viernes, 8 de febrero de 2013

DANIEL GONZÁLEZ: QUARTERBACK DE LA BANDERVILLE Y MELÓMANO POR NATURALEZA


Por Mayra Itzel Rivera Mejía
“Saber enfocar lo que está pensando
y comunicarlo en una canción sencilla y potente,
es la mayor virtud de un buen músico”
Daniel Banderville

México (Aunam). En 1982 el peso mexicano tuvo una devaluación del 400 por ciento durante el último año de gobierno de López Portillo, quien declaró defenderlo “como un perro”, mientras surgían bandas como Sombrero Verde y Las insólitas imágenes de Aurora, agrupaciones emblemáticas en la escena del rock nacional y actualmente conocidas como Maná y Caifanes, respectivamente.

Kenny y los eléctricos inundaban los oídos de los nuevos rockers desde finales de la década de los ‘80, hasta que el 31 de marzo de 1982, llegó al mundo Daniel González Sandoval, personaje que a partir de la primera década del nuevo milenio, marcaría una nueva etapa en el rock nacional a lado de bandas independientes.

Hace seis años surgió una nueva banda en la escena del rock nacional, su nombre, La Banderville. Oriundos de Ciudad Satélite, los cinco chicos que la integran lograron ser programados en estaciones de radio como Reactor 105.7 e Ibero 90.9 con sus sencillos “A la distancia” y “Mandarina”, situación que los llevó a pisar el escenario del Vive Latino en el 2010.

La Banderville está integrada por: Víctor Hugo de Aranda Morales en la batería, Luis Daniel Mendoza Cardoza en la guitarra, Ana Lilia Fonseca Garduño en los teclados, Sofía Mora Arce en el bajo y Daniel González Sandoval como vocalista y guitarrista.

Estos jóvenes han logrado compartir el escenario con bandas emblemáticas del rock nacional como Molotov y Jumbo. Fue en 2006, precisamente el 6 de octubre, cuando hicieron su primera aparición de manera formal en el Casino Metropolitano de la Ciudad de México.

“Es tu arquitectura
levantada en un cristal
transparente como el sol
que no puedo mirar... “
Superpasto, La Banderville

A lo largo de la historia se ha catalogado a los rockstars como seres difíciles de tratar y alcanzar, sin embargo, no todos son así. Daniel González Sandoval, mejor conocido en la escena musical como Daniel Banderville, demostró que este estereotipo es muchas veces erróneo, pues permitió ser entrevistado aun cuando no se trataba de un medio oficial o de renombre.

En pleno 2012, las redes sociales han logrado ocupar un puesto muy importante dentro de la sociedad, pues fue a través de Facebook como se logró contactar al vocalista y líder de La Banderville. Un mensaje y la cita quedó acordada.

Tocadas entre semana, sábado y domingo o la mala interlocución a través de Internet hicieron que la entrevista se retrasara. Fue así que el contacto frente a frente por fin se logró el miércoles 14 de noviembre.

-Hola, buen día. Soy Mayra y por Facebook pactamos una entrevista, ¿lo recuerda?- fueron las palabras que me permitieron tener el primer contacto con él entre tartamudeos y risas nerviosas.

-Claro, pero quedamos a las dos, ¿me esperas?- me contestó un hombre de aproximadamente 1.70 metros de altura, de cabeza rapada, ojos grandes, barba y con una voz amable que me recordó cada una de sus canciones, mientras cerraba la puerta de su auto, un Spark verde estacionado en la esquina de Calderón de la Barca con Emilio Castelar, en Polanco.

Por obvias razones, respondí –sí-, así que se machó hacia un edificio en Emilio Castelar 171.

Faltaban 40 minutos para la hora acordada así que decidí esperar sentada en una banca del Parque Lincoln o también conocido como Parque de los espejos. Sin embargo, a escasos minutos de haberme sentado llegó Daniel, aunque con un poco de dificultad para cruzar la calle, pues ésta es muy transitada y carece de señalamientos que permitan una fácil circulación a los peatones.

