martes, 5 de febrero de 2013

VUELA UN ARCÁNGEL POR EL ARTE CONTEMPORÁNEO

Por Natalia Perez Bobadilla
México (Aunam). Inmersa en el ajetreo del centro de la Ciudad de México, la calle de Regina introduce a un mundo de intelectuales, artistas extravagantes, paseantes y parejas amorosas. En esta atmósfera de tranquilidad y armonía, es difícil imaginar que la que antes era una calle oscura, peligrosa y poco transitada, ahora es uno de los centros más concurridos en el mundo del arte, conversión lograda simplemente al convertirse en peatonal.

Desde la esquina se percibe un ambiente bohemio, cafés con terrazas cuyos comensales charlan enérgicamente sobre Bourdieu, mezclada con la cotidianeidad del centro, niños corriendo, fondas de comida corrida, paredes con murales de reciente realización, ciclistas yendo de un lado al otro.

Una de las puertas que se asoman a esta concurrida calle nos sumerge en el universo del artista contemporáneo Arcángel Constantini. Al dirigir la vista hacia arriba se perciben varios balcones con grandes ventanales verticales muy al estilo francés, con marco, cortinas blancas y un barandal de herrería trabajado en hojas de olivo.

El edificio se construye en un patio cuadrado que reparte departamentos a sus lados dejando en el centro una ancha escalinata con barandales de herrería que recibe a los visitantes junto son un grupo numeroso de bicicletas apiladas del lado izquierdo del lugar.

Coleccionista de Tecnología Obsoleta

Desde la entrada a su departamento impacta la primera imagen de las paredes de ambos lados de la ventana cubiertas en su totalidad por objetos de tecnología viejos y en desuso, uno sobre el otro. Tras la sorpresa Constantini no tarda en afirmar “ Y eso que ya elegí los que más me gustaban y depuré muchos”.

Como artista, Constantini integra los procesos e ideas en desuso, sus discursos se nutren de actividades relacionadas con el uso de la tecnologías de información aplicadas al arte, el diseño de interfaces y dispositivos, animación interactiva, música experimental, arte sonoro, ilustración gráfica y fotografía .

La estancia consiste de un gran cuarto sin divisiones en las que convive la sala de estar, el comedor y la cocina. Las paredes son blancas, todo el lugar se encuentra habitado por objetos tecnológicos. Hay también una mesa de trabajo donde se encuentra una computadora y muchas herramientas para instalaciones electrónicas, cables, transistores, pinzas…

De manera muy tranquila charla y bromea, invita a tomar un té. Constantini es un hombre alto, cano y menudo, aparenta más edad de la que realmente tiene. Usa un pequeño bigote y lentes estilizados color verde botella. Su andar es calmo y su voz se escucha quieta y amigable.

En su playera se lee “Hay sólo 10 tipos de personas en el mundo las que entienden binario y las que no”. La confusión se disipa al explicar que el uno y el cero en idioma binario significa dos, y añade. “Soy todo un geek”, para referirse al tipo de personas que se encuentran fascinadas por la tecnología y la informática.

Inicios en el arte

En mi familia nadie es un artista pero siempre nos mantuvieron cerca del medio, aunque vivía en Cuautitlán, nos llevaban a museo, el domingo era típico venir a la Ciudad de México y visitar ferias o actividades culturales, conciertos de música clásica, ópera, siempre había un gusto por la reproducción del arte.

En la preparatoria quería llevar un área cinco, ya existe el área cuatro pero me quería acercar más al arte, no sólo a las humanidades; y en ese tiempo hacía muchos desarrollos, experimentaciones, fotografía, intervenciones en la escuela, cosas fuera de lo ordinario.

Constantini se distingue por ser una persona fuera de lo común, su obra hace una experimentación sonora que permite percibir los campos electromagnéticos con sonidos que no son armoniosos pero siempre están presentes en la vida cotidiana y no se perciben, y desde joven resaltó por pensar de manera diferente e ir en contra de la corriente general haciéndose distintivo por su forma de ser.

