viernes, 3 de agosto de 2018

RESTRENAN “EL CONVIVIO DEL DIFUNTO”, DRAMA DE LOS 70 EN EL CENART

Por: Melanie Claudia Enríquez Fuentes.
Ciudad de México (Aunam). “… Hacer teatro en esta época puede parecer un evento heroico, sin embargo, a nosotros nos parece necesario”; estas fueron las palabras Enrique Singer, director de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) quien presentó con mucho orgullo el regreso de “El convivio del difunto” una obra que nos trasladará a los años 70 para vivir una historia con mucho drama, comedia y romance.


Martín Zapata, autor de “El convivio del difunto” y también creador galardonado este año con el Premio Nacional de Dramaturgia Juan Ruíz de Alarcón, menciona que en esta obra está presente el mundo de dobleces que tenemos en México, cuando decimos algo y en realidad estamos diciendo otra cosa.

La trama gira sobre la historia de Leonor, una refinada mujer que ha perdido a su marido, bueno… no lo ha perdido del todo, ya que Mauricio, su esposo, aun cuando sí está muerto, sigue hablando y moviéndose. ¿Por qué? Ni siquiera el médico lo sabe, pero ante esta rebuscada situación, Leonor busca el consuelo de sus dos mejores amigos. Entre jaiboles, mole y mezcales comienza el convivio del difunto; al cual, por supuesto, estamos todos invitados.


A lo largo de la obra, el espectador escuchará de principio a fin los temas: Il mondo y Can’t take my eyes off you, lo que para Martín Zapata no es sólo una musicalización, sino una evolución dramática dentro de la trama que avanza, de manera progresiva, en la acción sin que haya parlamento. “Me impongo el reto de que la música se llene de acción dramática” afirma el dramaturgo.

En escena veremos a Arturo Beristain, Diana Fidelia, Mariana Giménez, Gastón Melo, Juan Carlos Remolina y Astrid Romo, sin olvidar el diseño de escenografía e iluminación de Alejandro Luna, los sutiles y elegantes vestuarios a cargo de Jerildy Bosch, el diseño sonoro por Joaquín López “Chas”, el diseño de maquillaje y peinados de Marcela Estrada y las divertidas coreografías de Dalia Balp, que en conjunto trabajan para darle vida a El convivio del difunto una particular puesta en escena la cual no nos podemos perder.

La temporada se llevará a cabo del dos al 26 de agosto, con funciones los jueves y viernes 20:00 horas. Sábados 19:00 y domingos 18:00 horas, en el Foro de las Artes del Cenart, ubicado en Avenida Río Churubusco 79, colonia Country Club, delegación Coyoacán. Los boletos ya están a la venta a través del sistema Ticketmaster y en las taquillas del Cenart. El estacionamiento sera gratuito.









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MALPAÍS: UN GRITO DE PROTESTA A TRAVÉS DEL ARTE ESCÉNICO

  • La obra recopila fragmentos de poemas de: Arcadio Hidalgo, José Emilio Pacheco, Octavio Paz, Juan Rulfo y Jaime Sabines
Por: Alfonso Sotelo Gómez
Foto: Carlos Zaragoza
Ciudad de México (Aunam). Bajo la dirección del dramaturgo David Olguín, Malpaís es una puesta en escena que surge de la necesidad de explorar el presente mexicano, analizar la memoria histórica de la nación y reflexionar sobre la identidad y raíces mexicanas


Esta obra realizada por actores y escenógrafos egresados de la Escuela Nacional de Arte Teatral (ENAT), es un muralismo escénico compuesto por: textos en prosa, poemas, notas periodísticas y entrevistas psicológicas a sicarios.

Es una representación que tiene como objetivo mostrar el panorama actual del país, creando un contraste abrumador, abordando la riqueza de la cultura mexicana y narrando las tragedias más atroces del México contemporáneo.

Los actores que conforman el reparto de “Malpaís” son: Nick Angiuly, Tony Corrales, Sofía Gabriel, Efrén García Aguilar, Miguel Jiménez, Patricia Loranca, Jaklyn Michelle, Dano Ramírez, Alejandro Romero, Viridiana Tovar, Eduardo Treviño, Lorena Valdés, Ivan Zambrano Chacón y Amelia Holguín.


El equipo de escenografía compuesto por: Aline Bejarano (diseño de escenografía y utilería), Mauricio Arizona (diseño de iluminación) y Sergio Mirón (diseño de vestuario), crean un espacio en donde la barrera entre el público y el artista no existe.

