jueves, 13 de diciembre de 2012

DE TRAINNE A PRODUCTOR: JORGE ARAGÓN

Por Jessica Alejandra Lira Cerecedo
México (Aunam). Hablar de cine puede resultar muy fácil y criticar películas aún más. Lo que realmente no sabemos es todo el trabajo que hay detrás de un filme: los esfuerzos, los desvelos, las peleas, el dinero e incluso los sacrificios que puede llegar a hacer todo el equipo de producción de una cinta para que, finalmente, los espectadores se sienten en una butaca a gozar de las creaciones del séptimo arte.

Para explicar lo que significa ser un productor de cine nada mejor que hablar con uno verdadero: Jorge Antonio Aragón Luna, quien ha participado en aproximadamente 50 películas, de las cuales ha producido al menos la mitad, pero cuyos filmes han dejado huella importante en él y en su carrera cinematográfica.

Aragón Luna tiene una trayectoria bastante destacable en la industria del cine mexicano. A lo largo de 21 años ha vivido la evolución y transformación del cine para llegar a ser lo que es hoy en día y cuyo reconocimiento parece ir en subida.

Para él, producir cine es su pasión, es vivir en un mundo completamente dinámico en el que su profesión puede variar tanto como varían las historias en las películas. Desde pequeño sabía que su camino estaría dirigido hacia las grandes producciones y así fue.

Jeans de mezclilla, una playera polo color negro y tennis del mismo tono se encargan de vestir a nuestro protagonista, usa varias pulseras en la mano izquierda, de esas que dan color a la piel; él es de complexión robusta, y de unos 170 centímetros; la barba y el bigote lo caracterizan adornando la sonrisa que no se quita de su rostro; la amabilidad es una cualidad destacable del productor, con quien tuve la oportunidad de compartir algunas horas.

Coyoacaneando

El sueño que muchos podríamos tener con una propia oficina en Coyoacán, Jorge, como le gusta que le llamen, lo puede presumir; es en una calle de esa colonia hippie donde la magia del cine comienza a surgir.

De entrada al recinto se aprecian sillones, posters de diferentes películas hechas por la casa productora Sobrevivientes Films, de cuya oficina estamos hablando; pero decir oficina puede sonar demasiado “gonidezco”, hay que describir este lugar como lo que es: un lugar donde ocurren buenas ideas y se trabaja para llevarlas a cabo.

La casa/oficina se divide en los diferentes espacios que tiene cada uno de los trabajadores de Sobrevivientes para realizar sus tareas; primero está Jorge Aragón, en cuya habitación resaltan los posters de sus más reconocidas creaciones y las más queridas para él: La Primera Noche, Ladies Night, Capadocia, El Cielo en tu Mirada y Fuera del Cielo figuran en las paredes blancas que rodean la atmósfera. Hay un gran escritorio de cristal en donde reposan muchísimos papeles que contienen grandes historias, comúnmente llamados guiones, cantidad de periódicos Reforma particularmente de la sección Gente, una computadora de escritorio, plumas, lápices, más papeles y demás cosas “de oficina”. Detrás una imponente silla ejecutiva de piel y Jorge sentado en ella like a boss; más muebles y más guiones abundan en el espacio de trabajo del productor.

En la segunda habitación se encuentra Lalo, el asistente de Sobrevivientes Films, un chico joven que pasó mucho tiempo hablando por teléfono y mandando mails. Y la tercera corresponde a Jesús Magaña, o Chucho para los cuates, director de las cintas producidas ahí mismo, y fundador de Sobrevivientes; apurado por su próxima boda, Chucho no pudo acudir en ese momento, pero es de esperarse que sea tan buena persona como lo son Lalo y Jorge.

Como cualquier niño

Ya con un cafecito de por medio, la charla empezó a florecer.

Nacido en el Distrito Federal, Jorge Aragón Luna tuvo una infancia cargada de ficciones, fue un niño con inquietudes artísticas, imaginativo, montaba obras teatrales con sus hermanos y sus vecinos para poder explotar sus capacidades; en ese tiempo “lo de onda” era Vaselina y él la representaba todo el tiempo. Cantaba en la regadera, jugaba a ser director y actor, pero curiosamente tomó el camino de la producción.

“Cuando yo estaba saliendo de la secundaria, vivía en Polanco y en la casa de al lado grababan una telenovela que se llamaba Amor en silencio, salía Erika Buenfil y Omar Fierro, entonces yo iba a ayudarles, desde chiquito me encantaba y ahí dije: lo que quiero es dedicarme a esto”, dijo para comenzar a contar su trayectoria en la industria.