En la prepa me interesaba el proceso de las máquinas, me gustaba hacer ilustración, gráficas, animaciones, tenía un especial interés en la música electrónica experimental y el género en general, era la vanguardia en ese entonces pero me también me llamaba la atención la parte gráfica o de imagen, la parte de intención en esas producciones.

Siempre me había interesado hacer arte, pero no el tradicional, no me gustaba la pintura la escultura, igual porque no era bueno, más bien me gustaban más las cosas inmediatas como la fotografía y las instalaciones, aquello que se lograba con sensibilidad no con técnica.

Estudié la preparatoria en el colegio Albatros, que tenía grados desde kínder hasta universidad, ahí había una bodega llena de sillitas del kínder y el estacionamiento era como un bosquecito, un día me puse a colgar todas las sillas en los árboles del bosque así como una acción, yo hacía ese tipo de cosas para expresarme.

Me engatusó...

Acabando la prepa me fui a Europa de mochilazo, todavía no existía la comunidad Europea. Primero viví en Londres haciendo “arte”, pintando cuadros con aerosol como me había enseñado un profe de la prepa. Podía haber sacado la nacionalidad italiana por esto de los ancestros, pero estaba la guerra de los Balcanes en esa época y mi papá y me dijo que no, porque a los primeros que mandaban a la guerra era a los inmigrantes.

Regresé al país y debía una materia de la preparatoria, “Historia de las culturas”, reprobé porque era a las 7 de la mañana y nunca llegaba a tiempo, volví nada más para hacer mi examen y zafarme de eso, de hecho compré mi vuelo Inglaterra-México-Inglaterra, lo hablé con mis papás y todos de acuerdo.

Mientras narra todos los pasajes de su vida, el ruido del centro es una intermitente que entra a través de las altas ventanas que funcionan como puertas de su balcón, es difícil comprender la coexistencia de dos universos tan diferentes, el de la cotidianeidad y el de la vida de Arcángel Constantini que platicaba de manera apasionada esta parte de su historia personal, siendo aquellos recuerdos los que marcarían su vida para siempre.

Cuando hice el examen, el profesor que nos daba las clases de cómputo que también era filósofo y rector de la Universidad del Albatros, me convenció para que me quedara en esa Universidad, era lo mejor que había para diseño gráfico en México y me dijo que iban a abrir un nuevo laboratorio de cómputo con nuevas compus que comprarían y pues me engatusó.

Y le creí, decidí quedarme a estudiar ahí, hablé con mis papás y todo, pero al final el laboratorio de cómputo era pura mentira, entonces sí, me vio la cara. Me metí a diseño más por el acceso a las computadoras y utilizarlas para los desarrollos que más me interesaban a mí que para estudiar una carrera de diseño que odié.

Estar haciendo doce materias de cosas que no me interesaban era frustrante, por eso a la par estaba haciendo animación experimental con una computadora que tenía, Amiga500, me la compraron mis papás, también colaboraba con un colectivo que hacía animación, se llamaba Táctica.

Pero no aguanté, llegué hasta cuarto semestre y me di de baja de la universidad, antes fui y les grité de cosas a todos los profesores porque en realidad eran malos, y mejor me fui por la libre, fue aprendizaje autodidacta.

Constantini narra este pasaje de su vida con expresiones desanimadas y pausas constantes, la pasión se desvanece de su rostro, y se pasa la mano por la cara y los oídos de manera nerviosa, mostrando cada vez más que su trunca formación profesional no fue algo que encontrara placentero, si no más bien un bache en su camino para convertirse en el artista que es ahora.

Por la libre

Aquí en México estaba en pañales todo esto, no había un centro de trabajos multimedia, la Escuela Nacional de Artes Plásticas no tenía ninguna vinculación con las tecnologías, era algo muy tradicional.

