martes, 19 de julio de 2016

LA TRAYECTORIA DE UN ASTRO HACIA LA GLORIA

Por Raúl Gerardo Parra Rosales
Ciudad de México (Aunam). Soy originario de Tijuana, ahí aprendí lo que es la lucha libre. Emigré a Estados Unidos, donde duré 12 años. Debuté como Súper Astro en el año de 1974 en Los Ángeles, California. Después de consagrarme en el país de las barras y las estrellas y el noroeste mexicano, me llegó un aviso para contratarme en el Toreo de Cuatro Caminos, la Cuna de los Independientes en la capital del país. De ahí pasé a la Arena México, la Catedral de la lucha libre mexicana.


El primer tramo del camino hacia la gloria

Sentado en una banca de la calle Luis Moya, al exterior de su santuario en el Centro Histórico de la Ciudad de México, Súper Astro narra con sosiego sus primeros acercamientos a la lucha libre. Porta la célebre máscara plateada que lo hiciera famoso en las décadas de los años ochenta y noventa, conformada por dos gotas en la apertura de los ojos rodeadas por dos estrellas, y una estrella más de cinco picos con una cola como si se tratara de un cometa en la frente.

“La primera invitación que recibí para ver una función de lucha libre fue a una arena que se llamaba El Danubio Azul, que estaba en a zona norte de la ciudad de Tijuana. Ahí vi luchar por primera vez a El Santo, “El Enmascarado de Plata”, con Blue Demon de pareja y a Los Gemelos Diablo”, expresa con un dejo de añoranza al referirse a los dos máximos ídolos que ha tenido el pancracio mexicano.

Sobre sus inicios en los encordados, hace ya más de cuarenta años, menciona: “Cuando ya me vi tan profundamente involucrado en este deporte, ya entrenaba con luchadores que radicaban en Tijuana, como El Indio Pípila, El Chamaco Martínez, Rayo Acosta, El Faraón y Ala Azteca. Ellos fueron los que me inculcaron, los que me enseñaron la lucha libre”, declara con orgullo y melancolía.

El hombre robusto de metro y medio de estatura debutó como Rey Bucanero en mayo de 1974 en la ciudad de Ensenada, Baja California, pero su presentación con el personaje que lo inmortalizaría se llevó a cabo más tarde durante ese mismo año, en el Olympic Auditorium de Los Ángeles, California. Desde entonces, sus andanzas por la lucha libre lo han llevado a Japón, Centroamérica, Canadá, Estados Unidos y prácticamente toda la República mexicana.

Un tipo con suerte


El escritor alemán Carl Zuckmayer dijo que la mitad de la vida es disciplina y la otra suerte. Súper Astro es la prueba viviente de que este adagio es cierto, ya que ha entrenado todos los días desde hace más de cuatro décadas, pero su inclusión en el libro de oro de la lucha libre mexicana no hubiera sido posible sin un toque de fortuna.

Su debut mismo fue una cuestión de suerte. En 1974, para una función de estrellas mexicanas organizada por el promotor Valente Pérez en el Olympic Auditorium de Los Ángeles, invitaron a todo el contigente de luchadores a entrenar en el recinto, para ver a quiénes podían meter en la lucha preeliminar.

Tras el ejercicio señalaron a todos los que entrarían a la función; Súper Astro fue el único que fue desdeñado. “Yo comprendí, dije: ‘Pues a lo mejor yo no’, pero toca la casualidad que allí había dos amigos míos que me dijeron: ‘¡Vamos, vente, a lo mejor tú eres el que te quedas! Ya fuimos y efectivamente, necesitaban a alguien que se subiera corriendo a las cuerdas, que se echara mortales y ahí estaba yo. Entonces dijeron: ‘No se puede’, ‘No, cómo no, aquí el que está abajo puede hacerlo’. Entonces el que iba a hacer la función me dijo: ‘A ver, súbete, a ver si es cierto’. Con todo y ropa me subí corriendo, eché brincos de la segunda cuerda y hasta malabares hice. Me llevaron a luchar en la primera función de lucha libre ahí en el Olimpic […] porque querían a dos para calentar la lona, y esos dos fuimos El Hindú y un servidor, y ahí fue donde me descubrieron”.

En Tijuana le sucedió algo similar. En esa época iba a debutar un Santo de Oro. La publicidad inundó las calles pero el gladiador nunca se presentó. Cuando los colegas de Los Ángeles iban a salir a Tijuana para presentarse anduvieron buscando quién podía viajar a México para suplirlo. Su búsqueda fue infructuosa hasta que lo encontraron, y santo remedio, “de ahí pa’allá empecé a luchar Tijuana - Los Ángeles – Mexicali - La Paz - Constitución”.

“Si no tienes gloria, no puedes tener dinero”

“Tienes que ser conocido para poder cobrar, y si nadie te conoce, ¿quién te va a pagar?”, espeta con sinceridad Súper Astro antes de confesar que durante muchos años se dedicó a la lucha libre por amor al arte. “Hay partes y luchadores, así como yo empecé, que no cobrábamos por luchar, queríamos luchar, queríamos triunfar, y hasta la fecha sigue igual”.

“Yo creo que duré fácil unos…como más de 12, 15 años. Sí, porque te tenías que preparar, te tenías que dar a conocer, tenías que sobresalir de grupos, lo que ahora ya no vemos aquí”. Fueron unos 12 ó 15 años a partir del 74. “Luchábamos gratis, íbamos a colonias a brindar un espectáculo gratis, nos contrataban gratis, sin cobrar ningún centavo y así anduvimos mucho tiempo. Hasta cuando te toca la suerte de que alguien te descubra”.

Súper Astro llegó a la Ciudad de México en 1982 para luchar en el Toreo de Cuatro Caminos con el grupo de los independientes. ”Ya para eso andábamos luchando los tres como Los Cadetes del Espacio, Ultramán, Solar y un servidor”, comenta. En esa época “subíamos a luchar y dábamos un espectáculo: nos rompiamos las máscaras, nos ensangretábamos y de verdad que la gente se emocionaba”.

Tras dos años de estar ahí, fue contratado para presentarse en la Catedral de la lucha libre mexicana. “Desde que empecé a luchar en la Arena México gusté tanto que volví a seguir luchando, y después de que terminaron los independientes todos nos volvimos a concentrar en la México Catedral”, apunta Súper Astro mientras se le iluminan los ojos como las estrellas que los envuelven.

Una trayectoria envidiable

Durante los 42 años que lleva de trayectoria profesional, a Súper Astro le ha tocado enfrentarse a rivales notables. Baby Face, Luis Mariscal, Los Misioneros de la Muerte, Los Brazos, Fishman, El Perro Aguayo, Canek, Dr. Wagner y Ángel Blanco son algunos de los gladiadores que encaró en los encordados.

En un recorrido al interior de su santuario, una tortería que lleva su nombre en el corazón de la Ciudad de México, Súper Astro exhibe orgulloso la colección de máscaras que ha utilizado a lo largo de su carrera, así como un muro donde cuelgan sus mejores recuerdos: páginas de periódicos y revistas, y fotografías de homenajes, luchas y al lado de colegas y pupilos renombrados, como El Hijo del Santo y Rey Mysterio Jr.

El punto más álgido de su carrera llegó el 6 de julio de 1984, cuando se coronó campeón mundial de Peso Medio de la UWA al derrotar a Gran Hamada en Guadalajara, Jalisco. Ese mismo mes, con el equipo de Los Cadetes del Espacio (Solar y Ultramán), derrotó a Los Temerarios (Black Terry, José Luis Feliciano y Lobo Rubio) en una lucha de máscaras contra cabelleras en el Toreo de Cuatro Caminos.

Súper Astro ha participado en diversas empresas luchísticas en México: la Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL, hoy CMLL), Asistencia Asesoría y Administración (AAA), Universal Wrestling Association (UWA), Promo Azteca, y ahora, en la Liga Elite. “Yo creo que lo más significante para uno es haber quedado en el libro de la lucha libre, el libro de oro de la lucha libre, cualquier persona llega y te conoce”, se jacta el gladiador.

“La máscara es mágica”, dice Súper Astro. “Cuando uno se la pone es un imán, la gente te aborda, se pregunta ¿quién será?, porque si saben que eres luchador te tienen en un concepto totalmente diferente”.

Por esa razón, uno de los pasajes más difíciles de su trayectoria ocurrió en la Navidad de 1999, cuando fue despojado de su máscara en una lucha de apuestas contra el Villano III, durante una función celebrada en el auditorio de Tijuana. Ese día perdió la incognita y su identidad fue revelada. Súper Astro dijo responder al nombre de Juan Zezatti Ramírez y ser originario de Tijuana, donde nació el 1 de octubre de 1961.

Revolucionario del pancracio, pionero de la lucha aérea


Súper Astro fue uno de los primeros gladiadores en desafiar las leyes de la gravedad sobre un cuadrilátero. Revolucionó la lucha libre porque la despegó de la lona donde acostumbraba desarrollarse hasta entonces.

“Yo vine a renovar la lucha aérea aquí a México y fui criticado, como critican ahora a los luchadores aéreos. A mí me decían que nomás sabía volar, pero cuando les demostré que también sabía luchar fue un cambio radical para mí, empezaron a aceptarme en la Arena México, empezaron a aceptarme en varias arenas donde no me programaban”, expresa con firmeza el ex campeón mundial de Peso Medio de la UWA.


Rey Mysterio Jr. muestra gratitud hacia su maestro Súper Astro durante un encuentro que sostuvieron en Tijuana, Baja California. La instantánea cuelga en el santuario de Súper Astro, su tortería ubicada en la calle Luis Moya del Centro Histórico de la Ciudad de México. Fotografía: Raúl Parra.

El discípulo más avanzado

Súper Astro puede presumir que entre sus discípulos se encuentra el luchador mexicano con mayor proyección internacional en los últimos 20 años: Rey Mysterio Jr., quien es considerado el mejor gladiador mexicano en la historia de la World Wrestling Entertainment (WWE).

“Rey Mysterio Jr. es un chamaco que estuvo entrenando en Tijuana mucho tiempo con nosotros, lo poquito que le pudimos enseñar entre varios lo llevó a cabo, todo eso le sirvió para que él pudiera expresar que yo soy uno de sus maestros”, declara con humildad el experimentado luchador, sin alardear por poseer tan destacado discípulo.

