lunes, 8 de abril de 2013

ANTONIO ROSIQUE, UN HOMBRE DE ESFUERZO Y LUCHA


Por Daniela Ramos Martínez
México (Aunam). Un hombre elegante, seguro, extrovertido, amable, serio, directo, sincero, carismático, buen periodista y sobre todo, un luchador incansable que ha creado su propio éxito en el medio, así es Antonio Rosique, quien actualmente está triunfando y haciendo historia en el periodismo deportivo a sus 34 años de edad.

Con su clásico y característico estilo formal, Antonio Rosique llegó vistiendo un suéter, pantalón y zapatos negros, una camisa blanca y sus peculiares lentes. El día era soleado y el joven periodista se mostraba entero a pesar de haber viajado la noche anterior de Coahuila a la Ciudad de México y competir en una carrera que la televisora mexicana TV Azteca organiza cada año.

Inicios de un gran periodista deportivo

Su historia y subsecuente fama, se fueron forjando desde pequeño por un esfuerzo hecho por él y por sus padres. Al preguntarle sobre su niñez, respondió:

“Una infancia bastante normal, tranquila, no tuve mayores problemas; mis papás están juntos. Mi padre es profesor de la Universidad, soy de una familia de clase media de la Ciudad de México, tengo una hermana año y medio más chica. Somos cuatro de familia, seguimos siendo cuatro y no hubo, desde mi punto de vista, alguna experiencia verdaderamente traumática que alterara el curso de mi vida o nada de eso”.

Crecí de manera muy normal jugando en la casa, en la calle, tomando clases de muchas cositas como cualquier niño más o menos clase media. Con ciertas cuestiones garantizadas y otras no necesariamente garantizadas pero por las que te toca luchar a ti.

Sabedor desde chico su inclinación hacia el periodismo deportivo, comenzó a formarse académicamente y transformó su pasatiempo en una actividad que desempeñaría en un futuro, la de cronista y analista deportivo.

Yo creo que me fui decantando para lo del periodismo y la televisión desde los 13 o 14 años más o menos, siempre me gustaron los deportes, me llamaron la atención las transmisiones, ver el trabajo que hacían los comentaristas, los cronistas y los locutores.

Me gustaba mucho el deporte por sí mismo y se me quedaban muchas cosas grabadas, entonces yo creo desde ahí vi que tenía facilidad, que era mi hobbie y que además podía ser una profesión muy divertida, entonces sí, desde joven 14 o 15 años dije: yo quiero dedicarme a los deportes, al periodismo deportivo y entonces me encaminé por ahí. Realmente no tuve problema vocacional.

Admiraba a toda la gente que trabajaba en el medio, a toda la gente que se dedicaba a lo que yo quería hacer, me tocó crecer viendo a los grandes cronistas de beisbol como Jorge “Sony” Alarcón, “El Mago” Septién, también a “El Doctor” Morales, José Ramón Fernández, Fernando Schwartz, David Faitelson; yo crecí viéndolos y entonces era la gente que yo admiraba.

También admiraba a los cronistas de Estados Unidos a Bob Costas, Michaels y a la gente que estaba ahí haciendo y transmitiendo, contándome las historias básicamente.

Egresado por parte del Tecnológico de Monterrey, Antonio Rosique se caracterizó por la búsqueda de oportunidades para mejorar su desempeño, desde cursos de locución o inglés hasta conectarse con personas de la industria deportiva para iniciar su carrera.

Me acuerdo que una de las mejores experiencias tal vez fue haber empezado a hacer radio en la Universidad, porque eso me empezó a meter por el camino, me dio ciertas tablas de hablarle a un micrófono, de poder estar al aire. Me parece que esa experiencia fue invaluable para el día que yo llegué a estar en un micrófono de un medio de comunicación profesional, ya no era la primera vez, por supuesto que me imponía, pero ya no era la primera vez que le hablaba al micrófono o estaba sólo; entonces eso me ayudó en la carrera.

Sabía que tenía que conectarme desde joven con la gente con la que quería trabajar. Pues lo primero que hice fue: si yo quería trabajar en esa industria, tenía que saber todo sobre la misma, saber quién era quien en todos los medios, no únicamente en TV Azteca, sino conocer a los jefes, los que mandaban en esa industria: en los periódicos, en la radio, en las televisoras.