Como al mes de salirme de la escuela me ofrecieron trabajo haciendo animación para la televisión y ahí estuve bastante tiempo en dirección de arte, tenían muy buenas computadoras, lo mejor que había en el mercado, incluso contaban con computadoras de un millón de dólares.

Era un proceso creativo muy interesante, nosotros trabajábamos para marcas. En parte era comercial y estaba como construyendo imagen, por lo que era una labor atractiva pero muy absorbente, y yo tenía el gusanito de ser artista.

Ser artista era su objetivo, creía en el oficio, no por la subsistencia económica, sino por la pasión que podría insertar al dedicarse a aquello que robaba su interés por completo, por las perspectivas que podría transmitir de la belleza que encontraba en las tecnologías de la información y todos los cambios que éstas traían.

Ya con el interés me empecé a meter en ese rollo, pero como no estudié una carrera de arte, no tenía todas las conexiones y contactos de ese mundo, de las galerías, instituciones, de las becas. Hasta que encontré en la red un espacio abierto en un foro, donde uno construye su propia identidad y su propio discurso, uno era independiente en relación en las manera de proceder comunes del arte, era un espacio de experimentación con muchos procesos nuevos para la década de los noventa.

La tecnología es parte viva y constante de su día a día, los elementos que conforman su casa, instalaciones que parecerían platillos voladores, alrededor de la sala de estar, los múltiples monitores en uso y desuso se aprecian muchos elementos electrónicos y aparentan pertenecer a una historia de ciencia ficción, y toda ésta maraña de objetos encuentra su lugar de manera natural y armoniosa entre las paredes blancas y el piso de madera que crea una atmósfera de tranquilidad pero incita a conocer más de Arcángel.

Hubo un proceso en la apertura de los medios, la gente estaba pudiéndose expresar libremente, y aproveché ese espacio para expresar conceptos e ideas artísticas. Empecé a vincularme con artistas de distintos lugares, me invitaron a ser parte de un colectivo que se llamaba Hell.com, las cosas que producía empezaban a tener cierta esteticidad.

Medios e informática

Trabajaba con computadoras de un millón de dólares con muchísimo esfuerzo y de repente yo veía en internet una imagen de animación chiquita publicada en la web, para mí era más significativo eso, porque podías expresar esto con una inversión un millón de veces menor, teniendo además la posibilidad de transmitirlo a todo el que tuviera acceso a esa red y para mí fue muy impactante.

Empecé a clavarme en la internet y las redes que se formaban, pasaba largas horas en la web y me parecía sumamente interesante el proceso que se daba ahí dentro. Participé en blogs de animación y me fui haciendo un nombre pero en esta otra realidad en línea.

De ahí, el director del Museo Tamayo Arte Contemporáneo, me jaló para hacer curaduría, y le propuse varios proyectos relacionados con la tecnología el más importante fue el de salones multimedia, entonces me convertí Curador de Nuevos Medios del museo del 2000 al 2009 y propuse el programa de arte y nuevas tecnologías “ Cyberlounge “.

En un principio trabajaba muy de cerca en el museo, pero lo que yo quería en el fondo era ser artista. Le propuse al director que como yo trabajaba en medios, hiciera todos mis proyectos en línea y partir de este medio nos comunicáramos… me dijo que sí, y yo ya nada más iba a juntas. Eso me ayudó muchísimo para empezar a trabajar en proyectos personales.

Soy un artista

Después de salirme del Tamayo empecé a publicar muchísimas obras que ya había pensado, me ayudó muchísimo que me dejaran trabajar desde mi casa para avanzar en este aspecto, todo esto fue patrocinado por las becas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca).

En mi obra siempre trato de vincular al arte, los medios y la naturaleza porque creo que todo está conectado y se puede tener un equilibrio muy interesante. Con el arte sonoro hice una pieza que se llamaba 50 Hertz y hace sonar el campo electromagnético es decir la energía que transmiten los aparatos electrónicos todo el tiempo y con el que vivimos todos los días. Ya somos muchas generaciones que estamos viviendo en este campo artificial que no existía antes en la tierra.