Incluso, pocos saben que el movimiento entre las cuerdas que Rey Mysterio hiciera famoso como su finisher, llamado “619”, no fue creado por él, sino que desde mucho tiempo antes ya era utilizado por el luchador japonés Tiger Mask y por el propio Súper Astro, quien se lo enseñó a su pupilo.

El ex gladiador de la WWE ha declarado que considera que su mentor es uno de los mejores luchadores de Tijuana y la Ciudad de México de todos los tiempos, además de ser una fuente inagotable de inspiración para él.

Agradecido con Dios

A pesar de todas las carencias, privaciones y problemas familiares inherentes a su profesión, debido a que no se tiene la estabilidad en algún lugar por los viajes recurrentes que tiene que hacer, Súper Astro muestra mucha gratitud: “Yo le doy muchas gracias a Dios porque me ha cuidado, me ha salvado de muchas tragedias”.

“Se podría decir que somos adivinos porque a lo único que nos encomendamos es a Dios, no sabemos si vamos a regresar a la casa. Nos tocaron varios accidentes, suerte de no viajar en vuelos que se cayeron, cosas que no tiene una idea la gente de que hasta dónde batalla uno para viajar, para comer y para brindar un buen espectáculo”, ahonda visiblemente conmovido.

La primera tragedia de la que se salvó fue la caída del vuelo 498 de Aeroméxico, que iba de la Ciudad de México a Los Ángeles con escalas en Guadalajara, Loreto y Tijuana.

El 31 de agosto de 1986, el avión “Hermosillo”, un Douglas DC-9, colisionó en el aire con un Piper Cherokee propiedad del señor William Kramer, lo que ocasionó que se estrellara en el suburbio de Cerritos, California y murieran inmediatamente todas las personas que iban a bordo: 64 pasajeros y 6 tripulantes, además de 15 personas en tierra.

“En se vuelo tenía que ir yo, pero llegué tarde al aeropuerto. Llegué tarde por algo. Cuando te pase una cosa y no puedas ir, dale gracias a Dios. Porque por algo te pasa, por algo pasan las cosas”, confiesa Súper Astro con gratitud por haberse salvado de perder la vida.

“La otra, el día que murió el Ángel Blanco en un accidente en Monterrey, iba manejando el Dr. Wagner, el Ángel Blanco iba de copiloto, que fue el que murió, iba Jungla Negra, Mano Negra y mi compadre Solar. Yo tenía que haber ido en lugar de Mano Negra, pero tuve que salir de emergencia porque tuve un problema en Tijuana y me tuve que ir para allá, y mandaron a Mano Negra en mi lugar”.

Tras superar esos sustos, Súper Astro hace un balance sobre su experiencia en la lucha libre profesional y concluye:

“Yo creo satisfactoriamente que en todos los lugares donde me presenté en la época más gloriosa de mi carrera, que fue de los ochenta al 2000, recorrí ciudades muy importantes, arenas extraordinarias que quizás hoy ya no existen, pero que fueron la base para todas aquellas grandes estrellas de la lucha libre, […] que de verdad acordarse de ellas es una remembranza de los momentos que vivimos en esas noches de gloria”.



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DEBUTAN PALENCIA Y PUMAS CON VICTORIA


Por Gerard Padilla
Ciudad de México (Aunam). En uno de los partidos más esperados del torneo Apertura 2016, Pumas recibió a Chivas de Guadalajara. Los Auriazules se llevaron la victoria por la mínima diferencia y consiguieron sus primeros tres puntos de la temporada, en el debut como director técnico de Francisco Palencia.

En los primeros minutos del partido, los del Pedregal generaron llegadas de peligro en el área de los Rojiblancos, pero no pudieron reflejarlas en el marcador. La más clara llegó de los pies de Pablo Barrera, quien mandó un centro, pero Matías Britos no logró empujar el esférico.

La jugada más peligrosa del primer tiempo fue del Rebaño. Carlos Salcedo conectó un disparo potente fuera del área, pero el balón se fue apenas desviado. En contra parte, los Universitarios dejaron de generar peligro en el área de Chivas.

En el segundo tiempo, Pumas tomó la ventaja en el marcador. Al minuto 56, el defensa del Rebaño, Jair Pereira, intentó desviar el balón con un cabezazo, pero cambió el rumbo del esférico y éste se incrustó en las redes.

Los últimos minutos fueron dominados por el equipo visitante pero no podían igualar el marcador. Al minuto 90, el árbitro César Arturo Ramos Palazuelos marcó un penal por una mano dentro del área. El encargado de ejecutarlo fue Carlos ‘Gullit’ Peña, quien lo cobró hacia su derecha, pero el arquero, Alejandro Palacios se lanzó a ese lado y detuvo el disparo.

Foto: Club Universidad Nacional.


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viernes, 15 de julio de 2016

BALENCIAGA Y EL ARTE DE VESTIR EN MÉXICO

  • Cristóbal Balenciaga hasta 4 de septiembre en el Museo de Arte Moderno
  • “Es la primera exposición del maestro español en Latinoamérica”: organizadores
Por Ximena Navarro Esquivel
Ciudad de México (Aunam). Desde el pasado mes de abril y hasta el 4 de septiembre, el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México alberga la exposición Cristóbal Balenciaga.


Dicha muestra es sumamente especial, debido a que es la primera vez que se exhiben obras del fallecido diseñado en Latinoamérica. Además, para montarla se requirió de una colaboración titánica entre el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara, el Cristóbal Balenciaga Museoa de Getaria, España, la embajada española, entre otras instituciones.

Cristóbal Balenciaga repasa la carrera del modisto (País Vasco 1895-Valencia 1972) por medio de ocho vestidos prestados por el Museoa de Getaria, al igual que más de diez accesorios –principalmente sombreros- pertenecientes a coleccionistas mexicanos como Rodrigo Flores. Asimismo, el fotógrafo Manuel Outumuro permite apreciar el universo Balenciaga en 31 fotografías de gran detalle de la indumentaria ideada por el maestro.


El Museo de Arte Moderno añade a esta colección 12 retratos de la autoría de artistas como José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros o Diego Rivera; todos con la temática común de mujeres de alta sociedad, una de las fijaciones de Balenciaga, quien, de acuerdo a lo expuesto en esta muestra, desde pequeño sintió una gran atracción a la opulencia, a la monarquía. Ésta, por ejemplo le correspondió al transformarse en su clientela más fiel.

Es importante señalar que la exhibición tomó en cuenta los lazos que Balenciaga estableció con la actriz mexicana María Félix, quien en más de una ocasión vistió sus creaciones. Por ello, en la parte final de la exposición, se encontrarán fotografías de La Doña enfundada en voluminosos abrigos firmados por el modisto europeo.


Si bien, Cristóbal Balenciaga rescata diversos aspectos de la carrera del maestro, siempre se hace énfasis en lo relevante que fue para el diseñador el uso del volumen, el aprovechamiento del espacio-vacío, la vestimenta japonesa para adornar el cuerpo femenino.

De acuerdo a las fichas museográfica, la figura de la mujer estaba condenada a una silueta poco realista denominada reloj de arena. Balenciaga renunció a ella en inicios de su carrera. Para el español, áreas corporales inexploradas por otros diseñadores como lo son nuca, muñecas y antebrazos, fueron objeto de atención a través del uso de volúmenes.


Dicho atrevimiento llevó a Balenciaga a ganarse el elogio de contemporáneos como Christian Dior o Gabrielle ‘Coco’ Chanel. “La alta costura es como una orquesta cuyo director es Balenciaga. Los demás modistos somos los músicos que seguimos las indicaciones que él nos da” señaló contundente Dior en una declaración recogida en una de las paredes las cuales salvaguardan seis elegantes vestidos del diseñador.

De la muestra llaman la atención dos aspectos: que no se haga mención en absoluto de lo ocurrido con la casa Balenciaga una vez que el maestro se retirara; y, la evolución que sufrió el trabajo del diseñador. Si bien, Balenciaga innovó al momento de vestir el cuerpo femenino, también realizó sus propias interpretaciones del new look acinturado propuesto por el ya mencionado Dior. A la par, empleó una paleta de colores fríos en varios de sus vestidos (como el vestido de 1952 en azul cobalto expuesto en la muestra), los cuales permitieron acentuar la cualidad de elegancia en quienes los portaban.


Cristóbal Balenciaga es una excelente opción de entretenimiento durante las vacaciones veraniegas.

Cristóbal Balenciaga se exhibe dentro de las instalaciones del Museo de Arte Contemporáneo de la Ciudad de México, ubicado en Paseo de la Reforma y Gandhi s/n, en el Bosque de Chapultepec (a unos pasos de la entrada principal de éste).

Boleto general es de $60. Estudiantes, profesores e Inapam: No pagan. Domingo: Entrada libre general.



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jueves, 7 de julio de 2016

TODO EL MÉXICO DE ELENA PONIATOWSKA

Por Jair Avalos López
Fotos: Alejandro Pacheco
Ciudad de México (Aunam). El rostro de Elena Poniatowska irradia vitalidad. A sus 84 años de edad conserva la sonrisa pícara de colegiala. Elena abrió la puerta y con su presencia llenó el dintel principal de su casa en Coyoacán.


El jardín es una paleta de colores, hay rosas y anturios. Hay bugambilias de todas las tonalidades, unas anaranjadas que palidecen hacia el color durazno, otras blancas y las rosa mexicano que caen sobre la barda que da hacia a la calle.

Las tardes las vive en su casa en el barrio de Chimalistac, ubicada en un colorido laberinto empedrado de la capital. En la antesala hay una mesa con un mantel de brocados espesos llena de fotografías: sus hijos, sus nietos, su esposo Guillermo Haro, sus padres y su hermana, ella misma de joven, madura, madre, hija y periodista.

“A mí no me gusta que me digan que soy escritora. Yo soy periodista, así me formé”, dice, mientras que con sus dedos se peina su cabello completamente blanco. Conserva aún su característico peinado de raya a un lado con un fleco que reposa sobre el lado derecho de su rostro.

Elena Poniatowska es una princesa en México. Su padre Jean E. Poniatowski es descendiente directo del general Poniatowski, quien acompañó a Napoleón hasta Moscú, y sobrino del último rey de Polonia, Estanislao II Poniatowski.

¿Cómo lidia usted con el hecho de ser descendiente de la realeza polaca?

-Pero yo llegué muy niña a México. Yo ni siquiera pensaba en ello, además, eso aquí no existe. Allá por el siglo dieciocho, diecinueve con el último rey que fue Estanislao Poniatowski. Nos llevamos 200 años de por medio.