Esta vez, un sombrero de corte inglés de color negro cubría su cabeza, haciendo juego con el pantalón que vestía, también negro y la chamarra azul marino que cubría una playera gris con un gran estampado difícil de comprender, atuendo que contrastaba con un calzado deportivo de color rojo.

Pidió que nos moviéramos de ahí, aún en el parque Lincoln pero más allá, lejos de su lugar de trabajo pues al parecer se había escapado de él y no quería ser visto.

-¿Tienes un cigarro? Yo no fumo pero cuando veo a alguien hacerlo se me antoja- pronto encendió su cigarro y comenzó la conversación, no sin antes pedir que le hablara de tú pues el usted lo hacía sentir viejo.

“Los recuerdos en mi mente nada dirán
son distintos de repente, no durarán
Lo recuerdo lentamente, nada dirá
Lo recuerdo, es decadente”
Uhhh!!!, La Banderville

El nacimiento de un artista

Desde niño estudié cosas de arte, en especial, artes plásticas. Pasó la clásica historia de los papás que al ver el interés de su hijo por el dibujo y esas cosas, lo inscriben en talleres relacionados con esa actividad. Ya en la escuela, por mi cuenta siempre me iba a talleres de dibujo o afines. Después, ingresé a la escuela de arte profesional “La Esmeralda”, en donde estudié arte contemporáneo y formaba parte de un grupo de artistas, juntos hacíamos exposiciones y yo a la par, ensayaba con algunas bandas. Este fue mi inicio en el arte, después vendría la música.

-Entonces, ¿cómo fue que surgió su interés por la música?- pregunté aún poco nerviosa, pues me resultó difícil tener a uno de mis ídolos enfrente.

Mi hermano tomaba clases de guitarra particulares y yo me fijaba en cómo eran hasta que empecé a aprenderme todo lo que le enseñaban. Curiosamente, él ya no siguió con la música y yo a partir de esas clases que le fusilé me empecé a clavar más con esta onda. Ahí comencé tocando con las canciones que le enseñaban a mi hermano, y luego ya yo por mi cuenta empecé a sacar las que me latían.

Realmente, nunca he estudiado algo de música salvo las clases que daban en la secundaria que son bastante básicas, y lo demás ya es lírico puro.

¡Órale!

Comencé a tocar con el baterista de la banda, Víctor Hugo de Aranda Morales, “Cachi”. Él y yo teníamos una banda llamada “Hell Bilis”, al inicio sí me dio miedo tocar con un público pero con La Banderville ya no. Fue muy sorpresivo para nosotros (la banda) que a pesar de tener sólo cuatro canciones fuimos muy bien recibidos por la audiencia.

-La primera tocada con la banda fue en el 2006, recuerdo que fue en Ecatepec y lo único que nos hizo pensar en ese momento fue “órale, sí hay futuro”-

Aquella tocada marcaría el paso del arte a la música, pues fue justo en una exposición de unos amigos. Fue muy emocionante.

De Daniel González a Daniel Banderville

Profesionalmente mi carrera comenzó con la Banderville. Antes de ella cotorreaba más con mis amigos y me dedicaba a cosas relacionadas con las artes visuales, luego vendrían los Hell Bilis.

Esa banda fue un proyecto que traía con unos amigos de la infancia, pero en aquella época no era como ahora que hay un chorro de lugares donde tocar y la escena está muy sustentada. En aquel entonces estaba muy de moda la música electrónica, entonces la gente iba más a raves o fiestas de ese tipo y al rock no lo pelaban pues sólo había como tres lugares para tocar, bueno, había más pero eran muy desconocidos. Algunos de los más importantes era uno que estaba por la Alberca Olímpica que se llamaba “La alberca” y el “Factory” en la Roma.

