lunes, 13 de mayo de 2013

OFRECE HERNÁNDEZ UNA RADIOGRAFÍA PROFUNDA DEL SEXENIO CALDERONISTA

Por Ricardo Augusto Márquez Figueroa
México (Aunam). Anabel Hernández, reportera de Reforma y Proceso, se caracteriza por realizar profundas investigaciones acerca de los hombres que ostentan el poder en México, dando a conocer información celosamente guardada. Entre los libros que se pueden mencionar son La familia presidencial (2005), Los cómplices del presidente (2008) y Los señores del narco (2010).

En el libro titulado México en llamas: el legado de Calderón realiza una fuerte crítica al sexenio de Felipe Calderón y a un gran número de personajes de la política mexicana por sus actos de corrupción y el solapamiento del gobierno.

Anabel Hernández menciona que el sexenio del anterior presidente será recordado como el “sexenio de la muerte” y por cinco legados: el poder que amasó el “El chapo” Guzmán durante su sexenio, por dejar el país en manos de los carteles, por los más de 60 mil fallecidos durante su gestión, por la casi destrucción de su propio partido; y por permitir la llegada del PRI a Los Pinos otra vez.

El libro se encuentra dividido en seis capítulos: “Caldenerón”, que habla sobre sus arrebatos, sus berrinches y su deseo de controlar todo; “Impunidad y traición”, de cómo perdonó los excesos cometidos por la familia presidencial de su antecesor; “La muerte del mensajero”, sobre la muerte del general Acosta Chaparro; “Guerra en la Sedena”, la lucha por la sucesión del cargo; “El cártel de los cielos”, sobre la corrupción de Genaro García Luna; y “Los mercenarios”, las diferentes células que se crearon con la aprehensión de los líderes de la droga.

En el primer capítulo, “Caldenerón”, se aborda el deseo de Felipe Calderón que su esposa, Margarita Zavala, se convierta en presidenta de México para las elecciones del 2018. Su gran frustración del presidente al morir en el “accidente” aéreo Juan Camilo Mouriño, quien deseaba como su sucesor en la presidencia, lo llevó, ya acercándose la elección interna del PAN, a apoyar a Ernesto Cordero, pero una vez más sus planes se vieron frustrados cuando Josefina Vázquez Mota fue elegida por los panistas como su candidata a la presidencia, a pesar de todos los recursos públicos utilizados para apoyar la campaña interna de Ernesto Cordero y el espionaje emprendido desde Los Pinos en contra de Josefina Vázquez Mota.

Felipe Calderón nunca dio un verdadero apoyo durante la contienda presidencial a la candidata de su propio partido. Como si la falta de apoyo a la candidata del PAN fuera poco, Felipe Calderón, quería tener protagonismo en el cierre de campaña de Josefina Vázquez Mota, obligándola a que dijera en su discurso que si ella llegaba a la presidencia de la república, colocaría a Felipe Calderón en la Procuraduría General de la República.

Otro de los intentos fallidos por el ex presidente de la República, fue su intento de adueñarse del PAN. Quería tener un control total de lo que sucediera en el interior de su partido, pero esto no le fue posible por el impedimento de varios panistas a tal acto. Al finalizar su sexenio y al darse a conocer los pésimos resultados obtenidos por el PAN en las elecciones presidenciales, en el recuento de los daños realizado por el partido, Felipe Calderón no quería que en el informe se culpara su mala gestión por el fracaso del PAN, sino que se culpara al propio partido, y esto sí se le cumplió.

En el segundo capítulo titulado “Impunidad y traición”, se mencionan los excesos cometidos por la familia presidencial en el sexenio de Vicente Fox, en los que Calderón hizo caso omiso por el favor que le debía a Fox por dejarlo llegar a la presidencia.

Se dan a conocer una serie de actos de corrupción, principalmente tráfico de influencias, cometidas por la ex primera dama Marta Sahagún de Fox. La serie de chantajes que realizaba a diferentes empresarios para aportar dinero a su fundación Vamos México. También los negocios lucrativos que tenía el hijastro de Vicente Fox, Manuel Bribiesca Sahagún, con los contratos con Pemex y fraudes cometidos en los Estados Unidos por la venta de gas, país en el que se le considera prófugo de la justicia.

De igual forma habla sobre los “Nuevos amigos de Fox” en los que destacan varios políticos priistas, entre ellos, Enrique Peña Nieto. Durante las elecciones presidenciales del 2012, Vicente Fox dio asesoría al candidato a la presidencia de la república por parte del PRI, en cómo conducirse para ganar las elecciones. Con este apoyo, que Fox otorgaba a Peña Nieto, el ex presidente estaba asegurando otros seis años donde los excesos de su familia y su enriquecimiento ilícito quedarán impunes en el nuevo gobierno de Peña Nieto.

El capítulo tres, “La muerte del mensajero”, la autora menciona el intento de Felipe Calderón de negociar con los carteles de la droga para que estos no hicieran públicas las ejecuciones que realizaban.

Para estas acciones el ex presidente de la república acudió al general Mario Arturo Acosta Chaparro, quien era el encargado de entablar conversaciones con los capos de la mafia. El general le tenía que rendir cuentas al entonces Secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, y este a su vez a Calderón. Cuando muere Mouriño, el general, Acosta Chaparro, queda desprotegido y acude al PRI para protección. También la DEA comienza a tener contacto con el general para obtener información confidencial. Pero en el 2012 el general es asesinado, y nunca se esclarecieron los hechos de su muerte.

