jueves, 14 de marzo de 2013

10% DE LOS LIBROS VENDIDOS EN MÉXICO SON PIRATAS: JUAN JOSÉ SALAZAR

Por Alejandra Ríos
México (Aunam). A veces pareciera que existen más ferias de libros de las que conocemos, sólo que en esos lugares no se encuentran los editores haciendo negocios con autores o con otros sellos editoriales. No, aquí simplemente se venden libros de diferentes tamaños o diseños, totalmente nuevos o deshojados, con olor de viejo o de imprenta… se venden libros de todo tipo, incluso piratas.

Al lado del Palacio de Minería se encuentra el Callejón de la Condesa, nombrado así porque la Condesa del Valle de Orizaba, quien vivía en la Casa de los Azulejos, pasaba en sus carruajes. Este callejón, o también llamado Paseo, tiene dos niveles, el más alto para la gente que simplemente quiere ir del corredor Madero hacia la calle de Tacuba o viceversa, y el más bajo, en el que pasa la gente por mesas llenas de libros.


Esta “feria” está todo el año, de lunes a domingo a partir de las once de la mañana, dicen algunos locatarios, hasta las seis de la tarde; y desde hace 16 años son los encargados de hacerle la competencia a las librerías de viejo y a la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería. Sólo que en esta última no hay pizca de piratería en sus títulos, por el contrario, en los otros lugares no sabe si existen libros ilegales.

Juan José Salazar, editor de la Editorial Amaquemecan, y de acuerdo con un estudio realizado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), declaró en entrevista que en México el 10 por ciento de los libros vendidos son piratas, considerados así cuando se reproducen ilegalmente con las nuevas tecnologías (escanear, editar o fotocopiar), cuando se realiza un “robo hormiga” producido directamente en las editoriales o, finalmente, cuando gente de estos sellos tienen contacto con los grupos organizados de libros ilegales.

Afirmó que la gente vinculada con la venta ilegal de libros, es gente que en algún momento tuvo relación con la industria editorial y, por lo mismo, sabe cómo se mueve el mercado, dónde se compra el papel o quién imprime.

Al preguntarles a los vendedores del Callejón de la Condesa de dónde provienen sus libros, mencionan que son propios, la gente va y se los venden o compran librerías completas en los lugares de venta por mayoreo. Generalmente, al momento de las entrevistas, fueron muy sintéticos en sus respuestas. Otros, las evitaron.

Salazar mencionó que es el Centro Histórico donde se concentra la piratería de libros, principalmente en la calle de Balderas, Justo Sierra y en el Eje Central. Sobre el Callejón de la Condesa, expresó que usualmente son libros usados, libreros que compran bibliotecas a particulares y los pagan a un bajo costo, pero con la seguridad de que dentro de esos 500 libros, habrá al menos 30 ejemplares que valgan la pena.

Juan Carlos Rangel, profesor la materia Planeación y organización de empresas editoriales en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), dijo que la piratería no va hacia la reproducción de libros antiguos, sino por los que impacten al público lector, como por ejemplo, Las cincuenta sombras de Grey de E.L. James, el “boom” del momento, así como en su época fueron los libros de Gabriel García Márquez o El código Da Vinci de Dan Brown; “el interés de estos cuates es hacer dinero rápido”, reafirmó.

El editor de Amaquemecan recalcó que los “libros piratas siempre van a buscar canales de venta ilegales o informales” como los tianguis; sin embargo, en el interior de la república se está presentando que las librerías compren pocos libros a las editoriales y todos los demás ejemplares al mercado ilícito, pero mantienen la versión original en aparador porque las empresas ya se han dado cuenta de este fenómeno.

Finalmente, Juan Carlos Rangel expresó que estamos en un país desigual donde existe una gran cantidad de gente que compra piratería porque está en ese nivel económico, “esa es la bronca de este país”.

Foto: Carlos S. Vargas
Archivo Aunam






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