La obra teatral cerrará temporada este fin de semana en el Teatro El Galeón del Centro Cultural del Bosque. Sábado a las 19:00 horas y domingo a las 18:00 horas.








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FOTOGRAFIAR PARA PERDURAR

Por: Galo Roberto Cañas Rodríguez
Ciudad de México (Aunam). Pedro Antonio Valtierra Ruvalcaba nació el 29 de junio de 1955 en Fresnillo Zacatecas, pero fue hasta 1973, con apenas 17 años, que descubrió el oficio que marcaría su vida para siempre. Hoy, 44 años después, se escucha el retumbante tic tac del reloj, todo está en calma en Juan Escutia número 55, colonia Condesa, locación de la agencia nacional de fotografía Cuartoscuro.


Con apenas dos plantas, el edificio de paredes blancas tapizadas por fotografías icónicas del fotoperiodista zacatecano; impresiones a gran formato de la revista de mismo nombre que la agencia, y una que otra portada de periódico que transporta el pasado al presente, la agencia se ha mantenido en pie a lo largo de 30 años para retratar los cambios sociales, políticos, culturales y tecnológicos de México.

En la parte de abajo están las computadoras, la herramienta que da razón de ser a los fotógrafos de la ciudad y de los estados. Día a día las fotografías se suben a la página, se archivan en el disco duro y se espera que perduren para “siempre”. Ahora los periódicos, revistas, portales web y editoriales tienen acceso a los “fragmentos de la realidad” con los que podrán ilustrar las notas del mañana…

Suena la puerta de metal que protege a la agencia: ha llegado. Viene con ropa deportiva, luce más joven de los 62 años que tiene; un pantalón color caqui, el cual combina con sus tenis new balance, su chamarra negra y una playera blanca; su cabello está peinado hacia atrás, luce el paso de los años, es color castaño, y poco a poco, ha sido cubierto por una capa gris.

Trae anteojos circulares, que protegen los ojos de quien vio el levantamiento zapatista; la revolución sandinista de Nicaragua; el temblor del 85 y la transformación política y social del país. Saluda cordialmente, mientras cierra la puerta -¡Buenos días!- extiende la mano. Se ve fresco, descansado y entusiasta de los nuevos cambios que planea integrar a la Agencia en los próximos meses.

Toma asiento junto al escritorio de madera, frente a la ventana, con la cortina medio abierta; los rayos del sol entran de manera discreta e iluminan las paredes blancas con cuadros colgados de la serie “Las Mujeres de X’oyep”, realizada en los primeros días de 1998, tras la matanza de 45 indígenas en Chenalhó, Chiapas. Junto a estas hay dos portadas de la revista del mismo nombre, fundada en 1993.

La imagen en blanco y negro de una niña indígena enfrentándose a un militar armado, tras intentar ocupar su comunidad, fue reproducida por todo el mundo, y le hizo merecedor del premio Rey de España al fotoperiodista zacatecano en 1998.

A lo largo de los años, se ha hecho acreedor a más reconocimientos, entre los que destacan: dos premios nacionales de periodismo (1983 y 2015), así como la medalla al Mérito en Ciencias y Artes 2016, también ha participado en exposiciones, foros, conferencias y como jurado de diversos concursos.

El maestro toma asiento frente al cuarto de computadoras, se acomoda en el asiento y cruza las piernas para permanecer relajado, fluye. Platica como entró en el mundo de la escritura con la luz.

Con una mano atrás y otra adelante

¿Cómo se adentra usted en la foto?

“Soy un campesino zacatecano”, dice con aire de recuerdo, mientras las yemas de sus dedos se juntan, y toma asiento firme en la silla de cuero y base de madera “Mi familia se quedó sin recursos por cuestiones de la vida, y un terreno que teníamos se tuvo que vender. Salimos con una mano atrás y otra adelante rumbo a la Ciudad de México. Y llego un día y encuentro la fotografía. Conocí un laboratorio y comencé a descubrir sus secretos”.

Se ve en sus ojos la emoción, el recuerdo está vivo y lo relata como si hubiese pasado hace sólo unos cuantos años. “Llegas a la ciudad y es canijo, hay demasiada competencia y siempre hay necesidad de trabajar.

Fue él tercer hijo de ocho, tuvo que laborar para apoyar a su familia a salir adelante, mientras sus hermanas hacían las tareas en el hogar. “Como primer varón la necesidad recaía sobre mí, y en mi búsqueda por salir adelante, conocí la boleada” sus ojos se agrandan como los de un búho, los recuerdos parecen invadir su mente.

