viernes, 11 de agosto de 2017

TEMPLO MAYOR: HISTORIA DE TRES CIUDADES

Por Diana Arantxa Guerrero Hernández y Nadia Drucila Guerrero Hernández

Ciudad de México (Aunam). Debajo del Centro Histórico de la Ciudad de México permanece, en limitados 400 metros cuadrados, el lugar más sagrado de la que fuera la antigua ciudad de Tenochtitlán, esto debido a la urbe que se ha ido estableciendo a lo largo de cinco siglos sobre ese territorio.

Zona Arqueológica del Templo Mayor
En la actualidad una mínima parte de ese perímetro ha sido rescatado ya que existe una controversia entre la preservación de dicho recinto y la fluidez de la urbe capitalina. Los restos arqueológicos se pueden encontrar en gran parte del Centro Histórico, siendo el antiguo recinto ceremonial azteca el lugar más representativo de esta situación.

Ahora, el rescate se ha traducido en la instalación de ventanas esparcidas en varios lugares del Centro Histórico con el fin de recordar aquellas memorias. Gracias al Programa de Arqueología Urbana (PAU), la Plaza Gamio se ha convertido en parte de esa historia.

Un paso entre muchos siglos

Historia es aquel conocimiento que se tiene de una ciudad establecida hace siglos, que hoy se refleja en el rescate arqueológico del Gran Basamento. Éste contrasta con la vida del México moderno, representado por el paso peatonal que cruza desde la Calle República de Guatemala hasta llegar a República de Argentina. Este pasaje fue reabierto el 28 de octubre de 2016.

La importancia de la reapertura es que “pocos lugares como en éste se encuentran el pasado y el presente. El pasado hay que mantenerlo, hay que preservarlo, inevitablemente, pero también eso te plantea: ¿qué sucede con espacios y caminos tan importantes en donde la vida sigue transcurriendo? Tampoco la puedes detener”, explica el director general del Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México, José Mariano Leyva Pérez.

"No es posible recuperar un edificio prehispánico completo"

Pasaje del Templo Mayor

La Ciudad de México es una ciudad viva, reconocida por contar con una gran cantidad de riqueza cultural e histórica. El Templo Mayor representa el lugar con mayor antigüedad en intervenciones urbanísticas y arqueológicas. Sin embargo, aún permanecen ocultos en su territorio grandes estratificaciones de la civilización mexica.

El trabajo arqueológico en esta zona comienza en 1991 con el Programa de Arqueología Urbana (PAU), establecido por el doctor Eduardo Matos Moctezuma con la finalidad de rescatar vestigios del recinto sagrado de Tenochtitlán. Los frutos de dicha labor son la zona arqueológica del Templo Mayor y el hallazgo del Gran Basamento, edificio de aproximadamente 40 metros de ancho.

Al PAU se le atribuye la supervisión del manejo que se pretende dar a las nuevas infraestructuras frente a los recintos sagrados. Eladio Terreros, investigador del Museo del Templo Mayor, comenta que “en el centro, a cada rato se les ocurre cambiar cableado, hacer drenajes y un montón de cosas. Por una ley federal de 1972, cualquier intervención que tenga como propósito hacer alguna excavación, tiene que haber (sic) la presencia de algún arqueólogo, porque donde se excave se van a encontrar manifestaciones arquitectónicas de la época mexica”.

Raúl Barrera, encargado del PAU, comentó que “no es posible recuperar un edificio prehispánico completo, debido a la destrucción que hubo durante la conquista y porque las condiciones de la ciudad actual no lo permiten. Sin embargo, con este trabajo vamos encontrando restos de arquitectura de las sociedades que estudiamos: sus templos, sus casas, sus ofrendas, sus entierros, que es lo que nos da información de esas sociedades”.

Otro de las instituciones creadas para la recuperación y conservación de los aposentos históricos es el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México, creado en 1990, que funge como ente financiero de carácter público y es un instrumento clave para la rehabilitación de los espacios públicos.

Junto con el Fideicomiso, el Gobierno de la Ciudad de México ayuda en este trabajo con una inversión de entre 600 y 650 millones de pesos, con el objetivo de renovar y rehabilitar el Centro Histórico para mejorar la calidad de vida de quienes habitan y visitan la capital del país, según lo publicado en el portal del diario Mensaje Político el 23 de febrero de 2017.

Ambos entes han trabajado en colaboración para la reapertura de la Plaza Gamio. De acuerdo con Leyva, el objetivo es convertir el espacio aledaño al Templo Mayor en una zona de paseo histórico, “porque de repente vas caminando por el Centro Histórico y las calles no te dicen mucho, pero con este tipo de recursos, las ventanas arqueológicas y las placas, te das cuenta de la cantidad de historia que existe”.

