hay colgado un cuadro del Sagrado Corazón y un reloj que siempre marca las 12:15. Javier se sienta frente a su computadora, armada por él mismo, para escuchar música rap, una de sus pasiones.

Entre líderes y acarreados

“Si un líder no sabe cómo hacer que su visión se concrete, es sólo un soñador”

“Reducimos 50% la delincuencia en menos de un año”, asegura Alfredo Villegas, el líder del campamento Ricarte, a quien dentro de “Cartolandia”, se le odia o se le ama; no hay intermedios, ¿acaso los hay con los líderes? “Lo es por dominio de familia”, considera Javier Ruiz. “Es pacífico y buena onda”, opina la vecina Ernestina Gutiérrez. Mientras que él mismo se define como alguien “preocupado por el mejoramiento del lugar”.

Después de terminar de trabajar en el puesto de quesadillas al lado del campamento, accede amablemente a brindar una entrevista. Alfredo porta una playera del equipo de primera división Cruz Azul, es un hombre de treinta años, aproximadamente, su tez es blanca y sus ojos son café claro. Pese a ser comerciante, no descarta la posibilidad de terminar su carrera de Derecho.

Camina por los pasillos como león en su jungla hasta llegar a su vivienda. Detrás de la sábana azul claro, adaptada como puerta, se encuentran Janeth y Citlalli, quienes lo apoyan en la mesa directiva para hacer “gestiones con el gobierno” y lograr, tras 27 años, la construcción de casas más dignas dentro del terreno perteneciente al Seguro Social.

El cuarto de una sola habitación luce acogedor y limpio; a la entrada se encuentra una mesa y un refrigerador. Un sillón y una sábana, color rosa con dibujos de “Dora la Exploradora”, dividen el comedor y la recámara, en la cual hay una cama matrimonial y una televisión; la luz entra a la habitación por la ventana de enfrente.

—¿Es cierto que fue impuesto como líder por su familia?
—Para nada, nosotros hicimos un consenso y gané por mayoría; un 95 por ciento, me atrevo a decir, —contesta sin titubear sentado en la mesa.

Alfredo lleva tres años representando a los habitantes que perdieron su casa tras el terremoto del 85 y que llegaron ahí sólo “por 15 días”. Según el censo que realizó, son 147 familias; maneja cifras, nombres, lugares, fechas; aparentemente, sabe hacer su trabajo.

—¿Usted es el responsable de los llamados paracaidistas?
—No. —Responde fumando un cigarro—. Es ilógico traer a gente ajena a un lugar que le pertenece al gobierno. Cuando vino el diputado Carlos Pizano (Partido Acción Nacional) le demostré, casi casa por casa, la antigüedad de los vecinos.

Janeth, Citlali y Alfredo concuerdan en que posiblemente el origen de los rumores negativos contra él radica en los aliados de la exdirigente, Socorro Maruri; pero en el campamento “si acaso, ya sólo dos le son fieles a Maruri”, comentan.

“Ella vivió mucho tiempo del campamento (…) nos pedía dinero por cualquier cosa cada ocho días”, recuerda su sucesor. Aquella mujer –narra– de ser vendedora de lotería, pasó a tener un departamento, carro, una tienda de abarrotes y, como fuente de ingresos, cobró rentas en el campamento.

Todo se debe, según Alfredo, a que se afilió al Partido de la Revolución Democrática y consiguió un puesto en la delegación Gustavo A. Madero, “al hacerse comadre del exdelegado Joel Ortega y después de Víctor Hugo Lobo”.

“Sabía que aquí estaba su mina de oro”, comentan Janeth y Citlalli, quienes cuentan que Maruri incluso pedía coperación para su fiesta de cumpleaños, y los obligaba a ir a mítines del PRD.

