viernes, 26 de agosto de 2011

LIBROS NOVEDOSOS Y ARTE CON SABOR A OAXACA


  • Se realiza la Sexta Feria del Libro en Ciencias Sociales
  • Feria del libro que se complementa con artesanías
Por Fanny Ruiz Palacios
México (Aunam). Con la finalidad de traer novedades en ciencias sociales y crear un vinculo entre la cultura por los libros y lo artesanal, se realiza la Sexta Feria del Libro en Ciencias Sociales. “Es una feria del libro que se complementa con artesanías”, afirmó Jesús García, uno de los organizadores del evento.

Esta feria se realiza cada año como parte de las actividades culturales del Instituto de Investigaciones Sociales; “la primera feria que realizamos fue muy pequeña, pero cada año la cantidad de invitados u asistentes se ha ido incrementando”, señaló el coordinador de la biblioteca de dicha institución.

Han tenido como estados invitados a Michoacán, Veracruz, Yucatán y, ahora, Oaxaca. Una de las intensiones de tener a una entidad de la República como anfitrión es dar promoción al Estado en cuanto a sus artesanías, el turismo y su gastronomía, “pretendemos hacer difusión a la cultura”, dijo.

La idea de la feria del libro en Ciencias Sociales es que las casas editoriales vengan al Instituto y no sean los investigadores los que acudan a ellas. Las asistentes este año son más de treinta editoriales, entre ellas Fondo de Cultura Económica, Universidad Autónoma de México, Colegio de México, Colofón. Además, se cuenta con la presencia de editores locales de Oaxaca como la Universidad de Oaxaca.

Mediante una elección al azar, el instituto incorporado a la UNAM elige una de las entidades del país que cuente con producciones de estudios sociales. “Nosotros enviamos una carta al estado que deseamos se presente, en caso de que no recibiéramos respuesta seleccionamos a otro estado pero, afortunadamente, siempre han dicho sí”, explicó Jesús García.

Un representante de Oaxaca es quien hace una lista de los artesanos asistentes, es el estado invitado quien elige quienes vienen y qué traen para la exposición, “esta ocasión tenemos diez artesanos independientes, son microempresarios que pretenden mostrar su trabajo. Además, contamos con la presencia de tres personas que venden comida típica de su estado natal”.

Los artesanos pagan todo de su bolsa, “pero les va bien” señaló el representante del Instituto de Investigaciones Sociales. Referente a las ganancias económicas, afirmó que lo usan para pagar la carpa, “en general nuestras ganancias son en especie porque los investigadores seleccionan libros para la biblioteca”.

Sólo compran materiales únicos, “adquirimos libros no repetidos, mediante una lista, hecha por los investigadores, en donde se incluyen textos candidatos, los cuales son aprobamos en función del presupuesto y de su contenido, pues deben entrar en las líneas de investigación”.

Para clausurar el la sexta edición de la feria, que se realizará el 26 de agosto, “contaremos con una Estampa Oaxaqueña que consiste en una representación en pequeño de la Guelaguetza”, mencionó Jesús García. “Además, habrá una muestra de comida gratis”.


Deleite al estilo oaxaqueño

Una carpa blanca en la explanada del Instituto de Investigaciones Sociales, cambia la apariencia del edificio azul de Ciudad Universitaria. Personas van y vienen, suben algunas escaleras y se introducen en un mundo de libros.

Pasos lentos realizan los asistentes a la Sexta Feria del Libro que ahora tiene a Oaxaca como estado invitado. Miran por aquí y por allá, buscan en la portada de cada material un conjunto de palabras que llamen su atención.

Hombres y mujeres, jóvenes y mayores, identifican las editoriales presentes, a través de hojas blancas pegadas en la parte frontal de las mesas que alojan títulos sobre temas sociales: Miguel Ángel Porrúa, UABJO (Universidad Autónoma "Benito Juárez" de Oaxaca), Axolotl Libros, Universidad Autónoma Metropolitana, Ediciones AKAL, PUEC (Programa Universitario de Estudios sobre la Ciudad), Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, entre otras.


La música ambienta el recorrido de los visitantes, un señor de pie detrás de un puesto lleno de discos resulta ser el responsable de que la gente conozca las melodías oaxaqueñas. Cerca de él, se ubica el puesto de Marcelino Galán, un artesano de San Bartolo Coyotepec, quien fabrica esculturas de barro negro.

Figuras de animales como perros, delfines y búhos, cráneos humanos, ángeles, siluetas humanas, además, de collares y pulseras son hechas por medio de las técnicas denominadas “grabado” y “calado”. “El calado se hace con una navaja, raspo y voy dando la forma; para el grabado utilizo corcholatas, peines o cualquier otra cosa para crear detalles”.

Al artesano procedente de Oaxaca le toma aproximadamente tres días realizar su trabajo “primero hago la figura, dejo secar por una noche, cuando está entre fresco y seco hago el diseño; al terminar, las llevo a un horno profundo. Si se quiere dar brillo a las piezas, antes de meterlas al horno se deben pulir, si no entran directo”.

Mujeres se acercan a su local, observan por un momento sus diseños y le preguntan el precio. Acto seguido, la vista de las damas se enfoca en aretes, collares y pulseras hechas de chapa de oro mediante la técnica conocida como filigrana, que es la joyería tradicional de Oaxaca.

Siguen su camino, ahora, se detienen frente al puesto de comida que exhibe cecina, choriza, mezcal, queso oro, mole de Juquila, chapulín, café, nata, miel y otros productos. No es necesario preguntar los precios pues cada uno de los alimentos lleva encima su costo.

Es imposible no percibir el olor de la sazón oaxaqueña mientras admiran libros y artesanías. Las responsables están al fondo de la carpa, un grupo de mujeres que cocinan platillos de su estado para deleitar a los asistentes quienes impacientes esperan degustar la comida que guisan sobre el sartén.

Chicos y grandes caminan para conocer los materiales que se presentan, mientras saborean una hojaldra de mole que llevan en la mano acompañada de un vaso de agua de orchata o jamaica. Son varios los paladares entretenidos por la comida oaxaqueña que allí les vende.

Con la sonrisa en la boca por la respuesta de los asistentes a la feria, camina de un lugar a otro la licenciada Lizbeth González González, coordinadora de cultura y turismo, quien fue la encargada de seleccionar a los artesanos para la feria. “Cuando recibí la invitación del Instituto de Investigaciones Sociales contacté a la gente para que viniera, no fue difícil que aceptaran porque la mayoría son de Oaxaca pero viven en el DF”.

Lizbeth González realiza un constante recorrido con los artesanos, quienes se muestran a gusto por presentar su trabajo en la exposición. Con la paciencia revelada en sus ojos, esperan a que una persona se les acerque para preguntarles ¿cuánto cuesta esto o aquello?, y ellos dar su respuesta esperando agradar con su trabajo, un trabajo artesanal que refleja la identidad de su pueblo.







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