sábado, 21 de julio de 2018

MÁS QUE UN VIAJE EN LAS TRAJAS

Por: Gilberto Pérez Bermeo y Carolina Morales González
Ciudad de México (Aunam). Al subir a una trajinera se piensa en varias cosas: alcohol, comida, mariachi y un rico viaje por los jardines flotantes de Xochimilco. Si bien, el lugar de las flores no siempre fue conocido por el paseo en trajinera y las tan conocidas “trajas”, que su intención en los jóvenes es llevar bebidas embriagantes y tomar hasta quedar inconscientes.


No obstante, estos viajes en la “cantina flotante” no eran típicos de la cultura prehispánica y tampoco del mestizaje. Se dio en la época porfiriana, cuando Porfirio Díaz decidió entubar ciertos ríos, el bosque de Nativitas fue restaurado y Xochimilco fue visitado por los famosos catrines, que iban a disfrutar de un hermoso viaje por las trajineras. Desde entonces se popularizaron los paseos, se modificaron las trajineras con techo, mesas y el nombre hecho de flores en cada una de ellas.

Las personas que no conocen la historia de este lugar pueden pensar que Xochimilco sólo es un lago y que nadie habita por allí. Que sólo se disfruta el paisaje, las aguas de color verde lagarto, las flores y la canción “Amor eterno” que tocan los mariachis, mientras comes tacos de pollo con mole.

Para los adolescentes preparatorianos, las trajas dejan de ser un sitio “tranquilo” y familiar, para convertirse en la razón de las parrandas en las tardes de escuela. Ellos frecuentan Xochimilco con sonrisas en sus rostros, alcohol en sus mochilas, y los mitos rondando en su cabeza.

¿Serán ciertos? “Si caes al lago, te sumerges y ya nadie te puede rescatar”. Sin embargo, enfrentan el miedo, y con un grupo de amigos, botellas y una bocina, da inicio la fiesta sobre el agua.

En realidad, nadie ve que pasaba alrededor, no ven los árboles, las flores, aves o perritos, ni siquiera el color del agua. Todos se dedicaban a bailar, beber y si pasaba otra trajinera, a saludar a los que vayan en ella.

Xochimilco significa, según la traducción de Ángel Peñafiel en su libro Arqueología e Historia del Valle de México: “El terreno cultivado de flores, campo de flores”. Es Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1987 por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), también cuenta con distintas especies endémicas como el ajolote. Además, es una zona importante de agricultura, y no se diga de tradición y cultura.

Cuando sale el Sol los domingos en las mañanas, las aguas verdes destellan e iluminan las trajineras color verde con bancas unilaterales, suelo sin los típicos colores: amarillo, rojo y azul, el techo sin adornos de flores con el nombre de alguna mujer, y con motor, sí, nadie iba a remar. Esto es el embarcadero no turístico de Cuemanco, donde esperan a los aventureros viajes no convencionales y una cara que muy pocos conocen de Xochimilco, y que muchos deberían de conocer.

Aquí no hay que esperar a que se llene la trajinera para salir y emprender el viaje. No hay ninguna interrupción. La trajinera navega por las aguas turbias, de las cuales asoman hojas que flotan tapando al lago como una manta que lo protege.

El canal parece despejado, no hay muchos turistas y el paisaje se puede apreciar mejor: los árboles, las garzas blancas que vuelan de aquí para allá y el sonido de los pajarillos, hacen una música hermosa que sustituye a la guitarra y a la voz del mariachi.

A la mitad del recorrido por el lago, el representante de la cooperativa Chinampayolo, que se encarga de ofrecer recorridos distintos a los que están a acostumbrados los turistas, da una plática. Habla de la zona, la flora y la fauna endémica y otras que habían sido introducidas. Sin embargo, se enfoca más en los problemas que acontecen al canal: las plagas como el lirio y la tilapia (mojarra) que está matando al axolote (pronunciado ajolote) y afectando al ecosistema.

La trajinera deja de moverse. Es la primera parada para ver la producción de lácteos de la zona. Al desembarcar al instante, circula por las fosas nasales el olor a ganado, y al caminar los pies deben esquivar el excremento de las vacas, de varios tamaños, colores y olores.

Una especie de cabaña asoma su techo al fondo, donde un veterinario explica la producción de los derivados de la leche de vaca. Al terminar su discurso, la tienda abre sus puertas para ofrecer distintos productos hechos allí mismo: yogurt, flan, etcétera.

Siguiente parada: un refugio de axolotes. Estos animales endémicos mexicanos en peligro de extinción nadan en cuatro peceras sobre una mesa de madera, dos cubetas de plástico y otras dos peceras de cristal que contienen ajolotes blancos, negros o dorados.

Un señor que se dedica a cuidar axolotes desde hace años, proporciona a los turistas información importante sobre la vida de esta especie. Explica cómo los cuidan y también que a pesar de que están en peligro de extensión el gobierno no les brinda apoyo, mejor lo hacen universidades de otros países.

La última parada es sobre la agricultura y las flores de Xochimilco. El productor orgánico de la chinampa da una extensa explicación histórica y técnica de lo que allí se siembra. Habla sobre las flores endémicas y algunos mitos prehispánicos que hay de ellas. Enseña a los visitantes a sacar lodo para poder sembrar.

Al regresar a la trajinera es posible que uno vea más nublado el cielo. Cuánta riqueza hay en la Ciudad de México. No obstante, debido al poco o nulo apoyo del Gobierno mexicano e incluso de los propios ciudadanos, poco a poco Xochimilco muere, pues no sólo es un lugar para ir a tomar y a bailar “perreo”, representa un compromiso mayor con la tierra y las raíces de los antepasados prehispánicos, cuyas almas –como dice uno de sus mitos- aún permanecen en los ojos sonrientes de los axolotes.





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jueves, 19 de julio de 2018

ILUSTRACIÓN Y FEMINISMO: “¡ES DIVERTIDO Y NADIE ME VA A DECIR CÓMO HACERLO!”

  • “Es un proceso doloroso volver a hablar cuando te silencian”
Texto y fotos: José Manuel Díaz Rico
Ciudad de Mèxico (Aunam). Iurhi Peña Capistrán, una artista gráfica de 28 años, que utiliza los medios de la ilustración como un instrumento para plasmar el movimiento feminista y expresarse de manera independiente, en un mundo cultural poco explorado en México.