“Si no podíamos asistir le teníamos que dar ciento cincuenta pesos a un supuesto sustituto, pero la verdad es que ella se quedaba el dinero (…) Yo fui a los plantones en Reforma y no nos pasaba ni siquiera para el transporte”, cuenta Citlalli, mientras Alfredo atiende afuera a un hombre con chaleco del Instituto Federal Electoral que parece llevarse bien con él.

Minutos después, Alfredo vuelve a entrar a la casa y sentado en el sillón, confiesa que al ser auxiliado en el proyecto de reconstrucción por la Coordinadora General de Mujeres en Acción, Elda Duarte, miembro del PRI, debe incitar a los habitantes a apoyar al tricolor.

“Yo voy –cuenta el líder– les informo a los vecinos que hay un evento al cual estamos invitados y punto. No los obligo. Por lo menos ellos sí traen la micro y un lunch”, complementa.

En marzo los invitó a un evento, cuando comenzó la campaña del candidato a la presidencia del PRI, Enrique Peña Nieto. “Yoyita” recuerda que en abril, también, la invitó a un mítin de Beatriz Paredes, la entonces candidata a la Jefatura de Gobierno del DF: “Al final ni siquiera llegó […] Yo iba para distraerme, no me gusta someterme”, reconoce.

En cuanto a este fenómeno de acarreo, el doctor en Ciencia Política de la Universidad Nacional Autónoma de México, Jerónimo Hernández Vaca, aseguró que en la década de los cincuenta el PRI iba por los campesinos hasta sus ejidos y los transportaba a la ciudad para “usarlos en los actos electorales de la oposición, principalmente contra candidatos a la presidencia, incluso con música de viento. Después les daban una torta y un refresco”.

Con la entrada del gobierno neoliberal al Estado ya no convino invertir en obreros y campesinos, sino favorecer totalmente a la clase empresarial. De los ochenta en adelante el gobierno sólo les promete, los trae de un lado a otro, pero ya no les cumple el contrato cliente-patrón, concluye el politólogo.

Alfredo Villegas insiste en que él se enfoca más en la situación del campamento y, con orgullo en los ojos, cuenta que ha logrado romper la tensión que se vivía entre los vecinos: la exlíder no permitía que nadie externo entrara. Actualmente, la vigilancia “del jefe Madero (policía de la Gustavo A. Madero) ha bajado la delincuencia y drogadicción de aquí”.

Finalmente, cuenta que próximamente será jefe de una manzana de la colonia Lindavista: “quiere decir que estoy haciendo bien las cosas, ¿no?”, agrega con una sonrisa.

El otro lado de la moneda, Socorro Maruri

Justo frente a la salida del metro Potrero, en la línea 3, al norte de la ciudad, se localiza una unidad de departamentos con 704 viviendas, de las cuales, todo el bloque que da a la Avenida Insurgentes Norte fue entregado por el Instituto de Vivienda del DF (INVI), en 2008 y 2009, a familias que habitaron temporalmente el Campamento Ricarte para víctimas del terremoto de 1985.

Aquel radical cambio de lámina de asbesto a cemento y mayor higiene se lo deben a una sola persona: a la señora Imelda Socorro Maruri. Sin embargo, en el campamento la consideran “ratera”, “tranza”, “imponente”, y afirman que les “quedó mal” porque siempre les exigía dinero para todo: “Nos hizo creer que juntando dinero entre todos podríamos construir algo mejor, pero al final se llevó como un melón (1 millón de pesos)”, cuenta Manuel Flores, amigo de Alfredo Villegas.

Socorro Maruri –recargada en la puerta de su departamento, la cual muestra una estampa como apoyo al delegado perredista Víctor Hugo Lobo– accede a brindar la entrevista. Cruzada de brazos y con mirada retadora, se recarga en un auto gris dispuesta a hablar sobre su época en el campamento.

