viernes, 18 de enero de 2013

LA BEATLEMANÍA SIGUE VIVA: EL LARGO Y SINUOSO CAMINO DE MORSA


“I am he as you are he as you are me and we are all together”
The Beatles, I am the Walrus.

Por Angélica Jackeline Ferrer Campos
Es sábado por la noche y la cita es a la siete. La gente comienza a llegar al Teatro Hidalgo desde una hora antes; algunos compran sus entradas y otros hacen fila para poder entrar. Jóvenes y adultos, esperan ansiosos la llegada de Morsa, agrupación tributo a The Beatles.

Vestidos de negro, los músicos suben al escenario; la luz roja del lugar los ilumina. Los acordes de Love me do comienzan a sonar en el recinto. La armónica de Víctor Rosas Castro “Papá Morsa”, provoca que el público esté eufórico; cantan con tanta pasión como si estuviesen presenciando el emblemático concierto de The Beatles en el Shea Stadium de Estados Unidos en 1965.

Es sábado por la noche y la cita es a la siete. La gente comienza a llegar al Teatro Hidalgo desde una hora antes; algunos compran sus entradas y otros hacen fila para poder entrar. Jóvenes y adultos, esperan ansiosos la llegada de Morsa, agrupación tributo a The Beatles.

Vestidos de negro, los músicos suben al escenario; la luz roja del lugar los ilumina. Los acordes de Love me do comienzan a sonar en el recinto. La armónica de Víctor Rosas Castro “Papá Morsa”, provoca que el público esté eufórico; cantan con tanta pasión como si estuviesen presenciando el emblemático concierto de The Beatles en el Shea Stadium de Estados Unidos en 1965.

“Love, love me do. You know I love you. I’ll always be true. So please, love me do”, cantan Rafael Carrillo, bajo y voz e Isaac Méndez, tecladista y guitarrista de la agrupación mientras Víctor “Otto” Rosas Facio, guitarra, bajo y voz y Mauricio Rosas, batería y voz, tocan. La entrega con la que se desenvuelven en el escenario es prueba fehaciente de la gran admiración que los cinco integrantes tienen hacia el Cuarteto de Liverpool.

Gritos y vítores aclaman a Morsa. No hay presentación en la cual el recibimiento sea distinto. La calidad musical que muestran ante el público beatlemaniaco desde 1984, los ha posicionado como los preferidos de muchos. Por ello, son considerados el mejor grupo tributo a The Beatles en México y Latinoamérica.

Come together in Radio Éxitos: el inicio

“Back then long time ago when grass was green;
Woke up in a daze;
Arrived like stangers in the night.
(Fab) long time ago when we was fab…”
George Harrison, When we was fab.

En 1982, la estación Radio Éxitos (famosa en el país por ser la primera en traer música de los “Fab Four”), en conjunto con EMI Capitol México, organizaron un concurso para conmemorar el 20 aniversario del lanzamiento de Love me Do en el que convocaba a los grupos tributo de toda la República Mexicana. El premio para los cinco mejores, era grabar un disco homenaje a The Beatles.

De estas agrupaciones, cuatro jóvenes músicos decidieron reunirse por el simple gusto de interpretar las canciones de su grupo predilecto. Sin embargo, fue hasta 1984 cuando formalmente se creó el grupo. Víctor Rosas, guitarrista, Alejandro Baumgarten, bajista (exmiembros de Bitters); Mario Zavala, guitarrista (antes integrante de Los Neutrones) y Fidel Sánchez, baterista (anterior músico de Ruedas), conformaron la primera alineación de Morsa.

En agosto de ese mismo año, fueron invitados a La Casa del Canto, ubicada en la glorieta de Insurgentes, donde se presentaron durante cuatro años. Posteriormente, tocaron en el bar Arthurs Steak’s House. ”Primero nos llamaron como para sustituir a Mersey (grupo tributo) una semana y poco a poco, nos quedamos. Desde ahí, empezó la historia”, menciona Alejandro Baumgarten en la entrevista audiovisual titulada “El grupo Morsa Original: el origen”.

Tal fue el éxito que tuvieron en este sitio, que se presentaban los siete días de la semana con dos shows. Alternaban con Los Frank’s (grupo de rock en español), Five Finger’s y Kamerino, pero la gente hacia filas para ver a Víctor y compañía.
Por ello, en 1988 y con la remodelación del bar, el cual cambió su nombre a Liverpool Pub Saloon, lograron cautivar a un número mayor de personas, gracias a su talento, versatilidad y a la zona donde se encontraba el lugar (Zona Rosa del Distrito Federal).

La Morsa toca música sinfónica

“So may I introduce to you the act you’ve known for all these years:
Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band!
We’re Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band,
We hope you will enjoy the show.
Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
Sit back and let the evening go”
The Beatles, Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band.

Al año siguiente y por orden de Jorge Vals, uno de los dueños del Liverpool Pub, Morsa comenzó a trabajar con la Orquesta Liverpool Ensamble. Los miembros de la agrupación ayudaban a elaborar las partituras con las que se presentaban, ya que en ese tiempo no se conseguían fácilmente.

“Lo hacíamos con discos estereofónicos. En una bocina se escuchaban las cuerdas y en otra, los metales. Tomábamos dos pentagramas: uno en clave de sol (agudas) y otro en fa (graves). Así acomodábamos las cuerdas. Los metales son más fáciles de distinguir; los separábamos conforme aparecían en la pista”, explica jocosamente el exbajista de Morsa en “El grupo Morsa Original: el origen”.

Como siempre, la primera presentación fue recibida con gran júbilo entre los fans de la banda. Por esta razón, comenzaron a viajar constantemente y una de las ciudades de la República Mexicana que visitaron fue Guadalajara, en el estado de Jalisco. No obstante, la inexperiencia de los músicos para escribir partituras, provocó que el concierto no tuviera tanta calidad; a partir de ese instante, se empeñaron en corregir estos errores y en causar interés en directores de orquesta del mundo.