Escritorio de trabajo. 

Ha participado en eventos como “DEALER” en Gurú Galería de la Ciudad de México (CDMX) y fue ponente de charla en “Auto editoras: Un vistazo al feminismo fanzinero” realizado en la Librería Jaime García Terrés de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Iurhi Peña realizó su primera exposición individual llamada FUERA DE CASA en el 77 Centro Cultural Autogestivo del Foro Shakespeare, ubicado en la Ciudad de México y es profesora de Dibujo, en la Escuela Nacional Preparatoria número nueve de la UNAM.

Cabello corto y anteojos gruesos, camisa blanca con la leyenda “Descarnada” que deja ver sus tatuajes en los brazos y una falda con medias negras, Iurhi Peña se quitó los zapatos y se sentó en el sillón en posición de loto, su pose refleja seguridad, pero su forma de hablar apresurada hacía notar su nerviosismo por la situación.


Es domingo a mediodía en la Ciudad de México, en un zaguán negro seguido por un angosto pasillo que continua hasta la puerta de su hogar, ya dentro, un escritorio lleno de hojas con dibujos, una computadora con bocinas y detrás se ve la ilustración en un cuadro de su primera exposición individual. Ese es el lugar donde plasma sus ideas mediante dibujos.

Un encuentro con música de fondo

Iurhi Peña. 

Una lista de reproducción de rock alternativo se escuchaba de fondo en las bocinas de su escritorio, “si quieres quitamos la música” preguntó, pero las canciones eran tranquilas y aportaban serenidad al ambiente, así que las dejó para comenzar a hablar de su niñez.

“Era súper nerdita, sacaba puro diez en la escuela, mis papás me cuidaban mucho, me gustaba leer y dibujar, pero era muy introvertida y todo me daba pena”; Peña comienza a relatar, con una sonrisa dibujada en el rostro y una voz alegre.

“Mi mamá tuvo una vida muy difícil, fue obrera un tiempo en una maquila, y era muy aprensiva, todavía lo es, si yo quería ir a jugar en la tierra ella no me dejaba, actuaba muy protectora pero muy linda a la vez. En ese momento no entendía el porqué era así, pero después me di cuenta de que le pasaron cosas muy feas”.

Después Iurhi Peña habló sobre su papá, quien con ella era algo distante “pero, a su modo, protegía a la familia, él no se involucraba en el rollo emocional, pero por cualquier cosa siempre estaba echando el ojo”. Se escucha su voz melancólica y su mirada divaga un momento.

Su anécdota continúa hasta su carrera profesional y su estancia en la Facultad de Artes y Diseño (FAD) de la UNAM.

“Mi experiencia en la FAD fue muy chida y un poco frustrante, hay gente que está intentando hacerla una buena escuela, pero también está atrapada en una burocracia terrible que evita que los alumnos desarrollen su potencial”.

La artista plàstica habló sobre sus experiencias en la FAD, para ella tuvo grandes maestros, pero también algunos que evitaban que se desarrollará o que criticará algunas cosas, “hacen que te sientas tímido, te hacen dudar. A mí me pasó, me hicieron dudar de mis proyectos y cuando yo sentía que era algo chido, a ellos no les gustaba”.

Para ella, es bueno que en la FAD no haya una selección de artistas, porque “no se fijan si vienes de un linaje del arte, permiten que haya relaciones más interesantes y que gente como yo se acerque, porque yo no tenía ningún tipo de antecedente en el arte y no me imagino estando en otra escuela”.

Ilustración, fanzine y feminismo

Hay una pausa, ya había terminado de hablar sobre su escuela y esperaba el siguiente tema, un momento donde las palabras aguardaban el disparo de arranque, que fue la anécdota sobre su primer contacto con el mundo de la ilustración y el feminismo.

“El primer contacto que tuve con la ilustración creo que fue una vez en el museo Carrillo Gil, en una exposición de libros independientes donde conocí a Ediciones ¡Joc Doc! Esa fue la primera vez que tomé en serio la ilustración”.

Cuenta que en la escuela le prohibían mucho que hiciera cosas ilustrativas, “me costó mucho trabajo porque siempre quise hacer cosas narrativas, pero no lo pude llevar a cabo más que con la ilustración”. Esta vez no lo piensa, sus ojos se encienden con un destello de emoción.

“El primer fanzine que hice fue en un colectivo, donde no quería limitarme y después de eso me junté con una amiga porque queríamos hacer un colectivo de consignas feministas, las dos nos pusimos a dibujar, íbamos a marchas y los regalábamos, porque es algo que nos interesa comunicar y dispersar para que la gente lo sepa ¡Porque es divertido y nadie me va a decir cómo hacerlo!”.

Iurhi Peña cuenta que cuando estaba en la prepa la invitaron a un círculo de estudio feminista, “antes solo tenía las referencias de la cultura pop, fue ahí donde me hicieron reflexionar preguntas como el ¿por qué la mujer se debe de encargar de los quehaceres de la casa? y ¿por qué las mujeres no ocupan puestos políticos?”.

Para ella las palabras que escucho en ese círculo feminista marcaron “un despertar al darme cuenta, que son un buen de cosas que yo también vivo y nunca había notado. Es cuando entiendes cómo funciona una injusticia y dices no mames, no quiero ser parte de esto”.

“Fanzine y maneki-neko”. 

Lirhi Peña dice que no se involucra en las asambleas, porque siempre le ha dado flojera, “soy una persona que se aburre fácilmente, entonces no me gustan esas reuniones como de cinco mil horas, más bien participo a través del dibujo, me gusta ir a las marchas y utilizar los medios gráficos”.

Ella cuenta que está muy feliz, porque las chavas del movimiento están trabajando en diversos proyectos, gracias a la cantidad de información que se tiene de toda la violencia que suceden en el país.

De repente se borra la expresión alegre del rostro de Iurhi Peña y la reemplaza un sentimiento de enojo y preocupación, que sale de sus labios al hablar de los feminicidios.

Con los feminicidios de Lesvy Berlín (ocurrido en el campus de la UNAM el día tres de mayo del 2017), o con el de Mara Castilla (que ocurrió el día ocho de septiembre del 2017 en el Estado de Puebla) sigue habiendo una respuesta muy grande, entonces, ella hace más visible su arte por las redes sociales.

