viernes, 24 de febrero de 2017

"NUNCA ES TARDE PARA SER FEMINISTA": TAMARA DE ANDA

Por Raquel Prior
Ciudad de México (Aunam). Eres tu canción favorita, lo que dices, lo que callas, lo que rescatas de tus amigos, lo que aprendes de tus padres, los lugares que visitas y los recuerdos con el abuelo. También eres los riesgos que tomas, las batallas que decides luchar, lo que te causa risa, cada una de las experiencias que has vivido y todas las personas, por más efímeras que hayan sido, que se han cruzado en tu camino. Sobre todo, eres lo que tomas de cada uno de ellos.



Tamara de Anda es la libertad de su madre, el arte de su abuela y su tía, el encanto de su padre, la música, los libros y los lugares que ha compartido con sus amigos, las risas con su novio, los paseos en metro con su abuelo, sus quejas sociales como “Plaqueta”, los chistes de Andrés Bustamante el “Wiri Wiri” y su “feminismo fresa”.

La entrevistada es una mujer de 32 años que no pretende transformar el mundo de la noche a la mañana. Su única intención es empezar por cambiar algunas mentes con un discurso incluyente y que no espante a otras personas como el feminismo radical lo hizo con ella. A temprana edad comenzó a relatar sus vivencias en su blog Plaqueta, que gracias a su original y relajado estilo adquirió popularidad y le abrió las puertas del periodismo.

Actualmente la periodista tiene un blog en El Universal llamado La crisis de los 30 en el que sigue la estrategia de su antiguo blog. En este espacio narra experiencias personales que van desde cosas que parecen ser muy generales y terminan por convertirse en quejas ciudadanas –como el concierto de Roger Waters–, hasta temas feministas que no muchos se atreven a tocar.

Cuando Tamara de Anda fue editora en Gatopardo trabajó al lado de su amiga Berenice Andrade –o “Niche”, como la periodista le dice de cariño– y ella recuerda que la ex editora es una compañera muy accesible, a veces no es tan dura como debería serlo pero es un punto a su favor, según cuenta su amiga Niche.

La conductora de Itinerario –un programa de Canal 11 que recorre varias partes de la Ciudad de México– llega por la calle de Tamaulipas. Viene vestida con una chalina de cuadros negros y grises, una blusa negra, cuyas mangas llegan hasta sus finas muñecas, y un pantalón ancho a juego con unas botas negras Dr. Martens. El viento alborota su pelirroja melena mientras camina.

Llega a la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica (FCE) en la colonia Condesa. Éste es el escenario en el que la periodista Tamara de Anda comparte ideas e historias para la entrevista. Las paredes blancas dan vida a los estantes repletos de libros de diferentes temáticas que conviven en el recibidor.

Para llegar a la cafetería se deben atravesar algunos pasillos entre los libreros. Después de este sendero de letras se encuentran algunas mesas en las que algunos clientes se sientan a dejar que vuele el tiempo. La también youtuber se disculpa por la hora de la cita, pues piensa que nadie debería estar despierto un sábado a las nueves y media de la mañana.

Entrevistar a tu más grande héroe

Originaria de la Ciudad de México y con ascendencia estadounidense, Tamara de Anda trata de mostrar determinación en cada aspecto de su vida, como cuando decidió dejar de colaborar con la revista Chilango –su segundo trabajo formal– porque tuvo la impresión de que explotaban su trabajo.

Comienza a reírse para sí misma cuando recuerda lo infantil que se sintió al dejar aquella revista. “Siempre fui muy aventada y creo que también irresponsable. Cuando no me convencía la relación precio-calidad de vida, decidía no colaborar más con ellos”, dice. Así es como cambió de empleo en varias ocasiones. Sin embargo, aprendió de cada uno de sus lugares de trabajo.

Mientras le da un gran bocado a su baguette comenta: “Son prioridades personales: mi trabajo es mi vida, no viene una cosa peleada con la otra; mi pasión es explorar la ciudad, es quejarme de las cosas, es cuestionar el statu quo. Entonces no es algo que definitivamente tenga que separar”.

“Plaqueta” goza de un renombre que ha ido ganando a lo largo de su carrera, pues ha incursionado en diferentes vertientes de la labor periodística: conductora, reportera y ahora locutora. Dicha trayectoria le permite elegir con mayor facilidad los proyectos y los tiempos en los que quiere trabajar.

La bloguera en El Universal siente que los tópicos que más le apasionan en este momento son el feminismo y la Ciudad de México. Cada que descubre un lugar que no ha sido documentado en esta selva de concreto la inunda una emoción que describe “como un subidón de adrenalina”, que de manera física y emocional la llena por completo.

Sobre esta sensación, Tamara cuenta entusiasmada la experiencia de entrevistar a su héroe de la infancia, Andrés Bustamante alias “el Wiri Wiri”, algo que siempre soñó hacer. Durante bastante tiempo estuvo cazando la exclusiva con él, pues el humorista no gusta de dar entrevistas. Cuando por fin la consiguió, armó un perfil enorme con extenso material acerca de las personas cercanas al artista.

Para una ferviente amante del Metro, el entrevistar a Lance Wyman –el diseñador que hizo toda la iconografía del metro de la Ciudad de México– significó un paso importante en su carrera, pues su amor por este transporte es algo que traerá por siempre en la piel.

Ese sentimiento no es una simple metáfora, sino una expresión literal. La locutora se levanta la manga de la blusa para mostrar el tatuaje del Metro que está en su antebrazo izquierdo, el cual es una fiel réplica de las venas de la Ciudad de México en su piel de porcelana.

“Este tatuaje es como un manifiesto. Por mi historia personal, por como el metro marcó el diseño, por cómo representan las venas de una ciudad. ¡Amo la Ciudad de México! Y también porque eran rayitas de colores. ¿Qué podía salir mal? También es un recordatorio constante de que me faltan muchos lugares por recorrer, de que no todo pasa en el centro donde se cruzan todas las líneas”, explica.

¿Por qué alguien se tatuaría el Metro? Tamara de Anda cuenta que los recuerdos más tiernos que tiene de su infancia son en este transporte; su abuelo la llevaba a pasear en los vagones debido a que nadie en su casa sabía manejar.

La bloguera menciona que toda su vida se ha transportado por el Metro y que se hizo anti-coches puesto que las ciudades deben estar construidas para caminar, andar en bici y para el transporte público. La antigua reportera de Chilango siente completa libertad fuera de un coche.

Rescatar el humor simple, básico y efectivo

En la cuenta de Instagram de Tamara se puede encontrar una serie de fotografías de la Ciudad de México en la que plasma una historia muy particular por la que muestra interés: la gráfica popular; que además, según de Anda, es un tipo de expresión en vías de extinguirse porque ha sido ninguneada.

Las fotografías que han maravillado a sus followers plasman la cotidianeidad y multiculturalidad del mexicano en la ciudad; van desde letreros en Xochimilco en los que se venden las “Tortas, ¡ay wey!” hasta la imagen de un Bob Esponja mal hecho en la delegación de Tláhuac o una barbería en la colonia Roma.

“El objetivo de las fotografías es rescatar este humor tan simple, tan básico y por lo tanto tan efectivo, como el que haya un cochinito cocinándose a sí mismo. Eso es un humor negro súper cruel, pero muy chingón que a la vez no está humillando a nadie”, resalta con su voz grave.

Para la entrevistada, el parteaguas en cuanto a la apreciación del arte de la gráfica popular mexicana fue un libro llamado Sensacional de diseño mexicano, publicado en 1999. Este título tuvo gran influencia en la vida de la comunicóloga. Ella pensó que se dedicaría al arte o al diseño, pues desde que recuerda siempre traía unos lápices de colores en las manos.

Pero de Anda encontró otra manera de sobresalir siendo ella misma: escribir comenzó a gustarle y descubrió que le era más fácil transmitir sus sentimientos y pensamientos por medio de la escritura, aunque creció rodeada del arte de su abuela, madre y tía, todas ellas pintoras. Cuando comenzó su blog Plaqueta se dio cuenta de que era buena en lo que hacía y descubrió un nuevo mercado laboral.

Sin embargo, de Anda recuerda con gracia un trabajo realizado que iba en contra de su ideología personal. Durante su estancia en una agencia de publicidad, montó una plataforma diseñada para diputados del Partido Acción Nacional (PAN). La entrevistada pone los ojos en blanco al evocar el coraje que pasó pues se considera una “chaira de izquierda” que estaba en desacuerdo con muchas ideas panistas.

Al recordar el día en el que la mandaron a presentar el proyecto, se tapa la cara con las blancas manos y frunce la nariz como si estuviera disgustada. Tamara explica que cuando habla en público sufre de pánico escénico. Ese día, al estar tan nerviosa la bloguera tomó la decisión de lanzar un chiste ofensivo en contra del PAN.

Los diputados, profundamente indignados y enojados por el comentario, pidieron su despido. Sin embargo la joven periodista, un poco más viva, ya había renunciado unos días antes.

Con los ojos clavados al frente, sorbe un poco de café americano, mientras reflexiona acerca de las decisiones que ha tomado. Ensimismada hace el recuento de su vida y plantea su siguiente respuesta. Baja la tasa y la coloca al lado de su celular, mientras expresa que cada persona se impone sus propios límites.

“Sí, a los 30 aprendí a andar en bici. Y también me hice feminista”

De Anda no siempre se ha considerado feminista. Fue hasta después de haber vivido una serie de experiencias en el “mundo real” que ella despertó en sí misma ese interés. Desde entonces el feminismo se convirtió en un referente de la periodista.

La periodista Berenice Andrade cuenta que cuando la colaboradora de Más por Más se enfrentó al mundo laboral “machista” fue cuando cambió su forma de pensar. Comenzó a leer más artículos sobre el feminismo y a entender realmente la postura de estas mujeres radicales.

How to be a woman de Caitlin Moran es un libro que le ayudó a la entrevistada a entender más el feminismo y a plasmarlo en sus artículos, al quejarse de la figura del “típico macho” del que algunas mujeres aún son víctimas.

“Ha cambiado pa’ pronto lo que escribo y como lo hago. Mi blog era súper machista –lo dice con disgusto–, y decidí dejarlo así, tal cual, como un testimonio de que uno puede cambiar y que se pueden aprender cosas nuevas a los 30 años. Sí, a los 30 aprendí a andar en bici y sí, a los 30 me hice feminista”, declara orgullosa de sí misma, al tiempo en el que se da palmaditas en el hombro.

La comunicóloga admite que ser feminista es un trabajo constante y duro, pues resulta difícil liberarse de viejas costumbres, pero con el tiempo se hace un hábito. Trata de practicar el periodismo tanto en su vida cotidiana como en la laboral: no deja que los hombres menosprecien a sus compañeras en el trabajo y cumple con una cuota de género en cada reportaje.

Mientras come la ensalada de su baguette cuenta que está por comenzar un programa de radio que se llama Machos en rehabilitación en Radio Fórmula, en el que se abordará y discutirá ese tema.

“El feminismo cambia tu vida, te hace cuestionarte hasta las cosas más tontas y más arraigadas, como la forma en la que hablas”, confiesa como dándose cuenta de lo mucho que ha cambiado.

La egresada de la UNAM opina que para poder hacer frente al machismo se debe perderle miedo a la palabra feminismo y aceptar, de una forma firme y segura, la postura feminista sin pedirle ni permiso ni perdón a nadie.