Esto ayudó a que los empresarios se interesaran en ese proyecto y los contrataran con la Orquesta Liverpool Ensamble de 1993 a 1995 en distintos teatros del país, especialmente en el Distrito Federal. Actualmente, estas presentaciones se realizan esporádicamente en el Teatro Tepeyac y Teatro Hidalgo, principalmente.

En 1998, son invitados a presentarse en el Auditorio Nacional y esto los hace posicionarse como el primer grupo tributo de The Beatles en presentarse con la Orquesta Filarmónica de la ciudad de México.


Go to England! Vámonos a la Caverna

“And our friends are all on board;
Many more of them live next door 
and the band begins to play…”
The Beatles, Yellow Submarine.

Al terminar su relación laboral con el Liverpool Pub en 1996, el grupo abre su propio centro nocturno: La Taberna de Morsa. Fue inaugurada por Louise Harrison, hermana de George Harrison. Ahí se presentaron agrupaciones como Los Flash Back, Blue Rocker’s, Kamerino, La Viuda y Cadillac Rosa.

En 2001, Ricardo Calderón, fan de The Beatles y dueño de la tienda Abbey Rock ubicada en la colonia Hipódromo Condesa, logró convencer a los organizadores del Festival Anual de The Beatles para que Morsa se presentara sin realizar pruebas en Cavern Club, cuna del famoso cuarteto conformado por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr.

Así que Alejandro, Víctor, Fidel y Mario se embarcaron en una aventura del otro lado del Océano Atlántico, justo en la localidad de Liverpool. Los dueños del sitio querían que la agrupación mexicana se quedara a tocar en la Caverna después del festival por dos o tres meses más, pero los compromisos de trabajo los hicieron regresar a México.

“Eran muy buenos. Nunca se nombró como el tercer mejor grupo a nivel mundial…No es un logro, es tener lana… Lo que debería de contar es el trabajo de las agrupaciones”, opina Isaac Méndez, actual tecladista y guitarrista de la banda.

Declive y nueva alineación: Morsa se refresca

“What would you think if I sang out of tune,
Would you stand up and walk out on me ?
Lend me your ears and I'll sing you a song
And I'll try not to sing out of key.

Oh, I get by with a little help from my friends
Mm, I get high with a little help from my friends
Mm, gonna try with a little help from my friends”
The Beatles, With a Little Help from my Friends.

Al regresar de Inglaterra, la Taberna de Morsa cerró sus puertas. Para ese tiempo, la relación entre los integrantes del grupo comenzó a deteriorarse; Mario Zavala y Fidel Sánchez abandonaron el grupo casi 9 meses y distintos músicos lo sustituyeron, entre ellos Han Derien, actual baterista de Red & Blue.

Algunos de los eventos que realizaron antes de su separación fueron tocar en el Teatro Metropolitan de la ciudad de México con motivo del aniversario número 64 de Sir Paul McCartney y ser teloneros de Tony Sheridan en la presentación que ofreció en nuestro país en 2006.

Alejandro, Mario y Fidel tomaron su propio rumbo y formaron For No One. Mientras tanto, Víctor se dio a la tarea de buscar nuevos integrantes que levantaran la imagen del grupo que con tantos bríos alegró a miles de fanáticos años atrás.

“Necesitaba elementos que fueran fanáticos de The Beatles también. Cada uno de los integrantes pertenecía a un grupo que ya tocaba música del cuarteto. Los muchachos tienen ciertas características que los hacían importantes dentro de su grupo; los invité a integrarse a Morsa y afortunadamente para mí, ha resultado de muy buena forma… Independientemente del hecho de subirnos a un escenario, la única diferencia entre el público y nosotros es que sabemos tocar un instrumento. Somos iguales”, explica Víctor Rosas.

Fue en 2008 cuando cuatro jóvenes tomaron las riendas del animal mamífero semiacuático con el fin de mantener vivo el espíritu beatle. Rafael Carrillo (exintegrante de Rubber Soul), se convirtió en el bajista; Víctor “Otto” Rosas, comenzó a desempeñarse como guitarrista, papel que ya tenía en Revolution; Mauricio Rosas, ex Beat Boys, funge como baterista e Isaac Méndez se encuentra en los teclados y guitarra.


Aunado a ello, la apertura que muestran ante nuevas posibilidades de trabajo los ha colocado en el gusto y cariño del público. Van por todo el país tocando en recintos importantes como teatros, auditorios, festivales hasta fiestas de cumpleaños, bodas, bautizos y celebraciones en general. No se niegan ante las personas que los contratan.

Entre los estados donde más han sembrado triunfos, se encuentran Aguascalientes (existe un club de fans oficial de la agrupación en dicha entidad) y Jalisco. “Hemos tenido la oportunidad de tocar en los lugares más importantes de cada estado”, expone Isaac.

Respecto a este mismo tema, Rafa habla acerca del comportamiento del público y la relevancia de éste en las presentaciones. “Todos los lugares tienen su magia. Lo padre es cuando la gente te recibe y es muy beatlemana, sin importar que tan chico o grande sea el lugar, se vuelve importante. Conoces la forma de vida de otras entidades; al público”. Otto opina que “cada lugar te deja algo especial. Tenemos recuerdos de mucha gente valiosa y sobre todo, lo que nos une a todos es la beatlemanía”.

Academia Morsa: aprender entre fans

“Come together, right now over me”
The Beatles, Come together


La agrupación no se queda quieta. Además de las constantes presentaciones tanto en el Distrito Federal como en el resto del país, dedican cada sábado a enseñar a fans de John, Paul, George y Ringo a tocar algún instrumento, cantar y a conocer la vida y obra de los cuatro genios. Este proyecto inició en 2009, cuando después de que los fans preguntaran si daban clases de música, a Rafa se le ocurrió la idea de impartir cátedra sobre Beatles.