Del mismo modo el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, opinó que “[la rehabilitación del lugar] es una vocación y una tarea que tiene la Ciudad de México y que no se va a perder, no podemos ceder y no podemos en ningún momento bajar la guardia de esto que es un patrimonio tan importante de la ciudad y de ir cada vez encontrando más y mejores espacios para disfrutar el Centro Histórico”, expresó durante la inauguración del puente peatonal y que fue reproducido en el boletín del gobierno de la CDMX.

"Se demolieron manzanas, no todo mundo estuvo de acuerdo"

La conquista de los españoles del Nuevo Mundo trajo consigo la reducción a cenizas de la ciudad y cultura mexica. Este hecho quedó registrado en nuestra historia como la mayor pérdida de edificaciones patrimoniales y representó el olvido de la época prehispánica. Solo algunos escombros prevalecen de aquella ciudad de Tenochtitlán.

Para acelerar la desaparición de cualquier recuerdo de esa época, se construyó sobre las ruinas de Tenochtitlán la nueva capital española. Se ejerció sobre los pocos habitantes originarios una línea gubernamental represiva alentándolos a olvidar el pasado indígena y aceptar la realidad del viejo mundo.

A principios del siglo XX, ante las labores de la modernización porfiriana en la Ciudad de México, se hizo la instalación de un recolector de aguas negras que fue supervisada por Leopoldo Batres. De acuerdo con el investigador Terreros, “Leopoldo Batres creía que el Templo Mayor estaba bajo Catedral y no tuvo la consideración de investigar. Por lo tanto, es que se destruyeron algunas de las etapas constructivas”.

Alrededor de la figura del Templo Mayor existen varias discusiones, como la suposición que afirma que la pirámide principal se encuentra debajo de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Algunos arqueólogos están a favor de la demolición de dicho edificio, mientras que los opositores a esa idea explican que la catedral también es un monumento histórico.

Claudia Reyes, arquitecta paisajista por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), considera que esta discusión se trata de una controversia entre épocas, en la que es difícil decidir qué recintos deben permanecer y cuáles no.

Un escenario similar se vivió durante el gobierno del expresidente José López Portillo, quien cedió un apoyo económico para el rescate arqueológico en los alrededores de la Catedral Metropolitana y, en específico, de la actual zona arqueológica del Templo Mayor. En ese sexenio se pudo completar parte de la excavación en el Centro Ceremonial de Tenochtitlán y se autorizó el derrumbamiento de casas con el objetivo de rescatar más restos.

“Se demolieron manzanas que tenían edificaciones del siglo XVIII y no todo mundo estuvo de acuerdo” cuenta Reyes, al referirse al descubrimiento del aposento, en lo que ahora es el museo del Templo Mayor.

Como consecuencia de esta modernidad, lo que queda son sólo ventanas esparcidas dentro de espacios con construcciones de los siglos sucesores a la ciudad mexica, como los que se encuentran en las calles de Donceles, República de Guatemala (dentro de la Casa España); en la Catedral Metropolitana y también en el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, ubicado en la Calle de Moneda, y la más reciente que destaca al Gran Basamento, que se puede observar en la calle República de Argentina.

El arduo trabajo que realizan los arqueólogos se basa en la excavación y recolección de los objetos encontrados. A veces dicho material se aprecia dentro de los museos o quedan exhibiéndose dentro de las ventanas que pasan a ser custodiadas por los lugares en las que se ubican para después darles el mantenimiento necesario.

Esculturas de serpientes tapadas con lonas en la zona arqueológica
Sin embargo, uno de los problemas graves que enfrenta el Centro Histórico es que los responsables no se hacen cargo del mantenimiento de las ventanas. Es ahí donde el rescate de la historia queda obsoleto, al igual que el PAU.

“[Por eso] es que muchas veces en determinados lugares, no en todos, pero sí en la mayoría, se prefiere dejar y ya no excavar porque es muy caro el mantenimiento”. Algunos de los factores que contribuyen al encarecimiento de la manutención son “las condiciones atmosféricas que se tienen actualmente como la lluvia ácida, el sol, la temperatura” apunta el investigador Eladio Terreros.

La inversión que hace el Fideicomiso Centro Histórico de la Ciudad de México no tiene en cuenta el mantenimiento mencionado, por lo que son las propias instituciones quienes tienen que velar por mantener cuidado ese tesoro arqueológico.

“Los arqueólogos sólo excavan; los restos en las ventanas arqueológicas están bajo las custodia de las instituciones correspondientes en donde se encuentran ubicadas para el mantenimiento”, menciona Terreros.

Excavación de tres meses, reapertura de dos años

Ventana arqueológica en la calle República de Argentina 
El paso peatonal representa el nuevo acceso a la Plaza Gamio, y prolonga su trayecto hasta la calle de República de Argentina, justo en las ventanas arqueológicas inauguradas en noviembre del año pasado. Esta labor fue supervisada por los arqueólogos Raúl Barrera y Leonardo Luján, que dirigen el PAU.

“La excavación del Gran Basamento fue de tres meses, pero la incorporación de las ventas y el arreglo de la calle de Argentina alargó a dos años su reapertura”, apunta Eladio Terreros sobre la duración de los trabajos en esta zona.

