viernes, 4 de abril de 2014

ROBERTO Y MITZUKO, BAILARINES DEL PRIMER Y HASTA EL ÚLTIMO LATIDO

Por Ana Rosa Chiquete Patrón
México (Aunam). Roberto Gutiérrez y Mitzuko Miguel llegaron a la Antigua Academia de San Carlos con una elegancia y porte inigualable, erguidos y llenos de vida más que una persona de 15 años, según sus propias palabras “el baile los mantiene vivos”.
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Don Roberto lució un pantalón y chaqueta negra, combinados con una camisa azul cielo, en el brazo derecho portaba su bastón de apoyo, pues la cirugía que se le practicó tiempo atrás en su cadera dejó algunos estragos, de su brazo izquierdo venía la guapa Mitzuko, con su abundante cabellera rubia, su atuendo blanco con negro y belleza innata robó la atención de todos los allí presentes.

Con mucha delicadeza ambos se dirigieron a tomar asiento, Roberto ayudó a su esposa dándole la mano para que se apoyara hasta quedarse en la comodidad del soporte de la silla, mientras los organizadores del Segundo Maratón de Baile “Danzón por la educación”, de Fundación UNAM, terminaban de montar el equipo de audio y lo necesario para que este concurso de baile se diera en las mejores condiciones.

Los coreógrafos cubanos decidieron participar como jurado en este Segundo Maratón, porque a través del baile se conseguirían becas para estudiantes de alto rendimiento de la UNAM que las necesitan; Roberto cree que es “una labor que todos deberíamos hacer para apoyar al pueblo de México”.

Por su parte Roberto y Mitzuko fundaron un Centro Cultural que lleva su nombre, hace 25 años, ubicado en Calle Málaga 48, colonia Insurgentes Mixcoac, Delegación Benito Juárez, en la Ciudad de México; donde ambos imparten clases personalmente. Mitzuko considera al ballet la base de todo baile, jazz, de salón, salsa, danzón, entre otros ritmos; “después de 25 años del nacimiento de nuestro centro cultural seguimos transmitiendo esta pasión por el baile, de hecho dos de nuestros mejores alumnos tienen becas en Nueva York y en la Academia Del Quiro”.

La pareja de bailarines considera que el internet ha venido a revolucionar la manera de enseñanza de la danza y otros bailes, ya que pueden ver de cerca que tienen que esforzarse mucho para poder alcanzar nivel y cumplir sus metas; “por eso siempre le pregunto a mis alumnos que si están seguros de querer ser bailarines, ya que esta disciplina es muy traicionera y celosa, si no le dedicas 24 horas al día, simplemente no sobresaldrán” dijo Roberto mientras hacía movimientos con sus manos, como si bailara al ritmo de flamenco.

Según las consideraciones de Mitzuko, hay un ingrediente esencial para poder lograr el triunfo: la actitud. “No hay crema, no hay poción mágica, no hay nada que te haga el milagrito, sólo la actitud que tengas ante la vida, si te enfrentas con pasión y actitud positiva ante ella, nada ni nadie te detendrá en la búsqueda de la conquista de las metas, ni siquiera los dolores físicos. Roberto tiene un operación en su cadera, tuvo que recibir una prótesis por el desgaste que tenía; yo hace tres meses caí por las escaleras y me fracturé. En la vida se sufre pero lo importante es que aquí estamos de pie, dispuestos a seguir haciendo lo que decidimos hacer desde que nuestro corazón dio el primer latido: bailar”

Roberto disfruta bailar cualquier ritmo, “no tengo ninguno preferido, yo me muevo al son del que me toquen”, y al decir esto movió los hombros e hizo movimientos con las caderas, al fondo se escuchaban los murmullos de las participantes que esperaban por el maratón y ansiosos por pedirle un autógrafo a los cubanos.

“Cuando haces algo con gusto, con placer -ahonda- te gusta en todas sus formas, por ejemplo: el que le gusta comer, devora cualquier comida… china, japonesa, tailandesa, mexicana, etcétera; la cuestión es hacer las cosas con mucha pasión”.

Aunque va en contra de los principios básicos de la alimentación de un bailarín, los platillos favoritos de Roberto son los frijoles negros con arroz, la yuca con mojo (tubérculo blanco similar al camote en una salsa hecha con cebolla, ajos, manteca de cerdo y naranja agria); aunque la danza es su alimento primordial. Él resalta que una alimentación saludable es básica, ya que el desgaste físico es impresionante.

