lunes, 10 de junio de 2013

¿DE REGRESO A CASA?


Por Nayeli Valencia Arrucha
México (Aunam). ¿Le has visto?, se busca. La fotografía en blanco y negro impresa en una hoja carta con datos básicos como nombre, sexo, edad, complexión, señas particulares, ropa que vestía, lugar y fecha de extravío. Al final un número para comunicarse, teléfono al que se deseará recibir anuncios de esperanza.

Para encontrar a las personas desaparecidas son necesarias la verdad, la memoria y la justicia, una tríada inseparable. Justicia, es decir, darle a cada quien lo que se merece; para sancionar a los responsables, intentar reparar los daños, acceder a la verdad y preservar la memoria. Sin verdad no se conforma la justicia y se pierde la memoria. Sin memoria, se repiten los hechos.

La desaparición forzada es calificada como el que se arreste, detenga o traslade contra su voluntad a las personas, o que éstas resulten privadas de su libertad de alguna otra forma por agentes gubernamentales de cualquier sector o nivel; por grupos organizados o por particulares que actúan en nombre del gobierno o con su apoyo directo o indirecto, su autorización o su asentimiento. Y que luego se niegan a revelar la suerte o paradero de esas personas o a reconocer que están privadas de la libertad, sustrayéndolas así de la protección de la ley. Lo anterior de acuerdo con el preámbulo de la Declaración de Protección de Todas las Personas Contra las desapariciones Forzadas de 1992.

Ésta práctica inició en el régimen de la Alemania nazi con el decreto Noche y niebla. Se implementó para eliminar y reprimir a opositores políticos a través de torturas, ejecuciones o desapariciones. Lo anterior lo hacían miembros policiales o personas relacionadas con el Estado.

La desaparición de una persona implica la imposibilidad de un duelo, la incertidumbre de no saber si está viva o muerta. Es de suponerse que el estado mexicano debe de garantizar las medidas para la búsqueda de las personas. Si no está violentando el derecho a la verdad.

Pero, ¿qué es la verdad? Juan Villoro alude al término como la falta de datos en contra. Hay muchos ejemplos en el sistema de injusticia mexicano, casos que no sólo son números sino vidas truncadas.

México violento

Alejandro Vélez Salas, doctor en Humanidades por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); es editor de Nuestra Aparente Rendición A.C. (NAR). Organización que congrega a miembros de la sociedad civil para lograr la comprensión, el conocimiento, el respeto y la paz en México.

-¿A qué consideras que se deba la violencia en México?

-No hay una sola causa, ésta violencia es la punta de un gran iceberg que se ha ido acumulando a través de los años. Es el efecto en un país sumamente desigual, inequitativo, con un gobierno e instituciones corruptas que ha sido el caldo de cultivo perfecto para que esta situación se vaya gestando.

Sin otro plan (más que la militarización) para injerir en una de las varias causas que son la pobreza, la miseria, la falta de educación, de oportunidades y que se vea el problema de drogadicción como un tema de seguridad y no de salud pública. Son tantas situaciones que realmente, cuesta ser positivo al momento.

Las ciudades que se pacifican lo hacen gracias al esfuerzo ciudadano, se pacifican por pactos mafiosos como en Juárez o los carteles de las ciudades donde prácticamente no hay muertos ni extorsiones porque las familias de los capos y carteles siguen ahí.

Afortunadamente la sociedad no es la misma del Partido Revolucionario Institucional (PRI) de hace doce años. Ahora tiene sus aspectos positivos y negativos pues hay un #YoSoy132, un Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, hay colectivos de víctimas por la desaparición forzada, organizaciones de la asociación civil (AC). Esta es la única esperanza de que una sociedad civil más o menos organizada pueda meter presión para injerir en el contexto.

En NAR para dignificar y recordar a las personas asesinadas violentamente se creó el proyecto Menos días aquí. Monitorean medios nacionales y cuentan el número de personas asesinadas. Aunque para el investigador, centrarse en las cifras le parece un error: Lo que realmente importa es que intentamos darle nombre, intentamos ver qué le gustaba, en qué trabajaba, qué vestía y eso es bastante fuerte…es como ser un sepulturero virtual.

Las desapariciones, violencia de Estado

Vélez Salas investiga el tema de desaparición forzada e intenta hacer un diagnóstico sobre los protocolos de investigación tanto en decesos como al estar vivas las personas. Califica el problema como “el gran elefante en el salón... Todo mundo intenta minimizar el problema diciendo que no pasa nada pero afortunadamente no ha salido de la agenda pública y le trae muchos problemas a la administración federal. La exigencia de distintas organizaciones y principalmente, la huelga que madres de víctimas de desaparición obligaron al gobierno a crear una Fiscalía Especializada para la Localización de personas Extraviadas y Desaparecidas. Que sea efectiva es dar otro paso”.

