viernes, 14 de junio de 2013

ÁLVAREZ BETANCOURT: POESÍA MÁS ALLÁ DE LO APARENTE

Por Liliana Rayón Castellanos
México (Aunam). Con el poema de su autoría “Canción de olvido” es como Benjamín Álvarez Betancourt describe su incursión a la poesía, como una actividad que empezó accidentada y que después pasaría a convertirse en parte de su ser y que tiene como inspiración los sentimientos más sublimes.

Naciste en una boina de ilusión,
cuando el sauce de río era armonía,
de páramo crecer te presentía
al ritmo de tu cuerpo y mi emoción.
Contigo en el volcán de los estragos,
al temblor te prendiste de alta loma
y a tu sombra quedé como una hiedra.
Hoy te miro en el lirio de los lagos,
en el nido escondido de paloma
y en el pardo silencio de la piedra.




Describe al poema como un casquillo que necesita sólo de una pequeña chispa para ser disparado, que siempre llegará hacia algún lugar y que al impactar el corazón del hombre es capaz de llevarlo a otro plano.

-¿Desde siempre se sintió atraído por la poesía?

-No tuve la vocación de ser poeta -responde el escritor.
Había un incipiente gusto por ésta pero era en un plano superficial, fue hasta ya muy entrada mi adultez que en realidad empecé a adentrarme en ella. La temática de mis versos ha ido evolucionando en algunos aspectos pero creo que siempre se escribe a través de vivencias.

“Mi poesía siempre ha ido dirigida a las personas que buscan encontrar respuesta a todos los misterios del mundo y de la vida por medio de las bellas artes.”

Su voz es apacible. Se toma su tiempo para responder como si dentro de él hubiera un compendio de millones de palabras formadas esperando a ser dichas. Su cabello negro hace juego con su camisa de tono obscuro, su vestimenta nada extravagante denotaba la misma elegancia que sus versos.

El literato se define como un hombre introvertido, tal vez la manera de externar su sentir es a través de los cientos de rimas que sus manos, un tanto ya cansadas, escriben, como si al plasmarlas en papel mágicamente se despegaran del mismo y flotaran hasta la boca de alguna otra persona que se atreva a pronunciarlas.

El encuentro fue en una cafetería cerca de su casa, lugar al que gusta de ir cada noche a tomarse un café y leer un libro para así poder conciliar el sueño, que desde tan temprana edad lo rehúye y que ni con somníferos es capaz de atrapar.

Su rutina dictaba que debía empezar el día con una taza de café americano. "El café siempre hace las charlas más amenas, pareciera tener propiedades deshinibidoras”, comentó.

Si de algo está seguro el poeta de la función catártica y liberadora de la literatura, ya que al escribir es como sí dejara parte de su ser plasmado, por eso mismo ven en la poesía una actividad íntima e irrepetible que permite el autoconocimiento y al mismo tiempo le da la oportunidad al lector de identificarse.

José Benjamín Álvarez Betancourt nació en Tecuala Nayarit en 1944. Estudió en el Centro Regional de la Normal en Cd. Guzmán, en 1961, y cuatro años después estudió la especialidad de Lengua y Literatura Española.

Ejerció la docencia en educación primaria en 1964; para 1971 fungió como profesor de Español y de Filosofía de la Educación en la Normal Superior de Tlaxcala.

Ha sido Subdirector y Director de educación primaria y en 1998 decidió Jubilarse para dedicarse de lleno a las actividades artísticas como la declamación y la poesía, en esta última destacó por escribir varios libros como Nacimiento de la Voz (1975) Solo Amor (1976) Por espacios de atracción de la poesía (1999) y Filtro de Silencio (2007).

Los inicios en la Poesía

-Desde la primaria recitaba poemas, en algunos eventos de la escuela, ahí empezó el contacto con dicho arte, pero realmente entré de lleno mucho tiempo después.

Empecé a escribir en secundaria pero no con una vocación literaria, sino con un sentimiento de tipo emocional hacia una muchachita que me gustaba, le escribí algunos versos pero nunca le confesé lo que sentía por ella, así que eso no llegó a ser más que un amor platónico.

-¿Hay algún poeta al que usted admire?

-El poeta del modernismo Amado Nervo es de Nayarit igual que yo, así que la mayoría de los versos que leímos en la escuela eran de él, eso influyó mucho en mí porqué ya siendo adulto empecé a leer mucha de su prosa, la cuál me sirvió de guía para empezar a escribir mis composiciones.