“El punto es continuar el fanatismo…Hay personas que tocamos y es una extensión de ese gusto por los Beatles. La Academia es transmitirles ese gusto a los niños y qué padre que puedan crecer con el conocimiento de saber tocar algún instrumento o de decir ‘ah, yo me sé tal canción’ y en algún momento, formar un grupo”, platica Rafa.

Esto se comprueba al llegar a Ámsterdam 302 en la colonia Hipódromo Condesa. Los sábados desde las nueve de la mañana, niños, jóvenes y adultos entran a través de la tienda Abbey Rock al sitio. Al pisar la primera parte del lugar, el ambiente es acogedor; fotos de la legendaria agrupación, piñatas y cuadros, tapizan las paredes. Ahí esperan a que los músicos lleguen.

Mientras tanto, los pequeños y los padres de éstos, conversan y tratan de incluir a los nuevos miembros de la escuela. No importa la edad, todo logran entablar pláticas sumamente interesantes sobre la carrera de los “Fab Four” como grupo y en sus proyectos solistas.

“Nosotras venimos desde la salida a Puebla. Somos fans de The Beatles y de Morsa desde hace muchos años; vamos a sus presentaciones cada que podemos. La Academia me ha servido para comunicarme mejor con mis hijas, ya que tenemos un gusto en común, además de dispersar un poco nuestra mente de las actividades diarias”, dice Maru Trejo, mamá de Sol.

Claudia es ingeniera en eléctrica y electrónica por la UNAM. Ella asiste a clases de batería y canto por el simple gusto de aprender. “Dan muchas facilidades. Por ejemplo, yo no tengo batería y tampoco puedo practicar en casa. Aquí me dejan ensayar y no me exigen tener mi propio instrumento”, explica.

El alumnado comienza a desesperarse. Están ansiosos por iniciar sus clases y quieren darle una sorpresa a Isaac: van a vocalizar antes de que él llegue. Deciden pasar al cuarto donde se encuentra el piano. Dicha estancia también tiene imágenes del grupo, pequeñas butacas moradas que contrastan con el color verde pistache de la pared y en la ventana, la letra de Happy Xmas (War is Over) composición de John Lennon, la cual les sirve a los alumnos como acordeón para aprendérsela.

Por fin llegan Isaac, Rafa, Otto y Mauricio. Los chicos ya están listos para trabajar en conjunto y es momento de trasladarse al garaje del lugar; inspira a viajar con la música y la buena vibra que todos reflejan. Se desempeñan con alegría y muchas ganas de aprender a entonar bien las canciones.

Los cursos duran un año, cuatro meses. Se dividen en cuatro módulos donde se aprende a tocar un instrumento; a cantar; a conocer la historia del grupo y a pronunciar el idioma inglés. “Estas secciones están acomodadas cronológicamente. La primera, lógicamente es lo que tocaban en la Caverna: rock and roll, en Hamburgo. Va creciendo temporalmente hasta llegar a discos como el Abbey Road, el Álbum Blanco y finalizar con el Let it Be”, comenta el bajista.

La colegiatura es de 1700 pesos, que puede ser pagada entre dos alumnos con la condición de que asistan a las mismas clases. La inscripción cuesta 800 pesos. En este mismo sitio, se venden las playeras con el logotipo de la Academia Morsa y los libros con las letras de las canciones.

Entre los profesores que imparten clases, se encuentra Manuel Guerrero, locutor del programa radiofónico El Club de los Beatles, el cual se trasmite en Universal Stereo 92.1 FM. Él se encarga de impartir la clase teórica a los estudiantes, la cual va desde la historia de cómo nació The Beatles hasta la forma en la que grababan sus pistas, ya sea en formato estéreo o monoaural. Amenamente y con ejemplos que comprueban lo anterior, Manuel hace que los fans, aunque no sean expertos en puntos de ingeniería de sonido, entiendan a la perfección y se apasionen más por la materia.

“Yo manejo camiones. Antes, practicaba en el tablero del vehículo (él toca la batería) pero ahora casi no tengo tiempo. Aún así, traigo a mi hijo, que es fan de los Beatles a que conozca y aprenda más sobre ellos”, manifiesta Rigoberto. Además, hace hincapié en lo interesante e importante que es la clase teórica, “porque Manuel es una enciclopedia ambulante”.

No obstante, el ensayo sigue. Al parecer, Happy Xmas (War is Over) es una canción difícil de interpretar por el tono vocal que requiere, pero nadie se da por vencido. Para relajar un poco al alumnado, Isaac decide cantar una canción: Sergio, el bailador. Todos comienzan a reír y a recordar al recién fallecido Choche, guitarrista de Bronco; a ellos se suma Óscar Betancourt, administrador de Morsa.

De esta manera, al retomar la canción de la semana, logran su objetivo y son felicitados por los miembros del grupo. El premio por su esfuerzo es cantar con el grupo en el Teatro Tepeyac y en el Festival Beatle del Distrito Federal.

“Aquí hay señores que ya tienen su propio grupo y tocan muy bien. También está Mariano, el niño que sabe manejar todos los instrumentos, en especial el piano. Toca precioso”, expone Maru.


And in the 2013: back in the England?

El 2013 lo inician en el Teatro Hidalgo el 19 de enero; esta presentación forma parte de la Rock’Ola Inglesa, compañía promotora de grupos tributo en México.

A pesar de ya no tocar en el Liverpool Pub (ubicado en Insurgentes Sur) ni en Pepperland (localizado en la Zona Rosa) desde finales del 2012 por el cierre de ambos centros nocturnos, ellos no han detenido sus presentaciones. El proyecto más importante que tienen en puerta es viajar a Inglaterra.

Pero, ¿cuál es la recompensa más grande para Morsa? No es la fama, ni el dinero. Ellos comentan que es la retroalimentación, ya sea con su público o con sus alumnos sobre el verdadero motivo que los une: The Beatles.