La desaparición forzada no está tipificada en todos los estados del país. Únicamente en Aguascalientes, Baja California, Durango, Nayarit, Oaxaca y el Distrito Federal. En Chiapas y Guerrero cuentan con leyes especiales para prevenir la práctica y sancionarla. Es decir, sólo en nueve de los treinta y dos estados de la República Mexicana es tipificada.

Pero para las familias de las personas desaparecidas las autoridades no son una vía para lograr la justicia ni garantizan el derecho a conocer la verdad porque en ocasiones están inmiscuidos en el conflicto.

“En la ‘guerra sucia’ sabías que desaparecían por tener ideología comunista, socialista o eran guerrilleros, y que te desaparecía el Estado. Ahora no sabes ni quién te desaparece ni por qué. Por qué desaparecieron a Roy el hijo de Leti, por ser el hijo mayor. Fue algo simplemente para sacar dinero, puede ser, o para meter miedo a la sociedad, para ponerlos a trabajar. Hay muchos testimonios que hablan sobre hombres y mujeres trabajando de empacadores de cocaína, de productores de anfetaminas o la trata de mujeres también”, mencionó Alejandro Vélez.

Existe una base de datos filtrada de Los Ángeles Time a la organización Propuesta Cívica AC, es pública y tiene registradas a 20 mil 851 personas no localizadas.

La Comisión Nacional de Derechos Humanos tiene un registro de 24 mil 800 personas no localizables, en 2,800 casos hay indicios de que sea una desaparición forzada y en 30 casos se demostró la participación de servidores públicos.

De acuerdo con el manual ¿Qué hacer en caso de desaparición? Difundido por el Comité Monseñor Romero, Hasta Encontrarlos, el Comité Cerezo México y Nacidos en la Tempestad AC; “en el caso de las desapariciones forzadas en contra de personas que no están relacionadas con el movimiento social, las fuerzas de seguridad y los grupos paramilitares ejercen el terror contra la población civil como una forma de garantizar la hegemonía de los grupos de poder a los que representan.

“Aunque su objetivo primordial sea económico (la dominación territorial para realizar actividades lucrativas), el objetivo subyacente es la desmovilización y el control social, pues una sociedad desgarrada y paralizada por el miedo es permisiva ante la vulneración sistemática del Estado de derecho”.

Igualmente se menciona en el informe que la falta de justicia para las víctimas de desaparición forzada es del 100 por ciento. Las más de seiscientas denuncias penales que se presentaron ante la Procuraduría General de la República (PGR) por desaparición forzada fueron incorrectamente tipificadas como “privación ilegal de la libertad en su modalidad de plagio o secuestro”, delito que sólo puede cometer un particular.

Desaparición forzada por motivos políticos

Hay aproximadamente 26 mil personas desaparecidas en México, no todas se clasifican como desapariciones forzadas hacia civiles. También existe la desaparición forzada por motivos políticos.

Cabe recordar que la práctica en México no es un fenómeno reciente. Ya desde los años 70 se implementó contra los movimientos sociales o insurgentes.

La desaparición forzada por motivos políticos se realiza contra luchadores sociales por funcionarios directos o indirectos del Estado para inducir el miedo a las organizaciones a las que pertenecen, callar a otras voces sociales afines a su lucha, desmovilizarlos; o para obtener información de éstas personas luchadoras sociales de las formas más crueles e inhumanas.

Violan sus derechos humanos e incluso reducen a las personas a nada porque se niega su existencia. Si no está presente no cuenta, únicamente queda preservar a la persona a través de la memoria de los familiares o amigos, exigiendo justicia para conocer la verdad de lo que le ocurrió.

El l21 de diciembre de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de marzo como Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, conmemorando el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero, de El Salvador, ocurrido en 1980.

El documento de la Asamblea General refiere que ese día servirá para promover la memoria de las víctimas de violaciones graves y sistemáticas de los derechos humanos y la importancia del derecho a la verdad y la justicia; y rendir tributo a quienes dedican su vida a la promoción y protección de los derechos humanos de todos y a quienes la han perdido en esa lucha.

Un caso emblemático por las instancias a las que llegó fue el de Rosendo Radilla Pacheco, líder campesino del municipio de Atoyac, Guerrero. Lo desapareció el Ejército Mexicano.

