lunes, 16 de julio de 2018

JUGUETES POPULARES, UNA TRADICIÓN AMENAZADA POR LA TECNOLOGÍA

  • Los niños han sustituido con tabletas y teléfonos, una parte importante de la identidad mexicana
Por: Norma Clarissa Sibaja Pérez
Ciudad de México (Auhnam). Salvador Orozco Zaragoza es uno de los cientos de artesanos mexiquenses, que se dedican a confeccionar juguetes tradicionales mexicanos de madera y, al llevar más de 38 años dedicándose a ese oficio, es pionero de esta tradición en Coyoacán.

Muñecas, raquetas, trenecitos y resorteras son algunos juguetes que ofrece Salvador Orozco en su local ubicado en el Bazar Artesanal Mexicano

El artesano expresó su preocupación respecto a que los niños han perdido el goce y la costumbre de entretenerse con juguetes mexicanos, pues ahora con el auge de las nuevas tecnologías digitales, han sustituido el uso de sus juguetes por herramientas digitales, como los teléfonos o las tabletas.

Externó su disgusto por la manera en la que los padres contemporáneos crían a sus hijos, pues para hacer que aquellos se mantengan tranquilos, les prestan de manera desobligada aparatos electrónicos, que propician una falta de aprecio hacia otras formas de entretenimiento, las cuales no implican estar detrás de una pantalla.

Sostuvo que el uso de los teléfonos ha provocado que los pequeños estén expuestos a una cantidad de información que no está regulada, por lo que le resulta alarmante que puedan acceder a contenido pornográfico o relacionado con la violencia: “Ya a los diez años, ven cosas triple equis. ¿Quién tiene la culpa? Ni modo que el niño, sino el papá porque le compra esas porquerías”.

Así, aseguró que se debe de fomentar que los menores sigan jugando con aquellas piezas tradicionales pues, además de preservar la tradición mexicana, con su identidad, propicia que desarrollen nuevas habilidades y su capacidad de imaginación.

Sin embargo, no todo está perdido. Salvador Orozco puntualizó que, aunque los adultos y extranjeros son los que suelen comprarle más, los infantes no dejan de visitar su puesto, porque los colores vivos y las figuras alegres les llaman la atención. Así, algunos les siguen pidiendo a sus papás que les compren carritos, aviones, raquetas y luchadores.

“Supongo que unos los compran por la nostalgia, y otros porque son llamativos. Además, nuestras artesanías son muy baratas a comparación de lo que venden en el mercado”, reflexionó sobre el hecho de que sus ventas aún se han mantenido pese a la nueva moda de adquirir dispositivos electrónicos como nueva forma de diversión y esparcimiento.

La introducción de la venta de productos chinos que se igualan o acercan a los precios de sus artesanías, no representa amenaza para él, pues le gusta hacerles frente demostrando que la cultura mexicana es más trabajadora y fabrica cosas más bonitas.

Quiroga, municipio del norte de Michoacán y lugar natal de Salvador Orozco, es uno de los espacios de más envergadura, en donde los artesanos trabajan con madera para dar vida a las coloridas y representativas figuras populares mexicanas.

Salvador Orozco, aseguró que al provenir de un pueblo de donde las personas fabrican y venden su trabajo de primera mano, la verdadera competencia se halla en México. Mencionó que, al basarse en un mismo modelo para la elaboración de sus juguetes, sus piezas no son las únicas.

Por lo tanto, lo que los artesanos deben de hacer es superar la calidad del trabajo de los demás y destacar en las ventas. “Nosotros nos parecemos a los cangrejos. Los mexicanos queremos sobresalir, y a quien quiera destacar, así como cangrejos, los bajamos. La verdad estamos mal”, manifestó, tras haber mencionado que también algunos dueños de los locales del bazar lo envidian porque vende toda su mercancía.

El artífice refirió que intentar comercializar sus productos en tiendas departamentales o algunos puestos de las ferias no le parece rentable porque les cobrarían el local y luego, de manera inevitable, la preferencia de los consumidores mexicanos se inclinaría por lo extranjero, lo que representaría pérdidas para su negocio.

Otra razón por la cual considera que los juguetes tradicionales no deben de ser patentados por una marca específica, es porque eso provocaría que se perdiera la tradición mexicana de ir a un puesto en un mercado o bazar para adquirirlos, cuestión que forma parte de nuestra identidad.

El local de Salvador Orozco se encuentra ubicado a lado de la salida del Sanborns en el Bazar Artesanal Mexicano, en el centro de Coyoacán. Los coloridos trompos, guitarras, caballitos, trenecitos y baleros, llevan sello de una tradición familiar que proviene desde sus abuelos, la cual también ha heredado a sus hijos, quienes en la actualidad, han comenzado a vender sus piezas en Dubái.






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