Pilón descubrió una estrella que sigue brillando hasta nuestros días

Roberto Gutiérrez conoció las mieles del triunfo muy joven, en su natal Cuba, en un concurso denominado “Pilón descubre una estrella”, en honor a la marca de un café, comenta que para él fue lo máximo, sintió que había realizado uno de sus más grandes sueños, que era bailar y ganar como lo hacían en el cine.

“Pese a que era un neófito del baile gané y desde ese momento ya no pudieron apartarme del baile, ¡no, señor!”, asegura, mientras posa las manos en la cintura y levanta su cara, en señal de orgullo y satisfacción, esto justo en el momento en el que Lolita Cortés llegó a la Antigua Escuela de San Carlos, vestida con una escotada blusa roja, pantalón negros y unas altas zapatillas de tacón, lo que la hacía lucir verdaderamente sensual, aunque su mirada se notaba triste, esto por el reciente fallecimiento de un ser querido.

Evocar el recuerdo del triunfo de aquel concurso le hizo recordar que su infancia fue muy bella, “fui un niño muy consentido, berrinchudo y malcriado por mis padres”, suspiro profundamente al rememorar aquellas tardes en su querida Cuba, país al que no desea volver nunca, pues –asegura- no es ni la sombra de lo que fue, un país hermoso en el que hoy predomina la escases, la miseria y el hambre; “prefiero quedarme con los recuerdos que tengo a desilusionarme cruelmente con la realidad que se vive, y hasta ahí la dejo, porque no quiero empezar a hablar de la política, la odio, me disgusta”.

Mitzuko aseguró que en sus tiempos, Cuba siempre apoyaba a las personas que querían estudiar esta bella disciplina, en aquellos años no había una niña que no estudiará Ballet, al frente de este apoyo se encontraba Alicia Alonso, que fue una figura muy importante en el baile Cubano. Además, el baile para los cubanos es una cuestión natural, ya lo traen en las venas. “las comparsas del carnaval cubano eran una belleza, llenas de algarabías, sabor y pasión por el ritmo, nadie hubiera podía siquiera imaginar que algunas de esas exuberantes bailarinas esplendidas eran unas empleadas domésticas”.

Roberto agregó que para poder participar en este evento había que ensayar por lo menos 6 o 7 horas al día durante tres meses antes, así que indudablemente, era la pasión la que mueve al pueblo cubano para bailar.

Detrás de magnos triunfadores, grandes guías y enormes agallas

Los contrastes de la vida son muy grandes, pero recuerdan que al inicio de su carrera, fueron contratados para hacer un espectáculo en el carnaval de Veracruz, a partir de ahí alguien los invitó a trabajar en “Carnegie Hall”, una sala de conciertos en Manhattan, Nueva York, uno de los sitios más ilustres de los Estados Unidos; famoso no sólo por su belleza e historia, sino por su extraordinaria acústica; en este recinto sólo se presentan los artistas consagrados en su arte.

“Insisto, la vida es muy contrastante, un día nos presentamos en Veracruz pero al día siguiente nos presentamos en Carnegie Hall, lugar donde nos consagramos como pareja y bailarines”, dijo Roberto.

El suegro de Mitzuko era ministro de Comunicación en Cuba, él quería que su hijo se convirtiera en todo un profesionista, no un aficionado al baile, razón por la cual le puso como condición estudiar la Universidad o de lo contrario no volvería a bailar. “Mi padre decía: ‘o estudias o estudias’ por eso iba a la universidad a estudiar Técnico en Rayos X por las mañanas y en las tardes me iba a estudiar baile con mi maestra Alicia Alonso; no lo consideraba un doble esfuerzo, ya que era mi gran pasión la que me movía para bailar, así que jamás me imaginé haciendo algo que no fuera mover el cuerpo al son de la música, el baile es mi vida”.

Asegura que gracias a que estudió Rayos X, es que pude hacer su carrera en Nueva York, logró conseguir trabajo en un consultorio médico para poder sobrevivir en aquel país.

Para logar el éxito y la fama, los cubanos tuvieron que pulir su talento genuino con amplios estudios de baile, aseguran haber tenido unos maestros excepcionales, en Cuba a Roberto lo guiaron Fernando y Alberto Alonso, quienes lamentablemente acaban de fallecer, y a “Mitzo” (así llama Roberto a su esposa) Dania Desko y Ana Leontiva, ambas rusas.