De acuerdo con Raúl Barrera, fue durante la rehabilitación de la calle de República de Argentina cuando se descubrió el Gran Basamento, pues se descubrieron restos de roca volcánica al momento de profundizar en los huecos que servirían para la plantación de unos árboles.

Las instituciones que financiaron este proyecto gastaron entre 13 a 14 millones de pesos para la rehabilitación de la calles, incluyendo la instalación de las ventanas arqueológicas. El Fideicomiso del Centro Histórico, el gobierno de Ciudad de México y la Empresa Mucar trabajaron en conjunto para fomentar en los el interés por el pasado prehispánico mexica.

Las dos ventanas creadas en la Calle República de Argentina son producto de una promesa hecha por el Gobierno de la Ciudad de México, que en el futuro puede o no seguir con los esfuerzos de preservación. Todo depende del contexto en el que nos encontremos, aunque la toma de decisiones pierde de vista contextos sociales, culturales y políticos.

El Centro Histórico de la Ciudad de México es ejemplo de un continuo debate sobre hasta dónde debemos conservar nuestro patrimonio histórico, respetarlo y conservarlo, y dónde está nuestro límite de modificación para satisfacer las necesidades actuales.

¿Hasta dónde están marcados los límites?

La labor de los arqueólogos representa la permanencia de la historia. Es a través de los hallazgos que se “otorgan paulatinamente piezas a un gigantesco rompecabezas arqueológico que nunca se logrará completar, pues para lograr una radiografía completa de lo que fue la gran Tenochtitlán falta por explorar muchos edificios y plazas” explica Luján al periódico El Siglo de Torreón.

Cuando se les pregunta a los especialistas del tema, sobre la importancia de la preservación de los recintos y la viabilidad que estos tienen para ser rescatados, siempre se llega a la misma conclusión: la tecnología necesaria para el mantenimiento de las manifestaciones arquitectónicas existe, pero es responsabilidad del gobierno en turno si las obras se ejecutan o no.

El desarrollo se percibe en las grandes obras arquitectónicas, significan un legado para la sociedad. En ellas se refleja el progreso. El gobernante presume su poderío al destacar el propósito de dicha edificación. DiaLas construcciones asombran a algunos, dejan sin palabras a muchos y representan el patrimonio de todos.



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jueves, 10 de agosto de 2017

PRESENTAN EL WORLD PRESS PHOTO 17 EN EL MUSEO FRANZ MAYER

  • Se pretende que en este año México obtenga el récord mundial de visitas a la exposición
  • “Los fotógrafos son los ojos del mundo”, expresó Babette Warendorf
Texto y fotografías por Mónica Santos Vargas
Ciudad de México. (Aunam). La edición del World Press Photo 17 está conformada por 143 fotografías que se exhibirán, durante dos meses, en el museo Franz Mayer. El concurso es organizado por la fundación holandesa World Press Photo, y para este año se recibieron cerca de 80 mil fotografías, siendo seleccionados 45 fotógrafos de 25 distintos países.

Héctor Rivero Borrell, presidente del museo Franz Mayer, comentó en la presentación de la muestra que México tiene el segundo lugar de visitas a la exhibición fotográfica a nivel internacional, subrayando que estas imágenes se relacionan con la discriminación, las guerras y “temas duros”.

Alexandra Haas Paciuc, presidenta del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) resaltó que el fotoperiodismo tiene una gran importancia a nivel internacional pues “existe una época marcada por la discriminación”. Haas resaltó que este problema afecta a algunos grupos de la sociedad en específico. “La exclusión nos priva de avance científicos”, expresó para hacer hincapié en que la ciencia también se ve afectada por la discriminación y las guerras.

La curadora de la World Press Photo, Babette Warendorf agradeció al museo y a Canon por recibir la exposición. “La libertad de prensa es esencial, cada foto en esta exhibición cuenta una historia”, expresó para aludir que México está pasando por una crisis de libertad de prensa. “Los fotógrafos son los ojos del mundo”, finalizó.

World Press Photo fue fundada en 1955 para premiar lo mejor del fotoperiodismo a nivel mundial. El concurso está dividido en ocho categorías: noticias generales, noticias de actualidad, temas contemporáneos, vida cotidiana, retratos, naturaleza, deportes y proyectos a largo plazo. La exposición estará en el museo del 21 de julio al 24 de septiembre de 2017.


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ENCUENTRO DE TUNAS CIERRA CON BROCHE DE ORO LA FERIA DE LAS FLORES

Texto y fotografía por Ulises Mendoza
Ciudad de México (Aunam). Cientos de personas se dieron cita en el XXXI Encuentro Internacional de Tunas Universitarias y Estudiantinas, evento con el que se clausuró la edición 160 de la Feria de las Flores, celebrada en el barrio de San Ángel, Álvaro Obregón.


