viernes, 14 de agosto de 2009

JAMAICA, EL ARREGLO FLORAL DE LA CIUDAD

Por Mariana Ivette Gutiérrez Ramírez
México (Aunam). Primero, fue parte del vasto imperio mexica que abarcaba todo el Valle de México, después en medio de una de las principales vías de comunicación entre el centro de la capital novohispana y las comunidades indígenas que se encontraban a las afueras, era un excelente punto para la vendimia.

En el México libre e independiente observó como se construía una nueva Venecia al oeste del globo; con Porfirio Díaz en el poder, sirvió como un sitio de verbena y reunión, enmarcado con una de las pocas estaciones ferroviarias existentes. Y desde hace 50 años, es un centro de compra y venta de flores, frutas, verduras y hortalizas: el Mercado de Jamaica.

Sin tener en cuenta, o si quiera saber cual es su origen, miles de personas diariamente se reúnen en éste emblemático lugar para comprar todo tipo de productos, desde la despensa básica de todo hogar mexicano, hasta exóticas hortalizas.

Ya sea por metro, en la estación Jamaica de la línea 9 o 4, solo que en ésta se caminan unos cuantos pasos, o utilizando el transporte, público o privado que circula sobre el eje 2 oriente Congreso de la Unión, por avenida de Tlalpan o la Calzada Chabacano, es como todas estas personas llegan diariamente al dicho mercado.

Las personas que únicamente pasan por ahí teniendo como destino otro punto de la ciudad, pueden observar que, desde muy temprano, la actividad comienza: las banquetas son invadidas por ambulantes y, en ocasiones, algunos carriles de las avenidas cercanas, las luces del mercado ya están encendidas y varios automóviles entran por un extremo, vacíos y opacos, para salir por el extremo contrario llenos e iluminados por el color de miles de flores, algunas en arreglos, otras en ramos, quizá en rollo, y otras más, en las llamadas pacas.

Pero… ¿es que sólo se venden flores en este lugar? Las personas que entran y salen del mercado, siempre, pero de verdad, siempre, llevan flores, de todos tamaños, tipos y colores; haciendo pensar a los extraños al lugar que no se trata de un mercado común y corriente, como los que hay en todas las colonias de la ciudad; sino de algo mucho más especial, de un lugar destinado únicamente a la comercialización de tan bellos y llamativos productos.

“Quieres flores, ve a Jamaica”, “pa´que a Xochimilco si Jamaica está a media hora”, “…a pues vamos a Jamaica a ver flores, seguro debe haber unas bonitas…” son frases que la gente dice cuando las palabras flores y comprar se juntan en una misma oración. Pero ¿por qué referirse a éste singular mercado como único lugar donde comprar flores?

Algunos aledaños al lugar dicen que porque siempre se han vendido flores en este punto, o al menos desde que tienen memoria; mientras otros más dicen que ése el nombre del mercado, el nombre con el que fue bautizado hace tantos años. Y si se sigue preguntando, muchos ni siquiera tienen la menor idea, sólo saben que se venden flores y es lo que interesa.

Un lugar para las flores

Fue en la época del presidente Ruiz Cortines cuando en la entonces estación del Ferrocarril Río Frío se estrenó el mercado de Jamaica, con pequeños puestos al aire libre. Campesinos y sembradores del pueblo de la Magdalena Mixhuca eran los más cercanos al lugar; pero también se vendían productos de Mixquic, de San Gregorio y de Tláhuac.

En aquellos años, debido a la falta de pavimentación y vías más rápidas y directas; la mayoría de los productos eran transportados en trajineras, aprovechando la ventaja que ofrecía el canal, yendo del centro de la ciudad hasta las zonas rurales de ésta. Al crecer la ciudad en los años venideros, el canal se desecó, y el tren se convirtió en el medio de transporte por excelencia.

“Recuerdo que siempre, no diario claro, venían balsas repletas de flores de todos los colores, , atracaban en la orilla del canal, y los encargados del mercado comenzaban a desembarcar todo lo que traían… después, comenzaban los pleitos por la paga..se veía muy bonito como las aguas grises cambiaban de color, y después de unas horas ya solo se veía que las trajineras regresaban vacías… cuando el tren llegó y pasaba por aquí, en lugar de las trajineras, ahora eran los carros del tren los que estaban de colores…” recuerda un viejo comerciante del mercado, cuya familia siempre se ha dedicada o la venta de flores y hortalizas.