“Saber que son cosas que pasan todos los días te hacen sentir una impotencia, no estás segura nunca y no sabes cuándo te va a tocar, al estar trabajando estas consiente siempre de todo eso y te debilita emocionalmente”.

El machismo: “veinte weyes y una morra”

¿Has sufrido algún acto machista hacia tu persona?

“Ahora que doy clases, a los niños les cuesta trabajo hacerme caso porque soy una morra y me veo más chica, los maestros también me tratan con condescendencia porque soy joven; en la calle siempre me gritan, me han agarrado en el metro, en fiestas llega un wey que se le hace fácil y te manosea, cosas así”.

Iurhi Peña percibe que en las artes visuales siempre son hombres que organizan los eventos. “Sólo invitan a una chava para darle algo curioso, los line ups de eventos de arte contemporáneo siempre son de veinte weyes y una morra. Siempre prefieren a la chava de porte europeo para obtener algún beneficio, cuando algo así me pasa siempre trato de hablarlo, decirlo y señalarlo” expresó.

Proyectos

         Ilustración de Iurhi Peña para la exposición ‘Fuera de casa’.

“Justo ahora estoy trabajando en Tania la Rockera, que lo voy a sacar con Rodrigo Téllez en Ediciones Hungría, vamos a publicar un capitulo para Paper Works, es un proyecto que me gusta mucho y espero que salga exactamente como lo tengo en la cabeza, está planeado para que salga a principios del siguiente año, como en enero o febrero”.

Iurhi Peña cuenta que su proyecto de Art Babis, es un reflejo del proceso que tiene que pasar un estudiante de arte en México. Es la historia de una morra que estudia artes visuales y se enfrenta con el mundo del arte en México, es una ficción que muestra las cosas jodidas que he visto, que me han pasado y que le han pasado a la gente de mi alrededor, ese probablemente salga hasta finales del otro año”.

Peña menciona que cuando termine esos proyectos, terminará un ciclo en su vida “Creo que cuando acabe esos dos voy a morir, habré terminado lo que vine a hacer a este mundo. Intento empujarme para hacer nuevas cosas y ser más comprometida con mi trabajo”.

Para la artista “en este medio, las chavas siempre son representadas con figuras perfectas, yo intento mostrar lo feo y raro que es el cuerpo naturalmente, donde la violencia siempre está presente porque es un proceso doloroso volver a hablar cuando te silencian. Esa es la realidad”.

Ilustración de Iurhi Peña, en http://iurhipena.tumblr.com 





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CONQUISTA SELECCIÓN MEXICANA DE BALONCESTO A MORELIANOS

Morelia, Michoacán (Aunam). El Campamento Internacional de la Selección Mexicana de Baloncesto llegó a Morelia, Michoacán, para desarrollar varias actividades, la mayoría abiertas al público, como preparación rumbo al Mundial de Basquetbol de China 2019 y los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018, del 19 de julio al 3 de agosto en Barranquilla, Colombia.


La gira, que comenzó el lunes 16 de julio, recibió hoy jueves 19 la bienvenida oficial en el Palacio de Gobierno, donde el jefe del Ejecutivo estatal, Silvano Aureoles, los exhortó a continuar, pues "para el estado es muy importante darles la bienvenida como seleccionados nacionales, porque a través de ustedes los niños y jóvenes se motivan para practicar deporte”.

Los llamados “12 Guerreros” asistirán el viernes 20 a un homenaje al basquetbolista nayarita Gustavo Ayón y visitarán el Hospital Infantil “Eva Samano de López Mateos”.

Este campamento terminará con un partido de la selección nacional contra un equipo de estrellas estadounidenses.

Tras el acto oficial, los seleccionados nacionales realizaron un recorrido por las principales calles de la capital michoacana abordo de un autobús turístico, donde recibieron el apoyo de la ciudadanía que los acompañó en todo momento con música y muestras de apoyo.

El enfrentamiento entre la selección nacional y USA All Star se celebrará el próximo miércoles 25, a las 20 horas, en el Auditorio de la Universidad Michoacana San Nicolás de Hidalgo.




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MARCO ANTONIO ZARAGOZA CAMPILLO, UN DESCENDIENTE DE FILÍPIDES EN MÉXICO

  • Las hazañas de un mexicano emulan al legendario hemeródromo griego.
Texto: José Luis Ruperto Mateos y Natalia Antonia Castrejón Castillo
Fotografías: Natalia Castrejón
Ciudad de Mèxico (Aunam). Más allá de los 42.195 kilómetros de la maratón, hay una modalidad de carreras en donde se cubren distancias consideradas sobrehumanas, que pueden ir de los 100 hasta los cuatro mil kilómetros o más, es la: ultramaratón. Esta disciplina también es conocida como ultradistancia o ultrarunning y quienes la practican pueden pasar largos periodos de tiempo corriendo sin descanso.


Podría parecer difícil creer que un ser humano puede correr más de 100 kilómetros sin parar, pero es posible, así lo demuestran los ultramaratonistas quienes además de correr grandes distancias, también se preparan para librar las inclemencias del clima y los terrenos agrestes. Después de ver las hazañas de estos deportistas, la primera pregunta que surge: ¿Cuáles son los límites físicos del ser humano?

Antecedentes

Hace aproximadamente dos mil 500 años, el deporte y las carreras de fondo en Grecia tenían una gran importancia, como parte de la educación de sus ciudadanos. Incluso, se practicaba la carrera de hoplitas, en la que los soldados recorrían un trayecto con espada, escudo, casco, coraza y lanza. Los mejores pasaban a ser parte del cuerpo de hemeródromos, quiénes eran mensajeros en tiempos de guerra y paz.

Filípides fue uno de sus integrantes más legendarios, pues se dice, recorrió el trayecto de la llanura de Maratón (en donde se libraba una guerra) a Atenas, para informar sobre la victoria ateniense sobre los persas. Pero su verdadera hazaña fue cubrir 246 kilómetros en una ruta de Maratón-Esparta-Maratón. De esta manera dejó el antecedente del ultramaratón.

Un hemeródromo mexicano

Hoy en día México ha visto surgir a un corredor que evoca al legendario soldado: Marco Antonio Zaragoza Campillo, poseedor del récord nacional de ultradistancia en 48 horas, modalidad en donde se recorre la mayor cantidad de kilómetros posible en el tiempo indicado.

