jueves, 13 de agosto de 2009

EN MI CASA Y CON MI GENTE SE ME RESPETA


  • Los once mexicanos en la cancha y los 105 mil en la tribuna demostraron ser los gigantes de CONCACAF
  • Los universitarios Castro y Juárez fueron clave para el resultado
Por Isaid Mera
México (Aunam). Irónicamente, el juego entre México y Estados Unidos (EU) tuvo el script de una película de Hollywood, con final feliz para la escuadra mexicana. Dos por uno el marcador con goles del universitario Israel Castro (un golazo) y Miguel Sabah, que recién había entrado al campo y marcó el gol de la victoria; previamente Estados Unidos se adelantó con gol de Charlie Davies.

El estadio Azteca lució sus mejores galas, un lleno impresionante para, como diría el director técnico tricolor, Javier Aguirre, meter el primer gol con la masiva entonación del Himno Nacional Mexicano, los aztecas ya ganaban a los norteamericanos gracias al apoyo de la afición.

El juego comenzaba, y con ello más de 90 minutos de drama, pasión, emociones y gritos. El partido no pudo comenzar peor, apenas al minuto nueve, Charlie Davies le daba la ventaja al conjunto norteamericano; Landon Donovan –el más odiado por el público mexicano- recuperaba el balón y cedía a Davies de frente a Guillermo Ochoa, el número 9 definía excelsamente a segundo poste y ponía a su equipo arriba 1-0.

Contrario a la tradición de estos enfrentamientos, México no sufrió ni se acongojo con el gol estadounidense, supo mantenerse sereno y seguir realizando su partido. Al minuto 19, Cuauhtémoc Blanco, el gran mariscal de campo de los verdes, visualizó solo a Israel Castro en el centro del campo y le sirvió con ventaja; el universitario paró el balón y saco un derechazo terrible con sello de gol a la cabaña de Tim Howard, de “campanita” entró el golazo, travesaño y adentro. México empataba, lo que le ayudaría mucho a controlar los nervios y salir avante en el encuentro.

El gol regresó el alma a los más de 105 mil espectadores en las gradas del Azteca y por supuesto a los verdes en el terreno de juego; a raíz del tanto, México siguió buscando la portería rival, por su parte, el conjunto de las barras y las estrellas permanecía en el script, agazapado en un cuarto de cancha y buscando latigazos al frente para hacerle daño al equipo nacional.

México iba y venía sin encontrar un espacio, se notaba ya la mano de Aguirre en el equipo, pues no se desesperaban ni mandaban pelotazos; al contario, tocaban una y otra vez, esperando algún resquicio de la zaga estadounidense.

Parecía casi imposible, dos líneas de cuatro hombres muy bien paradas impedían cualquier peligro del cuadro azteca; sólo una jugada de Giovani Dos Santos, en la que entró al área y sacó un disparo a centímetros del poste, provocó un susto para el cuadro de Bob Bradley, aunque dicha jugada ya había sido anulada por posición adelantada.

La selección mexicana fue superior en el primer tiempo, aunque en parte gracias a que EU le cedía prácticamente tres cuartos de cancha. El árbitro panameño, Roberto Moreno, señaló el fin de la primera parte; era tiempo de descansar y repensar la estrategia en pro de la victoria.

Después de quince minutos necesarios para descansar las piernas los jugadores y la garganta los aficionados, empezaba la segunda parte, sin cambios en ninguno de los equipos. Arrancaban 45 minutos que acercarían a México al mundial o lo alejarían.

El ataque mexicano lucia muy lento con Guillermo Franco, parecía ya ser momento de Carlos Vela o de Nery Castillo. Aguirre aguantó los cambios hasta que no vio otra salida que refrescar al equipo, sacó al gran Cuauhtémoc, que se fue entre una ovación intensa, y metió a Carlos Vela; en la primera que tuvo el delantero del equipo inglés Arsenal demostró que traía ganas, se quitó a cuatro jugadores y sirvió a Guardado para que metiera un centro peligroso aunque sin premio para México.

Al minuto 58, Andrés Guardado metió un centro desde la banda izquierda, la pelota pasó entre los defensores y “Guille”, quedándole servida a Giovani Dos Santos, el estadio a l unísono gritaba “¡tira, tira!”; pero el número 17 mexicano se tardó una eternidad en disparar, al final, sacó un tiro que sin muchos problemas mando a saque de esquina Tim Howard.

Con la entrada de Vela, Giovani quedó como el cerebro del equipo, siendo esa posición no muy afortunada para Dos Santos, quien no lució en lo más mínimo. Pocos minutos después el “Vasco” sacó de la cancha a un cansado Andrés Guardado por Nery Castillo, como siempre Castillo demostró muchas ganas, aunque su futbol aún no es el que la gente espera y el que demostró hace dos años en la Copa América. México se reagrupaba al frente con el movimiento, Vela quedaba en la banda izquierda, Giovani por derecha, Castillo libre y en punta un fallón Guillermo Franco.

El centro delantero nacional pedía a gritos su cambio, se veía muy cansado además de que todas las pelotas le rebotaban, sólo había una opción en la banca y era Miguel Sabah, el centro delantero que ha demostrado su calidad con goles, aunque con el estigma de siempre fallar en la hora buena.

En la desesperación de marcar el gol del triunfo, Javier Aguirre cambió a Israel Castro a la lateral derecha y a Efraín Juárez en la contención, diez minutos después se dio cuenta que no funcionaba y optó por regresarlos a su posición.

Faltaban quince minutos para el final; la afición ya empezaba a hacer las sumas y las restas necesarias para saber qué tenía que pasar para que México llegara al Mundial. Al minuto 77, el “Vasco” por fin sacaba a Franco e ingresaba Sabah, se quemaba el último cartucho desde la banca mexicana.

Únicamente cuatro minutos pasaron para que el coloso de Santa Ursula estallara, Efraín Juárez tomó el balón por derecha, se metió entre dos defensores estadounidenses –entre ellos Donovan- e intentó sacar un centro, pero la pelota salió rebotada rumbo a Sabah, el caribeño recibió el balón y sin pensarlo metió un fierrazo, la pelota pasaba por encima de Howard y se colaba a la portería. ¡Gooooooool de México!.

Una gran definición con la que el 14 nacional, recibiendo la pelota y disparando de primera, le decía al arquero estadounidense: “¡Toma! guárdame ésta que mañana paso por ella”. Gol importantísimo, tres puntos de oro para México que sueña hoy más que nunca con ir al Mundial.

La película se consumó. La superproducción de Javier Aguirre y sus muchachos se concretó, 2-1 de México a Estados Unidos. Quedó demostrado que el monstruo de la Concacaf está despierto y que el Azteca, con su misticismo y los 105 mil aficionados, es la mejor arma del equipo mexicano para lograr el objetivo: Sudáfrica 2010.


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Foto: José Pazos (Notimex)

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