viernes, 23 de mayo de 2014

UN HOMBRE INTELIGENTE, OCUPADO EN LA DIVULGACIÓN CIENTÍFICA: ALEJANDRO FARAH

Por Ilse Becerril Castro
México (Aunam). Tez blanca, estatura de 1.70 metros, aproximadamente, cabello castaño oscuro medianamente largo, ojos pequeños cafés obscuros, barba y bigote que forman parte de su personalidad; una persona inteligente, sencilla, carismática y amable: Alejandro Farah Simón.

Domingo por la mañana. En esta día, viste pantalones deportivos color azul marino, playera azul dorada que representa al equipo de futbol soccer de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); la pasión que se formó desde los nueve años de edad por desarmar las cosas y saber cómo funcionaban lo condujo a estudiar y realizar un Doctorado en Ingeniería Mecánica por la misma Universidad.

Farah Simón (de playera deportiva) en compañía de uno de sus tesistas.

Años antes, cada que Alejandro Farah visitaba Mérida observaba que en semana santa siempre había luna llena, fue su abuela quien le explicó lo que ocurría con este fenómeno, desde ese entonces Farah comenzó a interesarse en la astronomía, por tanto, trabaja en el Instituto de Astronomía de la UNAM y también es miembro y fundador de la Sociedad Astronómica de México (SAM).

Biología, arqueología y fotografía son algunas de las carreras que hubiese estudiado, sin embargo, la ingeniería mecánica desde la física logró ser su elección y de la cual se siente completamente satisfecho hoy en día.

Su abuelo era sirio y fue cosmógrafo, tal vez de ahí surgió la inquietud por dedicarse a la astronomía; su padre es libanés y su madre Yucateca. La mezcla de sus ascendencias se hace notar en su sangre.

Actualmente está trabajando en un proyecto con la SAM que consiste en reconstruir el primer planetario del país, ubicado en la colonia álamos. Cada domingo, Alejandro Farah asiste puntual para dirigir y apoyar, junto con los demás miembros, en las actividades que sean necesarias. El significado que este proyecto tiene para él es muy grande: “es una gran oportunidad para hacer algo por la divulgación, educación e investigación”, comentó mientras continuaba con sus labores.

La entrevista se llevó a cabo en el planetario en reconstrucción. A cada pausa que Farah hacía para responder una pregunta o contar alguna anécdota, les decía a sus estudiantes que lo acompañaban las cosas que más hacían falta por reponer, arreglar, clasificar, limpiar, recoger, etc., siempre mostrando esa responsabilidad, atención, compromiso, agilidad, dinamismo y alegría que lo caracterizan.

“El principal objetivo que tiene la SAM es volver al planetario un museo”, mientras Farah pronunciaba estas palabras observaba de arriba abajo y de un lado a otro la bodega que actualmente se encuentra ocupada por libros, revistas, materiales de telescopios, cajas, etc., y con ayuda de escobas, guantes, jergas y principalmente de sus colegas, acomodaban lo necesario al ritmo de rock que se dejaba escuchar a través de un pequeño radio.

Diversas Instituciones realizaron donaciones de telescopios y aparatos necesarios para realizar actividades dentro de la astronomía que atañen a la SAM y a los interesados en esta ciencia. Cada que alguien preguntaba qué contenían las cajas que se encontraban en el piso, Farah las abría y comenzaba a enseñarles los objetos dentro de éstas y su funcionamiento; sus expresiones eran similares a un niño cuando abre un juguete nuevo: quería enseñárselos a todos, se emocionaba, los veía y manipulaba sólo como los amantes de la astronomía lo harían.

Al cuestionarlo acerca de cuál ha sido el trabajo, el reconocimiento o la premiación que más satisfacción le ha dejado, sin esperar ni pensar la respuesta y con una sonrisa discreta mencionó que la colaboración con los estudiantes, puesto que siempre los incita a no perder la curiosidad. Actualmente dirige a siete estudiantes de tesis (cinco de Maestría y dos de Doctorado).

Quiso mencionar el reconocimiento que debe hacerse a la UNAM y al Gobierno Federal por el trabajo que están realizando en la divulgación de la ciencia, personalmente se haya satisfecho en este arduo trabajo.

Cuando Alejandro Faran no está inmerso en las exigencias de su trabajo, gusta de pasear en bicicleta, escuchar rock progresivo y techno como sus géneros musicales, ir al cine y ver películas con estilo surrealista. También gusta de coleccionar robots de hojalata y diseñar juguetes didácticos. Su rostro se llenó de alegría y sus ojos denotaban ilusión mientras comentaba: “Uno de mis futuros proyectos es seguir con el diseño de juguetes como caleidoscopios, por ejemplo, y exhibirlos en museos para que sirvan en la divulgación de la ciencia para los niños y al mismo tiempo hacer un cortometraje con los robots que colecciono”.

Luz es la palabra con la que describe a la astronomía, ya que esta palabra, para él, tiene diversos significados tales como: conocimiento, ciencia, universo, ver; al mismo tiempo que representa obscuridad y claridad.

El desafío de poder entender algo y aplicarlo para obtener algún beneficio para la sociedad, es aquello que más le gusta de la Ciencia y la Astronomía.

Al pedirle una fotografía, sin dudarlo y con la sonrisa que lo caracteriza, asentó con la cabeza, pero prefirió estar acompañado por uno de sus alumnos a quien le ayuda a dirigir sus tesis y quien también forma parte de la Sociedad Astronómica de México.







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