viernes, 8 de febrero de 2013

DANIEL GONZÁLEZ: QUARTERBACK DE LA BANDERVILLE Y MELÓMANO POR NATURALEZA


Por Mayra Itzel Rivera Mejía
“Saber enfocar lo que está pensando
y comunicarlo en una canción sencilla y potente,
es la mayor virtud de un buen músico”
Daniel Banderville

México (Aunam). En 1982 el peso mexicano tuvo una devaluación del 400 por ciento durante el último año de gobierno de López Portillo, quien declaró defenderlo “como un perro”, mientras surgían bandas como Sombrero Verde y Las insólitas imágenes de Aurora, agrupaciones emblemáticas en la escena del rock nacional y actualmente conocidas como Maná y Caifanes, respectivamente.

Kenny y los eléctricos inundaban los oídos de los nuevos rockers desde finales de la década de los ‘80, hasta que el 31 de marzo de 1982, llegó al mundo Daniel González Sandoval, personaje que a partir de la primera década del nuevo milenio, marcaría una nueva etapa en el rock nacional a lado de bandas independientes.

Hace seis años surgió una nueva banda en la escena del rock nacional, su nombre, La Banderville. Oriundos de Ciudad Satélite, los cinco chicos que la integran lograron ser programados en estaciones de radio como Reactor 105.7 e Ibero 90.9 con sus sencillos “A la distancia” y “Mandarina”, situación que los llevó a pisar el escenario del Vive Latino en el 2010.

La Banderville está integrada por: Víctor Hugo de Aranda Morales en la batería, Luis Daniel Mendoza Cardoza en la guitarra, Ana Lilia Fonseca Garduño en los teclados, Sofía Mora Arce en el bajo y Daniel González Sandoval como vocalista y guitarrista.

Estos jóvenes han logrado compartir el escenario con bandas emblemáticas del rock nacional como Molotov y Jumbo. Fue en 2006, precisamente el 6 de octubre, cuando hicieron su primera aparición de manera formal en el Casino Metropolitano de la Ciudad de México.

“Es tu arquitectura
levantada en un cristal
transparente como el sol
que no puedo mirar... “
Superpasto, La Banderville

A lo largo de la historia se ha catalogado a los rockstars como seres difíciles de tratar y alcanzar, sin embargo, no todos son así. Daniel González Sandoval, mejor conocido en la escena musical como Daniel Banderville, demostró que este estereotipo es muchas veces erróneo, pues permitió ser entrevistado aun cuando no se trataba de un medio oficial o de renombre.

En pleno 2012, las redes sociales han logrado ocupar un puesto muy importante dentro de la sociedad, pues fue a través de Facebook como se logró contactar al vocalista y líder de La Banderville. Un mensaje y la cita quedó acordada.

Tocadas entre semana, sábado y domingo o la mala interlocución a través de Internet hicieron que la entrevista se retrasara. Fue así que el contacto frente a frente por fin se logró el miércoles 14 de noviembre.

-Hola, buen día. Soy Mayra y por Facebook pactamos una entrevista, ¿lo recuerda?- fueron las palabras que me permitieron tener el primer contacto con él entre tartamudeos y risas nerviosas.

-Claro, pero quedamos a las dos, ¿me esperas?- me contestó un hombre de aproximadamente 1.70 metros de altura, de cabeza rapada, ojos grandes, barba y con una voz amable que me recordó cada una de sus canciones, mientras cerraba la puerta de su auto, un Spark verde estacionado en la esquina de Calderón de la Barca con Emilio Castelar, en Polanco.

Por obvias razones, respondí –sí-, así que se machó hacia un edificio en Emilio Castelar 171.

Faltaban 40 minutos para la hora acordada así que decidí esperar sentada en una banca del Parque Lincoln o también conocido como Parque de los espejos. Sin embargo, a escasos minutos de haberme sentado llegó Daniel, aunque con un poco de dificultad para cruzar la calle, pues ésta es muy transitada y carece de señalamientos que permitan una fácil circulación a los peatones.

Esta vez, un sombrero de corte inglés de color negro cubría su cabeza, haciendo juego con el pantalón que vestía, también negro y la chamarra azul marino que cubría una playera gris con un gran estampado difícil de comprender, atuendo que contrastaba con un calzado deportivo de color rojo.

Pidió que nos moviéramos de ahí, aún en el parque Lincoln pero más allá, lejos de su lugar de trabajo pues al parecer se había escapado de él y no quería ser visto.

-¿Tienes un cigarro? Yo no fumo pero cuando veo a alguien hacerlo se me antoja- pronto encendió su cigarro y comenzó la conversación, no sin antes pedir que le hablara de tú pues el usted lo hacía sentir viejo.

“Los recuerdos en mi mente nada dirán
son distintos de repente, no durarán
Lo recuerdo lentamente, nada dirá
Lo recuerdo, es decadente”
Uhhh!!!, La Banderville

El nacimiento de un artista

Desde niño estudié cosas de arte, en especial, artes plásticas. Pasó la clásica historia de los papás que al ver el interés de su hijo por el dibujo y esas cosas, lo inscriben en talleres relacionados con esa actividad. Ya en la escuela, por mi cuenta siempre me iba a talleres de dibujo o afines. Después, ingresé a la escuela de arte profesional “La Esmeralda”, en donde estudié arte contemporáneo y formaba parte de un grupo de artistas, juntos hacíamos exposiciones y yo a la par, ensayaba con algunas bandas. Este fue mi inicio en el arte, después vendría la música.

-Entonces, ¿cómo fue que surgió su interés por la música?- pregunté aún poco nerviosa, pues me resultó difícil tener a uno de mis ídolos enfrente.

Mi hermano tomaba clases de guitarra particulares y yo me fijaba en cómo eran hasta que empecé a aprenderme todo lo que le enseñaban. Curiosamente, él ya no siguió con la música y yo a partir de esas clases que le fusilé me empecé a clavar más con esta onda. Ahí comencé tocando con las canciones que le enseñaban a mi hermano, y luego ya yo por mi cuenta empecé a sacar las que me latían.

Realmente, nunca he estudiado algo de música salvo las clases que daban en la secundaria que son bastante básicas, y lo demás ya es lírico puro.

¡Órale!

Comencé a tocar con el baterista de la banda, Víctor Hugo de Aranda Morales, “Cachi”. Él y yo teníamos una banda llamada “Hell Bilis”, al inicio sí me dio miedo tocar con un público pero con La Banderville ya no. Fue muy sorpresivo para nosotros (la banda) que a pesar de tener sólo cuatro canciones fuimos muy bien recibidos por la audiencia.