“Desde chiquito luché para mantenerlos y entonces, eso creó la necesidad en mí de esforzarme, sacrificarme, de buscar opciones” cuenta con aire de anhelo, sus ojos se ven un poco brillosos, quizás sea el reflejo del sol, ha pasado casi una hora, pero sólo parecen unos minutos.

“La boleada me llevó a Los Pinos, ahí conocí un laboratorio fotográfico y comencé a interesarme en ese oficio. Ser fotógrafo no es como un anuncio de televisión” cuenta entusiasmado cómo entró por primera vez a un laboratorio para revelar las primeras placas. “Conozco un laboratorio de fotografía y ahí me gusta, me apasiona”.

Pero antes de convertirse en auxiliar en fotografía, en la Residencia Oficial durante el gobierno del entonces presidente Luis Echeverría Álvarez, “era necesario saber limpiar todo” dice con un ligero tono de burla y seriedad mientras toma El Universal del día para acomodarlo en el escritorio. “Primero aprendí a limpiar bien todo, el laboratorio, ayudarles a revelar a imprimir, a traer los sopes, las tortas, y así fue como empecé”.

Para ver cómo somos y cómo fuimos

No hay nada como regresar al principio. ¿Qué importancia tiene la fotografía para usted?

Cierra los ojos y arquea la cabeza para que las ideas no escapen “para mí la importancia de la fotografía es que, es un documento histórico, que sirve o que va a servir, para ver cómo somos, qué pensamos, qué vemos, qué sentimos; es el registro de nuestra vida para la posteridad. Es un legado que vamos a dejar a nuestros hijos, a los historiadores, sociólogos, antropólogos, a los de cine; a todos”.

Han pasado más de 40 años, desde que el fundador de Cuartoscuro, hizo de un rollo con material fotosensible y sólo con la capacidad de 36 exposiciones (fotografías) de 35 milímetros cada una, ensamblado en una pequeña caja mecánica, que utilizaba el modelo de la “caja oscura” con un lente que permitiera el paso de la imagen.

Posteriormente, ese lente fue invertido en el visor, todos estos elementos, quizás inútiles por separado, dieron la más poderosa herramienta de divulgación y de denuncia del Premio Nacional. Él hizo de la cámara una extensión de su persona, e incluso les dio presencia a quienes no la iban a tener.

¿En qué otros temas, se ha interesado?

“Como profesional tienes que hacer la orden fotográfica que te asignen, sean temas sociales, políticos, deportes, cultura, y todo lo que tenga que ver con la vida” se expresa contento; recuerda el pasado y vive gracias a él. Vuelve el tiempo atrás, mira a la ventana, mientras el aire fresco de la mañana enfría el cuarto con azulejo de color ocre.

“También fue la época, me tocaron movimientos sociales, protestas, reclamos, manifestaciones, exigencias, marginación”, hace un paréntesis y con tono ligeramente molesto enfatiza, “no es culpa de los fotógrafos, quien sabe de quién será culpa, pero decirlo no me corresponde”. Regresa, “yo no registré a la burguesía, no porque no quisiera, sino porque no se deja, creo que nadie se deja”.

¿A qué se deberá que no se dejen retratar?
“Son cerrados” dice con tono de seriedad, “sociedades muy cerradas, el acceso a sus familias, a sus casas; solamente se puede mediante retratos o fiestas sociales”, afirma con tono de cierta burla.

“Siempre están en reuniones, yo hablo de lo que hice, de lo que me tocó” con fuerza declara, mientas sus manos se separan; se juntan; se agitan y las calma. “Nosotros somos los que estamos llevando un registro de la vida cotidiana, de la vida de todos, y de todos los temas: buenos, malos, feos. Eso sí, dentro de nuestras posibilidades, pero bien. Hay que hacer buenas fotos, que sinteticen, que cuenten; aprovechar la luz, a la gente, la emoción del momento”.

Ha comenzado a escribir un par de notas en su cuadernillo, siempre carga con uno y un lapicero, es ininteligible por la distancia; dice que son datos importantes, quizás frases para un próximo libro o la conversación le ha generado alguna idea.

¿Qué opinión tiene sobre el libro de Kapuscinski, Los cínicos no sirven para este oficio?

Toma unos segundos más para terminar de escribir, deja el lapicero de lado y vuelve a cruzar las piernas en una posición más cómoda para responder. “Yo recomendaba ese libro porque habla del oficio, de las características que hay que tener” responde sutilmente.

Se lleva la palma al rostro para recargar la mejilla “Fue un periodista que trabajo muchos años en la calle. Estuvo siempre en el campo de batalla, nunca fue jefe y nunca quiso serlo”.