Empecé trabajando con Carlos Albert que trabajaba con José Ramón Fernández. Inicié en su programa de radio, me acuerdo que yo escuchaba todos los programas básicamente o casi todos los programas.

Carlos Albert hacía una vez a la semana un programa abierto al público y entonces yo empecé ahí cada lunes o cada jueves. Yo iba, participaba y llevaba futbolistas, les hacían preguntas y el público opinaba, entonces comencé a opinar y destacar, y después de varias veces, porque para mí no era nada más ir a divertirme, yo quería de ahí sacar un contacto, que me conociera Carlos Albert.

Afortunadamente, a través de su esposa y de él mismo, notaron que estudiaba comunicación y que estaba en el Tec de Monterrey, que más o menos tenía el perfil y que estaba bien enterado, que era más que un aficionado, Carlos me dijo que fuera a la estación de radio para ayudarle.

Iba primero dos o tres veces a la semana, después diario y al final me dieron más responsabilidades. Nunca cobré un sueldo como tal, pero siempre asumí que estaba aprendiendo y por lo tanto, era mejor que ganar mucho dinero.

Posteriormente, Carlos le habló de mí a José Ramón Fernández y me llevó a conocerlo y ahí fue donde hice el contactó con él.

Con una profesión tan demandante como lo es el periodismo, Antonio Rosique tuvo que sacrificar las fiestas, reuniones con amigos y otras aficiones con tal de sacar adelante sus dos prioridades: la escuela y el trabajo.

Sabía que tenía que sacar eso adelante, completar mis estudios y echarle muchas ganas al trabajo porque la oportunidad me la estaban dando y no sabía cuánto iba a durar. Entonces, te dedicas como se dedica un atleta a su profesión y le otorga todas las horas de su día y se olvida de otras cosas.

Sí sacrificas cosas, pero realmente no lo tomo como tal, porque lo que estás haciendo te gusta, vale la pena, porque te lleva a muchos lugares en los que querías estar. Sacrificio hubiera sido hacer otra cosa y no estar donde yo deseaba.

Un viaje de aprendizajes

Todo el empeño que puso rindió frutos cuando obtuvo la Beca Chevening por parte del British Council para obtener su maestría en Administración de Empresas para la Industria del Futbol.

Mi beca para Inglaterra surge de un esfuerzo personal después de ocho años ya de trabajar en TV Azteca, de trabajar de tiempo completo y de haber terminado la carrera. Posterior a esos años, sentí que algo me hacía falta. Vi muchas cosas de las que quería ver, pero me hacía falta algo más, porque también llega un momento en el que te estancas y te frenas.

Yo siempre había querido estudiar en el extranjero, y lo hice únicamente seis meses mientras estuve en el Tec de Monterrey por un intercambio, pero fue muy poco tiempo; yo deseaba irme por un lapso más grande a Europa, entonces busqué la beca como lo hicieron muchos otros.

La Beca del Colegio Británico es extraordinaria, un gran apoyo, una gran beca. Competí, me preparé y disputé la ayuda contra 600 aspirantes y al final repartieron como 40, a mí me tocó una de esas becas.

Aunque la mira estaba en Inglaterra, analizaba otras opciones para estudiar la maestría que deseaba en otros países como Suiza o estudiar en la FIFA. Realmente fue un proceso de selección arduo, primero de juntar toda la documentación necesaria, que no es fácil, y después, de pasar una entrevista bastante brava para eliminar y destacar. Venderle al gobierno de la Gran Bretaña, del Reino Unido, porqué tienen que invertir en ti 15 000 libras y regalarte ese dinero para estudiar fuera de tu país. Afortunadamente me preparé bien, pasé los exámenes y todo, por lo que me gané la beca.

¿En Inglaterra le costó trabajo adaptarse?

Sí, como a cualquiera. No puedo decir que me costó tanto trabajo porque la pasé muy bien, o sea, tienes que saber a lo que vas. Disfruté mucho mi estancia, siempre consideré que todo era un aprendizaje.