Fue inaugurado un 23 de septiembre de 1957, algún tiempo después del sismo de siete grados que además del Ángel de la Independencia, derribó importantes construcciones de la ciudad, después del cual, el mercado volvió a renacer.

Aunque para algunos ya no conserva ese ambiente fresco y agradable de mediados del siglo pasado, cuando era un mercado de venta al mayoreo y al aire libre; gracias a su céntrica ubicación y a la facilidad de transportación de las flores, el mercado tiene clientes día y noche, pues en contra de los que muchos puedan pensar, nunca cierra en realidad, siendo uno de los principales centros de distribución de verduras, hortalizas, legumbres y arreglos florales de todo el Distrito Federal, superando el numero de ventas en relación a la Central de Abasto, el Mercado de la Merced, entre otros.



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MUSEO INTERACTIVO DE ECONOMÍA (MIDE): LA HISTORIA DE UN EDIFICIO

Por Ana Lorena Molina Guerrero
México (Aunam). El sol está en lo alto del cielo. El Centro Histórico es una caldera, las personas vienen y van. La calle de Tacuba, angosta, es tan vieja como muchos de los que transitan por ella, incluso más.

Saliendo del metro Allende uno puede vislumbrar miles de pequeñas edificaciones que tienen su historia y su interés, cada una tiene algo que contar.

Una madre con su hija, de unos doce años de edad caminan lentamente por una de las aceras de esta calle. La madre viste un traje sastre negro con verde, y la niña jeans y una camiseta roja. Ambas tienen el cabello peinado en una coleta y es del mismo castaño. Tomadas de la mano, media cuadra después, se detienen mirando a todos lados, como buscando algo.

La niña exclama –Mira mamá, ahí está-. En la acera de enfrente, un edificio cuya esquina lo compone un cristal enorme se levanta imponente. Tiene un nombre estampado, verde claro, en minúsculas, es un logotipo, es el MIDE.

El Museo Interactivo de Economía (MIDE), se encuentra situado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, exactamente en la calle de Tacuba # 17, a media cuadra del metro Allende; en el antiguo Convento de Betlehemitas. Fue creado en diciembre de 2001, por la Junta de Gobierno del Banco de México. El objetivo era ofrecer a la sociedad una manera de cultivarse y conocer la economía y las situaciones financieras, ya que ofrece una modalidad muy atractiva y dinámica por sus atracciones interactivas. Todo fue creado con base en estudios en los que se analizaron los intereses y las preocupaciones de los ciudadanos mexicanos.

Este museo se divide en cinco secciones: economía del individuo, economía de la sociedad, economía y dinero, bienestar y desarrollo, y gobierno. En estas, las personas pueden aprender sobre los diferentes tipos de economía que existen y cómo se manejan. Cuentan con elementos tecnológicos y recursos multimedia que ayudan a comprender mejor las relaciones comerciales y bancarias en la vida real de un país.

Otro de los atractivos, es la colección numismática que aportó el Banco de México, en la que se puede apreciar la evolución y los cambios físicos que ha sufrido la moneda en nuestro país, sus formas, tamaños, colores y denominaciones.

Pero la más grande atracción, y por el cual el MIDE ganó el Premio “Gold Muse Award” otorgado por la American Asociation of Museums, en mayo de 2007, fue por el “Simulador de Mercado”.

El simulador funciona aproximadamente cada media hora con la condición de que participen diez personas; se trata de establecer relaciones comerciales comprador-vendedor, en donde surgen los problemas más sencillos pero más importantes en una economía, solo que simplificados.

Sin embargo, este no es el único premio que ha ganado el MIDE, desde su inauguración y hasta hoy, ha recibido dos premios internacionales y dos nacionales durante su primer año de existencia. En 2007 el mencionado “Gold Muse Award”, en octubre de ese mismo año, la Association of Science and Technology Centers, ASTC, le otorgó el "Roy L. Shafer Leading Edge Award" en la categoría de Liderazgo por la Experiencia del Visitante, entre otros importantes premios que engrandecen a este museo no sólo en México, sino internacionalmente también.

La niña y la madre entran juntas en el museo y se forman en la taquilla, en donde detrás luce un letrero con los precios. La madre saca un monedero negro de su bolsa y toma un billete de cien pesos.