Viste una blusa y pantalón azul marino formal y su cabello rojizo está peinado con un chongo. Los vecinos de la unidad que pasan caminando cerca de donde ella se encuentra la saludan. Aprovechando la ocasión, les pide que se acerquen:

–¿Quién es tu líder? –Pregunta directamente.
–Usted. –Contestan con gran seguridad.
–¿Y allá? –Se refiere al campamento.
–También.
–¿Te pedí algo para vivir aquí?
–Cien mil pesos, –bromea uno de ellos.
–Socorro es una excelente mujer, amiga, jefa y líder, –agrega un hombre de lentes y poco cabello.

Conforme fluyen las preguntas, se rompe, poco a poco, la barrera de autoridad que transmite. Desde niña posee una personalidad de liderazgo, pero ella prefiere llamarse “chismosa”. Sus hermanos siempre le reclamaban a su madre por qué le encargaba sólo a Socorro todas las labores.

Otros vecinos que no vinieron del campamento la consideran una mujer “colaboradora y buena persona”. Ella asegura haber aprendido a ser solidaria gracias a su mamá, proveniente del Estado de México. Cuenta que una vez le cuestionó el porqué le regalaba dulces a otros niños además de a ella y a sus hermanos: “porque ellos también quieren endulzarse la vida”, me contestó.

Está convencida de que logró conseguir la vivienda digna que ahora posee por amor a sus dos hijos. Desesperada por no recibir una respuesta del gobierno, en cuanto a reubicación después del terremoto, buscó en varias puertas. “Muchos sólo me tocaban el violín”, recuerda.

Con respaldo de aproximadamente 30 personas, brindó apoyo político al entonces candidato del PRD a la delegación, Joel Ortega, a cambio de una vivienda. “Nos volvimos una plaga […] cerrábamos calles, bloqueábamos avenidas […]”. Eso fue lo único que pedía: trabajo y esfuerzo, no dinero.

–¿Con apoyo político se refiere a acarreo?
–No, sólo volanteo y esas cosas. No considero que nosotros les estuviéramos haciendo un favor a cambio de una vivienda, era su obligación.

Vale señalar que “el acarreo obligado de gente pobre y de todo tipo de clientelas es común en los partidos políticos en México, es indigno por definición, hace anónimas a las personas, trafica con su voluntad y los vuelve vil escenografía”, opinó el periodista Uriel Aguayo en su columna del Diario Xalapa.

“Fueron desde los municipios más pobres del Estado de México. Son campesinos, taxistas, mujeres, son pobres, pero lo más importante, son votos”, aseguró la reportera Carmen Gudiño con respecto a un mitin llevado a cabo el 17 de junio del 2011, como parte de la campaña de Eruviel Ávila, candidato en ese entonces a la gubernatura del Estado de México, por parte del PRI.

O bien, mediante un reportaje transmitido en Punto de Partida (conducido por Denisse Maeker) el pasado 9 de febrero del presente año, Fátima Monterrosa evidenció dos casos de acarreo durante las elecciones internas del Partido Acción Nacional para la elección del candidato a la presidencia:

“¿Por cuál de los tres va a votar?”, cuestionó Monterrosa a Catalina Ceciliano, habitante de la Comunidad de San Miguel, Puebla. “Pues es lo que le estoy diciendo, ya hasta se me olvidó cómo se llama”, le contestó riendo.

Choque entre líderes

En un principio, Socorro Maruri afirma no querer dar nombres ni hablar mal de nadie, pero después, hace mención del supuesto actual líder del campamento, Alfredo Villegas. Cuenta que juntos levantaron un censo de los habitantes durante el año 2001: el padrón quedó de 258 familias, dato que contrasta con las 147 mencionadas por Villegas. Entra a su departamento para buscar las copias y firmas de cada habitante: “Papelito habla”, afirma mientras las muestra.

El conflicto entre ellos dos se dio porque Socorro no le entregó uno de los departamentos brindados por el INVI, por lo cual no se pueden ni ver. “Falta de cultura, yo como civil no podía hacer eso. Además, no cumplía con los requisitos que el instituto pedía”. No obstante, los Villegas evidenciaron que ella tampoco, pues rebasa el número de salarios mínimos exigidos para tener derecho a un crédito.

