martes, 28 de mayo de 2013

GUILLERMO BRISEÑO: MÚSICO SENSIBLE A LOS PROBLEMAS SOCIALES DE MÉXICO

  • “La Universidad es un pedazo de carne gordo de la sociedad mexicana, que aún tiene salvación”

A semejanza de ustedes, astillas del mismo espejo,
me clavo en ustedes y reflejo su dolor y sus heridas
a semejanza de las mías: somos un pedazo del mismo rostro,
parejos estamos, hechos añicos.

Guillermo Briseño
Por Mariana Sánchez Cuazitl
México (Aunam). La mezcla de nostalgia, emoción y fuerza para manifestar un pensamiento o sentimiento la tiene el músico Guillermo Briseño. Al cantar alza la voz que parece llamar desde sus entrañas, para expulsar el dolor y la indignación que siente y expresa en cada palabra.

Los contoneos en su cuerpo, como toques electrizantes que hacen mover su cabeza y espalda de arriba a abajo, a veces a paso lento y otras más rápido, comunican que vive, disfruta y siente lo que canta. El ritmo también se siente en su caminar, y en los pisotones de sus dedos en las teclas del piano.

En medio de la obscuridad que cubre los adentros del Auditorio Ricardo Flores Magón, las luces de neón alumbran las butacas, un humo blanco acompaña las voces del poeta y de su coro de cuatro mujeres con timbre suave y afinado.

El tarareo del sonido de una guitarra, el grito del piano que retumba en las bocinas y la letra de las canciones de Briseño, resonando en el micrófono, enchinan la piel de los presentes, una vibración repentina inunda el auditorio al ritmo de cada nota musical. Caras de fascinación y de placer, manos que aplauden, y cuerpos sentados que bailan se adhieren al viaje musical de realidades que reviven.

El piano suena con tonos bajos, y se escucha: “el tres y cuatro de mayo, año de 2006, quedarán en la memoria […], los machetes lo impidieron, incrustaron el negocio. El legado del gobierno se volvió una bomba de odio, hubo presos durante cuatro años, lograron ser liberados para cambiar nuestra suerte, diluyeron los cargos, que vivan los mexicanos y que la tierra retiemble…”.

“¡Los medios dicen lo que quiere el poder, los medios quieren lo que dice el poder, los medios dicen lo que quiere el poder, los medios quieren los que dice el poder. Yo estoy triste por los medios, y triste por el poder. Triste estoy por la esperanza que se nos muere de sed!”. Sus dedos se deslizan con ligereza sobre las teclas del piano, una y otra vez. Cierra los ojos y vuelve abrirlos mirando hacia el techo.

“Sepa usted doctor que este dolor me duele, me duele hasta el honor, el piso se me mueve, si jala usted el hilo, salta hacia atrás mi pierna, y me baila el intestino, mi corazón se encuera. No sé si sus pastillas puedan soldar los brazos, hacerme otras costillas. Si oprime usted un ligo se tuerce la columna […], y el culo me hace burla. Este dolor me pulsa y me duerme la razón, y me despierta duro…”.

Sus inicios en la música

Guillermo Briseño ha hecho historia: ha constituido un legado en el rock y la cultura mexicana. Empezó a tocar al piano a los tres años, a los cuatro incursionó en el rock, a los 14 empezó su carrera con Los Masters, a los 25 integró el grupo de Cosa Nostra. Años más tarde formó el grupo Briseño Carrasco y Flores. Toda su vida ha sido como un boom, yendo de aquí para allá, mostrando su talento.

A sus treinta años como solista cantó en la Facultad de Medicina, su vida la dedicó a cantar en recintos universitarios, el espacio que considera como único sitio para expresarse de forma libre mediante la música.

Él estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México la licenciatura de Ingeniería Química, pero descubrió que “era una carrera de estatus, había que ser hijo del dueño de las grandes fábricas para tener aspiraciones verdaderamente serias, producir lana y esas frivolidades con las que la sociedad llega a prepararlo a uno”.

Por lo cual decidió no trabajar como ingeniero; pero la parte científica que lo movía a estar en esa carrera, “está aquí: yo tocaba en la Universidad, vivía en mi escuela, con turnos matutinos, y vespertinos. Antes estaba prohibido tocar rock en México, porque se veía mal. ¡Ah! pero eso sí tocar despeinados no estaba prohibido, pero sí para los rockeros que empezaban a pensar”, contó.

“El gobierno y la gente prefería el orden de los sepulcros que el orden de la inteligencia”, consideró.

También, ha realizado diversos programas para difundir el rock en radio y televisión. Actualmente, participa en Código DF, A mí que no me cuenten, un programa en línea; y dirige desde 2006 La escuela del rock a la palabra, formando estudiantes para que aprecien al rock como medio de expresión artística, y no sólo como un mero producto comercial.

En entrevista para Aunam, enfatizó que en la escuela se pretende que los chicos realicen composiciones, toquen diversos estilos, hagan arreglos y modificaciones a canciones de antaño. “Es una escuela pequeña, con sólo 15 maestros y 160 alumnos, pero es una escuela de excelencia y además es gratuita”.