-La primera tocada con la banda fue en el 2006, recuerdo que fue en Ecatepec y lo único que nos hizo pensar en ese momento fue “órale, sí hay futuro”-

Aquella tocada marcaría el paso del arte a la música, pues fue justo en una exposición de unos amigos. Fue muy emocionante.

De Daniel González a Daniel Banderville

Profesionalmente mi carrera comenzó con la Banderville. Antes de ella cotorreaba más con mis amigos y me dedicaba a cosas relacionadas con las artes visuales, luego vendrían los Hell Bilis.

Esa banda fue un proyecto que traía con unos amigos de la infancia, pero en aquella época no era como ahora que hay un chorro de lugares donde tocar y la escena está muy sustentada. En aquel entonces estaba muy de moda la música electrónica, entonces la gente iba más a raves o fiestas de ese tipo y al rock no lo pelaban pues sólo había como tres lugares para tocar, bueno, había más pero eran muy desconocidos. Algunos de los más importantes era uno que estaba por la Alberca Olímpica que se llamaba “La alberca” y el “Factory” en la Roma.

Ya con La Banderville tuve que aprender a dejar muchas cosas a un lado, asuntos de familia, amigos, vida personal u otros proyectos pues, generalmente, las tocadas y ensayos son los fines de semana y el resto de los días me dedico al trabajo. Nunca termino por estar bien en un lado o en otro, siempre sacrifico mucho tiempo.

Entre discos y famosos

Después de tres años de tocar duro en varios escenarios independientes, el esfuerzo de la banda obtuvo grandes resultados. El primero de ellos ocurrió en febrero de 2009 con la salida de su primer disco titulado El Seminuevo de manzana el cual les permitió participar en la onceava edición del Vive Latino (2010).

Este disco debut fue presentado el 16 de febrero en el Imperial Club de la colonia Roma, con la participación del multi-instrumentista y compositor Juan Manuel Torreblanca y Joselo Rangel, quien es guitarrista de Café Tacuba. La producción de esta placa discográfica estuvo a cargo de José Manuel Cravioto, quien más tarde y en compañía de Ernesto Contreras, dirigió el documental Seguir siendo: Café Tacvba.

Del Seminuevo de manzana conservo la edición 0001 porque es muy importante para nosotros tener ese material. Fue muy emocionante pues es fruto de nuestro duro desempeño. Hemos trabajado siempre por nuestra cuenta así que este material fue producido sin disquera, por tanto es aún más simbólico para nosotros.

-¿Qué lo hace diferente de un disco producido por una disquera?

Cuando estás con una disquera ellos te dan la lana, vas, grabas tu disco, te lo maquilan y todo, pero cuando lo haces por tu cuenta es más tardado porque es mucho dinero el que tienes que conseguir, lo cual hicimos nosotros; un proceso aproximadamente de tres años, desde grabar el disco hasta tenerlo físico. Fue realmente emocionante.

El 24 y 25 de abril 2010, se llevó a cabo la décimo primera edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino, el cual se presenta cada año en el Foro Sol de la Ciudad de México desde 1998 con la finalidad de presentar y dar a conocer nuevas propuestas musicales de rock en español. Fue en esta edición cuando La Banderville logró presentarse el sábado 24 en el escenario azul.

-En cuanto a su participación en el Vive Latino, ¿qué significó para usted formar parte de él y cómo repercutió en su carrera musical?

El haber participado en el Vive Latino 2010, nos abrió muchas puertas, nos conocieron en toda Latinoamérica a pesar de ser todavía un grupo “nuevo”. Tocar en un festival de esta magnitud nos puso en el mapa, la gente comenzó a ubicarnos, sin duda, ha sido el concierto en el que hemos tocado para más gente, aproximadamente siete mil personas.

Fue emocionante pues nos permitió convivir con otros músicos que admiramos, estar ahí en el backstage con la gente de Caifanes o con gente que jamás imaginarías estar echándote una chela.

Mientras Daniel contaba su experiencia en el Vive Latino, hacía un extraño ademán con la mano derecha. Fue el único momento en el que despegó sus manos, pues éstas habían permanecido juntas, entrelazadas como si una mano fuera suya y la otra perteneciera alguien más que le brindaba apoyo en todo momento.

Para el 2011 el segundo material discográfico de la banda estaría listo, esta vez bajo la batuta de Joselo Rangel, integrante de Café Tacuba y productor musical de las bandas Renoh y Candy.

Por cosas del destino, a Joselo le llegó nuestro primer disco y le gustó la canción A la distancia, fue así que a partir de allí comenzamos a tener contacto a través de terceros, de nuestro otro productor José Manuel Cravioto y poco a poco nos fuimos acercando.

Actualmente somos amigos, lo cual es muy bonito para mí pues soy muy fan de Café Tacuba. Recuerdo que los iba a ver a sus tocadas desde la infancia, lo que veía en su escenario era lo que yo quería hacer.

A pesar de que nos vemos poco porque él siempre anda en otras cosas, en escenarios, produciendo, tenemos contacto por Internet o nos llamamos de repente, además me da muchos consejos musicales, pues ellos ya tienen más de veinte años tocando, así como personales, por ejemplo cómo hacer ciertas cosas.

La vida en el escenario

Cuando estoy en el escenario ni siquiera me da tiempo de pensar en alguien pues todo pasa muy rápido, dura muy poco el estar ahí, sólo te da tiempo para pensar en lo que estás haciendo. Al principio sí dedicaba canciones a mi chava, incluso le componía pero ahora, ya no.

A pesar de contar con una gran cantidad de fans muy jóvenes, éstos nunca han hecho cosas como las que hacen en las tocadas de La Gusana Ciega, a quienes les avientan hasta brassieres. A nosotros sólo nos gritan aunque sí han pasado cosas un poco graciosas pero incómodas como cuando se te olvida una canción y te equivocas y logras que toda la canción se venga abajo o por estar medio borracho se te va la canción. Aunque también pasan cosas divertidas como cuando hemos tenido invitados o subimos a escenarios de otros grupos a echar relajo.

Cuando no soy músico

Cuando logró terminar su cigarrillo aún no había transcurrido la mitad de la entrevista, esto no pareció importar pues al parecer se había olvidado que debía regresar a su trabajo.