¿Usted está interesada en hacer algún trabajo sobre su familia?

-Sí, pero me cuesta mucho trabajo porque yo no sé polaco. Hay que traducir varios textos, muchos libros y ese ha sido mi principal problema. A ver qué polaco me pesco para que me pueda ayudar, para que me traduzca ‘acá dice esto, acá dice esto otro’.

La madre de Elena Poniatowska era bien parecida, tenía una belleza que coincidía con los cánones en los albores del siglo XX. Paula Amor “posó para la revista Vogue, para algunos pintores europeos. Ella era guapota, como mi hermana Kitzia que también fue modelo”.

El periodismo, una compuerta a otros mundos

“Cuando yo ingresé al periodismo yo no sabía mucho sobre el país. Fue como abrir una compuerta a otros mundos y tuve la oportunidad de entrevistar a pintores, escritores, actores y actrices”.

A los 21 años inició su carrera periodística, “refundida en una sección que se llamaba sociales, que ahora ya no se acostumbra mucho pero antes esa era el lugar donde las mujeres iniciaban en el periodismo”.

¿Cuál es el papel actual de la mujer en el periodismo?

-Ahora es muy importante. Una mujer como Denisse Maerker ocupará el noticiero más importante del país. Tenemos a una Carmen Aristegui, tan importante es que el gobierno no paró hasta que la sacó del aire. Y también hay una Carmen Lira, que es muy mi amiga y es directora de La Jornada.

Elena Poniatowska se acercó a personajes como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, María Félix, Dolores del Río, Octavio Paz, Juan Rulfo, Jorge Luis Borges, “a Agustín Lara ya no lo alcancé porque se murió. Muchos personajes que no hubiera conocido si no hubiera sido por el periodismo”.

¿Cómo hacía para obtener la información? ¿Tenía alguna técnica?

-Ella bajó el rostro, se rascó un poco la zona trasera de su cráneo y respondió: “Mi ignorancia. Mi ignorancia siempre fue mi mejor arma; todas las cosas que desconocía como persona fue lo que me llevó a preguntar y a investigar”.

¿Y qué encontró en la gente de a pie?

-Yo encontré mi idioma, el español. Porque mi primer idioma es el francés, por mi madre y mi padre. Pero el español es el que me ha dado todas las satisfacciones. Yo aprendí el idioma de la gente pobre, los refranes, incluso muchos barbarismos que se dicen yo los traía pegados en mi lenguaje, pero con la escritura se fueron corrigiendo.

De pronto fue interrumpida por su gata Vice y su gato Monsi. “Ellos son muy lindos (…) Ya soy una viejita con sus gatos. Monsi es muy elegante, tiene todo el cuerpo negro y su cuello blanco. Parece que trae un traje”.

Vice brincó al regazo de su dueña, que de inmediato le comenzó a acariciar el mentón. Vice es una gata parda, negra con manchones de pelo castaño claro; es libre, brinca por los sillones de la casa, hacia las mesas de noche.

“Mis gatos me dan compañía, me dan algo por qué preocuparme, para atender”, dice la mujer que a su derecha, en una pequeña mesa de cedro, tiene un retablo de la virgen de Guadalupe y un poco delante de ahí, una figura de san Juan Diego hecha de papel maché.

Del lado izquierdo, en unos butaques pequeños, hay unos cojines blancos bordados; uno llama la atención no por la belleza de éste, sino por una caricatura de Andrés Manuel López Obrador bordada a mano.

Qué bonito cojín, es muestra de que apoya todavía a López Obrador...

-Sí, ya son 10 años que lo estoy apoyando – sonríe después de sentenciar – Son 10 años que lo he seguido con la esperanza de que algún día llegue a ocuparse de la gente que menos tiene.

¿Hay algo que no le guste de Andrés Manuel?

-Pues lo que más le critico es esto que acaba de decir sobre su hermano. Son cuestiones que no están en sus manos y la familia es la familia.

La mujer y sus historias

La constante en las historias de Elena Poniatowska son las mujeres. Algunas salen del anonimato para ser reflejo de los problemas de México; otras, como figuras públicas, son retomadas como personajes principales, aderezadas con su prosa.

“Algún día que venga ya no me va a encontrar; se topará nomás con el puro viento. Llegará ese día y cuando llegue, no habrá ni quien le dé una razón. Y pensará que todo ha sido mentira. Es verdad, estamos aquí de a mentiras; lo que cuentan en el radio son mentiras, mentiras las que dicen los vecinos y mentira que me va a sentir. Si ya no le sirvo para nada, ¿qué carajos va a extrañar? Y en el taller tampoco ¿Quién quiere usted que me extrañe si ni adioses voy a mandar?”, dice Jesusa Palancares en Hasta no verte Jesús mío (Era, 1969).

Jesusa, según la autora, es una mujer olvidada por la Revolución Mexicana. Pero, ¿Qué halló en ella Elena Poniatowska, en comparación con Rosario Ibarra de Piedra?

“Cada una representa un México. Jesusa es una mujer que se tenía que ganar la vida de una forma u otra; atrapada en la vorágine de la pobreza. Rosario (Ibarra de Piedra), fue una activista que luchó por saber dónde están los desaparecidos. Que fue la primera candidata a la presidencia de la República, cuando mucha gente se rió de su atrevimiento”, dice.

Rosario Ibarra de Piedra llegaba a la casa de la periodista. Tomaban café juntas y platicaban acerca de Jesús Ibarra, de quien hasta el momento se desconoce su paradero.

“Ella pedía saber cómo estaba su niño, dónde estaba. Nunca hubo respuesta ni un juicio para todos los despreciables que cometieron esas atrocidades contra esos jóvenes”.

Y de Rosario Ibarra de Piedra hasta Leonora Carrington, que es una de sus últimas protagonistas.

-Pues cada una ocupa un lugar en la historia, y en mi historia. Leonora fue una de las pintoras surrealistas más completas, complejas de la historia reciente del arte. Yo tuve la suerte de conocerla, de ser su amiga y de poder escribir un libro sobre sus vivencias.

En 1985 las mujeres costureras de las calles San Antonio Abad y José María Izazaga fueron las más vulnerables del temblor de aquel 19 de septiembre. “Fue la muestra de un gobierno corrupto, que se quedó idiota al no saber qué hacer con la desgracia”.

“Esas mujeres trabajaban en condiciones insalubres, era la nueva forma de la esclavitud del siglo XX. Y fueron las más olvidadas en el sismo del centro, que sacudió a nuestra ciudad. Creo que le cambió la vida a la capital”, agregó la entrevistada.

Lecumberri, segundo hogar


La cárcel de Lecumberri, por extraño que parezca, se convirtió en el segundo hogar de Elena Poniatowska cuando creó el libro La noche de Tlatelolco (Era, 1971). La prisión, que en la época del porfiriato era considerada como “de las mejores del mundo”, fue el escenario para retratar la barbarie de la matanza de la Plaza de las tres culturas.

“Mi primer acercamiento con la cárcel fue en una visita en 1958 con Luis Buñuel. Fuimos a ver a un poeta colombiano que estaba preso, Álvaro Mutis, que estaba en la crujía H”.

Cuenta la periodista que “el director del penal organizó una visita especial al cineasta”, que para esa época era muy reconocido por películas como La ilusión viaja en tranvía (1954) y Ensayo de un crimen (1955). “Él pidió que lo llevarán a la crujía J, donde metían a los homosexuales”.

“Recuerdo que eran unos cuartos muy especiales, pintados de colores, con fotografías colgadas de sus novios. Y recuerdo que Buñuel se acercó a un homosexual que no se quería quitar el maquillaje y un celador se la quitó con un ladrillo y le dijo ‘Hay que obedecer, hombre, hay que obedecer’”.

Para la masacre en Tlatelolco ella comienza a conformar un libro donde las voces fluyen a través de la memoria de los sobrevivientes que se cercaron para dar testimonio del crimen contra la juventud.

Tuvo que adentrarse en las “celdas pequeñas, sucias de Lecumberri donde tenían a los jóvenes. Donde estaban el escritor José Revueltas y los muchachos que fueron apresados y que de muchas maneras reflejaban la desesperación y la indignación de ese evento que nunca debió de ocurrir”.

¿Fue un libro difícil?

-Es un libro difícil para el que lo escribió y para el que lo lee. Es la recreación de un hecho que por sí mismo es doloroso.

¿Cree que se haya repetido la historia con los estudiantes de Ayotzinapa?

-Bueno, de Ayotzinapa he escrito mucho. Creo que lo que comparten entre sí es que ambos fueron crímenes de Estado.

De los nuevos fenómenos de desaparecidos ¿qué opina?

-Son hechos distintos pero que duelen. Los desaparecidos políticos eran perseguidos por el gobierno, ahora los desaparecidos son perseguidos por el narcotráfico, pero tiene una fuerza tal gracias a que este gobierno corrupto nunca hizo nada para detenerlos.

¿Y Ayotzinapa?

-El caso es lamentable. Hace unos meses estuvimos una serie de escritores y yo entregándoles sus certificados de graduación.

“Ya es hora de que en México hablen los pobres, ya es hora de que los ciudadanos se manifiesten por encima de los partidos. Ya es hora de que seamos consultados. Ser consultado es un derecho político que demandamos desde hace mucho tiempo los habitantes de los 32 estados de la República”, sentenció en un discurso en el Zócalo capitalino a un mes de la desaparición de los 43 de Ayotzinapa.

“Claro que me gustan las flores”

“¡Dios mío, mi educación!”, exclamó mientras se acomodaba una chamarra verde pistache que traía sobre sus hombros. “¿No quieren agua, Jamaica? Hija – le dijo a su asistente – tráeles agua de Jamaica a los muchachos”.

La asistente llegó con una charola dorada y unos vasos de cristal grueso, con un bordo azul añil y una jarra hasta la mitad de agua de Jamaica.

¿Usted es sobrina de Pita Amor?

-Sí, ella era hermana de mi mamá. Era mi tía, pero no le pareció que me iniciara en el periodismo. Me decía ‘no te compares con tu tía de lava, yo soy la dueña de la tinta americana y tú una pinche periodista’.

De momento un perro labrador gigante entró por la puerta principal. Aunque el hilo de luz de la sala era tenue reflejaba intensamente en el pelo de Shadow.