“Llegan y nos dicen ‘fírmame la pierna’ y nos preguntamos ‘¿nosotros qué?’. Lo importante es el Cuarteto de Liverpool”, dicta Isaac. Sin embargo, el público los busca no sólo por la representación que realizan de Lennon o Harrison, sino por su excelente calidad musical y su eminente cariño hacia los fans, que es lo que los mantiene vigentes.

“Puedo describir esta experiencia en una sola palabra: fantástica. Muy pocos tenemos la fortuna de poder tocar en el grupo más importante. Me la paso muy bien”, dice Rafa con emoción. Mientras tanto, Otto agradece la oportunidad de estar en el quinteto. “Tengo toda la pila puesta para que sigan saliendo más logros y proyectos”, expresa con ánimo.

Al final, siempre son aplaudidos. Todo termina en baile, gritos y emoción. Esto es lo que provoca Morsa al mantener viva la beatlemanía porque “yo soy él, tú eres él y tú eres yo y todos somos a la vez…yo soy el hombre huevo, ellos son el hombre huevo. Yo soy la morsa”.








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miércoles, 16 de enero de 2013

EL HOMBRE DETRÁS DE UNA FORMA DE MUJER

Por Fernando Rivera Cruz
Fotos: Héctor Raúl González M.
México (Aunam). Pecado para algunos, el cual se sigue manteniendo en la sociedad a través del tiempo. Inaceptable para los conservadores. Aceptable para quienes consideran que de cualquier manera se debe buscar el sustento diario.

Siguen su actividad. El sexoservicio es parte de ellos. Sin embargo, lo practican con una variante: que no son mujeres biológicas, aunque sí a la vista. Sus ropas cubren el secreto. Son transexuales (ellos aún no se operan, y tal vez no lo desean). En busca de sueños que las circunstancias les han quitado.

Y es que para el sociólogo Francisco Gómezjara este es un fenómeno en el que el individuo “se ofrece libremente a cambio de dinero al primero que llega sin elección ni placer, en forma cotidiana cuando no posee ningún otro medio de existencia (o no sea su ocupación principal) es una prostituta integral”.

Para Joaquín Torres Acosta, Jefe del Departamento de Desarrollo de Programas Educativos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), un transexual es una persona que “expresa su humanidad a través del uso de vestimenta, lenguaje, manierismos, que en una determinada sociedad se consideran del género opuesto.

“Viven una discriminación. Pasan por encima de los acuerdos establecidos por la sociedad que los castiga”, opina; y agrega que la discriminación tiene sus orígenes en las causas sociales, en aprendizajes colectivos, no en causas psicológicas individuales.

Es un estigma. Los riesgos están siempre latentes. Ya no son siquiera que se puedan contagiar de alguna enfermedad de transmisión sexual, sino hasta de ser golpeados por quienes son sus clientes. Golpes que les pueden causar la muerte. Y que a veces lo logran. Sin que se esclarezcan las causas. Que pueden ser homofóbicos o fanáticos religiosos.

Estas personas soportan insultos. A veces con tal de obtener recursos que les permitan abrir un negocio para poder salir de este trabajo. Son hombres, son fuertes, pero su corazón es débil. Soportan inclemencias. Adoptan otra identidad. Mientras brindan el servicio muestran felicidad, gozo, placer. Aunque por dentro estén muertos, desgarrados.

“Desde muy joven supe que yo no debí haber nacido con este cuerpo. Mis padres se separaron cuando tenía siete años de edad. Ella se fue de la casa y mi hermano y yo nos quedamos con mi papá. Vivimos con él, pero eso no era vida. Creo que desde niño ya se me notaba lo gay, y él (su padre) me pegaba por cualquier cosa”.

Quien habla es un transexual, que a pesar de tener su propio negocio, aún se prostituye. Por razones de seguridad, opta por no dar su nombre real. Sin embargo dice que su nuevo nombre, el de mujer, es “Shakira Verástegui”. Así lo revela un gafete que porta en su pecho, debajo de una fotografía de ella.

El aire es un tanto frío. Es un lugar grande, limpio. Siempre elegante. Con música de Mónica Naranjo. Ella baila. Una planta completa, de un pequeño edificio de cuatro pisos, ocupa lo que es su negocio, con varias trabajadoras para atender a la abundante clientela.

Es en el Estado de México donde vive Shakira. Una tierra que, dice, no la ha tratado bien, “pero he sobresalido”, asegura. Ahora tiene su estética. Varios años de trabajo le han costado obtenerla. Pero ha habido causas que le han hecho regresar a la prostitución.

La prostitución masculina crece. Así lo revela un estudio realizado en 2009 por el Instituto de Geografía de la UNAM que indica que “la mayoría de los hombres que ejercen la prostitución son menores de 30 años, provienen de estratos socioeconómicos bajos, cuentan con poca formación académica y han hallado en esa actividad un medio de sobrevivencia ante la falta de oportunidades de desarrollo”.

Inocencia robada

Según los informes de la Dirección General de Asuntos Jurídicos e Internacionales de la Secretaría de Salud “13 estados del país reglamentan la prostitución: Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa y Zacatecas”.

Sin embargo se encuentra abolida en el Distrito Federal, el Estado de México, Puebla y Guanajuato. No hay una reglamentación que regule esta actividad. Y las historias sobran.

Nunca habló, siempre callaba. Soportaba las atrocidades que se cometían contra él. Y a pesar de que su hermano, quien falleció hace poco más de un año, y él crecieron juntos, eso no mejoró la situación.

Shakira comenta que su padre permitía que su hermano la tratara mal. Era la sirvienta. Lavaba ropa, limpiaba la casa, cocinaba. Siempre al servicio de los otros. “Siempre me gritaban ´puto´. Y si no hacía lo que querían me tiraban en el suelo y me pateaban. Luego quedaba inconsciente y despertaba cuando ya no había nadie, sangrada y tirada en el suelo”, comenta, aguantando las lágrimas.

