lunes, 1 de marzo de 2010

LA GUITARRA BARROCA, ENTRE EL ARTE Y LA HISTORIA

Por Ana Gabriela Espinosa De Mária y Campos
México (Aunam). Con cada nota y compás que resonaba en la sala, el público se iba sumiendo cada vez más en el etéreo paisaje que el ejecutante iba trazando para ellos. Rescatando en su interpretación obras musicales de hace casi 400 años, el compositor, musicólogo y ejecutante de instrumentos antiguos de cuerda pulsada y mástil, Francisco Villegas, transportó a toda su audiencia a otra época y a otro lugar con el rítmico e intrigante movimiento de sus manos.

En la conferencia-concierto “Un acercamiento a la música para guitarra barroca”, realizada en la Escuela Nacional de Música, la historia se hizo presente en la sutil y peculiar forma de una guitarra barroca y en la interpretación de Francisco Villegas, graduado con mención de honor en ésta institución y estimado por la crítica como uno de los músicos más sobresalientes de su generación.

“Aunque la guitarra barroca fue un instrumento musical de la corte, su estilo se hizo un poco más popular, es más alegre, más viva, quizá eso fue parte del encanto que tanto me gustó” comentó entusiasmado Villegas.

La guitarra barroca, también conocida como guitarra de 5 órdenes o guitarra española, data de los años 1600 a 1750. Más pequeña que una guitarra actual, este instrumento cuenta con 10 cuerdas ordenadas en pares, aunque usualmente se utilizan 9; un entrastado hecho de tripa y no de fierro; varias incrustaciones en el puente a modo de adorno; unos bigotes de madera decorativos en el cuerpo de la guitarra y un característico rosetón.

Originada en el país que le da su nombre, fue igualmente utilizada en Italia, Francia e Inglaterra; en donde autores como Gaspar Sanz, Robert D´visée, Francisco Guerau y Domenico Scarlatti, entre otros, compusieron numerosos tratados y manuscritos para ser interpretados por este instrumento.

Al tratarse de un instrumento antiguo, la notación musical que utiliza es muy peculiar. Se utiliza un sistema llamado de tablatura mixta, pues, al ser el primer instrumento que se expresa de forma rasgueal, es decir, en un movimiento de rasgueo de las cuerdas, su música “se leía en una tablatura donde había pasajes punteados, pasajes melódicos, pasajes polifónicos, con varias voces intermedias y pasajes rasgueados”, explicó Villegas.

Otra característica distintiva de este instrumento es que existen varios tipos de notación para la escritura y lectura de su música. Por ejemplo, en la notación italiana el orden de las cuerdas, representadas por cinco líneas en la tablatura, se ordenan de abajo hacia arriba y de la más delgada a la más gruesa, además de que se indica mediante números el espacio en las cuerdas en el que se debe posicionar los dedos para tocar; al contrario, en la notación francesa, el orden de las cuerdas es inverso y las notas a tocar se expresan con letras minúsculas.

“Es un poco difícil para los que hacemos el trabajo de traducción, el distinguir que función tiene cada una de estas notas porque a lo mejor se indica así de simple, pero sin indicar si es notación de melodía, de acompañamiento, de bajo o de melodías secundarias” aclara el musicólogo, “el investigador o el transcriptor debe tener la pericia de poder discernir que función tiene cada elemento” y así lograr transmitir en la nueva tablatura toda la información necesaria para interpretar la pieza.

En la ronda de preguntas posterior a la conferencia, Villegas aclaró que existe una teoría especulativa, resultado de un estudio realizado alrededor de 1988, que explica la posibilidad de que la guitarra barroca haya llegado a México en algún momento a principios del siglo XVIII y que su influencia en nuestro país pudo dar como resultado la creación de la jarana, instrumento originario del estado de Veracruz y con el que se interpretan sones populares como La bruja y El cascabel.

De acuerdo con Villegas, este instrumento pudo haber sido introducido al continente por el famoso músico y compositor español Santiago de Murcia. Prueba de ello es el Códice Saldivar IV, encontrado por el investigador mexicano Gabriel Saldivar en 1940 y que contiene varias composiciones de aquel músico.

Fueron algunas piezas de este códice las que interpretó Francisco Villegas en el concierto que siguió a la conferencia. Algunas de estas fueron La Bretaige o Passpied, La Guastala, Grave y Allegro. Además de Folias Gallegas y Jota, en las cuales su guitarra fue acompañado por el riq, instrumento de origen árabe parecido a un pandero; y con castañuelas en el caso de la pieza titulada Fandango. Ambos acompañamientos realizados por la músico Elizabeth Magaña, quien además de ser ejecutante de otros instrumentos árabes como la darbuka y el def, acompaña ocasionalmente en la guitarra a Villegas.

Al finalizar el evento, ambos extendieron la invitación al público a asistir el próximo 16 de marzo a las 18:00 horas a un festival, que se llevará a cabo en la Escuela Nacional de Música, donde estudiantes egresados y actuales de la maestría en musicología mostrarán parte de las investigaciones que están realizando. “Cada uno de ellos tiene un proyecto muy diferente”, puntualizó Villegas, “y está integrado a un repertorio muy particular de la antigüedad, entonces sería muy interesante que pudieran observar los trabajos de los diferentes intérpretes y musicólogos de hoy”.




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