La Casa de Cultura “Jaime Sabines” fue sede del evento donde participaron más de 40 grupos, entre los que destacaron grupos nacionales como la Tuna del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenierías (CUCEI) de la Universidad de Guadalajara y la Tuna Remembranza de Cuernavaca; e internacionales como la Tuna Bacatá y la Tuna Ilusiones-Asis de Colombia y la Tuna Los Ruiseñores de la Universidad Andrés Bello de Chile.

“[La tuna] es una gran tradición que propicia la convivencia entre grupos de distintas partes del mundo, y a la gente le gusta. Hay personas que vienen todos los años a esta celebración, que ya se volvió un ícono de la Feria de las Flores", señala José Luis Ángeles, miembro de la Tuna de la Facultad de Economía de la UNAM y organizador del evento.

Temas como Clavelitos, Cuerdas de mi guitarra y La morena de mi copla, títulos que forman parte ya del repertorio en el mundo de la tunería, amenizaron el evento. Los bailes de capa y pandereta, chascarrillos y declamación de poemas pusieron a cantar a la gente, en medio de un ambiente de alegría y fiesta.

La existencia de las tunas y estudiantinas remonta a una antigua práctica española que consistía en la práctica de hacer música por parte de estudiantes universitarios para solventar sus estudios. Hoy la tradición se ve encarnada en grupos de jóvenes estudiantes que representan a una universidad y tratan de difundir la cultura de las tunas.

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miércoles, 9 de agosto de 2017

LA BONANZA: REFLEJO DE LA DELINCUENCIA EN ÁLVARO OBREGÓN

Por Eduardo Mondragón Díaz
Ciudad de México (Aunam). Una de las categorías tomadas en cuenta para la medición del Estado de derecho de un país a nivel mundial es orden y seguridad, apartado sobre el que los habitantes de cada nación opinan y evalúan el éxito o ausencia de este factor.

En 2016, México finalizó en la posición 23 en dicha categoría de entre 30 países consultados en la región de Latinoamérica y el Caribe, colocándose así como uno de los países más inseguros del continente. A nivel mundial, México ocupó el lugar 94 de 113 naciones en total.

Por ello, actualmente los ciudadanos mexicanos viven un estado de emergencia provocado por la inseguridad dentro del país, situación que deja de manifiesto la incapacidad de las autoridades para erradicar y combatir la violencia a lo largo y ancho del territorio nacional.

Las opiniones de quienes han sufrido daños en su integridad física y moral son certeras: "Ya estamos hartos de nos asalten a cualquier hora del día, no tienen respeto ni porque vamos por nuestros hijos a las escuelas, la policía solo se aparece de vez en cuando’’, responde una víctima de asalto con arma blanca en la colonia Bonanza de la Ciudad de México.

"El combate a la inseguridad es una prioridad en nuestra delegación. Sabemos que existe una secretaría encargada de la seguridad pública, nosotros lo que ofrecemos es una cooperación para seguir trabajando coordinadamente".

La declaración anterior forma parte de uno de los primeros discursos que ofreció la actual jefa delegacional en Álvaro Obregón, María Antonieta Hidalgo Torres tras salir victoriosa en las elecciones de 2015. Ella forma parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD), el partido de oposición al régimen político mexicano que tuvo un auge en la década de los noventa, concretamente en la capital del país, que culminó en el primer gobierno de izquierda liderado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Contra los compadrazgos no se puede

Desde la elección de Cárdenas, el PRD se ha mantenido como el partido en el poder para gobernar la administración de la Ciudad de México. Si bien en las 16 delegaciones que conforman la urbe ha existido una alternancia entre los partidos políticos, desde 1997 el puesto de jefe de gobierno ha sido ocupado por 6 personas, todas afines al PRD.

"Velar por los derechos humanos y el libre goce de la vida", son dos de los elementos discursivos que forman parte de la identidad de los partidos de izquierda. Sin embargo, la presencia de la delincuencia es cada vez más frecuente en esta entidad gobernada por el PRD.

“¿Goce de la vida? Dejamos de vivir felizmente y caminar por las calles de nuestra colonia desde el momento en el que los grupos criminales se apoderaron del lugar’’, señala el testigo Pérez, habitante de la colonia Bonanza en Álvaro Obregón.

Catorce años han pasado desde que el PRD llegó a la jefatura delegacional con sede en la calle Canario esquina Calle 10, colonia Tolteca, a tan sólo cinco minutos de la colonia Bonanza.

En estos años se han instaurado diversas políticas públicas en beneficio de distintos sectores de la población; asimismo se le ha dado prioridad a la recuperación de espacios públicos para convertirlos en parques y lugares recreativos para ejercitarse. No obstante, zonas, barrios y pueblos marginales siguen coexistiendo en gran parte de las 257 colonias de la delegación, una situación que contrasta con el gran poder adquisitivo de otras zonas con residentes de clase alta como lo son San Ángel y Santa Fe, por ejemplo.

