lunes, 25 de mayo de 2009

NI LA LLUVIA NI EL FRÍO IMPIDEN DETECTAR CÁNCER DE MAMA

  • El programa, impulsado por el Gobierno del DF, es totalmente gratuito
Por Gabriela Alcalá Mojica
México (Aunam). El cielo se encuentra nublado y el en el suelo se dibujan charcos de agua debido a la persistente lluvia manifestada por la mañana. Hoy, como hace cinco días, alrededor de diez mujeres voluntarias se presentan desde las 7:30 horas a colocar en la calle de Lago Viedma, a un costado del Mercado Argentina en la Delegación Miguel Hidalgo.

En los cárteles, con los logotipos del Instituto de las Mujeres de la Ciudad de México (Inmujeres) y de la Secretaria de Desarrollo Social, se leía con letras color rosa y en cursivas Programa Gratuito de Atención Integral de Cáncer de Mama en el DF.

A pesar de la lluvia y el viento frío que de repente se hacía sentir, mujeres de edad avanzada se acercaban con cierta timidez y observaban el movimiento de las féminas pertenecientes al Inmujeres, quienes se hacían identificar por un chaleco rosa mexicano con el nombre del Instituto; una lona azul cubriría de la lluvia las 20 sillas colocadas en la calle para ser ocupadas por las asistentes a la campaña.

En punto de las ocho de la mañana, la música de los años 80 comenzó a sonar a un costado de la mesa de información; las señoras preguntaban la razón de las instalaciones, a lo cual las de informes respondían; “Hola, buenos días. Éste es un programa de atención para detectar cáncer de mama a las mujeres mayores de 40 años, se le hará el estudio de mastografía totalmente gratuito”.

Al escuchar estas dos últimas palabras, las asistentes se animaban aún más a tomar el servicio; algunas amas de casa que ya se habían enterado de la campaña por medio de la propaganda colocada dentro del mercado, llegaron a formarse para alcanzar ficha; la demanda fue tal que a las 10 de la mañana las 50 fichas asignadas para el este día se habían agotado.

Por seguridad del equipo para realizar el estudio mamario y de las asistentes, se cerró la calle de ambos extremos y una patrulla de la Delegación vigilaba el espacio; las personas que asistieron esperaban su turno para pasar al consultorio dentro del camión móvil a unos diez metros de la mesa de registro.

Dentro de él se encuentran enfermeras y dos doctores especialistas enviados de la Fundación Mexicana para la Prevención Oportuna del Cáncer de Mama (Fucam), quienes son contratados por el Inmujeres para llevar a cabo este tipo de campañas.

El gobierno del Distrito Federal realiza estudios de detección de cáncer de mama (mastografías) en las 16 delegaciones desde hace más de cinco años; sin embargo, debido a la escasa difusión del programa en la Delegación, para muchas mujeres es su primera visita a la unidad móvil de Miguel Hidalgo.

Incluso la señora Eva Moreno, quien se alejaba de las instalaciones debido a que no alcanzó ficha, comentó: “yo vengo todos los días al mercado para comprar lo necesario para la familia y nunca me enteré de que iban a estar haciendo este estudio (…) de hecho yo me voy por la otra calle (Atitlán, aledaña al mercado) y decidí pasar a comprar unas flores... por eso vine para acá, si no ni me hubiera enterado”.

Diariamente por el lapso de una semana se realizan 50 mastografías. A pesar de la poca difusión, el tope total de estudios se cumple de manera extraordinaria; el frío, la lluvia, el tiempo de espera, son algunas de las incomodidades que pudieran sufrir las pacientes.

“Debemos tomar en cuenta que de no ser por estos programas de apoyo a la salud de las mujeres, a muchas de nosotras nos sería imposible estar cada año pagando fuertes cantidades de dinero, realmente no lo haríamos (…); no importa el tiempo de espera o la escasez de sillas, porque bien vale la pena”, platicó la señora Rosa Álamos, quien lleva tres años asistiendo a las unidades móviles por parte del DIF y en esta ocasión asistió al Inmujeres, ella tiene 64 años y nunca le han detectado ningún síntoma.

Aproximadamente cada 40 minutos, el doctor Alfonso Páez desciende de la unidad móvil y se dirige a la mesa de registro, donde recoge poco más de una docena de papeletas que se lleva para vaciar la información a la base de datos de una computadora y tener un historial de cada una de ellas, en caso de tener que darle un tratamiento posterior.

Una vez realizado el estudio, la paciente regresa a sentarse algunos minutos más en lo que le entregan un comprobante con la fecha próxima donde deberá presentarse para recoger los resultados de la mastografía; las personas que acuden por lo general van acompañadas de alguno de sus hijos, de la hermana, la cuñada y hasta el esposo, lo cual resalta el apoyo de la familia en este diagnóstico tan importante para combatir una de las enfermedades mortales de las mujeres.



El reloj marcaba ya la 1:30 de la tarde y seguían llegando algunas personas a pedir una ficha para realizarse el estudio, a lo que el personal respondía que mañana regresaran a partir de las ocho de la mañana. Su gesto de desilusión se volteaba hacia el reloj de pulso y con bolsas de mandado en las manos daban gracias e iban planeando sus actividades del día siguiente para estar en las instalaciones temprano.

El interés por la salud se aprecia en el ánimo de asistir de las pacientes, entre ellas algunas universitarias, y sobre todo la gratuidad con la que se otorga; varias responden con total seguridad que sí asistirán el próximo año.

Este programa se lleva a cabo cada año, la idea es recorrer las 16 delegaciones del Distrito Federal, brindando el servicio de mastografía gratuitamente para la detección de cáncer de mama a tiempo.


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