Lo anterior la orilló salir de su hogar a los 15 años de edad. Su papá casi nunca estaba en casa. La responsabilidad de sobrevivir recayó en ellos mismos: en su hermano y en él. Pero poco antes de irse, el mismo Alfredo, su hermano, lo mandaba a prostituirse.

“Me decía que si me gustaba andar de puto, que me fuera a ponerle con los hombres a la calle. Y me sacaba a patadas o de los cabellos. Así como estuviera vestido. En esa época todavía no me vestía de mujer. Me amenazaba con que si no regresaba con dinero no me iba a dejar entrar”, afirma.

Y así ocurrió. En varias ocasiones no había clientes. Llegaba sin ninguna moneda. Alfredo cumplía su promesa. Shakira dormía en la puerta, en la entrada de ese hogar que se supone le brindaría protección y calor. Sólo recibía el frío, la brisa helada de la madrugada. Sin cobija que lo cubriera. Sólo con las manos entre las piernas y en posición fetal.

Para Torres Acosta, cada sociedad responde a su contexto. La condición socioeconómica, la educación, y las relaciones interculturales afectan en la aceptación de la diversidad sexual. “Si las sexoservidoras sufren de maltrato, ¿qué puede esperarse de hombres que portan vestimenta de mujer y se prostituyen? Sólo odio y discriminación.

Un pequeño imperio

“Todo lo que se ve es el producto de mi trabajo. Años de prostituirme me han costado para poder hacer este imperio, en el que yo soy la reina. No olvido mi pasado. Cuando Alfredo se murió, de cáncer, yo no sentí nada. Ni siquiera lloré. Pero tampoco tenía coraje. No sé, pero pagué todos los gastos funerarios”, recuerda.

Han pasado 17 años desde la primera vez en que tuvo sexo con una persona de su mismo sexo, con lo cual ganó sus primeros 150 pesos. Tenía 15 años. Aún dice hacerlo, pero para terminar de pagar sus deudas.

“La mayoría son de drogas. Sí, las consumo casi desde que empecé en esto. He probado de todo¸ pero ahora sólo es cocaína y marihuana. Casi diario. Para mi cuerpo ya es una necesidad”, cuenta, apenada de lo que dice, pero abriendo su historia.

Cuando ya tenía compradas algunas cosas para abrir su estética, y el primer mes de un pequeño local ya pagado, su mamá regresó. Lo primero que hizo fue quemarle su material. No pudo hacer nada. Él no estaba en su casa en ese momento.

“De eso prefiero ni hablar. He buscado a mi mamá. No puedo hacer nada si ella no quiere dirigirme la palabra. Dice que me perdona siempre y cuando deje de vestirme así”, recuerda, con la serenidad en su rostro, pero con un golpeteo en el suelo con sus zapatos de plataforma que reflejan su ansiedad.

El odio hacia lo diferente
Según datos del Conapred, a “menor escolaridad se incrementa la intolerancia hacia las personas homosexuales, seis de cada 10 personas sin escolaridad no estarían dispuestos a permitir que en su casa vivieran personas homosexuales. Esta proporción disminuye a medida que aumenta la escolaridad”.

“Siempre estamos varias. Estamos entre mujeres, hombres y vestidas. Es una carrera para ver quién gana a los clientes. El que no se avienta, pues no saca nada en la noche. El frío es tremendo. En temporada de lluvias nos cargamos la sombrilla. A veces no llevamos nada y los granizos nos pegan en lo que corremos a un lugar a cubrirnos”, menciona Shakira, entre risas.

Dice no arrepentirse de lo que ha hecho. Aunque practica el que es considerado el oficio más viejo del mundo, eso le ha permitido tener su propio negocio. Tener gente a su servicio. No depender de nadie, sólo de su cuerpo.

“La gente nos ve como si fuéramos bichos raros. Nos insultan sin tomar en cuenta que también somos seres humanos, que sentimos. No por traer estos vestidazos (dice mientras muestra el vestido negro de noche que trae puesto), o ponernos pintura en la cara y pestañas postizas, no por eso dejamos de sentir”.

Las lágrimas que querían enturbiar sus ojos, ahora sí lo logran. Shakira cree que ahí, en las calles, puede encontrar a un hombre bueno que la saque de ese oficio. No ha tenido suerte.

Dice trabajar con miedo. Menciona el asesinato de uno de sus compañeros, quien también era transexual. En una noche, en que trabajaban. Se subió a un automóvil rojo. Un Nissan, recuerda. De aquel viaje su amigo ya no regresó.

Su nombre era Janet. “No recuerdo su nombre real. Nunca se lo pregunté y nunca escuché que ella lo dijera. Pero a veces le decían Betito. Yo supongo que se llamaba Alberto”, indica mientras se pinta los labios de un rojo intenso.

Menciona que a ese lugar, cerca de las once y media de la noche, llegó el famoso carro. Como otros tantos que se acercan a preguntar tarifas, o a insultarlos. El conductor del Nissan vio a las diversas chicas que estaban paseándose. Caminando de un lado a otro.

“Se detuvo (el automóvil) y fue Janet quien se acercó. Platicaron un rato y después se subió al carro de ese pinche enfermo”, dice con coraje y tratando de contener nuevamente las lágrimas, procurando no correr el maquillaje.

“Después nos avisaron que la habían dejado tirada en un baldío. La madreó en el carro. No sé si no trató de defenderse o de bajarse. Pero creo que le pegó con algo en la cabeza, aparte de los golpes que ya le había dado. La dejó tirada como si fuera un perro, en la calle. Ahí ni hay vigilancia. Nadie vio nada”.

De acuerdo con la Asociación Civil Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, de 1995 a junio de 2009 se registraron 705 homicidios en 11 entidades en contra de personas pertenecientes a la comunidad homosexual que tienen las características de crímenes de odio.