Ya con La Banderville tuve que aprender a dejar muchas cosas a un lado, asuntos de familia, amigos, vida personal u otros proyectos pues, generalmente, las tocadas y ensayos son los fines de semana y el resto de los días me dedico al trabajo. Nunca termino por estar bien en un lado o en otro, siempre sacrifico mucho tiempo.

Entre discos y famosos

Después de tres años de tocar duro en varios escenarios independientes, el esfuerzo de la banda obtuvo grandes resultados. El primero de ellos ocurrió en febrero de 2009 con la salida de su primer disco titulado El Seminuevo de manzana el cual les permitió participar en la onceava edición del Vive Latino (2010).

Este disco debut fue presentado el 16 de febrero en el Imperial Club de la colonia Roma, con la participación del multi-instrumentista y compositor Juan Manuel Torreblanca y Joselo Rangel, quien es guitarrista de Café Tacuba. La producción de esta placa discográfica estuvo a cargo de José Manuel Cravioto, quien más tarde y en compañía de Ernesto Contreras, dirigió el documental Seguir siendo: Café Tacvba.

Del Seminuevo de manzana conservo la edición 0001 porque es muy importante para nosotros tener ese material. Fue muy emocionante pues es fruto de nuestro duro desempeño. Hemos trabajado siempre por nuestra cuenta así que este material fue producido sin disquera, por tanto es aún más simbólico para nosotros.

-¿Qué lo hace diferente de un disco producido por una disquera?

Cuando estás con una disquera ellos te dan la lana, vas, grabas tu disco, te lo maquilan y todo, pero cuando lo haces por tu cuenta es más tardado porque es mucho dinero el que tienes que conseguir, lo cual hicimos nosotros; un proceso aproximadamente de tres años, desde grabar el disco hasta tenerlo físico. Fue realmente emocionante.

El 24 y 25 de abril 2010, se llevó a cabo la décimo primera edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino, el cual se presenta cada año en el Foro Sol de la Ciudad de México desde 1998 con la finalidad de presentar y dar a conocer nuevas propuestas musicales de rock en español. Fue en esta edición cuando La Banderville logró presentarse el sábado 24 en el escenario azul.

-En cuanto a su participación en el Vive Latino, ¿qué significó para usted formar parte de él y cómo repercutió en su carrera musical?

El haber participado en el Vive Latino 2010, nos abrió muchas puertas, nos conocieron en toda Latinoamérica a pesar de ser todavía un grupo “nuevo”. Tocar en un festival de esta magnitud nos puso en el mapa, la gente comenzó a ubicarnos, sin duda, ha sido el concierto en el que hemos tocado para más gente, aproximadamente siete mil personas.

Fue emocionante pues nos permitió convivir con otros músicos que admiramos, estar ahí en el backstage con la gente de Caifanes o con gente que jamás imaginarías estar echándote una chela.

Mientras Daniel contaba su experiencia en el Vive Latino, hacía un extraño ademán con la mano derecha. Fue el único momento en el que despegó sus manos, pues éstas habían permanecido juntas, entrelazadas como si una mano fuera suya y la otra perteneciera alguien más que le brindaba apoyo en todo momento.

Para el 2011 el segundo material discográfico de la banda estaría listo, esta vez bajo la batuta de Joselo Rangel, integrante de Café Tacuba y productor musical de las bandas Renoh y Candy.

Por cosas del destino, a Joselo le llegó nuestro primer disco y le gustó la canción A la distancia, fue así que a partir de allí comenzamos a tener contacto a través de terceros, de nuestro otro productor José Manuel Cravioto y poco a poco nos fuimos acercando.

Actualmente somos amigos, lo cual es muy bonito para mí pues soy muy fan de Café Tacuba. Recuerdo que los iba a ver a sus tocadas desde la infancia, lo que veía en su escenario era lo que yo quería hacer.

