martes, 20 de marzo de 2012

CUANDO LOS APLAUSOS NO TERMINAN, UN RÉQUIEM


Por: Nancy Rodríguez
México (Aunam). Los aplausos retumbaron en cada rincón de la Sala de Conciertos Tepecuicatl, que festejaba su XX aniversario, con la participación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de la Delegación Gustavo A. Madero (GAM), quien se encargó con violines, violas, cellos y más instrumentos, que todos los asistentes pasaran dos horas con un deleite musical.

Al norte de la ciudad se encuentra la Sala Tepecuicatl que fue fundada un 17 de marzo de 1992, y hoy es la sede de la Orquesta Sinfónica Juvenil GAM. Años atrás dicho espacio era ocupado como una bodega para la demarcación. Y este viernes, fue el lugar que recibió a varios vecinos de la comunidad.

Cada uno de los integrantes vestidos de negro, ya sean hombres o mujeres llegó con un respeto solemne al escenario, donde aguardaban atriles y sillas vacías mientras el auditorio, aplaudió a los jóvenes. Se hizo el saludo al público agradeciendo su presencia. Silencio absoluto. Una indicación para que todos los instrumentos se afinaran y dieran notas armoniosas.

Artemio Martínez, director de la orquesta, dio la bienvenida a los espectadores quienes llegaron poco a poco conforme paso el tiempo logrando un casi un lleno absoluto de la sala; de igual manera expuso de qué constataría el evento. El cual se dividió en tres partes: presentaciones de clásicos, época barroca y la música actual.

Cada integrante a la indicación del director, supo que en ese momento era preciso dar lugar a la interpretación de la Sinfonía Telemann de George Phillip, el Himno y emblema de "Lo maestros cantores" de Richard Wagner y finalmente la Sarabanda de Arcangelo Corelli. Fue momento para dar lugar a los solos.

El primer número de solista fue el Concierto en Re mayor para guitarra y orquesta de Antonio Vivaldi interpretada por Jorge Luis Oliva Gaspar, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, quien se colocó frente a la orquesta en una silla solitaria, su guitarra. Tocó como si nadie lo observara, entregándose a la música misma.

Ernesto Alejandro Salgado, fue el siguiente en hacer su participación al interpretar junto con la orquesta el Concierto para Violín en Si menor del compositor alemán Oskar Rieding. Acomodándose el saco para después empezar su actuación, el violinista dejo que las notas fluyeran hasta el final.


Dos atriles se acomodaron al lado del director para que Saúl Raciel Sánchez y Yazmin Medina lograr acomodarse y tocar para el auditorio el Concierto para Dos Violines Op. 3 No. 8 de Vivaldi. Donde mostraron sus dotes como jóvenes violinistas y ante todo talentosos, con cada nota aguda que lograron con su violín.

La época barroca estuvo conformada con composiciones de Pietro Mascagni, Jacques Offenbach, Guisppe Verdi. Ambas se quedaron con el merecido aplauso dado por los oyentes, quienes se emocionaban con los ensambles de las notas y los sonidos envolventes de los clarinetes, trompetas, contrabajos y de más.

Algunas piezas de las regiones rusa y española se hicieron presentes. Y ante el reconocimiento de varios de los asistentes no dudaron en hacer movimientos con alguna parte de su cuerpo, mostrando agrado ante el sonido.

El tema de Scherezada de Nicolai Rimsky, estuvo ante los oídos del auditorio, dando la pauta a la tercera y última parte de este concierto, la cual consistía en temas de actualidad. Así que el sountrack de la película Requiem for a dream de Cint Mansell integró a este bloque.

Temas como Wake me up when september end, Boulevar of broken dreams se pudieron escuchar, pero no en voz de los integrantes de Green day; sino que la interpretación de la Orquesta Sinfónica Juvenil. Quienes antes de despedirse, dieron tributo al rey del pop, Michael Jackson y canciones como Beat it y Heal the Word estuvieron dentro de las notas de los atriles de los jóvenes.

El agradecimiento obligatorio por quien está arriba del escenario lo dieron todos y cada uno de los integrantes de la orquesta. Y por cada excelente presentación, el público se levanta y aplaude. Esta vez no fue la excepción. Y ante las ovaciones el director accedió a una última interpretación: Requiem for a dream.






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