Ahora Shakira afirma que ella y sus compañeros trabajan con miedo. Siempre latentes a la nueva aparición de aquel hombre que acabó con la vida de su amiga. Temor, sobre todo, porque nadie recuerda la cara del asesino. Sospechando de cada vehículo que se acerca.

“Aparte de que tenemos que lidiar con policías corruptos que nos piden mordida por estar en la zona de la pirámide, también tenemos que lidiar con que se hacen leyes que nos impiden trabajar ¡Pues si no estamos aquí por gusto, sino porque lo necesitamos!”, comenta, con coraje, contra las autoridades.

El recuento de los daños



El estudio de la UNAM también reveló que “la gran mayoría de los hombres jóvenes que se dedican a esta actividad aseguraron que no la ejercerían si encontraran un empleo bien remunerado. En tanto, tres de cada 10 afirmaron estar orgullosos de su trabajo, por lo que lo llevan a cabo con gusto, aun con los problemas sociales que implica”.

No es fácil encontrar un lugar fijo. A veces se trasladan a otros lugares, para evitar las extorsiones. Quienes deberían proteger de ellos, los policías, a veces son sus principales enemigos. No sólo es el miedo en encontrarse con un asesino, sino al hombre que se vale de su autoridad para ejercer poder sobre ellos.

Ahora Shakira se sienta en un sillón giratorio de su gran centro de imagen. Se repasa el maquillaje a cada minuto. De vez en cuando alguien interrumpe para saludarla. Ella sólo hace señas de afirmación. De repente se levanta y cambia el disco de Mónica Naranjo por uno de Gloria Trevi.

“Como dos años antes de que mi hermano Alfredo se muriera, yo fui a visitarlo. Él estaba todo borracho. Era domingo y había llegado de ver a un equipo de futbol que le gustaba. Toqué la puerta y en cuanto me vio se me lanzó encima. Yo había ido porque él empezaba a estar enfermo. Pero eso no le importó”.

Shakira cuenta que la tiró al suelo, y en cuanto se levantó, Alfredo estaba enfrente de ella, con cuchillo en mano. Gritándole que por “puto” lo iba a matar. Recuerda que lo único que pudo hacer fue lanzarle una silla de plástico que estaba cerca de la entrada, lo cual le permitió huír. No le volvió a dirigir la palabra a ese hombre, que siendo su hermano, intentó acabar con su vida.

“Para eso he trabajado. Para tener lo que ahora tengo. Para que nadie me eche en cara que me han dado algo. Así yo puedo decir que yo me rompí la madre para ser quien soy. Pero ya pronto me voy a salir de esto. Ya casi termino de pagar lo de algunos aparatos para el cabello y listo”, comenta.

Salir de ahí, del sexoservicio, es la luz que no sólo los transexuales buscan. La mayoría de los que están en esto lo desean. Pero sus limitaciones económicas no se los permiten. Si tan sólo encontraran algo mejor que les permita salir de los peligros de las calles.

Pero esa no es la única luz que ella trata de encontrar. La otra es la aceptación de su familia, y que le brinden el apoyo para no caer en manos de personas que juegan con su vida. Que lo explotan vendiendo su cuerpo.

En este sentido, datos de la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010 (Enadis) que realiza el Conapred muestran que “la madre es a la que se tiene mayor confianza para comunicarle su orientación sexual: siete de cada diez personas se lo han comunicado a su madre y a sus amigos; seis a su padre y a la gente con la que trabajan. Y sólo cuatro de cada 10 a su comunidad religiosa”.

La tarde comienza a caer, al igual que unas gotas de lluvia. En medio del ruido de los clientes de la estética, comienza la canción “El recuento de los daños” de Gloria Trevi. Shakira inclina la cabeza. Pensativa, reflexiva, triste. Los recuerdos fluyen. Los vuelve a vivir. Recontar sus daños la hiere. Su silencio es absoluto.








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EL PARAÍSO QUE SE CONVIRTIÓ EN INFIERNO

Por Dulce Ancheyta Castillo

México (Aunam). Las sombras del miedo se han apoderado de sus habitantes. Lo que antes fue paraíso, ahora es infierno. Ahí, nadie se preocupa por salvaguardar la integridad de los niños y menos de las mujeres. La muerte se vuelve algo cotidiano. Las injusticias también. Este lugar no es parte de un cuento o película de terror. Es la realidad y se llama Ciudad Juárez, Chihuahua.

Una ciudad que le ha dado mucho al crimen organizado y también ha sido su víctima. Tenía mucho futuro en todos los ámbitos, pero está pagando el precio de ser frontera con Estados Unidos. En Juárez hay mucho que decir. Judith Torrea decidió hacer uso de su pluma para dar a conocer las injusticias que se viven.

Sin tener raíces mexicanas, la periodista española se hizo parte de la tragedia de la que fue testigo infinidad de veces. En su libro Juárez en la sombra lo plasma solemnemente. Sus crónicas están basadas en hechos reales. Casos como la matanza de los jóvenes asesinados en una fiesta en la colonia Villas de Salvárcar (30 de enero de 2010). La historia de Marisela Escobedo, una madre asesinada luego de exigir justicia por el homicidio de su hija Rubí Frayre. Homicidios no resueltos. Niños que compiten por ser lo que han visto a más muertos.

Las historias no terminan, todas son tan importantes como las anteriores. Judith Torrea transmite dolor y sufrimiento. Da cuenta de que no es fácil ser juarense. Los contrastes que hace de la vida en Estados unidos y la de Ciudad Juárez, abre la puerta de la reflexión.

Juárez en la sombra fue escrito como un diario. El diario de lo que veía su autora. Sus crónicas se basan en entrevistas, observación, testigos, víctimas y todo cuanto podía adquirir para hacer más objetivo su trabajo periodístico.

Una periodista española que se preocupó por México. Hizo su trabajo, no sin olvidar el cariño inmenso que siente hacia Juaritos. Seguramente los lectores se preguntarán ¿Qué sentido tiene arriesgarse en la ciudad más peligrosa del mundo? La respuesta está en que Judith es empática. No sólo escribió lo que le contaban, también sintió dolor y enojo ante la interminable violación a los derechos humanos.