Para el testigo Pérez, comerciante en una miscelánea ubicada en la calle de Mexicanos, la razón de que la delincuencia en la Bonanza sea algo cotidiano yace en la incompetencia de las autoridades por vigilar constantemente el entorno y atender a tiempo las quejas y demandas ciudadanas sobre presuntos culpables.

“El compadrazgo es inevitable, los hemos visto tomarse unas cervezas con quienes algún día asaltaron o secuestraron. De esto se trata el gobierno perredista y sus policías ineficientes”.

Una colonia entre grafitis y canchas vacías


Los hogares de la comunidad trabajadora de este lugar son reducidos, se percibe un promedio de entre 5 a 6 personas por vivienda. A pesar de vivir amontonados, muchas de estas casas cuentan con negocios particulares en sus plantas bajas. No todo parece estar tan mal, pero el testigo Pérez recalca.

“Entre más tiendas haya, más difícil se vuelve conseguir ganancias, lo que sacabas en un día ahora lo sacarás en tal vez dos, y si bien te va en tres”.

Pese a tener en pésimas condiciones sus hogares, muchos de ellos a punto del colapso, semipintados o más bien rayoneados por algún bandido, la mayoría de las casas comparten una característica en común: tienen de fondo colores muy peculiares, amarillos y rojos. Esto se debe, en primera instancia, a que alguien les regaló pintura de ese color.

A las cinco de la tarde el viento empieza a soplar, el sol cae y la población residente comienza a transitar con mayor frecuencia. Muchos de ellos vienen, por supuesto, de un arduo día laborioso, seguramente han trabajado más de las 8 horas fijas establecidas en la Constitución Mexicana, todo para ganar un dinero extra y brindarlo a cada uno de los integrantes de su familia.

Al mecánico le llega un nuevo cliente, una camioneta Mazda negra que sufre de pequeñas fallas en el motor. Mientras, la señora de la cocina económica de la esquina se ve exhausta, pero continua haciendo sus tortillitas para terminar pronto de servir los últimos platillos de un día que ha sido bueno para la vendimia.

La calle de Mexicanos tiene un mercadito, donde uno puede encontrar comida chatarra o con altos contenidos de grasa: chicharrón, carnitas, tacos de suadero, tripa, longaniza, bistec, hamburguesas, pizzas, etcétera. También se venden productos que cubren las necesidades básicas del hogar y herramientas de albañilería. Prácticamente es una sucursal más del centro histórico de la ciudad.

Quince minutos bastaron para recorrer y mirar cada uno de los puestos ubicados en dicha calle. Justamente al final hay una pequeña cancha de futbol con pasto sintético. Al frente, las gradas aparecen grafiteadas, como casi todas las casas de la colonia, y esperan a quienes quieran sentarse tranquilamente a disfrutar de una “reta”, como los jóvenes prefieren llamarle a sus retos deportivos.

Lo curioso es que solamente se ven a dos personas dentro de la cancha de futbol: un niño de entre 6 y 8 años y su mamá, quien mira con desprecio y desconfianza cuando me siento cómodamente en la tribuna. Sin más, me acerco a entablar una conversación con aquella señora, pues no hallaba una explicación de por qué nadie se había dado cita para jugar futbol ese día.

“Ya nadie viene a este lugar, está muy descuidado y lleno de basura. Yo vengo porque mi hijo tenía muchas ganas de jugar, pero ya casi nos vamos, en una hora o dos se llena de personas. La mayoría de ellos son hombres que se vienen a drogar aquí", respondió la testigo Rodríguez.

Esta cancha evidentemente ya no puede considerarse un espacio público recuperado por las autoridades, pues unos cuantos sujetos se han adueñado ya de este lugar para desarrollar actos ilícitos.

“Afortunadamente Dios, nunca nos ha tocado pero algunos vecinos sí, sus familiares sí han sido asaltados’’, asegura la mamá de aquel niño que sigue disparando a la portería, aunque sin nadie que le ataje el balón.

En la Bonanza, fue muy sonado un crimen acontecido a las afueras de la carnicería “El Porvenir”: un grupo de delincuentes, con pistola en mano, asesinaron a unos miembros de la seguridad privada del repartido de productos Coca-Cola. Al parecer se trató de un ajuste de cuentas por haber impedido un asalto semanas antes en un negocio local al que solían surtir.

Robos violentos como ese han hecho que la comunidad de esta colonia viva en un estado de temor e incertidumbre.

“Nos están robando hasta la tranquilidad de respirar en paz, sin temor a ser asaltados o de ver morir a alguien”, argumenta la señora Rodríguez sin ocultar su molestia y sentir por la realidad que enfrenta la Bonanza.

Han pasado veinte minutos y la puesta de sol deslumbra los ojos del niño que, impaciente, molesta a su mamá para que le compre algo de la tiendita. Ambos se ponen en camino y parte rumbo a una de las misceláneas del lugar.