Génesis


Tras la pregunta, toma aire para expresar que lo más importante del oficio periodístico es estar en verdad convencido de que es tu oficio. “El compromiso debe ser narrar la historia, la vida, tanto fotográfica, como con texto; narrar la historia tal como tú la estás viendo, desde tu punto de vista y no tergiversar, no cambiar las cosas”.

Se le ve emocionado, contento de contar lo que es importante en su oficio, sin embargo, cambia de tema drásticamente para referirse a un problema de los “jóvenes fotógrafos”, la subjetividad.

“Creen que la fotografía es subjetiva, se empiezan a meter en problemas, pero eso no nos corresponde a nosotros, hacer un análisis semántico de la imagen. Nosotros debemos, narrar la historia desde la humildad y desde el respeto de quienes la estamos contando, sean pobres, sean ricos. Narremos la historia sin el afán de que nos digan si está bien o no”.

Con un último respiro profundo declara “si es subjetiva por que le ponemos esto o aquello, es otra cosa que después veremos en las aulas universitarias: Sobre la semántica, la filosofía, en fin, vamos a hablar de estos temas. Mientras tanto, en lo cotidiano si se cae un edificio aquí enfrente, lo retratamos”.

Culpables de todo

¿Y qué pasa con la cuestión moral?

“La cuestión moral es que no faltemos el respeto a nadie. Si alguien se casa y lo retratamos ¿hay daño moral?”, con tono un tanto sarcástico declara, “legalmente quizá sí. Si alguien se muere ¿habría un daño moral? Hay unas cabezas tiradas, ¿hay daño moral?”, fuerte y convencido de sí mismo dice: “No, yo diría que no”.

“El problema recae”, dice el dos veces director de fotografía del periódico La Jornada que el verdadero conflicto está en lo que dicen o hacen “los moralistas”, “ellos son los que pegan el grito en el cielo”.

Con las manos una vez más juntas, yema con yema, de su tez morena recuerda un texto y unas pancartas colocadas días después del sismo del 19 de septiembre pasado “No fotos por respeto a las víctimas”, eso lo dice molesto, “es el más puro estilo fachista”, declara con un poco más de malestar y señalando.

“¿Por qué la foto tendría que ofender a las víctimas?, ¿Uno que se casa es víctima? ¿No es víctima? De que vamos a hablar, en realidad lo que están diciendo, es que esa es una campaña de Mancera, para que no se registren más fotos”.

Valtierra declara que después de ver todos los edificios caídos, de los trabajos de la sociedad civil, de la recuperación de cuerpos y algunos sobrevivientes en las zonas de desastre está seguro de que:

“La fotografía no ofende a nadie, cómo la uses sí” dice sin titubear el fotoperiodista, tras haber escrito de nuevo en su cuadernillo de pasta negra, encima del periódico Milenio del presente día.

A manera de reflexión declara que es mejor no complicarse con la cuestión moral, se debe enfocar en no mentir, en ser humildes, respetuosos, para cumplir y seguir la línea del fotoperiodismo. “Eso sí”, dice con aire inquisidor como quien lleva tiempo guardando un reclamo, “la violencia no es culpa de los fotógrafos, ahora resulta que los fotógrafos somos culpables de todo”.

Para Pedro Antonio Valtierra lo importante es saber leer los periódicos y las fotografías, “el fotoperiodista debe de leer periódicos y no dejarse llevar por la vulgaridad del pensamiento reaccionario, la vida es más sencilla de esta manera. La fotografía es para retratar todo, no sólo los temas bonitos” dice, para quitar el pesar que, a lo largo de los años se ha ido acumulando.

El motor

A poco más de una hora la conversación se acerca a culminar. ¿Qué lo motiva a hacer foto?

No titubea: “Tengo una responsabilidad como persona en este mundo: soy periodista. Me mueve que mi trabajo sirva para algo, mi impulso para hacer fotografía es hacer un mundo mejor, para hacer cosas mejores. Se oye muy pretencioso, y como dice ahora hasta el subcomandante Marcos, aunque yo lo digo desde antes, ya me chingaron”.

Refiere a la frase del subcomandante Marcos, el vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN): “un mundo donde quepan todos los mundos”. Su declaración suena ruidosa, nadie se imaginaría que existiera dicha relación, y culpa a la fama de Marcos de que se le adjudique dicha frase.

“La razón de la foto es hacer mundos mejores, hacer nuestra vida mejor, esa es mi razón” toma un periódico y señala el anuncio del yacimiento encontrado en Tula, dice que es de corte político, lo deja de nuevo y retoma el hilo. Valtierra advierte sobre un mal, una situación que le pasa a más de uno de los fotoperiodistas: la soberbia.