Este libro, contiene el saldo que ha dejado y seguirá dejando la llamada "Guerra contra el crimen organizado". Una guerra que el presidente Felipe Calderón inició como producto de su sed inmensa por legitimar su gobierno. Cabe destacar que algunas de estas historias no nacieron en estos gobiernos. La desaparición de mujeres es una de ellas, aunque ahora se le han sumado los secuestros de cualquier persona.

Desde hace más de 14 años, Judith Torrea Oiz, ha contado lo que ve e investiga en Ciudad Juárez. Es una periodista especializada en narcotráfico, pena de muerte, inmigración y policía en la frontera de México con Estados Unidos. Ganadora de premios en EU, Francia y España; entre los que destacan el Premio Ortega y Gasset de Periodismo Digital 2010 y el BOB- Reporteros sin fronteras 2011, ambos por su blog Ciudad Juárez, en la sombra del narcotráfico.

Ha impartido conferencias en universidades estadounidenses como Columbia, Brown y la de Texas, en Austin. Además de talleres de periodismo ciudadano en las favelas de Brasil, las zonas marginadas de Panamá y las colonias de ciudad Juárez.

Para Judith Torrea, Ciudad Juárez podría ser un sitio recóndito, pero maravilloso por sus atardeceres. Todos los que viven en ella se sienten olvidados. Las autoridades los ignoran. Lo peor es que nadie ha dado el primer paso para ayudarlos a salir del infierno en el que están. Sólo algunos como Judith se han permitido y nos han permitido conocer a su gente, su historia y el valor que impera ahí. Con él, nadie se da por vencido a pesar de sentirse en un laberinto sin salida.

Un libro que sin duda debe leerse. Lo escrito son más que noticias, es un reclamo de justicia a la sociedad y a todos los involucrados. También, denuncia un problema que no debe dejarse en segundo término, la corrupción. Una La peor enfermedad que pudo contraer México.

El mejor ejemplo de cómo tiene que ser ejercido el periodismo; Arriesgado, directo, responsable socialmente, honesto, lleno de investigación y fuentes confiables. En estas crónicas la vida y la muerte se fusionan. Contrastan con lo que tal vez algunos no conocían o no imaginaban. Son la entrada a lo que se ha convertido esta ciudad, luego de que se anunciará la Guerra contra el narcotráfico.

La sombra del horror recorre cada página. Produce un sentimiento de frustración. Al parecer el dolor seguirá, aunque Felipe Calderón terminó ya su gestión quedarán muchas cicatrices y continuará la violencia. Pero, la vida en Ciudad Juárez debe seguir. Allí, sus habitantes demuestran que el amor hacia el lugar que los vio nacer es más grande que el miedo.



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lunes, 14 de enero de 2013

SOY Y SERÉ SIEMPRE HIJA DE LA UNIVERSIDAD: EUGENIA WALERSTEIN


Por Eri Zair Herculano Nares
México (Aunam). Sentada al centro de la mesa, con una playera color rojizo y un conjunto sport que rodea bien su figura, se encuentra la doctora Eugenia Walerstein Derechín. Su rostro marcado por los años es rodeado por su pelo color castaño; sus ojos denotan cansancio pero, un poco más abajo, destalla una sonrisa que sólo una profesora Emérita de la UNAM puede tener al recordar su vida.

Detrás de ella está una venta, la vista que se observa por esta da hacia una de las avenidas más transitadas del Distrito Federal. El ruido de la vajilla y cubiertos cada vez son más fuertes, pero hace caso omiso a estos con una leve sonrisa. “Creo que escogimos un mal lugar para platicar, espero que la grabadora si alcance a grabar mi voz y no el de los platos”.

Eugenia Walerstein Derechín es Doctora en Historia por parte de la Facultad de Filosofía y Letras de la Máxima Casa de Estudios. Al lado de Edmundo O´Gorman y de Juan Ortega y Medina, adquirió una sólida formación teórica en el manejo de los instrumentos de la filosofía de la historia y la historiografía, así como en la crítica de fuentes.

La pasión por la investigación

Siempre fui una niña muy inquieta. Mi madre y yo peleábamos mucho porque no coincidíamos en muchas cosas. Mi padre, por el contrario, era mi confidente, mi amigo y mi ejemplo a seguir. En mi casa, tanto mi padre como mi hermano estaban involucrados en el cine. Quizá hubiese estudiado yo también cine de no ser porque en mi familia estaba muy mal visto que las mujeres estuvieran dentro de un set.

De ahí que mi padre me forjara el amor por la historia. Recuerdo que mis abuelos vivieron la Revolución y mis padres, junto conmigo, culminaron esa etapa. Tanto las historias que mi abuela contaba, las que mis padres platicaban y el momento revolucionario que acabábamos de vivir, surge entonces en mi la inquietud por saber y conocer eso que estaba viviendo.

Mis estudios los comencé como todo estudiante. Primaria y secundaria fueron las etapas más divertidas de mi vida. Cuando comparo mi vida estudiantil con la de mis nietos me sorprendo al ver cómo hacen cosas que yo jamás hubiese hecho. Para cuando pasé a la preparatoria –que por cierto estudié en la prepa 9, Pedro de Alba- mi vida tornó de la rebeldía a la curiosidad.

Siempre estuvo en mi mente el estudiar Historia, así que mi objetivo era culminar la prepa y pasar de forma automática a la universidad. Dentro de la prepa adquiría conocimiento sobre área cuatro (humanidades y artes) que es donde estaba la carrera. En toda investigación que hacia dentro de la prepa trataba de poner mi mayor empeño. Yo creo que desde ahí empezaba a encaminarme en esa vía llamada investigación.

