lunes, 2 de mayo de 2016

EL LUGAR DE LOS OLORES Y SABORES

Por Tania Olmos Martínez

México (Aunam). El silencio no está presente en este lugar: gritos sin sentido y música de géneros gruperos, son los sonidos que se escuchan. El mercado de la Merced es uno de los lugares populares en México para comprar por minoría y mayoría, para adquirir cualquier tipo de productos: encuentras desde carnes frías y legumbres, hasta brebajes santeros.

Es muy fácil encontrar este mercado, sólo tienes que viajar en la línea 1 del Metro y bajar en la estación “Merced”. Después subes por las escaleras hacia la salida y cuando pongas un pie afuera del metro ya estarás en el ambiente mercantil de la colonia.


Hay una variedad enorme de colores, aromas y sonidos. En los pasillos de éste enorme mercado, se escuchan gritos como el clásico “Pásele güerita, ¿qué va a llevar?” o algunos más originales cómo “¡Tú pide y yo lo consigo, aquí hay de todo, mi reina!”.

El lugar es una paleta de tonos y colores, algunos llamativos como las piñatas, otros naturales como el verde del limón y el morado de la cebolla. Algunos puestos tienen organizada su fruta en montañas de colores, pero hay algunos que se dedican sólo al comercio de una mercancía, ya sea sólo cebollas, o sólo limones, por lo que se pintan de un sólo color.

Justo en el año de 1952 se construyó “La Nave Madre” que es el mercado de la Merced original, por ser el primero que se hizo. Con el paso del tiempo la colonia se convirtió en un lugar mercantilista, por lo que se tuvieron que construir “naves” similares que albergaran los nuevos puestos.

Por esta razón “La Merced” está conformada por varios mercados, en los que los puestos se clasifican según el tipo de mercancía que venden. Por ejemplo, en “La Nave Madre” está la mayoría de las dulcerías y los expendios de frutas y verduras; cruzando la calle, a un costado de este mercado, está la nave de las carnes frías.

Para adquirir algún puesto e iniciar tu propio negocio debes esperar que se ponga en venta un local, ya que la mayoría de éstos se heredan y permanecen con una familia de generación en generación. Por ejemplo el caso de don Manuel Hernández, vendedor de chiles secos en la Nave Madre, dice “Este puesto le perteneció a mi abuelo y yo desde pequeño he trabajado aquí”. Ese local es de su familia desde hace poco más de 20 años.

Sin embargo, en la espera de un local, ya sea dentro de la nave o fuera, debes de pagar una cantidad que se aproxima a los 90 mil pesos, claro que el precio depende del lugar en el que se ubique.


Las personas que recorren los pasillos del mercado de legumbres se dan cuenta del cambio de aromas. Se debe a los puestos que venden un solo producto, por la cantidad de kilos que tienen de la misma mercancía. Cuando pasan por un pasillo de verdura y en seguida hay un local de chiles secos, el aroma que sobresale es el fuerte olor del chile guajillo, o el del chipotle.

Si los aromas son cambios drásticos en las legumbres y sobre todo en los chiles secos, en el mercado de las carnes frías es un mundo de olores fuertes. Al caminar por el primer pasillo recibes un golpe de olor a viseras y más de 20 personas te gritan en la cara “Compra aquí, qué buscabas”, “La mejor carne está aquí, pásale”, o “Aquí hay de todo”.

La variedad de olores es proporcional a la cantidad de mercancía y productos que puedes comprar en la nave de las carnes frías. Es posible adquirir carnes de res, puerco, algunos mariscos, pollo fresco o congelado, y también todos los demás productos que se derivan de estos como: carne al pastor y carne para tacos (ya preparada para azar), longaniza y lengua cocida.

La mercancía de la nave de carnes frías, es organizada en columnas de casi un metro de carne de res, de pollo o bistecs de carne de puerco. Pero los productos como el chicharrón y la pata de puerco para tostada, se acomodan diferente, dice Julio, alias “el Junior”, empleado de una carnicería “La pata y el chicharrón van en tinas para que no se les paren las moscas, le calculo que le cabe como más de 15 kilos a cada tina”.

Además, en la nave de las carnes frías, también hay cremerías. Se encuentran casi en las salidas del mercado. Venden quesos y, por galones, crema y leche. Justo al salir de esta nave hay puestos en la calle, estos ya no son productos como los del mercado, sino que venden mercancía como cacerolas, recipientes de plásticos y hay muchos puestos más de comida preparada.

Entre los pasillos cercanos al metro de la Merced puede adquirir adornos florales para fiestas; una variedad de calzado, discos piratas y en algunos pasillos está la santería.

Este último tiene pequeños locales pintados de colores oscuros como el negro y morado: con olor a incienso y letreros que dicen “Amarres por $500.00” o “Se leen las cartas”. A esto se agregan imágenes de la Santa Muerte y de San Judas Tadeo. Aquí venden velas aromáticas, brebajes para sanación del espíritu, pociones de amor y otros tés a basa de hierbas para sanar.

Algunos puestos tienen mayor competencia que otro, por ejemplo, la Nave Madre con frutas y verduras alberga más de 700 puestos del mismo tipo y en la nave de las carnes frías, más de 500 puestos son de carnes, lo que ocasiona una gran variedad de precios, calidad y productos.

La variedad de cosas que puedes encontrar y comprar en este mercado, son la razón de que muchos mexicanos adquieran sus despensas en este lugar. Los precios son accesibles, se pueden encontrar ventas por mayoreo, lo que disminuye el precio. Esto es lo que buscan las personas: variedad de productos, calidad de estos y economizar con sus precios.




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