Él ha formado parte del selecto grupo de atletas que son admitidos para participar en el Spartathlon, y ha representado a México en el Campeonato Mundial de Ultradistancia. Ciencia y deporte se fusionan en Marco Antonio, pues además de ser estudiante en el Posgrado de Ciencias Bioquímicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también es académico en la Facultad de Ciencias, de la misma universidad.

Una soleada tarde frente al Museo Universitario de Arte Contemporáneo enmarca la entrevista a Marco Zaragoza. El ultracorredor luce una mochila deportiva con el emblema de Deportes UNAM, que pareciera ser una reminiscencia al escudo que portó el soldado Filípides durante su recorrido de más de 200 kilómetros. Se pone cómodo y comienza a relatar su “carrera por la vida”.

"El deporte nunca figuró en mi vida"

Marco Antonio Zaragoza creció en Chalco, Estado de México, en un ambiente humilde. Siempre tuvo inquietud por la ciencia y se hacía preguntas como: ¿por qué cae un rayo? o ¿por qué los árboles son verdes?, interrogantes infantiles, pero a fin de cuentas complejas de resolver. Su interés quedó escondido, hasta la preparatoria, pues no se sentía con la libertad de expresarlo; su madre deseaba que fuera abogado.

Su etapa en la secundaria transcurrió entre mítines, retenes, faltas y disputas de sus profesores por obtener más salones, "todo parecía importante menos estudiar", afirma. Además, la biblioteca de su escuela era en realidad un cuarto que siempre estaba cerrado y solo desde afuera podían verse los libros.

Para Zaragoza Campillo, las tareas que le dejaban en la escuela eran fáciles, como de trámite. Lo interesante para él era leer y aprender por su cuenta de los libros que compraba. En esta época, el ahora ultramaratonista, sólo jugaba fútbol de forma esporádica, porque en su formación el deporte no figuraba como una prioridad. Incluso hoy en día, es el único deportista de su familia.

UNAM, una puerta de entrada al conocimiento

Marco Zaragoza tiene una mentalidad resiliente: cuando le dicen que algo es imposible, hay algo en él que lo lleva a encarar el desafío, a comprobar si en verdad eso es algo irrealizable. Ese deseo desafiante lo llevó a querer ingresar a uno de los bachilleratos de la UNAM, tras largas horas de estudio, logró ingresar al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Plantel Oriente.

No ver limitaciones de ningún tipo le permitió a Marco Zaragoza ingresar a la UNAM y encaminarse a la ciencia y el deporte. Fotografía: Natalia Castrejón

Pasó el examen y obtuvo uno de los puntajes más altos, lo presumieron en la secundaria, como el único alumno que había ingresado a la Máxima Casa de Estudios. Convertirse en universitario, no solo le permitió evitar el gasto de un uniforme y tener la escuela cerca; su vida, en realidad cambió, pues sus capacidades se vieron potenciadas. Entrar ahí representó un mundo diferente, en especial cuando conoció la biblioteca.

Zaragoza Campillo la concibió como "el mundo de los libros". Recuerda que el primer pensamiento que tuvo fue: "¿Cuánto tiempo debería tener para leer todos los libros, sí me tardo tres días en leer cada uno?". Entre las risas que evocan sus inicios como universitario, el corredor cuenta que sus cálculos lo llevaron a darse cuenta, que no le alcanzaría la vida para concluirlos.

No obstante, Marco Zaragoza entró al CCH con la intención de estudiar Derecho. "Mi mamá quería que fuera abogado, por el simple hecho de que, ‘si eres abogado vas a ser importante’", recuerda. Ese deseo materno lo siguió hasta su último año de bachillerato, en que tomó optativas como latín y derecho, asignaturas en donde se moría del aburrimiento.

"¿Esto es lo que va a seguir en mi vida?", se cuestionaba. Él no se visualizaba estudiando la Constitución Mexicana y libros de Ciencias Sociales. Estas reflexiones guiaron a Zaragoza Campillo a elegir la licenciatura en Física, en la Facultad de Ciencias: estuvo dispuesto a enfrentarse a las dificultades y probable sufrimiento que esta disciplina demandara.

La decisión era retadora, en parte porque el ahora multimaratonista no había cursado materias del área de las Ciencias Físico Matemáticas y de las Ingenierías, por lo que tomó cuatro cursos relámpago de las asignaturas que iba a cursar en los primeros semestres de la carrera. "Me la pasaba estudie y estudie" cuenta.

¿Cómo llegó el ultramaratón a la vida de Marco Zaragoza?

Cabe destacar que en la vida del mexicano hubo dos hechos que precedieron su gusto por el ultrarunning. El primero de ellos ocurrió durante su etapa de estudios de nivel medio superior; en una ocasión olvidó llevar dinero para pagar su transporte de regreso. Por ello, tuvo que caminar desde su bachillerato, ubicado en la Delegación Iztapalapa, hasta su casa en el municipio de Chalco, Estado de México. El trayecto le tomó cinco horas.

El segundo ocurrió cuando empezaba a correr por motivos de salud. Él tenía un amigo que habitualmente corría y se encontraba en preparación para participar en un medio maratón. En una ocasión, Marco Zaragoza lo acompañó en un entrenamiento de 13 kilómetros en el circuito de Ciudad Universitaria.

Para sorpresa de ambos, sin experiencia previa, Zaragoza le sostuvo el paso durante todo el recorrido, y así fue como de forma gradual, subieron la distancia de sus sesiones de preparación a 15 kilómetros (km), después a 18 km y en menos de un mes ya corrían 21 km.

El momento en que Marco ya terminaba 30 kilómetros, coincidió con el ofrecimiento que le hicieron de una inscripción al Maratón Internacional de la Ciudad de México. Accedió a inscribirse y así fue como corrió su primer maratón.

Sus labores en el ámbito académico las ha compaginado con su trayectoria deportiva. Para poder desempeñarse bien, tanto en los ultramaratones como en la academia, él afirma que: "La clave es ser inteligente en el entrenamiento". Marco Zaragoza se enfoca en trabajar durante sus entrenamientos, la adquisición de resistencia, para soportar las cargas de distancias por arriba de los 100 kilómetros.