“Hija, a ver si puedes sacar al perro, porque la gata se asusta”, le dijo a su ayudante. “Es que Vice no lo quiere y a quien termina arañando es a mí”, en ese momento la gata brincó y salió corriendo hacia la cocina. “Ya ven lo que les digo, que no lo quiere”.

Ella estaba rodeada de un cúmulo de arreglos florales que “llegaron porque el 19 de mayo cumplí años”.

¿Pero le gustan las flores?

-Claro que me gustan las flores; si no, pasen a mi jardín.

Elena estaba cansada, eran las ocho y media de la noche cuando otorgó la entrevista. Venía de Puebla de celebrar el cumpleaños de uno de sus tres hijos.

-Me gusta convivir con gente joven. Aprender de ella.

Entonces es como José Revueltas que le gustaba convivir con la gente joven.

-Pues yo creo que sí. Convivo mucho con mis 10 nietos, que son ahora mi adoración.

Tal parece que a Elena Poniatowska nada le cuesta trabajo. La computadora es su amiga y ahora compañera para crear sus ponencias, discursos, cuentos y novelas. “Cuando me fui a Estados Unidos a dar unas clases, un curso, ahí tuve que aprender porque las calificaciones había que subirlas a una plataforma, a internet y tuve que aprender”.

Elena responde personalmente los correos electrónicos que llegan a su bandeja de entrada. Y contesta el teléfono de su casa, de la cual se desconoce el color de las paredes pues existen 14 mil libros que están acomodados en libreros que poco a poco ha instalado.


“En el único lugar donde no hay libros es en mi cuarto y en mi baño. Y no tengo en mi cuarto porque me volvería loca con tanto libro; yo creo que voy a donarlos en un futuro a alguna universidad o a una fundación”.

“¡Dios mío, a este perro se le va a salir el corazón!”, le dice a su compañera que entra para que el perro se salga de la mitad de la sala, repose y deje de jadear. “Es que corrió mucho, pero es un perro muy grande para esta casa”.

México recibió a Hélène Elizabeth Louise Amélie Paula Dolores Poniatowska Amor y la convirtió en Elenita. Un personaje de las letras mexicanas que se ha posicionado como imagen de la Ciudad de los Palacios.

Con sus casi 50 publicaciones, sus 39 reconocimientos, entre doctorados Honoris Causa, premios de literatura, periodismo, Elenita no se “toma en serio los premios. Con esas invitaciones pasa que no dejan hacer a los que escriben lo que hacen y en lo que dicen son buenos y por lo que los invitan, que es escribir”.

Ha pasado hora y media desde el inicio de la entrevista. Elena Poniatowska está visiblemente cansada, por la hora y por el viaje de un par de horas de Puebla hacia la ciudad de México.

Sus ojos, ahora nebulosos por el paso del tiempo, no han perdido la vitalidad ni la chispa de cuando inició la entrevista.

Señora, una última pregunta, ¿cómo le gustaría ser recordada?

-Bueno, yo no pienso en ello. Yo vivo cada día y lo disfruto. Creo que no he escrito ni mi epitafio, y creo que no lo escribiré. Cada quien me asignará un lugar en su memoria o en su biblioteca.

A Elenita Poniatowska se le puede reconocer al verla leer en el parque ubicado enfrente de su casa en Chimalistac. Es fácil abordarla en las ferias del libro o, incluso, a través de su hijo, el profesor Emmanuel Haro, quien en más de una ocasión ha recibido libros de alumnos para llevarlos a autografiar por su madre. A Elena Poniatowska Amor se le puede conocer mediante los temas que aborda, que la emocionan, que la indignan y es posible entablar conversación con ella a través de sus libros.



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PARQUE MÉXICO, UNA DECADENCIA CIUDADANA

Por Diana Karen Kraules Aedo
Ciudad de México (Aunam). Beben agua estancada, sucia, con sus propias plumas, tierra y algas en apogeo. – ¿Hacia dónde están los patos? –, pregunta un transeúnte llamado Andrés. Ingrata sorpresa que se llevará al descubrir la miseria en la que viven los animales, el agua turbia en la que se bañan. En los adentros del Parque México no sólo el agua se estanca y tortura a las aves, aquí el desarrollo se detiene mientras sus más fieles visitantes observan la decadencia de su querido espacio verde.


Pasan de las 12:30 del día. El parque no está repleto de gente como en los fines de semana, sin embargo, hombres de edad avanzada se reúnen bajo la fuente del reloj, más seca que las hojas caídas de los árboles, los cuales se levantan por doquier sobre un camino pavimentado característico del lugar.

En un letrero que ha sobrevivido a la intemperie, se lee: “Este parque se ha hecho para usted y para sus hijos. Cuídelo como cosa propia 1927”. Cerca del letrero y de la fuente del reloj, está el busto de Albert Einstein, cuya mirada se pierde en los edificios de enfrente. Tal escultura lleva por leyenda una de las famosas frases del científico alemán: “Si quieres vivir una vida feliz, átala a una meta, no a una persona u objeto”.

Anuncios abundan en el lugar haciendo imposible no parar a observarlos, y aunque las personas se detienen a leerlos, hacen caso omiso a lo que en ellos se plasma. Prueba de lo anterior, es la actuación que tiene un veterano al arrojar a un lado del bote la servilleta que pocos minutos antes había sostenido un cono de helado. La petición: “VECINO: mantén limpios las áreas verdes. Juntos por la mejora de Parque México”, de nuevo es ignorada.

Más personas con sus cabezas blancas se reúnen en ese tumulto como los patos hambrientos en torno a la comida. Las percepciones suelen engañar, no están ahí porque se trate de un programa social que los convoque como “Pensión 65”. No, algo no encaja en el cuadro.

Sus cabellos crecen desordenados en torno a sus cabezas canosas. Su ropa desgarrada da cuenta del tiempo que lleva puesta en esos cuerpos maltrechos, de las veces que la lluvia los ha sorprendido en medio de su hogar, el Parque México. Cargan en sus manos bolsas y más de una cobija, se rasuran e intentar asearse hasta donde es posible.

Enrique García suele estar en el parque por unos minutos, en esta ocasión ha decidido sentarse a comer. Las veces que ha pasado ahí, algo se repite: los hombres se reúnen junto a esa fuente a esperar a un predicador, –creo que estudian la Biblia yo los he visto como a las 12 o una, viene un predicador y les explica en un lenguaje más sencillo. – Sonríe y abre un recipiente que contiene un guisado en salsa verde, lo saborea mientras espera el momento de seguir su camino y salir de ahí.

¿Qué si los hombres han afectado los cuidados del parque? – Estoy arrepentidísimo – dice Guillermo Islas, vecino del lugar – me puse a defenderlos porque no consideraba justo que los maltrataran por ser pobres, porque en esta ciudad no se castiga el delito, sino la pobreza – fumar, beber y orinar son cosas que los indigentes hacen en su hogar.

Muertes, asaltos y otros delitos figuran en los rumores sobre el parque, Guillermo puede confirmar esta versión: –a mi amigo indigente lo mataron a patadas sus compañeros y nunca supe por qué. Fue una muerte muy fea–. Expresa después de apretar sus labios. El agua de la lluvia no servirá para llevarse con ella la memoria de quienes ven lo que sucede y no hablan o no son escuchados, y no únicamente por las autoridades sino por los vecinos.


Sobre el predicador que llega a leerles, el vendedor de vidrio soplado dice: –no es tanto que les interese la Biblia, sino que les da dinero, de 10 a 50 pesos, a veces un sándwich o un refresco–. Su cara surcada por grandes arrugas demuestra su inconformidad al relatar cómo los vecinos no hacen nada para mejorar la situación, no sólo de los hombres, sino del recinto en general.

Dentro del parque, se encuentra un foro en el que se libra una batalla digna de los gladiadores romanos; un partido de fútbol entre niños que no rebasan los 12 años, sus madres los observan con curiosidad y temple mientras esperan la hora de llevarlos a casa y huir del espantoso calor que ha empezado a sentirse.

Un hombre vigila la práctica, su nombre es Epifanio Fernández, y porta un chaleco del gobierno de la Ciudad de México; él abre y cierra el foro, – mi trabajo no es cuidar el foro, sino abrirlo porque los vecinos vienen y debe de estar abierto. ¿Qué si el parque se deteriora?, ah, sí, sí, por supuesto van a hacer mejoras en todo, – pronuncia la última palabra orgulloso de ella.

Menciona haciendo referencia a los indigentes –Son reuniones para adultos mayores, me imagino, vienen asociaciones a hacer manualidades con ellos–. Aquí hay vigilancia – claro lo dice porque él trabaja para la delegación – no ha habido más que detenciones por uno que otro desperfecto, pero normal. –

Los árboles se extienden por lo menos un ciento de metros cuadrados hacia atrás del foro, y para la 1:30 de la tarde otro tumulto toma forma. Los perros comienzan a llegar, algunos acompañados por sus dueños y otros como parte del entrenamiento para que aprendan a comportarse.

El señor Fernández ha participado en campañas para que los vecinos cuiden a sus mascotas, –se han logrado reducir bastante, refiriéndose a las heces caninas, los vecinos traen su 'bolsita', pero luego las tiran en los botes incorrectos –. En la acera de enfrente, en pleno camino peatonal, la presencia de uno de estos residuos orilla al hombre a añadir: –bueno, sí hay vecinos a los que no les importa el cuidado del parque, pero la mayoría ya está contribuyendo con las exigencias para mejor su apariencia–.

Un chorro de agua se eleva por los aires, es la fuente donde nadan los patos. El aspecto del estanque es desagradable debido al color café-verdoso que tiene. Y al seguir el camino que lleva al lado para no caer en uno de esos charcos que reflejan un cielo café y árboles secos, el espectáculo de miedo tiene ocasión. Las plumas de los patos, algas y tierra impactan en el paso del agua, ésta se estanca, y el antiguo río artificial que antes debió ser un atractivo, hoy está seco.

En el Parque México el río no llora porque no volverá, sino porque se queda donde está. Reuniones de indigentes o de perros toman lugar en sus espacios, los charcos convierten en un campo de minas los andadores, la conciencia de los vecinos y de las autoridades se ha diluido como una gota de perfume en litros y litros de agua. Tal vez por eso Albert Einstein voltea hacia el otro lado. Para ignorar la miseria en que se ha sumido el parque, “uno de los más hermosos” de la ciudad.