“No debes permitir nunca que un tipo te haga menos, ni que te explique cosas que no necesitan explicarse, o que te ningunee o que haga un chiste misógino de alguien más frente a ti. Manifiesta tu desacuerdo y también responde al acoso callejero”, subraya.

Reaccionar ante las ideas y ser aún más liberal

La bloguera da un largo suspiro y comienza un relato de su vida personal. El hombre con el que creció y consideraba su padre era, en realidad, el amigo homosexual de su mamá. Según Tamara de Anda, dicho sujeto era el estereotipo del homosexual malvado, “el que le da mal nombre a los gays”. Era editor de la revista Vogue México y nunca dejó de decirle lo “gorda y naca” que le parecía.

“Él era un wey superficial, banal, cruel, pero vacío, un wey muy tonto”. Su madre decidió abrirle las puertas de su hogar porque “eran los ochenta y era una sociedad ultra conservadora y pensó en su amigo, en el qué dirán”. Sin embargo, la entrevistada no tuvo más que conflictos con su padrastro por sus malos tratos.

De Anda también creció con sus abuelos: a su abuelo lo describe como un sujeto loco que vivía ensimismado en sus ideas, y a su abuela como una mujer un poco más conservadora, aunque quién realmente la marcó fue su madre, pues sus enseñanzas le sirvieron para defender aguerridamente sus ideales.

La entrevistada lanza una mirada tierna al recordar los días en los que era feliz al lado de sus abuelos y su madre. Se acomoda en la silla y se muestra más relajada al hablar de su más grande inspiración: su madre. Orgullosa de sus orígenes prosigue a narrar su historia personal, los episodios que la llevaron a ser ella.

A los dieciocho años, su madre le confesó la verdad sobre su padre. “Este wey no es tu papá", dice la bloguera riéndose de lo que ha vivido. Su verdadero papá es un estadounidense que regresó a su país a hacer su vida. Pero cuando la periodista tenía veintidós años, éste se puso en contacto con ella.

“Mi papá biológico es un wey bueno, sensible, inteligente, noble, o sea alguien increíble. ¡Es tu papá, te acepta tal como eres y viene a sanar todas las heridas que este otro imbécil dejó!”. Al describir a su verdadero padre, la cara se le ilumina y sus facciones se relajan poco a poco, al igual que el resto de su cuerpo.

Berenice Andrade, su amiga, recuerda que cuando la conductora de Machos en rehabilitación conoció a su padre invitó a varios amigos a una comida. Al principio Berenice no lo entendía, pensaba que era un momento muy íntimo y debían vivirlo solos, pero comprendió que para Tamara cada persona que había invitado a la reunión era su familia.

“Plaqueta” es una inspiración para muchas personas que no la conocen, pues por medio de este gran buzón de quejas y experiencias, en el que se convirtió su blog, se da voz a personas que no la tienen. Ese espacio es reflejo de la personalidad de Tamara, que describe como “mi lado liberal viene de mi mamá y no como una reacción alérgica, sino como todo lo contrario, como una continuidad de todo lo liberal que ella fue y es”.

La libertad que la caracteriza tiene gran influencia de su madre que según la periodista es la persona más irresponsable del mundo, pero que la ha apoyado y orientado en su camino al mismo tiempo que la ha dejado experimentar sus propias decisiones y la consecuencia de éstas.

Tamara de Anda es dueña de un estilo periodístico original, en el que se puede expresar libremente sin ataduras; de un pensamiento crítico, que cuestiona e intenta cambiar las injusticias. Pero más que esto, la periodista es dueña de experiencias que goza compartir con su público.

“Las personas que se cruzan en tu camino, las decisiones que tomas, los sitios que frecuentas, la música que escuchas, las cosas de las que te quejas, lo que te estremece y más. Todo eso va construyendo tu personalidad, te ayuda a descubrir quién eres y en quien te quieres convertir”, comenta.

Y Tamara de Anda decidió convertirse en la vocera de su público, en la chica que define su feminismo como “fresa”, pero que aún pretende ayudar a las demás mujeres. Su blog, amigos, familiares, los lugares en los que ha sido feliz y las malas experiencias le han ayudado a conocer quién es en realidad y a descubrir, también, quién no quiere llegar a ser.

Bookmark and Share

Leer más...

EL MEZCAL, ¿EN CRISIS O EN PLENO AUGE?

Por Néstor Yuri Sánchez Islas
Ciudad de México (Aunam). Estamos tan habituados a vivir en un mundo lleno de contrastes y competencia que muchas veces, a pesar de tenerlo frente a nosotros, no lo vemos. Así es el mundo del mezcal, habitado por paradojas y contradicciones en cada uno de los escalones sobre los que se cimienta su éxito.



Por un lado, tenemos locales en zonas exclusivas, ideados por arquitectos expertos y decorados por refinados diseñadores, atendidos por “gente bonita” y rematados con especialistas (los “mezcaliers”, como se hacen llamar), que deforman y estilizan el mezcal de acuerdo a los gustos de un público ávido de superficialidad, que ignora el hecho de que esta bebida, hasta hace apenas unos años, era propia de albañiles y cargadores. Contraste y paradoja van de la mano.

Por el otro, tenemos a quienes siembran, cultivan y procesan los agaves en medio del campo semiárido de los valles de Oaxaca: la gente de campo, con olor a sudor y manos rudas, permanece ajena a las luces y las fragancias de quienes, sin saberlo, enriquecen a los intermediarios y no a los productores.

Al introducirnos en el mundo del mezcal, el objetivo era hallar la causa de la crisis en esta industria. Lo que encontramos fueron varias crisis en cada uno de los eslabones de la cadena productiva de esta bebida.

Mezcal y tequila: bebidas milenarias con marcados contrastes

El mezcal está de moda y ese es, paradójicamente, uno de sus problemas, pues tal vez se trate de una tendencia temporal más que, en unos pocos años, quede en el olvido. El mezcal también puede verse como una forma de contrastar las diferencias entre dos culturas regionales: la del bajío mexicano, poderoso, pujante e industrial, y la del campo oaxaqueño, atrasado, artesanal y profundamente dividido.

La crisis del mezcal frente al tequila inicia desde sus productores. La división existente entre los compañeros de trabajo, profundizada por las diferentes visiones que cada productor tiene y la posición que ocupan dentro de la cadena productiva de esta bebida, hacen difícil solucionar el problema.

El panorama de este dilema queda más aclarado al consultar datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP).

Oaxaca es, a nivel nacional, el mayor productor de mezcal. Sin embargo, su producción de agave es considerablemente inferior a la de su contraparte en el Bajío. Mientras que en 2015 Oaxaca produjo 73 mil toneladas de la planta, Jalisco cultivó un millón 340 mil toneladas. Además, el estado sureño también se vio superado en producción por otras entidades como Guanajuato y Zacatecas, que destinan sus agaves para la producción del tequila.

Otro problema de la industria del mezcal está en la marcada atomización de sus productores. Oaxaca cuenta con alrededor de 800 pequeñas empresas productoras de la bebida; por su parte, Jalisco contabiliza aproximadamente 160 tequileras, un número que hace más sencillo el proceso de distribución y mejora la calidad el producto.

La atomización de los productores de mezcal propicia la división, que termina por ser un reflejo de la situación política y social en Oaxaca.

Crisis dentro de otra crisis

El ingeniero Porfirio Chagoya, propietario de las marcas de mezcal “Tehuana” y “Cuerudos”, comenta que la extrema parcelación de las tierras de cultivo en Oaxaca provoca que las plantas productoras de la bebida enfrenten muchas dificultades para asegurar un suministro fijo y constante de agave.

“Para que un industrial tenga asegurado el abasto de agave para una planta con un horno estándar de 40 toneladas debería tener, por lo menos, unas 500 hectáreas sembradas, pero en Oaxaca eso imposible. Casi toda la tierra es propiedad comunal y ejidal y está tremendamente subdividida entre comuneros y ejidatarios que se pelean entre ellos, por lo que no trabajan, pero tampoco dejan trabajar”, comenta.

Otro grave problema para el mezcal es la escasez de agave en el campo oaxaqueño. Dicha carestía tiene dos razones: por un lado, los campesinos y productores arrasaron con todos los magueyes silvestres, que abundaban y crecían libremente, pero no se ocuparon de volver a sembrarlos. Esto ha provocado que, por ahora, no se encuentren pencas de los agaves Tobalá y Madre Cuishe, variedades de la planta endémicas de Oaxaca.

Por otro lado, la caída en el precio del agave hizo que muchos campesinos dejaran de sembrar esta planta en sus hectáreas, pues las utilidades recibidas dejaron de ser un negocio. De acuerdo al SIAP, sólo en 2010 había 14,800 hectáreas sembradas de agave; en 2015 ese número cayó a 7,800, casi la mitad.

La escasez de agave se ha reflejado en los precios. En el año 2006, la pieza de maguey se vendía en 50 centavos; ahora, la planta ha pasado a venderse a 6 pesos el kilo. De acuerdo con los campesinos, el alza del costo de la gasolina no tardará en impactar al agave, que podría alcanzar los ocho pesos.

Quienes más sufren las consecuencias de esta crisis son los productores con parcelas demasiado pequeñas –la parte más baja de la cadena productiva–, quienes no tienen ingresos sustantivos por la cosecha del agave. Ante esta situación, muchos de ellos han empezado a talar las laderas de los cerros para sembrar pencas, arrasando la flora y afectando a la fauna nativa.

La escasez del agave también está modificando el tiempo de su cultivo. Generalmente, la planta necesita alrededor de 8 a 10 años para ser cosechada. Sin embargo, ante la carestía del agave, algunos productores empiezan a recogerlo cuando éste llega apenas a los 6 años. Esta decisión podría tener efectos en el sabor de la bebida, pues la penca no adquiere la cantidad de azúcares necesarios en tan poco tiempo.


Las predicciones para el suministro del agave no son alentadoras. De acuerdo con José Escobar, dueño de la fábrica de mezcal “Rey Zapoteco”, la escasez se aliviará hasta el año 2023 o 2024, pues hasta esa fecha se podrán empezar a cosechar las siembras del 2014, año en el que la carencia de la planta se agudizó.

Los agaves, a pesar de este panorama, no se encuentran en peligro de extinción, ya que desde 2012 el gobierno del estado ha mantenido cultivos de la planta en varios viveros de su propiedad. Sin embargo, éstos aún tardarán varios años en madurar, por lo que las leyes del mercado terminan por aplicarse: ante menor oferta, mayor el precio que se cobra.

Los apoyos que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) entrega a los campesinos de la región son insuficientes y no son aprovechados al máximo, de acuerdo con el ingeniero Manuel Gutiérrez Pérez. El año pasado, por ejemplo, solo se entregaron dos millones de pesos en matas de agave estilo espadín, y otros apoyos ni siquiera fueron aprobados.

Otro problema con los campesinos es que muchos de ellos tienen familiares en los Estados Unidos, lo que hace que una gran parte decida vivir de las remesas enviadas desde “el otro lado” en lugar de seguir trabajando el campo. Los que prefieren seguir cultivando se encuentran con obstáculos como el carácter comunal de muchas hectáreas, que hace difícil conseguir apoyos y créditos.

El siguiente escalón en problemas de la cadena productiva del mezcal lo constituyen los productores. En su caso, el problema fundamental –aparte de la escasez del agave–, es la falta de mano de obra.

“La capital mundial del mezcal” y sus problemas

“Mezcal Valle Oaxaca” es una marca de mezcal con más de 70 años en el mercado. Ahí encontramos a Mirna López Mateo, una mujer joven de pequeña estatura, facciones zapotecas y de una seguridad personal que deslumbra por su visión y claridad sobre la problemática que enfrenta una industria en un supuesto gran auge.

“¿Auge del mezcal? Voltea, mira a tu alrededor”, explica la mujer mientras hace énfasis en las calles solitarias, la calma del pueblo y los hornos apagados. Si tal auge existiera, las fábricas de Matatlán –“la capital mundial del mezcal”, como se hace llamar– estarían trabajando a todo vapor.

Para Mirna, si bien la escasez de agave ha representado un varapalo para la industria, la verdadera crisis es la falta de mano de obra.

“La crisis que tenemos no es de agave, porque lo conseguimos de alguna u otra forma, aunque esté cada vez más caro. El verdadero problema es la falta de personal, tenemos que traerlo de otras comunidades porque a la gente de Matatlán no le gusta trabajar, con que les lleguen sus remesas están felices”, explica.

La llegada de Donald Trump y su amenaza de deportar a millones de paisanos representa, desde la perspectiva de López Mateo, una oportunidad única porque los migrantes pueden regresar con dos aportaciones: dólares con los que abran algún negocio –inclusive otras fábricas de mezcal– o mano de obra para comercios como el de ella.

“La capital mundial del mezcal” confirma su autodenominación con sólo caminar algunos metros de sus calles, pues las fábricas se suceden una tras otra. Una de ellas es “El Famoso”, dirigida por Jaime Sernas, quien ha sido pionero en la producción y venta del mezcal.


Jaime es un tipo alto, muy moreno y con un carácter más tranquilo y divertido. Desde su perspectiva, la crisis del mezcal radica en la comercialización del producto. Con la popularidad del mezcal al alza, un gran número de individuos ha llegado a Matatlán. Estas personas arriban con más recursos económicos, lo que les permite contratar a más personal (diseñadores, publicistas profesionales) para la publicidad del producto, haciendo a un lado a las personas oriundas del lugar.

Para el dueño de “El Famoso”, el apoyo del gobierno estatal ha sido insuficiente y superficial, pues no han atacado uno de los problemas más graves para la distribución del mezcal a todo el país: el cierre constante de las vías de comunicación.

“Los gobiernos dizque apoyan. El pasado gobernador ayudó a poner pisos y techos a muchos palenques, pero no hizo nada más. ¿Sabes cuál sería el mejor apoyo? Que nos dejaran trabajar. Estamos hartos de bloqueos y ese es el mayor de nuestros problemas, porque a cada rato nos cierran las carreteras y no podemos sacar nuestros productos”, detalla.

Al cruzar la calle, aparece el “Rey Zapoteco”, otra famosa fábrica de mezcal, conocida en el lugar por sus versiones de añejo y reposado. Su dueño, José Escobar, coincide con Mirna López acerca de la falta de mano de obra en las fábricas de Matatlán.

“La crisis más grave es la falta de mano de obra porque, aunque lo compremos caro, podemos conseguir algo de agave. El punto es que la forma en la que hacemos el mezcal es artesanal, por lo tanto nuestra producción es limitada”, menciona.

Datos del Consejo Mexicano Regulador del Mezcal (COMERCAM) arrojan más luz sobre la baja producción de la bebida: en 2014, se produjeron 6 millones de litros en todo el país, comparado con los 300 millones elaborados de tequila.

De acuerdo con la Secretaría de Economía, el valor de la producción de mezcal en 2012 fue de 2 mil millones de pesos, siendo Oaxaca el estado con más porcentaje en la elaboración de la bebida con un 65%. Actualmente, los principales mercados internacionales del mezcal son Estados Unidos, Japón, Taiwán, Italia, Holanda, España, Francia, Alemania y Canadá.

La COMERCAM afirma que en 2015 las ventas de esta bebida a nivel nacional aumentaron hasta llegar a los 6 mil millones de pesos, con unas 8 mil familias involucradas totalmente en la industria, lo que representa alrededor de 25 mil personas empleadas de forma directa.

Sin embargo, las cifras sobre este rubro son contradictoras. Para la SAGARPA, el número de familias involucradas en el negocio del mezcal aumenta hasta 12 mil, mismas que produjeron 3 millones de litros, 70 % de ellos destinados a la exportación.

Para la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Forestal, Pesca y Acuacultura (SEDAFPA) de Oaxaca, la cifra de familias dedicadas a la industria del mezcal alcanza las 14 mil y genera 125 mil empleos indirectos, aunque no hay forma de comprobar estos datos debido a que el nuevo gobierno de Oaxaca cerró temporalmente el acceso a estos datos.

Los maestros del mezcal


Una de las experiencias más agradables al visitar las fábricas de mezcal es la oportunidad de explorar los diferentes aromas de esta bebida. Dado que el mezcal puede producirse a partir de 15 variedades de agave diferentes, cada botella tiene un aroma característico y único.

Tepeztate, tobalá, cuishe, blanco, minero, de pechuga y con gusano son algunas de las versiones disponibles de mezcal. Pero no solo el tipo de agave utilizado determina el sabor de la bebida. Los maestros mezcaleros –las personas que cocinan el mezcal– también aportan su toque al momento de la elaboración. Cada mezcal adquiere una sazón diferente en las manos de cada maestro.

El arte de los maestros mezcaleros no se adquiere en escuelas. Estas personas, por lo general, aprenden el oficio desde la infancia, alrededor de los hornos de piedra en mitad del campo, las cubas de fermentación y los alambiques –instrumentos usados para la condensación de alcoholes–, algunos hechos de ollas de barro negro.

El futuro

La falta de recursos económicos que afecta a los mezcaleros les impide contratar asesoría para ayudarlos tanto en la comercialización como en la publicidad de su producto. Esta situación ha hecho que muchos mezcaleros vendan su mercancía a “coyotes” que acaparan la bebida, la homogenizan, la estabilizan, le dan una gradación de alcohol estable y la venden a precios de oro.

De acuerdo con Julián Gómez, figura reconocida dentro de la industria local, la ola de crecimiento del mezcal no está siendo aprovechada por los campesinos, sino por los intermediarios cuyo negocio se basa en comprar la bebida a granel, embotellarla y revenderla a precios más elevados. Sus prácticas no paran ahí, pues estas personas, en ocasiones, también adulteran el producto, al revolver el mezcal con alcohol de caña colombiano.

Si bien ya existe, desde 1994, una Norma Oficial Mexicana que define las especificaciones del mezcal, Gómez considera que aún faltan políticas públicas que establezcan una serie de normas de carácter obligatorio para apoyar al campesino y al pequeño productor de mezcal. Además, con el reforzamiento y la limitación de la denominación de origen, se podría disminuir la piratería y desalentar la competencia desigual.

Sin embargo, la publicación de dicha norma no fue recibida con agrado por todos los productores oaxaqueños. Desde su punto de vista, este gremio considera que han sido ellos los que han trabajado, desde hace muchos años, en la elaboración del mezcal y ahora son los productores de otros estados los que se están llevando los beneficios.

Para Abel Alcántara, presidente de la Asociación Civil Maestros del Mezcal, la crisis se debe al saqueo del agave oaxaqueño cometido por los tequileros de Jalisco que elevan demasiado el precio de las pencas y no dejan materia prima para los mezcaleros o fomentan el robo de las cosechas.

La crisis del mezcal es innegable, pero para cada uno de los involucrados este problema tiene un significado diferente: los campesinos se quejan por no poseer parcelas más grandes para cultivar más agave; los fabricantes, de la mano de obra; los comercializadores, de los coyotes y los maestros del mezcal, de las transnacionales.

La escasez de agave empezará a retroceder en 2022, cuando las cosechas del 2014 empiecen a suministrar de materia prima a las fábricas de mezcal, Sin embargo, no se puede predecir el escenario de esta bebida cuando llegue ese momento, pues si el precio del mezcal dejara de ser atractivo los campesinos, probablemente, dejarían que las cosechas se pudrieran.

La demanda del mezcal sigue proveyendo de ingresos al campo oaxaqueño. La posible deportación de miles de connacionales a sus estados de origen no desatará, probablemente, una crisis social en ese estado pues existen hectáreas y hectáreas de cultivo que han estado sin trabajar durante mucho tiempo. Tal suceso no condenaría al campo oaxaqueño, por el contrario podría inyectarle nueva vida y darle un futuro más alentador.

Bookmark and Share

Leer más...

miércoles, 22 de febrero de 2017

INAUGURAN CASA UNAM EN UNIVERSUM

Por Mónica Santos Vargas
Ciudad de México (Aunam). Universum, museo de las ciencias inauguró un edifico sustentable, Casa UNAM, en el Jardín Universum. Este proyecto se inició en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).



En su discurso de bienvenida Gabriela Guzzy, directora de Universum, agradeció la construcción de esta estructura en el museo e hizo hincapié en la posibilidad de crear conciencia en las personas que visiten Casa UNAM para mitigar los efectos de la contaminación ambiental.

Por su parte Marcos Mazari, director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM mencionó que este trabajo contó también con la colaboración de las facultades de Trabajo Social, Artes y Diseño, Ingeniería, el Instituto de Energías Renovables, entre otros.

Mazari comentó que en primera instancia se presentó como un proyecto de investigación y después se decidió ponerlo en marcha. “Está construido con lo que la gente puede comprar [...] son elementos que existen en el mercado” resaltó.

En su intervención el doctor José Franco, director de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGDC) resaltó que “las artes son pilares fundamentales para el desarrollo de la educación y para el desarrollo de nuestro país”. Así mismo también mencionó otros temas de gran interés del Jardín Universum, como el mariposario, ya que las mariposas son frágiles y rápidamente desaparecen cuando hay alteraciones ambientales.

William Lee, coordinador de la Investigación Científica de la UNAM, subrayó la responsabilidad del uso de la energía, la cual debe ser aprovechada por completo. También comentó que el Valle de México es el principal afectado por la contaminación.

Leonardo Lomelí, secretario general de la UNAM, destacó la importancia del proyecto para el museo, así como la relevancia de unir conocimientos de distintas licenciaturas e ingenierías para llevar a cabo su construcción y evitar, en el futuro, un desarrollo urbano desorganizado.

Bookmark and Share

Leer más...

"DONALD TRUMP, UN ABC DEL POPULISMO EN EL MUNDO": SILVA-HERZOG MÁRQUEZ

  • Jesús Silva-Herzog Márquez y Rolando Cordera analizaron los retos del fenómeno Trump para la democracia liberal contemporánea
Por Diego Caso
Ciudad de México (Aunam). “En la figura de Donald Trump, hay una representación casi escolar de lo que significa el modelo populista en el mundo”, así lo afirmó Jesús Silva-Herzog Márquez en el foro Crisis de la Modernidad: Voces desde la UNAM.



En el salón de actos de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Silva-Herzog Márquez relacionó la victoria del candidato republicano con un hartazgo, cada vez más fuerte, de las sociedades alrededor del mundo contra sus gobiernos.

“Me parece que el fenómeno de Donald Trump habla del populismo como respuesta a una democracia bloqueada, es decir, a un gobierno que rechaza a grupos cada vez más extensos y que es incapaz de procesar sus exigencias”.