Posteriormente entraron al Ballet de Alicia Alonso, “de hecho fue ahí donde nos conocimos, yo le eché la vista, dije: ‘¡qué bonita, qué guapa, ella es la que me interesa!’”, y al terminar recibe un abrazo amoroso de su esposa.

-Eso no es cierto, Roberto, no fue así de sencillo, te costó trabajo, cuando nos hicimos pareja de baile y sentimental tú me cambiaste, de alguna manera me pervertiste, yo era una niña, bueno ya no tan niña, pero aún andaba de tobilleras y trenzas; tú me llevaste a que me tiñeran el cabello, sinceramente yo estaba emocionada por el cambio, ya estaba harta de verme igual, pero cuando me llevaste a mi casa, fue entonces que sentí un pavor a la reacción de mi madre, quien inmediatamente abrió la puerta y me vio, los ojos casi se le salen de los huecos… mi mamá le dijo a Roberto: ‘te entregué una niña y tú me traes a una prosti’.

-Realmente fue algo escandaloso, traté de justificarme diciéndole a mi suegra que ahora así se usaba el cabello rojo, pero la señora gritaba: ‘¡esa no es mi hija!’.

-Pero sabes que mi madre te adoraba, Roberto, incluso todos pensaban que mi mamá era la tuya, y mi suegra la mía, pues ambas teníamos el cabello rojo.

Después de esta conversación que los llevó a encontrarse con los bellos momentos de su pasado correspondientes a la época en la que se conocieron, ambos se tomaron fuertemente de la mano; Mitzuko se recargó en el hombro de su esposo, quien la recibió con un caluroso abrazo. Enternecedora escena enmarcada en el patio de la Antigua Escuela de San Carlos, donde un delgado techo de un material parecido al plafón impedía que el sol entrara con todo su furor y aumentara el calor que ya se empieza a sentir en la Ciudad de México.

El bastón y la chistera de Fred Astaire en lugar de juguetes

Roberto aconseja mentalizar lo que se desea ser en la vida, definir bien las metas y los sueños para que una vez que se haya tomado la decisión, simplemente hay que ir por ello, y luchar incansablemente.

Mitzuko se mostró totalmente de acuerdo, para ilustrar el cómo estaba el sueño de ser bailarines profesionales, narró una anécdota de la infancia de su esposo: “en Navidad a la hora de pedir obsequios, Roberto, en lugar de solicitar cualquier juguete, pidió el bastón y la chistera de Fred Astaire, que fue un actor, cantante, coreógrafo y bailarín de teatro y cine estadounidense. Fue nombrado la quinta ‘Mejor estrella masculina de todos los tiempos’ por el American Film Institute. Realmente nosotros nos criamos en la época de los musicales, aún puedo sentir la emoción que emanaba mi cuerpo al apreciar los mejores del mundo como en Hollywood”.

Esta anécdota está plasmada en uno de los capítulos de un libro biográfico de Roberto y Mitzuko que están escribiendo en sus ratos libres, el cual incluye un recorrido por toda la vida profesional y personal de los bailarines, “aún nos falta bastante, pues aún no llegamos a la parte en la que tenemos que escribir de nuestra llegada a México”; comentó Mitzuko. En las páginas de esta obra, describe como era Televisa, los teatros de revista, en resumen de la época dorada del baile.

Es la misma gata pero revolcada

Consideran que el baile ha sido degradado, por lo menos –aseguran- es lo que pueden observar en México, debido a que no hay un apoyo sustancial, los bailarines se han conformado con sólo ser el complemento de los cantantes, que se dicen serlo, ya que la gran mayoría simula que canta cuando sólo hacen playback, “fingen que bailan cuando lo único que venden son chichis y nalgas postizas, es triste, pero es la realidad. Antes se les daba su lugar a los bailarines, hoy todos los conciertos son de cantantes”, declara el cubano, haciendo un gesto de tristeza y añoranza de aquellos días en los que las estrellas eran profesionales y comprometidos con el público.

-Además, Roberto, los tiempos eran otros, creo que también es por cuestión de dinero, porque antes en una sola presentación tenías figuras tan rimbombantes como Marco Antonio Muñiz, María Félix, Irma Serrano, Lola Beltrán, María Victoria y todos estaban en la misma función del “Teatro de Revista”, que eran en sí la presentación de varias estrellas en una misma función y en aquellos años el público pagaba solamente $12.

Mitzuko se mofó de este recuerdo, pues comparó los precios que ahora están por ejemplo en un show en el Auditorio Nacional.