A pesar de que nos vemos poco porque él siempre anda en otras cosas, en escenarios, produciendo, tenemos contacto por Internet o nos llamamos de repente, además me da muchos consejos musicales, pues ellos ya tienen más de veinte años tocando, así como personales, por ejemplo cómo hacer ciertas cosas.

La vida en el escenario

Cuando estoy en el escenario ni siquiera me da tiempo de pensar en alguien pues todo pasa muy rápido, dura muy poco el estar ahí, sólo te da tiempo para pensar en lo que estás haciendo. Al principio sí dedicaba canciones a mi chava, incluso le componía pero ahora, ya no.

A pesar de contar con una gran cantidad de fans muy jóvenes, éstos nunca han hecho cosas como las que hacen en las tocadas de La Gusana Ciega, a quienes les avientan hasta brassieres. A nosotros sólo nos gritan aunque sí han pasado cosas un poco graciosas pero incómodas como cuando se te olvida una canción y te equivocas y logras que toda la canción se venga abajo o por estar medio borracho se te va la canción. Aunque también pasan cosas divertidas como cuando hemos tenido invitados o subimos a escenarios de otros grupos a echar relajo.

Cuando no soy músico

Cuando logró terminar su cigarrillo aún no había transcurrido la mitad de la entrevista, esto no pareció importar pues al parecer se había olvidado que debía regresar a su trabajo.

-Ahora y si me permite, hablaremos un poco de usted fuera del escenario ¿le parece?

-Ah perfecto, me parece bien-, respondió sin tomar mucho en cuenta la gente que pasaba enfrente de nosotros: hombres de traje negro en bicicleta que seguramente se dirigían a su oficina, tres chicos rubios, altos y jóvenes, y mujeres que paseaban a sus perros, o los automovilistas, que a pesar del tráfico en la avenida Luis G. Urbina, se detenían para ver qué sucedía en aquella banca del parque Lincoln, atrás de la Torre del Reloj en donde estábamos conversando.

Mis padres siempre me han apoyado mucho, siempre. Afortunadamente yo no tuve ese problema de que no les gustara ni el clásico “te vas a morir de hambre” o así por ser artista. Afortunadamente son gente muy abierta y mi relación con ellos, me atrevo a decir, es muy buena. Recuerdo que mi mamá me decía “total, hagas lo que hagas te tienes que rifar, tienes que hacer las cosas bien”.

En cuanto a mis hermanos, tengo dos: uno es actor y es el que sale en el video de A la distancia. Con el que es el menor comparto varias amistades porque desde niños siempre hemos estado juntos, nuestros gustos y amigos han sido los mismos, compartimos casi todo, en cambio, con mi hermano mayor estoy más distanciado. Él ha sido mi influencia musical, todos los grupos que yo conocí cuando era chavo eran los que me enseñaba, siempre se llevó con gente más grande entonces estaba como más separado pero siempre nos llevamos muy bien.

Un perro, un amigo

Por el momento no tengo mascotas, al menos no donde vivo pero en casa de mis papás sí, un perro que en realidad es de mi hermano, se llama Nala. Yo sólo he tenido una perra que duró con nosotros once años, su nombre era Camila y ella es a la única que considero mi mascota, los demás sólo son turistas que pasan por ahí.

Cuando tienes mucho en común con la gente es muy padre porque puedes hacer cosas muy buenas a su lado.

Mis amigos son la gente que me he encontrado en la vida, sobre todo los de la universidad, en donde estudié diseño gráfico, fue en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). He convivido con mucha gente, pero en esa parte de mi vida, en específico, encontré personas con las que soy muy afín, es por eso que me gusta estar con ellos, pues compartimos muchos momentos divertidos.

Aún conservo mis amigos de la infancia, pero ellos son totalmente distintos a mí, aunque eso también hace interesante nuestra relación porque cada quien tiene rollos diferentes.