Hubo también otros artistas que lo inspiraron como Carlos Illescas, Salvador Novo y Jaime Sabines pero fue hasta que entró a estudiar la Carrera de Lengua y Literatura Española que tuvo la oportunidad de ampliar su acervo cultural e incluso de convertirse en Secretario de Actividades Artísticas, cargo que le permitió organizar concursos de declamación, oratoria y exposiciones de pintura.

“La comunidad normalista representó un espacio para mi desarrollo en la cuestión cultural y artística además de desempeñar un papel muy importante en mi crecimiento como escritor”.

Mi meta: una poesía que trascienda

En cada una de sus respuestas impera la actitud meditabunda, entrecierra los ojos mientras las palabras brotan, como reviviendo cada momento, esos años de estudiante, de profesor y como si la inspiración que lo invadió al crear cada uno de sus versos regresara para hacer vibrar cada una de sus fibras, puede que sea cierto y que recordar es volver a vivir.

“Nunca fui una persona muy sociable, de niño se me dificultaba hacer amigos, así que los pocos que tenía los valoraba mucho, el escribir me permitía mostrar mi personalidad, mi sentir y hasta mis inconformidades”.

Mi madre era comerciante de ropa y eso me permitió conocer varios municipios de Tecuala. La situación durante los años 60s en dichos lugares era muy precaria y tuve la oportunidad de escribir en un periódico de Nayarit, en un apartado de opinión, que tenía como fin mostrar la realidad que estaba viviendo dicho estado, así empecé a externar mi sentir por medio de la escritura y tiempo después lo haría con la poesía social.

Benjamín Álvarez siempre ha tenido muy claro cuál es la finalidad de su poesía y en realidad nunca fue un medio para ganarse la vida. El ejercer la docencia como maestro de primaria le permitió vivir sin carencias y cuando se jubiló tuvo el tiempo suficiente para dedicarse de lleno a sus pasiones; la poesía y la declamación.

Su meta es realizar una poesía trascendente, “que me lleve a conocer la realidad que esta más allá de lo aparente.” Una capacidad del ser humando es la de evolucionar en su forma de pensar y mi concepción del ejercicio poético ha variado, ya no escribo sobre temas sociales o políticos, ahora lo hago sobre una poesía más cercana a un desarrollo artístico, puntualizó.

-La temática en su libro “Filtro de silencio” es variada, ¿a qué responde esto?

-En principio a que es un poemario y no quise que la compilación de los versos fuera sobre un mismo tema, de hecho fue en ese libro que me aventuré a inventar nuevas formas de creación poética, retomando cuestiones del surrealismo como el subconsciente y el sueño para el desarrollo de algunas rimas.

El literato nunca ha creído en una metodología para hacer poesía y aboga más bien por un estilo libre, ya que el hacerlo como una “receta de cocina” restringe al autor, le resta originalidad y lo vuelve un escrito muy impersonal que difícilmente es capaz de llegar al núcleo del ser.

No existe un método que se pueda transmitir a otra persona. El poeta debe liberarse de las formas tradicionales para hacer poesía, debe crear su propio estilo y dicho procedimiento es sólo de ese escritor, si siguiera exactamente los pasos de alguien más pasaría de ser una actividad liberadora a ser una encapsulante.

Este tipo de labor requiere de una sensibilidad que no puede ser transferible como tal, “al leer un verso puedes llegar a experimentar sensaciones diferentes a las que el autor sintió al escribirlo, eso es lo maravilloso de la literatura”

-¿Cree que para ser poeta es necesario tener ciertas características?

-Lo principal es tener la vocación, dentro de ésta tiene que existir la sensibilidad hacia la expresión poética, después el escritor debe adquirir una amplia cultura sobre las diferentes corrientes literarias, pero lo más importante es “tener el oficio de escribir”.

Hay que tomar en cuenta que esta labor, necesita ser perfeccionada, muchos de los literatos que tienen una larga trayectoria ven en sus primeras obras su inexperiencia y al contrastarlas con sus últimas creaciones se dan cuenta cómo han ido puliendo su forma de escribir, su estilo y hasta las temáticas que abordan.