El museo está abierto de martes a domingo de nueve de la mañana a seis de la tarde, la admisión general tiene un costo de 55 pesos y con algún descuento 45.
Los únicos días del año en que el museo permanece cerrado, son el 25 de diciembre y el 1 de enero.

Historia del edificio

En el MIDE se ofrecen recorridos para dar a conocer la historia del edificio, con guías expertos en explicarla, a las 11:30 a la 1:30 y a las 3:30.
Con base en estos recorridos y la información proporcionada por Iván Osorio Guzmán, encargado de “atención al público” y la guía Rosaura García Velásquez, además de la información disponible en la página oficial del museo, se pude hacer una breve reconstrucción de la historia del edificio desde su construcción hasta la creación del MIDE.

Había asistido ya a algunos otros recorridos en museos, y ninguno me pareció muy interesante. Siempre se espera una historia aburrida sobre un montón de objetos viejos y personas muertas. No tenía ningún entusiasmo por escuchar a la guía, aunque el edificio es muy bello el ambiente de museo parece siempre deprimente, aburrido.

La guía agrupa a unas cuantas personas y da unas cuantas indicaciones. La niña y la madre susurran:
-¿no le tienes que llevar notas a la maestra de lo que te digan aquí?-
-no traje mi libreta, pero no creo-
-no te vuelvas irresponsable-
-pero no la necesito, me lo puedo aprender y mejor lo escribo en la casa-

La guía comienza a caminar y la conversación se interrumpe; el grupo de personas comienza a caminar detrás de ella, en medio de una construcción cuya antigüedad impresiona.

Este edifico se mandó a construir por una orden religiosa, la de los betlehemitas hacia 1675. Esto en función de que su fundador, Pedro de San José de Betancourt, tenía un hermano que al sufrir una grave enfermedad se dio cuenta del trato poco humano de las personas a los enfermos. Por esto al instalarse en Guatemala y al ser reconocidos como orden religiosa por Roma, se extendieron hasta territorios que hoy comprenden nuestro país. De esta manera es como comienza a construirse el edificio para resguardar y dar hospitalidad a los enfermos y desamparados, son el objetivo de mejorar el trato y salvar personas o brindarles una muerte digna al menos.

La niña de la camiseta roja hace una cara de asombro, se queda con la boca abierta y la madre le sonríe, o se ríe por la cara que tiene su hija. -¿desde 1675?- “shhhhh”

Todo comenzó por una donación de un terreno a esta orden religiosa, el arquitecto Lorenzo Rodríguez fue quien se encargó de la creación y construcción del convento, que en sí era un conjunto. A pesar de lo que era el convento, le fue construida una zona para comerciar, es decir, que tenía pequeños espacios para que los frailes pudieran ganar dinero y además contaba con una vivienda pequeña en una planta alta, en donde podían habitar.

Sin embargo, en 1820 el Rey de España, dadas las malas condiciones económicas en que se encontraban las órdenes hospitalarias, entre ellos los betlehemitas, mandó que se suprimieran y además se le diera otro uso a sus propiedades. El edificio fue donado a un grupo de monjas, quienes lo hicieron una escuela para niñas. Aunque después pasó a manos de la Compañía Lancasteriana que estableció una escuela también.

La guía conduce al grupo a otra estancia.

Para cuando terminó el siglo, el edificio ya era muy distinto, ya que poseía otro tipo de condiciones arquitectónicas y su composición también había cambiado, incluso se construyó detrás, en los antiguos huertos, un teatro, el Nuevo Teatro de Santa Anna. Sin embargo, este mismo teatro fue demolido en 1901.

En el siglo XX, el edificio estaba lleno de anuncios luminosos, se comenzó a darle un uso más bien de hotel o habitacional. En la iglesia se estableció la Biblioteca de la Secretaría de Agricultura y Fomento. Ya para la década de 1970, algunos de los locales mantenían su uso de accesorias, una parte del convento era una vecindad y otra permaneció siendo un hotel.

Fue el uso continuo que se le dio a este edificio lo que lo mantuvo en pie y no fuera demolido igual que otros, sin embargo por esta misma razón su deterioro se incrementó. Fue hasta la década de 1990, que el Banco de México lo compra y lo restaura.