-Ahora y si me permite, hablaremos un poco de usted fuera del escenario ¿le parece?

-Ah perfecto, me parece bien-, respondió sin tomar mucho en cuenta la gente que pasaba enfrente de nosotros: hombres de traje negro en bicicleta que seguramente se dirigían a su oficina, tres chicos rubios, altos y jóvenes, y mujeres que paseaban a sus perros, o los automovilistas, que a pesar del tráfico en la avenida Luis G. Urbina, se detenían para ver qué sucedía en aquella banca del parque Lincoln, atrás de la Torre del Reloj en donde estábamos conversando.

Mis padres siempre me han apoyado mucho, siempre. Afortunadamente yo no tuve ese problema de que no les gustara ni el clásico “te vas a morir de hambre” o así por ser artista. Afortunadamente son gente muy abierta y mi relación con ellos, me atrevo a decir, es muy buena. Recuerdo que mi mamá me decía “total, hagas lo que hagas te tienes que rifar, tienes que hacer las cosas bien”.

En cuanto a mis hermanos, tengo dos: uno es actor y es el que sale en el video de A la distancia. Con el que es el menor comparto varias amistades porque desde niños siempre hemos estado juntos, nuestros gustos y amigos han sido los mismos, compartimos casi todo, en cambio, con mi hermano mayor estoy más distanciado. Él ha sido mi influencia musical, todos los grupos que yo conocí cuando era chavo eran los que me enseñaba, siempre se llevó con gente más grande entonces estaba como más separado pero siempre nos llevamos muy bien.

Un perro, un amigo

Por el momento no tengo mascotas, al menos no donde vivo pero en casa de mis papás sí, un perro que en realidad es de mi hermano, se llama Nala. Yo sólo he tenido una perra que duró con nosotros once años, su nombre era Camila y ella es a la única que considero mi mascota, los demás sólo son turistas que pasan por ahí.

Cuando tienes mucho en común con la gente es muy padre porque puedes hacer cosas muy buenas a su lado.

Mis amigos son la gente que me he encontrado en la vida, sobre todo los de la universidad, en donde estudié diseño gráfico, fue en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). He convivido con mucha gente, pero en esa parte de mi vida, en específico, encontré personas con las que soy muy afín, es por eso que me gusta estar con ellos, pues compartimos muchos momentos divertidos.

Aún conservo mis amigos de la infancia, pero ellos son totalmente distintos a mí, aunque eso también hace interesante nuestra relación porque cada quien tiene rollos diferentes.

Mi segunda familia, La Banderville

El nombre de la banda surgió luego de ver una película de Mauricio Garcés, en donde el personaje principal va a visitar a una familia con el mismo nombre. Es por eso que la banda se considera una familia.

A pesar de que casi nunca estamos juntos ya que resulta difícil pasar tanto tiempo con la misma gente, somos muy buenos amigos. Como todos, a veces nos peleamos pero a pesar de ello, nos respetamos y nos llevamos muy bien. Todo queda entre nosotros, entre familia. Sin duda, el integrar una banda es como tener una relación amorosa, tienes que ser paciente con el otro y trabajar el contacto todo el tiempo.

En esta relación, yo soy el quarterback del grupo a pesar de ser medio intenso, bueno ellos me ven así, pues me tocó ser el vocalista, aunque eso no implica que reprima a los demás, al contrario, respeto mucho sus aportaciones a la banda.

Puedo hacer lo que quiera

Para mí, toda la vida es una anécdota sustancial, una gran aventura, una travesura. Cuando tenía 15 años íbamos a las tocadas de la prima de un amigo que era mucho más grande que nosotros; ahora ya no tanto, pero cuando tienes 15 años una chava de 21 es muy grande para ti. Ella me gustaba y de repente un día me dijo que mi amor era correspondido. Empezamos a salir y eso fue algo que me dio mucho valor en la vida para saber que puedo hacer lo que quiera.

Al terminar estas palabras, Daniel Banderville adoptó una postura más recta, como si estuviera saludando a un general pero sentado y sin colocar su mano en la cabeza; su mirada cobró un brillo impresionante, tal como si volviera a ver a aquella chica que correspondió su amor y su simple presencia sobre aquella banca de concreto bajo un árbol expresaba valor.

Ese valor sin embargo, puede que se vea limitado a la hora de trabajar para alguien, pues al parecer es una de las situaciones que más molesta al intérprete de Superpasto, tercer sencillo del Seminuevo de manzana.

En un trabajo regularmente tienes que permanecer ahí, te tienes que atener a lo que deciden otras personas, tienes que estar ahí trabajando sólo para ellos, en un grupo, en cambio, tú haces lo que quieres.

Creo que es por eso me gusta estar en una banda, pues aparte de hacer lo que quiero, puedo poner en marcha cualquier proyecto sin tener que rendir cuentas a alguien, y lo mejor de todo, puedo conocer mucha gente.

Estudiante con hambre

En el trabajo me dicen la “Koblenz” porque soy como una aspiradora, me como todo lo que me pongan enfrente, me gusta todo, me gusta mucho la comida casera, sobre todo la que hace mi mamá porque tiene un sazón impresionante.

A la escuela yo entré un poco antes, por ello, todos mis compañeros eran siempre más grandes, como te digo, ahora que tengo treinta años ya no se nota la diferencia de edades, pero en aquel entonces la diferencia de dos años o cuatro era muy obvia. Siempre fui el más chico de mis generaciones escolares y eso acarreó siempre ciertas situaciones, algunas buenas otras malas, como el ser tratado mejor que los demás por ser el más pequeño o el más agredido pues todos te podían dar tus zapes.

Cirquero como Steve Vai, no

Soy melómano, me gusta mucho la música. Mis principales influencias son músicos como Café Tacuba, definitivamente. Admiro mucho a los clásicos, me gusta Radiohead, los Pixies, los Beatles. Siempre traté de tocar la guitarra como los Pixies, cualquiera de los dos guitarristas de esta banda.

Me gustaba mucho ese estilo de tocar “filoso”, como agresivo, sin ser precisamente alguien virtuoso pero que puede explotar un instrumento sin la necesidad de ser cirqueros como Steve Vai o guitarristas que tienen el estilo de tocar como deporte, es decir, entre más rápido y entre más fuerte para demostrar que son más, que piensan en la cultura del más, que piensan que eso es mejor. Yo pienso al revés, mientras seas capaz de hacer algo bueno con menos cosas eres más capaz.

