miércoles, 21 de mayo de 2014

EL SONIDO DE LA CRISIS

Por Isis García

México (Aunam) “Money, get away! (Dinero, aléjate)”, así comienza una de las canciones de Pink Floyd titulada justamente, Money!. Muchos artistas se han inspirado del dinero para hacerlo tema de su música. Otros más extraños usan la música para hacer teorías económicas.

Entre estos “extraños” está Manuel García Ramos, Maestro en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México y egresado también de la Escuela Nacional de Música, donde estudió guitarra clásica.

Para llegar a su oficina de trabajo tiene que subir el primer piso de la Facultad de Economía y pasar por muchas puertas de madera. Al fondo se encuentra su cubículo. No tiene nada extraordinario, es un cuarto de paredes blancas con una mesa llena de papeles y una computadora. Él es un hombre con lentes de micas circulares y transparentes, de cabello negro con pronunciadas entradas, camisa y barba afeitada. En este ámbito es difícil imaginarlo dando un concierto de música clásica hindustani.

Sin embargo, no sólo el dinero inspira letras de canciones. En el caso de García Ramos la música inspiró su investigación de doctorado, la cual parte de un fenómeno que observó en la guitarra: las cuerdas simpatéticas. Éstas son vibradas indirectamente por el tono producido por las cuerdas principales basadas en el principio de resonancia; al tocar una cuerda otra responde con un diferente sonido, aun sin haber sido tocada.

El doctor García Ramos decidió hacer un símil en su investigación del fenómeno musical de las cuerdas simpatéticas desde la perspectiva económica, titulada “determinantes de la sincronización cíclica entre el PIB (El producto interno bruto es la producción total en un país más el resultado del comercio con el exterior) de México y el PIB de Estados Unidos, 1993.1-2012.2” Alude que al igual que las cuerdas, las crisis Estadounidenses provocan en México una especie de resonancia, en donde su gripa se vuelve nuestro resfriado.

¿Economista o músico de clóset?

Por la mañana, rodeado de gráficas y números, mientras en sus tardes libres se sienta cómodamente, cruzando las piernas como si fuese a hacer meditación entre tapetes y sábanas blancas, toma algún instrumento de cuerdas y hace música persa iraní o hindustani.

Su investigación sobre los ciclos económicos parte de la observación cotidiana. “Uno de los fenómenos con mayor incidencia en el comportamiento de corto y largo plazo de toda economía, sin importar su grado de desarrollo, es la existencia de patrones sistemáticos no estacionales en las actividades productivas; estas fluctuaciones de mediano plazo caracterizadas por periodos asimétricos de expansiones y de contracciones se conocen como ciclos económicos”.

El investigador sustenta que los determinantes clave de la sincronización cíclica son el comercio y el tipo de cambio real: el primero es el canal de transmisión real de la actividad económica, mientras que el segundo es el precio relativo que nivela la balanza de pagos ( es decir, es el precio que hace que la oferta y la demanda reales de moneda extranjera estén en equilibrio); además en un régimen de tipo de cambio flexible, el tipo de cambio real puede ser considerado como un índice de competitividad porque depende del grado de apertura económica y de la concentración del comercio.

De esa forma, a partir de un fenómeno musical el doctor García Ramos ofrece desde un campo de estudio complementario, un Modelo Estructural Dinámico de Series de Tiempo Aparentemente Independientes, con la finalidad de responder cuáles son los determinantes macroeconómicos que generan un mayor grado de sincronización entre el PIB mexicano y estadounidense; y como al igual que las cuerdas simpatéticas, el sonido del rumbo de la economía estadounidense hace resonar la economía mexicana.

De acuerdo con el investigador, el mundo es un complejo de relaciones, el arte también se relaciona con la economía. “En el auge económico hay una mayor producción de artistas, la recesión económica muchas veces representa también una recesión en el arte, y éste a su vez, es un indicador de la plenitud y el desarrollo de los seres humanos”.

En un mundo como el nuestro, inmersos en el capitalismo moderno, todo gira alrededor del dinero. Se relaciona con las cosas más inusuales, tanto, que incluso parece un proceso natural. Nuestra economía tiene por fortuna o por desgracia una extrema cercanía con la estadounidense, nuestro país es la cuerda que responde al sonido del país norteamericano. Por tanto, no está de más cantarles a nuestros vecinos del norte algún fragmento de Pink Floyd “Money, it’s a crime. Share it fairly, but don’t take a slice of my pie”. (El dinero es un crimen. Compártanlo justamente, pero no tomen ni una rebanada de mi pastel).






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