El proyecto “Ciudad Segura”

“Garantizar seguridad a la población y combatir el delito es responsabilidad principal del gobierno de la ciudad, pero los titulares de las delegaciones son corresponsables y tienen que participar proveyendo información precisa de las zonas más conflictivas y el número y tipo de delitos de que es víctima la población", señaló el presidente de la Comisión de Seguridad Pública de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, José Gonzalo Espina Miranda, durante la reunión a finales de 2016 que encabezaron diputados y el director de gobierno, Amílcar Granado Díaz, sobre los problemas de inseguridad en Álvaro Obregón, a la que no asistió la jefa delegacional.

En 2009, durante el mandato del ex jefe de gobierno perredista en la CDMX, Marcelo Ebrard, se inició el proyecto Ciudad Segura con motivo de la celebración del Bicentenario de la Independencia de México.

Dicho proyecto consistió en la implementación de cámaras de vigilancia, así como también de centros de mando y de control, para buscar la reducción de la delincuencia en la capital y asegurar una reacción más eficaz de las autoridades ante emergencias ciudadanas.

Para 2012, año en el que el ex titular del Gobierno de la CDMX dejó su cargo, se anunció la instalación de 15 mil cámaras en la ciudad, el doble de las que se tenían contempladas, convirtiendo a la capital del país en una de las más vigiladas del mundo.

El objetivo era claro: mediante este sistema tecnológico y moderno de seguridad se buscaba la reducción de los índices delictivos en la ciudad para crear un mejor nivel de calidad de vida para los citadinos.

De acuerdo al Centro de Comando, Control, Computo, Comunicaciones y Contacto Ciudadano (C5) de la Ciudad de México, la instalación de las cámaras de vigilancia se realizó en las calles con un alto índice delictivo dentro de las 16 delegaciones de la ciudad, dando preferencia a aquellas con escuelas o sedes diplomáticas.

En términos de cifras, en diciembre de 2012 la delincuencia en la capital se había reducido a más del 42%: el número de vehículos robados por día pasó de 120 a 50, mientras que el promedio de homicidios se ubicó en 2.2.

Las cámaras en la Bonanza

"Que no me vengan con el cuento de sus cámaras. Cuando vinieron a la colonia ni siquiera querían poner una, les tuvimos casi que rogar y hasta la Lecaroz tuvo que poner peso para que nos la pusieran. Hasta ahora ni siquiera sabemos si sigue funcionando", se oye molesto el testigo Pérez, mientras un cliente entra a su tienda. Habitante de la colonia Bonanza durante casi 25 años de vida, Pérez es duro al responsabilizar a las autoridades de la delincuencia en su calle.

El objetivo de las más de 15 mil cámaras de vigilancia en la ciudad es reducir los índices de delincuencia. Sin embargo, para los residentes de la colonia Bonanza estas cámaras no han tenido ningún beneficio durante los 7 años que llevan instaladas.

“Entorpecen las labores de la policía, les facilita no venir a monitorear personalmente, a ver qué es lo que está pasando en el lugar y venir a vigilar constantemente. A mí ya me han asaltado mi negocio unas cuatro o cinco veces desde que lo abrí. He llamado a la policía y se tardan entre 20 o 30 minutos en aparecer, el tiempo necesario para que los malditos delincuentes ya estén lejos de aquí”, dice alterado el señor Pérez, “y eso que sus supuestas cámaras les ayudan a venir más rápido”.

Botón de alerta como nueva solución

A finales de 2012, cuando Leonel Luna Estrada gobernaba la delegación Álvaro Obregón, se llevó a cabo el programa social Botón de alerta que consistió en la entrega de botones de emergencia a los hogares de la delegación. Dichos botones funcionan junto al modem de internet y en caso de que exista algún peligro en la comunidad se oprimen para avisar inmediatamente a las autoridades, quienes identifican la residencia desde dónde se ha pedido auxilio.

Fue en 2015, con la entrada del nuevo mandato perredista y actual jefa delegacional, María Antonieta Hidalgo, cuando finalizó la entrega de dicho programa de seguridad. Sin embargo, no todos los hogares recibieron este sistema.

El año pasado, se registraron en la delegación un total de 11 mil 156 casos delictivos tanto de alto impacto (homicidios dolosos, violaciones, robo de vehículos) como de bajo impacto social (robo de celulares, robo a casa habitación o negocio sin violencia, etc.). En términos reales, los números indican que se redujo la delincuencia en la colonia Bonanza y en la delegación Álvaro Obregón en general. No obstante, la percepción que algunos ciudadanos tienen es totalmente distinta.


La delegación Álvaro Obregón obtuvo el lugar 6 de 16 en total, como una de las delegaciones con menos delitos en comparación con las delegaciones Cuauhtémoc, Iztapalapa, Gustavo Madero, Benito Juárez, Coyoacán y Miguel Hidalgo, ubicadas como las más peligrosas para residir en la ciudad, de acuerdo con los informes de la PGJDF sobre las estadísticas delictivas en 2016.