Con la literatura, con su experiencia, y con materias teóricas, se busca que los alumnos se expresen y a la vez se formen opiniones al leer, escuchar y atender la realidad. “Yo les digo que no esperen a que un medio comercial venga por ellos; sino que se organicen en una comunidad solidaria para difundir su música y composiciones”.

Su paso por la vida

El compositor mexicano es un hombre con una larga trayectoria e historia por detrás, sus ojos han presenciado diversos sucesos del país.

“La vida es muy corta, sé que es un cliché, pero lo tengo que decir porque es cierto. La vida se va rapidísimo, hace muy poco tiempo para mí desde que yo andaba por estos campos universitarios, hace muy poco para mí que no existía la facultad de Ciencias Políticas y Sociales por este sitio. Hace muy poco tiempo que los muchachos le pusieron una bomba a la estatua de Miguel Alemán, junto a Rectoría, hace muy poco tiempo que los soldados tomaron la Universidad y cerraron todas las facultades en 1968, hace muy poco tiempo”.

Afirma que todo eso se va rapidísimo, es muy alucinante. “Uno corre el riesgo de hacerse ruco sin darse cuenta. Lo que no debe pasar es dejar de ser útil junto lo que uno piensa y permitir que las cosas pasen, y menos en un país como este que tiene hambre todo el tiempo”.

¿Qué es el rock para Briseño?

Es un medio más de expresión. La música lo es, y sirve para expresar nociones al proponer cosas distintas de renombrar al mundo. “El rock es la vida que yo escogí, y la vía para cumplir lo que mi corazón y cabeza exigen que haga”.

Su labor de músico

El compromiso de los músicos e intelectuales es trabajar en sentido de la información y responsabilidad. Un día, Alfonso Sánchez Vázquez le dijo algo que en su época era el descubrimiento del agua tibia: “todo lo que se dice es mentira, ¿no le indigna?”. Desde entonces, la música le mueve esa actitud de decir lo que le gusta.

“Nosotros los músicos todo el tiempo estamos buscando en territorio desconocido. ¿Cómo le hago para encontrar una palabra? , conste que el territorio de los artistas no es como el cualquier pensador, porque debemos estructurar las palabras para que sea digno de llamarse arte”, y eso exige ciertas condiciones.

Buscar palabras es emocionante, es trágico, irritante: “uno se puede enojar enormemente con la realidad mexicana, pues para difundir la música en nuestro país tendría que existir otra televisión”.

Un músico alejado del mundo comercial y superficialidades

“Yo tocaba gratis en todas las facultades y escuelas de la UNAM: me niego a crear imágenes superficiales y pasajeras. Yo no tengo nada que ver con eso, porque cantó lo que pienso, lo que se me ocurre”. Eso no quiere decir que todo el tiempo esté haciendo provocaciones sociales. También se divierte, pero su música no está al servicio de Emilio Azcárraga, ni de Salinas Pliego, ni del PRI ni del PAN.

“Algún día tuve la duda, de muy joven, de si debí convertirme en militante de algún partido, con el tiempo me di cuenta que me sentía muy orgulloso de no haberlo hecho, y ser lo que soy ahora”.

Sus proyectos

Reveló un proyecto que lo ocupa: “Me ha tomado meses, porque es difícil, estoy haciendo canciones sobre problemas importantes del país. Fíjate que me causó un trauma la celebración del Bicentenario, algo me pasó y me puse a escribir sobre eso”.

Trae algo sobre Zapata, Madero, Juárez. No quiso hacer una oda a Juárez, “ahí me tienes leyendo, algún día me va salir algo”. La crueldad de la Conquista española a México, es otro tema.

Aunque aún no sabe cuántas canciones va a escribir ni cuántos temas abordará, debido a que hace radio y está en la escuela, distracciones que le son seductoras. “En realidad no sé para cuando estén listas esas composiciones”.

¿Cómo se inspira Briseño para componer?

“Debería dedicarle mucho tiempo a la composición, pero hago programas de radio, y hago todo lo que puedo para componer, no tengo una disciplina como antes, pero cuando busco que se prenda el foco lo hago”. Necesita tiempo libre para poder componer, necesita leer y vivir, también tiene que escuchar lo que sucede.

La sensibilidad

Los músicos, afirma, se deben a la sensibilidad, a la sensibilidad del pueblo mexicano, esa que está lastimada: “han herido nuestra dignidad, nos han impuesto cosas, han mentido en nuestra cara, y la dislocación del tejido social es muy difícil de componer”. La sensibilidad implica ponerla al servicio de la transformación, de lo que no nos parezca, sentencia.

Por último, Briseño, un ser de ojos grandes que parecen salir de sus orbitas, con un fuerte brillo como la pasión y fascinación con que se entrega al cantar, de cabellos blancos que revelan su andar por la vida, de sonrisa enorme, y amabilidad peculiar, se despidió entre abrazos y frases de admiración de alumnos de la FCPyS.

No sin antes dejar el eco de una pregunta: ¿Cuándo será el momento que a través de las cosas artísticas, la gente se sienta sanamente representada y no dominada para pensar de cierta manera, (que ya ni cuenta se da)?

Foto Guillermo Briseño en la Escuela de Música "Del Rock a la Palabra": Esteban Gutiérrez



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