Corre, ve y dile

Decidido de su futuro, Jorge terminó la preparatoria e ingresó a la Universidad en el Tecnológico de Monterrey en la carrera de Ciencias de la Comunicación, pero por alguna razón supo que debía dedicarse a practicar lo que le gustaba y tenía que comenzar lo más pronto posible, así que dejó la escuela y se preocupó por “entrenarse”.

En ese tiempo no se usaba como tal el término trainee para referirse a los pasantes o ayudantes durante un filme, pero a eso se dedicó en sus inicios, era el asistente de todos, se prestaba para lo que fuera, desde traer los refrescos hasta ayudar en las escenografías; era el “corre, ve y dile” de la producción.

La primera cinta en la que colaboró fue Amor a la medida, cuyo director era Raúl Araiza, “estuvo increíble porque era un película con los Tigres del Norte, entonces ahí los conocí y fue muy chistoso, tenía 19 años cuando entré y fue una muy bonita época.”

Curiosamente, su principal intención era ser director, pues no conocía ni remotamente la función de un productor, siguiendo este objetivo se dedicó a aprender el oficio de script o continuista, quien es la persona que se encarga de supervisar la continuidad del proyecto audiovisual en los aspectos visuales y argumentales, de modo que el hilo conductor en el que se narra la historia no experimente ningún salto de secuencia a los ojos del espectador; así poco a poco fue descubriendo los diferentes puestos y para qué servían. Este entrenamiento en diferentes películas forjó las bases de la carrera del productor, y así se comenzó a hacer de un lugar en la industria.

La evolución del cine mexicano

Para cuando Jorge Aragón se adentró en el mundo cinematográfico, éste se encontraba en decadencia, era la época en que las películas se hacían muy parecidas a la televisión, tales como La risa en vacaciones, La india María, o las famosas películas de Gloria Trevi. En ese tiempo la gente perdió el interés por las producciones mexicanas, hecho que marcó la vida de Jorge pues de alguna manera fue “un momento en que se empezó a acabar el cine nacional”, ya que se preferían los filmes de corte hollywoodense.

El resurgimiento de la industria comenzó con la aparición de los conjuntos multiplex y el auge en la exhibición de las cintas a finales de los años noventa, conforme empezaron a surgir más cines, la gente empezó a querer ver más películas mexicanas; aparecieron Cinemark, Cinépolis y Cinemex en México, los cuales permitieron ver más cine nacional y en mejores condiciones.

Este hecho repercutió de sobremanera en su visión cinematográfica, pues aún recuerda cuando los cines eran casi teatros, como el antiguo Cine Diana, el Cine Latino y el Cine Insurgentes, donde sólo se exhibían películas mexicanas con un audio y una imagen horrible; lo bonito de esos cines, rememora, era que se los filmes se veían con tres mil personas alrededor y no con setenta, como ahora.

De tour en la película

Para crear una película se necesita todo un proceso que Jorge explica de manera muy sencilla: desarrollo, preproducción, rodaje y postproducción; cuatro etapas que parecieran muy fácil de realizar pero en las cuales se debe invertir tanto tiempo, como esfuerzo y paciencia.

Para el productor la etapa más disfrutable es la postproducción, en donde se encuentra contenida la edición y con la cual hace un claro ejemplo: “el cine es como un cohete que cuando lanzas es enorme, y que va perdiendo piezas poco a poco hasta que se queda chiquito; así es la película, empieza siendo un monstruo enorme lleno de cosas, y termina siendo muy diferente a como empezó”, dijo haciendo de cuenta que me daba clases, con un entusiasmo profundo por explicar con detalle y que yo entendiera de lo que hablaba.

La parte que más disfruta, es aquella en la que ya teniendo el negativo final de la película, con la mezcla de sonido terminada, es tiempo de estrenar, “es lo mas bonito, ahí ya nada está en mis manos, y es muy gratificante ver por primera vez con un público extraño tu película, si se ríen, si no se ríen, si les gusta, ver que hacen: ese el mejor momento”, mencionó al tiempo que sonreía como si estuviera en pleno estreno con los ojos llenos de alegría porque a la gente le gusta lo que él hace.

Aragón Luna considera que su profesión es muy atípica, porque para empezar, cuando está rodando, su oficina está en la calle, llega con camiones para simular cosas que suceden realmente, significa jugar a imitar la realidad y mientras mejor lo haga mas éxito se puede tener; el cine es muy lúdico.

