lunes, 25 de febrero de 2013

Y DIOS SE EQUIVOCÓ... EN LA FILPM 2013


Por Nayeli Valencia Arrucha
México (Aunam). Felipe Fernández del Paso presentó esta tarde su segunda novela Que Dios se equivoque en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM). El director y ahora escritor relata el peligro de la fama y belleza a través de dos personajes principales: Brayan, un extravagante asistente homosexual y Maura Montes, nombre artístico de la actriz y diva.

“No se equivoquen, no sean cómplices de Maura y de Felipe, no compren el libro, no lo lean”, así presentó Que Dios se equivoque la escritora Beatriz Rivas. Además citar párrafos de la obra literaria:

“…de cómo Maura, cuando todos la creían muerta, extinta, volvió a aparecer por última vez en ese set de filmación, dejando a sus detractores y rivales helados, paralizados al verla llegar a ese último rodaje que le permitió despedirse como la grande que era y no hecha mierda postrada en la soledad. Recluida por unos carroñeros que la obligaron a ese inexplicable y doloroso exilio anticipado producto de su instinto de contradicción”.

“Ella murió sola, espectacularmente sola, abrazada por los encabezados de los periódicos… y todo apunta que su secreto fue el germen de su destrucción pero se salió con la suya”, ¿cuál era la suya?, de eso se trata este libro, citó Beatriz Rivas.

Al respecto, Alberto Tavira aludió a un comentario de Carlos Monsiváis para describir a Fernández del Paso: el éxito ya le habla de tú. Lo anterior debido a su nominación al Oscar como mejor director de arte por la película Frida. Siempre cercano a una de las actrices más reconocidas Salma Hayek, conoce el mundo de la farándula. Sin embargo, no se inspiró en ninguna de sus amistades porque todas son exitosas y ninguna ha fracasado.

Felipe Fernández empezó a escribir sobre Maura Montes, actriz que narra desde su retiro y vejez. Pero Brayan delata la verdadera historia. El autor confesó que en la primera lectura su editora le devolvió el texto porque Brayan centralizó la atención. Por lo tanto, tuvo que rescatar el personaje de la diva Montes.

Al presentarse en el salón la Capilla, Rivas refirió que el autor critica a la iglesia católica a través del personaje de Brayan: Y yo que pensaba que los curas hacían voto de pobreza porque el de castidad ya lo había descartado en carne propia.

“Nos enfrascamos en una plática acerca de la iglesia y el mundo del espectáculo, ambos tan parecidos, antidemocráticos e igual de frívolos en los que la memoria, la simulación, el ritual y las alfombras rojas convergen en un escenario o altar”.

En último término, la obra no es un texto académico sino una novela sobre el riesgo de ser afamado. Pero para no decir que Dios me perdone, Fernández prefirió Que Dios se equivoque.





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