Por supuesto que sí te cuesta trabajo por el inglés, por el sistema académico que es muy distinto, sufres con alguna materia, el clima es difícil, pero a eso vas y la verdad sí es una gran experiencia. Digamos, no solamente me quedé un año, busqué residir en Inglaterra un segundo año que también fue meritorio.

No me fui únicamente con la beca del gobierno británico. Conseguí que con el paso de los meses, TV Azteca también me apoyara. En mi segundo año me convertí en corresponsal, en otras palabras, vendí esa parte, un nuevo proyecto.

Primero fue irme a estudiar y en segundo lugar fue que me hicieran corresponsal y que me dieran dinero. Me fui en una situación privilegiada por la que tuve que pelear. Fue una gran experiencia tener que viajar como corresponsal, conocer Europa y ser periodista en el extranjero, logro difícil de conseguir.

Los constantes viajes por Europa lo hicieron apreciar la belleza del continente. Munich, Liverpool, Edimburgo, Escocia y Valencia, son unos de los tantos lugares bellos e impactantes conocidos en su estancia en aquel territorio que lo llenó de grandes experiencias y un enorme desarrollo, así como de amistades que lo marcaron.

De eso se trata una estancia en Europa: conocer gente y entablar relaciones. Con Jared Borguetti tuve una relación más allá de lo profesional, logré una amistad con él y con su familia. También conocí a mucha gente, desde mis profesores y mis compañeros de maestría que ahora trabajan en la industria del futbol, hasta personas que trabajaban en Chelsea, Manchester United, Liverpool o Boston Red Soxs a las que entrevisté para mi tesis.

A eso vas, a hacer un network, una red, de conocer gente con la que puedas hacer relaciones laborales y ¿por qué no? de amistad.

Residir en Inglaterra me dejó un crecimiento personal muy importante, una maestría, la mejora en mis capacidades para comunicarme en otros idiomas, probarme a mí mismo que era posible aprender y viajar. Me parece que perfeccioné otras habilidades periodísticas, escribí para la prensa extranjera, hice radio, televisión, etc.

Como corresponsal hubieron veces en las que estaba yo con la cámara, hacía todo: grababa, editaba, hacía la nota, lo enviaba por satélite y demás. Me dejó un crecimiento profesional muy importante en ese sentido, al darme cuenta que podía salir de mi círculo de confort, que es en el que vivo en México, y hacer todo lo que hago en mi país pero con tres o cuatro veces mayor grado de dificultad.

Sin embargo, no todo fue tan sencillo para este hombre quien tuvo que batallar constantemente para abrirse las puertas en aquel continente y conseguir la información necesaria, porque, en sus palabras: “aquí cualquiera te abre las puertas, pero allá no porque tu medio no pesa en Europa y es difícil conseguir una entrevista”.

Regreso a México y la exploración de nuevos espacios
Con un cúmulo de vivencias, Rosique decidió crear un libro para relatar lo que ocurrió en aquel viaje y transmitir a los mexicanos lo magnífico que es estudiar en otro país. De igual manera, pudo plasmar lo que quería en un medio que perdurara. Al momento de ser cuestionado por su creación, su rostro duro que había mantenido a lo largo de la entrevista, se modificó y ligeramente sonrió, posteriormente contestó:

Básicamente porque a mí siempre me han gustado los libros y soy periodista, a los periodistas de vocación nos gusta contar historias. Vi tantas cosas allá y lo que podía transmitir en México era escaso para emitirlo en una nota a la semana por televisión o con la crónica de un partido de Jared Borguetti en la Liga Premier o en mis enlaces de radio, todo era muy limitado.

También yo sabía que si no lo escribía se me iba a olvidar y además, estaba perdiendo una gran oportunidad de contarle a mucha gente lo que yo estaba viendo, por lo mismo decidí hacer un libro.

Del mismo modo, un libro me ofrece un gran crecimiento profesional, proyección, te pone en otra latitud como periodista. La experiencia de los libros ha sido maravillosa, eso me permitió escribir un texto más, editar otros cuatro; aparte, los libros se quedan para siempre, las notas en televisión y radio pasan, los periódicos duran un poco más, pero un libro se queda ahí y lo hace por 15 o 20 años.