El analista político apuntó que este auge del populismo parte de la intención de incluir al discurso político dentro de una situación dramática, de vida o muerte, donde hay muchos asuntos en juego, lo que lleva “a la eliminación del entendimiento”.

“El populismo lo que dice es que nuevamente hay drama en la política. Si uno ve Fox News, lo que hay ahí es una idea de que se está jugando el alma del país (Estados Unidos), que México es realmente peligroso para su sobrevivencia cultural, que el islamismo puede llevar a la ruina a la civilización occidental”.

Silva-Herzog Márquez destacó que la elección de Donald Trump representa un desafío para repensar la estructura del régimen democrático y una invitación tanto para analizar el populismo como para indagar en los problemas de la democracia liberal, “sus insuficiencias e ilusiones que han sido insatisfechas”.

“La defensa de los derechos humanos de los migrantes, prioridad número uno para México”

En su intervención Rolando Cordera, profesor emérito de la Facultad de Economía de la UNAM, expuso algunos puntos del documento En defensa del interés nacional ante la coyuntura crítica, ¿qué hacer?, donde subrayó la relevancia que la defensa de los derechos humanos de los connacionales en Estados Unidos debe tener para el gobierno federal.

“En términos de migración, (el Grupo Nuevo Curso de Desarrollo) insiste en que la prioridad uno de México es la defensa de los derechos humanos de los mexicanos que están allá y que no se puede admitir que no hay recursos para ello”.

Como una propuesta para llevar a cabo esta tarea, Cordera planteó la creación de una plataforma de trabajo en conjunto con organizaciones no lucrativas en los Estados Unidos dedicadas a la defensa de los derechos humanos de los migrantes.

El académico mencionó que en el caso de llegar a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el gobierno mexicano debe aprovechar dichas conversaciones para incluir la transferencia tecnológica como una de las nuevas cláusulas principales.

“Habría que buscar un nuevo tipo acuerdo con las trasnacionales, en donde se introduzca algún tipo de compromiso de las empresas de transferencia tecnológica para México. No es una barbaridad, lo hacen los chinos, quienes exigen que cada año se contrate a un número específico de ingenieros locales, que es la manera más barata de transferir tecnología”, concluyó.

Bookmark and Share

Leer más...

lunes, 20 de febrero de 2017

LUISA FERNANDA RICO MANSARD: LA MUJER DETRÁS DE LOS MUSEOS

Por Francisco Javier Navarro Alvarado
Ciudad de México (Aunam). Se pensaría que el primer contacto con una investigadora como la doctora Luisa Fernanda Rico Mansard sería un tanto frío. Sin embargo, es todo lo contrario: su bienvenida, al igual que el tiempo, es cálida como la primavera; nuestro encuentro, más parecido al que se da entre dos viejos amigos.


El preámbulo de la conversación incluye una fiesta, pues resulta que una colaboradora de la entrevistada, Silvana Arago, cumple años. Al momento de llegar a las oficinas de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia (DGFC), el festejo está a punto de terminar.

“Hola, pasa, pasa, pensé que no vendrías. Ya no llegaste al pastel, es el cumpleaños de Silvana. Pero hay dulces y bocadillos, si quieres agarra uno”.

Uno esperaría que las oficinas de la investigadora, ubicadas en Universum, están ocupadas por personas serias y acartonadas. Sin embargo, es todo lo contrario: en el ambiente se respira un aire jovial, lleno de alegría y mucha festividad.

“¿No hay mucho ruido? Deja los voy a silenciar ¡Chicos, por favor, tantito silencio!”, expresa a sus jóvenes ayudantes mientras ellos empiezan a retomar sus actividades laborales. Agradecí la ayuda y comenzamos a dialogar.

Entrar al mundo de los museos por accidente

El asiento donde se acomoda la investigadora parece verdaderamente cómodo, luce confiada y segura de responder todo cuestionamiento. Me mira, con una sonrisa más bien comprensiva, mientras yo, un tanto nervioso, me decidía a comenzar la conversación.

El encuentro dio inicio. A decir verdad por su amplia trayectoria en la investigación Rico Mansard se muestra humilde y sencilla, y con esa actitud responde por qué decidió enfocarse en el estudio de los museos.

“Entré al mundo de los museos por accidente: mi director de tesis de licenciatura, el doctor Juan Ortega Medina, me pidió que trabajara en una exposición que se llamó La historia del derecho en México, organizada por el Centro de Investigación y Servicios Museológicos (CISM). Terminando la licenciatura y el examen profesional, entré inmediatamente ahí para hacer ese trabajo”, relata.

La doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recuerda su trayectoria con dicha y cierto tono nostálgico; se ve, por sus facciones, que le cuesta trabajo recordar su incursión en el mundo de los museos

“Mi tesis fue La idea de la historia en José María Roa Bárcenas. Fue un trabajo de análisis periodístico. Lo hice en la Hemeroteca Nacional y eso gustó mucho, hasta me la publicaron. Por la metodología aplicada a la hemerografía me pidieron que entrara yo al CISM e hiciera el corredor del tiempo sobre la historia del derecho”, cuenta.

Los pequeños, pero observadores ojos cafés de la entrevistada parecen mirar hacia el pasado. Sus manos reflejan años de experiencia y con su voz narra cómo al principio no se imaginaba entrar en el universo de los museos. “Es más, hasta me negaba yo a ingresar”, comenta con una pequeña sonrisa.

Reclinándose y meciéndose en su asiento, la coordinadora del Departamento de Estudios Museológicos detalla cuál ha sido su motivación para continuar con su trabajo en este ramo.

“Se me hizo muy interesante el valor polisémico de las piezas y sus mensajes, porque me di cuenta que ni la presentación museográfica ni el discurso museográfico son lineales, sino polisémicos. Cada cosa tiene un valor distinto según el tipo de persona. Entonces podríamos poner el código de Hammurabi desde el punto de vista estético, desde el histórico o desde el legislativo. Eso me llamó mucho la atención”, explica.

Sin embargo, desde aquel lejano 1981, año en el que ingresó a trabajar en el CISM, la entrevistada reconoce que sus intereses dentro de la museología se han ido orientando a otros aspectos.

“Ahora me gusta lo educativo y lo didáctico relacionado con los museos. Al hablar de estos aspectos en este lugar, tú puedes usarlos a partir de la divulgación, haciendo accesible un mensaje, o a partir de los públicos. No es el mismo mensaje que le das a un estudiante de Derecho que a un turista. Entonces todo puede ser didáctico, pero los públicos son los que determinan las cosas”, apunta.

Una pasión inagotable por el conocimiento

En la vida profesional de la investigadora han existido diversos trabajos y publicaciones, pero desde su punto de vista uno de ellos destaca sobre los demás.

“Considero que mi trabajo más importante ha sido la publicación de Exhibir para educar, que fue resultado mi tesis doctoral. Creo que para mí, el Seminario de Investigación Museológica (SIM) y el programa de Museos Universitario también son dos pilares de gran importancia”, aclara.

La entrevistada fundó hace nueve años el SIM, un proyecto que, en un principio, fue pensado sólo para la gente de Universum, aunque eso cambiaría después.

“Replanteé el seminario para que no nada más le sirviera a un sector de Universum, sino también para gente de otros museos, porqué sé de la necesidad que hay en el país de tener grupos de análisis de este tipo”, argumenta.

“Aquí en la UNAM, al ser autónoma, puedes jugar con distintas perspectivas. Al abrir el segundo programa que es el de Museos Universitarios lo que hago es confirmar la primera propuesta del SIM y relacionarla directamente con los museos universitarios para poder crear una museología universitaria. Entonces es una apertura bastante más amplia”, comenta.

La coordinadora de Coloquio: Museos Universitarios afirma que su labor de investigación seguirá dando de qué hablar. Ella no piensa, en estos momentos, en tirar la toalla; por el contrario, tiene en mente diversos proyectos a futuro.

“Sería muy bueno sacar metodologías, epistemologías y, de una manera más formal, cursos, diplomados e incluso especializaciones porque lo único que se tiene en la universidad es el SIM porque el Centro de Investigación y Servicios Museológicos ahora es la Dirección General de Artes Visuales, que ya no ve aspectos museológicos”, detalla.

La doctora Luisa Fernanda Rico Mansard es consciente del panorama laboral de las personas que, actualmente, trabajan en los museos a lo largo del país.

“No buscamos crear una carrera en museología porque no hay mucha fuente de empleo y los trabajos en los museos no son bien pagados. Entonces hay que tener cuidado y no crear una licenciatura para tener egresados mal pagados. Hay que pensar otras alternativas”, afirma.

La pionera en la museología mexicana mantiene muchas expectativas y metas por cumplir. Su seguridad y la firmeza con la que asevera sus objetivos denotan su gusto por la investigación.

“Mi vida laboral sigue en expansión, una plataforma sigue a la otra y va creciendo. Tanto que pretendemos crear una plataforma a nivel nacional, generar un seminario especializado sobre patrimonio y las colecciones en museos universitarios, y promover lineamientos generales aplicables en esos lugares. Estamos hablando de más de 120 museos, planetarios, jardines botánicos, zoológicos y acuarios”, dice.

Una investigadora de talla internacional

Luisa, como le llaman sus compañeros de trabajo, forma parte del Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés) desde 1989. Para ella, dicho puesto representa un gran honor y satisfacción.

“Ingresé al ICOM porque necesitaba referentes teóricos y metodológicos que sólo este Consejo ofrecía a nivel internacional. Al poco tiempo me pidieron que fuera vocal de la mesa directiva. El estar en el ICOM te permite tratar con gente de museos de distintos tipos y de múltiples especialidades a nivel nacional e internacional. Debemos de estar al tanto de lo que sucede en otras partes del mundo”, remarca.

Como parte de este interés por el trabajo de los museos alrededor del mundo, la también tutora en el Posgrado en Filosofía de la Ciencia acudió a la 24° Conferencia General del ICOM, realizada en Milán, Italia. La doctora Luisa Rico recuerda con emoción su experiencia.

“Fue un encuentro en el que terminé muy motivada y hasta espantada por todo lo que se hace a nivel internacional. Regresé con muchas ideas para darlas a conocer para mejorar. Éstos eventos te permiten estar más al día y a la vanguardia”, subraya.

“Los viejos ya estamos muy vistos, no tenemos mucho que decir”


La plática continúa con regularidad, cuando un pasante de la doctora irrumpe para despedirse. La presencia de muchos practicantes jóvenes en su cubículo es bastante llamativa, hecho que Rico Mansard agradece.

“Gracias a Dios hay muchos chicos. Como te das cuenta todo esto funciona gracias a los jóvenes, porque son ellos los que dicen las cosas importantes.; los viejos ya estamos muy vistos, no tenemos mucho que decir. Los chavos no tienen mi conocimiento y experiencia, pero perciben las cosas de otra manera. No es útil imponer visiones de personas adultas si estamos en un país de jóvenes”, explica.

Para la entrevistada, la participación del sector juvenil es importante pues los retos que enfrenta el conocimiento no sólo en la museología, sino en otros campos de estudio, cada vez son más fuertes.

“Con el tiempo cada vez me quedó más callada porque además me ganan en el uso de las tecnologías. Entonces ellos tienen la palabra porque los programas les pertenecen. Como jóvenes, la investigación les pertenece”, afirma.

