viernes, 6 de mayo de 2016

TRADICIÓN TAURINA, ¿POR ENCIMA DEL CONTEXTO SOCIAL?

Por Fernando Franco Puga
México (Aunam). En la zona centro de la Ciudad de México, existe un coloso en el que los más valientes se enfrentan cara a cara con una bestia, acompañados de un capote, una muleta y una espada en el centro de la locación. La Plaza de Toros de la capital del país abrió sus puertas el sábado 9 de abril para un selecto grupo de estudiantes interesados en el arte taurino y en las razones de su declive mediático en los años recientes.


La cita fue a las diez y media de la mañana, justo cuando dos policías abrieron las puertas que dividen a la calle de Augusto Rodín con el interior de La Monumental. Una vez dentro del recinto, todo era diferente a las ocasiones anteriores en las que había visitado este histórico lugar . No había alguien que bebiera vino de su bota, ni un aficionado que vistiera como torero. Una plaza como nunca antes: totalmente vacía.

La persona que decidió llevarnos a conocer más a fondo este lugar se llama Rodrigo Vargas Icaza, productor del programa “Toros y Toreros”, el cual conduce Heriberto Murrieta los domingos por la noche. Con una larga trayectoria como comentarista taurino, Vargas Icaza conoce la Plaza México como si fuera su casa y supiera qué esconde cada recoveco del recinto.

A comprar en la fila 23

La visita comenzó al observarlas decenas de placas que cuelgan hasta en la parte de arriba de los baños de hombres y mujeres. Algunas conmemoran a toreros, cronistas emblemáticos y personajes relevantes en este tema; otras simplemente recuerdan pasajes de la historia de la tauromaquia en nuestro país, así como su relevancia a nivel internacional.

Posteriormente, entramos a lo más alto de la plaza, la zona general, pero hoy no había nadie que gritara un “¡olé!” ante la faena de subir escalones. No existió una sola alma que pidiera una indultación con pañoleta blanca tras la increíble hazaña de subir más de 40 escalones bajo el sol radiante de una mañana calurosa de la Ciudad de México.

A pesar de estar “hasta el reloj”, como mencionan los taurinos en referencia a lo más alto de la plaza, uno no está tan separado de la tierra como cree. Cuando el ingeniero Modesto C. Rolland creó La México y el Estadio azul, decidió construirlos 20 metros bajo tierra, con el objetivo de aprovechar el espacio de abajo para colocar al ganado, vestidores y la capilla para rezar antes de salir a torear.

Además, en las filas con asientos numerados, los conocedores y los que visitan la plaza domingo tras domingo en temporada, saben perfectamente cómo comprar los boletos. “Si compran de la fila 23, la más lejana al ruedo, es más barato, y como casi nunca se llena, pueden bajar para tener una mejor posición sin tener que pagar demasiado dinero”, sugirió Rodrigo Vargas.

Túnel de la incertidumbre


Una vez que salimos de la zona general, rodeamos la plaza de toros por el corredor que desciende hasta lo más profundo del coloso taurino de la Ciudad de los Deportes. De un lado, el túnel que lleva a la cancha del Estadio Azul, y del otro, el que lleva a los de luces, como se les conoce a los toreros, al ruedo para enfrentarse al bovino que le fue designado.

“Este es el túnel de la incertidumbre: una vez que entran los toreros, ya no saben si van a salir de nuevo en las mismas condiciones”, mencionó Rodrigo Vargas. En efecto, es una situación preocupante y peligrosa, pero que los mismos toreros conocen perfectamente. Poco a poco ven lo más bajo de las gradas hasta que el panorama lleva a observar por completo el recinto, situación que impone sin duda alguna.

Por eso ya no cubren la tauromaquia


Anteriormente, cronistas como Juan José Guerra y Francisco Malgesto cubrían las actividades de la temporada de la fiesta brava semana tras semana, sin embargo esta situación ha cambiado en los últimos años. El máximo exponente como cronista taurino es Heriberto Murrieta; el discípulo de Jacobo Zabludovsky se hizo fanático de los toros y los convirtió en su pasión.

A los tres cronistas mencionados se les hizo una placa conmemorativa, que están colocadas a través de La México. La de Murrieta y Malgesto se encuentran entre las tablas que dividen al ruedo y las gradas, en la zona denominada como el callejón, ya que es un pasillo circular en el cual se encuentran comentaristas y gente cercana al torero.

En esta zona, hay diferentes secciones para los que narran en televisión y en radio, así como para los distintos medios que desean cubrir la corrida de toros. Tras sentarme atrás de una de esas barreras de prensa, noté que esos puestos pueden ser demasiado incómodos para los periodistas. Inclusive, hay algunas barricadas que ni siquiera tienen lugar para descansar las piernas; son horas y horas las que el periodista debe estar parado para cubrir el evento.

“Por eso hay veces que ‘Beto’ (Murrieta) prefiere subirse al primer tendido (zona numerada cerca del ruedo) para elaborar su crónica. Se ve mejor desde allá y estás mucho más cómodo”, explicó el productor de su programa. Sin duda tenía razón. ya que al hacer la comparación, no quedó duda alguna de que el periodista no tiene las mejores condiciones para hacer su trabajo en La Monumental.

Sin embargo, esta situación puede ser contraproducente. José Ramón Fernández, aficionado de la tauromaquia, decidió un día colocarse en las gradas en vez de la zona de prensa. Para su mala suerte, fue el 29 de enero de 2006, día en el cual el burel llamado “Pajarito” decidió saltar justo a donde estaba colocado el periodista. El animal fue controlado, pero el susto quedó para siempre en su memoria.

En contra de los toros y su difusión


No sólo es ésta la situación por la cual el periodismo ha dejado de cubrir la fiesta brava. También se debe tomar en cuenta el contexto en el que se desenvuelve el deporte taurino. En los recientes años, se han desarrollado diversos grupos que se proclaman en contra de las corridas de toros en nuestro país debido a que establecen que es una brutalidad innecesaria en contra de los animales.

En Portugal en 1936, el gobierno decidió prohibir que los toros fueran asesinados en el ruedo, ya que establecían que era un acto no apropiado para las personas. Hasta la fecha, los matadores tienen prohibido acabar con la vida de un astado en círculo terrenal, dejando así únicamente la posibilidad de hacer la faena con el capote y la muleta en la última parte de la corrida.

Hoy en día en nuestro país son tres los estados que tienen totalmente prohibidas las corridas de toros. Primero fue Sonora en 2013, un año después Guerrero y en 2015 Coahuila. Grupos antitaurinos buscan que se erradiquen las faenas en todo el país, situación que no favorece a aquéllos que desean difundir, como comunicadores, este deporte.

Y es evidente, los medios tradicionales si están a favor de transmitir las corridas de toros, pero existen otros que se guían más por el contexto para no perder a los espectadores al mostrar cierto apoyo a la matanza de los toros. Es un tema sumamente controversial, pero que es necesario mencionar por la importancia de los medios de comunicación en la difusión de las corridas de toros.


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