Para mi obra sonora,, gracias a un transformador, traduzco la energía en sonido de manera física a través de una bocina que trabaja con imanes y bobinas. Aquí en América por transmitir en un cable metálico generas un campo magnético, es un movimiento a 60 Hertz cada segundo que colapsa y se genera una onda, pero eso no lo observamos y no lo escuchamos, porque se representa en la luz, aunque el cuerpo sí lo siente.

Campo electromagnético comprensión de la realidad

Al relatar, en exclusiva, el sustento de sus obras, se apasiona, atropella las palabras e intenta ser lo más claro posible, su pasión por el tema es innegable cuando su expresión adquiere vida, abre los ojos, usa las manos para expresarse, sus gestos se intensifican.

El cuerpo está en función del agua, el agua es la base de nuestra existencia y es una vía magnética, repele los campos electromagnéticos de manera muy sutil, pero igual nos están afectando, lo que hago con la pieza es reflexionar y hacer sonar esos campos .

Esta percepción sutil en el agua de los campos electromagnéticos es casi imperceptible, pero no significa que no esté, al contrario, es como el corazón, siempre está sonando y nos mantiene vivos, pero no lo escuchamos, todo en la naturaleza está vibrando, los átomos, los electrones, etcétera. Hay ritmos y nosotros podemos amplificarlos.

Desde pegar tu oreja al pecho de una persona, ponerle un estetoscopio o un sistema de amplificación electrónica. Procesos como el intelecto, la consciencia y el amor son frecuencias y energías que estamos emitiendo. Tenemos receptores que desconocemos, son intangibles porque todavía no los descubrimos, ni entendemos cómo funcionan.

¿Te consideras una persona transgresora de lo establecido?

Trato de sobrepasar del dominio del individuo, con la institución trabajo o sea estuve en el museo Tamayo; solicito becas, pero como dicen las viejitas, “le prendes una vela a Dios y otra al diablo” porque soy totalmente independiente, en lo particular no tengo una institución que me domine, al contrario, trato de sobrepasar y de infiltrarme a ellas para poder, desde dentro, cambiar las cosas que no me parecen a nivel celular.

Mi trabajo en ciertos aspectos llega a ser político pero trato de reflexionar más sobre otras cosas como la naturaleza, la energía que crea conexiones entre los seres y cómo muchas veces la pasamos de largo, ideas que van más hacia lo personal, hacia la práctica de un autoconocimiento con los medios que tengo a la mano y con la época que me tocó vivir y que me permite utilizarlos y expresarlos.

¿Qué es arte y que no es arte?

Para contestar, duda unos segundos y reflexiona sobre la pregunta, la discusión sobre el tema no es nueva, y en el ámbito del arte contemporáneo a cobrado cada vez más importancia para validar el trabajo de muchos productores.


El arte tiene dos formas de ser designado así, la primera es a partir de la creación y el productor decide darle el título de artístico y entonces ya lo consideramos así. La otra parte ya es el consumo que tenga, es decir, si los espectadores o compradores consideran que tu trabajo merece la denominación de arte, lo es, porque ellos validan la obra.

Desde un punto de vista, todos somos artistas a nivel consciente, subconsciente, onírico, cuando se construye un espacio relativo a recuerdos y memorias, ese espacio que estás habitando es arte o puede serlo. Pero depende también de la intención, no todos tenemos la intención de hacer arte e utilizar nuestros recursos en construir una obra.

La experiencia artística es la que te lleva a leer las obras, darles una interpretación y considerarlas como arte, aunque el artista tenga toda la intención de hacerlo tú puedes considerar lo que estás observando como arte o no, se convierte en toda una dicotomía, es una cuestión compleja.