De la prepa a la UNAM

Mientras terminaba su relato, su mirada se dirigía a un punto específico de la pared. Su boca la apretaba, como no queriendo hablar sino recordar; solo recordar.

Cuando entré a la Facultad de Filosofía y Letras me sentí muy orgullosa. Para mi padre estaba prohibido que alguno de sus hijos no tuviese título profesional, por ende, ya era ganancia estar dentro de una carrera. A la vez, mi corazón palpitaba de alegría, sentía un gran miedo por lo que seguiría adelante.

Poco a poco fui asimilando mi postura dentro de la universidad, me fui haciendo la idea de que ya era universitaria y como tal tenía que actuar. Sabía que mi apellido era, como lo llaman comúnmente, “sonado” en los pasillos de filos, pues mi madre estudió en esa misma Facultad la carrera de Literatura en Letras Españolas.

Para mí eso fue todo un reto, no quería que mi presencia se notara por el apellido de mi madre, sino por lo que yo pudiese aportar, por mi conocimiento y por mi investigación. Sinceramente me costó casi tres semestres lograrlo, pero al final pude desplazar, por así decirlo, la sombra de mi madre de mi carrera profesional.

Dentro de la UNAM conocí al que en un futuro sería mi mentor: Edmundo O´Gorman. …Tan solo nombrar a Edmundo, los ojos de Eugenia se lubricaban, cual lágrima queriendo rodar por su mejilla; su tono de voz se cortó un poco y su boca comenzó a temblar. El semblante de la doctora cambio por completo, de esa sonrisa encantadora pasó a un rostro nostálgico.

Él tenia un “no sé que” que me llamaba la atención. Cuando fue mi profesor me apasionaba mucho estar en su cátedra. Casi no faltaba a clase de historiografía general pues, más que dar una platica convencional, era una clase interactiva y de dialogo.

La tesis fue dirigida por él y al final me titulé con los conocimientos y experiencias que Edmundo me pudo dar. Claro que, como buen profesor, no me daba todo y me resolvía la vida. Me gustaba que me dejara investigar por mi cuenta, que pensara a conciencia para poder resolver una duda o cuestión que tuviera. Su formación fue vital para mí y de gran ayuda para las investigaciones que realicé después de su partida.

Del emeritazgo

Terminando mi Maestría y Doctorado en la Filosofía y Letras, comencé a trabajar en varias investigaciones. Diré que la tesis de Doctorado fue una traducción que hice sobre algunas cartas; esas cartas fueron de una mujer canadiense que presenció la revolución mexicana y que escribió sobre estas. Mi tesis abarco también un análisis sobre el tema de la revolución y se comparó con las cartas ya traducidas.

Después de eso, viajé a Cuba interesada también en la revolución que había vivido. Ahí redacté el libro Ocho mujeres Cubanas, de las cuales se presentaron todas cuando presente el libro en Cuba. Ese libro fue como el boom en mi vida profesional.

De regreso a México, me encontraba trabajando en el Instituto de Investigaciones Históricas y recibo la notica de que la UNAM me daría el emeritazgo... Sus ojos brillaron y una enorme sonrisa se ilumino en su rostro. Las arrugas que marcaban dicho gesto y sus manos entrelazadas, hacían ver que la doctora estaba emocionada... Para mí fue algo muy sorpresivo, siento que este reconocimiento me lo dieron demasiado pronto en comparación con los demás profesores.

Muchos piensan que los profesores Eméritos son ya personas muy viejas y a punto de morir. Que bueno que yo todavía estoy joven –ríe y en su rostro se dibuja felicidad al recordar esa parte de su vida- y que sigo trabajando y dando clases en la Facultad.

Más allá de la docencia y la investigación

Hemos platicado sobre su vida laboral y académica pero, ¿Cómo es la doctora fuera de la universidad?

Pues mira, me gusta hacer mucho ejercicio y salir a caminar por las calles del Distrito Federal. También me gusta visitar museos y salir con mis nietos a pasear. Me gusta escuchar música y comer en la calle.

¿Y qué le gusta comer en la calle doctora?

Es algo muy chistoso –ríe y toma café, mientras en su rostro se marcan las arrugas al hacer este gesto- esto de comer en la calle. Muchos han de pensar que por ser investigadores o profesores eméritos somos o nos creemos más que los demás, cosa que es falsa. Me gusta mucho comer quesadillas, gorditas, pambazos, tortas, tamales y comida que todo buen mexicano come desde pequeño.

¿Y qué tipo de música escucha doctora Eugenia?

Me gusta casi de todo tipo de música pero viejita. La clásica, balada y canciones que me relajen. Con mis nietos escucho a Ricardo Arjona, Sin Bandera y grupos que ustedes escuchan en estos días. Lo que si no me gusta es el reggaetón, Lady Gaga o Michael Jackson, ese tipo de ritmo no es para mí, no le entiendo nada.

También me gusta asistir a la Sala Nezahualcóyotl o Carlos Chávez de la UNAM, cuando toca la OFUNAM o cuando se presenta alguna otra orquesta.

¿Le gusta asistir a teatros?

No, la verdad los teatros no es lo mío; me desespero rápidamente y me engento. Pero, aunque no me guste asistir, tengo que hacerlo pues es parte de tu acervo cultural. Los montajes son de mucha ayuda para tu perfil como estudiante, profesional o catedrático. Aparte, cuando doy clase, recomiendo a mis alumnos que asistan a estos eventos y entreguen un trabajo, por lo cual, tengo que ir yo también.

Para concluir doctora y en una pequeña oración, ¿cómo define a Eugenia Meyer Walerstein?

Creo que esa es una pregunta difícil de responder, pero si tratara de responderla diría que me defino como una persona que le costó mucho trabajo llegar hasta donde he llegado, que sabe que la universidad es su vida y que todas las investigaciones que haga serán para ayudar a esta sociedad y para ayudar a la universidad.
Al final yo sé que siempre seré hija de la Universidad Nacional.






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