Aunque, en la actualidad, un centenar de kilómetros es una distancia que maneja muy bien y disfruta, para llegar a esa distancia, pasó por un proceso gradual en el que comenzó por correr 50 kilómetros, pero acumulados a la semana. Después, de forma paulatina fue incrementando las distancias de sus recorridos.

La resistencia física, puesta a prueba en Guachochi



El también físico tuvo su primer contacto con el mundo de la ultradistancia cuando participó en el Ultramaratón de los Cañones, que se realiza año con año en Guachochi, Chihuahua, México. Dicho evento, ofrece a los participantes dos recorridos: uno de 63 kilómetros (km) y el más famoso de 100 km. Marco se inscribió al de menor distancia, pero por "azares del destino" se dio cuenta de que podía soportar más.

Cabe destacar que, la ruta de dicha carrera se caracteriza por internarse en la Sinforosa que popularmente es conocida como “La Reina de las Barrancas”, en donde los corredores cubren 35 kilómetros de la ruta a un desnivel de mil 450 metros sobre el nivel del mar, aunado a ello, en dicha parte del trayecto la temperatura puede llegar a rebasar los 40 grados centígrados.

Pese a lo arduo del recorrido, Zaragoza llegó a la meta de los 63 kilómetros y se dio cuenta de que, para cubrir los 100 kilómetros, sólo debía completar de nuevo, el trayecto del punto conocido como el puente colgante al centro de Guachochi.

Entonces visualizó 40 kilómetros más y se decidió a ir por la distancia más larga; sin planearlo logró concluir el recorrido, en malas condiciones físicas, pero pensó una cosa: "Esto es lo que quiero hacer”.

Desde ese momento, Zaragoza comenzó a buscar carreras de un centenar de kilómetros en México; así averiguó que en territorio nacional se realizaban eventos como: el Selectivo Silvia Adondi, el Ultramaratón de León, El Circuito solo para salvajes, entre otros.

Luego de adentrarse más en el ámbito de las distancias por arriba de los 100 kilómetros, se dio cuenta de que los eventos realizados en territorio mexicano tan sólo representaban una pequeña parte de todas las posibilidades: existían ultramaratones en otras partes del mundo. "Descubres que estás en una burbuja y que lo que pasa en México, es solo un cachito", comenta al respecto.

Además, supo que también había carreras de 24 horas, 48 horas e incluso carreras extremas como las 100 millas, que se realizan en el Monte Everest y el Ultramaratón de los Cuatro Desiertos. "¡Wow!, ¿a poco eso existe?", fue la reacción del ultramaratonista, al saber que se realizaban esas competiciones y que había corredores que tenían la condición física para terminarlas.

Ante el contexto mundial Marco firme y sin miedo

La primera oportunidad que tuvo Zaragoza Campillo para representar a México en el extranjero fue en el Campeonato Mundial de Ultradistancia, que se realizó en julio de 2017 en Belfast, Irlanda del Norte. El universitario acabó en la posición número 77 y logró romper el récord mexicano de 24 horas con 208 punto nueve kilómetros recorridos.

La hazaña que comenzó a las doce del día implicó sortear cambios de clima muy abruptos y constantes cambios de ritmo. Entre los obstáculos que se le presentaron, estuvieron el calor, la intensa lluvia, la oscura noche y el terrible frío que trajo consigo, algo que no había experimentado antes en tal magnitud, pero el rival más duro e imprevisto fue el sueño.

Una somnolencia aplastante, que nunca había experimentado apareció a las dos de la mañana; su cuerpo empezó a resentir el largo kilometraje que llevaba recorrido. Durante dos horas terribles, Zaragoza Campillo luchó contra el sueño pellizcándose, tomando café, echándose, de manera brusca, agua en la cara.

El ultramaratonista sabía que estaba retrasado, sus cálculos proyectaban que ya no alcanzaría a superar el récord mexicano de 24 horas, pero no se rindió, su recuperación llegó con los primeros rayos del sol, motivado y determinado aumentó su ritmo, siguió. Tras 20 horas corriendo, decidió correr a un ritmo suicida de cuatro minutos y medio, por kilómetro, que le permitió batir el récord nacional, el objetivo que se había planteado.

Durante esa carrera entendió lo que Yiannis Kouros decía: “te vuelves ultramaratonista, en el momento en que tu cuerpo ya no responde y la mente te tiene que llevar”. Cabe señalar que entre la iniciación de Marco en las carreras y su primer Mundial de ultradistancia, tan solo transcurrieron dos años.

Poco menos de tres meses después de su proeza en Belfast, se dio el segundo hito en la trayectoria deportiva de Zaragoza Campillo: participó en el considerado mejor ultramaratón del mundo, el Spartathlon, en Grecia, en el que se corren 246 kilómetros sin parar de Atenas a Esparta, a través de Eléusis, Megara y Cineta, hacia Corinto en honor a Filípides.

"Solo van los mejores del mundo", expuso el atleta a funcionarios de Deportes UNAM para ser apoyado, quienes evaluaron el proyecto, se interesaron y le proporcionaron el apoyo. Dicha competencia sólo admite a algunos corredores de todo el orbe y Marco Zaragoza logró su admisión luego de presentar los requisitos solicitados por el comité organizador de la afamada carrera griega.

Sin dudarlo le brindaron el apoyo, porque les impactó que un alumno de posgrado de la UNAM participara en ese tipo de competencias. "Lo que tal vez costó un poco al principio fue que, la ultramaratón apenas está teniendo fuerza en México, entonces es muy difícil convencer a alguien de que correr 100 kilómetros no es tan difícil", relata.

Llegado el día de la competencia, comenzó el desafío a los pies de la Acrópolis de Atenas junto a corredores de todo el mundo. Lo más complicado de la ruta fue en el kilómetro 200, en donde había un segmento con bajadas. "No sabes lo que es cuando ya llevas más de 200 kilómetros en las piernas y que te pongan a correr de bajada, ahí si sientes que se te están desprendiendo las piernas", relata. Ante la rigurosidad de la carrera Marco Zaragoza se sobrepuso y logró concluirla. Al llegar a la meta, festejó como todos los demás finalistas a los pies de la estatua de Filípides.

