viernes, 6 de marzo de 2015

HÁBITOS DE PERRO


Por Vanessa Arriaga Hernández
México (Aunam). Parece ser que los hits del momento se han apoderado de los rincones del mundo, canciones de Bruno Mars, Sam Smith y Ariana Grande invaden con su musicalidad cada sitio. Es cansado escuchar lo mismo todo el tiempo. Sin embargo, hay lugares que apuestan por géneros más tradicionales como el rock y qué mejor si es en español. Pocos son los que se atreven pero sí los hay, siempre hay que buscar en donde encajar.

Plaza Madero es un espacio donde la variedad abunda, tanto en comida como en gustos musicales. El sexto piso del local número 20 es invadido por jóvenes ansiosos de entrar al billar-bar, la fila se extiende más allá de la vista, es difícil saber dónde termina. Mientras que el restaurante de al lado es ignorado, enfrente hay un lugar con cadenas metálicas que deslumbran la mirada y llaman la atención de algunos, me incluyo.

La entrada luminosa nos lleva al Dobermann es un lugar para los amantes de la música que no cualquiera escucha. Es pequeño, íntimo, tanto que las mesas redondas están cerca la una de la otra. Chalo Galván de Volován ambienta el lugar con los acordes de su guitarra y su voz acompañadas por los tambores y el bajo tan sombrío como siempre.

En la parte superior del establecimiento la batería Yamaha del escenario llama la atención, grita por ser tocada, incluso opaca la barra llena de bebidas alcohólicas de abajo. Las luces de colores la iluminan para que no se sienta tan sola en el pequeño rectángulo destinado a las bandas, como la que en unas horas se presentará. Las escaleras son largas, pero no lo suficiente para provocar un vértigo por la altura.

De fondo está un mural que es adornado por un gran perro de la raza dobermann, sus fauces están abiertas como en señal de ataque, un poco agresivo. Tal vez es porque el rock da esa energía que se necesita para afrontar algunas circunstancias. Los colores que lo rodean son oscuros, el rojo y azul abundan. El negro y el gris claro funcionan como contornos, el nombre del lugar resalta en la parte superior. Combinan con la iluminación misteriosa que contrastan con la luminosidad del exterior.

Las ventanas opuestas a las escaleras dan hacia el Centro Histórico una vista grandiosa; aunque el clima no sea muy favorable, parece compaginar con la fecha, viernes 13, horas antes para salir con la pareja o para recordar que siempre seremos forever alone o inquilinos de la famosa friend zone.

Nacidos del mal para el bien

Dobermann Centro es conocido por ser el “hermano menor” de otro establecimiento ubicado en Aragón que desde el 2006 le ha dado vida y entretenimiento a los jóvenes universitarios. El “pequeño” recién cumplió dos años el año pasado y aunque se le considera el “fresa” ya es popular entre los conocedores del rock y las cervezas mexicanas.

Ambos fueron fundados por los hermanos Mario y Dartx Ledesma Rodríguez, quienes por cierto, han estado metidos en conflictos legales. Como aquella ocasión en la que se rumoraba que estaban inmersos en clonaciones de tarjetas bancarias y fraudes con cheques sin fondo o cuando Dartx (el más pequeño) fue sospechoso de homicidio. Pero a los asistentes eso no parece importarles o tal vez lo ignoren.

El Dobermann es un lugar de tradición con más de diez años. Se trata de un espacio pluricultural donde se les da la oportunidad a bandas de rock mexicano para que se presenten, no necesitan ser famosas por todo el mundo, basta con que sean buenos músicos”, asegura Edgar Guillen, quien actualmente es gerente del bar.

Personas diferentes


Los asistentes en su mayoría llevan chaquetas imitación piel, van en pequeños grupos, el más grande es de seis sujetos, sólo una pareja está presente, el amor ya pasó de moda. Once de las mesas disponibles están ocupadas y dos booths.

Cada quien parece inmerso en su mundo, pero las voces se fusionan con la música, justo ahora suena el potente bajo de Los Concorde en “Rompecabezas”, un joven corea la canción con entusiasmo y menea la cabeza con ritmo.

“Por eso me gusta venir, la música es excelente, nada de pop, muy poco en inglés. Lugares así escasean en la ciudad y éste vale la pena”, expresa Alberto Torres de Veracruz que en sus visitas al D.F no se pierde la oportunidad de disfrutar del espacio y su ambiente.

