domingo, 17 de marzo de 2019

UNA MUJER DE CAMBIOS A TODO A PULMÓN

  • El paso de convertirse en la primera universitaria graduada de su familia hasta ser becada a Japón
  • Hija, hermana, profesionista, mamá: las facetas de una mujer en constante transformación
Por Daniela Itzel Nieto Muciño
Ciudad de México (Aunam). Hace 57 años nació María Josefina Muciño Agüero, en la capital de su querido México. Su talento y pasión la llevó a ser de las mejores productoras de Televisión Educativa mexicana durante los 90, de la misma manera ganó una beca para estudiar en Japón. Ella no esperaba que su vida fuese a despegar de tal manera, pero se demostró así misma su valor por primera vez cuando se convirtió en la primera mujer licenciada de su familia.


Desde pequeña, por influencia paterna, empezó a dibujar a pesar de tener un ojo deteriorado por un accidente en su infancia. Ella veía su talento como una forma de comunicarse consigo misma y con su alrededor. De ahí su pasión por el arte y el amor a su papá, a quien recuerda como alguien fantástico, lleno de sabiduría y talentos. La enseñanza más grande de esta etapa fue también de él, aprender constantemente y trabajar duro.

Aunque siempre fue una alumna destacada por sus calificaciones, cuando entró al Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) plantel Sur, sus calificaciones se desplomaron. Después, en quinto semestre se dio cuenta de cómo funciona el sistema de tal institución, así fue como descubrió que la creatividad le iba a abrir muchas puertas. Sus profesores la consideraron una sorpresa aunque inesperada, bastante grata.

Hasta el CCH María no había entrado en alguna disyuntiva por su futuro profesional, pero su clase de Biología le mostró un panorama alejado de las artes, más apegado a la ciencia. De cualquier manera eligió Comunicación Gráfica, por sus aptitudes y la huella que en ella su padre imprimió, una carrera que se encontraba a dos horas de camino desde su casa, en un no muy poblado Xochimilco.

Entre lágrimas, María contó: “Mamá no me vislumbraba como una universitaria o como una mujer afuera de su casa, como yo estaba gordita, tenía problemas para ver y aparte era buena para el quehacer. Ella no me veía con más alcances, pero mi papá sí, él siempre apoyó mis sueños, me regaló un poster que decía que cantara mi propia canción siempre muy feliz; él me dio muchas armas para vivir… me hizo volar”.

Ella ecuerda el momento de ver sus resultados como un parteaguas en su vida. Cuando se enteró que sí fue seleccionada para la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP), su madre inmediatamente le dijo que no podía estudiar la universidad porque no había dinero en la casa. Se quedaría con ella a ayudarle en las tareas domésticas; pero rechazó ese destino, se aventuró a trabajar y al mismo tiempo ser universitaria.

Su estancia en la ENAP -ahora FAD- la describió como maravillosa, se encontró en su ambiente, era un “pez en el agua”. Los últimos semestres de la universidad estaba sin trabajo y sin dinero porque empezaba la crisis con Miguel de la Madrid, pero por sus sueños se antepuso a la situación y aplicó la mentalidad que le ayudó a sobresalir en su carrera, siempre buscar el próximo escalón. Se convirtió en la primera graduada universitaria de su familia.



Cuando entró a trabajar a la Unidad de Televisión Educativa al salir de la universidad, fue el segundo productor con quien trabajó de asistente, el que le enseñó a ser responsable de su trabajo y sentirse segura de aplicar las técnicas artísticas de su formación.

Después de cuatro años ahí, la becaron en 1993 para aprender sobre nuevas tecnologías de producción audiovisual en Japón. El viaje la impulsó a consolidarse como productora y tener a su cargo una serie propia. Los 10 años de la UTE le dieron felicidad y plenitud porque logró sus anhelos, sin mencionar que le dio su primer viaje al extranjero y el reconocimiento de colegas sorprendidos por el éxito de sus creaciones fuera de los parámetros establecidos.

La etapa como madre la relaciona con subir un peldaño inesperado, nunca se vio a sí misma en este papel porque se consideraba muy irresponsable. Por lo mismo, cuando nació su primera hija dejó su trabajo para dedicarse de tiempo completo a lo que consideró como llamado de vida. “Esta etapa ha sido de las más difíciles de mi vida, pero la más bonita; fue superar mis irresponsabilidades y crecer a ser la mujer que soy actualmente”.

Muciño Agüero siempre está en busca de nuevos horizontes. En 2017 se graduó como Gestora Cultural y sus metas actuales son hacer una maestría y llegar a la política, desea dejarle a sus dos hijas un país parecido o mejor al de su juventud. También espera poder ayudar a las personas en colonias donde no llega la cultura a encontrarse como ella se encontró, en el arte.

Como reflexión final, destacó la importancia de siempre encontrar una manera de salir adelante, hacer todo con el corazón, en vez de ver crisis notar las ventanas de oportunidades que llegan con ellas y continuar con el excitante viaje que es la vida, procurando no cargar tanto equipaje.

Actualmente, María Muciño gestiona dos proyectos creados por ella, uno para llevar música clásica a las colonias marginadas de la ciudad y otro enfocado a la planeación de actividades culturales para personas de la tercera edad.



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1 comentarios:

mariuze dijo...

Esta é minha grande amiga Maria! Irmã de alma que conheci no Japão e que tornou-se grande amiga, mesmo que distante de onde vivo - Brasil. Forte e guerreira, vive intensamente com alegria e determinação!!