¿Qué representa Dream Match Solutions?
“Fue un proyecto que también me permitió a mí crecer en otros aspectos de mi vida como el emprendedor, saber lo que era construir una empresa, enfrentarte al mercado, poner en práctica mi maestría en Administración de Empresas para la Industria del Futbol”.

Abrí terreno en México para una industria que se ha explorado poco: el aspecto profesional del juego como industria. Fue una etapa de tres años muy intensa que me permitió también consolidar la editorial que hoy tengo. Fue un laboratorio en el cual pude poner en práctica muchas ideas que teníamos, algunas salieron muy bien, otras no tanto, pero también esa parte de prueba y error te permite poner los pies en la tierra y darte cuenta que hay ideas muy buenas y no están para ejecutarse pero hay otras viables.

Yo ya vendí, en septiembre, mi parte de la empresa y desmitifiqué la parte de ser empresario. Me quedé únicamente con la rama editorial, es decir, con los libros en el mercado y los editados.

Ser periodista es difícil, pero además ser empresario complica más las cosas, por lo que Dream Match Solutions se convirtió poco a poco en un estorbo para el periodista, el cual, decidió vender su parte de la empresa porque no era rentable ni beneficioso para mi vida personal.

Nuevas tecnologías, nuevas oportunidades
¿Le gusta más la televisión o prefiere otro medio?
Me gusta todo. La tele tiene su magia al igual que la radio con su diversión, no me decanto por ningún medio, todos tienen su chiste sus secretos y por lo mismo no tengo ninguna preferencia. El mismo internet tiene sus cosas por descubrir.

Yo inicié mis colaboraciones en mediotiempo.com a raíz de que publiqué el libro. Me invitaron a escribir en el 2006. Te digo que el libro me ha traído muchas cosas, satisfacciones, me abrió un mundo de posibilidades: me invitaron a escribir en una revista y en internet. Esa es la ventaja de los libros.

Saber escribir es un oficio complejo de lograr, encontrar gente que sepa escribir es complicado en la actualidad y esa cualidad, es algo que te va a dar trabajo toda tu vida porque la gente que escribe bien es requerida constantemente.

Periodista y altruista
Eres un hombre multifacético ¿cómo surgió la oportunidad de tener una sección en el noticiario donde laboras para ayudar a los animales? Una gran sonrisa se dibujó en su rostro y en medio de la alegría contestó:

“Salió accidentalmente, no fue algo planeado ni que se nos hubiera ocurrido. Nació porque llegan mails al noticiero de gente solicitando cualquier cantidad de ayuda, desde mandar saludos hasta que los felicites en su cumpleaños o denunciar el robo de su coche. Me acuerdo que un día llegó una de un perro y pedía hacer la mención. A raíz de eso, me pareció muy simpático y además yo tengo perros, me gustan mucho los animales, entonces les pedí que me hicieran un gráfico, que nos riéramos un poco del asunto”.

La sección se quedó y es una ayuda muy pequeña y humilde, pero más que ayudar, sirve para generar conciencia. Realmente, ayudas a un perro y sin embargo se mueren 100 mil, pero básicamente es generar conciencia.

¿Ha visto resultados con esta acción?
“Pues sí, hay perritos que sí los ayudas y encuentran su casa o los adoptan, pero más que eso es repetir un mensaje, podría ser cualquier causa como: no tires al agua, cuida tu salud o haz ejercicio. Me parece una labor simpática y entretenida”.

Viajero incansable que no deja de sorprenderse
¿De todos los lugares que ha conocido, cuál le ha gustado más?
“Me gustó mucho haber ido a Sydney, Australia, a los Juegos Olímpicos del 2000. Me pareció un continente fabuloso, una ciudad extraordinaria y a la cual tengo ganas de volver a visitar, ojalá que pronto regrese”.

En China me llamó mucho la atención la fastuosidad de los Juegos. El evento como tal fue magnífico al igual que los estadios, pero sobre todo las hazañas registradas, ver al mejor nadador de todos los tiempos y al mayor velocista del mundo en la historia. Vimos gran cantidad de leyendas, de fenómenos, que es a fin de cuentas a lo que vas a una competencia de ese nivel.