-Es la misma gata pero revolcada, -comentó Roberto con aire de picardía y albur, mientras Mitzuko reía sin parar- ahora en los espectáculos de baile los tocan con cinco músicos, cuando antes eran más de 30, pero los ritmos que se bailan son los mismos, la salsa se llamaba salsa anteriormente y ahora se sigue llamando salsa, son sólo simples transformaciones para ir “a la vanguardia”.

Dos cubanos en México, lindo y querido desde 1960

Pepe León, dueño del “Terraza Casino”, establecimiento muy famoso de Cuba, vio el show que tenían Roberto y Mitzuko y le gustó mucho, por ello invitó a trabajar a la pareja en México en 1960. Ellos aceptaron esta oferta, pues sabían que este país es como una plataforma para los extranjeros que llegan a radicar aquí. Una vez establecidos, fue Amalia Hernández quien les brindó su apoyo incondicional, en esta tierra que jamás habían visitado antes. Anteriormente habían trabajado en Venezuela, Puerto Rico, Nueva York, Colombia, Argentina. Tras el éxito y reconocimiento que obtuvieron Roberto y Mitzuko, fueron contratados para la inauguración del Teatro Blanquita.

Si bien nunca han parado de trabajar, Roberto y Mitzuko reaparecieron a cuadro en Bailando por un sueño, un programa televisivo mexicano que se transmitió a partir de 2005, por la cadena Televisa, conducido por Adal Ramones y Liza Echeverría. En este reallity show, Roberto formaba parte del jurado calificador, compartiendo esta labor con Emma Pulido, profesora de danza y coreógrafa; Félix Greco, coreógrafo y Edith González, actriz y bailarina.

Aunque sólo Roberto participó en este show, el nombre de Mitzuko también se reivindicó en la conciencia del público. Roberto decidió que se le presentará como Roberto y Mitzuko; pero por decisión del productor Rubén Galindo se le suprimió la “y”, así que se le presentaba: Roberto Mitzuko. A partir de este momento, el público creyó que era el nombre completo del juez de Bailando por un sueño.

Lo que realmente no deja de sorprenderle a la guapa Mitzuko, es el poder que ejerce la televisión sobre la mente de las personas, narró que una vez fue a un banco a cobrar un cheque y cuando dijo su nombre completo, el personal no creía que estaba diciendo la verdad, pues alegaban que Mitzuko era su marido y no ella, “forzosamente tuve que mostrar mi identificación oficial para que pudieran estar seguros de mi identidad, es algo bastante curioso, y para nada me molesta, pues finalmente Roberto es mi señor”.

Después de tantos años de ser pareja sentimental y de baile, los cubanos se siguen tratando con mucho respeto, amor y cariño, ya que durante toda la charla no pararon de mirarse y hacerse caricias tiernas.

“Me parece hermoso que las personas me llamen así, es su manera de demostrarme su cariño, ¡caray! Cómo es posible que se estén borrando tanto años de trabajo de nosotros como una pareja; y gracias a que me llaman así el nombre de mi querida esposa no pierde vigencia”.

La voz del animador del Segundo Maratón de baile de Fundación UNAM, en la Antigua Escuela de San Carlos, empezaba a escucharse a través del equipo de sonido que ya estaba totalmente instalados, sólo estaban esperando a que más parejas llegaran a este recinto cultural, para ejecutar sus mejores pasos.

El baile es una disciplina que requiere de mucha entrega y esfuerzo, pero los cubanos se mantienen a la vanguardia. Dicen mirarse al espejo todos los días para estar consientes de la edad que tienen y de que deben seguir superándose cada día y, por supuesto, seguir tomando clase de todos los ritmos para actualizarse, esto es lo que consideran principal: “cuando tú hablas del pasado, te quedaste en el pasado”, aseguró el reconocido coreógrafo.

En ese momento, los organizadores anunciaron que todo estaba listo y en orden para dar inicio al maratón. Roberto y Mitzuko se despidieron sin despedirse; pues al fin y al cabo “uno nunca sabe cuándo será el momento cuando puedan necesitarlos” y ellos siempre estarán listos para brindar su apoyo en la medida de lo posible, aseguraron los cubanos.

Caminaron despacio, siempre del brazo, muy unidos, acompañados de Gabriela Mata, la encargada de prensa del Programa “SuSede en el Centro”, de la Fundación UNAM, rumbo a la mesa del jurado. Se fueron con ese sabor cubano que caracteriza a su pueblo. Como sentenció don Roberto “cada país se identifica por algo, en Cuba todos son bailarines liricos o profesionales, así como en México todos son cantantes”.







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