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ACOSO EN EL TRANSPORTE PÚBLICO

Por Abigail de Jesús Moreno Sánchez
Ciudad de México (Aunam). Solté un grito, un grito lleno de rabia, de indignación. La réplica se escuchó de inmediato para intentar minimizar las posibles consecuencias que derivarían del ultraje que acababa de cometer: “Estás loca, yo no hice nada… Pinche vieja exagerada”.


Su aspecto era tan asqueroso como sus acciones. De su rostro solo podía distinguirse un par de ojos amarillentos y venosos, el resto permanecía cubierto por un cubreboca azul. Usaba una gorra ya no tan negra, como si hubiese sido decolorada con un poco de cloro, una sudadera gris y estorbosa que solo dejaba descubiertos los dedos de sus manos, ennegrecidos por la suciedad, sus vaqueros estaban rotos y aún podía notarse la erección que trataba de ocultar.

No tardó en tomar su maleta como escudo para encubrir la prueba fehaciente de que yo no mentía y sin pensarlo dos veces emprendió la marcha a través del pasillo, huyendo, sin prisa.

Nadie atendió a mis gritos, los pasajeros volteaban a verme como si estuviera loca o en su defecto exagerando, mientras la escoria se escabullía por la puerta trasera del autobús impune por haber restregado su miembro en mi hombro cuando estaba dormida en uno de los asientos delanteros que dan al pasillo.

El acoso en el transporte público no debe de normalizarse. El estudio denominado “El porqué de la relación entre género y transporte”, elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo en 2015, señaló que 40% de las mujeres entrevistadas en la Ciudad de México se ven obligadas o modificar su vestimenta para evitar ser violentadas en el transporte público.

La rabia y la indignación pronto encontraron una compañera, la impotencia. Mientras intentaba no llorar en mi asiento, las personas cuchicheaban y la robusta mujer a mi costado me observaba insistente desaprobando el escándalo que había propiciado. Poco a poco los pasajeros fueron descendiendo en sus respectivas paradas, uno que otro me echaba una ojeada, pero ninguno con remordimiento por convertirse en cómplice del victimario.

Así como mi historia en el transporte público hay otras más, justo ahora puede estar ocurriendo algo similar, mientras lees esta crónica. La Organización de las Naciones Unidas considera el acoso sexual contra mujeres y niñas “una pandemia”, que pese a que ocurre a diario no está suficientemente reconocida por los gobiernos para evitarlo.

El acoso sexual no se limita al tocamiento, otras conductas que tienen cabida en esta forma de ejercer violencia son las palabras obscenas, las insinuaciones sobre el cuerpo o apariencia física aun sea con miradas lascivas e incómodas, la intimidación y las amenazas con fines sexuales, la exhibición de genitales, la toma de material fotográfico sin el consentimiento de la persona, la persecución, acciones que culminan con la perpetración de una violación.

Según la ONU-Mujeres, en la Ciudad de México una de cada dos mujeres ha sido agredida sexualmente en espacios públicos. Las formas más frecuentes son las frases ofensivas, tocamientos e incluso, la violación y lo peor, en la mayoría de los casos, no existe denuncia.

Foto: Live Leak.


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miércoles, 6 de julio de 2016

¡PRECAUCIÓN! ¡PALEOARTE A LA VISTA!

  • Reviviendo a los dinosaurios busca dar a conocer el paleoarte
  • Visitantes se quejan: “La publicidad de la exposición es un fraude”
Por Ximena Navarro Esquivel
Ciudad de México (Aunam). A partir del pasado mes de junio y hasta diciembre, el Universum, Museo de las ciencias, en Ciudad Universitaria acogerá a Reviviendo a los dinosaurios, dicha exposición tiene como objeto mostrar al público el paleoarte. Asimismo, busca explicar las principales características de estas criaturas de acuerdo a los descubrimientos científicos más actuales. Lo anterior, a través de más de 40 ilustraciones, 30 fomidinosaurios y una docena de fósiles de hasta 80 centímetros.


La exhibición está dividida en diez áreas distintas tales como: dinosaurios mexicanos, fomidinosaurios, los no dinosaurios, mesozoico, entre otras. En cada una de ellas se hace énfasis en la cambiante percepción que se ha tenido sobre estos reptiles a lo largo de la historia. A la par, se exaltan los avances tecnológicos que han permitido que los paleoartistas representen con mayor exactitud la vida de los “lagartos terribles”.

Cabe resaltar que el paleoarte es la disciplina encargada de ilustrar la forma en la que vivían organismos ya extintos con base en información científica, de acuerdo a lo mostrado en el segundo piso del Universum. Al inicio de la muestra se explica que algunos principales paleoartistas del mundo –cuya obra se exhibe en la exposición- son egresados de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Academia de San Carlos, la Universidad de Alcalá, entre otras.



El coordinador de esta exhibición es el Maestro en Ciencias, René Hernández Rivera, profesor de paleobiología en la ya mencionada Facultad de Ciencias de la UNAM y “uno de los mejores descubridores de fósiles a nivel mundial”, según una ficha expuesta al principio de Reviviendo a los dinosaurios.

“La publicidad es un fraude”

No obstante, las credenciales de los artistas expositores o del coordinador de la muestra no parecieron entusiasmar al público asistente, el cual luce confundido e incluso decepcionado al ingresar a la misma, comentaron dos anfitrionas encargadas de la sala.



Daniela Martínez, anfitriona de Reviviendo a los dinosaurios explicó que los asistentes suelen expresar su decepción, al esperar “dinosaurios más grandes”. Karina Santos, su compañera y co-anfitriona de la sala, agrega que el problema proviene de la prensa, “donde se publicitó a la exposición con fotografías de fósiles de gran tamaño”; cuando, en realidad, la sala alberga huesos de pequeño tamaño, numerosas ilustraciones de artistas como Luis V. Rey y los fomidinosaurios (figuras de los reptiles, a color, elaboradas en fomi maleable, con cierto grado de flexibilidad, con una altura no mayor a los 30 centímetros).

Ambas guías coinciden en que el público de la muestra está conformado en su gran mayoría por niños, quienes conocen del tema y desean obtener datos a mayor profundidad, pero se aburren ante la falta de material interactivo.

Los asistentes están de acuerdo con las anfitrionas de la sala. Por ejemplo, Itzel Hernández comenta que llevó a su pequeño hijo y terminó “decepcionada. Mi hijo se echó a correr porque no vio nada que pudiera tocar o le llamara la atención”. Lo mismo señaló Susana Navarrete, quien agregó que pensaba encontrar réplicas más grandes de los extintos animales: “La publicidad es un fraude. Mis hijos, mi mamá y yo nos aburrimos. La verdad nos terminaron gustando más otras áreas del museo”.



Pese a esto, la afluencia de gente es copiosa y así seguirá, de acuerdo a Karina Santos; ella señala que los “dinosaurios no es un tema de moda, sino un tema de interés constante para muchos pequeños”.

Reviviendo a los dinosaurios se encuentra en el segundo piso del edificio A de Universum, dentro de Ciudad Universitaria. Las anfitrionas de la sala recomiendan asistir a la muestra con la idea de que se apreciarán ilustraciones y fomidinosaurios, principalmente.

La exposición fue organizada en colaboración con el Museo de Geología, la UNAM y la Dirección General de la Divulgación de la Ciencia (DGDC) de la máxima casa de estudios del país.


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SORORIDAD: CLAVE EN “BELLAS DE NOCHE” Y “PLAZA DE LA SOLEDAD”

Por Montserrat Antúnez Estrada
Ciudad de México (Aunam). Abordar de manera exitosa temas como el presente de las vedettes mexicanas de los años 70 y la prostitución de mujeres en La Merced en un documental se debe a la relación directora-personaje mujer, “a la sororidad, es decir, a la hermandad que hacemos entre mujeres“, aseguró María José Cuevas, directora del largometraje “Bellas de noche”, durante la conferencia impartida junto a Maya Goded, directora de “Plaza de la soledad”, en la edición Tag CDMX 2016.


Maya Goded, quien antes de realizar “Plaza de la soledad” fotografió por 20 años La Merced, comentó que para elaborar un documental es necesario guiarse por la intuición: “Hay que dejarse llevar y entender que la intuición va antes, luego te vas dando cuenta que es una investigación personal”. La autora del libro Tierra negra (1994) dijo que, para un cineasta, la involucración con su trabajo es “un privilegio porque te deja entender tu propia existencia y tu vida”.

Para María José Cuevas la elección de sus personajes mujeres se debe a un interés que tuvo desde niña: “Las vedetts las asumí como personajes de infancia, para mí son recuerdos de esa época de mi vida”.

Las directoras comentaron que no esperaban la aceptación que tuvieron sus documentales en las presentaciones durante la undécima edición del Festival Ambulante (31 de marzo al 14 de abril) en ocho estados de la República. María José Cuevas dijo sentirse orgullosa porque las salas estuvieron llenas, en su mayoría, por público joven: “En Ambulante me di cuenta que no están olvidadas”. Para Maya Goded, el que las protagonistas pidieran presentar el documental fue una experiencia que le mostró el crecimiento y fortaleza personal que han obtenido sus personajes.

Además de la charla con las cineastas mexicanas el segundo día de la edición Tag CDMX 2016, evento realizado del 29 al 30 de junio con sede en el Lunario del Auditorio Nacional y el Centro Cultural del Bosque, contó con la participación de Eugenio Caballero, ganador del Óscar por el diseño de arte en la película “El laberinto del fauno” (2006), Michael Franco, ganador de mejor guión en Cannes (2015) por el filme "Chronic” (2015), y la conferencia de Gaspar Noé, productor y director argentino.


Foto: TAG CDMX



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jueves, 30 de junio de 2016

ANTITAURINOS, UNA CORNADA AL PERIODISMO

Por Fernando Franco Puga
México (Aunam). En la Ciudad de México (CDMX) existe un coloso en el que los más valientes se enfrentan cara a cara con una bestia, acompañados de un capote, una muleta y una espada en el centro de la locación. La Plaza de Toros es un ícono en el arte taurino, pero un monumento sangriento para los grupos que luchan en contra de que se lleve a cabo este deporte.


La explicación del desapego de los medios a la tauromaquia se debe, en parte, al contexto en el cual se desenvuelve el deporte taurino. En años recientes, se han desarrollado grupos que se proclaman en contra de las corridas de toros en nuestro país debido a que establecen que es una brutalidad innecesaria para los animales.