- Dentro de la música ha tomado mucha importancia e influencia el llamado “gusto culpable”, para usted ¿quién ocupa es lugar y por qué?

Yo estoy en contra un poco de ese concepto porque no me gusta esta separación de clases en la música. Siento que sólo hay música honesta o no honesta, esa es la única diferencia que yo hago. La música puede ser pop o puede ser rock, puede ser lo que quieras si está hecha de una manera honesta, es buena para mí.

Hago más que música

Cuando no soy parte de la banda estoy trabajando. Entre semana soy diseñador y editor de textos para publicidad o cosas por el estilo.

Me gusta leer e ir al cine, pero disfruto más estar con mis amigos, tengo muchos aunque eso luego es complicado porque es difícil estar con todos. La mayor parte de tiempo que tengo libre intento pasarlo con ellos, tomando cervezas y echando relajo.

No practico deporte pero alguna vez jugué futbol. De niño jugaba basquetbol, pero en realidad nunca fui deportista, mis hermanos sí pero yo no.

Aunque si tengo que ceder ante tal término, puedo decir que mi gusto culpable puede ser Natalie Imbruglia pero creo que su música es honesta, tampoco me avergüenza decir que me gusta.

Sexo, drogas y Rock & Roll y un buen rockstar

Toda la gente piensa en sexo y la que no consume drogas piensa en qué pasaría si consumiera drogas y la adicta piensa en cuándo va a ser la próxima vez que consuma más.

Yo no soy consumidor de drogas, pero el alcohol es una de ellas, aunque no lo quieran aceptar los “weyes” que definen eso. A pesar de eso, me gusta mucho emborracharme. Yo creo que el sexo es algo que me gusta tanto como a cualquier persona y el rock & roll pues es mi vida.

De acuerdo con mi experiencia y lo que he observado en mis compañeros e ídolos, el saber cómo enfocar lo que está pensando y cómo comunicarlo, es la mayor virtud de un buen músico. Muchas veces ese es un problema, pues se tienen las ideas pero no se sabe cómo canalizarlas para llegar a una canción sencilla y potente. Saber cómo enfocar todo eso que está pasando o lo que te rodea, en una canción de tres minutos

Y si no hay fin del mundo…

Entre algunos de los planes que tenemos como banda figuran el dar prioridad a toda la música que no hemos revisado, creo que aún nos queda mucho tiempo de carrera, ya estamos trabajando en el año que viene, eso es una cosa que desde afuera no se ve pero cuando estás en este tipo de trabajos lo que la gente ve en el disco, para nosotros es lo que pasó hace tres o cuatro años, en lo que haces las canciones en lo que las grabas, en lo que se lanzan, para ti pasan al menos un año de vida, para uno son como fotos del pasado.

Por eso nosotros ya estamos pensando en lo que sigue, en lo que nos va a suceder en el próximo año. Quizás participemos en el próximo Vive Latino, a lo mejor no, no depende mucho de nosotros pero estamos planeando eso, también estamos planeando dos grabaciones para el año que viene.

Personalmente, tengo mucha música que he hecho paralelamente a La Banderville y que considero no es para ella, entonces, probablemente en el próximo medio año me meta a grabar con unos amigos esas canciones y ya.

¡Ah! También tratar de estabilizarme más de lo que ya he logrado hasta ahora.

Por fin logramos terminar la conversación, no sin antes sellar dicho encuentro con la emblemática foto, una que quizás no sea una melodía para Daniel Banderville o Daniel González Sandoval, mas sí una muestra más de lo que fue ayer.

Hace unos días fue dado a conocer el cartel de la décimo tercera edición del Vive Latino, y por sorpresa para muchos, el nombre de La Banderville figura en él. No era un rumor ni una posibilidad lo que hace unos días Daniel me había contado, sino una realidad que sin duda, se convertirá en una nueva aventura, una nueva travesura.






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jueves, 7 de febrero de 2013

VELADAS SABINERAS: NOCHES BOHEMIAS CON VARONA Y GARCÍA DE DIEGO

Por Nancy Rodríguez Medina
México (Aunam) Un espectáculo distinto en todos los sentidos. Distinto al mismo Joaquín. Esta fue la promesa que dieron Pancho Varona y Antonio García de Diego en las “Noches sabineras: karaoke bohemio”. Con un proyecto simple y nada sofisticado, mismo que se ha realizado en los últimos tres años, pretende hacer más cercanas las canciones del cantautor Joaquín Sabina.


A partir de este 7 de febrero, Verona y García de Diego, coautores de los distintos éxitos de Sabina, harán la primera noche sabinera con la intención de que presentes se diviertan y vayan a cantar las canciones del intérprete de “19 días y 500 noches”, a manera de cómo fueron escritas originalmente o a su propio estilo de algún asistente.

En conferencia de prensa, los españoles destacaron que la situación tan difícil que vive España, principalmente económicamente, afecta sustancialmente a la música. “La música sale perdiendo”. E hicieron la predicción sobre el escenario que le espera la industria musical: “lo peor está por venir”.

Sobre el espectáculo y a quiénes va dirigido, destacaron que el público que acude a esta bohemia es “gente de la edad media”. Así que la respuesta por parte del público mexicano ha sido aceptable. El objetivo de las dos fechas en nuestro país (7 y 8 de febrero), es para que aquellos asistentes es mostrar las canciones tal fueron hechas y compartir las anécdotas de las mismas.

En cuanto al trabajo con el reconocido cantautor, Verona y Santiago de Diego se reconocen como los principales admiradores de Sabina. “El número uno en cantautores en español, es Joaquín Sabina”. Y por ello hacen algo que él ya no puede: un concierto en la intimidad, “cantado al oído” en los lunarios o teatros.

Ambos han trabajado con artistas como Estopa, Víctor Martínez, Miguel Ríos y otros más.









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PRESENTAN PREMIER DE LA CINTA EL PREMIO EN LA UNAM

  • Su directora, Paula Markovitch, logra obtener el Oso de plata a la aportación artística en el Festival Internacional de Cine de Berlín
Por Claudia Islas
México (Aunam). La guionista y directora de cine Paula Markovitch estrenó en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, su ópera prima “El Premio”, largometraje autobiográfico y ficcional, situado en el contexto de represión y fascismo imperante en la dictadura militar en Argentina de 1976.