Los coqueteos se acompañan con las cervezas Indio, un joven de camisa color vino, pantalones de mezclilla y peinado de “mango chupado” lanza miradas furtivas a una joven con chaqueta de piel color negro. Parece tener intenciones de acercarse, ella finge no percatarse de ello, pero sus movimientos corporales indican que se siente ansiosa o incómoda, es irónico mientras se oye “…tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de hablar, tengo miedo de quererte besar” en la voz de Leonardo de Lozanne de Fobia.

Las personas se ven rudas, intimidantes, incomprensibles e inalcanzables con sus brillantes chamarras que reflejan la luz. Justo como una estrella de rock. Las zapatillas están ausentes, los botines, botas y tennis ganan. Son vestimentas casuales, nada pretensiosas, aunque tampoco son descuidadas.

Las notas en el aire

Muchas bandas han pisado el reducido escenario del recinto, seguro apenas y pueden moverse, pero ese no debe ser un impedimento cuando la música apasiona. Muchos de los invitados son bandas tributos como a Gustavo Cerati, Metallica, Led Zeppelin, Guns and Roses y hasta The Beatles. Pero otros muy conocidos como Liquits, Le Baron y Bengala han entusiasmado al público con su estilo.

“Hay muy pocos espacios que le dan la oportunidad a músicos como nosotros para tocar frente a un público. Se agradece que el Dobermann nos lo permita, porque la gente que viene aquí sabe de rock y nos prestan más atención a nosotros que a sus chelas”, dice Fredy Turcios, integrante de Malandrus, quienes un unas semanas se presentarán para hacer un tributo a Led Zeppelin.

Canciones de La Gusana Ciega, Zoé, Enjambre y Los Bunkers no pueden faltar en un lugar como éste, son bandas exitosas que todos conocen, son exponentes del rock en español actual. Hoy se presentará una banda que se encargará de tocar covers de distintas agrupaciones nacionales e internacionales, muchos de los asistentes esperan ese momento.

En aproximadamente tres horas la batería al fin será acariciada por unas talentosas manos, el piso de arriba dejará de ser un pueblo fantasma y todas las mesas estarán ocupadas. Los coqueteos quizá pasen a un nivel más profundo, incluso puede que exista la posibilidad de dejar la soledad y festejar el día de mañana. Pero ahora son las 5:12 de la tarde y la vida apenas empieza a surgir.

Fuera del Dobermann las personas están formadas para entrar al billar igual que hace algunas horas, ignoran la magia que se crea en el lugar de enfrente. El elevador cada vez está más solicitado y bajar por las escaleras es prácticamente una osadía de guerra. Parece una invasión por sujetos que lo único que desean es pasar un buen rato, pero son ajenos a que con la música basta para sentirse bien.





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miércoles, 4 de marzo de 2015

“¡SIETE POR TRES VEINTIUNO, SIETE POR TRES VEINTIUNO! ¡COMO SANTA CRUZ, NINGUNO!”


Por Fabiola Galindo Martínez
México (Aunam). Como cada año, este 23 de febrero, al sur de la Ciudad de México, en el pueblo de Santa Cruz Acalpixca, cientos de fieles religiosos y creyentes realizaron la peregrinación a la Virgen de los Dolores del pueblo de Xaltocan. Una de las fiestas más importantes de Xochimilco.

Santa Cruz Acalpixca es uno de los tantos pueblos pintorescos de la Delegación Xochimilco, su nombre significa “Vigilantes de canoas” y es el único lugar donde se conmemora la Feria del dulce cristalizado. Los residentes del lugar celebran el día de la Santa Cruz como la fiesta patronal y forman parte de los 17 pueblos que realizan mayordomías en honor a la Virgen de los Dolores, cuya iglesia principal está ubicada en el pueblo de Xaltocan.

El día de la celebración

A las 3:30 hrs. ya está congregado un grupo de personas. Todas visten pantalón de mezclilla, tenis, gorra, en general ropa ligera. Se escuchan cerca los cohetes. Un grupo de gente acompaña a los “Chinelos” quienes portan coloridos trajes y sombreros, prevalecen los colores azul rey, rosa, morado, negro, blanco, etcétera; todos traen bordado la imagen de una Virgen o un de Santo.

En un momento comienza a sonar “La del moño colorado” emitido por la Chirimía instrumento prehispánico musical que simula ser una corneta pero que emite un sonido muy agudo, le sigue un tambor de cuero de venado y unos discos. Empiezan a danzar los Chinelos en espera del motivo por el cual están ahí, la Virgen de los Dolores.