A mí, por ejemplo, me ocurrió que cuando escribí mis primeros versos a la muchacha de la que te conté, yo los creía maravillosos, pero cuando los volví a leer muchos años después me di cuenta de que no eran tan buenos, para empezar el léxico era muy pobre, algunas partes eran repetitivas y el final carecía de fuerza, pero todos esos defectos los fui eliminando paulatinamente con la lectura constante.

Por eso insisto en que no es necesario empezar con una ortografía maravillosa, sino realmente amar lo que se hace.

Durante mis años de profesor me di cuenta de que hay muchos jóvenes que desde pequeños son muy sensibles al entorno y esa es otra característica fundamental para ser un buen poeta, con el tiempo sí ellos se interesaban por alguna actividad artística y eran perseverantes al practicarla se convertían en prometedores pintores, músicos o literatos.

“Si uno nace con la vena artística y la desarrolla, tiene muchas posibilidades de crear obras maestras”

La declamación me ha dado también muchas satisfacciones, en 1973 obtuve el primer lugar a nivel nacional en el concurso “Juegos deportivos y culturales del Sindicato Nacional de Trabajadores” y un año después obtuve el segundo lugar en la misma categoría, siempre he creído que el recitar esta íntimamente ligado a la poesía ya que esta actividad también requiere del aflore de las emociones.

Un tiempo también me acerqué a la pintura pero uno tiene que reconocer cuando no es tan bueno en algo, y yo no era muy bueno con el pincel y el caballete, aun así es una experiencia que me permitió conocer otra faceta mía y creo que todas las actividades que permiten el autoconocimiento no son una perdida de tiempo, al contrario son parte nuestro crecimiento como seres humanos.

Mi vida personal está plagada por las bellas artes. Mi hermana Socorro, que es la más chica de entre mis dos hermanos y yo, también le gusta la literatura y aunque ella no se dedica a escribir, lee bastantes obras de autores mexicanos como José Revueltas, Octavio Rodríguez Araujo, Juan Rulfo, entre otros.

Nuestros padres en realidad nunca nos inculcaron el gusto por las cuestiones artísticas, ellos apenas sabían leer y escribir, además de que la mayor parte de mi niñez y adolescencia la viví en un rancho, esos factores dificultaron que yo pudiera tener un acercamiento a temprana edad con las actividades culturales, pero en realidad a pesar de eso disfrute mucho mi niñez, tal vez el ambiente tan apacible del campo me sensibilizó.

Podría decir entonces que fue el mismo destino el que me fue acercando más y más a la poesía y en realidad no me siento desafortunado porque a pesar de todo lo que ya te conté disfruté mucho de mi infancia. Recuerdo que había un río cerca de mi casa y en primavera cuando salía de la escuela me iba a refrescar ahí y precisamente esa vivencia fue mi inspiración para hacer uno de mis poemas titulado “Gotas”.

-Hay alguna meta o actividad que le gustaría realizar?

-Trato de fincar mis acciones en el presente y vivir el momento, pero si me diera el permiso de pensar a futuro, me gustaría viajar por toda la Republica Mexicana, aunque he tenido la oportunidad de conocer varios estados del país, nuestra cultura es tan basta que uno se sigue sorprendiendo, esa sería mi plan a futuro.

Para Benjamín Álvarez Betancourt lo más importante es su desarrollo personal, “uno muere el día que deja de aprender, no quiero caer en la mediocridad y por eso crecer como ser humano es mi mayor satisfacción.”

Cuarto Menguante

la vida en el vaso
casi desborda
avanza por las vísceras de niebla
los que aman
abren puertas
entre la silvestre yerba
de la noche
y se alimentan

amar hasta odiar
es creación y desastre
vida que se mueve
entre formas
pulidas por dolor de taco frágil
en oscuridad la serpiente
la almohada está en silencio
tal vez
al amanecer
se desprendan de la noche
algunas gotas de lluvia.


Este poema es una de las últimas creaciones de Benjamín, el cuál, ha prometido seguir deleitando a sus lectores con más poemas de corte surrealista, agregó que la escritura es algo que seguirá practicando debido a que “es un riego que es capaz de llegar a todos los rincones de quién se atreva a abrir un libro”.



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1 comentarios:

Corita dijo...

Es un gusto que a través de estos espacios de cultura, se siga fomentando y llevando a nuevas generaciones estos temas y sobre todo se reconozca el talento y la calidad de trabajo hecho en México y por mexicanos. Por otra parte, muy amena la entrevista y admirable trabajo del poeta, felicitaciones y que siga cosechando éxitos!