martes, 20 de marzo de 2012

VOCES INCONFUNDIBLES EN EL JARDÍN BOTÁNICO


Por Nancy Rodríguez
México (Aunam). El Arte del Canto, grupo músico-coral que interpreta clásicos de la ópera, opereta y zarzuela, recibieron gracias a sus voces los aplausos de los asistentes a la tercera función de la temporada 2012 de Conciertos de Primavera en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM (IBUNAM).

Como cada sábado de primavera una carpa blanca, varios asientos desocupados y un pasto verde brillante daban la bienvenida a los jóvenes y uno que otro mayor que se disponían a deleitar sus sentidos con la música.

La soprano Belinda Ramírez, la voz de mezzosoprano de Ana Caridad Acosta, el tenor español Luis María Bilbao y el piano a cargo de José Luis González, se hicieron presentes. Todos presentados en la voz de Alfonso Navarrete.

Alfonso Navarrete dio la bienvenida a los asistentes y expuso qué es el canto: una manifestación del ser humano al querer transmitir sus sentimientos.

Después de entender cómo la voz de un cantante de ópera puede llegar a auditorios más grandes que el mismo Palacio de Bellas Artes, a partir de años de estudio y una técnica de resonancia en la parte superior del rostro, la llamada máscara; además cómo se clasifican las voces según el timbre de voz en hombres y mujeres, se dio espacio a la primera participación.

Con un vestido color turquesa y media coleta dejando caer su cabello rizo entre sus hombros, Belinda Ramírez, interpretó Oh, mio babbino, parte de la opera de Gianni Schichi, Lauretta.

El lugar para la mezzosoprano, estaba ya preparado. Con una figura robusta y un vestido negro que tenía una flor en la parte izquierda, Ana Caridad Acosta dio vida con su voz al personaje Carmen, de la ópera homónima de George Bizet.

Con la entrega y la pasión que el personaje requiere, las frases: “L´ amour est enfan de Bohème, / in n’a jamais connu de loi; / si tu ne m’aimes pas, jet’aíme; / si je t’aime, prends garde á toi!” (El amor es un niño gitano, / que nunca ha conocido leyes; / si tu no me amas, yo te amo; / si yo te amo, ¡Ten cuidado!), llegaron a las fibras de la audiencia.

La opera de Rigoletto no pudo tener mejor interpretación que la del tenor Luis María Bilbao y el piano de José Luis González. Sonaron las primeras notas y estrofas. Hubo quienes al primer contacto sabían que La donna e mobile llegaría su sistema auditivo. Al finalizar en un aplauso uniforme agradecieron la participación.

Alfonso Navarrete, indicó al maestro José Luis y a los invitados qué procedía. Era hora que los invitados fueran parte del coro para la siguiente pieza. Un “aaaaah, aaaaah, aaaaaah” surgió de las bocas de aquellos que se animaron a formar parte del arte de cantar. Ninfa hechicera de Franz Lehar tuvo los acompañamientos del Jardín.

Aplausos para Ana Caridad y la zarzuela de la Tarántula, fueron parte también de la participación activa del público, donde la alegría y una voz rutilante hicieron que varios de los asistentes comenzaran a mover alguna extremidad inferior al ritmo de la música.

María Grever, estuvo presente en el concierto. Sus canciones Volveré y Así fueron interpretadas por la soprano y la mezzosoprano respectivamente.

Las combinaciones de voz iniciaron: soprano y mezzosoprano con Las Mañanitas de Manuel Penella, y Subir, subir donde estuvo Ana Caridad y Luis María Bilbao, en la zarzuela Luisa Fernanda.

De pie, entusiasmados y con las manos ocupadas en aplaudir, así fue como se despidió el público al finalizar el concierto; no sin antes entonar un Goya en espera el siguiente sábado, donde se presentará en concierto el Coro Universitario.







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