Al no encontrar justicia nacional, el caso se documentó y llevó ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos quienes condenaron al estado mexicano por las violaciones a derechos humanos cometidas contra el señor Rosendo Radilla. Como parte de la sentencia el estado mexicano tiene la obligación de investigar y hacer las excavaciones pertinentes para la localización del cuerpo del luchador social. Además de disculparse públicamente. Las medidas anteriores forman parte de la reparación integral del daño, es decir, retribuir simbólica y económicamente las necesidades sufridas por los familiares de las víctimas.

Por ti, Tío…y por tod@s l@s dem@s


“Me enseñaste cuando estabas y me enseñas sin estar”

Decidido, afable, aventurero, paciente, comprometido, coherente en su vida y con sus actividades; reservado aunque en confianza bromea más: un día en una marcha le dijo a un compañero “¡cuántos kilos sin verte!”.

Metalero de corazón (su color preferido es el negro) aunque también escucha grupos como Tex Tex y Liran Roll. Le agrada comer tlacoyos, de la misma forma le gusta acudir a la elotiza del 15 de septiembre en San Salvador Atenco e ir a tomar pulque. Suele calzar botas, sombrero, vaqueros y un cinturón con hebilla de calavera. Así es Teodulfo Torres Soriano, el Tío.


María Vargas, integrante del Comité Cerezo México, lo conoció hace siete años en una caravana a Chiapas, “al presentarse nos dijo díganme tío. Así lo he nombrado siempre e incluso el parentesco parece consanguíneo”.

Tiene 41 años. Su fecha de cumpleaños es cercana a la Revolución mexicana, por eso le decían “ay sí, naciste el día de la Revolución y por eso eres revolucionario”.

No es ajeno a causas sociales. En el año 2006 apoyó a los pobladores de San Salvador Atenco. Sus amigos y compañeros ironizaban con que le iban a dar un pedacito de tierra. Pero eso es lo que menos le importaba.

Fue muy feliz al conocer que se canceló la construcción del aeropuerto. “Nada más no lloro porque no me gusta llorar”, le dijo a Vargas. En efecto, nunca lo vio sollozar.

Los días 3 y 4 de mayo de 2006, al suceder la represión policial en San Salvador Atenco, el Tío no estaba en Texcoco pero en cuanto se enteró de los acontecimientos se sumó a las marchas, plantones e incluso ayudó a sembrar a algunas de las esposas de los doce presos políticos para que continuaran con su sustento.

También tiene otras actividades. “Desde el 2009 participa en un proyecto de agricultura urbana nombrado El terreno, se ubica en Xochimilco. Es un lugar donde se siembra para autoconsumo. Él, por esa situación, estaba unos días en el plantón y otros días venía a trabajar al terreno… Últimamente ya no iba para allá (San Salvador Atenco) porque estaba participando en un plantón con personas de Xochimilco en Santa Cruz. Igualmente ayudó con la construcción de un albergue para migrantes en Tacubaya y hacía teatro con su amigo Kuykendall”, dijo la defensora de derechos humanos.

Teodulfo Torres Soriano es congruente con lo que piensa y hace, “no es como los movimientos efervescentes y efímeros en los que pues sí pegas carteles y vas a los mítines pero tienes una vida muy separada… es práctico, en acciones concretas muestra su colaboración. No únicamente dice cuenta conmigo, en los hechos las personas saben que está ahí”.

Dejó de estar el día el 23 de marzo de 2013, fue el último día que se le vio por la mañana al salir de su domicilio ubicado en la colonia Santa Teresa, delegación Tlalpan, al Sur de la Ciudad de México.

Uno de sus amigos se comunicó con él por última vez el martes 26 de marzo. Se desconoce en dónde se encontraba o hacia dónde se dirigía. Después de la llamada telefónica ninguna otra entró a su celular y él tampoco llegó a su casa.

El 13 de mayo el Comité Cerezo México emitió una Acción Urgente (AU) exigieron “a las autoridades responsables que presenten de inmediato ante la autoridad competente a Teodulfo Torres Soriano, debido a que se teme sea una víctima de desaparición forzada (por motivos políticos)… Realizar una investigación inmediata, exhaustiva e imparcial sobre las presuntas violaciones a los derechos humanos cometidas en contra de Teodulfo Torres Soriano. Pedimos que los resultados de esas investigaciones se hagan públicos y que los responsables de esos hechos comparezcan ante la justicia”.

Las autoridades no han respondido. Únicamente personal de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) se acercó con Joaquín Torres, padre de Teodulfo Torres, para expresarle su apoyo pero todo se queda en el discurso. Igualmente enviaron una carta el 3 de mayo por oficialía de partes al Ministerio Público (MP) para exigir información sobre el caso, no hay respuesta por parte de las autoridades. “Una semana después, le dijeron a don Joaquín que en cuanto supieran algo, ellos (MP) nos iban a avisar o que si sabíamos algo que les avisáramos”, mencionó María Vargas Hernández.