Al respecto del filme, la profesora Isabel Arrieguí, mantuvo un diálogo con los estudiantes para contextualizar brevemente la situación que se vivía en aquel entonces. Hizo énfasis en las distintas dictaduras, no sólo en la de Argentina, sino también en en la de Chile, Bolivia, Paraguay, dictaduras que fueron producto de la Guerra Fría. Arrieguí, dejó en claro la situación que vivieron los jóvenes universitarios en cuanto a la opresión; “los jóvenes buscaban una salida diferente y justicia social, el 70 por ciento eran estudiantes universitarios, el freno los orilló a irse a la clandestinidad y a autoexiliarse, obteniendo una necesitad por pertenecer al socialismo”. La docente reiteró que se trataba de una persecución indiscriminada, “el hecho de ser estudiante te hacía sospecho”.

La dictadura de Argentina que derrocó al gobierno peronista comienza el 24 de marzo de 1976, y termina el 10 de diciembre de 1983 de vuelta a la democracia con el presidente Raúl Alfonsín, "muchos argentinos vinieron a México, y México los recibió con los brazos abiertos". Explicó con gran detalle.

Al paso de la proyección, el público se vio envuelto en dudas y comenzaron las preguntas dirigidas hacía la autora Paula Markovitch, quien en compañía del personaje principal Cecilia (Paula Galinelli) lucieron sonrientes por el emotivo recibimiento por parte de los espectadores.

Markovitch, abordó que se trata de una una historia de vida que comenzó de un proyecto como poema. Posteriormente lo llevó al cine, siendo narrado por medio de un heterónimo: Cecilia.”Cecilia soy yo, una niña de 7 años de edad que vive con su madre Lucía (Laura Agorreca) en un pequeño pueblo, Clemente del Tuyú. Vivíamos en una pequeña y austera casa frente al mar”. La autora relata que grabaron en la misma aula en la que cursó sus estudios y que el relato está basado en sus recuerdos, sin embargo, los recuerdos siempre tienen un componente de ficción; “recordamos una parte y tendemos a inventar lo demás, como es el caso”.

Al interrogarla sobre por qué siendo un filme que trata su experiencia en torno a la dictadura de Argentina, el largometraje tiene producción mexicana, respondió: “Tengo coproducción en Polonia, Francia y Alemania, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) me apoyó en esto, obtuve el Oso de plata en Berlín, lo cual me enorgullece, pero desgraciadamente no conseguí el apoyo de producción en Argentina”.

Por su parte, Paula Galinelli de 10 años, comentó que fue elegida para el casting de la cinta mientras jugaba en horas de recreo en su colegio; “Pasó y estoy bien. Trabajar con Paula me dio confianza, sólo que ahora mis compañeras de la escuela ya no me hablan, no sé si por envidia o enojo”. La pequeña puntualizó que desea seguir dedicándose al cine y que ya está en planes para realizar otro proyecto. Aunado a esto, la escritora sobre saltó que el trabajo con niños es una “bendición”, ya que los niños son unos artistas, tienden a ser doblemente generosos, honestos y especialmente, talentosos.

“Fueron siete semanas de rodaje en donde se utilizó mucho la improvisación. La gente del pueblo aportó con utilería de la década y al encontrarme con amigos de la infancia, compartimos anécdotas vividas en ese periodo de fascismo y que fueron calladas por el miedo”. La novelista quiso llegar a un punto muy exacto sobre por qué “El Premio” y alude éste a obtener algo relativamente bueno, a cambio de callar, una situación de dudas sobre qué es el bien, el mal, qué habrá que callar a costa de la propia lealtad y traición.

Finalmente, se habló sobre qué sigue después de “El ´Premio”, alegre del resultado, Paula comentó que se encuentra trabajando en un proyecto que lleva por nombre “Cuadros de la Oscuridad”, basado en la vida de su padre, quien fuera pintor y la mayoría de sus obras no fueron expuestas en vida.

Al terminar la premier, la directora agradeció al público mexicano e informó que El Premio se estrenará próximamente en cines de la Ciudad de México.










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martes, 5 de febrero de 2013

VUELA UN ARCÁNGEL POR EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Por Natalia Perez Bobadilla
México (Aunam). Inmersa en el ajetreo del centro de la Ciudad de México, la calle de Regina introduce a un mundo de intelectuales, artistas extravagantes, paseantes y parejas amorosas. En esta atmósfera de tranquilidad y armonía, es difícil imaginar que la que antes era una calle oscura, peligrosa y poco transitada, ahora es uno de los centros más concurridos en el mundo del arte, conversión lograda simplemente al convertirse en peatonal.

Desde la esquina se percibe un ambiente bohemio, cafés con terrazas cuyos comensales charlan enérgicamente sobre Bourdieu, mezclada con la cotidianeidad del centro, niños corriendo, fondas de comida corrida, paredes con murales de reciente realización, ciclistas yendo de un lado al otro.

Una de las puertas que se asoman a esta concurrida calle nos sumerge en el universo del artista contemporáneo Arcángel Constantini. Al dirigir la vista hacia arriba se perciben varios balcones con grandes ventanales verticales muy al estilo francés, con marco, cortinas blancas y un barandal de herrería trabajado en hojas de olivo.

El edificio se construye en un patio cuadrado que reparte departamentos a sus lados dejando en el centro una ancha escalinata con barandales de herrería que recibe a los visitantes junto son un grupo numeroso de bicicletas apiladas del lado izquierdo del lugar.

Coleccionista de Tecnología Obsoleta

Desde la entrada a su departamento impacta la primera imagen de las paredes de ambos lados de la ventana cubiertas en su totalidad por objetos de tecnología viejos y en desuso, uno sobre el otro. Tras la sorpresa Constantini no tarda en afirmar “ Y eso que ya elegí los que más me gustaban y depuré muchos”.

Como artista, Constantini integra los procesos e ideas en desuso, sus discursos se nutren de actividades relacionadas con el uso de la tecnologías de información aplicadas al arte, el diseño de interfaces y dispositivos, animación interactiva, música experimental, arte sonoro, ilustración gráfica y fotografía .

La estancia consiste de un gran cuarto sin divisiones en las que convive la sala de estar, el comedor y la cocina. Las paredes son blancas, todo el lugar se encuentra habitado por objetos tecnológicos. Hay también una mesa de trabajo donde se encuentra una computadora y muchas herramientas para instalaciones electrónicas, cables, transistores, pinzas…

De manera muy tranquila charla y bromea, invita a tomar un té. Constantini es un hombre alto, cano y menudo, aparenta más edad de la que realmente tiene. Usa un pequeño bigote y lentes estilizados color verde botella. Su andar es calmo y su voz se escucha quieta y amigable.

