martes, 6 de marzo de 2012

DEL TORO CUSTODIADO POR EL GUARDIÁN DE LAS PALABRAS

  • Un acercamiento al cineasta en el palacio de la lectura
Por Ma. Renata González Tarragona
México (Aunam). Caminar por el Eje Central Lázaro Cárdenas un domingo para llegar al Centro de la ciudad significa toparse con calles atascadas de gente en su último paseo antes de comenzar otra semana de duro trabajo al día siguiente; perturbadora concurrencia típica del lugar que traería como consecuencia tu propio extravío de no ser porque cuentas con la fortuna de llevar compañía.

Sin estar completamente seguro cómo, te encuentras en la reducida calle de Paseo de la Condesa, exclusiva para peatones, que se ve aún más angosta debido al establecimiento del corredor de libros que pone a disposición del público ejemplares que han logrado permanecer más o menos en buen estado a través de varios años.

Al salir hacia la calle principal, Tacuba, te incorporas al mar de personas que se reparte entre el Museo Nacional de Arte y el Palacio de Minería. Te conduces hacia éste último y, por suerte, personal organizador de la XXXIII Feria Internacional del Libro ayuda como guía e instructor para guardar el orden de la fila en la cual los visitantes aguardan su turno para pasar a las taquillas y acceder al interior del edificio.

Al atravesar la entrada, lo primero que se divisa es una clase de pasillo cuyas paredes de piedra se transformaron en estantes de libros y un sinfín de asistentes que luchan por acercarse al otro lado entre aquellos que se estacionan frente a algún libro de su interés bloqueando el paso, te ves desorientado y aturdido, pero poco a poco te vas acostumbrando.

Buscas en el programa, de 236 hojas que te dieron, alguna actividad interesante que haya a esa hora y reparas en la presentación de un libro sobre el cineasta mexicano Guillermo Del Toro; empezará a las tres, son las 2:30 pm, por lo que decides recorrer un poco más el magnífico palacio de piedra y curiosear entre los libros en lo que daba comienzo tal presentación.

Gracias al mapa del lugar y a los módulos de información llegas a la Sala del Estado invitado, el cual este año es Guanajuato, de donde proviene el autor del libro sobre Del Toro, te topas con los restos de una peculiar música michoacana que marca el final de la anterior presentación de un libro e inicia por fin la que esperas para las tres de la tarde.

Aparecen dos personajes, ambos profesores de la Universidad de Guanajuato, Rogelio Castro, el autor del libro Lo fantástico y lo siniestro en Guillermo del Toro, y Felipe Oliver, compañero suyo quien, efusivo y confianzudo, es el primero en tomar la palabra para dar un esbozo general sobre el libro y los conceptos que maneja: lo siniestro y lo fantástico, definiendo al primero como la cruda naturaleza reprimida del ser humano y al segundo, como una alteración de la realidad.

Posteriormente, Rogelio Castro contextualiza los aspectos antes señalados por su colega con las películas a las que hizo referencia en su investigación sobre el cineasta, El espinazo del diablo y El laberinto del fauno, argumenta que debido a la cercanía que Del Toro estableció con diversos contactos provenientes de España, fue que en ambos filmes tomó la temática de la Guerra Civil para manifestar esa parte oscura y siniestra del humano.

Menciona con un nerviosismo evidente en sus manos temblorosas y bajo volumen de voz persistente durante toda la presentación y en contraste con el coanfitrión, que esa dualidad siniestro-fantástica actúa como un juego psicológico del cual forman parte los espectadores al involucrarse con la película e ir atando los cabos sueltos de la historia.

Al finalizar la plática, Felipe Oliver reitera la invitación a la dinámica de preguntas y respuestas prometida al principio de la presentación, cuya considerable duración es proporcional al interés que despierta en el público y salen tres libros gratuitos a manos de los primeros preguntones.

Debido al interesante tema abordado en el libro, a que no alcanzaste a llevarte uno de regalo y a la amplísima variedad de actividades de la Feria, así como a las ganas de comprar muchos de los ejemplares que quieres y se hallan ahí reunidos, prometes regresar la próxima edición.


Foto: Canadian Film Centre. Toronto, Canada.



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