Su caso se presentó en la Semana del Detenido Desaparecido y ante la pre audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) Desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales en México; una política permanente del Estado; que se llevó a cabo los días 28 y 29 de mayo en el Distrito Federal.

De la misma forma, Vargas y sus amigas impulsan una campaña en redes sociales virtuales para exigir la presentación de Teodulfo Torres Soriano, se encuentran en Facebook como Por la presentación del Tío y Por ti, Tío.

Como Comité Cerezo no han definido qué seguirá si las autoridades no responden. “Si no se tiene la respuesta, hay más herramientas para exigirle al Estado porque no sólo es la desaparición sino la negación, ocultamiento o el no tomar en cuenta la situación”, expresó Vargas.

La joven defensora de 22 años ha soñado con él: le digo te fuiste, nos espantaste, como un reclamo con gusto. Pero al pasar de los días la esperanza de su regreso disminuye. “¿Qué va a pasar si lo encuentran muerto?, ¿para qué quieres saber eso?, me decían”.

Si bien, su trabajo como defensora la acerca a varios casos de violaciones a derechos humanos nunca había vivido la desaparición de un amigo, el Tío, con quien le gustaría disculparse si en algún momento no tuvo la preocupación por sus labores y expresarle la importancia que tiene para ella: “Ahora que he tenido que recapitular, nunca piensas que te va a pasar, es volver a darle la importancia de esa persona en tu vida. Que sepa que es importante para mí, así como yo era importante para él. Que contáramos con nosotros, aprendiéramos a que ser fuerte no es callarnos las cosas sino justo, que tuviéramos la posibilidad de abrirnos más a hablar”.

Lo anterior con referencia a lo ocurrido el primero de diciembre de 2012 durante la toma de posesión del actual presidente Enrique Peña Nieto. Teodulfo Torres presenció y grabó cómo su amigo Juan francisco Kuykendall fue herido en la cabeza con un disparo de goma por parte de elementos policiales.

María Vargas finaliza: Decirle vamos al teatro porque tenemos pendiente una ida al teatro… me enseñaste cuando estabas y me enseñas sin estar.

¡La verdad es un derecho!


A nivel internacional los países han firmado pactos, tratados y convenios para comprometerse a garantizar el respeto a los derechos humanos de sus habitantes. En este sentido, es importante rescatar el derecho a la verdad o a conocer la verdad porque como dijo el abogado y político argentino Nicolás Avellaneda: Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.

Las desapariciones forzadas violan derechos fundamentales como el derecho a la vida, a la integridad personal, a la seguridad jurídica; son algunos derechos que el estado mexicano se comprometió a garantizar en la Constitución Mexicana de los Estados Unidos Mexicanos desde 1917, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos desde 1948 y en el Pacto de Derechos Civiles y Políticos desde1976.

Ante el panorama anterior, en las desapariciones forzadas cometidas contra civiles y por motivos políticos, el Estado es culpable por omisión o comisión, incluso aquiescencia, es decir, contrató a un grupo de personas para cometer, en éste caso, la desaparición forzada.

“Al final lo que recordarás no son las palabras de tus enemigos sino el silencio de tus amigos. De tus enemigos siempre habrá un ataque, asesinato o desaparición pero si tus amigos o las personas cercanas se quedan callados por lo que te está pasando o por lo que está pasando a las demás personas estamos jodidos. También ¡estamos hasta la madre! de la situación económica, de los asesinatos, desapariciones. Provoca indignación y exigimos no violencia”. Con esa frase de Martin Luther King Jr. se identifica el integrante del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad y defensor de derechos humanos Roberto Villanueva.

Finalmente, el término desaparecido provoca incertidumbre, tristeza, indignación, violencia estatal al no hacer nada por las víctimas o al promover las violaciones a los derechos humanos por parte del Estado. Y, aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el 2011 proclamó el 24 de marzo como el Día Internacional para el Derecho a la Verdad en relación con las violaciones graves de los Derechos Humanos y la Dignidad de las Víctimas; el clamor por la verdad, el conocer qué les pasó a las víctimas, no cesa.

Buscarán hasta encontrarlos

“¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!” Fue el clamor para la presentación con vida de los desaparecidos en la marcha de la Semana Internacional del Detenido Desaparecido que culminó el 30 de mayo en la Plaza de la constitución en la Ciudad de México.