Mi segunda familia, La Banderville

El nombre de la banda surgió luego de ver una película de Mauricio Garcés, en donde el personaje principal va a visitar a una familia con el mismo nombre. Es por eso que la banda se considera una familia.

A pesar de que casi nunca estamos juntos ya que resulta difícil pasar tanto tiempo con la misma gente, somos muy buenos amigos. Como todos, a veces nos peleamos pero a pesar de ello, nos respetamos y nos llevamos muy bien. Todo queda entre nosotros, entre familia. Sin duda, el integrar una banda es como tener una relación amorosa, tienes que ser paciente con el otro y trabajar el contacto todo el tiempo.

En esta relación, yo soy el quarterback del grupo a pesar de ser medio intenso, bueno ellos me ven así, pues me tocó ser el vocalista, aunque eso no implica que reprima a los demás, al contrario, respeto mucho sus aportaciones a la banda.

Puedo hacer lo que quiera

Para mí, toda la vida es una anécdota sustancial, una gran aventura, una travesura. Cuando tenía 15 años íbamos a las tocadas de la prima de un amigo que era mucho más grande que nosotros; ahora ya no tanto, pero cuando tienes 15 años una chava de 21 es muy grande para ti. Ella me gustaba y de repente un día me dijo que mi amor era correspondido. Empezamos a salir y eso fue algo que me dio mucho valor en la vida para saber que puedo hacer lo que quiera.

Al terminar estas palabras, Daniel Banderville adoptó una postura más recta, como si estuviera saludando a un general pero sentado y sin colocar su mano en la cabeza; su mirada cobró un brillo impresionante, tal como si volviera a ver a aquella chica que correspondió su amor y su simple presencia sobre aquella banca de concreto bajo un árbol expresaba valor.

Ese valor sin embargo, puede que se vea limitado a la hora de trabajar para alguien, pues al parecer es una de las situaciones que más molesta al intérprete de Superpasto, tercer sencillo del Seminuevo de manzana.

En un trabajo regularmente tienes que permanecer ahí, te tienes que atener a lo que deciden otras personas, tienes que estar ahí trabajando sólo para ellos, en un grupo, en cambio, tú haces lo que quieres.

Creo que es por eso me gusta estar en una banda, pues aparte de hacer lo que quiero, puedo poner en marcha cualquier proyecto sin tener que rendir cuentas a alguien, y lo mejor de todo, puedo conocer mucha gente.

Estudiante con hambre

En el trabajo me dicen la “Koblenz” porque soy como una aspiradora, me como todo lo que me pongan enfrente, me gusta todo, me gusta mucho la comida casera, sobre todo la que hace mi mamá porque tiene un sazón impresionante.

A la escuela yo entré un poco antes, por ello, todos mis compañeros eran siempre más grandes, como te digo, ahora que tengo treinta años ya no se nota la diferencia de edades, pero en aquel entonces la diferencia de dos años o cuatro era muy obvia. Siempre fui el más chico de mis generaciones escolares y eso acarreó siempre ciertas situaciones, algunas buenas otras malas, como el ser tratado mejor que los demás por ser el más pequeño o el más agredido pues todos te podían dar tus zapes.

Cirquero como Steve Vai, no

Soy melómano, me gusta mucho la música. Mis principales influencias son músicos como Café Tacuba, definitivamente. Admiro mucho a los clásicos, me gusta Radiohead, los Pixies, los Beatles. Siempre traté de tocar la guitarra como los Pixies, cualquiera de los dos guitarristas de esta banda.

Me gustaba mucho ese estilo de tocar “filoso”, como agresivo, sin ser precisamente alguien virtuoso pero que puede explotar un instrumento sin la necesidad de ser cirqueros como Steve Vai o guitarristas que tienen el estilo de tocar como deporte, es decir, entre más rápido y entre más fuerte para demostrar que son más, que piensan en la cultura del más, que piensan que eso es mejor. Yo pienso al revés, mientras seas capaz de hacer algo bueno con menos cosas eres más capaz.