Por ello, los medios de comunicación se han separado del deporte de capa y espada, para evitar ser parte de las críticas de una sociedad que ya no quiere ver más violencia en ellos. Poco a poco, la tauromaquia se ha mermado por los grupos antitaurinos que exigen que ya no se difundan más estos actos insensibles hacia los astados.

Sin embargo, La Monumental es un recinto que tiene mucho peso para las faenas. Una plaza en la cual los matadores vienen a confirmarse y presentarse ante toda la sociedad como la nueva sangre del deporte taurino. Se crea, por esto, una dualidad de opiniones entre los que están en contra de la tauromaquia y aquellos que desean continuar con este espectáculo.

Todo un monumento

La cita fue a las diez y media de la mañana, justo cuando dos policías abrieron las puertas que dividen a la calle de Augusto Rodín del interior de La Monumental. Una vez dentro del recinto, todo era diferente a las ocasiones anteriores en las que había visitado este histórico lugar. No había alguien que bebiera vino de su bota, ni un aficionado que vistiera como torero. Una plaza como nunca antes: totalmente vacía.

La persona que decidió dar el recorrido para conocer más a fondo este lugar se llama Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, que conduce Heriberto Murrieta los domingos por la noche. Con una larga trayectoria como comentarista taurino, Vargas Icaza conoce la Plaza México como si fuera su casa y supiera qué esconde cada recoveco del recinto.

La visita comenzó al observar las decenas de placas que cuelgan hasta en la parte de arriba de los baños de hombres y mujeres. Algunas conmemoran a toreros, cronistas emblemáticos y personajes relevantes en este tema; otras simplemente recuerdan pasajes de la historia de la tauromaquia en nuestro país, así como su relevancia a nivel internacional.

Posteriormente, entramos a lo más alto de la plaza, la zona general, pero no había nadie que gritara un “¡olé!” ante la faena de subir escalones. No existió una sola alma que pidiera un indulto con pañoleta blanca tras la increíble hazaña de subir más de 40 escalones bajo el sol radiante de una mañana calurosa de la Ciudad de México. No hay duda del porqué le llaman “La Monumental”.

A pesar de estar “hasta el reloj”, como mencionan los taurinos en referencia a lo más alto de la plaza, uno no está tan separado de la tierra como cree. Cuando el ingeniero Modesto C. Rolland creó “La México” y el Estadio azul, decidió construirlos 20 metros bajo tierra, con el objetivo de aprovechar el espacio subterráneo para colocar al ganado, vestidores y la capilla para rezar antes de torear.

Una vez fuera de la zona general, rodeamos la plaza de toros por el corredor que desciende hasta lo más profundo del coloso taurino de la Ciudad de los Deportes. De un lado se encuentra el túnel que conduce a la cancha del Estadio Azul y, del otro, el que lleva a los de luces, como se les conoce a los toreros, al ruedo para enfrentarse al bovino que le fue designado.

“Este es el túnel de la incertidumbre: una vez que entran los toreros, ya no saben si van a salir de nuevo en las mismas condiciones”, mencionó Rodrigo Vargas. En efecto, es una situación preocupante y peligrosa, pero que los mismos toreros conocen perfectamente. Poco a poco ven lo más bajo de las gradas hasta que el panorama lleva a observar por completo el recinto, situación que impone sin duda alguna.

Por eso ya no cubren el periodismo

Anteriormente, cronistas como Juan José Guerra y Francisco Malgesto cubrían las actividades de la temporada de la fiesta brava semana tras semana, sin embargo, esta situación ha cambiado en los últimos años. La Plaza de Toros es un recinto que fue creado en 1946, por lo cual no se adapta a los nuevas tecnologías y a los medios de comunicación que desean cubrirla a plenitud.

El máximo exponente como cronista taurino es Heriberto Murrieta; el discípulo de Jacobo Zabludovsky, quien se hizo fanático de los toros y los convirtió en su pasión. ‘El joven’ Murrieta, como lo llamaba Jacobo, se involucró en los medios antes de cumplir los 18 años y optó por el periodismo deportivo como su especialidad.

Los tres cronistas antes mencionados tienen una placa en la plaza y están colocadas a través de La México. La de Murrieta y Malgesto se encuentran entre las tablas que dividen al ruedo y las gradas, en la zona denominada como el callejón, ya que es un pasillo circular estrecho en el cual se encuentran comentaristas y gente cercana al torero.

En esta zona hay diferentes secciones para los que narran en televisión y en radio, así como para los distintos medios que desean cubrir la corrida de toros. Tras sentarme atrás de una de esas barreras de prensa, noté que esos puestos pueden ser demasiado incómodos para los periodistas. Inclusive, hay algunas barricadas que ni siquiera tienen lugar para descansar las piernas; son horas y horas las que el periodista debe estar parado para cubrir el evento.

“Por eso hay veces que ‘Beto’ (Murrieta) prefiere subirse al primer tendido (zona numerada cerca del ruedo) para elaborar su crónica. Se ve mejor desde allá y estás mucho más cómodo”, me explicó el productor de su programa. Sin duda tenía razón. ya que al hacer la comparación, no quedó duda alguna de que el periodista no tiene las mejores condiciones para hacer su trabajo en La Monumental.

Sin embargo, esta situación puede ser contraproducente. José Ramón Fernández, aficionado de la tauromaquia, decidió un día colocarse en las gradas en vez de la zona de prensa. Para su mala suerte, fue el 29 de enero de 2006, día en que el burel llamado “Pajarito” decidió saltar justo a donde estaba colocado el periodista. El animal fue controlado, pero el susto quedó para siempre en su memoria.

Por una programación sin violencia

Además de las peticiones en otros estados y países para erradicar por completo el deporte en cuestión, existen otros grupos en contra del maltrato animal que buscan quitar de la programación televisiva la violencia hacia los animales. El hecho de estar en contacto cotidianamente con temas de esta índole hace que los grupos antitaurinos se manifiesten en contra de agregar más sangre a la televisión.

En Portugal, en 1936, el gobierno decidió prohibir que los toros fueran asesinados en el ruedo, ya que estableció que era un acto no apropiado para las personas. Hasta la fecha, los matadores tienen prohibido acabar con la vida de un astado en círculo terrenal, lo que dejó únicamente la posibilidad de hacer la faena con el capote y la muleta en la última parte de la corrida.

Hoy en día en nuestro país son tres los estados que tienen totalmente prohibidas las corridas de toros. Primero fue Sonora, en 2013; un año después Guerrero y, en 2015, Coahuila. Grupos antitaurinos buscan que se erradiquen las faenas en todo el país, situación que no favorece a aquéllos que desean difundir, como comunicadores, este deporte. Pero ésta no es la única razón de la falta de difusión.

El Canal Once transmite el programa de “Toros, Sol y Sombra” gracias al dinero de los contribuyentes mexicanos, quienes pagan anualmente alrededor de 1.5 millones de pesos para que continúe dicho espacio televisivo. Esta información la dio a conocer a través de datos del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Protección de Datos Personales (INAI) en abril del 2016.

La Organización No Gubernamental (ONG), Humane Society International (HSI) decidió investigar al respecto y hacer un llamado para finalizar con las transmisiones de este programa. HSI establece que los recursos destinados a “Toros, Sol y Sombra” podrían ser utilizados como subsidios alimentarios para más de 700 familias en pobreza extrema anualmente, según lo establecido en el plan de Prospera del actual año.

Con presencia en más de 40 países, la organización ha podido ser partícipe en temas de violencia animal, con el fin de erradicarla por completo. En México, dicha ONG entró el año pasado para evitar que se genere más violencia en el país. Así lo establece en una entrevista telefónica Antón Aguilar, Director Ejecutivo de HSI en México.

“Es increíble que en México existan tantas actividades crueles. Durante nuestra estadía en esta nación, hemos encontrado que hay demasiados grupos religiosos que consideran como algo normal el hacer fiestas crueles”, explica Anton. “Por ejemplo, en la zona peninsular del país, hacen una festividad para arrancar cabezas de patos, y quien lo haga, puede quedarse con su cuerpo”, establece.

La petición por parte de Humane Society International al Canal Once para finalizar con las transmisiones del programa ya se realizó. “Le escribimos una carta formal al director de la emisora. Su respuesta fue breve, mencionando que el programa ya es parte de la tradición taurina y que lleva mucho tiempo al aire”, explica Antón Aguilar.

“La transmisión del programa, creemos, que se cancelará. Es impopular y es televisión pública. Todo está de nuestro lado”, afirma fervientemente. “Además, la programación debería ser educativa, no destructiva. A los animales hay que celebrarlos, no lastimarlos. Ya la gente lo sabe, por eso en México la tendencia antitaurina está en aumento”, añadió.

“(La transmisión) contraviene el reglamento del Instituto Politécnico Nacional (IPN) que establece que el Canal Once debe transmitir programas de interés y promover la cultura pacífica y de sana convivencia”, afirma Aguilar y enfatizó que la tauromaquia ya es un tema impopular en México por la violencia e insensibilidad exhibida en las faenas.

“El contenido del programa es cruel y atroz. Afecta a la sensibilidad de los seres humanos, que buscan en la televisión pública, evitar este tipo de contenido”, afirma Aguilar. “Ya hay mucha violencia en el país día a día como para que se genere aún más con los animales, no es necesario”, añade con un tono más serio del que utilizó al comienzo de la plática.

Asimismo, el activista establece que el país no está en condiciones de destinar esos recursos a este tipo de transmisiones. Esto aunado al anuncio de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) acerca del recorte al gasto público. A principios de abril, el Gobierno Federal informó que el recorte en 2017 será por 175 mil 100 millones de pesos, sumándose al de 132 mil 300 mdp de febrero del actual año.

Con respecto a la impopularidad de la tauromaquia a la que hace alusión Aguilar, en una encuesta realizada por Parametría este año, el 57 por ciento de los mexicanos encuestados están de acuerdo con la prohibición nacional a las corridas de toros; el 86 por ciento se mostró en contra de cualquier espectáculo que utilice animales y el 88 por ciento cree que deben existir sanciones al maltrato animal.

A pesar de la iniciativa presentada en abril por el partido Morena para erradicar las corridas de toros a nivel nacional, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal retiró una similar en octubre de 2015, así que no hay un buen panorama para el partido ya mencionado. A diferencia de España, en septiembre del año pasado se celebró la última corrida de toros en Cataluña.

El director de la ONG informó que el daño psicológico causado a los niños por la violencia en las corridas de toros puede ser irreparable. En 2015, el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), recomendó al Estado mexicano que los menores no estuvieran en contacto con este deporte, además de evitar el subsidio a escuelas taurinas en el país.