“Si yo no estoy, esto puede continuar con los jóvenes y eso es lo que me interesa. Además, me gusta que estén aquí, si no me gustara no habría café y pastel. Pero eso sí, los hago trabajar. Pregúntales qué tanto sufren”, comenta mientras ríe y sus mejillas se ruborizan.

El gusto de la investigadora por convivir con la juventud mexicana es notorio, pues ella también forma parte del Programa de Estancias Cortas Jóvenes hacia la Investigación. Su emoción al narrar su experiencia hace obvia su pasión por este proyecto.

“Ya llevamos 6 o 7 años en el programa y quiero extenderlo también a Ciencias Sociales y Humanidades. Además, en ninguna otra parte del país se ofrece algo así, ni tanto el programa Jóvenes hacía la Investigación, ni mucho menos estos temas de museos”, aclara.

Falta mucho por hacer

La también directora del Departamento de Estudios Museológicos comenta que, a pesar de tener más de 30 años de labor museológica, todavía falta tiene asuntos pendientes por cumplir.

“Se ha hecho muy poco sobre la museología en México. Tenemos al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) que empezó hace varias décadas con trabajos de museología y museografía o a la Escuela Nacional de Curaduría Restauración y Museografía (ENCRYM). Ha habido diplomados, maestrías, en la UNAM, en la Ibero, en el CAM, pero no tenemos todavía una carrera ni una especialidad ni una maestría en alguna institución educativa”, comenta.

Sin embargo, la investigadora mantiene el optimismo y confía en que el interés y el desarrollo de la museología en nuestro país continuarán con un avance del cual ella ha sido parte.

“Cuando yo inicié no había estudios de museología. Entonces casi todo fue sobre la marcha y a mí el ICOM me ayudó mucho porque tienes contacto a nivel internacional. No había muchos avances en México sobre este tema, pero en otras partes del mundo sí y eso me permitió tener acceso a esas visiones internacionales”, concluye.

La conversación finaliza en un ambiente armónico; el día ha dado paso a la noche, así como la doctora da paso a las nuevas generaciones. La investigadora resultó ser una persona afable, alejada de la idea que se puede tener sobre los científicos. Ella es una mujer que irradia felicidad y alegría a través del mundo de los museos.

Bookmark and Share

Leer más...

jueves, 16 de febrero de 2017

HÉCTOR GONZÁLEZ VILLALBA: ENTRE ESTAMPILLAS Y BALONES

Por Zurisaddai González González
Ciudad de México (Aunam). Los estadios deportivos son como la extensión de su hogar; los gritos de los aficionados siguen impregnados en su piel. No sólo ve a los deportistas en acción, sino que vive con ellos cada paso que recorren en la cancha. Cinco segundos de nerviosismo y todos los asistentes guardan silencio; él se queda quieto, la respiración se torna lenta y luego las voces se alzan al unísono exclamando: ¡GOOOOOOL!


No obstante, la verdadera acción llega después, cuando tras subir al quinto piso del edificio de Milenio, Héctor González Villalba comienza a redactar en su computadora los sucesos del partido. En un pequeño cubículo situado cerca de la ventana, los dibujos de su hija de seis años sirven como inspiración para que el periodista haga que los deportes cobren vida a través de sus palabras.

Los murmullos del piso se combinan con el sonido de los dedos que, velozmente, oprimen las teclas de las computadoras. Permean todo el ambiente y agregan un toque de caos al lugar, por lo que es difícil llevar a cabo una charla serena. Se vuelve imprescindible salir de ahí para la entrevista.

Mientras se abandona el lugar, el periodista comienza a presentar el edificio como lo haría cualquier madre al presumir orgullosa a su hijo. “Milenio empezó como una revista, la cual desapareció después de un tiempo para darle paso al periódico. Ahora no sólo tenemos eso, sino que también contamos con contenido televisivo, radiofónico e incluso en internet”, indica un poco distraído.

Atraviesa la cafetería mientras saluda a unos compañeros de la oficina. Después entra a un cuarto donde tres personas trabajan frente a sus computadoras. “El de en medio está editando unas partes del partido para el programa de la noche. Cada uno tiene una función importante, ya que aquí se lleva a cabo la preproducción y posproducción”, dice mientras se despide con la mano.

El recorrido continúa y tras subir unas escaleras se contempla el corazón de la empresa: la sección del periódico impreso. El lugar late con un ritmo estable, como el de un atleta que ya conoce sus movimientos y el de sus rivales. Por otro lado, aparecen las pequeñas cabinas de radio que esperan ansiosas a los locutores que calienten los micrófonos con sus palabras.

Tras varios pasillos se vislumbra el set de filmación, lugar donde el programa Los rostros de la Afición se transmite todos los días a las 22:30 horas. Afuera del estudio, un grupo de personas siguen en lo suyo: hacen gráficos y seleccionan la información que los noticieros utilizaran durante todo el día. En todo momento, el tiempo parece un espejismo que se fuga sin decir más.

González decide salir una vez más y se dirige a un lugar donde los tonos grises y rojos se adueñan de las paredes. Fotografías de ataúdes de Pedro Armendáriz, Frida Khalo, Pedro Infante entre otros se encuentran ahí, recordándole a la persona que los note el inapelable futuro de todo ser humano. Al entrar por la puerta que está en medio de los retratos, aparece una recóndita cafetería.

El entrevistado escoge una mesa blanca de plástico para empezar la charla. Mientras recarga los codos sobre la superficie, el periodista comienza a recordar como su interés por los medios de comunicación ya corría por sus venas desde que era apenas un niño.

El deporte, presente desde su niñez

“¿Sabes? La realidad es que, desde que tengo uso de razón, quizá desde los seis años ya jugaba a ser editor de periódico. En ese entonces, recuerdo muy bien que habían unas estampillas coleccionables de los Muppet Babies. Yo pretendía que esas estampas eran fotografías y las ponía en hojas blancas, que a su vez apilaba para darles forma de periódico”, relata nostálgicamente.

Sus recuerdos de la infancia comienzan a brotar. González Villalba nació en Pinotepa Nacional, Oaxaca. De ojos pequeños, moreno y cabello negro, el periodista siempre fue muy cercano a los deportes, especialmente al fútbol y el atletismo. A los diez años vivía en Puebla y ya participaba en las competencias estatales de salto de altura, salto de longitud y relevos 4x100.

Durante su niñez, el entrevistado tuvo la suerte de contar con una maestra de atletismo que lo motivaba, en cada entrenamiento, para convertirse en un atleta de alto rendimiento. Por eso, desde esa edad, González Villalba veía su vida dedicada al deporte.

Sin embargo, la separación de sus padres llegó y el periodista se vio en la necesidad de regresar a Oaxaca con su papá, mientras que sus hermanos se quedaron en Puebla con su madre, situación que afectó su desarrollo deportivo.

“De estado a estado hubo un gran cambio, puesto que se debe tomar en cuenta que hay unas entidades más desarrolladas en ciertas áreas que otras. Entonces, tras las circunstancias de la vida que me llevaron a Oaxaca, perdí todo ese seguimiento que llevaba y lo único que había por hacer era dedicarse al estudio”, recuerda.

Decisiones difíciles, recompensas satisfactorias

La vida, algunas veces, da giros radicales, y fue eso lo que sucedió con Héctor González. Después del bachillerato, su padre le insistió en que la mejor opción era estudiar Contaduría, pero el muchacho que jugaba a ser periodista tuvo la oportunidad de presentar el examen de admisión en la UNAM. La fortuna le sonrió y obtuvo su lugar para estudiar la carrera de Ciencias de la Comunicación y Periodismo. Su sueño apenas empezaba.

El entrevistado vivió sólo en una pensión, donde estuvo tres años. A veces no comía en ese lugar porque los alimentos se daban en horas muy específicas; si no se llegaba a tiempo, el estómago se quedaba vacío.

En su época de estudiante, las clases en su facultad formaban parte de un tronco común con otras carreras. Así fue como conoció a una estudiante de Relaciones Internacionales llamada Brenda García Reséndiz, que más tarde se convertiría en su actual esposa.

Al entrar a la UNAM, González Villalba no se olvidó de sus pasiones deportivas y se inscribió a la selección de fútbol soccer. Sin embargo, en ese momento de su vida el entrevistado tuvo que sopesar y decidir cuál de las dos actividades merecía su esfuerzo completo.
“Decidí terminar la carrera porque era para lo que me habían apoyado mis padres. También me puse a pensar que el seguir la aventura del fútbol conllevaba el riesgo de que, antes de alcanzar una instancia más confortable, te rompieras una rodilla en un instante y ahí se acabara todo”, comenta.

Otro motivo para abandonar su sueño de futbolista fue el darse cuenta que su edad jugaría en su contra a la hora de buscar una oportunidad en algún equipo.

“Tenía presente que al salir de la universidad, con 22 o 23 años, ya estaría pensando en otras cosas, como el buscar un trabajo para pagar la renta y promoverme porque, en este medio, los sueldos al inicio no son muy favorecedores”, explica con un tono más serio y pensativo.

Héctor González empezó a adelantar materias de la carrera porque creyó que si se titulaba antes que sus compañeros conseguiría un empleo más rápido. El también conductor llegó así a Radio UNAM, sitio en el que realizó su servicio social y fomentó su forma de trabajar.
“Estuve en el área de producción cultural y fue una experiencia estupenda, te nutre mucho. Era un ambiente extraordinario, un oasis en su materia porque te permitían ser creativo y eso no sucede en muchos lados”, recuerda.

Pagar el derecho de piso

La plática se intensifica tanto como la lluvia que comienza a hacerse presente detrás de las grandes ventanas del lugar. El ambiente se enfría y el periodista deportivo comienza a perderse de nuevo en sus recuerdos.

Después de su estancia en Radio UNAM, el entrevistado pasó a las filas del periódico Excélsior, en donde laboró en el área de tecnología. Durante su estancia, González Villalba aprendió el significado de “ganarse el pan”, aunque también pudo asistir a cócteles y eventos importantes. En uno de ellos conocería a Carlos Trápaga Barrientos, director del periódico deportivo Esto y su futuro jefe.

“Él me invitó a escribir sobre deportes, algo de lo que yo siempre quise hablar. Lo que no me esperaba fue que no tuve pase directo para entrar a la redacción. Cuando llegué a presentar mis documentos pensé que la referencia del director era una muy buena, pero no. Estuve dos meses en el área de facturación rascando cuentas, archivos y notas sobre clientes que no pagaban”, relata.

El entrevistado ganaba alrededor de 46 pesos diarios por realizar todas esas tareas, hasta que un día uno de los subdirectores llegó con su jefe. En ese momento, su vida vivió otro giro afortunado.

“Recuerdo que cuchicheaban y todo el mundo los veía. En eso, me mandó a hablar con el dedo índice y me dijo que iría a la redacción de deportes. Había terminado mi sufrimiento, había pagado mi derecho de piso”, explica.

A partir de ese momento, González Villalba reconoce que sucedieron solamente cosas buenas. Su primer viaje como profesional fue a los seis meses y firmó contrato medio año después. Con una sonrisa, menciona que los periodistas de aquella generación “te hacían ver tus errores de una manera muy agria, pero que al final te servía”.

Su vida pronto se llenó de juegos de la selección nacional, partidos de las eliminatorias mundialistas, torneos internacionales de clubes, de la liga mexicana, Juegos Olímpicos, etc. Su trabajo como corresponsal en el extranjero también le permitió vivir, en persona, sucesos como el intento de golpe de Estado en Venezuela contra Hugo Chávez en 2002.

