jueves, 18 de abril de 2013

CAPITALISMO GORE Y PAZ RADICAL, CAMINOS PARA TRANSFORMAR EL ORBE

  • En el capitalismo actual la violencia se espectaculariza e incluso es un acto de ritualización y vinculación cultural
Por Nayeli Valencia y Anabel Lugo
México (Aunam). La paz radical es una alternativa para la reconstrucción no violenta del tejido social, es una posibilidad para erradicar el grado de violencia que se ha generado en territorio mexicano, particularmente en la frontera norte.

En la conferencia Capitalismo Gore Teoría transfeminista para el análisis de la violencia machista y la reconstrucción no violenta del tejido social, encabezada por la doctora, filósofa y ensayista Margarita Sayak Valencia Triana, se hace una proposición conceptual y práctica para contrarrestar el grado de violencia generada en la frontera norteña, considerada como un área violenta desde hace más de 60 años “es zona de sacrificio humano…en vez de ser un laboratorio de posmodernidad es un laboratorio post mórtem”.

El concepto a través del cual busca explicar el fenómeno de la violencia es Capitalismo Gore, concebido como una propuesta a la problemática actual y nombre de su reciente obra. Asimismo, considera que la exacerbación de la violencia es un acto de ritualización y vinculación cultural, donde hay un derramamiento de sangre injustificado.

Los actos violentos se han llevado a un nivel en el que los cuerpos se convierten en productos de intercambio, en una mercancía encarnada y sirven sólo como objetos de la espectacularidad, mencionó Margarita Sayak para referirse al grado violento al que ha llegado el país.


Sayak Valencia señaló que la violencia corresponde a las demandas de género que exigen al hombre legitimarse como varón, situación que se ha convertido en una obligación de la masculinidad y sirve como medio para que el hombre se vincule con el mundo de la violencia machista, sin embargo, esta situación ha afectado a los mismos, al ser éstos objetos de una obediencia ciega e incuestionable.

Es probable que para contrarrestar esta situación, se fomente la articulación y el pensamiento de resistencia social que conserve ciertos supuestos de lucha feminista para la obtención de derechos en espacios geopolíticamente diversos que integren la movilidad entre género, corporalidad y sexualidad.

Para reconstruir el tejido social es posible tomar como vía la paz radical, es decir, esa herramienta práctica de autorregulación que permite alcanzar un equilibrio pacifico en donde se cree un lenguaje no violento.

Se debe fomentar la desobediencia crítica, la cual, tiene que convertirse en una exigencia ciudadana, es decir, la paz como un acto radical de no resignación ante la violencia mediante herramientas legales o culturales donde existan alianzas derivadas del tranfeminismo.

Finalmente, Sayak Valencia explicó que el transfeminismo es una perspectiva que surge en un contexto del activismo latinoamericano, en el que convergen muchos movimientos y se unen diversas lógicas de lucha social que miran hacia la transformación real y no discursiva para contrarrestar las condiciones sociales.






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