- Dentro de la música ha tomado mucha importancia e influencia el llamado “gusto culpable”, para usted ¿quién ocupa es lugar y por qué?

Yo estoy en contra un poco de ese concepto porque no me gusta esta separación de clases en la música. Siento que sólo hay música honesta o no honesta, esa es la única diferencia que yo hago. La música puede ser pop o puede ser rock, puede ser lo que quieras si está hecha de una manera honesta, es buena para mí.

Hago más que música

Cuando no soy parte de la banda estoy trabajando. Entre semana soy diseñador y editor de textos para publicidad o cosas por el estilo.

Me gusta leer e ir al cine, pero disfruto más estar con mis amigos, tengo muchos aunque eso luego es complicado porque es difícil estar con todos. La mayor parte de tiempo que tengo libre intento pasarlo con ellos, tomando cervezas y echando relajo.

No practico deporte pero alguna vez jugué futbol. De niño jugaba basquetbol, pero en realidad nunca fui deportista, mis hermanos sí pero yo no.

Aunque si tengo que ceder ante tal término, puedo decir que mi gusto culpable puede ser Natalie Imbruglia pero creo que su música es honesta, tampoco me avergüenza decir que me gusta.

Sexo, drogas y Rock & Roll y un buen rockstar

Toda la gente piensa en sexo y la que no consume drogas piensa en qué pasaría si consumiera drogas y la adicta piensa en cuándo va a ser la próxima vez que consuma más.

Yo no soy consumidor de drogas, pero el alcohol es una de ellas, aunque no lo quieran aceptar los “weyes” que definen eso. A pesar de eso, me gusta mucho emborracharme. Yo creo que el sexo es algo que me gusta tanto como a cualquier persona y el rock & roll pues es mi vida.

De acuerdo con mi experiencia y lo que he observado en mis compañeros e ídolos, el saber cómo enfocar lo que está pensando y cómo comunicarlo, es la mayor virtud de un buen músico. Muchas veces ese es un problema, pues se tienen las ideas pero no se sabe cómo canalizarlas para llegar a una canción sencilla y potente. Saber cómo enfocar todo eso que está pasando o lo que te rodea, en una canción de tres minutos

Y si no hay fin del mundo…

Entre algunos de los planes que tenemos como banda figuran el dar prioridad a toda la música que no hemos revisado, creo que aún nos queda mucho tiempo de carrera, ya estamos trabajando en el año que viene, eso es una cosa que desde afuera no se ve pero cuando estás en este tipo de trabajos lo que la gente ve en el disco, para nosotros es lo que pasó hace tres o cuatro años, en lo que haces las canciones en lo que las grabas, en lo que se lanzan, para ti pasan al menos un año de vida, para uno son como fotos del pasado.

Por eso nosotros ya estamos pensando en lo que sigue, en lo que nos va a suceder en el próximo año. Quizás participemos en el próximo Vive Latino, a lo mejor no, no depende mucho de nosotros pero estamos planeando eso, también estamos planeando dos grabaciones para el año que viene.

Personalmente, tengo mucha música que he hecho paralelamente a La Banderville y que considero no es para ella, entonces, probablemente en el próximo medio año me meta a grabar con unos amigos esas canciones y ya.

¡Ah! También tratar de estabilizarme más de lo que ya he logrado hasta ahora.

Por fin logramos terminar la conversación, no sin antes sellar dicho encuentro con la emblemática foto, una que quizás no sea una melodía para Daniel Banderville o Daniel González Sandoval, mas sí una muestra más de lo que fue ayer.

Hace unos días fue dado a conocer el cartel de la décimo tercera edición del Vive Latino, y por sorpresa para muchos, el nombre de La Banderville figura en él. No era un rumor ni una posibilidad lo que hace unos días Daniel me había contado, sino una realidad que sin duda, se convertirá en una nueva aventura, una nueva travesura.






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