Hay expertos que realizan el análisis y la gente cree en ellos pero muchas veces los expertos son subjetivos, no puedes confiar plenamente en ellos sino que principalmente lo que se tiene que hacer como consumidor es informarte, estar asistiendo, construyendo, leyendo a los expertos pero sin confiar ciegamente en ellos, para que puedas, a partir de tu subjetividad, afirmar lo que es arte.

La tecnología, el futuro para las producciones artísticas

Estamos viviendo una etapa en la que la tecnología es algo que nos está modificando y cambiando como sociedad plenamente, pretender alejarte de esto y no tratar de incorporarlo como un proceso artístico es totalmente arcaico, no puedes no sumarte o no cuestionar, porque es tú momento.

No adoptar los nuevos medios de producción y difusión es quedarte en el siglo XV o XVII. El futuro es algo hacia lo que avanzamos constantemente, no podemos frenarnos a lo que nos rodea como sociedad en realidad.

Actualmente el arte contemporáneo se ha trabajado mucho el ámbito de lo onírico, los sueños. Los artistas tratan de aterrizar sus pensamientos abstractos en una cuestión objetual, Mauricio Castellar, Damien Hirst, todos hacen representación de cuestiones surrealistas teóricamente y trabajan con los sueños.

Uno de los grandes problemas en las representaciones oníricas es que son estáticas y se tratan de un ámbito dinámico que es el sueño, porque se transforma momento a momento, y las obras son construcciones objetuales que se quedan en el momento como una fotografía.

En este caso los medios digitales abren la posibilidad para que las personas puedan construir sus entornos artísticos formando una cuestión sumamente subjetiva, permiten el dinamismo, crean un desarrollo cambiante y constante, nos llevan a un entendimiento mucho más amplio del proceso del artista, porque utiliza los códigos de los medios para construir un entorno inmerso.

En un momento la interface tal vez nos permita compartir los sueños, imagínate en la producción artística, plasmar lo que vive un niño de la calle comparado con lo que vive un artista encumbrado en un pent house en Nueva York, cuál forma es más intensa, cuál tiene mayor significación y realismo. Ahora hay una apertura a la creación porque todos los individuos somos creadores.

Hobbies

Leo muchísimo, me gusta mucho la ciencia ficción, practico los sueños lúcidos donde mientras sueño soy consciente de que esa no es la realidad y puedo manipular lo que sucede porque es una creación de mi mente. Me gusta investigar, hago fotografía sobre la ciudad, disfruto el cine, soy chacharero, estoy muy interesado en la obsolescencia y en cómo replantear al objeto para representar otras cosas, en una subjetividad. “Más allá de coleccionar al objeto per se es para transformarlo”.

Todo lo que hago gira en torno a mi profesión es una práctica de vida, no tengo gustos aislados, no me gusta el futbol, no tengo el hobbie de ir a un estadio a pegar de gritos.

Vida de artista

Los artistas sí amamos lo que hacemos pero también lo puede amar un doctor, o un futbolista, yo sé que se nos ve en esa consideración de bohemios sin preocupaciones y no, también sufrimos por lo que hacemos, cuando tienes que entregar un reporte o solicitar una beca. No sólo está la parte de crear, sino que también está toda la parte burocrática, habrá a quien le encante esa parte, otros la sufrimos.

Es un modo de vida que puede ser complicado por la cuestión económica pero puedes darte otro tipo de experiencias más enriquecedoras.

La entrevista culmina con fotografías a lo que Arcángel objeta, “espérame tengo que salir con un gorro, siempre salgo en las fotos con algo en la cabeza”, se prueba varios gorros para elegir un sombrero pequeño de paja y con una franja negra. Relatando sus experiencias Constantini nos abre la puerta a su percepción en el arte, en el que cree ciegamente, al que le dedica su tiempo por completo, y por lo que ha luchado toda su vida, ahí es donde encuentra su felicidad y ese objetivo lo ha caracterizado hasta lo que es hoy.







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