“Hay que tener cuidado, luego se envanecen y pierden sentido, la vista (en el sentido fotográfico), te sientes bueno; que todo lo que haces está bien, se pierden” dice mientras recuerda una anécdota personal.

“Cada que salgo a la calle de 100 fotógrafos que veo, el 105 por ciento me dice que está mal en su trabajo, yo no entiendo, el día que no estés a gusto en un trabajo simplemente te vas. El otro día encontré a un amigo fotógrafo, él me dijo resentido: ‘Pedro mis fotos son mejores que las tuyas y yo no soy tan famoso como tú’, pero él nunca aceptó hablar de foto y siempre habló mal del prójimo”.

Motivado por el recuerdo y aún con un tinte de recelo dice: “Lo que me molesta y me encabrona es que, yo soy el único que nunca ha dicho que es mejor que nadie, ¿Por qué me tiene que decir eso? Yo trabajo todo el tiempo para ser mejor, y siento que cuando él me lo dice hay envidia y esto es lo que vas a encontrar, mucha envidia en la cabeza de los fotógrafos, y tienes de dos opciones: o los mandas a la chingada o te vuelves masa”.

La felicidad

Fresnillo es uno de los 58 municipios que posee el estado de Zacatecas, considerado como el de mayor importancia económica y el de mayor población de la entidad. Una comunidad ganadera y minera, que fue capturada por Pedro Valtierra a lo largo de los años.

¿Retrata mucho a Zacatecas?

“No como yo quisiera” declara un tanto melancólico; su padre ha muerto recientemente, sobre el tema no se habla.

“Ya no quiero hacer tantas cosas, quiero dedicarme a hacer fotos”. La pregunta da pie a conocer qué es la felicidad para el reconocido fotógrafo fresnillense: “Todo esto de Cuartoscuro me salió por necesidad, porque si no hubiera hecho esto, pues no sé dónde estaría y siempre hay que trabajar por lo que quieres, uno tiene que buscar las cosas que te gustan”.

¿Sin dejar nada inconcluso?

Con aire de anhelo, y su mirada un tanto cristalina responde: “Sin dejar nada, sin complicarnos, sin lacerarnos, ni dañarnos, yo quiero un mundo feliz, quiero las cosas diferentes”.

¿Cuál sería su mundo feliz?

Reflexivo, su mano colocada una vez más en el rostro y con la mirada al horizonte como quien ve más allá del ahora, responde con voz modulada “sería ser como soy, el mundo feliz no es no tener problemas, sino resolverlos, el mundo feliz no es hablar de un mundo mágico, la chamba, el esfuerzo, sufres, pero, finalmente la esencia es que estas bien”.

Trae reflexiones consigo, menciona la lectura de la encuesta hecha hace algunos meses, que delataba a los mexicanos como seres más felices que los países primermundistas.

“Yo quiero contribuir para que la gente esté bien, no quiero engañarla, ni ofrecerle que cuando se muera se va a ir a la gloria; yo no soy quién para ofrecer eso, ni puedo entrar a nombre de Dios ni nada de eso, creo que eso son cosas que sólo los que tienen lana saben, uno como proletario cree que no existen” dice con nostalgia, dando quizás un salto al pasado cuando apenas se iniciaba en la ciudad.

Mantener la esencia

El sol de otoño se ha postrado casi de manera cenital, son las 11:45 horas, está conversación esta pronta a llegar a su final. ¿Pedro Valtierra, como director de Cuartoscuro, qué está haciendo?, ¿Qué quiere hacer ahora para lograr esta felicidad?

“Quiero contribuir, quiero mantener Cuartoscuro, vamos a hacer cambios importantes”. Quiere procurar la esencia de la agencia, una empresa independiente que nació de la idea de hacer fotografía diferente y darles una oportunidad a los fotógrafos jóvenes de destacar e iniciar su carrera periodística, que viven por sus clientes y poseen mucha libertad.

“Quiero que Cuartoscuro se mantenga cubriendo los temas importantes, hacer un registro, eso quiero hacer, hay muchos lugares donde ya la fotografía prácticamente no existe, no hay registro de temas sociales políticos en Tamaulipas, no hay registro en Torreón, Coahuila, Chihuahua”.

El Premio Rey de España culpa de la violencia a ciertos grupos políticos, así como al crimen organizado, ellos ya no quieren más fotografía, pero la foto es imprescindible para creer.