–Entonces, ¿cómo habita aquí?
–Una abogada me lo permitió porque se percató de todo el esfuerzo que me costó.

Legalmente, Socorro y sus dos hijos (es divorciada) no poseen papeles con el departamento a su nombre sin embargo, lo han mantenido “por sus méritos”. Los vecinos, agradecidos por los favores que han recibido de ella, deben pensar lo mismo.

Sin embargo, los enemigos siguen siendo una sombra, una nube que carga día a día. En febrero recibió una llamada de extorsión; hasta el momento van cuatro. Como es su costumbre, no se quedó con los brazos cruzados y exigió apoyo de la policía hasta recibirla. No satisfecha con eso, colocó cámaras de vigilancia; la pantalla puede observarse en su sala.

La necedad que la caracteriza la impulsa, está segura que ayudar le permite aprender. “Tengo 60 años, luzco cansada (…), en mi cumpleaños celebraré con una misa para agradecerle a Dios todo lo que he recibido”.

Todavía siguen ahí, ¿y seguirán?

Aquella mañana del 19 de septiembre de 1985, las personas que actualmente habitan el campamento jamás se imaginaron que 27 años después seguirían sin poseer una casa con baño y cocina propia, un derecho incluso constitucional. Las siguientes generaciones se han enfrentado con lo mismo, al temer el momento en que el Seguro Social decida construir un nuevo hospital en ese terreno.

El campamento Ricarte ha ido adquiriendo distintas significaciones: los externos lo llaman “Cartolandia”, hoyo de putas y drogadictos. Los habitantes, algunos incluso profesionales, se han adaptado a vivir en un lugar antihigiénico donde las láminas son sus principales enemigos, por la acumulación de calor y la entrada de agua de lluvia o frío.

Los políticos, por su parte, han identificado en ese lugar una zona estratégica en la cual pueden obtener votos fácilmente a través del clientelismo. Esto pese al letrero de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE) colgado en el local de Lechería Liconsa, ubicada en la segunda entrada del campamento: “Tu voto no puede ser condicionado a cambio de servicios del Programa Oportunidades”, reza.

Pese a los distintos intentos por parte de algunos habitantes para exigir una reubicación o una construcción de viviendas como la ofrecida por el INVI, la delegación y los políticos les han dado la espalda al momento de ofrecer soluciones concretas, luego de 27 años y tres generaciones, ¿cuántas generaciones más?





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lunes, 24 de septiembre de 2012

LA FIESTA DEL FUTBOL AMERICANO NACIONAL: ¡PARA LOS PUMAS!

  • Vencieron 28-10 a las Águilas Blancas
Por Abigail Saucedo
México (Aunam). Es el partido del orgullo, para el que se preparan tanto jugadores como aficionados. El calendario estipulaba el 22 de septiembre como la fecha indicada para efectuar el clásico del futbol Americano Estudiantil. El momento llegó y el día con un cielo azul se mezclaría con el oro.

Pumas CU se impuso ante las Águilas Blancas por un marcador de 28-10. La afición universitaria, quien se vio superada en número por los seguidores del Politécnico, coreó cuatro anotaciones que le bastaron para llevarse el triunfo.

Por su parte, los seguidores de color guinda tuvieron que resignarse, porque aunque eran más en la tribuna, el pobre desempeño de su equipo los mantuvo la mayor parte del tiempo en silencio. Los ¡Huelum Huelum!, se escucharon esporádicamente.

El primer cuarto del partido fue para los universitarios. Con un pase del quarterback Bruno Márquez hacia el receptor Heriberto Salazar, se abrió el marcador. Alan Paoli concretó el punto extra y, en los primeros minutos del juego las, ¡Goyas! retumbaron en el estadio. Pumas vencía a su acérrimo rival 7-0.

"Aproveché el momento, la línea me dio mucho tiempo y eso hizo que buscará a mi compañero", así recordó Márquez el momento de la anotación.