En su playera se lee “Hay sólo 10 tipos de personas en el mundo las que entienden binario y las que no”. La confusión se disipa al explicar que el uno y el cero en idioma binario significa dos, y añade. “Soy todo un geek”, para referirse al tipo de personas que se encuentran fascinadas por la tecnología y la informática.

Inicios en el arte

En mi familia nadie es un artista pero siempre nos mantuvieron cerca del medio, aunque vivía en Cuautitlán, nos llevaban a museo, el domingo era típico venir a la Ciudad de México y visitar ferias o actividades culturales, conciertos de música clásica, ópera, siempre había un gusto por la reproducción del arte.

En la preparatoria quería llevar un área cinco, ya existe el área cuatro pero me quería acercar más al arte, no sólo a las humanidades; y en ese tiempo hacía muchos desarrollos, experimentaciones, fotografía, intervenciones en la escuela, cosas fuera de lo ordinario.

Constantini se distingue por ser una persona fuera de lo común, su obra hace una experimentación sonora que permite percibir los campos electromagnéticos con sonidos que no son armoniosos pero siempre están presentes en la vida cotidiana y no se perciben, y desde joven resaltó por pensar de manera diferente e ir en contra de la corriente general haciéndose distintivo por su forma de ser.

En la prepa me interesaba el proceso de las máquinas, me gustaba hacer ilustración, gráficas, animaciones, tenía un especial interés en la música electrónica experimental y el género en general, era la vanguardia en ese entonces pero me también me llamaba la atención la parte gráfica o de imagen, la parte de intención en esas producciones.

Siempre me había interesado hacer arte, pero no el tradicional, no me gustaba la pintura la escultura, igual porque no era bueno, más bien me gustaban más las cosas inmediatas como la fotografía y las instalaciones, aquello que se lograba con sensibilidad no con técnica.

Estudié la preparatoria en el colegio Albatros, que tenía grados desde kínder hasta universidad, ahí había una bodega llena de sillitas del kínder y el estacionamiento era como un bosquecito, un día me puse a colgar todas las sillas en los árboles del bosque así como una acción, yo hacía ese tipo de cosas para expresarme.

Me engatusó...

Acabando la prepa me fui a Europa de mochilazo, todavía no existía la comunidad Europea. Primero viví en Londres haciendo “arte”, pintando cuadros con aerosol como me había enseñado un profe de la prepa. Podía haber sacado la nacionalidad italiana por esto de los ancestros, pero estaba la guerra de los Balcanes en esa época y mi papá y me dijo que no, porque a los primeros que mandaban a la guerra era a los inmigrantes.

Regresé al país y debía una materia de la preparatoria, “Historia de las culturas”, reprobé porque era a las 7 de la mañana y nunca llegaba a tiempo, volví nada más para hacer mi examen y zafarme de eso, de hecho compré mi vuelo Inglaterra-México-Inglaterra, lo hablé con mis papás y todos de acuerdo.

Mientras narra todos los pasajes de su vida, el ruido del centro es una intermitente que entra a través de las altas ventanas que funcionan como puertas de su balcón, es difícil comprender la coexistencia de dos universos tan diferentes, el de la cotidianeidad y el de la vida de Arcángel Constantini que platicaba de manera apasionada esta parte de su historia personal, siendo aquellos recuerdos los que marcarían su vida para siempre.

Cuando hice el examen, el profesor que nos daba las clases de cómputo que también era filósofo y rector de la Universidad del Albatros, me convenció para que me quedara en esa Universidad, era lo mejor que había para diseño gráfico en México y me dijo que iban a abrir un nuevo laboratorio de cómputo con nuevas compus que comprarían y pues me engatusó.

Y le creí, decidí quedarme a estudiar ahí, hablé con mis papás y todo, pero al final el laboratorio de cómputo era pura mentira, entonces sí, me vio la cara. Me metí a diseño más por el acceso a las computadoras y utilizarlas para los desarrollos que más me interesaban a mí que para estudiar una carrera de diseño que odié.

Estar haciendo doce materias de cosas que no me interesaban era frustrante, por eso a la par estaba haciendo animación experimental con una computadora que tenía, Amiga500, me la compraron mis papás, también colaboraba con un colectivo que hacía animación, se llamaba Táctica.

Pero no aguanté, llegué hasta cuarto semestre y me di de baja de la universidad, antes fui y les grité de cosas a todos los profesores porque en realidad eran malos, y mejor me fui por la libre, fue aprendizaje autodidacta.

Constantini narra este pasaje de su vida con expresiones desanimadas y pausas constantes, la pasión se desvanece de su rostro, y se pasa la mano por la cara y los oídos de manera nerviosa, mostrando cada vez más que su trunca formación profesional no fue algo que encontrara placentero, si no más bien un bache en su camino para convertirse en el artista que es ahora.

Por la libre

Aquí en México estaba en pañales todo esto, no había un centro de trabajos multimedia, la Escuela Nacional de Artes Plásticas no tenía ninguna vinculación con las tecnologías, era algo muy tradicional.

Como al mes de salirme de la escuela me ofrecieron trabajo haciendo animación para la televisión y ahí estuve bastante tiempo en dirección de arte, tenían muy buenas computadoras, lo mejor que había en el mercado, incluso contaban con computadoras de un millón de dólares.

Era un proceso creativo muy interesante, nosotros trabajábamos para marcas. En parte era comercial y estaba como construyendo imagen, por lo que era una labor atractiva pero muy absorbente, y yo tenía el gusanito de ser artista.

Ser artista era su objetivo, creía en el oficio, no por la subsistencia económica, sino por la pasión que podría insertar al dedicarse a aquello que robaba su interés por completo, por las perspectivas que podría transmitir de la belleza que encontraba en las tecnologías de la información y todos los cambios que éstas traían.

Ya con el interés me empecé a meter en ese rollo, pero como no estudié una carrera de arte, no tenía todas las conexiones y contactos de ese mundo, de las galerías, instituciones, de las becas. Hasta que encontré en la red un espacio abierto en un foro, donde uno construye su propia identidad y su propio discurso, uno era independiente en relación en las manera de proceder comunes del arte, era un espacio de experimentación con muchos procesos nuevos para la década de los noventa.