La polarización, desigualdad y contraste de las 257 colonias de la delegación Álvaro Obregón incide en que la delegación se siga manteniendo como una de las más seguras, aunque el crimen sigue presente. El 73% de los más de 750 mil habitantes de Álvaro Obregón se encuentran en situación de pobreza. La falta de oportunidades para este sector genera, como consecuencia, la práctica de la delincuencia.

Para marzo de este año, el índice delictivo de alto impacto en Álvaro Obregón se mantuvo con respecto a los resultados de marzo de 2016, teniendo un total de mil 052 casos registrados en delitos de alto y bajo impacto social.


El testigo Pérez no cree la cifra ni la posición que ocupa la delegación en el ranking de las más seguras. Se muestra sorprendido. “¿En verdad no estamos dentro de las primeras tres más peligrosas?”.

El habitante de esta colonia ha sido testigo de múltiples asaltos en los alrededores de su tienda: “Yo he visto cómo les quitan sus bolsas a las señoritas cuando van bajando, siempre ocurre en un lapso de entre 9 a 10:30 de la noche, y varios de ellos (asaltantes) son de por aquí, todos ellos viven en las calles La Curva, La Principal y La Isidro y es algo que sabe la policía pero no hacen nada por detenerlos”.

El testigo Pérez es crítico con la falta de compromiso de la jefa delegacional de la Álvaro Obregón.

“La señora delegada, cuando vino a hacer campaña, se mostraba muy amorosa y comprometida, nos vino hasta a pintar nuestras casas del color de su partido a cambio de otorgarle la copia de nuestra credencial de elector. Varios lo hicimos y estuvimos platicando un rato con ella, prometió resolver el tema de seguridad por acá, pero ya van dos años sin resultados y jamás se le ha visto de vuelta”.


Hoy, los ciudadanos de esta demarcación no creen en los datos de la Procuraduría y la Secretaría de Seguridad Pública que avalan a la delegación como una de las menos conflictivas en la Ciudad de México gracias al “esfuerzo de cada uno de los sectores del sistema judicial”.

En las calles de la colonia Bonanza los residentes siguen viviendo con el temor de un día ser sorprendidos y caer como víctimas de las redes de la delincuencia que impera en el lugar.

“Casi todos los fines de semana escuchamos balazos a media noche, y entre semana ya estamos hartos de nos asalten a cualquier hora del día. La policía solo se aparece de vez en cuando, nos estamos convirtiendo en el mismo hervidero de la delincuencia de Iztapalapa”, dice frívolamente el señor Pérez.

Los testigos insisten en que la problemática social que envuelve a la colonia se debe a la incapacidad del gobierno local y las autoridades policiales por erradicar la violencia y las prácticas delictivas, aunado a la falta de oportunidades que brindan a la población repercutiendo directamente en la participación del ciudadano dentro del círculo vicioso de la delincuencia.

Un año le queda a María Antonieta Hidalgo Torres de mandato en Álvaro Obregón. Para 2018, los 14 años de gobierno perredista pueden respaldar o no que el nuevo jefe o jefa delegacional siga siendo del mismo partido político. Para el próximo año se verá si la inseguridad de los vecinos de la Bonanza y zonas aledañas juega un papel en la arena de la política.

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lunes, 7 de agosto de 2017

RECORRIENDO EL MUNDO EN POCAS HORAS Y UNOS CUANTOS METROS CUADRADOS

Por Alexis Guadalupe Vázquez Armas
Ciudad de México (Aunam). La gente se amontona en los stands, todos quieren ver de cerca los bordados de los bolsos de Colombia, probarse un gorro al estilo ruso, abrir una galleta de la fortuna china, escuchar la música de Cuba, apreciar las esculturas sudafricanas, conocer cómo se escribe su nombre en árabe y comprar collares con los dioses griegos, brillantes y plateados. Sólo en la Feria de las Culturas Amigas (FICA) se puede recorrer una gran parte del mundo en muy pocas horas.


Es la novena edición de este evento, aunque es apenas la segunda ocasión que el Zócalo de la Ciudad de México sirve como su sede. Son tres naves las que acomodan la cultura, colores, sonidos, texturas e historia de 91 países de diferentes partes del mundo.

Un hombre alto con una niña sentada en sus hombros se abre paso entre las personas para poder entrar en el stand adornado con hojas de un vivo color verde y pájaros de muchos colores. Cuando logra superar el tumulto se acerca a los carteles donde él y la pequeña leen y analizan con atención la información de Brasil.

Preguntas por aquí, preguntas por allá en Colombia donde se encuentran a la venta collares, pulseras, bolsos, sombreros y ropa con bordados característicos de ese país. Una señora de cabello completamente blanco decide llevarse un bolso negro que tiene en un costado un pájaro con las alas abiertas, posado en una rama hecho con hilos verdes, naranjas, amarillos y morados.