Para finalizar la entrevista, Antón mencionó que la tauromaquia está en caída libre. Afirma que las personas ya se dieron cuenta de la gravedad del asunto y no ve lejos que se prohíban las corridas de toros. “Es tanta la gravedad del tema, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ya le solicitó al gobierno del país que se erradiquen las faenas por el bien mental de los niños y jóvenes”, sentencia Aguilar.

Aunado a lo que menciona Aguilar, por su parte, el diputado del partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Darío Carrasco, establece que, a pesar del contexto antitaurino que se vive en el país, hay intereses de por medio que no permitirían que se cancelen las corridas de toros. El político, junto a su partido, lanzó una propuesta para quitar por completo las faenas en la CDMX.

Darío Carrasco añadió que esta propuesta ya se había presentado anteriormente; sin embargo, detrás de las corridas hay un gran negocio, incluye a los empresarios televisivos que transmiten las faenas semana tras semana. Uno de los ejemplos del argumento del diputado es el subsidio que se le otorga al programa taurino de Canal Once, antes mencionado.

"Podemos poner a consideración de los empresarios de este coloso taurino, para que el mismo sea utilizado durante todo el año con una serie de espectáculos que les reditúen las ganancias y les resulte más atractivo que el estar torturando, maltratando y dando muerte a los animales, en este caso a los toros", establece el Diputado de Morena.


¿Hay futuro para el periodismo taurino?

Se abren las puertas de la cabina, encienden los tres micrófonos que están sobre la mesa y prenden el televisor. Cada quien toma una silla y se coloca alrededor del tablón de madera circular para poder narrar. Como todos los sábados del actual trimestre, los alumnos del Centro de Capacitación Raúl del Campo se alistan para tomar el papel de un cronista, en este caso, de uno taurino.

Ubicado sobre la Avenida División del Norte en el número 3404, ésta escuela ofrece dos cursos: comentarista deportivo y comunicólogo. Ambas especialidades duran dos años divididos en ocho trimestres, situación que favorece a los estudiantes que deciden estudiar ambas, en vez de hacer una carrera en alguna universidad.

De esta escuela, han salido diversos comentaristas deportivos que han logrado posicionarse en lo alto del periodismo. Personajes como Antonio de Valdés, Christian Martinoli y Heriberto Murrieta, estudiaron en este recinto, como “el joven” Murrieta, quien uno de los principales periodistas taurinos en México.

Los actuales directores son aficionados a este último deporte. Dentro del establecimiento, hay colocadas cabezas de toros, fotos emblemáticas de la historia taurina, y pinturas de toreros famosos, algunas con la firma del personaje que se encuentra en la imagen. Sin embargo, no es lo único en las paredes del recinto, ya que también hay recuerdos de futbol, beisbol, box y otros deportes.

Los estudiantes deciden levantarse, muy temprano todos los sábados, para llegar a su primera clase a las ocho de la mañana. “Es difícil estudiar en fin de semana. Ahora ya no salgo los viernes para no desvelarme”, comenta uno de los aspirantes a periodista, mientras desayuna un sándwich. Tienen un espacio de media hora para hacer tareas, desayunar o platicar con sus amigos.

Los alumnos que deciden estudiar en el turno sabatino, se preparan para narrar una corrida de toros que les pone el maestro Rodrigo Vargas Icaza en el televisor. En este caso, es la corrida de aniversario de la Plaza México, con Pablo Hermoso como uno de los mejores toreros a caballo que ha tenido el arte taurino. “3, 2, 1… Están al aire”, menciona Rodrigo a sus pupilos.

Es el rejoneador el encargado de partir plaza, montado sobre uno de los muchos caballos que posee. “Entra Pablo a la Monumental, cabalgando sobre su hermoso corcel”, añade uno de los narradores de la corrida. Rodrigo Vargas suelta una carcajada, como si lo que dijo el estudiante haya sido un acierto. “¿Viste lo que hizo? Eso lo deben hacer todos, jugar con las palabras. Eso enriquece la narración”, exclama el profesor.

Rodrigo Vargas sabe que ellos hicieron un buen trabajo detrás de los micrófonos. Explicaron correctamente los movimientos de Pablo Hermoso de Mendoza, mencionaron las cualidades del toro y del caballo, y manejaron adecuadamente el tiempo para que éste no les ganara al momento de narrar. Recibieron, como dirían los taurinos, orejas y rabo. Es el turno de los siguientes tres alumnos.

¿Moral o profesionalismo?

Al inicio del curso de tauromaquia, Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Fórmula Taurina”, preguntó a quiénes sí les gustaba la Fiesta Brava y a quiénes no. Las opiniones eran divididas, sin embargo, la mayoría concordó en que era atroz el hecho de asesinar al animal. “Sí, es algo difícil de procesar al momento, pero ustedes pueden llegar a vivir de esto, nunca se sabe”, añadió Vargas Icaza.

De los seis alumnos inscritos en la materia, sólo un par tenían conocimiento de distintos aspectos de la tauromaquia. Los demás, mencionaron que no tenían idea de algunos aspectos porque se declaran como antitaurinos. “Narra tú eso, yo no puedo ni quiero ver”, le solicita uno de los cronistas a su compañero al momento de la estocada final.

En el cuarto que es casi a prueba de sonido donde se narra, la situación cambia. A pesar de que algunos están en contra de las corridas de toros, en todo momento recuerdan lo que mencionó el maestro al inicio del curso. Uno nunca sabe dónde terminará y cuáles serán sus funciones y tiene que dejar de lado ciertas ideas para poder trascender en el periodismo deportivo.

Por el ventanal que divide a la cabina donde se encuentran los periodistas y al productor, Rodrigo en este caso, se puede notar que muchos no disfrutan del todo las faenas. Algunos, cuando el torero coloca las banderillas en el burel, tratan de evitar narrar el acto y comentan alguna otra situación de la corrida. Ante ello hay un reclamo del profesor, ya que no se puede obviar la colocación de los aretes en el astado.

Para finalizar la clase y el trimestre, Rodrigo Vargas cuestiona a los alumnos acerca de su experiencia. Responden que pudieron adentrarse más en este deporte, pero que siguen firmes en cuanto a la postura antitaurina que tienen. Otros mencionan que sí estarían dispuestos a narrar, pero que les sigue impactando la imagen de la estocada final. Algunos, inclusive deciden hacer todo un reportaje del tema.

Son estos jóvenes los que saldrán a los medios en un par de años para narrar, en el mejor de los casos, el deporte en que se sienten más cómodos. Sin embargo, pueden encontrarse con la posibilidad de narrar algun otro, como la tauromaquia, a la expectativa de qué sucederá con el espectáculo taurino ante la presion de los grupos en contra de las corridas.

Ante la violencia que se genera día tras día en el país, los antitaurinos exigen que se erradiquen las corridas en el país o por lo menos que la difusión de ellas sean menos. Añadir en la programación violencia hacia los animales es innecesario, como lo establecen estos grupos que buscan que los bureles tengan una vida más digna que la que supuestamente tienen en el ruedo.






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EL PERIODISMO TROTAMUNDOS DE MANUEL MEJIDO

Por Jair Avalos López
México (Aunam). La máquina de escribir acompañó al periodista Manuel Mejido por 62 años de carrera. Ahora, aún activo en la profesión, usa computadora para redactar sus columnas que se publican en la edición del sábado en El Sol de México.


Su casa es blanca y espaciosa. Su estudio no es muy grande, pero tiene lo necesario: un escritorio, su computadora, su máquina de escribir, algunas fotografías enmarcadas (en especial dos de sus nueve nietos) y algunos ejemplares de los libros que considera más importantes.

Desde el ventanal frontal de su estudio entran los rayos del sol que reflejan en su ropa deportiva. “Es que voy a nadar sobre las 11”, justifica su coordinado negro con líneas amarillas.

Manuel Mejido Tejón nació el 8 de diciembre de 1932 en el municipio de Tierra Blanca, Veracruz, ubicado en la zona central del estado y considerado uno de los municipios con mayor extensión territorial.

-Don Manuel, ¿por qué se dedicó al periodismo?

-Porque yo de niño vi mucha injusticia. Dos o tres años antes de nacer a mi padre lo secuestraron y esos se pagaban en oro. El general Miguel Molina, amigo de la familia llegó con el piquete de soldados, fusilo a unos ahí. Yo tenía 11 meses de nacido cuando vuelven a secuestrar a mi padre y lo asesinan.

Los ojos de Mejido son color café con su correspondiente aureola azul alrededor del iris, señal de su avanzada edad; pero salían chispas de su vista al hablar de la muerte de su padre y de la acusación de sedición hacia su madre por el asesinato póstumo del alcalde y funcionarios del ayuntamiento por el crimen.

“Mi madre se quedó sola en un país que no era el suyo, porque ella era asturiana, con una acusación de ese tamaño. Se la llevaron a Xalapa con los militares. Esas injusticias me orillaron a comprometerme con el periodismo”, dice.

Comenta que las autoridades de antes “han robado, pero ahora roban con un cinismo escandaloso. Y es un problema que no se ha desterrado del México, por eso muchos países latinos nos han superado en aspectos económicos y educativos, como Uruguay”.

Carlos Denegri, “como el padre que me mataron”

Mejido llegó un día a la oficina de Carlos Denegri, la estrella del diario Excélsior en la década de los cincuentas y reconocido de forma nacional por la calidad de sus coberturas.

-¿Qué era lo que lo que hacía genial a Carlos Denegri?

-Era genial como reportero. Era sumamente inteligente. Pero él tenía el defecto de que no veía mal hacer trabajos para los políticos. Eso fue lo que todos le criticaron, pero era el más inteligente de todos.

Al hablar de Denegri la voz de Mejido cambia. Su mente comienza a recordar anécdotas y hechos sobre su amigo.

“Carlos Denegri, Demetrio Bilbatua y yo nos recorrimos el mundo entero en las giras presidenciales, sobre todo las de López Mateos. Después yo me fui con Bilbatua a las giras que se grababan en cintas de 35 milímetros”, dice.

Manuel Mejido llegó a la oficina de Denegri a mediados de los cincuenta para pedirle que fuera “su maestro en el periodismo”. Así ocurrió, dice el periodista que no había distinción entre los estilos periodísticos de uno y otro. “Uno podía empezar una nota y otro terminarla y nadie se daba cuenta”.