No obstante, llegó un momento en el que el entrevistado quiso cambiar de aires, por lo que en 2005 llegó a Milenio. “Aquí en Milenio fui durante dos años y medio el enviado para cubrir el papel de los clubes mexicanos en la Copa Libertadores. Me la pasé en casi todos los países de Sudamérica”, cuenta.

Todos los días se puede conocer a alguien diferente, por lo que Héctor González no sólo ha limitado su trabajo a jugadores profesionales o atletas reconocidos, sino que también se ha acercado a la gente común, a las diferentes realidades sociales que a final de cuentas también son gajes del oficio.

“No hay nada mejor que trabajar en lo que uno quiere”

Gracias a su trabajo, el entrevistado ha logrado tener una visión más clara del deporte en México, por lo que no duda en criticar el hecho de que nuestro país siga sin explotar su verdadero potencial en este campo.

“México tiene una infraestructura deportiva increíble. Entonces, ¿cómo es posible que no puedan salir 50 pelados de altísimo rendimiento y mantenerse en un estándar excelso? Aquí lo vemos todo a corto plazo, desde el gobierno hasta los deportes. Queremos resultados inmediatos en vez de apostar por los años de maduración de la gente y de los proyectos”, subraya.

Para Héctor González, los deportistas son un gran ejemplo para la sociedad. Por ello, su objetivo como periodista es motivar a aquellas personas que practican cualquier deporte a través de su trabajo y también darle a los atletas el reconocimiento merecido para que sigan haciéndolo bien y cumplan sus metas, algo que el entrevistado no duda en recordar.

“Lo importante es que cumples un sueño, estudias lo que quieres y no hay nada mejor en esta vida que trabajar en lo que uno quiere y haber estudiado lo que quisiste y no lo que las circunstancias te arrojaron casi por desecho”, concluye con un discreto suspiro.

La lluvia del exterior persiste hasta el último momento y el reloj indica que el entrevistado debe irse ya. A pesar de los años que lleva transmitiendo a las personas su legítimo amor por los deportes, la chispa que sentía cuando participaba en las competencias de atletismo en Puebla o en los duros entrenamientos de futbol en Ciudad Universitaria, siguen presentes en su mirada. Así, cada noche en la televisión no sólo aparece un periodista que habla de lo que le gusta, sino alguien que lo respira, lo vive, lo es.

Bookmark and Share

Leer más...

miércoles, 15 de febrero de 2017

EN EL COSMOS DE JULIETA FIERRO

Por Luis Alfonso Tovar Franco
Ciudad de México (Aunam). Con una sonrisa de oreja a oreja, Julieta Fierro abre las puertas de su hogar. Me recibe en su departamento, el 504, para charlar sobre temas que van más allá de las estrellas y el universo; no se escucha un solo ruido en el aire, la tranquilidad reina entre los edificios color salmón.


El añil predomina en la habitación principal: en la alfombra, los cojines, las lámparas, encima de todas las mesitas de la sala, en los adornos y las cajas de cerámica que guardan chocolates para sus invitados; incluso lo lleva en su blusa, el suéter y el pantalón. El azul parece ser uno de sus colores favoritos, después de todo su objeto de estudio y mayor pasión es el firmamento.

Tomo asiento mientras se alista para comenzar la entrevista. Se acomoda enfrente de mí, en lo que parece ser una antigua mecedora de madera. Detrás de ella se encuentra un gran ventanal que deja entrar la luz del sol.

Se nota un poco nerviosa, pero calmada a la vez, una combinación muy rara, como si quisiera que el diálogo comenzara, pero al mismo tiempo que terminara al instante. Finalmente, la gran astrónoma mexicana Julieta Fierro se encuentra preparada para iniciar con la conversación.

Cuando la fama y la familia no se llevan

La relación de Julieta Fierro con su familia ha sido, por así decirlo, particular. Su madre falleció cuando ella apenas tenía 13 años y su padre tenía la idea de que las mujeres debían dedicarse al hogar. Basta decir que la astrónoma no siguió ese camino, decisión que marcó su relación con su hermana mayor.

“De mis hermanos, mi hermana mayor siempre tuvo mucho resentimiento, porque ella era la lista y la bonita y la que hizo todo lo que había que hacer en la vida; en cambio yo siempre he hecho lo que se me ha dado la gana. Para ella fue muy doloroso ver como yo triunfaba”, explica.

La relación con el resto de sus hermanos tampoco ha sido fácil.

“Yo creo que mis hermanos tienen sentimientos encontrados, de gusto, pero también de celos, porque en realidad la tonta de la familia soy yo. No ha sido fácil para la familia cercana”, detalla.

Ese complicado vínculo entre el prestigio de su trabajo y sus hermanos terminó por verse reflejado en la forma en la que sus hijos han elegido abordar la fama de la doctora.

“Mis hijos, Agustín, y Luis, creo que hubo diferentes épocas, pero ahorita ellos prefieren que nuestra relación sea al margen de la fama”, –se queda callada por un instante y el silencio inunda la habitación–, “no debe de ser fácil”, afirma con cierta tristeza en el tono de su voz.

Su carrera llena de logros y éxitos había sido un tema que la divulgadora de la ciencia solía compartir de inmediato con sus seres cercanos, pero que en años recientes ha preferido mantenerlo para sí misma.

“Antes le avisaba a la familia cada vez que me daban un premio, pero ahora ya no porque ellos sentían que sólo hablaban de mi, y yo pensé que les daba gusto, pero ya en los últimos años nunca tocamos ese tema”, comenta alegremente mientras las comisuras de su boca se elevan hacia sus ojos.

Entre 2003 y 2004, la doctora recibió la Medalla al Mérito Ciudadano de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, el premio a Mujeres Sabias de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística así como la Medalla Benito Juárez y la Presea Mont Blanc.

“¿Qué curioso es verdad?, Yo creo que es difícil aceptar el éxito de otro, sobre todo cuando el otro no es como uno esperaría. Yo no tengo una casa lujosa, soy más bien una gente, soy una persona honesta. No sé, se vuelve uno una persona sola”, suelta una risa nerviosa al momento de pronunciar esa última frase.

A pesar de los temas tan íntimos que comparte, la doctora Fierro no deja de esbozar una sonrisa al finalizar cada una de sus respuestas. Las perlas en su boca hacen juego con las de su cuello y su muñeca.

Su lacia y castaña cabellera cae sobre sus hombros y oculta sus orejas. Las paredes y los sillones blancos en la sala se asemejan a las nubes y funcionan en armonía con las tonalidades celestes y hacen recordar el cielo, lugar en el que la mayoría de sus investigaciones se han centrado.

La pálida, pero vivaz mujer de 68 años toma una pequeña pausa antes de continuar con la entrevista, respira un poco y vuelve a acomodarse en su asiento.

Física, astronomía y tarántulas

La inquietud de Julieta Fierro por la ciencia se manifestó desde el colegio francés donde estudió la primaria, época en la que la hoy profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM ya se destacaba en cálculo –“siempre sacaba cero en francés, pero 10 en matemáticas”–. Sin embargo, fue después de la muerte de su madre cuando la física se cruzó en su camino.

“La cosa es que mi mamá murió cuando yo tenía 13 años y mi hermana, la grande, me dijo ‘tú eres tontita, ¿mejor por qué no estudias física?’ porque en esa época había una cosa llamada técnico en física y podíamos ser maestros de física. Como queríamos escapar de la casa, me metí a física, a los 15 años”, exclama con asombro y en su frente se marcan las líneas de la experiencia.

“¡Pero no me gustaba la física! Recuerdo que había un anuncio que decía carrera de astrónomo y entonces dije ‘eso ha de estar padre’, ni siquiera se me había ocurrido que podía existir eso, y era un error, no había la carrera, pero había materias optativas de astronomía”, recuerda.

La doctora comenta que en esa época tuvo a dos maestros fantásticos: Manuel Peimbert, con el que trabaja hasta la fecha, y Eduardo Schmitter, de quién recuerda lo peculiar de sus clases.

“Éramos muy poquitos alumnos en esa materia, sólo la llevábamos tres personas, y aparte era en la noche en la oficina de Schmitter. ¡Tenía tarántulas vivas sueltas! Estábamos tomando la clase y veíamos a las tarántulas pasar por el techo”, comenta entre risas.

Al final, la tenacidad de la doctora Fierro se hizo presente, pues ella fue la única alumna que no abandonó la clase, característica que sigue presente en su trabajo de hoy en día.

Las revoluciones en la vida de Julieta Fierro

La astrónoma Fierro empezaba la segunda década de su vida cuando el movimiento estudiantil de 1968 llegó. Desde su punto de vista, cuando se dan revoluciones de ese tipo, la gente piensa que se trata de defender sus ideales, “cada quién cree que es su batalla. Obviamente, yo pensé que era mi lucha, mi derecho de irme de mi casa y trabajar”.

Como parte de ese ideal, durante esa época la profesora Fierro trabajó como intérprete simultánea, gracias a su dominio del inglés y francés, legado de su ascendencia norteamericana (por parte de su madre) y su paso por el colegio francés.

El hecho de estudiar y trabajar al mismo tiempo formaba parte también de otro tipo de movimiento latente durante esos años, uno que terminaría por tener un efecto colateral no tan benéfico para una gran parte de la población de nuestro país.


“Hubo también un movimiento feminista en esa época, un movimiento de la liberación de la mujer, el cual fue un error en el siguiente sentido: nosotras quisimos demostrar que éramos tan buenas como lo eran los hombres, pero lo que sucedió es que como más mujeres querían trabajar, bajaron los salarios, y ahora tienen que trabajar el hombre y la mujer”, aclara.

Esta situación debe vivir un cambio nuevo, desde el punto de vista de la doctora, pues una distribución pertinente de salarios más justos generará más bienestar para un mayor número de personas.

Sobre los movimientos sociales que se suscitan con más fuerza hoy en día, la profesora opina que el camino por recorrer.

“Creo que todavía hay mucho que hacer pues todavía existe cierto prejuicio, muchas violaciones hacia las mujeres, mucho maltrato familiar; todos esos problemas son algo por lo que hay que lucha”, apunta.

Pero la astrónoma Fierro mantiene una causa particular dentro de su agenda personal de pendientes: la pelea por el derecho a una muerte digna.

“Como ya soy mayor, mi lucha personal es por una muerte digna. Que nosotros, los viejitos, en lugar de estar abandonados, descuidados y sufriendo podamos decidir cuándo nos queremos morir, podamos dejar nuestros papeles en orden y despedirnos de nuestros seres queridos y digamos ‘hasta aquí’, y nos podamos morir en paz, sin dar molestia”, comenta con suavidad.

Poco a poco, las paredes se tornan grises, el sol comienza a descender y la silueta de la doctora empieza a ser difícil de distinguir. Lentamente, las luces de la sala comienzan a hacer su trabajo. Parece que se encienden por sí solas, pero en realidad es el crepúsculo, que llega e invade cada rincón del departamento.

El helio del origen del universo, su mayor descubrimiento

La doctora Julieta Norma Fierro Gossman es investigadora titular de tiempo completo del Instituto de Astronomía de la UNAM y profesora de la Facultad de Ciencias de la misma institución por más de 40 años.