Una pareja indecisa se acerca al stand de Jordania, donde les ofrecen un tatuaje de henna con su nombre en árabe por 20 pesos; minutos después se alejaron contentos, apreciando el dibujo en sus brazos. En otros países, como Israel, Siria y Emiratos Árabes Unidos, también se ofrecen los mismos tatuajes a distintos precios o únicamente la henna para que uno pueda crear sus propios diseños.

En una carpa adornada con mantas con estrellas bordadas y tapizadas con alfombras de grecas rojas y cafés, se encuentra una mesa con figuras doradas de distintos tamaños y, en el centro, la bandera de Argelia. Alrededor varios maniquís lucen la ropa típica de la nación y detrás de la mesa tres chicos se colocan sombreros y posan para quien les pide una foto.


En Corea no hay a la vista objetos representativos de la cultura de ese país. Sin embargo, a los visitantes se les permite jugar al tuho. “En la antigüedad lo practicaban los reyes y los aristócratas”, explica el encargado del stand. El juego consiste en lanzar flechas a un jarrón que tiene aros alrededor de él. Después de tratar de acertar ocho veces, una chica se retira decepcionada pero sonriente.

Naciones como Francia, Australia y Canadá no necesitan mucho para mostrar su esencia: los galos con torres Eiffel de diferentes tamaños y una réplica de la Mona Lisa llamaban la atención los que pasaban por ahí; al otro lado, la hoja de maple en el centro de gorras, playeras y tazas no dejaba duda de que se trataba de Canadá; en otro sitio, Australia acompañaba sus bellos paisajes plasmados en las paredes con koalas de peluche de muchos tamaños.

De una red colgaban decenas de juguetes de madera, parecidos a los mexicanos, pintados con colores brillantes: pequeñas avionetas con piloto, globos aerostáticos con personas en la canastilla, bebés en su carriola, papalotes y muñecas hechas de madera y cuerda. Pero tan pintorescos juguetes no eran de México, pertenecían a Uruguay.

La feria es un buen lugar para fomentar el turismo, para invitar a la gente a que conozca otras partes del mundo y esto es lo que se nota en los locales de Chile y Guatemala, donde apenas se encuentran algunos artículos representativos de sus culturas y predominan las fotos de sus atracciones nacionales, su patrimonio natural. Ambos países ofrecen información sobre tours a los curiosos que se acercan a observar los mapas que también se exhiben.


Oigo música de estilo reggae, hombres altos que ahí se encuentran sostienen sus abundantes rastas en grandes chongos y mantas blancas. Por encima de mi cabeza cuelga una red de hojas y en las paredes se miran playeras, chamarras y bolsos amarillos, verdes y negros. Llegué a Jamaica.

Basta con avanzar unos pasos más para sentir de nuevo la música, pero esta vez dan ganas de tomar a alguien de pareja y bailar al ritmo de una buena salsa cubana, o ¿por qué no? escoger un título de entre toda la literatura que Cuba ofrece. “Me parecen muy bonitas, no son solo tazas y platos, lo que plasman en ellos es arte” responde Sara cuando le pregunto la razón por la que había comprado un par de tazas y platos con la imagen de una mujer recogiendo rosas.

“No te muevas por favor, ¡muchas gracias!” dice el señor que sostiene en alto su celular para lograr tomar una buena foto a la chica que luce el atuendo egipcio de Cleopatra. Los niños se acercan a apreciarla, su vestido es blanco y dorado, de su oscuro cabello cuelgan brillantes que parecen de oro y sus ojos lucen intensos con la sombra azul. Egipto se refleja en ella y en las fotos de las enigmáticas pirámides y esfinges que se encuentran en el fondo.

Por este tour mundial no podía faltar Estados Unidos, cuyo stand parece más una estación de la NASA, con pantallas que proyectan imágenes satelitales de la tierra. Una inquieta niña pide a su mamá que le tome una foto con el casco de astronauta que tienen en el lugar. Al final, las dos se lo pusieron y se retiraron satisfechas con su foto.


El público es una combinación de experiencias, pues hay quienes vienen por primera vez a la FICA y otros que ya convirtieron esta visita en una tradición. “Me gustó más a diferencia del año pasado cuando tuve que hacer fila de una hora para poder pasar, además de que ya adentro estaba llenísimo, no se podía ver nada bien”, dice una de las asistentes. “Es la tercera vez que vengo, esta bonita y entretenida, como siempre, pero se hace cada vez más comercial y menos didáctica, deberían cambiar eso”, se queja otro de los visitantes.

“Es la primera vez que vengo y está muy padre, tantas cosas que no conoces de otros países, música, arte, a algunos stands les falta algo para que llamen más la atención pero en general está muy bien”, platica uno de los nuevos conocedores de este evento.

No cabe duda que cada persona tiene una opinión distinta, pero la mayoría estuvo de acuerdo en que de la FICA no te vas sin divertirte y sin tomarte la obligada foto del recuerdo. De la FICA uno se va sabiendo un poco más, con la capacidad de sorprenderse intacta y con ganas de regresar una vez más.

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