El ultramaratonista, frente a la estatua de Filípides en Esparta, Grecia, tras finalizar el Spartathlon 2017. Fotografía: Perfil de facebook de Marco Antonio Zaragoza

Se le puede llamar el Filípides mexicano, pues este año emprendió una ambiciosa gira por Sudamérica, en una semana recorrió alrededor de 474 kilómetros. Para dimensionar su hazaña, esa es la misma distancia de Guanajuato a Acapulco.

Fue en el evento "48 horas Internacionales Uruguay Natural”, en Montevideo, en el que Marco Zaragoza terminó en segundo lugar de la carrera y en la que corrió sin parar 314 punto ocho kilómetros, con lo cual reemplazó el récord que la mexicana Silvia Andoni había impuesto en 1993, al correr 271 kilómetros. A solo cinco días de batir la mejor marca mexicana de 48 horas ya estaba listo para participar en las 24 horas del "Ultramaratón Internacional de Termas de Río Hondo, Santiago del Estero" en Argentina, donde cubrió 159 kilómetros.

La determinación de Marco le llevó a superar las carencias de apoyo técnico y obtener el segundo lugar en las 48 Horas Internacionales Uruguay Natural. En dicho evento también logró romper el récord mexicano de ultramaratón 48 horas. Fotografía: Perfil de facebook de Marco Antonio Zaragoza

"La clave es arriesgarte"

¿Cómo hacer posibles estas hazañas, correr distancias que parecen sobrehumanas?, Marco Zaragoza lo revela: "La clave es arriesgarte (...) porque siempre que algo implica riesgo puedes ganar o puedes perder, es lo interesante de eso”. El universitario señala que estar convencido y motivado es necesario para alcanzar logros grandes.

Ahora lo que lo alienta a sumar kilómetros es participar en "La Real Ruta de Filípides", que comprende 490 kilómetros de trecho. "Sé que es un proceso, en el cual, debo de tener entrenamientos y competencias que me ayuden a conseguir ese objetivo", dice. En este entrenamiento él disfruta de correr en circuitos o como ocurrió en Uruguay: pistas de atletismo.

Muchas personas le han preguntado porque le gusta competir en circuitos, si es “tedioso” o no tiene las mismas vistas que una carrera de trail (las cuáles se llevan a cabo en montañas), a lo que él responde: "Como decía Yiannis Kouros, ‘la esencia de estar haciendo eso, es que estas corriendo’", por ello, no importa si tiene que dar varias vueltas a una pista de 400 metros o a un circuito de un kilómetro.

Por el momento Marco Zaragoza no tiene ningún tipo de patrocinio, a excepción de la ayuda que le ha brindado la UNAM. En cambio, otros ultramaratonistas reciben el apoyo de grandes marcas comerciales, como el estadounidense Dean Karnazes, quien es patrocinado por la empresa de bebidas energéticas Powerade.

Dentro de los apoyos brindados por la empresa al estadounidense, además de hidratación, estuvo llevarlo en el año 2013 a Chihuahua para participar en el Ultramaratón de los Cañones. El atleta también es auspiciado por North Face, marca que provee a Dean con la mejor de su tecnología en prendas deportivas para cualquier tipo de clima.

De manera similar, Pete Kostelnick, ganador del ultramaratón Badwater, recibe el patrocinio de Hoka, marca de calzado deportivo, cuyos tenis en promedio cuestan 130 dólares. En contraste, Zaragoza ha tenido que conseguir apoyos por cuenta propia y en los eventos en los que ha corrido ha tenido que ser autosuficiente, pues tampoco cuenta con entrenador, masajista o nutriólogo.

Para el deportista conseguir patrocinios ha sido difícil, porque la disciplina que practica es poco difundida y practicada en México. Incluso cuando estaba por participar en el Campeonato Mundial de Ultradistancia y en busca de algún auspicio se tuvo que enfrentar a preguntas como: "¿y eso qué es?, ¿qué es la ultradistancia?, ¿vas a ir a ganar?, ¿vas a traer la medalla de oro?”.

Pese a las dudas y a la poca tradición del ultramaratón en México, Marco ha marcado la pauta para que los corredores mexicanos comiencen a practicar esta modalidad del atletismo y ha hecho que el nombre de su país comience a sonar dentro de las 75 federaciones miembros de la IAU (International Association of Ultrarunners), organismo que se encarga de regular las carreras de ultradistancia a nivel mundial.

En su momento Filípides corría para hacer mensajes sobre las victorias o devenires de los tiempos de guerra y paz. Hoy Marco Zaragoza junto a los corredores que osan correr más de los 42.195 kilómetros del maratón, nos transmiten el mensaje de que no hay limitaciones en ningún sentido e intentar hacer lo que parece imposible, antes de calificarlo como irrealizable. Ellos son los hemeródromos modernos.

La determinación de Marco le llevó a superar las carencias de apoyo técnico y obtener el segundo lugar en las 48 Horas Internacionales Uruguay Natural. En dicho evento también logró romper el récord mexicano de ultramaratón 48 horas. Fotografía: Perfil de Facebook de Marco Antonio Zaragoza



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lunes, 16 de julio de 2018

JUGUETES POPULARES, UNA TRADICIÓN AMENAZADA POR LA TECNOLOGÍA

  • Los niños han sustituido con tabletas y teléfonos, una parte importante de la identidad mexicana
Por: Norma Clarissa Sibaja Pérez
Ciudad de México (Auhnam). Salvador Orozco Zaragoza es uno de los cientos de artesanos mexiquenses, que se dedican a confeccionar juguetes tradicionales mexicanos de madera y, al llevar más de 38 años dedicándose a ese oficio, es pionero de esta tradición en Coyoacán.

Muñecas, raquetas, trenecitos y resorteras son algunos juguetes que ofrece Salvador Orozco en su local ubicado en el Bazar Artesanal Mexicano

El artesano expresó su preocupación respecto a que los niños han perdido el goce y la costumbre de entretenerse con juguetes mexicanos, pues ahora con el auge de las nuevas tecnologías digitales, han sustituido el uso de sus juguetes por herramientas digitales, como los teléfonos o las tabletas.

Externó su disgusto por la manera en la que los padres contemporáneos crían a sus hijos, pues para hacer que aquellos se mantengan tranquilos, les prestan de manera desobligada aparatos electrónicos, que propician una falta de aprecio hacia otras formas de entretenimiento, las cuales no implican estar detrás de una pantalla.