La restauración de un edificio que ha sobrevivido desde el siglo XVIII no es tarea fácil, el banco tuvo que comprar a tres dueños distintos sus respectivas partes del edificio y su restauración duró doce años, durante los cuales fue posible recuperar la pintura de los muros, las falsas paredes y eliminar muchas de las modificaciones que se le habían hecho, como corredores.

A partir de esta restauración y por iniciativa del mismo banco, se creó el MIDE en este edificio con los objetivos planteados en principio.

La madre y la hija quedan satisfechas con el recorrido, intercambian algunas opiniones sobre la belleza del edificio.
-Tengo hambre-
-¿Te gustó el edificio?, a mi si me gustó, hasta deberíamos comprar algo en la tienda del museo-
-¿Tiene tienda?-
-estaba ahí afuera, casi te come, en donde compramos la entrada-
-¿para la maestra?-
-no, para nosotras, para que no se nos olvide lo que nos enseñaron los guías, o ¿a poco te aprendiste todo?

Los guías durante los recorridos que ofrecen, muestran cada una de las estancias sobre las que hablan con esmero y gran conocimiento, logrando cautivar a las personas y hacer de la historia del edificio una narración enriquecedora, que cautiva a muchos sobre todo por la antigüedad y mantenimiento de esta edificación.
A la salida, la madre y la hija se dirigen a la tienda del MIDE, toman un folleto de un escritorio.
-Mira mamá, van a hacer un recorrido para niños, por que es el día del niño no?-
-¿cuándo?-
Le arrebata el folleto a la niña, lo lee y le pregunta
-¿quieres venir otra vez?
La niña exclama “si!” con tanta alegría que dan ganas de venir con ella otra vez.

No me habían gustado los recorridos de museos, pero después de este, creo que pondré más atención a las historias de los edificios, en verdad son muy interesantes y apasionantes, no se sabe todo lo que puede ser un solo edificio en dos siglos y medio.



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jueves, 13 de agosto de 2009

EN MI CASA Y CON MI GENTE SE ME RESPETA


  • Los once mexicanos en la cancha y los 105 mil en la tribuna demostraron ser los gigantes de CONCACAF
  • Los universitarios Castro y Juárez fueron clave para el resultado
Por Isaid Mera
México (Aunam). Irónicamente, el juego entre México y Estados Unidos (EU) tuvo el script de una película de Hollywood, con final feliz para la escuadra mexicana. Dos por uno el marcador con goles del universitario Israel Castro (un golazo) y Miguel Sabah, que recién había entrado al campo y marcó el gol de la victoria; previamente Estados Unidos se adelantó con gol de Charlie Davies.

El estadio Azteca lució sus mejores galas, un lleno impresionante para, como diría el director técnico tricolor, Javier Aguirre, meter el primer gol con la masiva entonación del Himno Nacional Mexicano, los aztecas ya ganaban a los norteamericanos gracias al apoyo de la afición.

El juego comenzaba, y con ello más de 90 minutos de drama, pasión, emociones y gritos. El partido no pudo comenzar peor, apenas al minuto nueve, Charlie Davies le daba la ventaja al conjunto norteamericano; Landon Donovan –el más odiado por el público mexicano- recuperaba el balón y cedía a Davies de frente a Guillermo Ochoa, el número 9 definía excelsamente a segundo poste y ponía a su equipo arriba 1-0.

Contrario a la tradición de estos enfrentamientos, México no sufrió ni se acongojo con el gol estadounidense, supo mantenerse sereno y seguir realizando su partido. Al minuto 19, Cuauhtémoc Blanco, el gran mariscal de campo de los verdes, visualizó solo a Israel Castro en el centro del campo y le sirvió con ventaja; el universitario paró el balón y saco un derechazo terrible con sello de gol a la cabaña de Tim Howard, de “campanita” entró el golazo, travesaño y adentro. México empataba, lo que le ayudaría mucho a controlar los nervios y salir avante en el encuentro.

El gol regresó el alma a los más de 105 mil espectadores en las gradas del Azteca y por supuesto a los verdes en el terreno de juego; a raíz del tanto, México siguió buscando la portería rival, por su parte, el conjunto de las barras y las estrellas permanecía en el script, agazapado en un cuarto de cancha y buscando latigazos al frente para hacerle daño al equipo nacional.

México iba y venía sin encontrar un espacio, se notaba ya la mano de Aguirre en el equipo, pues no se desesperaban ni mandaban pelotazos; al contario, tocaban una y otra vez, esperando algún resquicio de la zaga estadounidense.