“Ya son las 3:30 y aún no salen, ya vamos a llegar tarde”, se escucha a una de las asistentes. A lo lejos se observa un grupo de gente que rodea una imagen y es llevada en andas, de acuerdo con la tradición, por cuatro mujeres jóvenes. La fisonomía de la imagen retrata el dolor de una madre, quien porta un vestido muy fino de color rosa donado como manda por alguna familia que lo ha prometido. A La Virgen de los Dolores, la siguen tres grupos tanto de mujeres y hombres como de niños, cada uno carga la llamada rueda, con una figura hecha de "cohetes", adornada de papeles de colores y que conformará el “castillo”.

Cada uno de los 8 barrios lleva su virgen, rueda y mayordomos. La gente es voluntaria para poder realizar el recorrido. “Este año han salido 8 imágenes y 12 ruedas”, comenta un familiar de los mayordomos, quien porta una playera con el apellido Alquicira.

“¡Siete por tres, veintiuno, siete por tres veintiuno! ¡Como Santa Cruz, Ninguno!”, “¡ A la bio, a la bao, a la bim bom ba, ¡la virgen!, ¡la virgen!, ¡rra,rra,rra!”, se escuchan las porras por parte de los asistentes, para terminar suenan las fanfarrias, emitidas por la chirimía.



El cortejo camina entre cinco y siete kilómetros para llegar a la iglesia de Xaltocán. Durante el trayecto la gente sale de sus casas y llena las banquetas, algunas personas se incorporan a la fiesta y otras no, pero todos miran con respeto la procesión. Los que van ayudando con las ruedas disfrutan y bailan, lo cual provoca choques con las otras personasy que la misma corra a los lados evitando ser golpeados, los auxiliares de los mayordomos les ofrecen refresco con tequila que después de un rato se convierte en la “Agüita de la que ataranta” .

A la 18:00 hrs se realiza una de las paradas más importantes, pasando el embarcadero de Nativitas, todas la vírgenes se colocan en una mesa frente al Restaurante “Los Arcos” el cuál cada año les dedica tres canciones: Las Mañanitas, Hermoso Cariño y Amor Eterno, interpretadas por un mariachi.

Las personas entran al pueblo de Xaltocan, en el cuál se monta una inmensa Feria, llena de juegos mecánicos, puestos de comida, postres, bebidas alcohólicas y pan. El tumulto de gente trata de llegar y entrar a la Iglesia, en dónde se inicia la Santa misa desde las 9 de la mañana hasta las 20:00 hrs , otros se dispersan por todo el lugar con la satisfacción de haber llegado y acompañado a la virgen.

La iglesia se encuentra muy llena, pues todos quieren dar gracias, otros esperan afuera a que se termine de armar el castillo para que a las ocho de la noche sea quemado.

Se ha terminado la última misa y como cada año la Familia Martínez Martínez, residentes del pueblo de Santa Cruz Acalpixca, cierra con broche de oro al dar una serenata con mariachis. Mientras que afuera se quema el castillo y cada rueda muestra una figura, entre ellas no puede faltar la imagen de la Virgen y las tres cruces que representa al pueblo.

Para cerrar la festividad y como muestra de agradecimiento, al siguiente día en la plaza de Santa Cruz Acalpixca se queman los famosos toritos que son donados a los mayordomos.







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lunes, 2 de marzo de 2015

REGRESA EL PALACIO DE LOS LIBROS


Por Alexis Ortiz Balderas
México (Aunam). Imponente se levanta el Palacio de Minería sobre la calle Tacuba en el Centro de la Ciudad de México. Su estructura neoclásica, obra del arquitecto español Manuel Tolsá, resplandece con los abundantes rayos de sol que iluminan la capital. Carlos IV y su famoso “caballito” vigilan el edificio.

Sus paredes guardan trescientos años de historia, y desde el 18 de febrero hasta el 2 de marzo albergará la Feria Internacional del Libro; siglos de literatura en un solo lugar. El aroma de cada página recorre el edificio, que ya está repleto de gente buscando los escritos de sus autores favoritos o esperando ser sorprendidos por algún título.

En la explanada principal el nombre de cada editorial se alza en lo más alto. Océano se anuncia con más vigor, sus letras blancas contrastan en un gran marco azul marino. Montones de estantes acompañan a las pilas de libros que esperan ser comprados. Entre choques y empujones, personas de toda edad esperan llegar a estos.