Sostuvo que el uso de los teléfonos ha provocado que los pequeños estén expuestos a una cantidad de información que no está regulada, por lo que le resulta alarmante que puedan acceder a contenido pornográfico o relacionado con la violencia: “Ya a los diez años, ven cosas triple equis. ¿Quién tiene la culpa? Ni modo que el niño, sino el papá porque le compra esas porquerías”.

Así, aseguró que se debe de fomentar que los menores sigan jugando con aquellas piezas tradicionales pues, además de preservar la tradición mexicana, con su identidad, propicia que desarrollen nuevas habilidades y su capacidad de imaginación.

Sin embargo, no todo está perdido. Salvador Orozco puntualizó que, aunque los adultos y extranjeros son los que suelen comprarle más, los infantes no dejan de visitar su puesto, porque los colores vivos y las figuras alegres les llaman la atención. Así, algunos les siguen pidiendo a sus papás que les compren carritos, aviones, raquetas y luchadores.

“Supongo que unos los compran por la nostalgia, y otros porque son llamativos. Además, nuestras artesanías son muy baratas a comparación de lo que venden en el mercado”, reflexionó sobre el hecho de que sus ventas aún se han mantenido pese a la nueva moda de adquirir dispositivos electrónicos como nueva forma de diversión y esparcimiento.

La introducción de la venta de productos chinos que se igualan o acercan a los precios de sus artesanías, no representa amenaza para él, pues le gusta hacerles frente demostrando que la cultura mexicana es más trabajadora y fabrica cosas más bonitas.

Quiroga, municipio del norte de Michoacán y lugar natal de Salvador Orozco, es uno de los espacios de más envergadura, en donde los artesanos trabajan con madera para dar vida a las coloridas y representativas figuras populares mexicanas.

Salvador Orozco, aseguró que al provenir de un pueblo de donde las personas fabrican y venden su trabajo de primera mano, la verdadera competencia se halla en México. Mencionó que, al basarse en un mismo modelo para la elaboración de sus juguetes, sus piezas no son las únicas.

Por lo tanto, lo que los artesanos deben de hacer es superar la calidad del trabajo de los demás y destacar en las ventas. “Nosotros nos parecemos a los cangrejos. Los mexicanos queremos sobresalir, y a quien quiera destacar, así como cangrejos, los bajamos. La verdad estamos mal”, manifestó, tras haber mencionado que también algunos dueños de los locales del bazar lo envidian porque vende toda su mercancía.

El artífice refirió que intentar comercializar sus productos en tiendas departamentales o algunos puestos de las ferias no le parece rentable porque les cobrarían el local y luego, de manera inevitable, la preferencia de los consumidores mexicanos se inclinaría por lo extranjero, lo que representaría pérdidas para su negocio.

Otra razón por la cual considera que los juguetes tradicionales no deben de ser patentados por una marca específica, es porque eso provocaría que se perdiera la tradición mexicana de ir a un puesto en un mercado o bazar para adquirirlos, cuestión que forma parte de nuestra identidad.

El local de Salvador Orozco se encuentra ubicado a lado de la salida del Sanborns en el Bazar Artesanal Mexicano, en el centro de Coyoacán. Los coloridos trompos, guitarras, caballitos, trenecitos y baleros, llevan sello de una tradición familiar que proviene desde sus abuelos, la cual también ha heredado a sus hijos, quienes en la actualidad, han comenzado a vender sus piezas en Dubái.






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VIOLENCIA DE GÉNERO: FACTOR INCIDENTE EN EL FEMINICIDIO

  • La enseñanza de los roles de masculinidad también influye
  • La educación es la causa del crimen y también puede ayudar a erradicarlo
Por Norma Sibaja Pérez
Ciudad de México /Aunam). “La violencia de género en la sociedad y, por tanto, la educación son factores que inciden en el feminicidio”, afirmó el doctor Jesús Santiago Reza Casahonda, médico que pertenece al Programa de Estudios de Género y Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).


De acuerdo con el Código Penal Federal, comete el delito feminicidio, quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Por ejemplo, cuando haya existido entre el homicida y la víctima una relación afectiva, sentimental o de confianza; la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo, o su cuerpo sea exhibido en algún lugar público; entre otros factores.

Así, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del 2016 que el 66 punto uno por ciento de las mujeres mexicanas, mayores de 15 años, han sufrido en algún momento de sus vidas agresiones de índole sexual, física, laboral y emocional.

Ericka Andrea Rodríguez Velázquez, licenciada en Ciencias de la Comunicación, con posgrado en Filosofía y profesora de Introducción al pensamiento social y político moderno en la UNAM; refirió que México es un país con una enorme desigualdad, no solamente económica, ni en la educación, sino también en el aspecto del género y lo social.

La comunicóloga manifestó que las mujeres transitan en diferentes escenarios, en los que son vulneradas y donde la violencia hacia ellas es normalizada. En dichos ambientes está incluida: Su propia casa, donde experimenta violencia de género por parte de su padre y de su madre; así como en el ámbito laboral y escolar.

Así, al asignarle a la mujer el rol de que debe de servirle al hombre, que no puede vestirse libremente ni ir a fiestas, que debe de estar “guardada” en su casa a determinadas horas, son manifestaciones violentas hacia ella. Al respecto, el doctor Reza expuso que también lo es establecer, qué carreras son exclusivas para hombres y rechazar a las mujeres que las estudien; y sobre todo el comportamiento agresivo en las relaciones de noviazgo.

“Cuando pensamos en violencia pensamos forzosamente en golpes. Pero también son el pellizquito, los celos, insultos. Así, incrementan las agresiones y los hombres y las mujeres se acostumbran a que así deben de ser las cosas” agregó que esto implica otro tipo de feminicidio: matar algo de ellas, hacerles sentir que no valen nada, aunque sigan con vida.

La educación como causa y como promesa del cambio


Tanto Ericka Rodríguez como Jesús Reza coincidieron en que la educación incide en la violencia de género y el feminicidio: por un lado, a partir de ella las personas aprenden valores y comportamientos, que transgreden en la integridad física y mental de la mujer, y a su vez, puede ser el factor que los minimice.