Quiere estar a la vanguardia, usar la tecnología y agilizar el envío de fotos. También, quiere seguir funcionando como “escuela” para las nuevas generaciones.

Junta sus manos y se recarga en la silla, relaja los hombros, su chaqueta ahora está en el respaldo de la silla. La grabación se para, El Premio Nacional de Periodismo por trayectoria cierra su libreta con la pluma al centro para no perder la página, se levanta, y se dirige a la sección de computadoras, el trabajo debe continuar, así lo ha hecho durante más de 40 años y así seguirá siendo.





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EL CHIVO DICTADOR

Por Niltze F. Trejo Báez
Ciudad de México (Aunam). Sangre, tortura, brutalidad, desapariciones forzadas y corrupción. Estos son sólo algunos de los elementos retratados en la novela La Fiesta del Chivo del escritor peruano, Mario Vargas Llosa, la cual habla sobre los últimos peldaños de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana.


A lo largo de esta novela, escrita en el año 2000, Vargas Llosa guía al lector a través de tres escenarios: uno de ellos contiene saltos del presente al pasado trujillista y los otros dos se encuentran contextualizados en la época de la dictadura. El primero de ellos presenta a Urania Cabral, hija de un ex funcionario y mano derecha del dictador dominicano, el segundo escenario está conformado por los conspiradores y asesinos del terrible dictador y el último se encuentra protagonizado por “El Benefactor”, como también se le conocía a Trujillo.

Aunque se trata de tres escenarios diferentes, el personaje de Trujillo juega un papel fundamental en cada uno de ellos. Este personaje es el de un hombre perverso, astuto, cruel y enfermo de poder que busca llegar a sus objetivos a través de cualquier medio, principalmente a través de la violencia y la tortura, hacia aquellos que no estaban a favor de su dictadura.

La novela de La Fiesta del Chivo, a pesar de que no es considerada como una novela histórica, no deja de lado acontecimientos verídicos de la época. Un ejemplo de lo anterior, es que el autor resalta durante la trama la peculiar relación entre Trujillo y el emblemático personaje cubano Fidel Castro.

Aunque dentro de la historia de Vargas Llosa no se exponen de manera explícita los puntos en común entre la dictadura trujillista y la de Castro en Cuba sí hay elementos que permiten al lector relacionar las decisiones de Fidel con las crueles decisiones del dictador dominicano, como en el caso de las acciones que ambos personajes llevaron a cabo en contra de aquellos sacerdotes católicos que no se encontraban conformes con su gobierno.

Pese a que la dictadura de Castro y Trujillo parecían no tener puntos en común, debido a que el segundo se denominaba como anticomunista debido a la fuerte influencia de Estados Unidos- llegó un punto en el que ambos se encontraron en medio de problemas con ese país norteamericano. Vargas Llosa no dejó de lado estos conflictos y los utiliza como contexto a lo largo de varios capítulos de su obra.

Sin embargo, la dictadura de Cuba no es la única que encuentra un espacio dentro de esta vertiginosa novela. Otro de los gobiernos mencionados, y tal vez el que tuvo una relación más desafortunada con Trujillo, es el de Haití. Bañada en sangre y vestida de matanzas de miles de haitianos es como la dictadura trujillista se presenta ante los ojos del lector a través de anécdotas de aquellos espantosos eventos que el mismo Trujillo narra, sin remordimientos y orgulloso, a lo largo de algunos capítulos dentro de La Fiesta del Chivo.

“El Chivo”, apodo que Trujillo recibió por su insaciable deseo sexual, es un personaje que marcó un antes y después en la historia de la República Dominicana, conocida durante su gobierno como Ciudad Trujillo.

A pesar de los años, Trujillo es considerado un personaje que dejó una huella profunda, a veces cargada de añoranza, otras veces llena de dolor y tristezas, en la vida de miles de dominicanos. Este personaje, lleno de un ego increíble, es retratado de una manera audaz por la pluma del ganador del premio nobel de literatura, ya que logra que el lector se sitúe en aquel tiempo en el que el depredador Trujillo mantuvo presa a la República Dominicana.

Esta es la novela de una historia que aunque pareciera lejana, tiene escalofriantes conexiones y similitudes con la realidad de muchos gobiernos en la actualidad. La Fiesta del Chivo es osada de inicio a fin, sin embargo, logra causar eco entre las memorias de aquellos que vivieron o conservan recuerdos de aquella época y que deja a los demás lectores en la incertidumbre constante sobre el futuro de cada uno de los personajes, pero también invita a la reflexión acerca de lo que puede llegar a hacer un ser humano guiado por el hambre de poder.

