martes, 9 de abril de 2013

EN TENANGO, LA TRADICIÓN SIGUE SIENDO SANTA

Por Dania Arreola
México (Aunam) El país entero paraliza actividades; las grandes ciudades y los pequeños poblados se preparan para la celebración más importante de la fe católica: muchos jóvenes aprovechan la Semana Santa para alejarse del tedio escolar, algunas familias salen de vacaciones y los ateos gozan también de los días de descanso; pero hace algunas décadas, las cosas eran muy diferentes.

Las costumbres aún vigentes en algunos lugares son muestra de ello: está prohibido cocinar desde el jueves santo, los espejos deben cubrirse y las mujeres mayores generalmente se tapan la cabeza o se visten de negro, en señal de luto. Toda esta parafernalia acompañada de la visita a las siete iglesias.



El pequeño municipio de Tenango del Valle, Estado de México, es un ejemplo ideal donde la modernidad no es un impedimento para que las prácticas religiosas sigan siendo inculcadas en los más jóvenes, y desde hace 54 años, se celebre el Vía Crucis organizado por los habitantes.

De acuerdo a los datos publicados en la página del Ayuntamiento de Tenango, alrededor de 280 personas, entre niños y adultos, actúan en el viacrucis y cada año se dan cita más de 20 mil visitantes.

Desde el lunes empiezan los preparativos. Para el jueves, el escenario ya está colocado en el atrio de la iglesia principal. Los fieles esperan impacientes, después de la misa de lavatorio de pies, poder revivir la Última Cena. La plaza central, a unos metros del templo, está a rebozar de niños corriendo, puestos de comida, juegos mecánicos y la venta del tradicional helado de mantecado. Después de la primera faena, el pueblo se va a dormir temprano para asistir al día siguiente a la representación de las tres caídas al mediodía.

El viernes, se percibe un ambiente diferente a la noche anterior, muchas personas lloran ante el sufrimiento de la pasión de Cristo, hay un silencio impregnado de tristeza. En este día no se puede comer carne, pero se preparan deliciosos caldos de camarón y nopales encebollados. Por lo que pude apreciar, muchas familias se reúnen únicamente en esta fecha y Navidad.

El sábado de gloria, la vitalidad regresa a las calles. Después de la ceremonia religiosa de la resurrección, el mercado abre sus puertas y los más chicos se lanzan globos de agua, los parientes se reúnen en la mesa para platicar sus anécdotas, tomar mosquitos (bebida alcohólica típica de Tenango) y disfrutar de los recuerdos de la infancia en este pequeño lugar donde el tiempo parece no transcurrir, donde las tradiciones aún tienen eco.

Foto: edomex.gob.mx



Bookmark and Share

0 comentarios: