lunes, 11 de marzo de 2013

OCLUIDOS POR EL ESTADO Y LA SOCIEDAD, LOS DERECHOS DE LAS MUJERES

Por Nayeli Valencia Arrucha
México (Aunam). El reconocimiento de los derechos sexuales que consiguió el movimiento feminista representa un avance jurídico pero no se cumple en la realidad, advirtió con María Esther Navarro, profesora de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la conferencia Por la liberación de la mujer y de toda la humanidad.

Admitió que su importancia radica en considerar a la mujer con un papel activo y no pasivo en la sociedad, que se refleja en un cambio de mentalidad en algunas personas, mismo que se refleja en los movimientos sociales que buscan la erradicación de la violencia de género dentro y fuera del hogar.

Una muestra de los logros de las mujeres, dijo, es el uso del lenguaje, que se ha convertido incluyente para el género femenino. Por ejemplo en vez de decir “hombres” se prefiere “ser humano” o “humanidad”.

María Esther Navarro, cuyas líneas de investigación son los movimientos sociales, el derecho a la información, la educación universitaria y los temas laborales, aludió a Simone de Beauvoir al decir que “las actividades domésticas no son inherentes, naturales al género femenino” sino que se convierten en un hábito cotidiano de la división del trabajo no remunerado en el caso del hogar.

Al respecto Carolina Grajales Valdespino, quien imparte clase de Historia de las Mujeres en el Posgrado de Derecho, enfatizó en la inferiorización del género femenino por la existencia de una organización social jerarquizada por géneros y naturalizada donde prevalece el sistema patriarcal, “los hombres creen ser dueños de las mujeres”; por lo que la violencia contra las mujeres es un problema de índole social y no aislado. Además no conoce límites geográficos, culturales o de clase.

Al respecto, mencionó el Estudio Nacional sobre las Fuentes Orígenes y factores que producen y reproducen la violencia contra las mujeres elaborado por la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) y el Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias (CRIM) de la UNAM, de la cual se destaca que el sólo el 33 por ciento de la población nacional femenina ha estado exenta de violencia.

Del mismo estudio se desprende que en la región noreste de México, una mujer entre 20 y 24 años tiene un 39 por ciento de riesgo en muerte por homicidio más que una mujer de la misma edad en el centro del país.

En Chihuahua, Coahuila, Durango y Tamaulipas se incrementó un 400 por ciento el homicidio de las mujeres entre el 2007 al 2010; mientras que en Sonora, Baja California Norte y Sur y Sinaloa los asesinatos de mujeres crecieron un 200 por ciento.

El porcentaje de mujeres asesinadas con arma de fuego y explosivos pasó de 6.4 por ciento en el 2004 al 23.8 en el 2010, a la vez que las muertes por golpes sin arma y violación incrementaron de 6.4 en 2006 a 18.7 por cientoi en el 2010.

Las cifras anteriores muestran el incremento de violencia contra las mujeres en formas más crueles, con lo que Derechos Humanos de las mujeres se vulneran aún más y el Estado es responsable del feminicidio al no dar garantías, ni crear condiciones de seguridad para sus vidas en cualquier lugar, ya sea la casa, escuela, trabajo, calle. Además hay autoridades que por negligencia u omisión toleran y permiten impunidad, dijo Carolina Grajales Valdespino.

Y continuó: “las conductas misóginas que generan impunidad social, permisividad, silencio y complicidad, pueden culminar en homicidio contra mujeres y niñas. En las leyes hay una permisividad. Por ejemplo, se justifica la violencia porque alguien pierde el control y mata a su mujer. No es algo natural ni es que los hombres nazcan violentos, es algo aprendido y todo lo aprendido está lejano a la biología, eso es el género, el aprendizaje de cómo ser hombre en la sociedad y cómo ser mujeres”.

Exigió a las autoridades políticas eficaces, transparentes y una cultura de igualdad en la diversidad, y justicia ante el feminicidio. Principalmente, llamó a promover los derechos de las mujeres para que los conozcan y reconozcan.

Para finalizar, el grupo El otro teatro, recitó un poema elaborado por Antonio Cerezo Contreras:

Como si no fuese suficiente
Despojarte de la vida
Frente a las frías máquinas

Como si el desierto
Exigiera tu sangre
Lluvia en verano
Para ver flores en sus cactus

Como si tus lamento
Fuesen el viento necesario
Que arrastra la arena
Para cubrir los labios

Como si tu piel morena
De manera inevitable
Fuese tambor que llama
A los impunes

Como si sólo tu carne
Fuese el alimento predilecto
De buitres y perros

II
Que sean tus pezones cercenados
Los ojos con los que miren
A su madre

Que sean tus gritos
Que funden tímpanos
Sus cantos cuando busquen,
Miserable, consuelo

Que sean el color de tu carne golpeada
El tono del maquillaje
De sus días felices

Que sea tu aromático cabello trenzado
La soga en que cuelguen a diario
Todos y cada uno
De sus sueños

Que sea tu tormento
Su desayuno, comida y cena
Y tu cruz
Leña verde ardiendo en el centro de su pecho. 








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