Referencia:
Vargas, M. (2000). La Fiesta del Chivo. México : DeBolsillo .





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jueves, 2 de agosto de 2018

DE LA ALBERCA AL MAR

Por Amy Galicia
Ciudad de México (Aunam). Uno de los grandes objetivos que tienen los nadadores es descubrir la libertad de ya no nadar siguiendo los rieles de la piscina, rodeado de líneas blancas ni hacer volteos cada 25 o 50 metros.


Cambiar la alberca por las aguas abiertas es un reto, pues tienes que seguir las normas que el mar y el clima dictan. En la pileta se tiene la posibilidad de controlar las condiciones en las cuales se nada (temperatura, aire, metros a nadar y estándares del agua), mientras que en el mar no, la naturaleza impone sus reglas.

Antonio Mendoza, nadador profesional de alberca y aguas abiertas, cuenta su experiencia.

“Yo comencé a nadar desde que tenía 8 años. Mi mamá me metió a clases de natación para que le perdiera el miedo al agua. […] Siempre fui muy miedoso, a veces hasta me daba miedo bañarme, sentía que me ahogaba”, comentó mientras frotaba sus manos en las piernas.

Después de superar su miedo y mostrar buena técnica en los diferentes estilos de nado, los triunfos y oportunidades llegaron a la vida de Antonio. Ganaba competencias, mejoraba sus tiempos conforme entrenaba, su técnica era cada vez más perfecta y ganó un lugar en el equipo de nado del deportivo donde entrenaba.

“Me sentía muy feliz conmigo, llenaba a mi mamá de orgullo, porque no sólo superé mi miedo sino lo transformé en motivación para superarme y no hay mejor sentimiento que ese en la vida”, dijo Antonio al mismo tiempo que agarraba el collar de su cuello.

Pero el ganar competencias y superar a sus compañeros de equipo no le era suficiente, quería llegar más lejos. Tuvo esa oportunidad cuando él y su familia se mudaron al puerto de Veracruz.

Antonio contó que con este cambio en su vida pudo fijarse un nuevo objetivo: explorar esa gran pileta que tenía en frente de casa, el mar.

“Nadar en el mar es una experiencia bonita, pero muy difícil. Tienes que prepararte demasiado porque luego no aguantas. […] Las condiciones del mar son imponentes, no hay como nadar en la alberca, donde todo es calmado”

La preparación para este cambio es fundamental, ya que el cuerpo tiene que estar apto.

Se debe de tener mucha disciplina y entrenamiento basto para poder ser nadador de aguas abiertas. La perfección en los estilos de nado y el sentido de localización es fundamental.

Muchos nadadores asisten a clases de yoga y practican ejercicios de alta exigencia cardiovascular para poder condicionar el cuerpo, tener mejor resistencia, pero sobre todo, disciplinar su respiración.

“Entrenar el cuerpo es importante, es tu soporte, la guía de tu nado. Los consejos son de mucho apoyo y te ayudan a mejorar. Si un nadador experimentado te da una recomendación es crucial seguirla, no hay nada como el transmitir tu experiencia y que le sirva para mejorar”, declaró Antonio Mendoza, entrenador de natación en el Polideportivo Soluciones.

En México, dentro de las competencias de nado en mar más importantes se encuentra el Maratón Internacional de Nado en Aguas Abiertas, conocido coloquialmente como el Maratón Guadalupano. Este se realiza cada año en Acapulco, Guerrero y participan competidores infantiles (de 8 a 16 años), adultos (de 18 a 46 años), además de atletas especiales (que sufran de alguna discapacidad visual o auditiva).

El evento es organizado por la Secretaría de Turismo, el Gobierno del estado de Guerrero y la empresa Promotora Deportiva.

En este maratón pone a prueba a todos los atletas, ya sean experimentados o primerizos, y se premia, con una medalla conmemorativa y un certificado, a los tres primeros lugares que logren recorrer primero las distancias en las cuales se inscriben.

“La preparación para esta competencia es de las más sencillas, ya que el mar de Acapulco es muy tranquilo y la temperatura del agua es regular, aparte la orientación es más sencilla porque tiene puntos icónicos con los cuales es fácil localizarse”, explicó al mismo tiempo que cruzaba los brazos.

A Antonio Mendoza le gusta mucho esta competencia porque conoce mucha gente y le sirve de preparación para torneos futuros. Sólo una vez la ha ganado y además comenta que “es un sentimiento indescriptible porque puedes ver reflejado los frutos de tu trabajo y sabes que todos tus entrenamientos valieron toda la pena del mundo”.