¿Qué personaje deportivo te ha impactado más?
Hay varios. Me ha tocado ver el fenómeno de Michael Phelps desde Atenas hasta Beijing, pero he conocido a otra clase de atletas que sin tantas cualidades han sido campeones.

Los atletas de invierno también me parecen extraordinarios porque no son millonarios ni ganan la notoriedad que tiene otros, pero son tremendos deportistas: los patinadores, esquiadores, gente de la montaña y en contacto con la naturaleza.

Dentro de los futbolistas he conocido a grandes figuras como Johan Cruyff a Hristo Stoichkov, tremendos competidores que trascienden más allá de su profesión. Vas conociendo a mucha gente que te llama la atención.

El hombre detrás de cámaras

Declarado aficionado al deporte, al que considera “un mundo fantástico”, Antonio Rosique, dejó conocer una faceta de la que poco se sabe, sus gustos, su concepción de la amistad y del amor, etc.

Reveló sus preferencias musicales como el Jazz, el Pop o la música Instrumental y a sus artistas favoritos: Keane, The Killers, Michael Buble y Jamie Cullum. Pero también dejó ver al hombre común que gusta de correr, jugar tennis, ir al cine, leer, etc.

Por lo mismo de su profesión, pasa mucho tiempo con sus compañeros, ¿si ha logrado crear buenas relaciones?

No siempre. Como en cualquier aspecto de la vida hay gente con la que te puedes llevar bien, hay con quienes puedes convivir y con las que te peleas. Es difícil mantener buenas relaciones porque los puestos de trabajo son muy contados en esta industria, sobre todo en la televisión que hay muchos egos. Existe gente con escrúpulos o sin ellos que está dispuesta a todo y personas que no, que pueden ser más honorables. Hay de todo.

En una profesión tan complicada como lo es el periodismo, tener un amigo es valioso por el apoyo que brinda. Rosique afirmó que la amistad es “una manera extraordinaria de construir puentes en el mundo” y confesó que uno de sus principales amigos es Juan Antonio Hernández “El Torero”.

Detrás del periodista esta un hombre amante de la lectura, que gusta de novelas históricas y biografías y cuyos escritores preferidos son Pedro Ángel Palou y John Grisham.

¿Cómo se describiría como profesional y cómo persona?
“Como profesional soy un periodista apasionado por contar historias de mis héroes, que para mí son los atletas: gente común y corriente que realiza cosas extraordinarias”. Soy un profesional de la comunicación, no quisiera ocupar únicamente el término periodista porque es una labor muy seria y profunda y aunque estudié esa carrera, no la desempeño las 24 horas del día, te activas y te desactivas como tal.

Tengo viajes en los que voy como reportero, otros como cronista, otros como comunicador, hay eventos en los que soy presentador o comunicador, no necesariamente periodista y aunque el periodismo se tiene que llevar como vocación, reconozco que no soy uno 24 horas. Antes lo era todos los días, en la actualidad mi labor ha ido cambiando, pero lo que sí reconozco es una pasión personal por contar historias. Y por contar historias no me quiero referir a la noticia del día, puedes relatar un hecho de hace 40 años de manera distinta a la que se hizo.

Como persona creo que soy un tipo sensible, entregado, muy apasionado a las cosas que me gustan y colaborador, al menos lo intento, de que todos tengamos una vida mejor.

Si no hubiera sido periodista seguramente hubiera emprendido algún negocio, a lo mejor me hubiera gustado ser doctor, abogado e incluso actor de teatro, pero no creo tener el talento; me gusta ver a los actores de teatro musical que bailan, actúan, cantan, son sumamente versátiles.

También me hubiera gustado ser atleta olímpico, “pero ¿en qué? No encuentro nada en lo que hubiera podido destacar”. Las risas dieron fin al encuentro que mostró a un Toño Rosique poco conocido.

Pronto se levantó, se despidió cortésmente y se alejó para ir a grabar su noticiario que en pocas horas empezaría. Así fue como el joven y exitoso periodista, dejó a un lado a la persona que aparece en cuadro y se mostro tal cual es.


Foto: antoniorosique.com y Facebook










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