-Enrique Serna está elaborando un libro sobre Denegri.

-Pues a mí no me han preguntado nada y yo soy quien más conoció a Carlos Denegri– respondió con sobresalto.

Varios años después de que ambos siguieron sus sendas en el trabajo reporteril, Mejido siguió frecuentando a Carlos Denegri; tan estrecha era la relación “que Julio Scherer me odió por herencia de Denegri”.

“Muchas veces me arrepiento de una cosa. Un día que él iba a tomar el avión me dijo ‘Manuel, te quiero como al hijo que nunca tuve’; pero me quedé callado y no le dije que lo quería como al padre que me mataron. A los pocos meses lo mató su esposa”.

Chile y el golpe de Estado

“Yo ni quería ir a Chile. Se trataba la visita de una reunión americana sobre Los problemas del hambre en el año 2000, a mí que me interesaba el dos mil. A mí me interesaba el presente. Pero me mandaron y fui”, relata Mejido sobre el golpe de Estado que sufrió el gobierno de Salvador Allende en 1973.

En el vuelo de México hacia Chile compartió la nave con Hortensia Bussi de Allende; “claro, ella venía de una reunión oficial e iba en primera clase. Yo, en clase turista”.

-Este viaje fue suerte…

-¡Que va a ser suerte! Yo había dicho que no quería ir, que no me interesaba, pero a Julio Scherer se le olvidó y me llamó un día antes. Estaba en Sinaloa y me llamaron que me tenía que presentar.

En el país sudamericano se encontró con Gonzalo Martínez Corbalá, político oriundo de San Luis Potosí y embajador de México en el periodo Allendista. El diplomático y el periodista fueron buenos amigos de juventud y ahora se reunían en situaciones desconocidas.

“Gonzalo me consiguió una entrevista para las cinco de la tarde con el presidente Allende. En ese 11 de septiembre del 73, a las cuatro de la tarde, Allende ya estaba muerto”, señala el veracruzano.

Por la mañana del día trágico para los chilenos los periodistas desayunaban en el hotel San Cristóbal Sheraton. El escenario era desolador, pues ya era notorio el bloqueo en el país; sólo había para desayunar huevos y pan en pequeñas porciones.

“Sale Allende en la radio para decir que le habían dado golpe de Estado y todos nos vamos del hotel a buscar la noticia. Salimos, ¡y huelga de taxistas! Ya en la calle se me acerca un señor muy bien plantadito y me ofrece el servicio, se llamaba Luis García”.

Aquel hombre de edad avanzada lo llevó por el paisaje bélico de Santiago de Chile, donde los grupos de tanques, camionetas del ejército, soldados invadieron la capital y atacaron el Palacio de la Moneda.

“Llegamos a un cerco militar; el señor se bajaba y hablaba con algún militar y nos dejaban pasar. Uta… otro cerco. Pasaba exactamente lo mismo”, describe Manuel Mejido.

-¡Oiga!... ¡Yo no voy a andar un kilómetro más con usted hasta que no me diga quién es! – le gritó a su chofer.

-No se espante. Soy un militar retirado del ejército y soy coronel del Estado Mayor, por eso yo me acerco con los guardias y hablo con ellos para que nos dejen pasar.

-Híjole, mano. Qué suerte. ‘vámonos’, le dije al señor y así fue como pude atestiguar todo lo que sucedió en Chile.

Las manos de Mejido comienzan a dibujar la barbarie cometida en el gobierno de Allende. “Pero los militares no fueron nada tontos, pues destruyeron edificios y al Palacio de la Moneda lo bombardearon de tal manera que la fachada quedara intacta”.

La ciudad estaba totalmente acordonada con las fuerzas armadas nacionales. Encontró a Hortensia Bussi, viuda de Allende, a la cual le hizo la primera entrevista después de la muerte de su esposo.

Manuel Mejido tenía 40 cuartillas de información periodística, pero las comunicaciones estaban cortadas. No había teléfono, no había Telex, que era el primer aparato de transferencia de datos usados por los periodistas en aquella década.

“Vi el bombardeo con el mexicano Manuel Díaz Escobar, que ya era general, y él me iba explicando todo el bombardeo. Me metí a la oficina de un funcionario Mendoza, donde estaba el teléfono y el Telex, pero no había nada. Ahí me quedé, me senté y me quedé medio dormido. Hasta que oigo un timbre y pensé que era el Telex, pero no. Hasta que busco y en una esquina había un pequeño teléfono negro”.

El hallazgo del periodista mexicano era oro molido. Descolgó y descubrió que era una línea funcional: “Somos de la agencia Télam, somos una agencia de noticias. Ellos habían agarrado la única línea que había que fue la que pusieron en 1917 entre Mendoza, Argentina y Santiago de Chile”.

En 1973 respecto al golpe de Estado había dos clases de informaciones, lo que decía la Junta Militar de Pinochet o las noticias de Manuel Mejido. Y todo el mundo se llevó las notas del periodista para los periódicos de todo el mundo.

“Hagan el favor de hablar a México con el señor Manuel Becerra Acosta. Quiero saber si estoy llegando a México, yo les paso lo que quieran pero quiero saber eso. Pregúntele al señor Becerra Acosta dónde se volvió a casar”, cuenta Manuel Mejido.

A las pocas horas del primer informe los argentinos respondieron a la petición del corresponsal que “Becerra Acosta se había casado en su casa de Cuernavaca. ¡Perfecto, estoy llegando a México!”.

La línea telefónica estuvo descolgada durante 10 días, que fueron los que reportó Mejido al mundo entero todo lo que pasaba en Chile. Para poder andar por las calles de Santiago ensangrentada consiguió varios salvoconductos con amigos que lo apoyaron en su aventura periodística.

“Yo estaba llegando a México, era lo que me interesaba. Me grabaron por teléfono para la televisión argentina, la radio argentina, la de México; aquí y allá. Pero yo estaba contento porque llegaba a mí periódico, Excélsior”.

“Ave de mal agüero”

Luego de esos 10 días en la ocupación militar chilena Manuel Mejido se va a Argentina para hacer la crónica de las elecciones presidenciales. Lo que no sabía es que las puertas con los candidatos se le abrirían por lo impactante de sus informaciones.

“Todos los periódicos estaban tapizados con mis notas. A los candidatos los entrevisté en un día, de Perón para abajo. Pero fueron unas elecciones muy sangrientas con muchas muertes de líderes obreros”.

A los días se fue a Colombia. Llegó al despacho de Germán Castro Caicedo, escritor y periodista, donde se les notificó ese mismo día la organización de la huelga del gremio camionero.

“Mi amigo Daniel Samper del periódico El Tiempo escribió en una columna que yo era ave de mal agüero, porque a donde llegaba pasaba algo. Y en Portugal me dijeron lo mismo, donde me metía había un desmad…”, bromea Mejido y se ríe de sus coberturas periodísticas.

-Oiga, pero esto tiene que ser suerte.

-Nada, ¡hay saber y hay que estar! ¡Y saber armar las coberturas! – enciende Mejidos sus ojos y golpea en su escritorio.

-Si hubiera sido otro…

-Ah chinga… No, yo armaba mis reportes enseguida. En menos de 30 minutos ya tenía todo y lo mandaba. Lo que pasa es que tenía mucha experiencia en el mundo y aprendí a moverme. Eso cayó en manos que sabía qué hacer con ello.

“Gabo me entrevistó a mí primero, luego yo a él”

Al regresar a México Gustavo Alatriste lo llamó al diario Sucesos, donde Gabriel García Márquez era subdirector. Ahí fue el primer encuentro.

“Me dijo Alatriste que Gabo ya no se dedicaría más al periodismo, sólo a escribir. Me ofrecieron ese trabajo y lo rechacé. Pero sí le pedí entrevista, pero Gabo me entrevistó a mí primero, luego yo a él. Quería saber todo lo de Chile que estaba muy reciente en aquel momento”, recuerda.

Manuel Mejido recuerda también la entrevista con Pablo Picasso, a quien con engaños logró convencerlo de entrevistarlo. Pue le dijo “que era representante del grupo de exiliados españoles en México. Y que Eneko Belausteguigoitia le mandaba saludos”.

“Cuales saludos, si era un compañero de la escuela. Aunque eso no se lo pude aclarar después al maestro. Pero es un bonito recuerdo que conservo de él. Me acuerdo cuando llegué a su casa y me salió con una máscara guaneña grandota”.

-¿Cuál es la entrevista que recuerda con más cariño?

-La de Kerensky, creo que fue la mejor – responde Mejido Tejón - ¿Sabes usted quién es Aleksandr Kérensky?

-No…

-Eso hay que saberlo. Kérensky fue quien derrotó a los ejércitos del Zar ruso, pero quedó como un sándwich en la historia entre la caída del Imperio Ruso y la Revolución Comunista de Lenin. Él huyó de su país, aún como presidente, vestido de mujer y se fue a Francia y luego a París.

Manuel Mejido supo de la sobrevivencia de Kerensky por una nota de la agencia Associed Press. Al imaginar que era una nota falsa llamó por teléfono a Nueva York con su compañero Luis Suárez del Solar, que era el encargado de los asuntos latinoamericanos de la agencia.

-Oye Luis, ¡cómo se atreven a publicar notas falsas!

-¡Cuáles falsas! – respondió sobresaltado

-Pues la Kérensky, ese hombre ya murió.

-No, vive en Nueva York. Aquí vive. ¿Quieres entrevistarlo?

Esas fueron las palabras para que Manuel Mejido obtuviera el teléfono del ex líder ruso y concertaran la entrevista al día siguiente por la tarde. El periodista llegó con su jefe Manuel Becerra Acosta, subdirector de Excélsior, para solicitarle el permiso para ir.

“Le llevé una de las primeras ediciones de hemeroteca de Excélsior y le mostré la nota. Me dijo que sí y a la mañana siguiente me estaba embarcando a Nueva York para hacer la entrevista con Kérensky”, narra el veracruzano.

Manuel Mejido trabaja en las mañanas en su columna Alto Poder que se publica en El Sol de México. Además, a sus 83 años camina por el agua para fortalecer su columna, viaja y convive con su esposa y su asistente Héctor Bastida.

Él dedica sus mejores momentos para sus nueve nietos, y prepara un posible nuevo libro con las entrevistas y notas informativas que realizó en el mundo y de cerca de los personajes históricos. Ahora, Mejido Tejón ve a la distancia sus experiencias y su estilo para reportear, un periodismo trotamundos.



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