martes, 30 de abril de 2013

SUICIDAS POR DESEMPLEO, MÁS HOMBRES QUE MUJERES: SILVIA OCADIZ

Por Dulce Olvera
México (Aunam). A inicios del mes de abril, la Asociación Psiquiátrica Mexicana informó que en el año 2011, 5 mil 718 mexicanos se quitaron la vida. En cuanto a los suicidios relacionados con el desempleo, la psicóloga Silvia Ocadiz, de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala, determinó que “a ese nivel, pega más en el hombre que en la mujer”.

La especialista en Equidad de Género explicó que dentro de la sociedad patriarcal existente en el país se establecen roles muy marcados durante la socialización. El hombre presenta frustración y estrés al no cumplir el suyo.

A pesar de aún estar en edad productiva (20 a 50 años), el no poder proveer económicamente a su familia puede conducirlo a “evadirse de la realidad o tranquilizarse aparentemente” mediante el consumo de alcohol o drogas.

Sin embargo, comenta la especialista, en casos extremos pueden presentarse elementos que lo llevan a optar finalmente por el suicidio.

Depende mucho la personalidad, la estabilidad emocional del individuo se forma mediante los vínculos afectivos “desde el nacimiento hasta los seis años”, precisó Ocadiz; estabilidad y madurez que determinan la manera de afrontar los diversos problemas más allá de la irritabilidad y actos impulsivos.

“Si se le enseñó a ser autónomo, independiente, tener afecto hacia sí mismo, ni siquiera piensa en el suicidio como una opción”. Asimismo, enfatizó la importancia del “respeto, comunicación e integración familiar para sobrellevar juntos la situación”.

En cuanto a la escuela, manifestó la influencia del sistema educativo: “estudias para que te manden, no para proponer y generar tu propio negocio o trabajo”.

De igual forma, afecta el nivel de preparación o edad del desempleado: las sensaciones de estrés, angustia y desesperación por no contar con entradas económicas “le generan desgaste físico y psicológico”, lo cual lo hace creerse inútil, débil, sin reconocimiento y baja en su autoestima.

“Sobre todo los que están acostumbrados a determinado status económico que les brinda sensación de poder”, sugirió la también académica.

A través de una terapia psicológica semanal e incluso atención psiquiátrica mediante medicamento, se le puede hacer reconocer de manera personal diversas opciones de acción. “Lo primero es que la persona acuda por voluntad propia”, especificó.

Sin embargo, según el Presupuesto de Egresos de la Federación del 2011, el gobierno mexicano solo invierte 1 por ciento en salud mental. Lo anterior, dijo, hace que el presupuesto ya no alcance ni siquiera para mantener a los institutos de salud general, al tener que abastecer a tanto jubilado.

Por otro lado, la ausencia del vínculo social provoca indiferencia en la comunidad, los encabezados de la prensa sensacionalista demuestran que estamos acostumbrados a la muerte. Para la sociedad, “pasas a ser una cifra más”, determinó.

Finalmente, la psicóloga egresada de la Máxima Casa de Estudios concluyó que las consecuencias del suicidio recaen solo en la familia. “Se sienten culpables por no haberlo apoyado”.




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