El área de trabajo de la astrónoma ha sido la materia interestelar y sus trabajos más recientes se refirieron al Sistema Solar. Fue presidenta de la Comisión 46, dedicada a la Enseñanza de la Astronomía, en la Unión Astronómica Internacional y presidenta de la Academia Mexicana de Profesores de Ciencias Naturales.

Durante tan larga trayectoria, existe un logro dentro del campo de la física que la doctora no duda en subrayar. Mientras relata este éxito, sus delgadas manos ilustran y narran una historia que parece salida de un libro de ciencia ficción.

“Existen galaxias que son conglomerados de cien mil millones de estrellas y las estrellas fabrican los nuevos elementos químicos. En la parte de adentro de las sistemas se encuentran más estrellas que en la orilla, entonces en los núcleos de las galaxias va a haber más oxígeno, y entre más te vayas a la orilla habrá menos hasta que ya no haya porque no hay estrellas que lo produzcan”, describe.

“Tú mides tanto la cantidad de oxígeno como de helio. Entonces, cuando la cantidad de oxígeno llega a cero, la cantidad de helio restante es el helio con el que se hizo el universo, ese helio que se hizo durante los primeros cuatro minutos después de la gran explosión. Yo he medido con cuánto helio se formó la galaxia”, afirma orgullosa mientras dibuja figuras en el aire simulando todo el proceso.

“Nunca me han querido decir porque me premian tanto”

El trabajo y la dedicación de la doctora Julieta Fierro, a lo largo de su trayectoria, se reflejan en la cantidad de premios que ha recibido. Sin embargo, ella misma confiesa desconocer el porqué estos reconocimientos. Esa causa aún la sigue eludiendo.

“Siempre me siento muy sorprendida, y he preguntado por qué me premian, sobre todo en los premios internacionales, porque a mí me gustaría saber el porqué, qué hace una para que la reconozcan tanto, pero nunca me han querido decir. Como por ejemplo, con este premio tan importante en París me dijeron ‘no pues es que ha hecho tanto’ y ya”, detalla como si le estuvieran entregando un premio.

“Sí sería padre saber exactamente qué están premiando, para irte por ahí, por esa línea de trabajo y seguir trabajando ahí, escribir más sobre eso, pero nunca me han dicho, sí me gustaría saber”, explica.

Dentro de sus suposiciones, la astrónoma cree que las razones detrás de dichos galardones son su amplío currículum y el hecho de ser mujer. Aún sin tener el claro el porqué, Fierro ha aprendido a disfrutar cuando un nuevo premio llega a casa.

“¡Es padrísimo y muy emocionante! Tengo un colega, muy inteligente y muy famoso, que siempre me decía ‘¡Ay mira acéptalos! ¡No hay ningún premio malo! El que sea, acéptalo y disfrútalo’ me decía”, comenta con una sonrisa en su rostro.

A pesar de no saber las razones exactas por la que ha sido galardonada, la doctora ha recibido, a lo largo de su carrera, más de 15 premios y reconocimientos a nivel mundial. Entre ellos destacan: el premio Kalinga de la UNESCO en París en 1995, la Medalla de Oro Primo Rovis del Centro de Astrofísica Teórica de Trieste en 1996, y el Premio Klumpke-Roberts de la Sociedad Astronómica del Pacífico en los EUA.

Dentro de los premios nacionales, en 2004 fue reconocida con la medalla Benito Juárez como Mujer del año, en 2007 recibió la Medalla de Oro de la Universidad Latinoamericana en Puebla, en 2009 llegaron el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, otorgado por la UNAM, y un Doctorado Honoris Causa de la Universidad Autónoma de Morelia. Durante 2010 recibió la presea Sebastián y un homenaje del Liceo Franco Mexicano. En 2011 fue acreedora de las medallas Sociedad Astronómica de México y Vasco de Quiroga.

Han pasado cerca de 60 minutos y la conversación no se detiene. La noche ha caído al igual que la temperatura. Sin embargo, las luces de las lámparas abrigan la habitación y por fin permiten observar con lujo de detalle las facciones de la doctora. Las arrugas que reflejan sabiduría se contemplan con mayor definición.

Sofía Luna: Agente Especial

Un logro más dentro de la extensa carrera de la reconocida astrónoma fue el haber participado en un programa de televisión para Canal Once, Sofía Luna: Agente Especial, una experiencia que la doctora Fierro disfrutó al máximo.

“Fue una experiencia fantástica. Hace como dos años, la directora del Canal Once me dijo ‘oye haz un programa así, como el del mundo de Beakman’ y yo le dije que ya estaba muy vieja, que ya no tenía la energía y se necesitaba un staff enorme, pero ella me puso el staff”, aclara.

El puesto que ocupó la profesora Fierro dentro de este proyecto infantil fue el de asesora científica para las historias. “Yo sólo chequé que la ciencia estuviera bien, así que no fue un trabajo tremendo porque no tuve que escribir guiones, proponer ideas e inventar personajes”.

La experiencia de trabajar en televisión resultó gratificante y le permitió conocer, de primera mano, cómo es ahora la vida tras bambalinas.

“Tenía dos vestuaristas que me planchaban y me ponían la ropa, me maquillaban, y luego llegaba el productor y me decía exactamente todo lo que tenía que decir. Antes de cada sesión, venía y me decía cómo quería que lo hiciera. Aparte me ponían un telepromter para leer. Lo que más trabajo me costó fue la cantada. Yo estaba así de ‘¡Olvídenlo! ¡Puedo bailar si quieren, pero no cantar!’, pero me insistieron mucho así que tuve que hacerlo”, recuerda.

Entre anécdotas y risas, la astrofísica comparte sus ganas de querer hacer un programa parecido a Sofía Luna: Agente Especial, pero con una ingeniera como protagonista. Posteriormente, relata su experiencia en general dentro de los medios de comunicación.

“Empecé a hacer televisión hace tantos años –más de 1500 programas hasta la fecha–, pero cuando era niña nunca me imaginé estar ahí”, menciona mientras sonríe al ver la expresión en mi rostro al escuchar esa cifra, “y he participado en 1700 programas de radio o algo así”.

El tiempo sigue transcurriendo y las ramas de los árboles en la ventana que cuida la espalda de la doctora Fierro ya no se ven más. Se ocultan en la obscuridad de la noche, señal de que la entrevista se acerca a su fin.

“Una persona muy afortunada”

En la lista de pendientes de Julieta Fierro aún quedan asuntos sin tachar. Uno de ellos es el de convivir más con sus dos nietos, aunque esto actualmente es difícil pues ambos viven en Estados Unidos. Otro pendiente es la jubilación.

“Estoy esperando a jubilarme. Cuando lo haga, quiero tomar un buen curso de cómo hacer comunicación con los métodos modernos y el internet, porque mis otros hobbies no los terminé. Una vez dije ‘voy a hacer jardinería’, entonces empecé a arreglar los jardines del hall y el condominio, pero me fastidié. Luego pensé ‘voy a aprender a tocar el piano’, me metí a clases y pues fue una nulidad total”, ríe al aceptar que sus hobbies anteriores no resultaron del todo exitosos.

Finalmente, la profesora Julieta Fierro hace un balance de cómo ve tanto su presente como su futuro.

“Pues soy una persona enferma, tengo dos enfermedades difíciles: una se llama maniaco depresión y otra es el síndrome de ansiedad generalizada, dos enfermedades neurológicas, y esa persona, Julieta, no puede tomar medicamentos porque le dan alergia, y si los toma, se acelera demasiado, entonces tiene que estar siempre muy controlada”.

“La veo como una mujer que ya debería de jubilarse. El otro día un taxista le gritó ‘¡Usted ya váyase a un asilo!’, y Julieta pensó ‘pues sí, tienes razón’, pero Julieta tiene que esperar unos años, porque para poderse jubilar debe de cumplir 70 años, y todavía le falta un rato”, relata.

“Pero creo que, a pesar de tener estas enfermedades, Julieta ha buscado ayuda, y trata de ser una buena persona, y que toda la gente que esté a su alrededor esté bien, que sus amigos estén bien, que su familia esté bien, porque ella sabe que es muy afortunada y que la vida le ha dado muchísimo más que a casi cualquier persona de la humanidad”, baja la voz mientras esboza una pequeña sonrisa.

Al concluir, le agradezco por haberme recibido en su casa. “Gracias a ti, y llévate unos chocolates para que recuerdes ¡que la ciencia es dulce!”, expresa alegremente y me acompaña a la salida de su departamento.

Numerosas plantas cuelgan por toda su casa. Los cuadros con fotografías de sus hijos y familiares, al igual que las pinturas que ha adquirido en diferentes estados del país, adornan las grisáceas paredes. Los libros en el estante de su oficina enriquecen la imagen intelectual de la doctora.

El departamento 504 finalmente cierra sus puertas, no sin antes haber compartido los secretos de la doctora, mujer y estrella, la profesora Julieta Norma Fierro Grossman.

Bookmark and Share

Leer más...

martes, 14 de febrero de 2017

EL ESCÁNDALO Y LAS NOTICIAS FALSAS, PROBLEMAS DEL PERIODISMO ACTUAL

Por Diego Caso
Ciudad de México (Aunam). Periodistas y académicos analizaron el impacto de las “noticias falsas” en los medios de comunicación, particularmente en la elección presidencial en Estados Unidos, durante la conferencia La comunicación políticamente incorrecta: ¿Llegó para quedarse?, organizada por estudiantes y profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.



En el auditorio Pablo González Casanova, Carlos Castañeda, consultor político de Zimat Consultores, hizo énfasis en la forma actual en la que se consumen y distribuyen las noticias, hecho que ha sido aprovechado por la comunicación políticamente incorrecta para su beneficio.

“Ahora, el nivel de la información está mediado por la pantalla por lo que le creemos más a la imagen que al texto. Si ustedes ven una fotografía en Facebook van a creer que es verdadera. Basta la pura imagen para tomar una decisión”, apuntó.

Durante su ponencia, Castañeda también señaló la manera en la que se observan las noticias hoy en día como uno de los problemas del periodismo, pues “lo que el público percibe es lo que es. La comunicación no trabaja con la realidad, sino con percepciones”.

Al respecto de la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos, el consultor político no dudó en señalar como el escándalo se convirtió en una herramienta que el entonces candidato republicano supo manejar a su favor.

“El escándalo se trata de dañar la credibilidad de alguien, y de eso se trata la comunicación en nuestra época. Ya no se trata de una batalla ideológica, sino de una batalla por la confianza del público”, mencionó.

En este sentido Susana Sáenz, conductora de El Financiero Bloomberg y que cubrió la campaña de Hillary Clinton para dicho medio, coincidió con Castañeda y agregó que el resultado de la elección presidencial en la nación norteamericana muestra un cambio en los gustos de la audiencia.

“Yo sí creo que el morbo, de cierta manera, hizo ganar a Trump porque le generó mucha publicidad. También se debe analizar el hecho de que las encuestas se equivocaron y que la comunicación políticamente correcta ya no atrae a la gente, el público está cansado de ver lo mismo”, complementó.

Como reflejo de este cambio Ricardo López, colaborador de Grupo Radio Fórmula, resaltó que las noticias falsas han ido ganando terreno en el periodismo, así como el empleo poco ético que ciertos medios le han dado.

“Eso es lo importante con las noticias falsas, son historias presentadas con la intención de engañar al público. En la época de la preverdad, este tipo de notas perdía credibilidad, pero ahora no importa si la historia es cierta o no: sólo importa cómo se siente el público al respecto”, explicó.