Actualmente es entrenador de natación en el Polideportivo Soluciones en la Ciudad de México, es competidor activo de pileta y aguas abiertas, y no planea retirarse pronto.





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lunes, 30 de julio de 2018

#ELLOSHABLAN: DECLARACIONES DE HOMBRES SOBRE EL MACHISMO DEL PAÍS

Por Nilsa Hernández
Ciudad de México (Aunam). Lydia Cacho acompañada de los actores mexicanos: Tenoch Huerta y José María Yazpik, así como del empresario y estudiante de negocios internacionales; Santiago Báez y la publirrelacionista Doris Bessudo, presentaron en el centro de la Biblioteca Vasconcelos el más reciente libro de la periodista #EllosHablan, obra en donde le da voz a los hombres, para descifrar el origen del machismo en México.

Tras afirmar que es feminista, Lydia Cacho, lo cual causó los aplausos del público, dirigió el conversatorio y expresó su agradecimiento a todos los presentes.

Doris Bessudo, leyó una parte de la introducción del libro, donde la escritora habla sobre las nuevas generaciones de jóvenes, que le preguntan sobre cómo actuar ante temas como la violencia de género, el machismo o el feminismo.

José María Yazpik, “Chema” como fue nombrado durante el evento, decidió leer uno de los testimonios que la escritora tomó para la conformación de su libro, el actor comentó que después de leer la obra, se encontraba convencido de que las declaraciones de “Juan” (nombre que Lydia Cacho le dio a esa entrevista) encierra los problemas y diferencias entre el machismo y el neomachismo que existe en la educación de los niños mexicanos.

“Mi papá fue un hombre bueno, cabal, desde niño me dijo que yo iba aprender un oficio que me daría para mantener a mi familia y a mi santa madrecita siempre, si me casaba a la buena, también a mi esposa. Era sabio el jefe, siempre me decía ‘Búscate una mujer buena para casarte, las demás cógetelas’” leía Yazpik las declaraciones del entrevistado, quien no quiso dar su nombre verdadero para la publicación del libro.


Tenoch Huerta declaró que le hubiera gustado que más hombres hubieran asistido al evento, pero afirmó que cada vez ve más interés de ellos sobre temas como el feminismo, durante su participación también leyó uno de los testimonios recopilados por la periodista, decidió leer la entrevista llamada “Pablo”.

En esta parte de la obra Lydia Cacho cuenta la historia de un joven exitoso cuyo padre era político y homosexual, el padre de “Pablo” los maltrataba a él y a su madre, factor que ocasionó que no quisiera tener familia y vea de manera inferior a las mujeres que trabajan con él.

El actor declaró que durante este evento se sintió con la libertad de hablar y dar su opinión sobre un tema tan difícil, como lo es el machismo, pues considera que, en su ámbito profesional, tiene que cuidar todas las palabras y afirmaciones que realiza, sobre ese y cualquier otro tema.

La autora del libro decidió que Santiago Báez fuera el último en participar, pues era el más joven del podio y quería que el público presente observará los diferentes puntos de vista de sus invitados hombres, desde una perspectiva generacional.

“Ser hombrecito, es soportar la violencia, la discriminación, una tarea muy difícil para cualquier niño” leyó Báez una parte del libro, donde la autora retoma las palabras del profesor de medicina legal española Miguel Acosta, quien asegura que cuando un hombre hace cosas inesperadas por la mayoría, es tachado de ser un “mal hombre”.

Durante su participación el joven empresario declaró que ha sido víctima de discriminación por parte de hombres y mujeres, por tener un “sentido femenino más desarrollado”.

En el recinto también se encontraba presente Daniel Goldin Halfon, director general de la Biblioteca, quien citó a Gabriel Zaid: “El fin de los libros, es prolongar la conversación por otros medios”, para afirmar que el recinto bibliográfico de la Ciudad de México era el mejor espacio para presentar la obra de la periodista, pues el fin del evento era realizar un conversatorio de un libro que fue realizado a través de diversas charlas.

“Se que, si los informantes hablaron con confianza, sinceridad y valentía, fue porque tuvieron enfrente a una mujer valiente y que los escuchaba” describió el director de la biblioteca, ubicada enfrente de la estación Buenavista, para presentar el libro.

En el libro Lydia Cacho también desarrolla y ejemplifica conceptos como el hembrismo, así como la integración de cuestionarios para hombres y mujeres, para que puedan identificar qué tanto influyen sus acciones en la propagación del machismo en México, también informó a los presentes que en la biblioteca podrán encontrar ejemplares de #EllosHablan y otros de sus libros.






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