Madres, padres, amigos, familiares, organizaciones civiles y personas solidarias caminaron desde la Secretaría de Gobernación al Zócalo. Hasta el frente iba un grupo con fotografías de personas desaparecidas forzosamente, entre ellas Nadín Reyes Maldonado, del Comité Hasta Encontrarlos; hija Edmundo Reyes Amaya, eperrista detenido-desaparecido junto con Gabriel Alberto Cruz el 5 de mayo de 2007.

A su paso, las personas no participantes en la manifestación miraron, leyeron los carteles y grabaron, ¿les habrá sido significativo saber hay personas desaparecidas, vidas truncadas? Imposible saberlo.

En el contingente del Frente Popular Francisco Villa Independiente los hombres fungieron como valla, las mujeres marcharon al centro, eran el último contingente y se uniformaron con una playera roja.

Otros quienes iban uniformados pero no marcharon eran el centenar de policías que resguardaban el Hotel Hilton de Reforma, ¿por qué tantos?, ¿les asustará que las personas quienes exigían la presentación con vida de sus amigos o familiares les fueran a agredir? Si a una persona le urgía reservar una habitación le hubiera sido imposible pasar con rapidez por los costados del hotel.

Igualmente si, en una situación hipotética, hubiera llegado un grupo de personas al museo Memoria y Tolerancia o a la Secretaría de Relaciones Exteriores; hubieran pasado de dos personas a través de la puerta que da a la calle Plaza Juárez porque únicamente estaba abierta una y no por completo.

Quien estuvo abierto a dar opiniones y demandar a las personas no participantes en la manifestación a concientizarse, y no sólo de la situación de los desaparecidos; fue un señor que gritaba a los transeúntes: “¡únanse a la causa del pueblo. Todavía es tiempo de rescatar Pemex…! ¡el PRI y el PAN están trabajando para los proyectos de Estados Unidos (de América)…! ¡más de 60 mil desaparecidos en los gobiernos del PRI y del PAN…! ¡porque vivos de los llevaron y ahora los queremos vivos!”.

En la banqueta de la calle Plaza Juárez una persona simulaba una “estatua por la paz”, así se nombró. Vestía de blanco, incluso se pintó el rostro y las manos del mismo color, portaba unos lentes de sol que contrastaban con su atuendo. Al darle una moneda se movía. No hablaba pero tenía un cartel donde agradecía: “Estatua por la paz. Gracias por moneda (sic) y apoyar el arte”.

“Uy, no voy a poder tomarme una foto”, dijo una señora quien estaba en Bellas Artes. El contingente avanzó, se vio interrumpido por una ambulancia pero ésta no tuvo conflicto para continuar su trayecto, todo continuó en una aparente tranquilidad. Aparente, porque es mayor la incertidumbre de no saber dónde están las personas, las y los desaparecidos. “Los secuestran, torturan y matan”, dijo un policía a un civil con quien platicaba.

“¡Ahora, ahora, se hace indispensable, presentación con vida y castigo a los culpables!, ¡gobierno asesino, todo el pueblo, al poder!”, fueron dos de las consignas. Tampoco faltaron insultos hacia el presidente (no especificaron cuál), le recordaron a su madre y también vociferaron que es corrupto.

En la plancha del Zócalo capitalino, el contingente se cruzó con personas católicas quienes festejaban el jueves de Corpus. El único percance fue una señora quien se vistió como cura y portaba una calaveras en sus manos. Policías del gobierno del Distrito Federal la resguardaron pero la señora sólo generó disgusto entre los demás asistentes, “vieja loca”, le dijeron.

Madres de los jóvenes desaparecidos en Heaven´s, un antro de la Zona Rosa también clamaron la aparición con vida de sus hijos. Leticia Ponce es madre de Jerzy Esli Ortiz Ponce.

Con el plantón que hicieron ayer las madres y familiares, las autoridades abrieron una vía y hoy por la tarde hablarán con el Procuraduría de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) Rodolfo Ríos Garza.

“No puede ser que haya 11 personas desaparecidas y no haya ningún rastro ni nada…Les pedimos al gobierno que vean las las cámaras de seguridad, ahí va a estar la verdad y sabremos quién se los llevó”, dijo Leticia Ponce.

Jerzy Ortiz Ponce es un joven de 16 años, “le gusta cotorrear, le encanta bailar, le gusta todo tipo de comida, es tragonsísimo por eso está gordo…también le gusta molestar a sus sobrinas, a su hermana…a mí…lo amo, es mi vida…se lo llevaron vivo y así lo quiero”.

La marcha del detenido-desaparecido culminó con un mitin y una frase: “¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!”.








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