La tecnología es parte viva y constante de su día a día, los elementos que conforman su casa, instalaciones que parecerían platillos voladores, alrededor de la sala de estar, los múltiples monitores en uso y desuso se aprecian muchos elementos electrónicos y aparentan pertenecer a una historia de ciencia ficción, y toda ésta maraña de objetos encuentra su lugar de manera natural y armoniosa entre las paredes blancas y el piso de madera que crea una atmósfera de tranquilidad pero incita a conocer más de Arcángel.

Hubo un proceso en la apertura de los medios, la gente estaba pudiéndose expresar libremente, y aproveché ese espacio para expresar conceptos e ideas artísticas. Empecé a vincularme con artistas de distintos lugares, me invitaron a ser parte de un colectivo que se llamaba Hell.com, las cosas que producía empezaban a tener cierta esteticidad.

Medios e informática

Trabajaba con computadoras de un millón de dólares con muchísimo esfuerzo y de repente yo veía en internet una imagen de animación chiquita publicada en la web, para mí era más significativo eso, porque podías expresar esto con una inversión un millón de veces menor, teniendo además la posibilidad de transmitirlo a todo el que tuviera acceso a esa red y para mí fue muy impactante.

Empecé a clavarme en la internet y las redes que se formaban, pasaba largas horas en la web y me parecía sumamente interesante el proceso que se daba ahí dentro. Participé en blogs de animación y me fui haciendo un nombre pero en esta otra realidad en línea.

De ahí, el director del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, me jaló para hacer curaduría, y le propuse varios proyectos relacionados con la tecnología el más importante fue el de salones multimedia, entonces me convertí Curador de Nuevos Medios del museo del 2000 al 2009 y propuse el programa de arte y nuevas tecnologías “ Cyberlounge “.

En un principio trabajaba muy de cerca en el museo, pero lo que yo quería en el fondo era ser artista. Le propuse al director que como yo trabajaba en medios, hiciera todos mis proyectos en línea y partir de este medio nos comunicáramos… me dijo que sí, y yo ya nada más iba a juntas. Eso me ayudó muchísimo para empezar a trabajar en proyectos personales.

Soy un artista

Después de salirme del Tamayo empecé a publicar muchísimas obras que ya había pensado, me ayudó muchísimo que me dejaran trabajar desde mi casa para avanzar en este aspecto, todo esto fue patrocinado por las becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

En mi obra siempre trato de vincular al arte, los medios y la naturaleza porque creo que todo está conectado y se puede tener un equilibrio muy interesante. Con el arte sonoro hice una pieza que se llamaba 50 Hertz y hace sonar el campo electromagnético es decir la energía que transmiten los aparatos electrónicos todo el tiempo y con el que vivimos todos los días. Ya somos muchas generaciones que estamos viviendo en este campo artificial que no existía antes en la tierra.

Para mi obra sonora,, gracias a un transformador, traduzco la energía en sonido de manera física a través de una bocina que trabaja con imanes y bobinas. Aquí en América por transmitir en un cable metálico generas un campo magnético, es un movimiento a 60 Hertz cada segundo que colapsa y se genera una onda, pero eso no lo observamos y no lo escuchamos, porque se representa en la luz, aunque el cuerpo sí lo siente.

Campo electromagnético comprensión de la realidad

Al relatar, en exclusiva, el sustento de sus obras, se apasiona, atropella las palabras e intenta ser lo más claro posible, su pasión por el tema es innegable cuando su expresión adquiere vida, abre los ojos, usa las manos para expresarse, sus gestos se intensifican.

El cuerpo está en función del agua, el agua es la base de nuestra existencia y es una vía magnética, repele los campos electromagnéticos de manera muy sutil, pero igual nos están afectando, lo que hago con la pieza es reflexionar y hacer sonar esos campos .

Esta percepción sutil en el agua de los campos electromagnéticos es casi imperceptible, pero no significa que no esté, al contrario, es como el corazón, siempre está sonando y nos mantiene vivos, pero no lo escuchamos, todo en la naturaleza está vibrando, los átomos, los electrones, etcétera. Hay ritmos y nosotros podemos amplificarlos.

Desde pegar tu oreja al pecho de una persona, ponerle un estetoscopio o un sistema de amplificación electrónica. Procesos como el intelecto, la consciencia y el amor son frecuencias y energías que estamos emitiendo. Tenemos receptores que desconocemos, son intangibles porque todavía no los descubrimos, ni entendemos cómo funcionan.

¿Te consideras una persona transgresora de lo establecido?

Trato de sobrepasar del dominio del individuo, con la institución trabajo o sea estuve en el museo Tamayo; solicito becas, pero como dicen las viejitas, “le prendes una vela a Dios y otra al diablo” porque soy totalmente independiente, en lo particular no tengo una institución que me domine, al contrario, trato de sobrepasar y de infiltrarme a ellas para poder, desde dentro, cambiar las cosas que no me parecen a nivel celular.

Mi trabajo en ciertos aspectos llega a ser político pero trato de reflexionar más sobre otras cosas como la naturaleza, la energía que crea conexiones entre los seres y cómo muchas veces la pasamos de largo, ideas que van más hacia lo personal, hacia la práctica de un autoconocimiento con los medios que tengo a la mano y con la época que me tocó vivir y que me permite utilizarlos y expresarlos.

¿Qué es arte y que no es arte?

Para contestar, duda unos segundos y reflexiona sobre la pregunta, la discusión sobre el tema no es nueva, y en el ámbito del arte contemporáneo a cobrado cada vez más importancia para validar el trabajo de muchos productores.


El arte tiene dos formas de ser designado así, la primera es a partir de la creación y el productor decide darle el título de artístico y entonces ya lo consideramos así. La otra parte ya es el consumo que tenga, es decir, si los espectadores o compradores consideran que tu trabajo merece la denominación de arte, lo es, porque ellos validan la obra.

Desde un punto de vista, todos somos artistas a nivel consciente, subconsciente, onírico, cuando se construye un espacio relativo a recuerdos y memorias, ese espacio que estás habitando es arte o puede serlo. Pero depende también de la intención, no todos tenemos la intención de hacer arte e utilizar nuestros recursos en construir una obra.

La experiencia artística es la que te lleva a leer las obras, darles una interpretación y considerarlas como arte, aunque el artista tenga toda la intención de hacerlo tú puedes considerar lo que estás observando como arte o no, se convierte en toda una dicotomía, es una cuestión compleja.

