martes, 14 de mayo de 2013

MOTIVANTES, LOS INTENTOS DE CENSURAR MI LABOR PERIODÍSTICA: LUIS XAVIER


Por Mariana Sánchez Cuazitl
México (Aunam). Abrir los ojos de la gente para mostrarles todo lo que vivimos, transmitir el dolor de los problemas sociales, criticar los actos políticos y mofarse de los funcionarios públicos es una de las tantas labores de los caricaturistas.


A través de dibujos que plasman en los cartones de periódicos nacionales, retratan de forma humorística y critica las principales problemáticas de la realidad social, aseveró Xavier Sáenz de Miera, director de Relaciones Públicas de la Sociedad Mexicana de Caricaturistas, en su visita a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Desde niño dibujaba y su trabajo gustaba desde entonces, pues tuvo la fortuna de que publicarán algunas de sus obras en los periódicos escolares. Más tarde, en su adolescencia, tuvo suerte de que un tío con una relación cercana con Excélsior descubriera su talento y lo llevara a trabajar al periódico como caricaturista.

Fue entonces que a sus 17 años pudo ver una caricatura suya en Excélsior, y así fue por 29 años. En la actualidad colabora en Diario Imagen, el periódico más antiguo de Puebla. Aún con su trayectoria de 40 años, Luis Xavier, como firma sus cartones, es un ser sencillo al que le agrada responder de forma explayada las dudas.

Por ejemplo, que si ha recibido amenazas por eso de ridiculizar a los políticos, criticar sus actos y evidenciar sus arbitrariedades contra el bienestar del pueblo mexicano, o bien preguntas acerca de cómo se prepara para poder caricaturizar alguna situación o personaje.

Aceptó haber sido amenazado y censurado a través de anonimatos por publicar cartones que a los protagonistas molestaban. De forma natural y despreocupada, aseguró que esas llamadas o correos de advertencias no han coartado su libertad de expresión; porque son señales de que su trabajo provocó la inconformidad de un político, y eso le da placer, motivándolo a dibujar más y seguir expresándose.

Para este poblano de silueta bonachona y sonrisa fácil, plasmar caricaturas en papel es una labor social y un compromiso con la sociedad que implica criticar los actos de políticos y representar un suceso para informar a los ciudadanos. "Los caricaturistas tenemos la piel más delgada, por ser más sensibles. Nos duelen las injusticias y la pobreza”, expresó el “transmisor del dolor”, como se autonombró.

Contó que leer periódicos es una actividad previa para poder ridiculizar a un personaje o informar sobre un hecho actual a través del sarcasmo y la ironía, “mi intención es que la gente se ría al ver mi trabajo, y a la vez se entere de lo que acontece en México”. Representar una realidad en una imagen no es fácil, enfatizó, se necesita ingenio.

Sáenz con su pasión por dibujar, el don de hacerlo bien y hacer reír a las personas con sus trazos, y aunado a que es un ser con inquietudes sociales al caracterizarse por su sensibilidad ante las problemáticas del país, constituye a un caricaturista con lápiz humorístico, capaz de ver más allá de la realidad evidente. La indiferencia y la seriedad son algo que él no conoce.

Aplausos y miradas de gratitud despidieron a un grande de la caricatura, a un ser humano al que le importa su nación y denuncia “lo más cochino que hay en el mundo: la política”










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