Parecía casi imposible, dos líneas de cuatro hombres muy bien paradas impedían cualquier peligro del cuadro azteca; sólo una jugada de Giovani Dos Santos, en la que entró al área y sacó un disparo a centímetros del poste, provocó un susto para el cuadro de Bob Bradley, aunque dicha jugada ya había sido anulada por posición adelantada.

La selección mexicana fue superior en el primer tiempo, aunque en parte gracias a que EU le cedía prácticamente tres cuartos de cancha. El árbitro panameño, Roberto Moreno, señaló el fin de la primera parte; era tiempo de descansar y repensar la estrategia en pro de la victoria.

Después de quince minutos necesarios para descansar las piernas los jugadores y la garganta los aficionados, empezaba la segunda parte, sin cambios en ninguno de los equipos. Arrancaban 45 minutos que acercarían a México al mundial o lo alejarían.

El ataque mexicano lucia muy lento con Guillermo Franco, parecía ya ser momento de Carlos Vela o de Nery Castillo. Aguirre aguantó los cambios hasta que no vio otra salida que refrescar al equipo, sacó al gran Cuauhtémoc, que se fue entre una ovación intensa, y metió a Carlos Vela; en la primera que tuvo el delantero del equipo inglés Arsenal demostró que traía ganas, se quitó a cuatro jugadores y sirvió a Guardado para que metiera un centro peligroso aunque sin premio para México.

Al minuto 58, Andrés Guardado metió un centro desde la banda izquierda, la pelota pasó entre los defensores y “Guille”, quedándole servida a Giovani Dos Santos, el estadio a l unísono gritaba “¡tira, tira!”; pero el número 17 mexicano se tardó una eternidad en disparar, al final, sacó un tiro que sin muchos problemas mando a saque de esquina Tim Howard.

Con la entrada de Vela, Giovani quedó como el cerebro del equipo, siendo esa posición no muy afortunada para Dos Santos, quien no lució en lo más mínimo. Pocos minutos después el “Vasco” sacó de la cancha a un cansado Andrés Guardado por Nery Castillo, como siempre Castillo demostró muchas ganas, aunque su futbol aún no es el que la gente espera y el que demostró hace dos años en la Copa América. México se reagrupaba al frente con el movimiento, Vela quedaba en la banda izquierda, Giovani por derecha, Castillo libre y en punta un fallón Guillermo Franco.

El centro delantero nacional pedía a gritos su cambio, se veía muy cansado además de que todas las pelotas le rebotaban, sólo había una opción en la banca y era Miguel Sabah, el centro delantero que ha demostrado su calidad con goles, aunque con el estigma de siempre fallar en la hora buena.

En la desesperación de marcar el gol del triunfo, Javier Aguirre cambió a Israel Castro a la lateral derecha y a Efraín Juárez en la contención, diez minutos después se dio cuenta que no funcionaba y optó por regresarlos a su posición.

Faltaban quince minutos para el final; la afición ya empezaba a hacer las sumas y las restas necesarias para saber qué tenía que pasar para que México llegara al Mundial. Al minuto 77, el “Vasco” por fin sacaba a Franco e ingresaba Sabah, se quemaba el último cartucho desde la banca mexicana.

Únicamente cuatro minutos pasaron para que el coloso de Santa Ursula estallara, Efraín Juárez tomó el balón por derecha, se metió entre dos defensores estadounidenses –entre ellos Donovan- e intentó sacar un centro, pero la pelota salió rebotada rumbo a Sabah, el caribeño recibió el balón y sin pensarlo metió un fierrazo, la pelota pasaba por encima de Howard y se colaba a la portería. ¡Gooooooool de México!.

Una gran definición con la que el 14 nacional, recibiendo la pelota y disparando de primera, le decía al arquero estadounidense: “¡Toma! guárdame ésta que mañana paso por ella”. Gol importantísimo, tres puntos de oro para México que sueña hoy más que nunca con ir al Mundial.

La película se consumó. La superproducción de Javier Aguirre y sus muchachos se concretó, 2-1 de México a Estados Unidos. Quedó demostrado que el monstruo de la Concacaf está despierto y que el Azteca, con su misticismo y los 105 mil aficionados, es la mejor arma del equipo mexicano para lograr el objetivo: Sudáfrica 2010.


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Foto: José Pazos (Notimex)

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