lunes, 22 de junio de 2009

HERPETARIO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS: CASA DE ANFIBIOS Y REPTILES MEXICANOS

  • Colección de organismos vivos para la docencia, la investigación y la difusión
  • El objetivo es mostrar la herpetofauna mexicana
Por Laura Rojas
México (Aunam). El herpetario de la Facultad de Ciencias, tiene toda una colección no sólo hecha a base de especies recolectadas en prácticas de campo sino que la mayoría son especies comunes donadas por personas que abandonan a sus mascotas “cuando ya no los quiere, crecieron mucho o ya no sabe que hacer con ellos” explica la bióloga Mónica Saleron Estrada.

Pero, a diferencia de los otros bioteros de la Facultad de Ciencias, no sólo es utilizado por docentes, investigadores y alumnos sino que también está abierto al público los martes, miércoles y viernes.

Salerón Estrada, explica que el hecho de tener especies comunes no deja de hacer interesante el herpetario, ya que lo que llama la atención es el conjunto de especies reunidas en un mismo lugar.

Boas, un pitón, salamandras, ranas, iguanas, culebras, ortugas de muchas clases (lagarto, caimán, gringas, japonesas, sabaneras, de caparazón blando y casquito) y hasta un cocodrilo y víboras de cascabel forman parte de la colección. Pero el herpetario también ha tenido animales con rarezas fisiológicas como la lagartija genosaurus “única que desarrolla un tipo de placenta”.

El herpetario también ha enfrentado grandes retos como las tortugas que son difíciles de reproducir en cautiverio, “pero después de 20 años de tenerlas y preguntarnos porque no se reproducían, tuvieron 40 tortuguitas, conservamos 17, las otras las intercambiamos con otros herpetarios del país, exclama Saleron Estrada.

El presupuesto que se le asigna al herpetario no es muy alto, reciben el alimento como donación de bioterios de la UNAM, se adquiere equipo (microscopios, pinzas), medicamentos y material de papelería principalmente.

A consecuencia del bajo presupuesto “no se manejan las condiciones adecuadas al 100%. El espacio en el que estamos es pequeño, nos limita a tener animales de ciertas tallas, cuando crecen mucho hay que mandarlos a otros lugares donde estén con mejores condiciones, los cocodrilos los mandamos al SOMAT en Chiapas, ahí solo aceptan a animales originarios del estado”

Algunos estados con los que se hacen intercambios permanentes y no permanentes son Chiapas, Guadalajara, Hermosillo, Saltillo y Querétaro, “aunque son limitados porque tenemos animales que otros herpetarios también tienen”.

Para compensar las carencias de espacio la limpieza y los cuidados para los animales son exhaustivos, “deben de lavarse las manos, usar batas, guantes, tener ropa específica para entrar al herpetario, para no traer o sacar focos de infección”.

Todo debe estar estéril y con materiales que no sean peligrosos para los animales. Los terrarios se sacan con regularidad para limpiarlos perfectamente. Se mantiene una temperatura entre 26 y 32 grados Celsius, humedad entre 60 y 80 por ciento y luz solar directa.

Los estudiantes de biología se encargan del cuidado de los animales y la limpieza del herpetario. Asisten dos veces por semana: los lunes que se alimenta a los animales, y los jueves que se hace la limpieza de las vitrinas y la revisión de los animales para ver si no están lastimados, tienen abscesos o parásitos. “Estos días no hay visitas, por mera precaución”.

Si algún animal está enfermo o lastimado se pasa al cuarto de cuarentena para evitar que contagie a otros animales, evitar que lo sigan lastimando. En ese cuarto también están los que no pueden estar en contacto con las personas, son agresivos o los animales recién llegados.

Por otra parte, el herpetario apoya proyectos de investigación y docencia con muestras biológicas (parásitos, piel, veneno), con especimenes para estudiar la conducta, el consumo de oxigeno en el agua o en la tierra, tomar fotografías o hacer dibujos de los animales.

Los proyectos internos siguen la línea de la nutrición, “tratamos de ver los problemas en animales de cautiverio, cuales son las dietas adecuadas, y los efectos y daños que sufren los organismos bajo dietas determinadas. También observamos cómo actúan algunas plantas medicinales en determinadas enfermedades”.

La experimentación que se lleva a cabo en esta área no implica ninguna agresión física y mucho menos que tenga que sacrificarse al organismo, “al contrario la intención es reproducirlos pero no siempre es fácil, a veces solo tenemos un ejemplar y es difícil conseguir los demás pero cuando se puede se trata de preservar las especies”.

Es importante que las personas se acerquen al herpetario, conozcan los animales que existen en el país, los cuidados, la alimentación que deben de tener y sobre todo evitar que se tengan en casa.

“Estos animales son delicados, muchos están en vías de extinción, hay que darles calidad de vida, que tengan refugio, espacio para convivir con otros animales, buena dieta, espacio y clima adecuado” concluyó Mónica Saleron.

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