Los Best Seller del momento se acaban poco a poco. La fiebre de 50 sombras de Grey y Los juegos del Hambre es parte de los adolescentes que corren a adquirirlos. Aunque también hombres y mujeres de mayor edad caminan por los pasillos cargándolos y observando el resto de la mercancía.

En todos lados se escuchan conversaciones sobre literatura. Hay grupos cuantiosos de amigos, quienes se reúnen en círculo para dar sus recomendaciones. Genuinamente, frente a los estantes de sociología y filosofía se forman grupos de discusión. Quienes prefirieron llegar solos levantan los libros de su lugar y ojean las primeras hojas. Otros ya saben lo que llevarán y sin más lo toman.

También familias se acompañan. Un padre dirige a su hijo a los libros de Filosofía y le muestra El arte de conocerse a sí mismo de Schopenhauer. El hombre de unos 40 años, trajeado, con lentes delgados y aspecto intelectual comienza a hablar del filósofo prusiano, pero su hijo, con una vestimenta juvenil de acuerdo a sus 16 o 17 años, no le presta mucha atención y sólo espera una oportunidad para ir a tomar Sinsajo de Suszans Collins.

A pocos metros, dos jóvenes adolescentes se acercan a los estantes de literatura clásica. Una de ellas, de cabello castaño, ojos del mismo color y test blanca comienza a hacer un resumen a su amiga sobre su actual noviazgo. “Dicen que hay un libro para cada ocasión, sólo hay que abrirlo para encontrar una respuesta”, continúa diciendo mientras toma Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.

Una voz que anuncia los eventos del día se escucha por todo el lugar; conferencias, mesas redondas, presentaciones de libros y lecturas en voz alta es lo que ofrece. Una escalera de estilo virreinal conduce a las salas donde se efectúan todas esas actividades. En ésta, las cámaras de distintos medios graban el subir y bajar de la multitud.

En el segundo piso están las publicaciones de las Universidades más reconocidas del país: la IBERO, la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la Universidad del Estado de México. La Universidad Nacional Autónoma de México tiene su propio espacio en el primer piso, al igual que el Instituto Politécnico Nacional.
En el segundo nivel, también, medios informativos como La Jornada y Proceso han traído las publicaciones de sus escritores. En el área correspondiente al semanario fundado por Julio Scherer, de quien hay un estante lleno de sus libros, un señor de bigote blanquecido, pantalón de mezclilla, tenis deportivos gastados y una camisa verde un poco polvorosa levanta la voz para denunciar los actos de corrupción y violencia que ha vivido México en los últimos meses.
Cerca de ahí una larga fila se extiendes por el pasillo; los padres llevan de la mano a sus hijos y también cargan los libros que les han comprado en las zonas de literatura infantil. Un pequeño de aparentes siete años no puede esperar a leer El principito en su casa y lo empieza a ojear rápidamente. Todos los que están formados se dirigen a una sala especial de actividades para niños.
El calor se ha encerrado en el Palacio de Minería, los espacios para caminar cada vez se reducen más y el viento del lugar se intoxica de un olor a sudor. En la entrada muchos se lamentan por no haber llevado más dinero para comprar más libros, otros sonríen y planean su siguiente plan para sofocar el calor después de un día de compras.





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PUMAS TOCA FONDO

Por Itzel Esmeralda Ramírez Martínez
México (Aunam). Después de una dolorosa derrota el pasado domingo contra las Águilas del América, este fin de semana Pumas pierde ante Tigres 3-0, resultado que dejo triste tanto al equipo como a sus seguidores.

Aproximadamente 300 seguidores del equipo auriazul se dieron cita la tarde del sábado en el estadio Universitario de Monterrey para alentar a su escuadra, a pesar de no haber muchos boletos, lograron su objetivo y solo fueron presentes de una derrota más, que coloca en el ultimo lugar de la tabla general a los felinos.

El juego inicio mal desde el minuto 20 con la expulsión de Josecarlos Van Rankin y el estadio de San Nicolás de los Garza presenció en el primer tiempo dos anotaciones de los locales. La primer anotación al minuto 26 por parte de Rafael Sobis. El segundo balón en las redes llegó en el 37 con la jugada de Guerrón.

Son cinco puntos hasta el momento los que ponen en la posición 18 de la Tabla a los felinos, mientras tanto el día miércoles 4 de marzo se estarán enfrentando contra Jaguares en Chiapas en el torneo de la Copa MX y el domingo 8 de marzo recibirán a Morelia en Ciudad Universitaria en partido de Liga.






