jueves, 2 de agosto de 2018

DE LA ALBERCA AL MAR

Por Amy Galicia
Ciudad de México (Aunam). Uno de los grandes objetivos que tienen los nadadores es descubrir la libertad de ya no nadar siguiendo los rieles de la piscina, rodeado de líneas blancas ni hacer volteos cada 25 o 50 metros.


Cambiar la alberca por las aguas abiertas es un reto, pues tienes que seguir las normas que el mar y el clima dictan. En la pileta se tiene la posibilidad de controlar las condiciones en las cuales se nada (temperatura, aire, metros a nadar y estándares del agua), mientras que en el mar no, la naturaleza impone sus reglas.

Antonio Mendoza, nadador profesional de alberca y aguas abiertas, cuenta su experiencia.

“Yo comencé a nadar desde que tenía 8 años. Mi mamá me metió a clases de natación para que le perdiera el miedo al agua. […] Siempre fui muy miedoso, a veces hasta me daba miedo bañarme, sentía que me ahogaba”, comentó mientras frotaba sus manos en las piernas.

Después de superar su miedo y mostrar buena técnica en los diferentes estilos de nado, los triunfos y oportunidades llegaron a la vida de Antonio. Ganaba competencias, mejoraba sus tiempos conforme entrenaba, su técnica era cada vez más perfecta y ganó un lugar en el equipo de nado del deportivo donde entrenaba.

“Me sentía muy feliz conmigo, llenaba a mi mamá de orgullo, porque no sólo superé mi miedo sino lo transformé en motivación para superarme y no hay mejor sentimiento que ese en la vida”, dijo Antonio al mismo tiempo que agarraba el collar de su cuello.

Pero el ganar competencias y superar a sus compañeros de equipo no le era suficiente, quería llegar más lejos. Tuvo esa oportunidad cuando él y su familia se mudaron al puerto de Veracruz.

Antonio contó que con este cambio en su vida pudo fijarse un nuevo objetivo: explorar esa gran pileta que tenía en frente de casa, el mar.

“Nadar en el mar es una experiencia bonita, pero muy difícil. Tienes que prepararte demasiado porque luego no aguantas. […] Las condiciones del mar son imponentes, no hay como nadar en la alberca, donde todo es calmado”

La preparación para este cambio es fundamental, ya que el cuerpo tiene que estar apto.

Se debe de tener mucha disciplina y entrenamiento basto para poder ser nadador de aguas abiertas. La perfección en los estilos de nado y el sentido de localización es fundamental.

Muchos nadadores asisten a clases de yoga y practican ejercicios de alta exigencia cardiovascular para poder condicionar el cuerpo, tener mejor resistencia, pero sobre todo, disciplinar su respiración.

“Entrenar el cuerpo es importante, es tu soporte, la guía de tu nado. Los consejos son de mucho apoyo y te ayudan a mejorar. Si un nadador experimentado te da una recomendación es crucial seguirla, no hay nada como el transmitir tu experiencia y que le sirva para mejorar”, declaró Antonio Mendoza, entrenador de natación en el Polideportivo Soluciones.

En México, dentro de las competencias de nado en mar más importantes se encuentra el Maratón Internacional de Nado en Aguas Abiertas, conocido coloquialmente como el Maratón Guadalupano. Este se realiza cada año en Acapulco, Guerrero y participan competidores infantiles (de 8 a 16 años), adultos (de 18 a 46 años), además de atletas especiales (que sufran de alguna discapacidad visual o auditiva).

El evento es organizado por la Secretaría de Turismo, el Gobierno del estado de Guerrero y la empresa Promotora Deportiva.

En este maratón pone a prueba a todos los atletas, ya sean experimentados o primerizos, y se premia, con una medalla conmemorativa y un certificado, a los tres primeros lugares que logren recorrer primero las distancias en las cuales se inscriben.

“La preparación para esta competencia es de las más sencillas, ya que el mar de Acapulco es muy tranquilo y la temperatura del agua es regular, aparte la orientación es más sencilla porque tiene puntos icónicos con los cuales es fácil localizarse”, explicó al mismo tiempo que cruzaba los brazos.

A Antonio Mendoza le gusta mucho esta competencia porque conoce mucha gente y le sirve de preparación para torneos futuros. Sólo una vez la ha ganado y además comenta que “es un sentimiento indescriptible porque puedes ver reflejado los frutos de tu trabajo y sabes que todos tus entrenamientos valieron toda la pena del mundo”.

Actualmente es entrenador de natación en el Polideportivo Soluciones en la Ciudad de México, es competidor activo de pileta y aguas abiertas, y no planea retirarse pronto.





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