viernes, 25 de noviembre de 2016

ERRORES AUTOMÁTICOS

  • Kraftwerk no se salvó de los problemas técnicos
  • El show en 3D prometía deslumbrar
Por Ximena Navarro Esquivel
Ciudad de México (Aunam). Al ingresar a las instalaciones de la curva 4 del autódromo Hermanos Rodríguez durante el día dos del festival Corona Capital, los asistentes recibían un elegante sobre rojo. Éste contenía un par de gafas en tercera dimensión. La envoltura invitaba a presenciar el show en 3D del grupo Kraftwerk hacia el final de la jornada.


Kraftwerk adquiere cada día mayor reconocimiento popular. La banda alemana surgió en la década de los ’70 en la Alemania del Este de aquel tiempo. Sus miembros fundadores, Ralf Hütler y Florian Schneider, fueron precursores de la música electrónica y su influencia permea en géneros como el rock alternativo, el “synthpop” o el hip hop.

Conforme los años han pasado y agrupaciones de la talla de Radiohead o Depeche Mode han hecho pública la influencia de los alemanes sobre sus respectivas carreras, Kraftwerk ha adquirido mayor notoriedad entre el público, quienes abarrotan sus conciertos. Un ejemplo fue lo que ocurrió en la Ciudad de México en el 2014. La banda se presentó durante tres días consecutivos en marzo de ese año en el Plaza Condesa de la capital mexicana.

Cinco años antes a esos shows, los músicos alemanes fueron teloneros de Radiohead durante sus dos presentaciones en el marco de la gira In Rainbows en el 2009.

Sin embargo, se trató de conciertos muy distintos. La gira del 2014 fue parte de una serie de presentaciones acompañadas de imágenes en 3D; mientras que la del 2009 se trató de un espectáculo más convencional, aunque no menos llamativo.

La cita del 2016 prometía algo muy similar que la del 2014: espectaculares visuales en 3D. Por ello, pese a que en ese momento estaba en escena la popular cantante, Lana del Rey, el escenario Corona Light, lucía abarrotado de personas con lentes en tercera dimensión. A las 10:25, las luces se apagaron y la audiencia perdió el control. Todo parecía perfecto, preciso como un robot alemán. Pero el show no arrancó.

Dieron las 10:28 y la audiencia parecía perder la paciencia. Los murmullos y quejas no se hacían esperar, hasta que Ralf Hütler se acercó a pedir disculpas. “Las computadoras necesitan reprogramarse”, dijo. Sin embargo, esa disculpa no pareció suficiente. De inmediato varios cientos de personas comenzaron a abandonar el Corona Light para dirigirse al escenario de enfrente donde posteriormente tocaría LCD Soundsystem.

Hütler pidió otra disculpa y después de 15 minutos el espectáculo inició. Quienes no estaban en primera fila tuvieron un poco de trabajo en apreciar los visuales en 3D al principio; pero conforme el show avanzó y canciones como “Spacelab” el público tuvo la oportunidad de sacar provecho de sus lentes blancos. Para la última canción, el medley, “Boing Boom Tschak/Techno Pop/Musique Non Stop”, los efectos en 3D eran impresionantes, aunque quizá no demasiado.

Quienes fueron testigos de su presentación en el 2009 no encontrarían grandes diferencias entre una y otra experiencia. Sí, la nave espacial parecía salirse de las pantallas y sí, a diferencia de aquella ocasión, hubo errores técnicos, pero los alemanes son aún tan peculiares y precisos como siempre. Una pena que, a diferencia de hace siete años la distancia sí hiciera una diferencia para disfrutar de su espectáculo.

Foto: Toni Fraçois


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