“Guerra en la Sedena” es el nombre del capítulo cuatro de Anabel Hernández, México en llamas: el legado de Calderón, el cual menciona el famoso caso del general Ángeles Dauahare, sobre toda la manipulación de pruebas y testigos para culparlo de un delito que no cometió.

Este apartado aborda la semilla de corrupción que plantó Calderón dentro del ejército nacional, de cómo su gente fue destruyendo poco a poco una de las pocas instituciones que tenía buena imagen ante la población. Con la guerra emprendida contra el narcotráfico por el presidente, su mala planeación para ejercer esta guerra y, las organizaciones delictivas que se fueron corrompiendo a los altos mandos de la Sedena, han debilitado y desprestigiado esta institución.

Genaro García Luna, ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), es el protagonista de las páginas del capítulo cinco, “El cártel de los cielos”. Se mencionan los vínculos que tenían el ex titular de la SSP y su equipo con el crimen organizado. Desde permitir la descarga de droga en los hangares de la SSP, reunirse con Arturo Beltrán Leyva y ayudarlo en diversas ocasiones, brindar protección al cártel de Sinaloa, recibir cuotas por protección a distintos narcotraficantes, por su súbito enriquecimiento sin concordancia con su salario, por permitir un plan para la ejecución de diplomáticos estadounidenses, entre otros abusos más.

Todo esto con el consentimiento de Felipe Calderón. García Luna se rodeó de un equipo con antecedentes penales y los colocó en puestos clave en la SSP y ninguno de ellos, incluido el propio García Luna, presentó o aprobó el examen de confiabilidad emprendido en el sexenio de Calderón. Como menciona la propia autora del libro, García Luna antes de combatir el crimen organizado se convirtió en el crimen organizado.

El último capítulo del libro de Anabel Hernández tiene como título “Los mercenarios”. En el cual menciona que la guerra emprendida contra el narcotráfico por el expresidente Felipe Calderón, creó células independientes de los cárteles dominantes que al carecer de una cabeza que lidere la organización, debido a la ejecución o encarcelamiento por parte de la SSP o el Ejercito Nacional, se han convertido en mercenarios.

Estas células delictivas, ya sin control, se han convertido las que han sembrado el caos y el terror en todo el país, ya que estas, al no tener los contactos suficientes para el contrabando de droga, se han dedicado a secuestrar y extorsionar a la ciudadanía o convertirse en asesinos a sueldo.

En los apartados finales del capítulo se menciona que la verdadera intención de Felipe Calderón desde el comienzo de su administración, fue negociar con las organizaciones delictivas, en especial con La Federación, encabezada por el cartel de Sinaloa, más no combatirlas como mencionaba en su discurso. Da información del controvertido caso del secuestro del hijo de la señora Miranda de Wallace, caso en el que existen un gran número de irregularidades. Por último menciona los distintos negocios de armas que se fueron creando en torno a la guerra contra el narco, negocios que fueron muy lucrativos para varios funcionarios públicos.

Realizando una inferencia en los objetivos de la autora Anabel Hernández en su libro México en Llamas: el legado de Calderón, es realizar una crítica a las distintas acciones emprendidas por el ex presidente Felipe Calderón, denunciar todos aquellos atropellos, actos de corrupción de los funcionarios públicos de su gobierno y que él solapo. De igual forma pretende dar a conocer esta información al público, para que los hechos que sucedieron en estos seis años no queden en el olvido y permanezcan en el consiente del pueblo mexicano para que esto no vuelva a ocurrir.

El libro contiene un gran número de subtemas, en los que realiza un análisis por diferentes ángulos del sexenio de Felipe Calderón. Desde cómo funcionaba la dinámica dentro de Los Pinos, la relación del presidente con los miembros de su gabinete, el país que le dejó su antecesor, Vicente Fox, su nepotismo al colocar a amigos en cargos de gran importancia, el solapamiento de la corrupción de funcionarios públicos, sus malas decisiones como presidente, hasta ver como su guerra contra el narcotráfico dejó al país en un verdadero caos.

Las dimensiones periodísticas del tema abordado en el libro, México en llamas: el legado de Calderón, no solamente tiene un alcance a nivel nacional, sino que también a nivel internacional, debido a que el tema del narcotráfico y las acciones emprendidas por cualquier jefe de estado tienen una repercusión con los países vecinos.

Si se revisa por la dimensión histórica, como todas las administraciones de los ex presidentes, ésta de igual forma quedará grabada en la historia de México, ya el tiempo se encargará de juzgar esta administración, pero los datos proporcionados por Anabel Hernández en su libro, son datos históricos que conciernen a toda la nación. Y esto conlleva al impacto que tendrá en el futuro, estos datos proporcionados en el presente repercutirán en las decisiones que tomen los gobernantes en el futuro y el cómo se verá, ya en una cierta distancia de tiempo, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

Anabel Hernández ha sido galardonada con diversos premios a nivel nacional e internacional, como lo es el Premio Nacional de Periodismo, por su investigación toallagate, fue reconocida por la Unicef por investigar sobre la esclavitud sexual infantil en Estados Unidos. En el año 2012 se le otorgó el Premio Pluma de Oro de la Liberad concedida por la Asociación Mundial de Periodismo y Editores de Noticias, en París, Francia.

Bibliografía
Hernández, Anabel, México en llamas: el legado de Calderón, México, Grijalbo, 2012.









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