El especialista en género opinó que la educación es determinante. Las instituciones educativas y familiares deben de estar permeadas con perspectiva de género. Es decir, cambiar la forma en la que las personas conciben el ser mujer y ser hombre.

Refirió que los hombres y mujeres deben de ser feministas: los primeros, para dar cuenta de las diferencias que tienen en su ser para fomentar la equidad; y las segundas, con el fin de empoderarlas.

Por otro lado, aseguró que el uso del lenguaje debe ser modificado y enseñado de distintas formas en las escuelas y desde casa. Este, al establecer que el genérico es masculino, inmediatamente invisibiliza a la mujer; lo cual obliga a que de manera colectiva la consideren menos importante.

El doctor Reza advirtió que el uso del término “conquistar” para referirse a la acción que realizan los hombres para acortejar a una mujer, implica ganar y apropiarse de un territorio, a través de la fuerza y el poder; y, por tanto, “esta violencia nos llevaría a decir: la mujer no tiene valor, no existe sin un hombre. Entonces, ¿por qué no la puedo matar si no vale nada?”.

“Aunque la Real Academia Española, diga que en términos gramaticales es incorrecto, es importante en término de hacer los cambios sociales. Cuando nosotros hablamos de niños y niñas, o de hombre y mujer, estamos dándole un significado a cada uno de ellos y su existencia. El lenguaje es trascendental para que las cosas existan”.

La académica Ericka Rodríguez aseguró que la educación es parte de la verdadera estrategia para erradicar el problema. La familia y la escuela deben de cambiar el paradigma, en cuanto a la percepción del género. Además, mencionó que la sociedad debe de darle más importancia a algo que debería de ser inamovible e inquebrantable: los valores.

“Podrán mover escenarios, momentos morales pero la ética jamás. Hay que seguir enfatizando en una educación que promueva escenarios de paz, de sana convivencia, de libertad no entendida como libertinaje”, y añadió que la sociedad tiene que transformar de manera conjunta las instituciones educativas, los medios de comunicación y la familia, pues influyen directamente en el comportamiento de las personas.

Sin embargo, la alteración radical de una sociedad tiene que ver también con la transformación interna de una persona: “De nada sirve que hayas sido educado bajo ciertos parámetros y premisas positivas, cuando las personas han decidido actuar de acuerdo con un discurso propio, que nada tiene que ver con lo que le inculcaron”, insistió.

El tratamiento de la información en los medios de comunicación:

La comunicóloga mencionó que el tema de los feminicidios no es novedad alguna, y recordó los casos en Ciudad Juárez. La razón por la cual la gente siente que este crimen ha aumentado, es debido a que los medios de comunicación son empresas y muestran las noticias que más impacten y vendan.

Precisó que tienen mucha responsabilidad en el tratamiento de las noticias, y que algunos intentan apelar a las emociones de las audiencias, para que sigan consumiendo información del medio; También que otros exaltan aspectos poco relevantes sobre los casos, con el fin de criminalizar a las víctimas.

“No hay que quedarnos con una sola versión, hay que buscar otras. Hay que tener cuidado en cómo presentan la información y cómo vulneran los propios derechos humanos de las familias y de las víctimas”. Añadió que, por esta razón, es necesario aludir a una alfabetización visual y mediática, con el fin de que las personas sean críticas ante los contenidos que son presentados y que busquen información en diferentes fuentes.

Ericka Rodríguez piensa que las agencias mediáticas deberían de realizar campañas de participación ciudadana, en donde promuevan los valores familiares, por ejemplo, el respeto hacia el otro sin importar si es hombre o mujer.

La especialista en género mencionó que los medios deberían de exponer las causas por las cuales suceden los casos del feminicidio. Admitió la importancia de mostrar el hecho noticioso, sin embargo, también debería de haber foros de debate sobre el tema, con el fin de cambiar el pensamiento de la sociedad sobre la violencia hacia la mujer.

Además, destacó la trascendencia de la academia en el asunto “Nosotros debemos de aportarle las herramientas a los medios, para que vayan tocando los elementos centrales. Deben exhibir los diferentes tipos de violencia de género hacia la mujer, aunque estén insertos en los aspectos más cotidianos”.

#SiMeMatan: El impacto de los movimientos en redes sociales

El movimiento en las redes sociales nació a partir de la criminalización de Lesvy Osorio, cuya muerte fue tipificada por los magistrados de la quinta sala penal como feminicidio agravado.

Días después del hallazgo de su cadáver en Ciudad Universitaria, la Procuraduría General de Justicia criminalizó a la joven, al presentar una serie de aspectos de su vida, que parecían indicar la razón por la que fue asesinada. Por ejemplo, mencionaron que ya no estudiaba y que debía materias, que el día de los hechos estuvo alcoholizándose y drogándose.

A raíz de la manera en la que las autoridades trataron el caso surgió la tendencia en redes sociales de #SiMeMatan, movimiento en el que las mujeres mencionaban detalles de su vida personal, que podrían ser utilizadas para acusarlas, si fueran víctimas del feminicidio. Por ejemplo, salir noche sin un hombre, usar falda, tomar bebidas alcohólicas, entre otras cosas.

Ericka Rodríguez expresó que estas manifestaciones de disconformidad por parte de las mujeres sí pueden y deberían de causar una reconsideración a conciencia del feminicidio, la criminalización de las víctimas y de la violencia de género.

Sin embargo, reiteró que este tipo de movimientos sólo pueden ayudar si reflejan la violencia de manera permanente pues refirió que los mexicanos no tienen una memoria histórica respecto a los eventos que suceden en el país y que repiten los mismos errores, ya que olvidan que alguna vez fueron evidenciados: “Sí es un reforzamiento, un anclaje de esto que te tienes que acordar todos los días”.

Jesús Reza mencionó que “es importante cada una de las manifestaciones que tengan las mujeres. Que va a haber tibieza, y que muchos van a olvidar, lo van a hacer. Pero cada vez está marcando a más personas. Tal vez no las cientos de miles de personas que lo leyeron, pero al menos a unas cuantas que puedan hacer la diferencia sí”, reflexionó.

Manifestó que este movimiento en redes es importante pues las mujeres visibilizan no sólo el tipo de acusaciones y violencia a la que son víctimas, sino que incita a que las demás personas comiencen a hablar del tema y, por tanto, los casos de feminicidios disminuyan.

Fotos: Wikimedia Commons


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