”Es tan difícil hacer un rodaje y es tan exigente, requiere de muchísimo esfuerzo, de muchísima gente, de muchísimo dinero, de muchísimo talento, exige, exige, exige, y eso es padrísimo porque una vez que tienes todos los elementos y llega el momento de la toma, sucede como una magia en la que todo mundo quiere participar y en la que las cosas empiezan a suceder; imagínate que tienes que cerrar el Periférico para hacer una toma, hay una descarga de adrenalina fuertísima en la filmación, un cansancio y un desgaste físico muy fuerte, pero es padre porque te hace sentir una persona muy dinámica”, dijo al recordar esa escena inmortal de la película Fuera del Cielo en la que el Malboro se avienta de dicha vía.

Papá soltero



La familia de Jorge lo apoyó en todo momento, nadie de su primer núcleo social se dedicaba al cine, así que él era el innovador de la familia; cuenta el productor que era una situación muy chistosa cuando asistía a reuniones y fiestas, pues todo mundo se le acercaba para preguntarle cómo eran los artistas y qué se sentía trabajar en esa industria, lo hacían sentir importante y eso le gustaba.

Tiene dos hermanos, él es el mayor con 40 años, luego sigue uno de 36 y por último Iván, de 18. “El chiquito es como si fuera mi hijo, lo crié y me hice cargo de él desde que mi papá falleció, él es como mi enano y está increíble porque ya está empezando a ir a entrenar a las películas, como yo”, siendo el segundo Aragón que busca el camino cinematografista.

La familia no es grande, se limita más bien a su círculo nuclear; su mamá no tiene hermanos, así que por ese lado no hay mucho de donde, y de la parte paterna no dijo mucho; básicamente su familia es su hijo postizo: su hermano Iván.

Casado con el cine

Al preguntarle acerca de su situación amorosa, Jorge sólo pudo responder “yo estoy casado con el cine…Una vez fui a ver una película, Elizabeth, en ella hay un momento en que dice: me voy a casar con Inglaterra, y yo así dije: me voy a casar con el cine.” En dicha industria es muy difícil tener una pareja, los horarios no ayudan pues se puede salir muy tarde de trabajar y no hay mucho tiempo libre, por lo que dijo que a él lo que le funciona es ser una especie de “papá soltero”, estar pendiente de su “chamaquito” lo llena tanto emocional como sentimentalmente.

Otra de las razones por las que no prefirió el camino de las relaciones es por que en su trabajo muchas veces se idealiza demasiado el amor, pues de tanto buscar la historia perfecta, la de cuento de hadas, se vuelve imposible aterrizar en el mundo real; “es muy difícil enfrentarte a la realidad, o sea, todo el tiempo estás escribiendo la historia de amor más bonita jamás escrita y a la hora que te enfrentas a la calle con las mugres que hay afuera dices no pues ya para qué”, y cómo no comprenderlo si con cada “cuero” que sale en las cintas y después de convivir con ellos, ha de ser difícil conformarse con cualquiera.

Pero a la vez el no tener una pareja es el mayor sacrificio que Jorge ha realizado por llevar una carrera exitosa en el cine.

Fifty fifty

Una de las cosas que más le apasiona a nuestro productor, es la de combinar su trabajo con lo creativo, pues no se limita únicamente a tratar con lo administrativo y cuantitativo de las filmaciones, sino que se involucra de sobremanera, “leer guiones, criticarlos, saber por dónde van, anotar, decir qué cambiarle, llenarlos de notas; esta parte te conecta mucho con el lado creativo y vuelve muy completa esta profesión.” Hasta cierto punto el productor es el “papá” de la película.

A diferencia de un director, quien se dedica únicamente a la parte artística, un productor necesita tener 50/50 de capacidades abstractas tanto de concretas, y él reúne dichas aptitudes bastante bien. El productor es quien organiza, administra, ejecuta, dispone, y vigila la película, producir es “hacer que sucedan las cosas” y él lo sabe hacer.

A Jorge le encanta dar pláticas en las universidades, de hecho confiesa que lo único que le falta es dar clases para ser feliz, siempre que lo invitan acude con todo gusto; le gusta darse cuenta de que lo que él y cada quien hace necesita una definición, es darle un propósito a las cosas que muchas veces hacemos por pura intuición.

Uno de sus sueños es llegar a dirigir su propia película, su ideal es hacer una comedia romántica gay, ya que éste es su género favorito y además no existe una película mexicana que aborde dicho tema, pero confiesa que sería un proyecto muy personal y muy chiquito (ojalá que se anime porque suena bastante interesante).

El sentimentalismo sale a flote al confesar que sus películas favoritas son Tres bodas y un funeral y Un lugar llamado Nothing Hill, dos comedias románticas por excelencia, aunque también goza de las películas mexicanas antiguas, y habla eufóricamente de su filme preferido Los Caifanes, una cinta sesentera que muestra las diferentes clases sociales conviviendo por una noche.

