miércoles, 3 de junio de 2009

ANALIZAN IDEALES DEMOCRÁTICOS EN AMÉRICA LATINA

Por Stephanie Reyes Virgen
México (Aunam). Alumnos de la facultad de Filosofía y Letras, en víspera de la celebración del IV Encuentro Latinoamericano de Estudiantes de Geografía, prepararon un ciclo donde a la par de académicos, impartieron conferencias, en busca de la reflexión.

En la última sesión, Las nuevas tendencias de América Latina, la alumna del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA), Ingrid Elisheva Camarena Matehuala, afirmó que América Latina enfrenta nuevos retos relacionados con la política, su intento de democracia y la deformación de la misma.

Expuso que, debido a la historia política de colonización y sometimiento que vive Latinoamérica, se imponen diferentes modelos de organización política, valores, formas de comportamiento. Modelos que distan de la realidad.

“El cambio hacia la democracia es un proceso que todavía no concluye y ante las limitaciones por hacer funcionar este modelo político, la democracia se vuelve una opción ilusoriamente existente”, apuntó.

Por ello, afirmó que “a pesar de los pocos logros, no hay que cegarnos, sino consolidar una sociedad civil capaz de actuar en la toma de decisiones nacionales y completar el desarrollo del proceso, para transformar el futuro de América Latina.

Al terminó de la plática, las participaciones comenzaron. Una de ellas hizo evidente la característica principal del sistema democrático, sin importar cual sea el modelo que pregone cada país: no es posible hablar de una nación sin un nombre.

“La política tiene nombre y apellido, al final, hay que reconocer que un presidente es una persona común y corriente, pero no un Dios, delegándoles únicamente a los mismos la responsabilidad que debe ser de varios”, comentó la universitaria.

Después de las participaciones del publicó, para cerrar la conferencia, Ingrid Camarena señaló: “la transformación no se dará porque llegue ‘alguien‘, sino por la participación colectiva”.

La participación ciudadana debe cambiar de perspectiva, pues al buen ciudadano se le conoce como aquel que vota, y si no vota, se cree que no le interesa la vida política de su país. Sin embargo, existe la opción de que no se sufrague ante la ausencia de una opción viable.

“Cuando hay abstencionismo, no se explica que sea porque la gente es crítica” y prefiere no hacer valer su derecho electoral.

Cuando cambien algunas de esas ideas, se comenzará a dar paso a nuevas alternativas, “reconociendo que el cambio no se dará en la esfera política, debe nacer de la exigencia y participación popular, asegurando que la sociedad será la protagonista de la diferencia, convirtiéndose en el guía, cuestionador e impulsor de la participación activa”, finalizó Camarena Matehuala

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