jueves, 17 de diciembre de 2015

DE BRASIL A MÉXICO, ARQUITECTURA DE ACUPUNTURA

  • Revitaliza espacios que han perdido los principios que los generaron
Por Shareni Meza
México (Aunam). Los espacios arquitectónicos son dadores de atmósferas habitables donde el ser humano siente comodidad, seguridad, y, por qué no, hasta placer y deleite visual. Un arquitecto, autor del cosmos urbano y lo acondicionado para la vivienda debe ser responsable del lugar donde edifica y del contexto que rodea a su proyecto, sea una casa-habitación o el siguiente gran hito.

Algunos valores que un arquitecto aprende desde su formación universitaria son que las atmósferas creadas no son perennes, se transforman de acuerdo con las necesidades de quienes las usan.

Por ello, Víctor González Villa, arquitecto egresado y titulado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UANM), ve a su disciplina como algo más que construir “cajas con ventanitas” y se interesa en los puntos que puedan provocar una revitalización urbana, mejor nombrado: acupuntura urbana.

El conocimiento que tiene sobre su área profesional es vasto; sin embargo, aún no tiene claro cuál maestría le gustaría cursar ya sea en su alma mater, la UNAM, o en algún otra institución educativa. Lo que sí tiene muy fijo es la motivación de ejercer lo planteado por el arquitecto brasileño Jaime Lerner y su acupuntura urbana.

Oriundo de Curitiba, Brasil, Jaime Lerner es un arquitecto, urbanista y político que plantea una analogía con la medicina oriental, pero llevado al plano de la arquitectura.

Víctor –entre risas cordiales-- explica el juego verbal de Lerner: “(…) el tratamiento (médico) se realiza con agujas y éstas se ubican en puntos estratégicos del cuerpo donde las terminaciones nerviosas son más funcionales y se puedan generar reacciones en cadena para el bienestar del cuerpo. Pues bien, lo propuesto por Lerner es no dedicarte a un proyecto-objeto y ver a la ciudad como un cuerpo en donde se trabaja en dar soluciones dentro de la ciudad haciendo un análisis para detectar las deficiencias y con base en ello, se ubican puntos estratégicos, como en la acupuntura, para lograr un remedio al déficit y provocar reacciones en cadena. A través de un punto se revitaliza una zona y al ubicar varios puntos se atacan no sólo al problema principal, sino que abarcas otros”.

Ejemplos del tópico que Lerner puso en boga en Brasil, y que Víctor pone sobre la mesa, existen varios en la ciudad de México; uno de ellos es el corredor Chapultepec recientemente propuesto por el gobierno del Distrito Federal, un proyecto ambicioso sobre revitalización de espacios urbanos.

Desde la perspectiva del joven arquitecto, hay un ejemplo más cercano a lo que nos rodea todos los días: el Metrobús, surgido para darle una nueva oportunidad a la ciudad y sus alrededores a través del transporte público, empezó como un buen proyecto de acupuntura, pero tiene fallas que limitan la expansión del bienestar del cuerpo urbano.

El tema lo apasiona. Sus expresiones faciales y sus ademanes son más efusivos. La pasión por el tópico salta a la vista; se podría decir que tiene vocación para la docencia. Explicaciones concretas, ejemplos claros y no hay paja en su discurso.

Para González Villa, una posible gran limitante como arquitecto es la falta de imaginación cuando se diseña un proyecto. Cierta poesía guarda su respuesta. La imaginación da pie a trabajos que se encuentran en el terreno de la buena arquitectura, donde, como menciona Víctor, se priorizan valores de la vieja escuela:

“Rescataría mucho lo que decía un gran maestro, Carlos Mijares Bracho: ‘La buena arquitectura es cuando el objeto se convierte en paisaje y el paisaje se convierte en parte del objeto’; es la relación que se obtiene. Cuando se logra ese tipo de comunicación se consiguen espacios habitables funcionales y bellos”.

Entre la imaginación y la buena arquitectura existe la prudencia; para Víctor, sin ella se puede caer en no respetar el espacio y forzar edificaciones donde no sean compatibles. “Considero que debe existir la prudencia y el respeto al espacio. Si no se es prudente se puede arruinar el entorno; hay ciudades donde puedes realizar experimentos formales, pero hay otras donde si pones un elemento que no vaya a tono con la atmosfera, será una agresión al lugar. Por ejemplo, no te imaginas una casa de dos aguas en Bilbao. Son entornos diferentes”.

Si bien debe existir prudencia y mesura dependiendo del contexto a conocer por parte del arquitecto, existen otros elementos como la belleza y la funcionalidad que han entrado en disputa en la actualidad y por si fuera poco, el plano económico también hace mella dentro de la disparidad de estos elementos.

“Lo funcional está sustentado con la utilidad o comodidad, la belleza y la solidez. Considero que uno de los factores más importantes que generan este conflicto es el económico. Se ha desvirtuado hasta el grado de hacerla más como un negocio. Se ha dejado a un lado la parte de crear proyectos que identifiquen un lugar; existe más la preocupación por la venta de espacios”, comentó el arquitecto.

La arquitectura crea espacios de bienestar y la acupuntura urbana revitaliza aquellos lugares donde se han perdido los principios para los que fueron creados. Arquitectos como Lerner y González se interesan no sólo en la materia prima de su profesión, sino en hacer de ella un punto de revitalización para el cuerpo urbano.





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