Como buen productor también necesita saber de televisión, así que se preocupa por seguir las series que más le gustan, cuando tiene tiempo libre le gusta ver Glee, Entourage, Six Feet Under, Breaking Bad, NipTuck, The Borgia y Chuck, entre otras, todas ellas producciones americanas; curiosamente no mencionó ninguna serie mexicana, ha de ser por su dolor de muelas: Capadocia, producción que le sacó canas verdes y de la que más adelante se hablará.

Y su carrera

Después de entrenar en sus primeras películas, consiguió un trabajo en la casa productora Televicine, puesto en el que laboró ocho años, ahí aprendió las bases de su carrera y el conocimiento de los diferentes puestos.

La telenovela Mirada de Mujer representó un cambio en su carrera, pues al verla y fascinarse con ésta supo que necesitaba ser parte de la productora que había hecho dicho programa: Argos Comunicación. “Pedí trabajo en Argos y me dieron chamba por tres meses, dejé todo y me quedé 7 años”, ahí llegó a ser nombrado director de Argos Cine y cuya experiencia le dejó tanto buenos como malos sabores de boca.

En dicha empresa produjo películas como La Primera Noche, Ladies Night, El Cielo en tu Mirada, Vivir Mata, Historias del Desencanto, Juana tenia el pelo de oro, Las Caras de la Luna, Brisa de Navidad, la serie de televisión Capadocia, entre muchas otras producciones de alto renombre. Ladies Night, por ejemplo, es una de las más importantes puesto que recaudó 80 millones de pesos y le valió un Disco de Oro por el soundtrack con el mismo nombre.

Al hablar de las películas de los posters que se encontraban en su oficina sucedió una curiosa situación, cuando miró cada uno de ellos, la sonrisa no se pudo esconder pero justo cuando habló de Capadocia, un gesto de disgusto saltó en su rostro y dijo:

“Esta pinche serie me costó un riñón, un hígado, sólo hice la primera temporada, pero fue súper desgastante, ha sido lo mas difícil que he hecho en mi vida. Una serie implica muchísimo tiempo, ésta la filmamos durante 17 semanas y fue agotador, muy cansado, y más con tanta pinche vieja junta ¡es dificilísimo! No la disfruté pero fue una cosa muy premiada. Tanto pinche trabajo que me costó ahora que me rinda algún fruto”, dijo señalando el póster de la serie. “La disfruté en la premier sólo cuando todo mundo decía -no manches que trabajote-. No la quiero pero si es un parteaguas en mi vida, esa serie me hizo decidir que tenía que independizarme, me hizo definir que tenía que hacer los proyectos que yo quisiera hacer.”

En ese momento fue cuando decidió abandonar Argos para asociarse con Sobrevivientes Films, donde ya realizó su primera cinta en colaboración con el director Jesús Magaña, Abolición de la Propiedad.

Vamos por la felicidad que el destino nos negó

¿Un consejo de vida? Fue la pregunta lanzada al productor por y su primera reacción fue decir ¡Ay cabrón!, acompañada de una cara de sorpresa y compartió conmigo una de las frases que repetía mucho con una su amiga productora Inna Payan: “Vamos por la felicidad que el destino nos negó”. Dichas palabras son parte del diálogo de la película Vivir Mata, que sin duda marcaron la vida de Jorge.

“Hay tres frases que me gustan mucho en particular, una de ellas es que todo espacio vacío tiende a llenarse. Significa que hay una oportunidad y si no la tomas tú alguien más la va a tomar“, dijo cuando checaba su Facebook y la parte en la que escribió sus citas favoritas. “La otra es algo que realmente creo, todo en esta vida tiene que ver con el amor, it’s all about love. O te falta amor o tienes amor o quieres más amor, todo gira alrededor de él”, dijo, y la verdad es que sí, es una persona cursi, como se describe él mismo su biografía de Twitter: “Un tipo cursi pero bien honesto”.

Jorge Aragón es un claro ejemplo de que los sueños se hacen realidad, nada cuesta tener una meta y tratar de cumplirla, así sea parezca lo más difícil de realizar, cuando se tienen ganas, las cosas se pueden lograr; el chiste es “chambearle”.

Así es como termina un lapso de pláticas, risas y experiencias compartidas que tuve el placer de experimentar, y que sin duda me deja ganas de seguir un camino similar y de conocer más a fondo a una persona tan completa, capaz, divertida y dinámica que agradezco que haya tenido la confianza de rebelarse conmigo.










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