Fue hasta el segundo cuarto cuando los visitantes reaccionaron. El mariscal de campo Rodrigo Mercado, levantó la vista y mandó un pase de 45 yardas hacia Arturo Callejo, quien atravesó la diagonal de anotación. Con el punto extra de Humberto Ibáñez el marcador se igualó a siete puntos, al tiempo que se entonaba en la tribuna visitante el tradicional ¡El que no brinque es puma!.

Pero la emoción poco les duró a los politécnicos, porque de nueva cuenta la dupla Márquez-Salazar apareció. Los número se colocaron 14-7. ¡Pumas Pumas Pumas!, gritaron los fanáticos auriazules.

El medio tiempo llegó y la banda estudiantil del Colegio Niños Héroes de Chapultepec de Puebla, se encargó de amenizar el medio tiempo. El multimedallista paralímpico en Natación y miembro de la comunidad de la UNAM, Gustavo Sánchez, y la actriz y modelo Malinally Marin, madrina del encuentro, engalanaron el partido.

Pronto llegó el tercer cuarto en donde hubieron pocas acciones de emoción, las defensivas jugaron un papel importante, pues no permitieron que en ese momento se sumaran puntos.

Fue hasta el último periodo donde los Pumas marcaron otra vez. David Aceves interceptó la bola al quarterback Rodrigo Mercado. Se escapó 76 yardas y logró la anotación. "Fue una jugada muy buena, gracias a la cobertura de mis compañeros me pude escapar con el balón", sentenció el esquinero universitario.

Ese error fue el que le costó el partido a las Águilas. " Nos enfrentamos contra un gran equipo, pero no podemos ganar con los errores que se cometieron", señaló el head coach visitante Héctor López.

Una ligera reacción de los politécnicos hizo que se acercaran en el marcador. Un gol de campo de Humberto Ibáñez puso las cifras definitivas para los de color guinda. " Felicito a los muchachos, hubo entrega, dijimos que íbamos a pelear hasta el último momento", dijo en tono de resignación el entrenador en jefe del IPN.

Los de la UNAM todavía les darían una satisfacción más a sus seguidores. Márquez y Salazar se encontraron por tercera vez y juntos pusieron el marcador final 28-10.

"Éste es el juego más importante del país, reúne todos los elementos, pasión entrega, familias, estadio lleno, ese es el clásico y afortunadamente lo ganamos", matizó el head coach de Pumas, Raúl Rivera.

El clásico fue para los Pumas. Los tonos azul y oro brillaron en el día más importante del futbol americano. El día en que los Pumas se impusieron a las Águilas Blancas en un estadio Olímpico Universitario que lucio lleno.







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EL ESPEJO DE LA MUJER LEYENDA: FRIDA KAHLO

Por Jesús Avelar
México (México). Frida Kahlo se convirtió en mito y leyenda, personaje controvertido en vida y después de su muerte. Es sinónimo de arte mexicano en los museos internacionales y en nuestra República, la venta de fotos de las diversas etapas de su vida permiten que su imagen perdure en la conciencia colectiva, películas posters, en fin Frida es y continuará siendo un parteaguas en el mundo cultural e intelectual.

El Museo Casa de León Trostsky, fue el escenario para la presentación del libro El Espejo de Frida Kahlo, otro ángulo de la vida de Frida a través del estudio acucioso de Martha Laura Tapia Campos.


Esta primera edición, producida por Comunicación y Política Editores, es una obra bien cuidada en su contenido y encuadernado, a la cual la profesora universitaria Lucía Rivadeneyra deseó mucho éxito en el mercado.

En la presentación del libro, prologado por Andrés de Luna, participaron, además de Rivadeneyra, Francisco Peredo Castro, José Antonio González Arriaga y como moderadora Blanca Aguilar Plata, fue una noche de grata bohemia, pues al termino se brindó con vino tinto y blanco- La autora firmó los libros que la mayoría de los asistentes compraron.






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