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ENTRE LIBROS Y VISITANTES

Por Valeria Pioquinto Morales
México (Aunam). Entras, todavía sosteniendo el boleto mal cortado en una mano y la ficha del guardarropa en la otra porque no te han dejado pasar con tu mochila. Sin saber muy bien por dónde comenzar te diriges al primer stand que te topas: una imponente construcción improvisada hecha de plástico y mamparas que superan los dos metros de altura.

La gente a tu alrededor no podría ser más diversa pues así como ves jóvenes adolescentes de secundaria que han acudido porque “los mandaron de la escuela a hacer un trabajo”, también hay niños pequeños acompañados de sus padres y que a duras penas pueden cargar los libros que llevan en los brazos porque los superan en tamaño y en peso.

Hay, también, alguna que otra persona mayor que vigila detenidamente los montones de libros que se apretujan unos con otros. En fin, el público es variado, tanto como las publicaciones y las editoriales que, como cada año, se han dado cita –como tú- en el Palacio de Minería para la vigésimo sexta edición de la Feria del Libro.

La FIL de Minería es, probablemente, una de las Ferias dedicadas a los libros más grandes del país y de las más concurridas también. Este año el evento espera albergar a más de 100 mil visitantes que tendrán la oportunidad de disfrutar no sólo de la amplia variedad de libros que las 600 editoriales presentes ofrecen, sino que también podrán formar parte de las 1,506 actividades culturales como charlas, coloquios, presentaciones, ponencias, homenajes, debates y discusiones relativas, cómo no, al mundo de la literatura.

La entrada tiene un precio accesible: no supera los 20 pesos e incluso hay descuento para estudiantes que presenten su credencial, con lo cual el costo disminuye a 15 pesos. Por esta cantidad monetaria se puede recorrer de cabo a rabo cada stand y gozar de todos los títulos que cada editorial presenta y que pueden satisfacer incluso a los gustos más exigentes. Los libros de superación personal, de política, economía, terror, humor, drama, filosofía, ciencia, poesía, teatro y otros géneros se dan cita y crean así un abanico de opciones lo suficientemente amplio como para encantar a niños y adultos, propios o extraños, lectores novatos o experimentados.



Con esta promesa de variedad en la mente te adentras más en la Feria y te propones revisar stand por stand, poniendo atención a todo aquel título que parezca interesante o que resalte por encima de los demás.

Te resulta divertido ver cómo los grandes escritores de antes y ahora logran convivir armoniosamente en pequeños estantes, en el suelo o apilados unos sobre otros, porque es igual de grande la cantidad de libros que la de personas. Por aquí, Julio Cortázar y Edgar Allan Poe; por allá, Gabriel García Márquez y Agatha Christie. Un poco más a la izquierda se ven las obras maestras de Miguel de Unamuno y los libros de Haruki Murakami y, muy a lo lejos, se ven libros para niños y revistas de interés general. Te sientes atraído por cada uno de ellos, los tomas en tus manos, los revisas, los hojeas, revisas el precio y, lentamente, vuelves a colocarlo en su espacio con decepción. Lástima, no todo es posible en el mundo.

Así como los libros, los precios también son variados. Las publicaciones más baratas rondan los 40 pesos; pero por el otro lado, las más caras rondan casi los mil quinientos. Todo depende de la demanda del título, de su rareza o de su exclusividad. A pesar de ello, el rango general de precios está entre los 150 y los 350 pesos, por lo cual no siempre es posible llevarse a casa todos los libros que a uno le gustaría, ya que el costo no siempre es accesible para todo el público y las ofertas son, francamente, escasas. Sin embargo, muchos visitantes se entretienen dando una rápida revista a las publicaciones y anotando algunas en su lista de deseos, “pa’ la próxima vez”, cuando traigan más dinero.

El tiempo se te va volando. Cuando menos te das cuenta, has llegado al final de la Feria y has estado ahí por casi cuatro horas. Te encaminas a la salida con lentitud y con un poquito de nostalgia, pensando en los títulos que te hubiese gustado comprar y consolándote con los que ya llevas. Finalmente, un año no es tanto, y cuando menos te des cuenta, estarás de nuevo frente a esas puertas de madera, rodeado de libros y visitantes.

Fotos: Axel Rangel - Archivo Aunam



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