Del mismo modo, López señaló el peligroso papel de las redes sociales en la desinformación de las personas debido a factores como la preferencia a cierto tipo de textos o el algoritmo utilizado por Facebook para determinar qué noticias pueden ser interesantes para un usuario en específico.

“Nosotros podemos crear nuestra propia burbuja y validar lo que creemos porque sólo estamos leyendo y consumiendo información que está de acuerdo con nosotros”, subrayó.

Por su parte Alberto Aguirre, del periódico El Economista, destacó lo preocupante que es el número de noticias falsas que se dan por verdaderas pues fomentan el amarillismo en la labor informativa de los medios.

“El amarillismo es sinónimo de chisme, de coberturas dudosas o sesgadas, por lo que el éxito de este tipo de publicaciones es un doloroso recordatorio de que la popularidad y la credibilidad no necesariamente van de la mano, en especial dentro de la era del internet”, expresó.

Para el columnista, la audiencia de los medios de comunicación –“los que están al otro lado de la pantalla, del micrófono o del periódico”– deben participar más en la tarea de discernir entre las noticias falsas y el periodismo real.

En la ponencia final del evento Hugo Garciamarín, catedrático de la FCPyS, argumentó que la popularidad de la comunicación políticamente incorrecta constituye parte de un rechazo que crece cada vez más hacia la globalización y el neoliberalismo.

“Lo políticamente incorrecto aparece como una necesidad de desplazar a las élites. Esto puede ocurrir debido a que lo correcto está asociado con la desigualdad; si lo tradicionalmente correcto se caracteriza por la corrupción, las políticas precarizadoras y la poca representación, entonces lo irreverente pasa a ser una forma de rebelarse contra lo injusto”, apuntó.

Desde su perspectiva, Garciamarín encuadró el origen del fenómeno de Donald Trump dentro de este cambio social que ya se ha manifestado en otros hechos a lo largo del año pasado, como por ejemplo con la salida de la Gran Bretaña de la Unión Europea.

“Existen políticas que, en nombre de lo correcto, han violentado ciertas particularidades. Ante esto, la respuesta parece ser igual de violenta, brutal. Donald Trump es lo que sucede cuando creemos que las ideologías no existen”, finalizó.


Bookmark and Share

Leer más...

viernes, 10 de febrero de 2017

CARÍSTICO: MISMA ALMA, DIFERENTE MÁSCARA

Por José Guadalupe Muñoz Alonzo
Ciudad de México (Aunam). Astro Boy, Komachi, Sin Cara y Myzteziz, son algunos de los nombres que ha usado Luis Ignacio Uribe en su carrera como luchador profesional, pero con el que se consolidó dentro de la lucha libre mexicana fue Místico. La rotación que ha tenido dentro de la industria nacional e internacional lo ha obligado a cambiar de personaje en distintas ocasiones. Ahora está peleando como independiente en la Liga Elite del Consejo Mundial de Lucha Libre (CMLL) bajo el nombre de Carístico, “Si un día levanté el nombre de Místico, ¿por qué no puedo levantar este?”.


El Deportivo Kid Azteca, ubicado en el barrio de Tepito de la delegación Cuauhtémoc, atestiguó el debut de Luis Uribe a los 16 años de edad bajo el nombre de Dr. Karonte Jr. mismo que heredó de su padre. 17 años después, se convirtió en uno de los emblemas para la lucha libre mexicana, ahora usa el nombre de Carístico y continúa escribiendo su historia en la Arena México.

Carístico tiene que viajar a dónde vaya el tour de la liga. La mayoría de las luchas son en la Ciudad de México, pero hay ocasiones en que se desplazan a provincia. Se apagan las luces de la arena y en las bocinas empieza a sonar la canción Me muero por besarte de la banda de rock La Quinta Estación, tonada que usa el atleta para entrar al ring en todas sus peleas.
Entre luchadores se entienden

Carístico nació en una familia con sangre luchadora: sus hermanos practican el mismo oficio y su papá también fue luchador. Sin embargo, prefiere no hablar de vida privada.

El motivo aún no está claro. El comentarista deportivo Alfonso Morales mencionó durante una entrevista que Uribe sufría maltrato infantil. Otros periodistas de la misma fuente periodística aseguraron que llegó a un albergue del Fray Tormenta, un sacerdote que se hizo luchador para sostener su orfanato donde recibía a niños de la calle a los que les enseñaba también lucha libre. Para poder ahí, “yo dije que era de la calle, como todo niño mentiroso”, confiesa Luis Uribe.

Se rumorea también que mantiene cierta distancia con sus demás hermanos. Uno de ellos, Argos, evadió la entrevista, pero en Twitter apagan cualquier rumor cuando se felicitan o intercambian mensajes de ánimo o publican, uno que otro día, una fotografía en donde se ven juntos.
Vocación sobre el ring


Uribe se formó en la lucha libre desde muy pequeño, aunque fue hasta 2004 cuando tuvo la oportunidad de debutar en el Consejo Mundial de la Lucha Libre al lado de Volador y Felino, en contra de Averno, Mefisto y el Olímpico. Místico (su nombre en ese entonces) le dio la victoria al bando técnico esa noche.

Durante una jornada de gloria, se subió al ring 13 veces seguidas y en poco tiempo se convirtió en el protagonista de las luchas estelares. Compañeros de lucha y rivales le aplauden ese toque espectacular que le da a los eventos, los vuelos, la agilidad y la garra. “Esto hay que hacerlo sin pensar, porque si lo haces pensándolo te va a dar miedo”, detalla Uribe.

Su carisma con la gente, especialmente los niños, le ayudó para que en menos de dos años se convirtiera en la estrella del ring que llenaba los lugares donde se presentaba. Su atención para con sus fans se ve en su actual cuenta de Twitter, donde los apoyos no paran de llegar y contesta la mayoría de sus mensajes.

El origen de su personaje Místico, con el que se dio a conocer en la lucha libre mexicana, estuvo influenciado por la religión. “Soy muy católico y entonces es algo misterioso que alguien esté bajo la máscara y ese alguien sea yo”, menciona el luchador.

Su fogueo por la lucha internacional ha delatado su debilidad, pues al dar entrevistas a los medios de comunicación siempre se muestra nervioso, titubeante, pensativo. Reflexiona cada respuesta y cuida no equivocarse, pero es notable su miedo a las cámaras y micrófonos.

Más alto ya no puedes llegar

Siete años en la cima de la lucha libre mexicana lograron que la World Wrestling Entertainment (WWE) se fijara en Místico. Fue en 2011 cuando los representantes de la marca estadounidense hicieron el anuncio, en la Ciudad de México, por medio de Jim Ross, un miembro del salón de la fama de la WWE.

“La familia de la WWE ha firmado a un atleta que consideramos tiene el potencial para ser la próxima gran estrella en la empresa… Sin Cara”. Así fue renombrado Uribe durante su estancia en Norteamérica, pues el CMLL tiene todos los derechos reservados del personaje Místico.

Fue hasta 2014 que Uribe apareció luchando, bajo su nuevo nombre, con la empresa WWE. Su estancia en este grupo duró tres años, lapso en el que sufrió algunas lesiones que lo dejaron fuera del ring y disminuyeron su rendimiento: se veía cansado, le costaba saltar, hacer llaves al rival y resentía más los golpes. En algunos encuentros, tuvieron incluso que reemplazarlo por otra persona con la misma condición física para interpretar al personaje.

“Yo no tengo tatuajes, yo no era, no te puedo decir si sí o si no… desconozco el porqué pasó eso, pero tú sabes que una compañía tiene ciertos derechos sobre lo que pueden hacer con tu imagen”, menciona Luis Uribe, ahora con la máscara de Carístico.

Al final, quien pintaba para convertirse en un referente mundial de la lucha libre no lo fue. Rey Mysterio, ex luchador de la WWE, se pronunció al respecto de este asunto en una entrevista: “se dio a conocer que el contrato se iba a acabar y ya no se iba a renovar. El tiempo que trabajé con él (Sin Cara) fue agradable, pero no sé si tenía esas ganas de convertirse en una estrella de la WWE, como Alberto del Río. Es una lástima, porque el talento lo tiene y las ganas le faltaron”.

Rey Mysterio añadió que Sin Cara no tuvo el interés por aprender el idioma inglés, uno de los factores para su despido, según se rumora; otra historia cuenta que los dueños de la empresa estuvieron molestos porque nunca agarró ritmo y en todas las luchas donde se presentaba cometía algún error: no conectaba las patadas o no le salían los lances. El nivel que mostró en tierras estadounidenses y las lesiones adelantaron su regreso.

Por su parte, Carístico considera que sus ex compañeros en la WWE (Rey Mysterio y Alberto del Rio) fueron culpables de su fracaso. “A veces nos hace daño tener compañeros en Estados Unidos porque son ellos los que nos ponen el pie, son los mismos paisanos los que lo hacen. Si yo no pude crecer fue por cuestiones de mis mismos compañeros mexicanos”, explica.

De regreso a casa


En 2014 regresó a México y firmó con la Triple AAA bajo el nombre de Myzteziz. Se presentó en eventos estelares así como en Triplemanía XXIII y luchó contra Rey Mysterio, una pelea que perdió. Al poco tiempo anunció su regreso al CMLL, el grupo que lo vio nacer. “Ahora el nombre de Místic 2.0 es mío, me ayudaron para conseguirlo. Los demás nombres se los quedan las compañías. Estoy contento por estar en la Arena México”, mencionó Luis Uribe en la presentación de su nueva imagen para el CMLL.

Sin embargo, hay un nuevo Místico en la empresa y es por eso que Uribe no puede usar el nombre. “Se va a enfrentar a lo mejor y le va a costar. Si viene a buscar una rivalidad, adelante, pero es muy difícil darle una segunda oportunidad a una persona que le dio la espalda a la Arena México”, expresó el nuevo atleta que interpreta a Místico.

Uribe decidió mezclar los personajes de Sin Cara y Místico cuando no vio los resultados esperados con su nombre Místic 2.0. Es así que como nació Carístico. “Si un día levanté el de Místico, ¿Por qué no puedo levantar este?”. Se muestra confiado en que puede ganarse de vuelta a la gente.

A remar contra corriente

Uribe es un hombre que ha estado bajo la cobertura de los medios desde que empezó su carrera como profesional en la lucha libre mexicana. Su salida del CMLL fue duramente criticada, por lo que no fue bien recibido a su regreso. Sin embargo, terminó por ganar el campeonato de peso medio elite el 22 de mayo del año pasado.

“Ahora vengo como independiente, no estoy con el CMLL, pero si me dieran otra oportunidad la aceptaría. La Liga Elite me tendió la mano para pelear en la Arena México. Sería muy bueno retirarme aquí”, expresa el luchador.

Desde su regreso a México, Carístico ha vuelto a ser un luchador con presencia regular, con actividad cada semana. La Liga Élite devolvió a Uribe a los grandes escenarios y poco a poco se ha metido en el corazón de los niños y los fanáticos. Sabe que será un reto ganarse a los fans que dejó hace 5 años, pero cada vez que las luces se apagan y suena la canción de La Quinta Estación dentro de la Arena México, la gente comienza a gritar: “¡Carístico, Carístico, Carístico!”


Bookmark and Share

Leer más...