Hay expertos que realizan el análisis y la gente cree en ellos pero muchas veces los expertos son subjetivos, no puedes confiar plenamente en ellos sino que principalmente lo que se tiene que hacer como consumidor es informarte, estar asistiendo, construyendo, leyendo a los expertos pero sin confiar ciegamente en ellos, para que puedas, a partir de tu subjetividad, afirmar lo que es arte.

La tecnología, el futuro para las producciones artísticas

Estamos viviendo una etapa en la que la tecnología es algo que nos está modificando y cambiando como sociedad plenamente, pretender alejarte de esto y no tratar de incorporarlo como un proceso artístico es totalmente arcaico, no puedes no sumarte o no cuestionar, porque es tú momento.

No adoptar los nuevos medios de producción y difusión es quedarte en el siglo XV o XVII. El futuro es algo hacia lo que avanzamos constantemente, no podemos frenarnos a lo que nos rodea como sociedad en realidad.

Actualmente el arte contemporáneo se ha trabajado mucho el ámbito de lo onírico, los sueños. Los artistas tratan de aterrizar sus pensamientos abstractos en una cuestión objetual, Mauricio Castellar, Damien Hirst, todos hacen representación de cuestiones surrealistas teóricamente y trabajan con los sueños.

Uno de los grandes problemas en las representaciones oníricas es que son estáticas y se tratan de un ámbito dinámico que es el sueño, porque se transforma momento a momento, y las obras son construcciones objetuales que se quedan en el momento como una fotografía.

En este caso los medios digitales abren la posibilidad para que las personas puedan construir sus entornos artísticos formando una cuestión sumamente subjetiva, permiten el dinamismo, crean un desarrollo cambiante y constante, nos llevan a un entendimiento mucho más amplio del proceso del artista, porque utiliza los códigos de los medios para construir un entorno inmerso.

En un momento la interface tal vez nos permita compartir los sueños, imagínate en la producción artística, plasmar lo que vive un niño de la calle comparado con lo que vive un artista encumbrado en un pent house en Nueva York, cuál forma es más intensa, cuál tiene mayor significación y realismo. Ahora hay una apertura a la creación porque todos los individuos somos creadores.

Hobbies

Leo muchísimo, me gusta mucho la ciencia ficción, practico los sueños lúcidos donde mientras sueño soy consciente de que esa no es la realidad y puedo manipular lo que sucede porque es una creación de mi mente. Me gusta investigar, hago fotografía sobre la ciudad, disfruto el cine, soy chacharero, estoy muy interesado en la obsolescencia y en cómo replantear al objeto para representar otras cosas, en una subjetividad. “Más allá de coleccionar al objeto per se es para transformarlo”.

Todo lo que hago gira en torno a mi profesión es una práctica de vida, no tengo gustos aislados, no me gusta el futbol, no tengo el hobbie de ir a un estadio a pegar de gritos.

Vida de artista

Los artistas sí amamos lo que hacemos pero también lo puede amar un doctor, o un futbolista, yo sé que se nos ve en esa consideración de bohemios sin preocupaciones y no, también sufrimos por lo que hacemos, cuando tienes que entregar un reporte o solicitar una beca. No sólo está la parte de crear, sino que también está toda la parte burocrática, habrá a quien le encante esa parte, otros la sufrimos.

Es un modo de vida que puede ser complicado por la cuestión económica pero puedes darte otro tipo de experiencias más enriquecedoras.

La entrevista culmina con fotografías a lo que Arcángel objeta, “espérame tengo que salir con un gorro, siempre salgo en las fotos con algo en la cabeza”, se prueba varios gorros para elegir un sombrero pequeño de paja y con una franja negra. Relatando sus experiencias Constantini nos abre la puerta a su percepción en el arte, en el que cree ciegamente, al que le dedica su tiempo por completo, y por lo que ha luchado toda su vida, ahí es donde encuentra su felicidad y ese objetivo lo ha caracterizado hasta lo que es hoy.







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COMIENZA EL XX FESTIVAL NACIONAL E INTERNACIONAL DE TEATRO DE LA UNAM

  • El festival cumple veinte años desde su primera emisión
  • 42 brasileños forma parte del equipo teatral conformado por estudiantes, académicos y egresados de la USP

Por Guillermo Domínguez.
México (Aunam). Enrique Singer, director de Teatro UNAM y María Arminda dos Nascimento Arruda, pro-rectora de Cultura y Extensión Universitaria de la Universidad de São Paulo (USP) de Brasil fueron los encargados de inaugurar el XX Festival Nacional e Internacional de Teatro Universitario.

“El reto es que artistas universitarios puedan aprender, organizar y discutir sobre las implicaciones del teatro”, declaró Singer, quien también afirmó sentirse agradecido y orgulloso de la presencia de Brasil, un país que “fue pedido a gritos” como colaborador por parte de las autoridades y el público del festival.

El director destacó la inclusión de “tres puestas en escena coproducidas en las que intervienen actores, productores y directores de ambas nacionalidades”.

La agenda de esta emisión cuenta con mesas de reflexión “enfocadas en la pedagogía y en la situación actual del teatro en Latinoamérica y el mundo”, venta de libros, talleres y la final del Concurso de Teatro Universitario entre las mejores veinte puestas en escena compitiendo por el premio a la mejor obra.

Un total de 42 brasileños forma parte del equipo teatral conformado por estudiantes, académicos y egresados de la USP; los cuales estarán presentes en suelo mexicano en diez días, a los que Enrique Singer denominó como “un encuentro inédito”.

Por su parte, Maria Arminda dos Nascimento Arruda, agregó que si bien “México y Brasil son países diferenciados”, eso no impide que sus instituciones escolares de nivel superior sean “universales, voluminosas y complejas”.

La representante de la USP aseguró que el festival no será el último esfuerzo en conjunto de ambas universidades: “próximamente veremos el teatro de la UNAM en São Paulo”. A su vez, anunció futuros proyectos entre los dos organismos en “música, artes plásticas y expresiones de raíces culturales”:

Del primero al diez de febrero, el público en general podrá disfrutar de forma gratuita cada una de las obras y conferencias en los siguientes escenarios: Teatro Juan Ruíz Alarcón, Foros Sor Juana Inés de la Cruz, Salón de danza, Teatro Santa Catarina, la Sala Miguel Covarrubias, la Sala Carlos Chávez, el Museo de Arte Contemporáneo, El Centro Universitario Tlatelolco y la explanada del Centro Cultural Universitario.

La cartelera del evento está disponible en www.teatro.unam.mx





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